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Archive for the ‘publicaciones’ Category

Eileen Caddy (1917 – 2006), cofundadora de la Fundación Findhorn y de la Ecoaldea que lleva el mismo nombre, situada al norte de Escocia

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EXTRACTOS DE LA OBRA “LA VOZ INTERIOR”, DE EILEEN CADDY

  • «Tu tarea es crear el nuevo cielo y la nueva tierra. Por eso no pongas el énfasis en los problemas y las tribulaciones, en la enfermedad y el sufrimiento, en las guerras y luchas del mundo. No consientas enmarañarte en ellos, pues si lo haces llegarás a ser parte de la enfermedad y no de la cura. Cuando elevas tu conciencia, quedas inmunizada frente al problema del mundo, y puedes vivir y trabajar con él a tu alrededor y sin embargo éste no te tocará ni te afectará en modo alguno.»

  • «La vida es lo que se hace de ella, por eso nunca eches la culpa a nadie por encontrarte de esta o de aquella manera; date cuenta, por el contrario, de que se trata de tu propia fabricación. Cambia tu actitud y cambiará todo tu comportamiento. Adopta una actitud constructiva frente a la vida. Construye lo mejor a partir de todo lo que veas a tu alrededor e ignora el resto.»

  • «Da constantes gracias por todo. Hay mucho que agradecer; abre tus ojos, mira a tu alrededor, y considera cuán bendecida(o) estás. Al hacerlo, te encontrarás llena de una abrumadora sensación de amor y gratitud, y toda tu vida asumirá un sentido nuevo. La gente que te rodea te importará más porque tu corazón está lleno de amor por ellos, y podrás comprenderlos y tolerarlos más. Te descubrirás agradecida hacia ellos, por su amor y por su compañía, por ser simplemente quienes son. Tus ojos se abrirán a toda la belleza y armonía que te rodean, a las maravillas de la naturaleza. Verás con ojos que de verdad ven; oirás con oídos que de verdad oyen; y hablarás con palabras de amor y comprensión. La vida será buena contigo porque no darás nada por hecho sino que mostrarás aprecio hacia todo.»

  • «Vive y trabaja, pero no te olvides de jugar, de divertirte y de pasártelo bien en la vida. Necesitas equilibrio en todo. Demasiado trabajo sin diversión hace que la vida resulte desproporcionada, y te convierte en una persona aburrida y poco interesante. Busca un equilibrio perfecto en todo lo que hagas, y encontrarás que la vida es una verdadera delicia. Necesitas variedad en la vida, ¿por qué, pues, no detenerse e intentar algo nuevo y diferente, no a causa de que te aburra lo que haces o como una forma de escape, sino porque te das cuenta de que necesitas un cambio? Cuando puedas hacerlo sin sentido alguno de culpa, encontrarás que serás capaz de hacer todo lo que tienes que hacer con una actitud nueva; y, lo que es más, serás capaz de hacerlo disfrutándolo de verdad. ¿Qué sentido tendría la vida si no puedes gozarla y pasarlo bien con todo lo que emprendas, llamémosle juego o trabajo?»

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Arturo Maccanti Rodrigues, 1934 – 2014

Amor o nada 

Para Manolo y Josefina a la sombra del mar

Os hablo de la luz de esta jornada;

de una mano de amor sobre este hombro;

del corto corazón ante el asombro

de verse la tristeza derrotada.

Os digo, por la herida en que nombro 

y por esta esperanza desvelada,

que el hombre es sólo amor antes que nada,

antes de que regrese a ser escombro.

Os digo que la vida es cordillera;

cada uno la alcanza a su manera 

y es muy triste quedarse en la estacada.

Es muy triste quedarse —como un río

sin agua— sin amor, solo y vacío,

porque el hombre es amor. Amor o nada…

 

BIOGRAFÍA

Arturo Maccanti Rodrigues nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1934, hijo de padre italiano y madre de familia portuguesa, llegados a la isla pocos años antes. En 1951 comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de La Laguna. En 1955publicó sus primeros poemas en la revista universitaria Nosotros. En los años siguientes aparecieron nuevas muestras de su escritura en la revista Gánigo (desde 1957), en los pliegos de San Borondón (1958), en el suplemento Gaceta semanal de las artes del diario La Tarde, de Santa Cruz de Tenerife (desde 1958), y en el suplemento Cartel de Diario de Las Palmas (desde 1963). En 1959 la colección «Poesía» de la revista universitaria Nosotros publicó su plaquette Poemas, que recogía seis sonetos. Una nueva entrega, también muy breve, titulada El corazón en el tiempo, vio la luz en 1963 en la colección «La fuente que mana y corre», de Las Palmas, colección en cuya edición colaboró Maccanti con Manuel González Sosa y Antonio García Ysábal.

Tras un curso en la Universidad de Salamanca, Maccanti terminó la carrera de Derecho en La Laguna. Se casó en Tenerife y fijó su residencia en esta isla. En 1964 participó en el Recital de Poesía Canaria realizado en el Colegio Mayor Universitario San Agustín, en La Laguna. En 1967 publicó su primer libro. En 1968 falleció en Madrid su hijo Hugo.

En los años de 1972 a 1974 residió en Madrid, donde colaboró con Taller de Ediciones JB, empresa dirigida por Manuel Padorno. Regresó luego a Tenerife. En 1977 publicó De una fiesta oscura, en la colección «Paloma atlántica» de Taller Ediciones JB. A esta plaquete siguieron Cantar en el ansia (1982), No es más que sombra (1995), Viajero insomne (2000), Óxidos (2003), El volcán y la isla (2003), El mar (Una elegía) (2003) y Helor (2005).

Ha sido notable su labor de traducción, especialmente de poetas italianos. En 1985 fue incluido en la antología Chile en el corazón, editada en Barcelona. En 1986 la obra poética publicada por Maccanti hasta entonces fue objeto de un detenido estudio de Miguel Martinón en su libro La poesía canaria del mediosiglo. Recibió el Premio Canarias de Literatura en 2003.

En 2005 el conjunto de su obra quedó reunido en el volumen Vivir sobre la vida, en edición preparada por Alejandro Krawietz. Este volumen incluye sendos trabajos críticos sobre la poesía de Maccanti debidos al propio Alejandro Krawietz y a Jorge Rodríguez Padrón, Alejandro Rodríguez-Refojo y Francisco León. En 2005 apareció un nuevo libro de poemas: Helor. En 2010 se ha reeditado el volumen recopilatorio Vivir sobre la vida, ahora solo con prólogo de Jorge Rodríguez Padrón.

Desde enero de 2002 entra como miembro de la Academia Canaria de la Lengua. En el año 2003 fue galardonado con el Premio Canarias en la modalidad de Literatura.

Fallece en Tenerife el 12 de septiembre de 2014 a la edad de 80 años.

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LA EXPERIENCIA VIRTUAL QUE REDUCE

EL MIEDO A LA MUERTE

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Por: Angie

 http://www.rewisor.com/la-experiencia-virtual-que-reduce-el-miedo-a-la-muerte/

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Un equipo de investigadores liderado por Mel Slater, de la Universitat de Barcelona, han desarrollado un experimento de Realidad Virtual para crear la ilusión de vivir la experiencia de estar separado de tu propio cuerpo y ayudar así a perder el miedo a la muerte.

El experimento se realizó a 32 voluntarios. Lo primero fue hacerles sentir que el cuerpo virtual que veían (a través de las gafas) era suyo haciendo coincidir los movimientos reales de los voluntarios con los del cuerpo virtual. Cuando una bola virtual se dejaba caer sobre el pie del cuerpo virtual, una vibración se activaba en la piel real de la persona; una técnica similar a la ilusión de la mano de goma haciendo que las personas sientan que un cuerpo es suyo a pesar de que saben que no puede serlo.

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Una vez experimentado eso, el siguiente paso fue cambiar el punto de vista del paciente el cual ellos veían como parecía que flotaban lejos del cuerpo virtual observándolo desde arriba. A partir de ahí, cuando las bolas se dejaron caer sobre el cuerpo virtual sólo la mitad de ellos recibió la vibración. Los que aún así la sintieron les parecía que seguían conectados al cuerpo.

Tras terminar el experimento, con su conciencia separada del cuerpo virtual, respondieron a un cuestionario para evaluar su temor a la muerte. Los que se habían sentido completamente desconectados de su cuerpo (los que no habían recibido ninguna vibración tras cambiarles el punto de vista) aseguraron haber reducido significativamente el miedo a morir.

Aunque Slater cree que es poco probable que la experiencia haya cambiado los sentimientos de los voluntarios acerca de la muerte, piensa que la experiencia podría producir la sensación de que la conciencia de los individuos está separada de su cuerpo físico y, por ello, tener la sensación de que es posible sobrevivir más allá de la muerte.

Esta experiencia es similar a algunas que han vivido personas que han superado una insuficiencia cardíaca, quienes han descrito haber visto la habitación del hospital desde el techo durante momentos críticos.

De momento no se sabe si éste método (u otros similares) podrían ayudar a consolar a personas con enfermedades terminales o cuando sus vidas se ven perjudicadas por fuerte miedo a la muerte.

“Nuestra idea era que si pudiéramos poner a las personas en una situación que ilustra la posibilidad de que su conciencia está fuera de su cuerpo, esto proporcionaría una evidencia implícita (pero no necesariamente creencia explícita) de que la supervivencia más allá del cuerpo es posible y la reducción del miedo a la muerte.”

 


¿QUIÉN ES MEL SLATER?

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Mel Slater dirije el eventoLab en Barcelona, grupo de informática ubicado en la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona. Las investigaciones de dicho grupo se vinculan tanto al lado técnico, en relación con los nuevos avances en gráficos de computadora y trabajo relacionado con la realidad virtual, y al lado científico relacionado con la representación y presencia del cuerpo Según Mel Slater, los principales intereses que le mueven son la investigación para ampliar radicalmente los límites de la realidad virtual, así como las aplicaciones que implican simulaciones de situaciones difíciles o imposibles de realizar en la realidad física, incluso hasta el punto de transformar el propio cuerpo del participante. Esta investigación limita con la neurociencia en el área de la representación corporal, tratando con la cuestión de cómo el cerebro representa al cuerpo, cómo se hace una distinción entre lo que es y lo que no forma parte del cuerpo. También le interesa el tena de la presencia en la realidad virtual. ¿En qué condiciones las personas tienden a responder de manera realista a situaciones y eventos virtuales? Ha distinguido así entre dos dimensiones  de esta “ilusión de lugar”, la fuerte ilusión de estar en el lugar virtual y la “plausilibilidad”, la ilusión de que los acontecimientos que están ocurriendo allí, realmente están sucediendo. 

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CUANDO LA SOCIEDAD ESTÁ A PUNTO

DE PERDER SU VIDA ESENCIAL

El Wen-tzu, conocido también con el título honorífico de Comprender los misterios, es uno de los grandes libros básicos del taoísmo, escrito hace más de dos mil años. Siguiendo la tradición de Lao Tse, Chuang-tzu y los Maestros de Huainan, el Wen-tzu abarca toda la gama del pensamiento y de la práctica taoísta. Olvidado durante mucho tiempo por todo el mundo excepto por los iniciados.

El Wen-tzu presenta una visión del taoísmo que es muy diferente de la proyectada por los eruditos occidentales y que está más de acuerdo con las concepciones taoístas. Su compilación se atribuye a un discípulo de Lao Tse, el famoso autor del clásico Tao Te King, y la mayor parte de su contenido se atribuye al mismo Lao Tse. La atribución de autoría en el antiguo taoísmo era generalmente simbólica más que histórica. Los nombres pueden referirse no sólo a supuestas personas individuales, sino también a escuelas y a tradiciones asociadas a los individuos o a sus círculos.

Según la tradición taoísta, el antiguo sabio Lao Tse no era un individuo aislado, sino que era miembro de un círculo esotérico. Se cree que tuvo varios discípulos, a cada uno de los cuales transmitió una serie de antiguas enseñanzas taoístas. El libro conocido como el Wen-tzu constituye una de estas series, una elaboración de las enseñanzas del Tao Te King en un conjunto de discursos atribuidos al antiguo maestro Lao Tse.

FUENTE: Extractado de la Introducción a la versión publicada en español, escrita por Thomas Cleary

 

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Del Wen-tzu traemos aquí uno de los comentarios o enseñanzas atribuidas a Lao Tse. Leed con detenimiento y el que sea capaz de ver, que vea. Mirad a vuestro alrededor, mirad vuestro interior, mirad sobre las cosas y los sucesos desde el silencio, mirad el sentido de los aconteceres del día a día. Comprended dónde estamos y hacia donde vamos y actuad en consecuencia según el grado de responsabilidad que podáis asumir: un tiempo muere, un nuevo tiempo asoma por el horizonte, pero entre medio todo se desmonta, pues siendo el solar el mismo, la vieja casa se derrumba necesariamente y será convertida en escombros para poder edificar allí mismo un nuevo hogar.

                                                                                                  Idafe

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Retrato idealizado de Lao Tse

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Lao Tse dijo:

Cuando la sociedad está a punto de perder su vida esencial, es como la emergencia de la energía negativa: el liderazgo es ignorante, se descuida el Camino, muere la virtud. Se emprenden proyectos que no están en armonía con la Naturaleza, se dan órdenes que constituyen una violación de las cuatro estaciones. El verano y el otoño disminuyen su armonía, el cielo y la tierra son exprimidos de su virtud. Los gobernantes en sus tronos están incómodos, los grandes se ocultan y no hablan, los ministros promueven las ideas de los que están arriba incluso en detrimento de la normalidad. La gente extraña a sus parientes, pero recibe a los villanos, utiliza el halago para estratagemas secretas; se compite por mantener gobernantes corruptos, acompañándolos en su caos para llegar a sus propias metas.

En consecuencia, gobernantes y gobernados están reñidos y mantienen relaciones amistosas cuando se aparta a los familiares y éstos no permanecen juntos. En los campos no hay brotes erguidos, en las calles no hay paseantes. Se extraen las arenas auríferas, se cogen las piedras preciosas, se capturan las tortugas por sus conchas y se les saca las entrañas. Se practica la adivinación cada día; el mundo entero está desunido. Los gobernantes locales establecen leyes que difieren entre sí, y cultivan costumbres antagónicas.

Sacan la raíz y abandonan la base, elaborando códigos penales para endurecerlos y hacerlos rigurosos, luchando con armas, exterminando al pueblo llano, asesinando a su mayor parte. Levantan ejércitos y causan problemas, atacando las ciudades y matando al azar, derribando lo elevado y poniendo en peligro lo seguro. Fabrican grandes vehículos de asalto y fortalezas reforzadas para repeler tropas de combate, y hacen que sus batallones vayan a misiones mortales. Contra un formidable enemigo, de cien que van, sólo uno regresa; quienes llegan a hacerse una reputación para sí mismos tal vez consigan parte del territorio anexionado, pero esto cuesta cien mil muertos en combate, además de innumerables adultos y niños que mueren de hambre y frío.

