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Oscar informal 2Muy recientemente, el diario digital LaPalmaAhora.com, ha realizado una entrevista al Presidente del Grupo Espírita de La Palma, Oscar García Rodríguez, en la cual vierte acertadas opiniones y puntualizaciones necesarias en torno a varios aspectos del Espiritismo que suelen ser muy mal entendidos por el público lego y aún por parte de algunos que se identifican como partícipes de la filosofía espiritistista. Si quieres leerla en su totalidad, clica en el siguiente enlace:  http://www.lapalmaahora.com/articulo/sociedad/-la-muerte-no-existe-en-ese-aparente-fin-dejamos-el-traje-de-carne-y-continuamos-viviendo-en-otro-plano-existencial/20130709223955007462.html

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PROGRAMA DE ACTIVIDADES PÚBLICAS

GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA – DICIEMBRE 2016

Apreciados amigos/as, ya en el último periodo del año, compartimos el Programa de Actividades Públicas que hemos elaborado para el presente mes de diciembre de 2016. Como podrán comprobar al comparar el programa actual con el del mes pasado, verán que se repite una de los títulos de las conferencias (“Vida entre Vidas”), ya que la misma no se pudo realizar en su momento por indisposición transitoria de la conferenciante, nuestra compañera María José Rodríguez. Ya recuperada del todo, impartirá su charla este mes.

Reiteramos nuestra permanente invitación a cuantos deseen compartir con nosotros unas actividades que tienen siempre carácter abierto y gratuito y se desarrollan cada viernes, a partir de las 19:30 horas, en nuestra sede social. Os esperamos.

El programa, en formato PDF, lo podéis consultar o descargar abriendo la pestaña superior denominada “Actividades Públicas”.

Saludos fraternos a todos/as.

GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA

Avda. Carlos Fco. Lorenzo Navarro, Nº 69 – 1º D

Los Llanos de Aridane – Isla de La Palma

CANARIAS

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LAS VOCES DEL SILENCIO (LVIII)

Por: Óscar M. García

En los momentos en que somos capaces de acallar los “ruidos” que día a día nos saturan, llega el SILENCIO. Desde ahí la VOZ INTERIOR encuentra la posibilidad de manifestarse. Entonces las comprensiones instantáneas, las impresiones directas, las imágenes luminosas – es decir, la intuición espiritual – asoman, aportando la energía de la CERTIDUMBRE.


 

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INTRODUCCIÓN

Decía Carl Gustav Jung: “Lo que niegas, te somete; lo que aceptas, te transforma”. Porque cuando nuestra conciencia llega al nivel de la aceptación, significa que se ha abandonado el territorio del miedo y, por consiguiente, el efecto del sufrimiento innecesario, y la realidad percibida cambia de forma radical.

Aceptar también supone sentir y admitir implícitamente que somos capaces, empezamos a empoderarnos y a ver con más amabilidad a los demás, porque nos vamos perdonando a nosotros mismos.

La aceptación es antesala de la paz y desde allí comienza a atisbarse el horizonte del amor.

Si nos sentimos capaces de agradecer sinceramente por todo lo que pasa en nuestra vida, sin otorgar calificativos a las situaciones vividas, dejando a un lado cualquier juicio de valor, es que estamos llegando al nivel de la aceptación. No nos olvidemos de agradecer también por ello.

El mundo sólo puede cambiar desde nuestro propio interior. Y es que desde el nivel de la aceptación es cuando empieza a amanecer el futuro.

Idafe

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EN EL NIVEL DE LA ACEPTACIÓN

En la aceptación, disfrutamos de la experiencia de la armonía. Nos sentimos como si los acontecimientos estuvieran fluyendo. Nos sentimos seguros.

Podemos estar al servicio de los demás sin sentimiento de auto-sacrificio. Existe el sentimiento “estoy bien”, “estás bien”, y “no pasa nada”. Es un sentimiento de pertenencia, conexión, plenitud, amor, comprensión y sensación de ser comprendidos. Es un sentimiento de cariño, calidez y autoestima. Debido a la seguridad de este estado, podemos permitirnos ser indulgentes, apacibles y naturales. Hay alegría y nos sentimos “en sintonía” y relajados. Se da la sensación de que todo está bien sólo para nosotros.

Todo es perfecto tal como es

En el estado de la aceptación, existe la sensación de que nada necesita ser cambiado. Todo es hermoso y perfecto de la manera que es. El mundo está para ser disfrutado. Hay compasión por los demás y por todos los seres vivos.

En este estado estamos automáticamente nutriendo y apoyando a los demás sin ninguna sensación de sacrificio. Debido a la seguridad interior y la sensación de abundancia, hay generosidad y facilidad para dar sin expectativas de retorno o necesidad de guardar registro, como el de: “Esto es lo que hago por ti”. Cuando estamos en un estado de aceptación, amamos a nuestros amigos en lugar de ser críticos, y estamos dispuestos a amar a pesar de sus limitaciones, las cuales estamos dispuestos a pasar por alto.

La manera en la que la gente se nos presenta a partir de este espacio, es que todo el mundo está haciendo lo mejor que puede con lo que tiene en ese momento. Vemos que toda la vida está evolucionando hacia su perfección y estamos en sintonía con las leyes del universo y de la conciencia.

En este estado realmente comenzamos a entender el amor. En el nivel de la aceptación, el amor se experimenta como un estado estable, una condición permanente de una relación. El origen del amor es visto dentro de nosotros mismos, emanando de nuestra propia naturaleza y llegando a incluir a otros. En el estado del deseo, por el contrario, hablamos de estar “enamorados” como origen de la felicidad y se piensa que el amor está fuera de nosotros mismos.

Cuando estamos en el nivel de energía inferior del deseo, buscamos ser amados. Parece que sea algo a “conseguir”. En el nivel de la aceptación, sin embargo, irradiamos nuestro amor naturalmente desde la esencia de nuestro ser, porque muchos de los bloqueos de la consciencia han sido entregados.

Descubrimos que este amor es nuestra naturaleza interior y que aparece espontánea y automáticamente cuando los bloqueos son eliminados.

Esto es lo que los grandes maestros quieren decir con nuestra verdadera esencia interior, nuestro verdadero Ser. Es objetivo de nuestro Ser interior es trascender el ego, que se compone de todos nuestros sentimientos negativos, programas y pensamientos, por lo que somos capaces de experimentar la esencia interior.

Hay muchos caminos que nos llevan al estado de aceptación, y esta es la puerta que nos conduce finalmente a los siguientes estados más elevados, descritos como los niveles de conciencia del amor y de la paz. Para muchas personas que han estado entregando durante un tiempo, este objetivo último reemplaza progresivamente a todos las demás. Morar en los estados del amor incondicional y la paz imperturbable, se convierte en una meta interior más importante que cualquier otro logro.

La aceptación del Ser y de los demás

En el nivel de la aceptación, debido al gran cambio en la forma en que percibimos a los demás, ahora nos volvemos conscientes de la inocencia interior más allá de la desesperación y las luchas impulsadas por el miedo, que nos han oscurecido a nosotros y a nuestros vecinos, amigos y familia. Los grandes maestros han dicho que la negatividad que vemos en una persona o en la sociedad, se debe en realidad a la ceguera, la ignorancia y la inconsciencia. Esta inocencia interior, una vez que es percibida en los demás, también se percibe en nosotros mismos. Todo lo que hicimos fue porque simplemente no supimos hacer nada mejor en ese momento. Si hubiéramos sabido hacerlo mejor en ese momento, lo habríamos hecho. “Pareció una buena idea en ese momento”, decimos. Vemos la misma ceguera operando en los demás, y podemos ver más allá de sus defectos de carácter y ver en él al niño inocente.

Una vez que vemos nuestra inocencia, hay una identificación con los demás y dejamos de sentirnos solos y estresados. Somos capaces de ver la inocencia incluso tras un arrebato o comportamientos aparentemente horribles. Vemos el interior de una persona y vemos al animal asustado que simplemente no conoce nada mejor. Somos conscientes de que, si se sienten acorralados, seguramente nos atacarán y morderán. Es solo que no se dan cuenta de que nuestras intenciones son pacíficas, por lo que se erizan salvajemente.

En el estado de la aceptación, es posible perdonar nuestro propio pasado, así como el de los demás, y sanar los resentimientos del pasado. También es posible ver el don oculto de los sucesos pasados sobre los que hemos estado resentidos, incluyendo su posible significado kármico. A partir de este nivel, es posible crear un contexto diferente desde el que ver el pasado y, por tanto, sanarlo. Con la realización final del nivel de la aceptación, nos sentimos seguros sobre el futuro y podemos pasar a los niveles del amor y de la paz. La razón y la lógica se convierten en herramientas para el cumplimiento de ese potencial.

Otra de las características del nivel de la aceptación, es que ya no estamos preocupados por los juicios moralistas de lo “bueno” y lo “malo”. Simplemente se vuelve evidente lo que funciona y lo que no funciona. Es fácil ver lo que es destructivo y lo que es óptimo, sin juzgar nada como “malo”. Se elimina la culpa, que acompaña a todos los juicios contra los demás y contra nosotros mismos. Vemos entonces el significado de la frase: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”.

En la aceptación hemos dejado la culpabilidad interna que condenaba, incluso, nuestros impulsos humanos más básicos. Podemos disfrutar de nuestra condición física sin la aversión moralista o la auto-gratificación compulsiva.

Aceptamos que los demás han llegado a su conocimiento de la vida y sus puntos de vista éticos de una manera que tenga sentido para ellos, incluso si sus creencias y comportamientos son muy diferentes de los nuestros. Cuando vemos la inocencia en todo el mundo, realmente podemos cumplir el “ama a tu prójimo como a ti mismo”, y así el dejar ir nos ha permitido alcanzar una meta elevada, sin siquiera el intento consciente de ello.

El nivel de la aceptación se caracteriza por una actitud desinteresada y de servicio. Esto es consecuencia de la entrega de los sentimientos negativos que crea el pequeño yo, lo que elimina nuestra identificación con él. En cambio, la armonía y la paz interior son experimentadas como la naturaleza de nuestro Ser superior. Debido a que se ha renunciado a los programas negativos, se da la aparición de una mayor creatividad, inspiración e intuición.

Hay la certeza de que nuestras propias necesidades serán satisfechas; por lo tanto, hay un cambio en las relaciones de modo que la atención se centra en el bienestar y la felicidad de los demás. Esto se ve facilitado por el hecho de que, en este nivel, ya no hay ninguna necesidad en forma de dependencia de otras personas, ya que no hay nada que sintamos que necesitemos “obtener” de ellos. En una relación de cariñosa aceptación, a las imperfecciones menores ya no se le da una importancia grave y son pasadas por alto.