Después de esto, el mundo nunca puede estar en paz en su vida esencial y disfrutar sus maneras de actuar habituales. Así, las personas conscientes y los sabios se elevan y la mantienen con la virtud del Camino, y la ayudan con humanidad y justicia. Quienes están cerca promueven su sabiduría, mientras quienes están a distancia toman su virtud a pecho. El mundo se funde en uno, y los descendientes se ayudan unos a otros generación tras generación para liberarse de los comienzos de la traición, detener la persuasión ilógica, eliminar las leyes crueles, liberarse de los deberes que causan problemas y arduos deberes, detener los efectos del rumor y de la murmuración, cerrar las puertas al partidismo, minar los cocientes de inteligencia para adaptarse a la normalidad general, ignorar el cuerpo y disminuir el intelecto para comulgar ampliamente con lo desconocido y diferenciado, al igual que cada cosa retorna a su raíz.

Incluso los sabios no pueden crear un tiempo; lo que hacen es evitar perder el tiempo cuando éste llega. Esta es la razón por la que no mueren.

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EL ESPIRITISMO COMO UNA FORMA DE “ESPIRITUALIDAD”

No es frecuente encontrar entre los investigadores que se acercan al Movimiento Espiritista para estudiar algún aspecto de entre las diversas manifestaciones de su devenir histórico, una postura ecuánime y que se ajuste a los hechos acaecidos y a los documentos originales, teniendo como referencia lógica de partida el sello matriz que Allan Kardec, como codificador, dejó establecido como carta de naturaleza. No es frecuente, repito, trabajos y análisis objetivos de investigadores que ofrezcan una visión apartada de posiciones estereotipadas, cuando no claramente lastradas de acentuados prejuicios.

Esto era raro antes y sigue siendo infrecuente hoy. Por eso resulta gratificante, una auténtica bocanada de aire fresco, encontrar comentarios como el que traemos a colación, del que es autora Zulema Frolow de la Fuente, que aparece inserto en un trabajo universitario (Universidad de Cantabria) que lleva por título «’El Sagrado Ministerio de la Mujer”: Maternidad y Educación en el Espiritismo y la Teosofía».

Y aún nos congratula más comprobar que cuando miradas desprejuiciadas se acercan al Espiritismo sin anteojeras, son capaces de asimilar la esencia de sus conceptos a veces más profundamente que muchos de los que se dicen “espíritas”, entre los que un no despreciable número se incorporan a sus filas arrastrando una larga colección de atavismos de los que no saben o no quieren desprenderse.

Esto es lo que resalta una y otra vez a lo largo y a lo ancho del improductivo debate que se viene sosteniendo periódicamente en el seno del movimiento espírita entre los que lo ven como una ciencia de implicaciones filosóficas y consecuencias morales, entre los que me encuentro –visión que, a nuestro juicio, está en plena sintonía con Kardec – y quienes haciendo malabarismos argumentales, más voluntaristas que lógicos y fundamentados, intentan por todos los medios conservar el substantivo “religión” inextricablemente asociado al concepto “Espiritismo”.

No tenemos ningún interés en continuar con ese debate, puesto que el tema para nuestra conciencia está sumamente claro, y sólo en algunos casos lo abordaremos sosegadamente cuando haya demandas que vengan planteadas en las formas fraternales que debemos emplear, en toda ocasión, entre nosotros los espiritistas, sin ánimo de polemizar. Únicamente resaltaremos formulaciones argumentales que se relacionan con esta cuestión si vienen expresadas con nitidez, altura filosófica y elevación ética y creamos que aporten algo de luz al asunto. Para ello tengamos en cuenta estas palabras que a modo de sabia advertencia y consejo nos dejó el filósofo chino Confucio (551 a. C. – 479 a. C.) alertando de las trampas de la mente cuando se ve azuzada por las emociones y las querencias:

«¿Sabes cómo llega a zozobrar la virtud y por dónde se escurre la sabiduría? La virtud zozobra en la fama y la sabiduría se va en los debates».

El trabajo de Zulema Frolow de la Fuente – «’El Sagrado Ministerio de la Mujer”: Maternidad y Educación en el Espiritismo y la Teosofía» – contempla el análisis en paralelo de dos movimientos contemporáneos, el Espiritismo y la Teosofía, que surgieron casi a un mismo tiempo y que mantienen coincidencias y también algunas divergencias, aunque hubiera personalidades que bebieran a la vez de ambas fuentes sin por ello encontrar diferencias irreconciliables, incluso en España.

He aquí, sin más dilación, el comentario que nos ha suscitado la redacción de estas notas

Nótese que calificamos el espiritismo y la Teosofía de espiritualidades y no de religiones. La diferencia es sustancial y aclaratoria…. La religión asume la Verdad como monolítica, central, dogmática, mecanismo indispensable para consolidar la conformidad, la aceptación –o imposición- y la adaptación de los comportamientos; su rigidez impide los cuestionamientos que, de existir, son percibidos como amenazas de disgregación. Por su parte, la espiritualidad favorece la inspiración, la creatividad y la transformación de la conducta en la medida en que es considerada como un fenómeno individual, e identificada con la trascendencia personal, la supraconciencia, la sensibilidad y la utilidad para promover conductas que permitan resistir las situaciones de injusticia. En este sentido, provee de significados a la situación en la que se vive y promueve la posibilidad de esperar un cambio de la misma. Tiene un cierto sentido crítico que permite la elaboración y la transformación de las experiencias cotidianas ya que no es elaborada de forma homogénea de manera que, en su interior, caben diversas posibilidades de interpretación.”

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LA VIDA EXTRA-CORPORAL

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Capítulo I del libro “Nuestra Última Aventura: una guía racional    

para la Muerte y el Más Allá”, de E. Lester Smith

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Este libro está escrito especialmente para las personas del mundo occidental, la mayoría de las cuales pertenecen a una u otra rama de la fe cristiana. Algunas de un modo sincero, otras, de un modo nominal, y hay otras que son francamente agnósticas. Tendré, pues, que empezar tratando de convenceros de que la vida consciente es realmente posible fuera del cuerpo físico.

Es algo triste. Si estuviera escribiendo para otras regiones del mundo, donde se profesan otras religiones, no tendría necesidad de hacerlo. Pues en estas religiones ya se habla de la vida después de la muerte y los fieles creen en ello. Si sois cristianos sinceros diréis que también habla de ella el cristianismo. Cierto, pero ¿se enseña de un modo efectivo? ¿Se cree en ello? Forma parte del ceremonial religioso de los funerales, pero de otro modo el tema suele evitarse, tanto por parte de la Iglesia como por parte de los creyentes. Toda la información de que se dispone estos días es escasa y muy confusa, especialmente en las Iglesias protestantes, y muy raramente se habla de ello. Existe una desconcertante conspiración de silencio.

Afortunadamente, no necesito pediros que confiéis en lo que yo os digo. Tenéis a vuestra disposición numerosas pruebas y todo ha sido analizado de un modo científico. Pero no se conoce lo suficiente y no podemos afirmar que todas las pruebas hayan sido aceptadas por la mayoría de los científicos. Me parece una lástima, porque yo soy uno de ellos y sé que actualmente la gente tiende a creerse más las palabras de los científicos que las de los ministros de la religión. Pero a la mayoría de los científicos no les interesa, porque estas ideas no concuerdan con sus actuales convicciones, y desechan las ideas sin ni siquiera estudiarlas. Los científicos, en general, no son investigadores de la verdad, ni tienen una mente tan abierta como se suele creer. Pero ésta es otra historia.

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Podría empezar con la pregunta de qué suponéis vosotros que ocurre cuando os dormís. Lo que llamamos la conciencia vigílica queda entonces en suspenso, pero ¿podéis creer que Vosotros, vuestro verdadero yo, ha quedado inconsciente? Eso significaría que, virtualmente, dejáis de existir mientras dormís y que volvéis a nacer, por así decirlo, al despertaros. Yo podría decir que los sueños son una prueba de las actividades extra-corporales. Pero no lo haré. Tengo una base más firme sobre la que apoyar mi caso. Los sueños suelen ser incoherentes, fantasías inconexas, y es fácil imaginar que han sido simplemente elaborados por el cerebro, partiendo de recuerdos antiguos y recientes, cuando éste se halla libre del control consciente.

Y esto me lleva directamente a otra argumentación. Si vosotros sentís, como yo, que el cerebro está realmente bajo control durante la vida despierta, entonces ¿quién o qué lo está controlando?

Naturalmente Vosotros, pero ¿quiénes sois vosotros? Utilizado en ese sentido, «vosotros», seguramente tiene que significar algún ente inmaterial, alguna entidad adicional al cuerpo físico. Para algunos de vosotros, y espero que para la mayoría, lo que digo es bastante obvio. Aunque lo creáis así, muchos científicos materialistas creen realmente que el cuerpo y el cerebro son suficientes para explicar todo el hombre. En el siglo pasado expresaron crudamente esta idea con las palabras «el cerebro segrega el pensamiento del mismo modo que el hígado segrega la bilis». Hoy en día lo hacen de un modo más delicado, pero el significado es el mismo; la mente y el cerebro no son más que aspectos distintos de una y de la misma cosa, según proclaman estos científicos. Además, dado que nuestra civilización está basada con tanto éxito en la ciencia y en la tecnología, mucha gente cree que los científicos deben tener razón y, por lo tanto, adoptan sus ideas.

Wilder Penfield, un distinguido neurocirujano americano, empezó con estas creencias. Dedicó su carrera hacia una exhaustiva investigación sobre el cerebro y sobre la cirugía cerebral con el fin de aliviar la epilepsia y otras enfermedades debidas a un cerebro dañado. Su propia experiencia en el curso de este trabajo le obligó, a regañadientes al principio, a darse cuenta de que la mente es una entidad separada e inmaterial que dirige y usa el cerebro y el cuerpo para sus propios fines. Comparando el cerebro con una computadora llegó a la conclusión de que la mente es algo similar al programador, al ser humano inteligente que manipula la computadora electrónica como una máquina para hacer cálculos rápidos.

Cuando se retiró, Penfield escribió un libro maravilloso: “Los Misterios de la Mente”, en el que describe los numerosos episodios que le llevaron a su «conversión».

Sir John Eccles, un científico inglés todavía más distinguido y que pasó toda su vida estudiando el cerebro, tuvo la misma experiencia. Al final de su vida también escribió un magnífico libro en colaboración con el filósofo Sir Karl Popper: “El Yo y su Cerebro”.

Hacia el final escribió: «Me veo obligado a creer en lo que podríamos llamar un origen sobrenatural de mi única mente autoconsciente o de mi única yoidad o alma… Gracias a esta especie de creación sobrenatural, escapo de la increíble improbabilidad de que la unicidad de mi propio yo esté determinada genéticamente.»

Si queréis seguir el pensamiento de los científicos, entonces hacedlo con personas como ellos. Los dos se hallaban en la situación más favorable para descubrir la verdad del problema mente-cerebro, y ambos tuvieron el valor de formular nuevas conclusiones y de admitir que al principio se habían equivocado.

No he querido basarme antes en los sueños para demostrar la teoría de un cuerpo superfísico. Pero hay dos tipos de sueños que algunas personas tienen de vez en cuando, e incluso regularmente, que nos dan pruebas de ello. El primero es un sueño muy vívido en el que nos encontramos con nuestra madre, u otro pariente próximo o amigo que ha muerto. Casi siempre esta persona muerta parece muy contenta, muy feliz y en perfectas condiciones, como al principio de su vida. A veces, al despertarnos, recordamos un mensaje o una conversación, pero generalmente tenemos la sensación de una feliz comunión. Yo creo que esto representa lo que podríamos llamar «un sueño real», un encuentro real en el otro mundo entre el durmiente en su cuerpo sutil y la persona «muerta» en el suyo.

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El otro tipo es lo que se denomina un sueño lúcido. La palabra «lúcido» no significa que el sueño sea especialmente claro y brillante; significa que el que sueña se da cuenta durante el sueño de que está soñando. En otras palabras, la lucidez no es visual, sino intelectual. En los sueños lúcidos pensáis y actuáis del mismo modo que lo hacéis en la vida normal. Tenéis cierto control sobre el curso del sueño. Estos sueños son suficientemente conocidos como para que se haya publicado al menos un libro sobre el tema, “Los Sueños Lúcidos”, de Celia Green, del Instituto de Investigaciones Psicofísicas. Está basado en materiales de los que dispone este Instituto y en otros materiales más, procedentes de libros sobre temas más amplios. En este tipo de sueño soléis ser conscientes de que os halláis en una especie de cuerpo que claramente no es el cuerpo físico normal, sólido y pesado. Por ejemplo, puede flotar o volar sin ningún esfuerzo. Saltar y volar son rasgos comunes de los sueños lúcidos, tal como demuestran los dos ejemplos siguientes. El primero pertenece al libro de Celia Green:

“Había una época en que tenía sueños lúcidos con mucha frecuencia. Me resultaba muy interesante hacer cosas que no podría haber hecho en la vida normal. Por ejemplo, entraba en las tiendas y no sabía si eran tiendas de verdad, y si alguien se daría cuenta de que robaba algo. Me gustaba saltar desde una gran altura en aquellos sueños. Podía ser en mi piso o en cualquier otro edificio. Pero no había peligro alguno, y era muy agradable saltar desde la ventana. Sin embargo, acabé por asustarme y dejé la práctica, porque tenía miedo de llegar a pensar que estaba soñando cuando no fuera verdad y que pudiera tirarme desde una ventana de verdad.”

En el segundo ejemplo, citado por el escritor ruso Ouspensky, se ve claramente que casi todos los sentidos normales pueden aparecer funcionando en estos sueños.

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P. D. Ouspensky

“Oigo su paso cauteloso y les observo desde la ventana de una casa alta de Galata, en Constantinopla, situada en un estrecho callejón que da al antiguo muelle y al Cuerno de Oro, con sus barcas y vapores, y los minaretes de Estambul detrás de ellos. Los soldados romanos siguen avanzando en apretadas filas por el callejón. Oigo su pesado paso mesurado, y veo como el sol reluce sobre sus cascos. De repente me aparto del marco de la ventana en la que me apoyaba, y en la misma posición reclinada voy volando lentamente por encima del callejón, por encima de las casas, y luego por encima del Cuerno de Oro, en dirección a Estambul. Siento el olor del mar, el viento y el calor del sol.”