En la aceptación hay una creciente despreocupación por “el hacer”, y un creciente enfoque sobre la cualidad de ser, y la perfección de nuestra propia capacidad interna para ser generosos y amar. Aunque los sentimientos negativos todavía pueden surgir, son menos frecuentes y se manejan con mayor facilidad. En general, el funcionamiento es ahora muy fácil, y las actividades diarias se vuelven casi imperceptibles debido a su menor esfuerzo.

La responsabilidad personal

El sello distintivo de este estado es la toma de la responsabilidad de nuestra propia conciencia. El interés por la meditación y los diversos métodos de la contemplación interior es común. Los asuntos espirituales y éticos se vuelven importantes. Podemos, por ejemplo, asistir a retiros religiosos si somos religiosos, o podemos comprometernos con lo espiritual o con los esfuerzos humanitarios si nos orientamos a esas esferas.

El mundo se ve armonioso y cualquier alteración de esa apariencia es observada como una proyección de nuestros propios conflictos internos. En este nivel, se da la consciencia de que todos los sentimientos negativos son nuestros propios problemas, y ya no hay que buscar más su resolución fuera de nosotros mismos.

Hay una seriedad en cuanto al crecimiento de nuestra propia conciencia y auto-consciencia, y un centrarse en perfeccionar la cualidad de esa misma conciencia. En este nivel podemos empezar a desarrollar un interés por la filosofía, la investigación científica y los clásicos espirituales que exploran el potencial más elevado de la mente y el espíritu humano. Lo que se vuelve cada vez más importante es en lo que nos estamos convirtiendo, y no lo que tenemos o hacemos. En este nivel asumimos el reto de cumplir con nuestro potencial interior de grandeza, y fomentar el potencial y los sueños de los demás.

Si testamos el músculo en este estado(1), lo probamos fortalecido; somos relativamente inmunes a las influencias negativas tales como el debilitamiento de las vibraciones de las luces fluorescentes, los tejidos sintéticos, o los edulcorantes artificiales. Se da un fuerte compromiso con la salud y el bienestar, y el mejorarnos a todos los niveles. Los problemas de salud son, a menudo, considerados como problemas en los niveles psicológicos, emocionales o mentales, y se buscaron y encontraron los recursos que ayudaron a resolver las cuestiones en todos esos niveles. El poder de la auto-sanación está ahora disponible.

En la aceptación tenemos la libertad de estar en el presente. Una vez que hemos aceptado nuestra propia naturaleza verdadera y las formas en las que el universo se refleja en nuestro mundo, ya no hay arrepentimiento por el pasado, ni tampoco existe el miedo al futuro. El miedo al futuro no existe más cuando el pasado se ha curado. Esto se debe a que, en la habitual ego-orientación del estado de conciencia, el ego tiende a proyectar el pasado sobre el futuro, y un pasado que es visto negativamente se convierte en miedo cuando es proyectado sobre un imaginario futuro. Nuestro dejar ir de las energías inferiores de la culpa, el miedo, la ira y el orgullo, han aliviado el peso del pasado y despejado las nubes sobre el futuro. Afrontamos el presente con optimismo y estamos agradecidos de estar vivos. Vemos que el ayer se fue, el mañana no ha llegado todavía, y que sólo tenemos el hoy.

En resumen, pues, el nivel de conciencia de la aceptación es el que todos deseamos alcanzar, ya que nos permite encontrar la libertad de la mayoría de problemas de la vida y de experimentar satisfacción y felicidad.

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FUENTE: El texto de este artículo corresponde al capítulo 10 de la obra “Dejar Ir, el Camino de la Entrega”, del Dr. David R. Hawkins. Su título original esa «Aceptación», pero para esta entrada hemos optado por cambiarlo por el que figura en el encabezamiento, con el fin de darle una mayor contextualización.
Todos los subrayados del texto son nuestros.
NOTAS:
1) Test de kinesiología.

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Según una leyenda que recoge Sabin Berthelot, en la época de la conquista de la isla de Tenerife por los castellanos, a fines del siglo XV, uno de los capitanes de Alonso Fernández de Lugo, el comandante de la empresa, llamado Pedro Bracamonte, descubrió en el barranco de Chasna, en la comarca sur isleña, a una muchacha guanche, a la que por razón de su extraordinaria belleza apodaban “La Flor de Chasna”, y la hizo prisionera. Después de unos días de cautiverio, la joven logró escaparse, pero el capitán, encandilado con la bella fugitiva, no pudiendo soportar su pérdida y enloquecido de amor, pese a los cuidados de sus soldados, después de estar tres meses suspirando por la bella aborigen y sin dejar de exclamar incesantemente “!Vi la flor del valle!”, murió evocando a su amada, lo que literariamente recrea el poeta, pintor y dibujante Diego Crosa y Costa, “Crosita”:

Y en sus delirios de fiebre

y nerviosa postración

siempre idénticas palabras

pronunciaba con dolor:

¿Por qué la tomé cautiva

cuando el cautivo era yo?

Desde entonces, este pueblecito de verdes pinares y altas montañas (es el municipio más alto de España, a 1.414 metros sobre el nivel del mar), tomó el nombre de Vilaflor. Pero dado que la zona era conocida por los aborígenes como Abona o Chasna, el nombre oficial completo del municipio es Vilaflor de Chasna, y el gentilicio de sus habitantes chasnero(a)

En él nacería, un 29 de febrero de 1846, una de las personas más ilustres que haya dado la comarca sur de Tenerife, Germán Fumero Alayón, quien en su pueblo natal lo llegó a ser todo durante su larga trayectoria vital: secretario, alcalde, juez municipal (comprobadamente lo fue al menos hasta 1933) y cronista oficial. Asimismo ejerció como maestro en varios municipios, cartero rural durante muchos años y hasta sochantre. Fue, además, un fecundo e inspirado escritor, gran animador de la vida cultural de su municipio. 

Germán Fumero el espiritista

Conocimos que Germán Fumero Alayón fue también un espiritista convencido por lo que en la revista La Caridad, el periódico espiritista que fundara en Tenerife Miguel Miranda y León, apareció publicado en su número 5 (Año I, 15 agosto de 1881). Se trata de una colaboración en forma de poema de Germán Fumero titulada “A la Memoria del Distinguido Patricio D. Luís F. Benítez de Lugo”, sentido homenaje que dedica a la figura del Marqués de La Florida, el gran referente en la historia del Espiritismo en Canarias.

En el texto que le precede presentándolo, el director y fundador de la publicación, revela la afiliación espiritista del poeta:

Con el mayor placer insertamos en las columnas da esta Revista la siguiente composición poética que, con tal objeto, nos remite nuestro querido hermano en creencia D. Germán Fumero.”

La fecha indica que cuando un sentimiento noble se apodera del corazón, el recuerdo vive eternamente en él, halagado por el amor a lo bello, a lo elevado y a lo justo: hasta que llega un momento en que se manifiesta, se pone de relieve. Esto es lo que sucede hoy a nuestro querido hermano.”

El corazón que ama la virtud, graba en su parte superior los hechos que, ajustados a ella, se practican por la humanidad; y ese corazón, aunque atraviese por medio de una tumba, aunque transcurra el tiempo, no puede olvidar las buenas acciones, los actos elevados, los hechos sublimes que un ser querido ha ejercitado en el bien general de la humanidad, impulsándola por la senda del progreso.”

A LA MEMORIA DEL DISTINGUIDO PATRICIO

D. Luís F. Benítez de Lugo.

***

¡Murió! ¡Murió!… En la tranquila tumba

Despojo inerte yace sepultado:

La Parca fiera con su soplo helado

Apagó su existir. Ya no retumba

Allá en la Convención, ni en la montaña.

De su fácil palabra la elocuencia:

El rayo de su voz, en la conciencia

Del pobre pueblo que el tirano engaña

No osa ya penetrar.,.. ¡Oh triste suerte

La del sabio Canario que anhelaba

Dar a su patria gloria, y que clamaba

Orden y Libertad!… Le arrebató la muerte.

¡Sí, mi querido amigo, de la ciencia

Poderosa palanca! Sus arcanos

Te fue dado mirar, y a tus hermanos.

Consagraste tu vida, tu elocuencia…

Y bien: ¿Y para qué? Bello es vivir

Si reina la ventura en este suelo,

Pero si la maldad su negro velo

Nos tiende por doquier…. bello es morir…

Descansa en paz, y si tu alma pura

Ve desde el Cielo tus nativos lares,

Ve que la patria no te erige altares,

Pero si, del amor, nuestra ternura.

Recordemos que en el municipio de Granadilla de Abona, ubicado en la misma comarca chasnera, se crea a mediados de 1882 un Centro Espiritista, según se cuenta en el nº 24 de La Caridad de julio de 1882. Este Centro parece ser que fue el que fundase y dirigiese por muchos años José Reyes Martín1, en cuyo domicilio se celebraban las sesiones, y a las cuales, según relata su sobrino-nieto Juan Reyes Ramos2 “(,,,) asistían bastantes personalidades de aquellos tiempos”. ¿Estaría Germán Fumero entre ellas? Si se tiene en cuenta la coincidencia de lugares, fechas e intereses, muy probablemente sí.

Desempeños varios

Desde muy joven Germán Fumero ejerce la actividad periodística colaborando en el diario El Memorandum, que dirigía en Santa Cruz de Tenerife el celebrado José María Pulido.

En 1867 se inaugura en Guía de Isora la escuela Nocturna de Adultos, de la que Germán Fumero es elegido director. Y en 1869 es nombrado profesor interino de la escuela pública de niños de Arona.

En 1874 ejerce de secretario del Ayuntamiento de este mismo municipio y en 1876, es secretario de su Juzgado.

En 1885 es juez municipal en el municipio de San Miguel de Abona. En 1888 secretario del Ayuntamiento de Vilaflor, y en 1896 oficial de Secretaría del Ayuntamiento de Icod de los Vinos.

Militando siempre en el republicanismo, lo que le valió algunas persecuciones políticas, fue alcalde de Vilaflor en 1873, durante la breve Primera República, y treinta años después lo sería nuevamente entre 1903 y 1907.