A diferencia de los sueños normales, los sueños lúcidos suelen recordarse claramente al despertar, pero podéis tener uno de ellos y olvidarlo. En caso de tener alguno, tratad de no quedar atrapados emocionalmente, en cuyo caso el sueño terminará de inmediato.

Hay que procurar, por todos los medios, evitar el conflicto emocional. El ejemplo final, de Oliver Fox, se refiere a este punto y también menciona el sentido del gusto, el único sentido que no incluía el ejemplo de Ouspensky.

“Era muy difícil mantener el papel de observador impersonal en aquel extraño Mundo de los Sueños, y darse cuenta de que si dejaba que mis emociones dominaran mi control mental, el sueño acabaría abruptamente. Entraba en un restaurante, pedía unos platos, y me despertaba al primer bocado… Conocía a una señora fascinadora y llegaba a hablar con ella un poco, pero el simple pensamiento de un posible abrazo era fatal.”

El sueño lúcido se funde con un tipo de experiencia ligeramente distinta y más conocida. Es la que llamamos «experiencia extracorporal», o según otros, «proyección astral», o más sencillamente «separación». Suele empezar a partir del estado de vigilia sin apenas rompimiento alguno con la conciencia. Es como si quedarais dormidos, pero permaneciendo «despiertos» en un cuerpo diferente, en un mundo diferente, o en un tipo de espacio diferente. Sin embargo, estas experiencias pueden empezar a partir del sueño normal, o a partir de la inconsciencia causada por la anestesia en una operación, o a partir de una conmoción debida a una caída o a cualquier otro accidente. En este estado de separación, probablemente seáis más conscientes de vosotros mismos en el cuerpo inmaterial que no en un sueño lúcido, y con mucha frecuencia podréis mirar vuestro propio cuerpo físico desde fuera. En casos menos corrientes no es ni siquiera necesario que este cuerpo normal esté inconsciente; puede continuar con lo que estaba haciendo antes de ocurrir la separación: hablar, cantar, escribir a máquina, caminar, incluso conducir un coche o una moto. Pero vosotros, con cierto sentido del Yo, del verdadero Yo, estáis siempre en el cuerpo separado. Podéis observar vuestro cuerpo normal, que sigue hablando con sensatez o que sigue actuando como si perteneciese a otra persona. Podéis contemplarlo de un modo objetivo, criticando su manera de hablar o lo que está diciendo, por ejemplo.

Durante el tiempo que dure esta experiencia no tenéis ningún interés especial por ese cuerpo ordinario y ninguna conexión personal en la conciencia con aquello que esté haciendo. Os sentís felices y vívidamente conscientes en vuestro cuerpo separado, excepto en raros ejemplos de conciencia dual. Naturalmente, tiene que existir una conexión, so pena de que el cuerpo se duerma o se desvanezca, o actúe claramente como un simple autómata. Lo que pasa es que, generalmente, no sois conscientes de la sensación, parece que os encontráis completamente al exterior. Sin embargo, es mucho más corriente que la separación empiece cuando estáis en la cama o descansando en una silla.

Me gustaría poder escribir de una manera consciente sobre mis propias experiencias en la separación, pero son demasiado insignificantes para tener relevancia. Hay ejemplos mucho mejores que podéis encontrar en numerosos libros sobre el tema. Para vosotros, mis propias experiencias no son importantes, pero para mí son cruciales. Me permiten escribir partiendo de una experiencia personal vívida, totalmente incuestionable. No se trata de una cuestión de fe. Yo sé, sin posibilidad de duda, que tengo este segundo cuerpo superfísico. Y como supongo que no soy único, creo firmemente que vosotros y todos los demás tenéis este cuerpo, aunque no seáis todavía conscientes de ello. Pero, de hecho, probablemente seáis ya conscientes de él, aunque no sea de este modo tan aparatoso. La mayoría de la gente civilizada no vive demasiado en su cuerpo físico. Centran sus intereses especialmente en niveles superiores y tienden a vivir en sus emociones y pensamientos. Si reflexionamos sobre esto os daréis cuenta de que cuando estáis atrapados por la emoción, o cuando algo os obliga a pensar en profundidad, en esos momentos apenas si os dais cuenta de vuestro cuerpo. Estáis conscientes en otro reino, en otro estado del ser, efectivamente en un cuerpo sutil y no físico. Volveré a insistir en este razonamiento más adelante.

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Entretanto, tenemos pruebas más fehacientes de personas que nos cuentan sus experiencias sobre la separación o experiencia extra-corporal. Ya he mencionado el libro de Celia Green, “Sueños Lúcidos”. Ha escrito otro llamado “Experiencias Extra-corporales” que analiza estos hechos extraños desde todos los ángulos. Es un libro interesante que, a diferencia del otro, no está basado en ninguna publicación previa. Pidió, a través de la prensa y la radio, que todo aquel que hubiera tenido tales experiencias le escribiera. Los cientos de personas que le escribieron recibieron un cuestionario para rellenar. Se recibieron 326 respuestas, a las cuales se mandó un segundo cuestionario que fue contestado por 251 personas. El libro está basado en todas estas experiencias. Tenemos, pues, unas 300 personas corrientes, que no sólo tuvieron esas extrañas experiencias, sino que también oyeron o leyeron la petición y sintieron el interés suficiente como para rellenar cuestionarios. Por ello, esto no debe ser más que una pequeña muestra. Hay muchos miles de personas entre nosotros que han experimentado la separación en algún momento, pero que rara vez la mencionan, por miedo a parecer excéntricos o diferentes. Más adelante mencionaré a otro autor que consiguió recoger más de 800 casos. Parece, pues, después de todo, que estos sueños no son tan extraños.

Lo primero que diría sobre este estado de separación es que suele recordarse siempre como una condición de deliciosa libertad y felicidad. Mucha gente lo acepta inmediatamente y se deleitan con la experiencia. Otros, hay que admitirlo, quedan perplejos y asustados por su novedad. Puede incluso que se pregunten si han muerto. O bien, tras disfrutar un rato con su aventura, de repente se sienten perdidos y no saben si serán capaces de regresar. Yo lo sé porqué a mí me ha ocurrido. En realidad, estos temores no tienen fundamento; en cuanto se siente miedo, el cuerpo separado queda automáticamente atraído por el físico con el que vuelve a unirse y la persona se despierta, a veces con un sobresalto, recordando lo que ha ocurrido. Después de unas cuantas experiencias como ésta, ya sabes qué esperar, y que no hay razón para sentir miedo.

El otro punto importante es que la mayoría de estas personas son conscientes de estar en un cuerpo sutil que suele parecerse muchísimo a su cuerpo físico corriente. Puede parecer más joven por estar libre de cualquier incapacidad de las que obligan al cuerpo normal, por la edad, enfermedad o accidente. Si ha perdido un miembro, por ejemplo, el cuerpo sutil vuelve a estar entero. Suele aparecer vestido con la ropa o el pijama que en aquel momento esté llevando en realidad, o con alguna otra prenda que lleve habitualmente. Hay personas que se ven envueltas en una tenue vestimenta, generalmente blanca. Este es el modo en que suelen aparecer los fantasmas. ¿Es eso tan extraño? ¿No se os ocurre pensar que en ese estado de separación sois un fantasma? Si conseguís haceros visible a cualquier otra persona viva (lo cual no suele ser posible) os considerarán un fantasma y se preguntarán si estáis muertos.

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Ocasionalmente, la aparición parece tan real que puede confundirse con una persona real en su cuerpo físico, hasta que desaparece o atraviesa una pared y se va. Otra característica común es que muchas personas miran hacia atrás y ven su propio cuerpo echado en la cama, o sentado en una silla, ya veces despierto y trabajando. Su reacción no suele ser la de alarmarse, o escandalizarse, sino que adoptan una actitud bastante indiferente, «mira, éste soy yo, éste es el aspecto que ofrezco ante los demás». Lo que resulta sorprendente es la falta de interés que muchas personas sienten por su cuerpo físico inerte, por su habitáculo normal. La razón es que su conciencia está casi totalmente centrada en su cuerpo separado; y es éste el que se siente realmente vivo, mientras que el otro no tiene más interés que el de un abrigo que se cuelga al entrar en una casa caliente.

“Yo no sentía ningún interés por mi cuerpo físico, ni por mi vida física. Sólo quería seguir y prolongar aquel estado feliz de existencia donde todo era más brillante, más vívido y más real que todo lo que había conocido antes”. Celia Green, “Experiencias Extra-Corporales.”

Para aquellos que lo han experimentado, esta capacidad de mirar atrás y adelante de un cuerpo a otro es una prueba irrefutable de que realmente poseen este segundo cuerpo en el que la vida puede continuar independientemente del marco físico. Estas personas insistieron en la cualidad «positiva» del desapego que experimentaron, y no en la resignación. Algunos se sintieron muy interesados por su experiencia, pero no se involucraron emocionalmente. Es muy fácil que la emoción impulse el retorno. El interés fue descrito como «académico», «crítico» o «interés y fascinación objetivos». «Los problemas de la vida cotidiana son muy triviales», «Fue como si todas las preocupaciones de mi vida hubiesen desaparecido». Pero algunas personas sienten compasión por sus cuerpos sufrientes.

El pensamiento y la memoria persisten en la forma separada, frecuentemente más agudizados que en la vida despierta. El mero hecho de pensar en otro lugar basta para volar hacia allí casi al instante. La separación es causada, en ocasiones, por la tensión, cuando nos damos cuenta de un peligro inminente, como el que nos ilustra el siguiente caso; ocurrió antes de que la persona chocara realmente contra el suelo en su caída.

“Mi experiencia tuvo lugar en «Harrison’s Rocks», un pequeño acantilado rocoso del sur de Londres. Después de dormir durante la noche, me levanté un domingo por la mañana y, creo recordar que sin comer nada, empecé a escalar las rocas en solitario. A unos quince o veinte pies por encima del suelo resbalé y caí. Objetivamente la altura no era muy grande, pero creo que me asusté mucho por el posible dolor o la muerte y por un momento abandoné la idea de vivir. Mientras caía, me parecía estar a unos cinco o diez pies de las rocas, viendo como mi cuerpo caía. Recuerdo vagamente que me hubiera gustado investigar aquella extraña sensación girando al otro lado de mi cuerpo para mirarlo. Cuando dí contra el suelo el dolor fue lo que me preocupó de inmediato; me había torcido gravemente los dos tobillos”. Celia Green, “Experiencias Extra-Corporales.”

Resulta difícil describir las percepciones sensoriales del cuerpo sutil. Evidentemente, una vez separado, no puede utilizar los órganos ni los sentidos del cuerpo físico; ni tampoco tiene un duplicado de sus sentidos, aunque pudiéramos creerlo así después de leer narraciones sobre algunas experiencias de separación. Únicamente los observadores más experimentados reconocen que el cuerpo sutil adquiere conciencia de sus alrededores de un modo totalmente diferente y único, es como si tuviese un único órgano sensorial que combina las capacidades de los otros cinco sentidos normales, incluso más. Tal vez no haya ningún órgano sensorial localizado, pero todo el cuerpo es sensible y receptivo. Pero ¿cómo podemos describirlo? No tenemos palabras para ello. Se ha usado el término sinestesia, como la síntesis de todos los sentidos, pero no resulta muy útil en las narraciones de estas experiencias. Por eso, lo que casi todos los escritores hacen, incluso aquellos que comprenden bien la situación, es utilizar palabras familiares como ver, sentir, oír, etc. Pero al leer estas explicaciones tendríamos que imaginar estas palabras entre comillas, pues no tienen su significado ordinario. Están usadas en un sentido imaginario. Si alguien dice: «estaba fuera de mi cuerpo y ví un ángel», mentalmente deberíais traducir la frase en algo como «Estaba fuera de mi cuerpo físico, y en mi cuerpo sutil adquirí consciencia de un Ser.

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No puedo describir exactamente lo que ocurrió. Fue como si le viera, pero era algo mucho más importante que la visión terrenal. También sabía que era un Ser Espiritual bondadoso, de gran esplendor, que había venido para ayudarme. En parte, me recordaba las descripciones de los ángeles que había leído, pero era mucho más glorioso y más bondadoso de lo que hubiera podido imaginar.»

Es en gran parte esta clase de concienciación lo que hace que la vida «del otro lado» sea al principio tan desconcertante, pero también mucho más vívida y más satisfactoria que nuestras experiencias terrenas. En comparación, éstas parecen primitivas, a pesar de las capacidades verdaderamente maravillosas del oído y de los ojos, en combinación con el cerebro. Otra capacidad del estado «desencarnado» es la habilidad de «ver» en todas direcciones y no sólo desde la posición que ocupan los ojos, y ver los dos lados de un objeto simultáneamente. Esto explica el ocasional giro al revés de un objeto cuando se regresa al cuerpo. El número «78» puede recordarse como «87 » por la dificultad de distinguir la derecha y la izquierda. También es posible ver en la oscuridad cuando uno está fuera del cuerpo, y ver a través de los objetos, o ver su exterior y su interior al mismo tiempo. El sentido del tiempo también puede ser distinto al del estado normal de vigilia.

Varias personas han intentado visitar a un amigo cuando salían de su cuerpo. Generalmente, el amigo no es consciente de su visitante, pero a veces la presencia se ve o se siente como una impresión.

La psicokinesis, es decir, el movimiento físico de objetos mediante el pensamiento o mediante el cuerpo separado, no suele ser posible. La persona es a menudo consciente de que su mano sutil atraviesa el objeto que quiere mover sin afectarlo en absoluto. Similarmente, la forma separada puede atravesar un techo o una pared sin ninguna dificultad, pero a menudo la persona está inhibida por su experiencia normal y no intenta estos experimentos.

Hace cincuenta años o más, varios escritores quisieron explicar la sorprendente naturaleza del plano astral (1) sugiriendo que es un mundo de cuatro dimensiones, en lugar de las tres dimensiones del mundo normal. Para ayudarnos a visualizar la situación presentaron una analogía. Se nos hacía imaginar una raza de hombres planos, sin grosor alguno, confinados en un mundo plano bidimensional. (2D) Para ellos, nuestro mundo normal tridimensional (3D) sería tan desconcertante como un mundo cuatridimensional (4D) pudiera serlo para nosotros. La analogía, sin embargo, no era muy convincente, porque casi es más difícil imaginar hombres bidimensionales que hombres cuatridimensionales. Creo que la razón es que estamos rodeados por representaciones del mundo tridimensional en superficies planas bidimensionales, y tenemos dibujos, cuadros, fotografías y ahora imágenes televisivas. Con ayuda de la perspectiva y la colaboración de los ojos, el cerebro y la mente, no tenemos dificultad alguna para imaginar la dimensión que falta, la de la profundidad.