Germán Fumero el literato

En un artículo publicado en la revista Hespérides a principios de la década de los años 20 del pasado siglo, titulado “Escritores y Artistas de Vilaflor”, se le recuerda con estas palabras:

Literato y poeta, este veterano de la vida ha consagrado la suya a cultivar el difícil arte de la poesía, logrando hacerse admirar por cuantos le trataron y leyeron. A pesar de sus ochenta y tantos años, fuerte de cuerpo y de alma, labra sus bellas estrofas con singular esmero, quizá con más entusiasmo que lo hiciese a los veinte. Por eso, en la vida insular, don Germán Fumero es un símbolo; símbolo del anciano romántico que bajo la corteza arrugada por los años, lleva el espíritu retozón de un juglar.”

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German Fumero Alayón con sus hijos Delfina y Germán, hacia 1930 

El escritor cubano y vecino de Vilaflor, Manuel Rodríguez Escalona, publicó en el periódico El Progreso (Santa Cruz de Tenerife) del lunes 29 de enero de 1928, un artículo con unas breves notas biográficas y un comentario literario a la labor poética de Germán Fumero, del que extraemos lo siguiente:

Decir don Germán Fumero en Vilaflor, es casi decirlo todo. Porque don Germán no sólo es en este lugar el juez probo y recto, puesto que desempeña hace la mar de años con beneplácito del pueblo entero, sino también es él, por su inteligencia y bondadoso temperamento, el maestro infalible a quien todos consultan sin temor y en la seguridad de que cada uno de sus consejos equivale por una lección provechosa.”

Y añade a continuación:

Pero no solamente es don Germán el anciano jovial y complaciente a quien todos aquí respetan y quieren. Es algo más. Es un poeta de gran inspiración y un escritor lúcido… Saboreando sus versos sonoros y sentimentales, no he podido sustraerme a intensas y hondas emociones, porque en todas sus bellas poesías abundan ideas tan hermosas, que conmueven por la exquisita ternura y dulce emotividad con que expresan los sentimientos.”

La creatividad literaria de Germán Fumero no mermó con los años, sino que incluso se incrementó. Tal es así que con más de 80 años escribiría en poco más de un mes una comedia en verso de tema costumbrista, plena de sentido del humor, basada en hechos reales vividos por el autor, a los que solo había revestido con un ropaje estilístico ameno y divertido.

Reconocimientos

En la citada revista Hespérides, en los números 93 (27 de octubre de 1927) y 113 (20 de marzo de 1928) se insertan dos poesías que como homenaje a su persona le dedicó otro enorme poeta y espiritista tinerfeño, Manuel Verdugo Bartlet3:

A DON GERMÁN FUMERO

A veces pienso: ¿llegará algún día

en que viejo y enfermo y olvidado

clave impasible una mirada fría,

no exenta de ironía,

en la desolación de mi pasado?

Admiro tu vejez… ¿y quién no siente

el noble impulso de seguir su ejemplo?…

Yo ante ella me descubro reverente,

como lo haría un pecador creyente

ante la augusta majestad del Templo.

***

A DON GERMÁN FUMERO

Bendita sea la fronda

casi ignorada, en donde

la Poesía honda

para cantar se esconde.

Sea bendita el ave

que la fronda escogió,

pues todo lo que sabe

humilde nos lo dio.

Suena mejor el trino

si el ave está escondida

en el pinar vecino…

Es así tu cantar;

el ave que se anida

oculta en el pinar.

Y otro escritor, editor y poeta, Rafael Peña León (1888-1955), le dedica en la misma publicación este otro soneto:

Allí, en Vilaflor, recio, como añoso pino,

vive este poeta labrando las endechas.

Ha sacado a la vida máximas cosechas

encarcelando su espíritu a lo divino.

De un santo ideal ha sido peregrino;

a las torres del Arte supo abrirle brechas,

y al blanco de las musas dirigió sus flechas

con aplomado pulso y acertado tino.

Y no siente pesar cuando a la vida vuelve

su serena mirada porque nada debe …

Porque tuvo alegría, no tiene tristeza.

Y si la lava oscura su corazón envuelve,

un halo de claridad -claridad en nieve-,

como el padre Teide, corona su cabeza.

La implicación de Germán Fumero en la vida social de Vilaflor fue completa. Es de hacer notar que en cuantas reseñas se hacían en los medios de comunicación de los encuentros literarios que se organizaban en el pueblo, o de los homenajes que allí se desarrollaban, bien fuera propios o ajenos, su presencia y participación merecían siempre palabras donde se revelaba un enorme respeto y consideración.

A principios de mayo de 1936, con noventa años de edad, después de una vida intensa, activa y plena, dejó su envoltura física el ilustre chasnero y espírita Germán Fumero Alayón.

Muy poco tiempo después, en un artículo dedicado a glosar su memoria, Félix Centeno escribe: 

Era la institución local, don Germán Fumero. Había visto nacer a todos sus vecinos, había visto enterrar a los padres. Era don Germán Fumero hombre de luces y mundo, dotado sabiamente por la Naturaleza para suplir lo que otros ignoraban.”

Al morir don Germán pierde Vilaflor espíritu y paisaje. Faltarán sus servicios impagables, luz para el que vive en oscuridad. Faltará también su figura proyectándose en sus callejuelas empinadas y con un fondo de pinos cuajados. Queda muy vacío Vilaflor y pierde Tenerife a un hijo humilde y modesto que en apacible lejanía, vecino del Teide altivo, cumplió la más alta función humana: servir a la Humanidad”.

Y otro ilustre vecino de Vilaflor, el ya citado escritor Manuel Rodríguez Escalona, afín también al veterano poeta chasnero por sus ideas espiritualistas, anota con admiración:

¿Y decidme ahora si un hombre como éste que aquí lo es todo, puede acaso morir en el corazón de sus convecinos aunque llegue un día en que se apague la llama de su existencia?”

Germán Fumero Alayón, reconocido en vida, admirado y respetado de forma unánime, perviviendo en la memoria colectiva al amparo del cariño de los que le conocieron, primero, y de los que beben los detalles luminosos de su vida a través de los testimonios y las crónicas, hasta la actualidad… ¡qué mejor huella querría dejar cualquiera de su paso por este planeta!

Óscar García Rodríguez – Noviembre 2016

NOTAS:
1) Ver la biografía de este importante espiritista canario en este mismo blog.
2) Según dice en un artículo que le dedicó en el diario El Día del 20 de octubre de 1991.
3) Ver biografía en este mismo blog.

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INTRODUCCIÓN: A la inmensa minoría

Todo sirve a la Verdad, al Bien, así es hoy, lo ha sido antes, lo será mañana, y siempre así será. Hasta los que quieren destruirla la jalonan sin querer con su misma aversión descubriéndola, cual blanco sobre negro, ante quienes están preparados para ver.

El amor conduce directamente a ella, y el sufrimiento, su eterno aliado, nos lleva hasta su misma puerta, la que sólo podrá ser abierta con la llave de la aceptación. Nada se pierde, aunque tardemos en comprenderlo. No podemos dudarlo, existe una gigantesca y eterna confabulación a nuestro favor.

Ante la visión de los inconscientes, el mundo es un ominoso escenario preñado de amenazas y peligros. Para los ignorantes todo parece abstruso y oscuro cual impenetrable arcano. Con la mirada de los sabios, la existencia se siente tan diáfana como el agua clara bajo la luz del sol, aunque persista el misterio.

El universo respira, late, vibra, para llegar a hacer ostensible su infinito potencial oculto en forma de poder creador y magnificente belleza.

Que amanezca definitivamente la era de la confianza, es nuestro deseo más preciado.

Que cada cual cumpla su papel conforme a su estado de consciencia, es lo máximo que puede esperarse.

♣  ♣  ♣ 

Agradecemos a un amigo y visitante de este blog, que nos haya recordado el excelente texto que en 1945 escribiera Lanza del Vasto para prefacio del libro “El Mensaje Reencontrado”, de su amigo Louis Cattiaux. La mayor parte de dicho texto lo compartimos con todos mediante esta nueva entrada. Nos hemos permitido la licencia de asignarle como título “La Conjura contra la Verdad”.

Además, incluimos al final una selección de pensamientos y reflexiones que entresacamos de las páginas de la mencionada obra.

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LA CONJURA CONTRA LA VERDAD

Por: Lanza del Vasto (Noviembre 1945)

Extracto del Prefacio escrito para la obra «El Mensaje Reencontrado»,

de Louis Cattiaux

♣  ♣  ♣ 

La conjura de los imbéciles, de los charlatanes y de los Sabios ha tenido un éxito perfecto.

Esta conjura tenía por objeto esconder la verdad.

Unos y otros han servido a esta gran causa, cada uno según sus medios: los imbéciles por medio de la ignorancia, los charlatanes por medio de la mentira, los Sabios mediante el secreto.

Los imbéciles no quieren que se descubra la verdad. Sospechan, instintivamente, que les molestaría. Si les fuera mostrada, apartarían la mirada; si se les pusiera en la mano, la dejarían caer; si se les forzara a mirarla cara a cara, gritarían horrorizados y correrían a esconderse bajo tierra.

Los charlatanes no quieren que se descubra la verdad, porque arruinaría sus artificios, impediría su provecho y mostraría su vergüenza.

Los Sabios que poseen la verdad no quieren que se descubra. Siempre la han tenido oculta por cuatro razones.

La primera: saben que Saber es poder y quieren apartar de él a los indignos. Porque el Saber en el indigno se vuelve malicia y el Poder, peligro público y plaga. Por esto, las reservas de conocimiento acumuladas durante milenios en los templos de Egipto permanecían inaccesibles a quien no había pasado por todos los grados de purificaciones y pruebas. Más tarde, los filósofos desconocidos, los nobles viajeros, los Alquimistas, se transmitieron de la misma manera los restos de la misteriosa herencia, es decir, de boca a oreja o, más bien, por la presencia y el ejemplo, en símbolos y enigmas; siempre bajo el sello del secreto. Si vivieron en la intimidad de las formidables fuerzas de la naturaleza, se guardaron mucho de hacer partícipes de ellas a los atolondrados.

¡Oh, Sabios que sabéis callar! ¿Dónde estáis? Merecéis que todos los seres vivos os proclamen su gratitud, ¡oh, Sabios!

¡Oh, Sabios que sabéis callar!, ahora hemos aprendido el valor de vuestra prudencia, la grandeza de vuestra humildad, la profundidad de vuestra caridad.

Ahora que a los profanos se les ha ocurrido adquirir y propagar tanta ciencia como pueden, ahora que se vanaglorian de sus descubrimientos con el mismo celo que vosotros habéis puesto en esconder los vuestros, hemos visto su resultado.

Sin embargo, ¡cuan pequeña es su ciencia, exterior, superficial, precaria y limitada!, y ya vemos su resultado.