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Creo que hay una analogía mejor, la del dibujo de la sombra o silueta. Si, por ejemplo, el perfil de la cabeza de una persona está iluminado por una sola luz concentrada puede proyectar una sombra delineada sobre una pared blanca, y entonces, tendréis una verdadera proyección bidimensional de la cabeza de esa persona.

Si fuera un desconocido, os costaría mucho imaginar qué aspecto tiene esa persona realmente, pues la silueta no da una indicación de la profundidad como lo hace el dibujo. Creo que esta analogía nos permite apreciar mejor nuestra dificultad para imaginar la profundidad todavía mayor, la complejidad y amplia visión de la imagen astral. Normalmente, nosotros percibimos desde un punto fijo, el de nuestros ojos, y todo cuanto vemos de un objeto sólido es la parte de una superficie externa visible desde ese punto de vista.

No estoy sugiriendo que el otro mundo sea realmente cuatridimensional en un sentido literal (geométrico). Hay otra explicación de sus propiedades que encuentro más satisfactoria. Pero la idea de una cuarta dimensión imaginaria puede ser útil para algunas personas.

Otros libros que tratan sobre el tema incluyen recopilaciones de casos, especialmente Crookall y otros libros que explican las propias incursiones repetidas del autor en este otro mundo. Tal vez el más conocido de éstos sea uno que fue publicado en 1929 por Muldoon y Carrington, “La Proyección del Cuerpo Astral”. Muldoon vivía en una parte rural de los Estados Unidos y experimentaba lo que él llama proyecciones astrales, desde los doce años. Tenía sólo veinticinco cuando empezó a escribir su libro, animado por el otro autor, un famoso escritor de temas ocultos. Por entonces, ya había tenido cientos de estas experiencias, algunas espontáneas y otras inducidas deliberadamente. La separación le era muy fácil, y escribe con la convicción de que la mayoría de la gente puede experimentarla por sí misma siguiendo su técnica. En la práctica no resulta ni mucho menos tan sencilla como él supone. Admite que puede ser difícil para personas de salud robusta. Sorprendentemente, afirma que la separación es más fácil cuando el cuerpo está fatigado, enfermo o viejo: él inducía un estado adecuado de pasividad reduciendo el ritmo de los latidos de su corazón, algo que podía hacer a voluntad, pero algo poco común. Luego, se recomienda la relajación del cuerpo, mientras se mantiene la mente alerta pensando en la proyección e imaginando con todas las fuerzas cómo el cuerpo astral se eleva por encima de la forma física que yace en la cama. Pero el estado emocional debe ser de tranquilidad y sin miedo. Sin embargo, para Muldoon, la proyección con plena conciencia era a veces una experiencia desagradable, acompañada de una sensación vibratoria de arriba a abajo, y de dolor en la nuca.

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Otros practicantes, especialmente Monroe (véase más adelante) han mencionado fuertes ruidos extraños en los oídos, como ruidos de rugidos y ráfagas de viento. Es preferible, dice este autor, dormirse normalmente y luego «despertarse» en una conciencia astral. Entonces, uno puede despertarse del todo directamente desde ese estado, o puede volver a caer primero en el sueño normal. El despertar directo desde la conciencia astral, especialmente si se debe al miedo, puede ser desagradable e incluso doloroso, pues los cuerpos quedan repentinamente «en coincidencia», como dice Muldoon. El resultado es una «repercusión» que sacude el cuerpo.

Yo mismo suelo tener ligeras repercusiones cuando intento dormirme con la mente todavía activa. Supongo que me adormezco y tengo que volver al instante para terminar el curso de mis pensamientos. De cualquier modo, esta noción del paso desde el sueño a la conciencia astral tiene algo familiar: esto es lo que muchos de nosotros hacemos por la noche, pero al despertar, raramente recordamos nuestras excursiones. En realidad, la separación en sí no es nada inusual, pero hemos de aprender a recordarlo, cosa todavía poco común. Muldoon afirma que a partir de observaciones de su familia y amigos en estado de separación, el cuerpo sutil se separa normalmente del cuerpo físico durante el sueño. Pero, generalmente, se mantiene a una distancia de un pie por encima del cuerpo dormido, quedando en un estado parecido al sueño, mientras los dos cuerpos van reorganizándose, por así decirlo, para el trabajo del día siguiente. A veces el cuerpo sutil puede vagar un poco, envuelto en sus propios pensamientos y fijándose poco en lo que le rodea. Pero otras personas están totalmente «despiertas» en el plano astral, aunque raramente recuerdan sus viajes por la mañana.

Tal vez sea éste el mecanismo protector de la Naturaleza: en la conciencia despierta ya tenemos suficientes preocupaciones como para cargarnos con el peso de nuestras actividades nocturnas. Estas personas tienen, por así decirlo, la doble personalidad de Jekill y Hyde, pero es muy probable que sea el doctor Jekill quien se encuentra activo por la noche en misiones altruistas. Más adelante volveré a tocar este tema.

Muchos autores han hablado de un «cordón de plata» que conecta el cuerpo físico con el cuerpo sutil. Muldoon siempre fue consciente del «cordón de plata» que los unía. No solamente podía verlo, sino que podía sentirlo como un cable, aparentemente blando y elástico, pero sólido. También sentía una especie de tirón elástico del cordón, que tendía a atraerlo hacia el cuerpo, y su tensión parecía aumentar hasta que se alejaba unos diez o veinte pies de su cuerpo. Pero en cuanto conseguía rebasar esta distancia, el cordón se hacía más fino convirtiéndose en un hilo y dejaba de tirarle hacia atrás. Sin embargo, cuando llegaba el momento de finalizar la separación, el cordón volvía siempre a atraerlo hacia atrás. Si alguna vez tenéis esta experiencia, tratad de recordar que es imposible perderse. El cordón os volverá siempre al lugar, sanos y salvos. Se nos dice que únicamente al morir se corta finalmente ese cordón.

Las máximas experiencias de Muldoon eran, en su mayoría, monótonas. Se encontraba en un mundo muy parecido al mundo normal en que vivía, en un cuerpo igual a su cuerpo físico, con la excepción de que era ligero y podía viajar libremente. Una de sus experiencias más interesantes y convincentes fue cuando visitó una extraña casa, viajando en proyección astral. Pudo fijarse en su situación, en una ciudad cercana y memorizar detalles de su interior. Vio a la familia que vivía allí, incluyendo a una niña de su misma edad aproximadamente que estaba cosiendo. Más tarde, una vez despierto, encontró a aquella niña y la reconoció, presentándose y describiendo detalles de su casa que ella confirmó inmediatamente. Se hicieron amigos y se dispusieron a llevar a cabo algunos experimentos en la proyección astral.

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Robert Monroe

Otro autor que ha escrito sobre sus numerosas experiencias extracorporales es Monroe, un ingeniero en electrónica y un ejecutivo. De repente, empezó a tener estas experiencias que continuaron y fueron haciéndose más interesantes cada vez. Como era una persona del campo científico, se ofreció para reconocimientos médicos y experimentos científicos, y describió sus observaciones de un modo más científico que la mayoría de los otros autores. Sus experiencias en lo que él llama Locale I, que se parece mucho al mundo ordinario, eran realmente similares a las de otras personas. Pero en su Locale II, encontró un mundo menos familiar en el que tuvo muchas aventuras, conoció a mucha gente interesante y «conversó» con ellos, generalmente mediante una especie de telepatía, sin palabras. El tiempo y el lugar parecían actuar de modo diferente. Ante su menor deseo, se encontraba en otra localidad. Además de escribir un libro, “Viajes Extracorporales”, Monroe siguió sus propias experiencias, elaborando unas técnicas para inducir la misma condición en otros voluntarios. Era consciente de unas sensaciones vibratorias en el cuerpo y de unos sonidos en los oídos, como unos fuertes rugidos, precisamente antes de abandonar el cuerpo. Hacía relajar a los voluntarios en un colchón de agua, con unos auriculares estereofónicos en las orejas, y a través de ellos les transmitía varios sonidos. Un tono puro en su oído, y un tono ligeramente diferente en el otro se combinaban en el cerebro para producir un tono vibratorio bajo. Un «sonido blanco» a todo volumen para simular el rugido, más unas campanas del templo y otros sonidos más musicales, era suficiente para conseguir que la mayoría de las personas saliesen de su cuerpo. Sin embargo, conservaban cierto grado de conciencia dual, podían dictar sus experiencias a una grabadora mientras sucedían. Oí decir que había tenido éxito en 600 personas, pero gran parte de su material tenía que ser analizado todavía. Más interesante aún, es que Monroe ha formado un Grupo de Exploradores, formado por sus mejores sujetos, que se dedican a examinar repetidamente estos otros mundos.

Además, cuando uno de ellos se halla «fuera» y narra una extraña experiencia, puede mandarse allí un segundo miembro del equipo para que le encuentre y confirme su observación. El hecho de que las experiencias puedan ser compartidas es especialmente significativo y demuestra que es mucho menos probable que sean alucinaciones de cualquier clase. En principio me preocupaba un poco pensar que tantas personas parecían tener sus propias experiencias únicas. Pero tampoco es realmente sorprendente, pues si cien visitantes del espacio fuesen enviados a distintos puntos separados de la tierra, contarían cien historias distintas de sus aventuras. No hay razón para suponer que los otros mundos sean más uniformes que nuestro mundo conocido.

En su libro “La Vida Mística” Whiteman habla extensamente de sus propias experiencias espontáneas que se cuentan a miles. Whiteman es catedrático de Universidad y también ha sometido sus experiencias al análisis y clasificación científicos. Describe varios tipos distintos de separación y llega a la conclusión de que el grado de separación depende del grado de conquista sobre las fijaciones emocionales e intelectuales. En sus separaciones no se limitaba a aquellos reinos o espacios parecidos a la tierra, como la mayoría de la gente. El describe espacios superiores de creciente pureza y espiritualidad. Las experiencias más elevadas de Whiteman eran comparables a las de los famosos místicos cristianos y a las de los más experimentados yoguis hindúes. De éstas hablaré en un capítulo posterior. Sin embargo, la actitud espiritual de Whiteman respecto a sus experiencias es digna de mención. Eran todas espontáneas. Nunca intentó inducir la separación, aunque a veces trató de modificarla con la intención de elevar su conciencia a niveles espirituales superiores, a través del Amor y la Obediencia. Consideraba cada acontecimiento como algo que se le otorgaba para aumentar su comprensión, y él ha pagado estos regalos escribiendo libros para guiar a otros hacia la vida espiritual.

Volviendo a los compiladores de experiencias extracorporales de otras personas, debo mencionar que tres libros escritos por Crookall hablan de no menos de 800 casos. Con algunas excepciones que pertenecen al capítulo siguiente, no añaden mucho a la información que he recogido de otras fuentes. Pero lo que más me interesó fue el título de su último libro “Lo que Ocurre Cuando Morirnos”. Como voy a intentar demostrar, éste es un título presuntuoso y confuso. Según mi modo de pensar, trata sólo de lo que puede suponerse que ocurre a algunas personas durante los primeros minutos u horas después del «despertar» al otro lado. Sin embargo, este título del libro plantea una cuestión importante: ¿podemos asumir que las experiencias extracorporales durante la vida física son una premonición exacta de la vida después de la muerte?

El leer sobre estas experiencias puede no ser convincente; es posible despreciarlas considerándolas sueños o alucinaciones, a pesar de los 2.000 casos o más que se han podido recoger y de los muchos miles que deben haberse conservado como algo privado y precioso. Pero incluso una sola experiencia vívida personal de vida en un cuerpo separado, y más todavía si el cuerpo físico también se ve, es totalmente convincente. Es decir, proporciona una prueba irrefutable, por experiencia directa, de que es posible funcionar en este «Cuerpo de Luz», como podemos llamarle. Si una persona piensa en todo esto, probablemente reflexionará y dirá: ¿Sí tengo este otro cuerpo -y sé ahora que lo tengo- entonces cuando me muera ¿qué va a impedirme seguir viviendo conscientemente en este cuerpo? Verdaderamente ¿qué? Es difícil contrarrestar un argumento así.

Personalmente yo estoy de acuerdo con esa persona, aunque por lo que he leído, supongo que habrá algunas diferencias de detalle en la calidad de la vida después de la muerte, en comparación con los breves episodios extracorporales. Particularmente creo que, a medida que nos vamos familiarizando con las condiciones después de la muerte, la vida se abre y florece de un modo que pocos han experimentado durante su vida sobre la tierra. Si no estáis convencidos todavía, leed al menos el siguiente capítulo que ofrece pruebas más directas.

 

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Introducción

Al margen de las referencias históricas a hechos concretos que eran palpitante actualidad cuando fueron redactadas las siguientes líneas, las comprensiones que Lanza del Vasto, su autor, nos transmite, son plenamente aplicables a las actuales circunstancias por las que atraviesa el planeta.

Teniéndolas como base me permito, incluso, avanzar una previsión, lo que no me va a convertir en profeta, no hay mérito alguno en ello, puesto que la psicología de la masa humana es lo más previsible que existe. Es ésta: hoy en día se extiende como la pólvora la idea de una supuesta amenaza global que toma cuerpo, principalmente, en el terrorismo extremista de signo islamista. El cariz de las decisiones que están adoptando los grandes poderes políticos mundiales, servidores de oscuros intereses económicos y clasistas, va a provocar justamente lo contrario de lo que se dice pretender (pura mentira, una fachada), es decir un recrudecimiento y extensión del terrorismo extremista, de uno o de otro signo. Y si no comprendemos rápidamente, las respuestas subsiguientes irán en la misma línea de restricciones de más y más libertades individuales, alentadas por el espejismo de una ilusoria “seguridad”. Una cercenación de libertades ni siquiera necesitará ser impuesta, sino que hasta será inicialmente solicitada y aclamada por la propia masa humana, la cual ignora que obedece ciegamente, cual manada, a un programa de intereses ocultos finamente insertado en la conciencia colectiva durante generaciones para su oportuna activación a conveniencia de los “poderosos”.

De esta forma, los grandes dirigentes mundiales podrían acumular un poder como jamás detentaron y se sentirán justificados y con las manos libres para aplicar nuevas medidas coercitivas que conllevarán una más profunda supresión de derechos y libertades. Se iniciaría de esta forma una cadena de “justificadas decisiones” (siempre por “nuestro bien”, ¡claro está! ¡quién lo dudaría!), que nos enfocaría en una espiral descendente y sin salida hacia el caos de una guerra total… Salvo que, antes, la propia naturaleza, harta de nosotros (es una forma de hablar) y buscando su propio equilibrio, se encargue de proporcionarnos un estremecimiento de tal calibre, que nos obligue a una profunda mirada dentro de nosotros mismos, lo que, finalmente, haga despertar a una mayoría cualificada de seres humanos.