Así, han envenenado las fuentes, minado la tierra, salpicado el cielo, trastornado y pervertido a los pueblos, corrompido la paz, deshonrado la guerra, y han suministrado al hombre de la calle tantos instrumentos de destrucción y de opresión que toda la familia de los seres vivos se ve amenazada, mientras continúa el progreso de este chancro.

La segunda razón de los Sabios para mantener oculta la Verdad, es que conocer es una operación de vida y una manera de nacer. Y nada puede nacer fuera de una envoltura. Una envoltura de carne o de corteza, de tierra o de misterio. Si abrís una semilla, ya no germinará; si abrís un lagarto para ver lo que hay dentro, sólo encontraréis el resto del cadáver y no lo de dentro del lagarto, su interior se ha ido, ya que el lagarto está muerto. De igual modo, la ciencia abierta, propagada y vulgarizada es ciencia muerta y fruto de muerte. Es un desierto de arena y no un puñado de simiente. Al permanecer exterior no puede ser profundizada, sino sólo extendida, y la vida se le escapa. No puede conducir a la conciencia, que es nacimiento a uno mismo, ni a la vida interior. En cambio, el conocimiento de los Sabios es una gaya ciencia que tiene sabor de alegría y soplo de espíritu. Y como todo ser vivo, aunque sea una mosca, defiende su forma y rehúsa exhibirse.

La tercera razón de los Sabios para mantener oculta la verdad es su respeto por la dignidad del conocimiento. Ellos saben que ésta es la vía real que lleva al Dios de verdad. Ella ha de conducir a la contemplación, a la admiración de la naturaleza y a la adoración del creador.

Debe aportar la luz a las almas, la exactitud a los pensamientos y la justicia a los actos. Debe dar salud y salvación. Los Sabios la han defendido tanto como han podido contra los hombres vulgares, por temor a que fuera apartada de su fin, desnaturalizada y envilecida, cosa que no han dejado de hacer los hombres vulgares desde que le pusieron la mano encima. Le han dado la vuelta utilizándola. Se han servido de ella en lugar de servirla. Estaba aquí para librarles de sus deseos y ellos la han uncido al yugo de sus tareas, la han forzado a aumentar sus posesiones. Estaba aquí para darles la conciencia y de ella han sacado la máquina. Han cogido el cáliz para hacerse una hucha y el crucifijo para hacerse una maza. Han enganchado la ciencia a sus motores, la han aprisionado en sus bombas. Pero, demasiado astutos, han caído en su propia trampa, dejándose atrapar por el engranaje de la máquina. Ahora, ella les roe poco a poco en tiempo de paz y los devora a grandes bocados en tiempo de guerra. Los Sabios han hecho todo lo posible por evitarlo.

La cuarta razón de los Sabios para mantener oculta la Verdad es que aman la Verdad, y no hay amor sin pudor, es decir, sin velo de belleza. He aquí por qué no quieren descubrirla sino revelarla, es decir, recubrirla de un velo luminoso. Por esto sólo han enseñado con parábolas, para que quienes tienen oídos para no oír permanezcan apartados; pero también para que quienes lo merecen aprendan los tonos y las claves de la música total. Pues sus alegorías, sus fábulas y sus blasones no explican el encadenamiento mecánico de las apariencias, sino las afinidades secretas y las analogías de las potencias y las virtudes, las correspondencias del número con el sonido, de las figuras con las leyes, del agua con la planta, con la mujer y con el alma, del fuego con el león, el hombre armado y el espíritu, de los astros con los ojos, las flores y los cristales de los metales y de las gemas, de la germinación del oro en las minas con la de la verdad en el corazón del hombre. En sus oscuros textos, donde las recetas del Gran Arte están salpicadas de advertencias piadosas, las solemnes sentencias de alabanzas y plegarias, lucen los hilos que tejen el manto del Rey de Reyes.

Al ocultar los Sabios su saber por escrúpulo, los charlatanes se aprovecharon para esconder su ignorancia bajo los mismos signos misteriosos. Los imbéciles los han confundido largo tiempo creyendo tanto en unos como en otros.

Ahora, a medio camino entre los charlatanes y los imbéciles, ha surgido una nueva especie que asegura el triunfo definitivo de la conjura.

Esta nueva especie es la de los universitarios y sabios oficiales, que el día de su advenimiento declararon nulo y sin valor el misterio filosofal, quimera la búsqueda de los antiguos maestros, juego de niños su ciencia, engañabobos su arte. Los imbéciles instruidos por los nuevos sabios, han confundido una vez más a los sabios con los charlatanes, pero esta vez para no creer ni en unos ni en otros.

Sólo creen en la ciencia de los recién llegados, quienes simplemente enseñan que la verdad está en su ciencia y que todo lo que no pueden descubrir ni demostrar no existe.

Ahora bien, no han enseñado, ni descubierto, ni demostrado nada acerca de la vida y de la muerte, del pecado y del juicio. Nada acerca del amor, del dolor y del rescate, acerca de la conducta del hombre y del destino del alma, acerca del sentido, la esencia y la salvación. A medida que descubren nuevas nebulosas o nuevos electrones, nuevas vitaminas o nuevos explosivos, se alejan y nos desvían de lo esencial. Y ahora la verdad está tan bien escondida que ya no se la busca.