Advertimos a los lectores que todos los subrayados del texto son nuestros. Queremos así llamar la atención hacia un contenido que invitamos a reflexionar e interiorizar.

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FRENTE A LAS LEYES Y FATALIDADES DE LA HISTORIA

Por: Lanza del Vasto (1901 – 1981)

Los fascistas se han opuesto a los soviéticos asumiendo el mismo sistema comunista: confiscación por el estado de las empresas privadas, centralismo, mecanización, movilización secreta y utilización de todas las fuerzas y recursos del país.

A causa de la exaltación nacional e imperialista —típico del sistema fascista— los alemanes invadieron injustamente Rusia. Los rusos, inflamados de idéntica exaltación, en perfecta contradicción con los principios de la Tercera Internacional, encontraron el empuje necesario para arrojar de sus tierras a los alemanes e invadir los territorios vecinos.

La GESTAPO (1) tomó de la GEPEU (2) sus métodos de delación y tortura. Torturan a los prisioneros de guerra en Indochina para arrancarles informaciones estratégicas y la razón de tal infamia es que el enemigo comete el mismo error.

En cuanto a esta técnica científica de la mentira que se llama propaganda, la practican todos los partidos y nunca se sabe quien se lleva la palma.

Las mismas personas que en el 14 y en el 39 gritaban indignadas al conocer el bombardeo de una ciudad y la masacre de una población desarmada, ingenuamente se alegraban en el 44 del aplastamiento de las ciudades alemanas bajo toneladas de bombas, de la muerte de millares de inocentes por la asfixia o el incendio y del hundimiento de hospitales y catedrales.

Lo que pretendo decir es que las costumbres más inhumanas y los hábitos mentales más detestables pasan automáticamente de un régimen a otro, que el contagio se efectúa en el combate y basta con que uno de los contendientes tome la delantera para dejar de ser preferible al precedente.

Quienes piensen que el desencadenamiento de la violencia es algo bueno en cuanto que distiende las querellas y finalmente quedan resueltas, equivocan el enfoque. Y, en primer lugar, se engañan con el término desencadenamiento. Se trata de un encadenamiento, pues la injusticia atrae la venganza y la victoria de uno llama al desquite del otro. La violencia engendra violencia en un continuo vaivén que mantiene el acaloramiento mutuo.

Hace siglo y medio que las revoluciones se encadenan con las guerras y el desgaste no ha cesado de crecer. Y se debe a que, en este mundo profundamente justo los efectos siguen a las causas impecablemente. En tanto los hombres no encuentren otro medio de afirmarse que desbordando, hasta que el desbordamiento de otro les contenga y sumerja, es preciso que las mareas de sangre sigan la regularidad de una ley natural. Los que piensan que el cúmulo de cadáveres y ruinas es el único sistema de establecer la justicia y la paz, se hacen una falsa imagen de la justicia del Todopoderoso y la realidad se encarga de desmentirles a cada paso.

¿No habéis notado que el resultado de revoluciones y guerras decepciona a quienes las han concebido y emprendido? Pues es natural que los hechos no respondan al sueño y que las ideas más sublimes se deformen un poco al realizarse, puesto que nada humano es perfecto. Más aún, nada habréis comprendido si no os percatáis de la sobrenatural broma de la historia, a saber: al final, revoluciones y guerras terminan en lo contrario de lo que pretendan y se burlan de los objetivos que los jefes habían propuesto a sus pueblos a fin de estimularles.

La Revolución francesa quería suprimir los privilegios del Antiguo Régimen y establecer la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad entre los hombres. Diez años después, había originado el Imperio que restableció todas las desigualdades y obligaciones del Antiguo Régimen, considerablemente agravadas y fundadas en la exclusiva legitimación de la fuerza y del azar. Europa se hallaba devastada por una serie de guerras y Francia estaba vencida y extenuada. La II y III Repúblicas reemplazaron el fasto de los nobles por el lujo de los ricos, e inauguraron dos nuevas maneras de explotar a las gentes y oprimirlas: la mecanización y la colonización.

Los imperios de Alemania y Austria se precipitaron en la guerra del 14 porque podían sorprender en su desorden a los países vecinos y aprovecharse de ellos. La guerra los convirtió en dos pequeñas repúblicas hambrientas y quebradas. El Imperio de Rusia entró en la contienda pues no veía otro medio de frenar la revolución que le amenazaba, y a consecuencia de la guerra la revolución se le echó encima y lo abatió. Franceses, ingleses y americanos se han dedicado a guerrear para defender las libertades democráticas y abrir mercado a sus productos. Su victoria ha permitido, o si no provocado, el advenimiento del Comunismo, del Fascismo y del Nacional-Socialismo, regímenes dictatoriales y autárquicos.

Los móviles de la revolución bolchevique eran una justa retribución del trabajo e igual distribución de los bienes de la tierra, la reconciliación de los pueblos y la abolición de los ejércitos. Y resultó ser la más aplastante dictadura autocrática, económica y militar que ningún pueblo haya sufrido.

La última guerra ha comenzado casi en los mismos términos que la precedente y ha terminado del mismo modo.

Ingleses y americanos, ensañándose en aniquilar Alemania, se dieron de cara con los rusos, potencia más temible, más exclusiva, más cerrada aún y mucho más hostil a su hegemonía. Si permitieran sublevarse a Alemania, una tercera guerra comenzaría en idénticos términos que la anterior.

Este encadenamiento de absurdos tiene una perfecta lógica.

¿Cómo una prosecución de violencias y azares puede conducir automáticamente a la justicia?

Decidme, ¿cómo puede haber Paz en este mundo si nadie la quiere?

Pues en la guerra, no es la Paz lo que se quiere, sino la victoria, cosa completamente diferente. Y durante la Paz, no es la Paz lo que se intenta conservar, sino el reposo, el provecho y la comodidad, cosas muy distintas a la Paz.

Decidme, ¿qué hacen por la justicia y la paz los buenos y apacibles ciudadanos?

Éstos obedecen a las leyes de su país. Ahora bien, en el país donde la ley es fuerte y es respetada, se vive al abrigo del bandolerismo y de la guerra civil. Se puede decir por tanto que se asegura una manera de justicia y de paz.

Pero hacemos bien en decir «una manera», pues se trata de una apariencia, e incluso de una máscara.

La paz y la justicia externas constituyen un velo protector para que el fraude, el abuso y la ambición hagan libremente su juego. Los siete pecados capitales sacan la lengua y muestran el trasero impunemente ante la ley. Los hábiles se sirven de la ley para despojar a los inocentes. Las fortunas se apoyan sobre la ley para mantener durante generaciones los privilegios y pretensiones más inaceptables. Formas siempre nuevas de servidumbre de una clase u otra se fundan abiertamente en las leyes. Los ambiciosos no tienen necesidad de emplear la fuerza cuando les basta con utilizar la ley como si fuera un carro de guerra para aplastar a sus enemigos. Tales son los límites interiores de la ley. Y se comprenderán mejor al descubrir que, en efecto, la ley no pretende mantener la paz y la justicia, sino mantener la propiedad y el poder, lo que es completamente diferente.

En cuanto a los límites exteriores de la ley, aún son más palpables, ya que están señalados por las fronteras del país. Al otro lado de la frontera rige probablemente una ley parecida, aunque se sostenga en un poder distinto. Esta similitud permite los viajes e intercambios, los cuales ayudan a constatar que las leyes de la paz y de la justicia son iguales para todos los hombres, pero en ningún sitio coinciden con la ley de los estados.

La guerra manifiesta el límite de las leyes del estado, su naturaleza y sus reveses, muestra que no tienen ninguna relación con las leyes de la justicia y de la paz.

Pues las leyes del estado son, con mucho, las que transforman de un golpe a todos los buenos y apacibles ciudadanos en soldados encarnizados; por obediencia y sumisión a la ley, por abnegación y coraje, por disciplina, puntualidad y valor, todos los hombres de buena voluntad llegan a sembrar en un solo día más cadáveres, ruinas y desechos de los que pudieran cometer en cien años todos los bandidos del mundo.

Cuando un estado declara la guerra a otro, todos los ciudadanos del otro estado están fuera de la ley. Cada estado obliga a los suyos a ver a los del otro como bandoleros y a perseguirlos y ejecutarlos como tales.

He aquí a los buenos ciudadanos de ambos bandos investidos de una función justiciera, y obligados —para cumplirla— a dar la razón a la opinión del adversario que los mirará como bandoleros.

Cuantos piensan que el odio es la causa de la guerra se equivocan completamente. A lo sumo es su inevitable consecuencia. Quienes la atribuyan a la ambición, al orgullo, al espíritu de lucro y rapiña y a la excitación de los malos instintos, en parte se equivocan.

Las causas de la guerra son de diversos órdenes y planos. Unas naturales, otras artificiales, otras ocasionales y otras más profundas. Pero la causa moral de la guerra es la obediencia incondicional a las leyes del estado, es la confusión de la ley del estado con la ley moral.

La moral del buen ciudadano tiene una relación mínima con el ejercicio de las virtudes y la adquisición de la conciencia. Es una adaptación a Ias exigencias de la comodidad, de la conveniencia y de la costumbre. También es una moral de doble cara y de doble filo, una moral que bascula en el momento preciso, que se da la vuelta como el guante, es decir, nada tiene que ver con la verdad.

Cuantos queráis aprender a practicar la no-violencia, sabed a quienes tendréis en la oposición. No serán los violentos, ni los malvados y malhechores. Tampoco los indiferentes, ni los escépticos. No, amigos, chocaréis con los buenos. Son ellos, los que apoyados en la ley, os denunciarán como traidores y os atacarán como a rebeldes, son ellos los que armados hasta los dientes, os declararán peligrosos. Sí, ellos, los buenos, y creerán hacer bien, que defienden la patria y el honor, creerán servir a Dios.

Y no sin razón os mirarán como a grandes perturbadores y como a enemigos públicos, pues tenéis en las manos un arma capaz de hacer trizas todas sus armas, una potencia capaz de echar por tierra aquello que consolida su seguridad en la paz y su victoria en la guerra.

Lo que os digo parece de una jactancia inaudita cuando miramos a los formidables imperios en lucha, las pasiones desbordadas de los pueblos y de las masas, el incalculable trabajo de las máquinas en marcha, los millones de hombres armados y en fila, con sus cañones, sus bombas, Ias irresistibles fatalidades de la historia… Y nosotros, pobres hombres, ¡soñamos al querer resistir solos frente a todo esto!

Pensad, sin embargo, que por muy inhumanos y sobrehumanos que parezcan y sean estos sistemas, por muy invulnerables que resulten en apariencia y por fuera, siempre tienen su punto débil y origen en el hombre, en el pobre hombrecillo, nuestro semejante. Pues él es quien los ha concebido y diseñado, y basta con que les retire su apoyo un instante para que todo su atractivo caiga en la nada. Este pobre hombrecillo de corazón cambiante y cabeza confusa…

No os enredéis en los engranajes de la periferia, en combates exteriores; no conseguiréis nada y seréis engullidos. Id derechos al corazón y a la cabeza y alcanzaréis a la vez todo el conjunto.

Imaginaos que debéis detener un colosal martillo pilón y que os han dicho: con vuestras manos lo pararéis.

«¡Tanto peor para mis manos!», os diréis, y en un empuje sublime e irreflexivo, tenderéis las manos contra la máquina que las aplastará.

Así han actuado hasta ahora los objetores de conciencia ante el martillo pilón de la guerra.

Piensan que su ejemplo cundirá con el tiempo y que algún día millares y millares de manos detendrán la máquina, pero las diez toneladas de acero que caen sobre el yunque triturarán sin estremecerse a cuantas manos se presenten.

Yo os digo: haced lo que enseña la Desobediencia Civil y la No-Violencia, la posesión, el conocimiento y el don de sí; incluso no necesitaréis toda la mano para detener la máquina, con un dedo basta. Pues esto os conducirá a una cabina lateral; allí, os indicará un cuadro y la palanca que apretaréis con la punta del dedo. Al punto, se hará un silencio asombroso, como por encanto el martillo quedará suspendido. No es nada milagroso ni difícil. Basta saber dónde poner la mano y cortar la corriente.

Vosotros, si queréis adquirir el derecho a llamaros objetores de conciencia, si queréis serlo de modo eficaz, adquirid primero la conciencia.

Quien trabaja por adquirir la conciencia se ve transportado al corazón, a la cabeza y tiene las palancas de mando al alcance de la mano.

Quien adquiere conciencia puede ayudar a los otros a adquirirla y les dará la llave para salir de todos sus problemas.

Estos grandes desórdenes exteriores que llamamos guerra y revolución se deben menos a una mala voluntad y malos instintos que a la buena voluntad mal esclarecida. Proceden de aquello que se invoca como justificación de todas las faltas: la irresponsabilidad de la inconsciencia.

Cuando consideramos el conjunto de prejuicios y tópicos que originan las agitaciones públicas y de los cuales observamos su increíble inconsecuencia, no nos cuesta trabajo concluir que los hombres que creen en ellos y se agitan en este círculo cerrado están dormidos.

¡Despertadles! Pero primero, despertaos. Los encadenamientos mecánicos e intelectuales de la historia se alejarán de vosotros como pesadillas.

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NOTAS:
1) Policía secreta oficial de la Alemania nazi.
2) Policía política de la antigua Unión Soviética

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FUENTE: capítulo 2 de la obra “La Locura de Noé”, de Lanza del Vasto

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INTRODUCCIÓN

En la época gloriosa del Espiritismo español anterior al drama de la guerra civil de 1936, mucho se publicó para hacer llegar al pueblo el ideario liberador, los principios de sabiduría y los horizontes de progreso que la doctrina de los espíritus proponía a la consideración del entendimiento de hombres y mujeres de buena voluntad. Fue muy frecuente, entre estas publicaciones que vieron la luz en aquellas décadas, la aparición de hojas volanderas y folletos varios con declaraciones y alternativas del movimiento espírita ante las diversas problemáticas sociales, así como textos de discursos, conferencias y, en ocasiones, de comunicaciones mediúmnicas que por la importancia de su contenido, merecieron el esfuerzo de aparecer impresas.

Muchas de estas sencillas publicaciones, en buena medida directamente conectadas a la actualidad de entonces, han llegado hasta nosotros, otras, desgraciadamente, no. Entre las primeras figuran las dos comunicaciones complementarias que reproducimos seguidamente.

Atribuidas a los espíritus de Marieta y Cervantes, fueron recibidas por intermedio del conocido médium Daniel Suárez Artazu en la Sociedad Progreso Espiritista de Zaragoza, una de las más importantes de aquella época, y publicadas en forma de folleto por la misma Sociedad en 1873, en la editorial Juan Torrents, de Barcelona, con el título “Ventajas del Espiritismo, por los espíritus de Marietta y Cervantes”. En años posteriores se volvió a reeditar, como, por ejemplo, lo hizo la editorial Maucci (Barcelona, 1900).