Incluso estaría totalmente perdida si no sobrevivieran algunos sencillos de espíritu para quienes la verdad existe. No pueden resignarse a pensar que nadie la tenga o la haya tenido. Recorren el mundo interrogando a la gente, los astros y las hierbas, interrogando el gran libro de la naturaleza y hojeando los textos olvidados, interrogando su corazón y a Dios en la plegaria. Saben que no tienen la verdad, pero saben que ella es. Están tan hambrientos y sedientos de ella que saben seguirla por el rastro y reconocerla por el olor. Ante un hombre difamado, un acontecimiento absurdo, un grimorio ilegible, se paran en seco y exclaman: ¡Aquí está!

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SELECCIÓN DE REFLEXIONES SACADAS DE  

«EL MENSAJE REENCONTRADO»

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Por: Louis Cattiaux (1904 – 1953)

 

El que está en el error intenta imponerlo a los demás.

El que posee la verdad se esfuerza en aplicarla a sí mismo.

Esta es la señal que no engaña.

El hombre superior evita a los demás el mal que ha vencido.

El hombre inferior inflige a todos el mal que le ha sometido.

Se puede perjudicar a alguien a pesar suyo.

No se le podría hacer bien en contra de su voluntad.

Quien nada tiene que defender a nadie tiene que combatir.

Los muertos se reúnen para orar.

Los vivos se aíslan para conversar con Dios.

Lo más fácil de enseñar es lo más difícil de comprender.

El que es estricto consigo mismo es indulgente con los demás.

La confusión y la contradicción del espíritu son la imagen misma de la muerte.

«Espectador inmóvil, atento y sin pasión; tal es el que está despierto».

El loco interroga a los demás.

El Sabio, dicen, se interroga a sí mismo.

Ambos están cerca de Dios, pero sólo uno lo sabe.

El Sabio vela la verdad poniéndola en evidencia.

La intuición asociada a la buena voluntad engendra el poder del amor, que conduce a la perfección de la unión en la paz.

Los perros ladran a lo que les domina o a lo que se les escapa.

La condición esencial de toda curación es la voluntad de curarse; no se puede salvar a los que han escogido la muerte y se mantienen en ella voluntariamente.

Quien desprecia la enseñanza de los antiguos Sabios se condena a la ignorancia para siempre.

El inteligente compara minuciosamente las palabras de los Sabios para descubrir el lugar donde todos concuerdan.

Todo es espíritu; todo es materia; según que el Único se dilate o se condense.

Los hombres vivos inspiran tanto miedo a los muertos que se espera su desaparición para anunciar que existen.

Lo que se considera una locura, lo que se asemeja a un sueño, lo que parece increíble: he aquí lo que el Sabio estudia con amor.

Quien se cree fuerte entre los hombres es el ser más débil en la soledad.

Cuando rechazamos a un Sabio, un santo, un artista o un poeta, aumentamos su gloria y multiplicamos nuestros males.

Lo propio de la verdad es que se basta a sí misma, quien la posee no intenta convencer a nadie.

El ignorante pretende instruir a los que no piden nada.

El hombre Sabio calla y espera que le pregunten.

Honrado o despreciado, el Sabio permanece igual a sí mismo.

La mayor recompensa es iluminar a otro hombre después de haber descubierto la luz en uno mismo.

Dios permite la tentación a fin de que seamos juzgados equitativamente por nosotros mismos.

Es una justicia tal que toda discrepancia aumenta nuestro pesar.

El signo de la mentira es el cambio, el de la verdad es la inmutabilidad.

La mayor voluntad es la mayor paciencia.

La mayor paciencia es la mayor aceptación.

La mayor aceptación es la mayor sabiduría.

La mayor sabiduría es la voluntad y la vía de Dios.

¿Quién es lo bastante grande como para permanecer oculto?

¿Quién es lo bastante conocido como para quedar en el anonimato?

¿Quién es lo bastante generoso como para poseerlo todo?

¿Quién es lo bastante poderoso como para no exigir nada?

Discutir con un ignorante es volverse más débil que él.

Los hombres groseros nunca se sorprenden ante la pasmosa creación de Dios.

No ven nada, no admiran nada, no aman nada, no comprenden nada y no encuentran nada.

La más ínfima parte del Universo es una imagen del todo y se basta a sí misma.

Quien lo sabe todo es como quien no sabe nada.

Sin embargo, uno reposa y el otro se agita, uno se conoce y el otro es conocido, uno crea y el otro es creado.

Quien lo sabe todo no discute nada.

Quien lo tiene todo no deniega nada.

Quien lo puede todo no alardea de nada.

Quien posee el amor no desprecia nada.

Quien hace el bien no se preocupa por el mal que se hace a su alrededor.

El hombre superior lo realiza todo en solitario.

Los hombres inferiores lo corrompen todo en común.

El hombre impaciente muestra su ignorancia, el que sabe esperar ve su deseo realizarse.

Es mejor actuar con el ejemplo sin querer convencer a nadie, así todos pueden convertirse sin que parezca que ceden ante nadie.

LAS VOCES DEL SILENCIO (LVII)

Por: Óscar M. García

En los momentos en que somos capaces de acallar los “ruidos” que día a día nos saturan, llega el SILENCIO. Desde ahí la VOZ INTERIOR encuentra la posibilidad de manifestarse. Entonces las comprensiones instantáneas, las impresiones directas, las imágenes luminosas – es decir, la intuición espiritual – asoman, aportando la energía de la CERTIDUMBRE.


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