Sin dejar de reconocer que algunas expresiones tienen el gusto y el tono de la época, su contenido sigue plenamente vigente y merecen una lectura detenida en este siglo XXI, a lo que invitamos a nuestros amigos y visitantes.

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Retratos mediúmnicos de Cervantes yMarietta

I

Oíd y sabréis, tal cual os podré decir y tal cual podréis comprender las ventajas del Espiritismo.

En el infinito lleno de materia y espíritu, nada muere.

Lo que en la encarnación llamáis muerte en la materia, no es más que la descomposición de un Ser perfecto, para perfeccionarse más

Lo que en la erraticidad llamamos muerte, en el espíritu no es más que su inmersión en la materia para depurarse mejor.

Cuando los encarnados decís que la materia muere, no os apercibís de que un espíritu recobra su libertad; cuando los desencarnados decimos que un espíritu muere, apenas recordamos que a la materia anima.

La descomposición de la materia da vida al espíritu y la encarnación del espíritu en la materia da vida a ésta.

Y de esta acción y reacción de materia y espíritu, resulta la verdadera vida, la mejor manera de ser, la perfección y el progreso.

Los mundos, el hombre y todos los demás seres mueren al parecer; el espíritu sujeto a la materia parece que se asfixia en ella. No. La materia y el espíritu se necesitan, se buscan, se combinan, salen de sí mismos, y se separan para buscar sus centros y llegar a ellos más depurados, más perfectos.

El espíritu perfeccionado busca materia perfeccionada a su altura.

El ser orgánico que se llama hombre, tiene espíritu perfecto, que responde a la perfección de su organismo.

El espíritu que en el hombre vive, encuentra en él condiciones para desarrollar y poner en actividad la idea que de Dios tiene.

Rudo fue el hombre en su principio, pero de generación en generación se perfecciona. Rudas fueron también sus ideas, ruda la idea de Dios; pero como de siglo en siglo más y más se perfeccionan, hoy la idea de Dios en el hombre es más verdadera, más digna, más elevada.

A tal idea de Dios, tal culto y tal religión.

La idea ruda y mezquina de Dios, produjo dioses rudos y mezquinos que se codeaban con los hombres, dioses a la altura del hombre, dioses que veía y tocaba, y que siendo hechura de sus propias manos, tenían para su desgracia todas sus pasiones y ninguna de sus virtudes.

Pero perfeccionándose el hombre y elevando su pensamiento más y más, su Dios también fue subiendo, hasta sentarse en el cielo.

II

Ese cielo del que apenas percibís algunos puntos luminosos, todo es materia.

Y si adquiriendo la extraordinaria velocidad del rayo de luz, os fuera fácil salvar sus distancias inmensas, por mucho que os remontarais, siempre veríais un cielo suspendido a incalculable distancia: materia sobre vuestras cabezas, materia y materia bajo vuestros pies.

El cielo de vuestros ojos materiales, materia es. La materia es una verdad que sentís latir en vosotros mismos y que veis girar en el infinito.

El espíritu es otra verdad que sentís pensar en vosotros y que presentís en la eternidad.

Pero no basta presentir: es preciso ver.

Si sentís la materia en vosotros y en el infinito la veis, al espíritu lo sentís, pero en la eternidad no lo veis.

Lo que se siente y no se ve, no satisface a la comprensión; no basta, pues, presentir: es preciso ver.

El Espiritismo tiende a enseñar el cielo del espíritu con su luz esencial, que es la inteligencia, como Ia luz esencial de la materia os enseña el cielo material que os cubre.

Por eso eI Espiritismo es luz.

Luz que ilumina un cielo, en el que por mucho que se remonte el pensamiento, siempre encontrará cielo eternamente encima y abajo eternamente cielo.

Sentís, pero no veis el cielo del espíritu; el Espiritismo os lo enseñará y lo veréis.

Pero veréis, no como los ojos materiales ven lo que sólo pueden alcanzar: veréis, como la inteligencia ve, lo que sabe penetrar.

Tenéis inteligencia, es decir, luz; aplicadla y veréis.

III

Todas las religiones han creído decir su última y primera palabra; el Espiritismo dijo su primera y sabe que jamás dirá la última.

Todas las religiones salvan o condenan; el Espiritismo salva siempre.

Todas las religiones vengan y castigan el mal; el Espiritismo no lo venga ni castiga; lo corrige y enmienda.

Todas las religiones tienen hijos privilegiados; para eI Espiritismo no hay ser que no lo sea.

Todas Ias religiones tienen cielos, más allá de los cuales nada mejor existe; el Espiritismo tiene un cielo para cada cielo.

Todas las religiones son exclusivas: ninguna otra creencia cabe dentro de las suyas; el Espiritismo no rechaza ninguna para corregirlas.

Muchas religiones castigan la materia como despreciable; el Espiritismo enseña a conservarla como cosa digna.

Muchas religiones, con la ciencia riñen; el Espiritismo se asienta en ella.

Todas las religiones no dan al espíritu más morada que la tierra entre dos límites: uno de placer y otro de pena eterna; el Espiritismo le da por morada el universo sin límites de felicidad y gloria.

Todas las religiones maldicen a quien las daña y contradice; el Espiritismo no ha por qué, y asegura felicidad para todos.

Todas las religiones definen a su Dios, de lo que resulta un definido humano: el Espiritismo no lo define, porque nada humano puede definir lo que está fuera de humanidad.

Todas las religiones prometen; el Espiritismo promete y asegura a todos.

Las promesas de muchas reIigiones son limitadas; las del Espiritismo, no.

Los adeptos de muchas religiones, obedecen; los del Espiritismo, cumplen.

Muchas religiones castigan a quienes no obedecen sus mandatos, que, a pesar del castigo, pueden quedar no cumplidos; el Espiritismo obliga a cumplir, haciendo ver la falta.

Muchas religiones se hacen obedecer más bien por el terror; el Espiritismo, siempre por amor al bien.

Muchas religiones llenan; el Espiritismo rebosa.

Todas las religiones tienen vacíos dondequiera que lo desconocido está; el Espiritismo sólo ve llenos que algún día espera llegar a conocer.

Para abrazar muchas religiones es preciso cerrar los ojos y cruzar los brazos; para abrazar eI Espiritismo es preciso extender los brazos y abrir los ojos.

Para escuchar la verdad que entrañan muchas religiones, es necesario inclinar la frente y cegar la razón; para escuchar las verdades del Espiritismo, es necesario mirar al cielo y desplegar la inteligencia.

Muchas religiones hablan; el Espiritismo hace hablar.

Muchas religiones, al adorar, piden, porque creen en el bien y en el mal; en el Espiritismo, la adoración es gratitud, porque sólo cree en el bien.

Muchas religiones rechazan lo que no es obra suya; el Espiritismo recibe para corregir.

El paganismo embrutece; el judaísmo humaniza; el mahometismo embriaga; el cristianismo civiliza, y el Espiritismo eleva.

El pagano toca a su Dios; el judío le siente; el mahometano sueña en él; el cristiano le ama; el espiritista le ensalza.

Para el pagano cualquier cosa es Dios, para el judío es Señor; para el mahometano es Alá; para el cristiano es Padre; para el espiritista es Dios.

IV

Adiós.

Todo lo que decir pudiera, que es mucho, os lo dirá la ciencia, que busca la verdad en todas sus manifestaciones.

Decid a todos aquellos que no estén con vosotros, que si la virtud es su norte, vosotros estáis con ellos.

Decid a aquel que virtuoso sea, que aun cuando no nos reconozca, nosotros le reconocemos.

Decid, en fin, que amamos al bueno; que procuramos corregir al malo. Nada más.

Espíritus más elevados vendrán a convenceros mejor; yo sólo sé ofreceros esta prueba más de lo mucho que os amo.- MARIETTA.

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I

El hombre ve al hombre, le oye y le toca.

No puede dudar de que el hombre exista.

Aún cuando duda, aún cuando cierra sus ojos, tapa sus oídos y esconde sus manos, una voz interior se levanta y le dice: «Yo soy.»

El hombre no puede negarse, no puede negar al hombre.

El hombre sabe que cerca de él y fuera de él hay algo. Sabe que un mundo, del cual depende, le sostiene.

El hombre ve más allá del mundo que habita, millones de mundos, cuyos movimientos, revoluciones y leyes que los rigen estudia, y observa la gran armonía y la Influencia que con el suyo tienen. El hombre ve en el espacio un más allá grande, inmenso, y presiente un más allá más gigantesco e inconmensurable, y de más allá en más allá, presiente el infinito. El hombre ve en sí mismo algo verdadero; ve cerca algo, también, exacto, ve en el espacio mucho más verdadero, y presiente más allá y más allá mucho más exacto, que, a medida que se dilata, es más y más verdadero; y así, de verdad en verdad, presiente la única y exacta verdad. El hombre, en sí mismo, ve algo bello, ve bellezas que le rodean y ve en el espacio mucho más belleza y remontándose de belleza en beIleza, presiente más allá la gran belleza.

El hombre siente en sí algo grande, algo exacto y algo bello que le guía hacia ese más allá inmensamente grande, cumplidamente exacto y grandemente bello.

El hombre se ve obligado a marchar hacia ese más allá; impulsado con la fuerza de su inteligencia, hacia lo grande; con la medida de su razón, hacia lo exacto; y hacia lo bello, con los movimientos de su corazón.

Aún cuando el hombre se detenga un momento y dude, su inteligencia habla, su razón mide y su corazón late. Y es que lo grande, lo exacto y lo bello, que existen más allá fuera de la mirada del hombre, le atraen y le llaman; y la inteligencia, la razón y el sentimiento de lo bello, chispas despendidas de aquel gran todo, responden.

II

Todas las creencias han inventado un más allá absurdo, un más allá mezquino para la inteligencia, para la razón y el sentimiento.

Todas las creencias combatidas por la inteligencia, negadas por la razón y censuradas por el sentimiento, han intentado detener a la inteligencia que vuela, a la razón que discurre y al sentimiento que crea.

Todas las creencias, impulsadas también hacia ese más allá escondido antes y después del tiempo y del espacio, han dicho haberlo encontrado, siendo así que el más allá huye allá todavía, por más que la inteligencia se esfuerce y crea haberlo encontrado.

Ese más allá se nos presenta de algún modo: corremos a buscarlo, llegamos a encontrarlo y se nos presenta más allá todavía, a incalculable distancia.; corremos de nuevo, llegamos, y más allá lo vemos. Así, de más allá en más allá, el Universo camina. ¿A dónde? Dios lo sabe.

Dios, ¡ah!, cuanto más se piensa en Él, más inaccesible se hace a la inteligencia. Dios está más allá cuanto más allá se vaya.

Todas las creencias han dicho: «Dios está allí», Ha llegado el momento en que basta decir: «Por aquí se va a Dios». ¿Y quién lo dice? El Espiritismo.

Todas las creencias pensaron encontrar el fin, objeto y destino de la creación; el Espiritismo sólo intenta buscar el principio de la senda que hacia el todo grande, bello y verdadero, guía. Todas las creencias han sido audaces en sus investigaciones, que dieron por resultado limitados fines; el Espiritismo, modesto en sus principios, sus fines serán grandiosos, ilimitados. Todas las creencias han pretendido saber el principio; el Espiritismo pretende empezar y sabe que concluir no es dado. Todas las creencias llegaron un límite, más allá del cual, suponen, en un principio, a Dios, entre el principio y la nada, y en fin, a Dios, entre una creación limitada. El Espiritismo presiente a Dios, en el pasado, entre una obra sin principio, y en el porvenir, cada vez a mayor distancia, sobre lo más grande, más bello y más verdadero. Pretender de un solo golpe describir el pasado, tocar el presente y saber el objeto del provenir, es pretensión, tan sólo, de añejas preocupaciones.

El Espiritismo describe el pasado, por lo que ve con la inteligencia; toca el presente, por lo que alcanza con la razón, y sabe el objeto del porvenir, por lo que siente con el corazón.

La inteligencia, la razón y el sentimiento, unidos, ven a gran distancia y con mirada segura, en el tiempo y en el espacio.

Entender, razonar y sentir es preciso unirlos para ver con seguridad y claro. La inteligencia, sin la razón, se pierde; sin el sentimiento, se fatiga; la razón, sin la inteligencia, se tuerce; sin el sentimiento, desvaría; el sentimiento, sin la inteligencia, se confunde; sin la razón, se precipita.

Todas las creencias, por no haber unido estas tres grandes facultades del hombre, se han visto obligadas ha encerrarse en estrechos límites para detener su vuelo, que tiende a remontarse por todas partes; el Espiritismo, uniéndolas, no encuentra límites, y va midiendo la grandeza infinita de la obra de Dios, en razón del cuadrado de las distancias que va descubriendo.

III

Es la ley impuesta a todas las cosas, marchar por distinta vía, según sus funciones, hacia un mismo y grandioso fin.

Detenerse, es fácil; difícil, detenerse mucho; dejar de marchar, imposible.

Todas las creencias se han detenido, pero ya se han detenido demasiado, y ha llegado el momento en que es preciso marchar.

El Espiritismo es la avanzada de todas las creencias que la marcha rompen: la humanidad vendrá después.

El Espiritismo es la continuación del principio que al más allá conduce.

Quien dando vuelo a la inteligencia quiera ser obrero razonable de la continuación de un principio que desde el pasado trabajado viene, verá más pronto el más allá que se presiente.

La humanidad ha venido subiendo trabajosamente por la vertiente de los tiempos: Moisés, con la ley en la mano, la condujo a la falda de la gran montaña, sobre la cual se extiende la bóveda de lo desconocido. Jesús, con su moral inquebrantable, la condujo a la cima y Ie enseñó el cielo. Obedezca la humanidad su voz y siga su camino, lanzándose al espacio.

Adiós. No me propuse herir la inteligencia, es imposible: sólo intento moverla con la razón, ya que Marietta lo supo hacer tan admirablemente con el sentimiento. CERVANTES.

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cara-papini1Giovanni Papini (Florencia, 9 de enero de 1881 – íd. 8 de julio de 1956) publica en 1931 “Gog”, primera obra de su autoría que alcanzaría renombre universal. En ella Papini hace una disección cruda y sin piedad de nuestra sociedad, exagerando hasta el máximo sus defectos para llamar más rudamente la atención sobre ellos. Junto con “El Libro Negro”, reanudación de la “Gog” publicada 20 años más tarde, constituyen una antología de como una sociedad puede eludir los deberes a que la obligan las creencias que dicen profesar, refugiándose en la paradoja de cómo la sociedad se deja arrastrar por instintos que debería contener; de cómo la sociedad se convierte en sierva de los malos intereses que dice querer. Todo a través del fantástico diario de un no menos fantástico millonario yanqui, pretendido prototipo de la sociedad producto de la guerra del 14 y desencadenadora de la del 39, y prescindiendo deliberadamente del progreso real operado en la Humanidad.

La obra recoge las peripecias de Gog, su protagonista, un supuesto multimillonario hawaiano que el narrador encuentra en un manicomio, el cual le relata sus experiencias al viajar por el mundo. Su fortuna le permitirá encontrarse, entre otros, con personajes de la talla de Albert Einstein, Henry Ford, Sigmund Freud, Lenin, Edison, H.G. Wells o Ramón Gómez dela Serna.

El diálogo que insertamos refleja el encuentro imaginario entre Gog y Albert Einstein. Es absolutamente sugerente y revelador y nos lleva a preguntarnos profundamente qué es realmente el saber y,  finalmente, a cuestionarnos sobre la consistencia de aquello que creemos saber.

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«ALGO SE MUEVE»

Berlín, 30 de Abril

Einstein se ha resignado a recibirme porque le he hecho saber que le tenía reservada la suma de 100.000 marcos, con destino a la Universidad de Jerusalén (Monte Scopus).

Le encontré tocando el violín. Tiene, en efecto, una verdadera cabeza de músico. Al verme, dejó el arco y comenzó a interrogarme.

—¿Es usted matemático?

—No.

—¿Es físico?

—No.

—¿Es astrónomo?

—No.

—¿Es ingeniero?

—No.

—¿Es filósofo?

—No.

—¿Es músico?

—No.

—¿Es periodista?

—No.

– ¿Es israelita?

Tampoco.

—Entonces, ¿por qué desea tanto hablarme? ¿Y por qué ha hecho un donativo tan espléndido a la Universidad hebrea de Palestina?

—Soy un ignorante que desea instruirse y mi donativo no es más que un pretexto para ser admitido y escuchado.

Einstein me perforó con sus ojos negros de artista y pareció reflexionar.

—Le estoy agradecido por el donativo y por la confianza que tiene en mí. Debe convenir, sin embargo, que decirle algo de mis estudios es casi imposible si usted, como dice, no conoce ni las matemáticas ni la física. Yo estoy habituado a proceder con fórmulas que son incomprensibles para los no iniciados, y hasta entre los iniciados son poquísimos los que han conseguido comprenderlas de un modo perfecto. Tenga, pues, la bondad de excusarme…

—No puedo creer —contesté— que un hombre de genio no consiga explicarse con las palabras corrientes. Y mi ignorancia no está, sin embargo, tan absolutamente desprovista de intuición…

—Su modestia —repuso Einstein— y su buena voluntad merecen que haga violencia a mis costumbres. Si algún punto le parece oscuro, le ruego desde, ahora que me excuse. No le hablaré de las dos relatividades formuladas por mí: eso ya es una cosa vieja que puede encontrarse en centenares de libros.

Le diré algo sobre la dirección actual de mi pensamiento.

»Por naturaleza soy enemigo de las dualidades. Dos fenómenos o dos conceptos que parecen opuestos o diversos, me ofenden. Mi mente tiene un objeto máximo: suprimir las diferencias. Obrando así permanezco fiel al espíritu de la conciencia que, desde el tiempo de los griegos, ha aspirado siempre a la unidad. En la vida y en el arte, si se fija usted bien, ocurre lo mismo. El amor tiende a hacer de dos personas un solo ser. La poesía, con el uso perpetuo de la metáfora, que asimila objetos diversos, presupone la identidad de todas las cosas.

»En las ciencias este proceso de unificación ha realizado un paso gigantesco. La astronomía, desde el tiempo de Galileo y de Newton, se ha convertido en una parte de la física. Riemann, el verdadero creador de la geometría no euclídea, ha reducido la geometría clásica a la física; las investigaciones de Nernst y de Max Born han hecho de la química un capítulo de la física; y como Loeb ha reducido la biología a hechos químicos, es fácil deducir que incluso ésta no es, en el fondo, más que un párrafo de la física. Pero en la física existían, hasta hace poco tiempo, datos que parecían irreductibles, manifestaciones distintas de una entidad o de grupos de fenómenos. Como, por ejemplo, el tiempo y el espacio; la masa inerte y la masa pesada, esto es, sujeta a la gravitación; y los fenómenos eléctricos y los magnéticos, a su vez, diversos de los de la luz. En estos últimos años estas manifestaciones se han desvanecido y estas distinciones han sido suprimidas. No solamente, como recordará, he demostrado que el espacio absoluto y el tiempo universal carecen de sentido, sino que he deducido que el espacio y el tiempo son aspectos indisolubles de una sola realidad. Desde hace mucho tiempo, Faraday había establecido la identidad de los fenómenos eléctricos y de los magnéticos, y más tarde, los experimentos de Maxwell y Lorenz han asimilado la luz el electromagnetismo. Permanecían, pues, opuestos, en la física moderna, sólo dos campos: el campo de la gravitación y el campo electromagnético.

Pero he conseguido, finalmente, demostrar que también éstos constituyen dos aspectos de una realidad única. Es mi último descubrimiento: la teoría del campo unitario. Ahora, espacio, tiempo, materia, energía, luz, electricidad, inercia, gravitación, no son más que nombres diversos de una misma homogénea actividad. Todas las ciencias se reducen a la física, y la física se puede ahora reducir a una sola fórmula. Esta fórmula, traducida al lenguaje vulgar, diría poco más o menos así: «Algo se mueve.»

Estas tres palabras son la síntesis última del pensamiento humano.

Einstein se debió de dar cuenta de la expresión de mi rostro, de mi estupor. — ¿Le sorprende —añadió— la aparente sencillez de este resultado supremo? ¿Millares de años de investigaciones y de teorías para llegar a una conclusión que parece un lugar común de la experiencia más vulgar?

Reconozco que no está del todo equivocado. Sin embargo, el esfuerzo de síntesis de tantos genios de la ciencia lleva a esto y a nada más: «Algo se mueve.» Al principio —dice san Juan— era el Verbo. Al principio — contesta Goethe— era la Acción. Al principio y al fin —digo yo— es el Movimiento. No podemos decir ni saber más. Si el fruto final del saber humano le parece una vulgarísima serba, la culpa no es mía. A fuerza de unificar es necesario obtener algo increíblemente sencillo.

Comprendí que Einstein no quería decir nada más. Sentía escrúpulos, indudablemente, de confiar los secretos auténticos de la ciencia a un extraño, a un profano. Porque yo no era tan ingenuo que pudiese creer que aquella fórmula trivial fuese verdaderamente el punto de llegada de tres siglos de pensamiento. Pero no quise mostrarme exigente e indiscreto. Entregué los cien mil marcos prometidos y me despedí, con todos los respetos, del célebre descubridor de la Relatividad.

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FUENTE: del libro  “Gog”, por Giovanni PAPINI.

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emerger a la luz

CÓMO GESTIONAR LAS GRANDES CRISIS EXISTENCIALES

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Capítulo 8 del libro Curación y Recuperación,titulado

“Gestión de Grandes Crisis”,del Dr. David R. Hawkins

docandteddyDr. David R. Hawkins (1927-2012)

Todos nosotros estamos asediados por las grandes crisis de la vida en un momento u otro, pero ¿cuántos de nosotros sabemos cómo manejar la muerte, un divorcio, una separación, la desfiguración, una lesión, los accidentes, las catástrofes y otros acontecimientos graves que dan lugar un agobio emocional? ¿Qué técnicas se pueden utilizar para manejar estas experiencias?

Nos referiremos de nuevo al Mapa de la Conciencia como un punto de referencia para comprender mejor la cuestión. Este Mapa es un modelo matemático que representa el ego humano, al ser (con “s” minúscula). Se incluyen los diversos niveles de la conciencia y sus nombres según la experiencia humana común de la vergüenza, la culpa, la apatía, el sufrimiento, el miedo, el deseo, la ira, el orgullo, el coraje, la voluntad, la aceptación, la razón, el amor y la alegría. A medida que avanzamos hacia la parte superior, nos acercamos más a la verdad. A medida que avanzamos hacia la parte inferior, estaremos cada vez más alejados de la verdad.

Imagen Mapa Escala de la Conciencia

El Mapa muestra unos números que indican la energía o poder relativo de los distintos niveles. Por ejemplo, la Apatía es mucho menos poderosa que el Miedo. El Miedo tiene mucha menos energía que el Coraje, y la Neutralidad tiene menos energía que el Amor. El poder relativo de estas diferentes posiciones refleja diferentes puntos de vista.

Como se mencionó anteriormente, las flechas por debajo del Coraje apuntan hacia abajo, indicando que el efecto es destructivo, no compatible con la vida y en violación de la verdad. En el nivel de la Verdad, que se indica como Coraje, las flechas están en punto neutral. Después, apuntan hacia arriba a medida que avanzamos hacia las áreas de la amorosidad, indicando que esos campos de energía nutren y apoyan la vida y están alineados con la verdad.

En el momento de una experiencia catastrófica aguda, la vida se convierte abruptamente en una pesadilla y uno de repente se siente abrumado por una tormenta emocional. Sin embargo, se disponen de técnicas para manejar estos acontecimientos agudos, para acortar su duración, para aliviar el dolor y el sufrimiento, y para reducir el estrés al mínimo.

Todas estas experiencias importantes de la vida tienen algo en común, ya que todas ellas representan una grave pérdida catastrófica para la mente y una amenaza para la supervivencia. Ellas indican un cambio importante y tienen en común el sentimiento de impotencia debido a su firmeza y permanencia. La mente percibe que está parada y no puede hacer nada al respecto. Es este fenómeno de la permanencia, de estar detenido, que uno es impotente y no puede cambiar el suceso, lo que contribuye a la intensidad de la alteración aguda. Cómo manejemos la situación dependerá de la orientación de uno hacia el tema y su conocimiento de todo el campo de la conciencia.

Todas estas experiencias desatan una tormenta de sentimientos negativos, tales como el shock, la incredulidad, la negación, la ira, la tensión, el sentimiento de culpa, el resentimiento, el estar deshecho o abandonado, la rabia contra Dios y uno mismo, la auto-compasión, la rabia contra el mundo, y la rabia en la familia. Todas estas emociones negativas salen a la superficie y vienen a la vez, a veces en una secuencia, y otras veces combinadas, pero en general, se da un agobio masivo de las emociones negativas de la separación, la pérdida, y la intensidad de toda la experiencia en general.

En primer lugar está la secuencia de shock y luego el resentimiento, la incredulidad y el enfado. La secuenciación de estas emociones varía de experiencia a experiencia y de persona a persona. La secuencia exacta es irrelevante; lo importante es que desatan toda la parte inferior del Mapa de la Conciencia.

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Los campos de energía en la parte inferior del Mapa están en dirección negativa, y cuando uno de estos campos de energía se fortalece, tiende a arrastrar con él al resto hacia abajo, por debajo del nivel 200. El dolor por la pérdida luego parece traer la culpa con él, junto con la sensación de desesperanza, miedo al futuro, deseo de cambiar todo el suceso e ira. Todo el campo de energía negativa se desata en una gigantesca emergencia. El problema es realmente el de estar desorganizado por el desencadenamiento masivo de energías.

La mente trata de usar la razón para manejar estas energías. Trata de pensar en la manera de salir del dilema y busca explicaciones y razones. La mente no puede tener éxito en esto porque el campo de energía agobiante es tan masivo, que los pensamientos se convierten realmente en un reflejo de la negatividad del campo, por lo que los propios pensamientos se vuelven negativos.

Otra característica común a todas estas experiencias es que todas ellas están en la parte superior de las escalas de calificación del estrés en la vida, que numéricamente tasa el grado de estrés de ciertos acontecimientos de la vida del cero al cien. Los mencionados anteriormente se encuentran en la parte superior de la lista. La muerte de un cónyuge, un hijo o un familiar, junto con el divorcio, se encuentran en la parte superior de esa escala, por lo que son todas ellas las máximas catástrofes que podemos enfrentar en nuestra experiencia de vida en general. El problema a explorar es cómo convertirlas en agudas ganancias, cómo maximizarlas y cómo usarlas como trampolín para grandes saltos en la conciencia.

Es necesario revisar de nuevo la conciencia en sí misma y la relación entre cuerpo, mente y espíritu. ¿Cuál es la naturaleza exacta de esa relación y cómo puede ayudarnos a aprender cómo manejar las grandes crisis? Como se mencionó anteriormente, el cuerpo es incapaz de experimentarse a sí mismo. El cuerpo en realidad es insensible. Sabemos dónde está el cuerpo debido a las sensaciones. No experimentamos el cuerpo, sino que experimentamos las sensaciones del cuerpo. Las sensaciones, en sí mismas, no tienen forma de ser experimentadas, sino que tienen que ser experimentadas en algo mayor que ellas mismas, lo cual está en la mente. Nuestra consciencia de lo que está sucediendo en el cuerpo se debe a lo que se está informando y experimentando en la mente.

La mente no tiene la capacidad de experimentarse a sí misma. Esta parece una idea chocante, pero la memoria no puede experimentar su propia memoridad, un pensamiento no puede experimentar su propia pensatividad, y los sentimientos no pueden experimentar sus propias sensaciones. Esto se debe a que tienen que ser experimentados en algo mayor que la mente, lo cual es la conciencia en sí misma. Debido a la conciencia, uno se da cuenta de lo que está pasando en la mente. La Mente luego informa de lo que está pasando con las sensaciones y las sensaciones informan lo que está pasando con el cuerpo. Por lo tanto, se experimenta a varios niveles de extracción del cuerpo en sí. En consonancia con esto, la conciencia misma es incapaz de experimentarse realmente a sí misma. Es debido al campo de energía de la consciencia que somos capaces de saber lo que está pasando en la conciencia. Ella informa lo que está pasando en las sensaciones y luego informa de lo que está pasando en el cuerpo. Por lo tanto, donde experimentamos las experiencias está considerablemente apartado del propio cuerpo físico en sí.

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Debido a que el experimentar está pasando dentro de la conciencia, podemos abordar la solución de los problemas humanos directamente dentro del campo de la conciencia, acortándolos con ello eficazmente y aliviando la intensidad del dolor y del sufrimiento, logrando un resultado mucho más eficaz. Los resultados de esta técnica y enfoque se han demostrado en el manejo del dolor físico, la enfermedad, el sufrimiento, la depresión, la ansiedad y el miedo. La misma técnica funcionará en el encuentro con estas emergencias catastróficas emocionales agudas, desde donde auténticamente vives este experimentar de la propia experiencia.

Una persona piensa: “Bueno, vivo en el mundo, estoy experimentando el mundo”, pero lo que realmente está siendo registrado es la propia experiencia de esa experiencia (por ejemplo, el “experimentador”). Podemos manejar cualquier cosa si nos dirigimos exactamente por este enfoque. Si nos centramos en donde estamos experimentando la experiencia, podemos manejar las cosas con precisión. En unos momentos y minutos, podemos manejar cosas que nos llevarían semanas, meses, años y, de hecho, incluso toda la vida. Podemos manejar en una hora algo que los demás no han sido capaces de manejar ni siquiera en el curso de toda su vida. Sabemos de personas que han experimentado estos eventos catastróficos en la vida temprana, y cuando las vemos con una edad mayor todavía no han terminado para ellas. El resentimiento, la amargura, la ira, la desilusión, la rabia y las decisiones importantes surgen de esos sentimientos negativos que se mantienen en la persona cincuenta años después. Es como si pensara que el suceso hubiera ocurrido ayer; sigue sin cicatrizar ni deshacerse, y como si el conocimiento de cómo manejar lo abrumador no estuviera disponible para ellos.

Vamos a relatar cómo manejar lo abrumador en el nivel en que está siendo experimentado. Observemos el campo de la vivencia para ser conscientes de dónde lo experimentado está sucediendo. Esto no está sucediendo en el mundo, a los pies de uno, ni en el estómago. Está sucediendo en la conciencia. A medida que examinas donde experimentas la experiencia, encontrarás que es en todas partes. No experimentas las cosas en un punto focal; es decir, en un sistema de creencias de la mente. Por ejemplo, le pido a alguien que sea consciente de esto: “¿Dónde experimentas lo que piensas?” Por costumbre la persona apunta hacia la cabeza y dice: “Aquí”. Ese es un sistema de creencias, los pensamientos sobre los propios pensamientos. Uno piensa que sus pensamientos están en su cabeza, pero eso es sólo un pensamiento. ¿Dónde puede uno realmente pensar que las ideas en las que cree se piensan en la cabeza? A medida que uno realmente considera esto con un poco de contemplación y reflexión, verá que la vivencia real es difusa y pasa en todas partes. Uno no puede poner su dedo en un lugar en particular donde la experiencia está sucediendo. Es a la vez en todas partes y en ninguna.
Trabajar en este punto revela algo sorprendente que hace este tipo de trabajo preciso. Lo sé porque he trabajado en él clínicamente durante más de cincuenta años, y porque ha sido así a través de la mayor parte de las grandes crisis de mi vida. De hecho, hace unos años, pasé por una media docena de ellas y voy a compartir mi experiencia de la verdad de estas cosas, porque uno puede experimentar todo esto en uno mismo.

Es sorprendente que la única cosa que se gestiona en estos sucesos catastróficos agudos, es la energía de las propias emociones. Si nos fijamos en la experiencia, vemos que el problema no es el suceso acaecido o lo que creamos que pasó en el mundo, sino la manera cómo nos sentimos al respecto. ¿A quién le importan los hechos? No significan nada en sí y por sí mismos. Es nuestra propia reacción emocional a los hechos lo que importa. El hecho es sólo un hecho, una ‘nada’. Cómo nos sintamos con el hecho es, por tanto, la única cosa que realmente siempre tendremos que manejar en relación a los acontecimientos de la vida.

Nuestros sentimientos provienen de nuestras actitudes y creencias, nuestra forma de estar con ellas y la forma en que nos vemos a nosotros mismos en el mundo, dando así variedad a las emociones. Sin embargo, en un estado de agobio, el problema es el de gestionar sólo la propia energía emocional. Realmente ni siquiera tenemos que manejar las emociones, tan sólo la energía de las emociones. “Sí”, dice uno, “pero, ¿qué pasa con los acontecimientos externos? ¿Qué voy a hacer ahora sin dinero? ¿Qué voy a hacer sin mi marido?”, y así sucesivamente. Sorprendentemente, los acontecimientos son muy fáciles de gestionar. No hay ninguna catástrofe aguda. Los hechos en sí son en realidad gestionados de forma mecánica una vez que los sentimientos se dejan de lado.

Puede haber cierta resistencia, resentimiento, o arrepentimiento, pero estas son cosas de menor importancia. El manejo de los problemas reales en el mundo de los fenómenos en la vida diaria es, por el contrario, mucho más fácil. Ellos no son el verdadero problema. Los pensamientos que están empezando a salir del campo de energía de las emociones negativas parecen catastróficos, sin esperanza, insoportables e insuperables. Una vez que una persona ve la otra cara, la vida se ajusta por sí misma. Otra cosa viene a llenar el vacío, y la vida continúa hacia adelante. Esas cuestiones fueron fáciles de resolver una vez las emociones se apartaron del camino.

La vida presenta las soluciones a todos los problemas. La necesidad es la madre de la invención, por lo que cualquier dilema que aparezca en la vida de uno se resolverá por sí mismo, y la energía de la vida se reanuda. La vida sigue hacia delante sin importar lo grave que parezca la catástrofe en ese momento. Por lo tanto, el problema no está manejando el suceso “de fuera” o las circunstancias de la vida, ya que ellas se encargarán de sí mismas. Por lo general, los parientes o amigos íntimos se encargarán de la situación de la persona que esté afectada y abrumada. El problema es el manejo de las energías cuando surgen.

Cuando uno de estos grandes campos de energía negativa comienza a desbocarse, tiende a arrastrar al resto con ello. Es raro que una experiencia solo sea de sufrimiento. La culpa se asocia casi siempre con él al culparse uno mismo. Puede adoptar la forma de preguntas como, por ejemplo, “¿por qué no vi como me di la vuelta?” “¿Por qué no me amarré?” “¿Por qué no la llevé al médico antes? Tal vez podríamos haber curado su cáncer”. “¿Por qué no aposté por ese caballo?” Hay una especie de retrospectiva de auto- recriminación. También se da la apatía y la desesperanza, “la vida es inútil”; la vida parece no tener esperanza. Parece que nunca vamos a ser felices otra vez. Es como si la fuente de la felicidad hubiera dejado la vida de uno. Por supuesto, el dolor es natural a la pérdida. Y luego están los miedos que surgen, ¿cómo voy a vivir sin lo que sea que he perdido?

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El constante e incesante deseo nos vuelve locos al intentar cambiarlo. ¿Qué podemos hacer? Se da una negociación, el tratar de manipular, el discutir y el hacer tratos con Dios: “Oh Dios, si tan sólo me dejas tal y cual cosa viva, haré esto y lo otro.” Luego está la ira, la rabia contra la vida y la naturaleza de la vida y la ira que se desplaza hacia la gente de tu vida, es culpa de “alguien”. Todas estas energías negativas suelen desatarse a la vez y, momento a momento, una u otra puede ser dominante. Al mismo tiempo, la mente se retorcía salvajemente, tratando de llegar a explicaciones, tratando de averiguarlo, y se ve inundada por un desbordamiento de energía. El problema es que la energía es demasiada para que la mente la procese. Se desorganiza, la adrenalina y las hormonas del estrés biológico abruman, y ese estrés agudo lanza a la persona al estado de emergencia aguda en la conciencia misma.

Los problemas no son tratados en el nivel en el que parecen estar ocurriendo, sino en el siguiente nivel de energía más elevado. Una energía más elevada significa mayor poder. Cuando trato con ella, se manejan automáticamente, lo cual no es posible en los niveles inferiores. Todo lo que tenemos que manejar son las energías de lo abrumador de lo emocional. ¿Le parece sorprendente escuchar a un psiquiatra decir esto? La mayoría de la gente espera de un psiquiatra que comience a hablar de la psicología, de la intrincada relación entre la persona y de los acontecimientos y lo que significan simbólicamente, es decir, los componentes psicológicos.

En este caso, vamos a pasar por alto todo eso y en su lugar haremos frente a la energía que las emociones liberan, lo que para la psicología puede ser indiferente. Hay una masiva liberación de las emociones negativas y es apropiado hacer frente a la energía de aquellas emociones. Una técnica muy eficaz a utilizar es ignorar los pensamientos, que la mente nunca descifra porque no tiene la capacidad de hacerlo. Se encuentra en un estado abrumador masivo. Los temas son extraordinariamente complejos, se necesitaría toda una vida para desentrañar si una persona realmente quería saber el significado de todas y cada una de las contribuciones de todos los niveles del propio ser psicológico al significado total de las experiencias. No es necesario hacer eso, y es una cosa muy buena no hacerlo. La persona sólo tiene que entrar en el sentimiento en sí mismo.

Observe que la primera sensación se siente de una manera general, y que hay una energía por debajo de ella. Es como si la conciencia trabajara de esta manera, como si hubiera un cuerpo difuso de energía que realmente no tiene nombre. Se podría llamar la energía de la emotividad, la energía tras los sentimientos. Dado un momento en el tiempo, esta energía difusa, sin nombre, comienza a tomar la forma de, por ejemplo, sufrimiento, ira, rabia, indignación, autocompasión o celos. Este campo emocional en un principio era difuso y sin forma, pero ahora se asemeja a la forma del sufrimiento, pero también hay algo de miedo e ira en él. Es la energía de la emotividad en general.

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Cuando se administra una fracción de segundo más, se necesitará una mayor forma de miedo específico, por ejemplo. “¿Cómo voy a vivir ahora sin dinero o sin algo?” El miedo comienza a tomar forma, y entonces los pensamientos comienzan a surgir de la emoción específica de miedo. Es como una secuencia de acontecimientos y un océano de energía suprimida.

Aprenderemos a descomprimir eso. Si uno puede desconectar el fusible y tirar del enchufe, entonces estás desconectado de toda la experiencia y te deja en un estado interior de paz.

Será de gran ayuda que puedas aceptar el hecho de que no tienes que hacer nada respecto a los acontecimientos externos o, incluso, a lo que figura estar pasando fuera. Una persona no puede hacer ningún progreso observando los pensamientos porque son interminables. No vas a avanzar mucho manejando el problema observando la emoción específica, pero habrá un efecto muy profundo si te permites a ti mismo centrarte en la energía que hay por debajo del malestar. A medida que uno se engancha a una experiencia cada vez más incipiente y más incipiente, te darás cuenta de que la energía es difusa y casi sin nombre. Es como un recipiente de gas a presión que busca liberarse. Su energía se ha ido acumulando durante toda la vida y ahora tiene una salida. El evento que ha pasado en la vida ha abierto las compuertas, las rejas, las puertas, y ahora este contenedor de energía emocional comprimida y suprimida, está utilizando esta oportunidad para escapar. Una vez que las puertas del granero se han abierto, todos los animales salen corriendo.

¿Cómo se puede salir de esa vía de animales corriendo? Uno no puede, sin embargo la experiencia puede ser cortada rápidamente al aceptar el hecho de que no puedes escapar de ella. Al tratar de escapar sólo la prolongarás. La mente tratará de averiguar la manera de escapar de la energía emocional como si eso fuera a reducir el dolor; pero el dolor, en realidad, proviene de la resistencia a la experiencia. Para hacer frente a esto, uno simplemente se sienta y deja de resistirla, eligiendo en su lugar estar con ella. Cuanto antes uno se abre a ella, antes la energía se suelta y más rápidamente la experiencia terminará. Todo esto puede ser entregado en lugar de permitir que sea arrastrado interminablemente, agónicamente, por horas, días, semanas, meses, años o, incluso, toda la vida.

Recuerde que dijimos que cuando alguien tiene una lesión aguda, como una quemadura en la mano, si lo dejara todo y utilizara este mismo método del dejar ir el resistir, de sólo abrir la puerta y darle la bienvenida y decir: “De hecho, quiero más de lo mismo”, más de la energía de esa experiencia, y si ignora lo que sucede en la mente, si ignora los pensamientos pero permite la experiencia del campo de energía, la mente dirá: “Bueno, estoy experimentando sufrimiento.” Eso es una etiqueta, por lo que diremos que todos los pensamientos son etiquetas y no tienen realidad, en realidad, ninguna de estas cosas existen. Si muere un ser querido, la mente dice automáticamente “duelo”, lo cual es una etiqueta. Debido a que la mente tiene poder sobre las emociones y la capacidad de darles forma, la creencia de que perder a alguien causa pena da forma a la emoción. El campo de energía de las emociones no tiene en realidad forma, salvo cuando uno insiste en que es sufrimiento, entonces toma la forma del sufrimiento. Si a alguien le ponen un arma en la cabeza, estamos naturalmente convencidos en opinar que esto requiere miedo; por lo tanto, la misma energía ahora asume una forma algo diferente llamada “miedo”.

Es preferible disminuir la forma del campo de energía y dejar de etiquetarla como algo. No le decimos a nadie: “¿Sabes?, voy a tener dolor; estoy pasando miedo, estoy pasando por una sorpresa.” Un “malestar”’ está más cerca de la verdad. Es un término general, ya que es muy difícil decir cuál es la emoción en un malestar agudo. En un principio, por lo general, se experimenta una sensación de shock, entumecimiento e incredulidad de que esto pudiera haber sucedido. Ese es el momento para comenzar esta práctica. La persona está preparada si conoce la técnica de antemano.

Hace varios años pasé por una experiencia parecida y de inmediato comencé a dejar ir el resistir la experiencia. Constantemente cancelé los pensamientos. Por ejemplo, la pérdida parecía para siempre, para toda la vida. No es la pérdida del tiempo de vida lo que es el problema, es la energía de la emoción que surge de ella. Una vez que la energía de la emoción sobre la pérdida se disipa, se convierte en una especie de: “¿Y qué?” El problema es la emotividad catastrófica aguda, por lo que sólo hay que estar con ella. La técnica consiste en dejarse experimentarla. De hecho, para superarla en un apuro, ¡simplemente pide más! Dígase a sí mismo: “Quiero más de lo mismo; quiero más de lo mismo.”

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Finalmente podemos ver que se trata de una gran oportunidad. La causa de todo dolor y sufrimiento es la acumulación de este campo de energía comprimido, y los acontecimientos de la vida nos dan una excusa. Se abren las puertas para que nos permitamos a nosotros mismos sentirnos parte de ella. Por ejemplo, alguien golpea el guardabarros de nuestro coche. Toda la rabia contenida que hemos acumulado a lo largo de nuestra vida ahora tiene una excusa para salir. Se pone furiosa por el guardabarros abollado, se molesta y se dirige hacia la autocompasión y la culpabilidad. Los acontecimientos de la vida son las excusas para dejar ir la energía comprimida. Debido a que se hace insoportable, la mente encuentra una manera de descargarla que sea aceptable para nosotros.

Una persona que esté familiarizada con esto sentirá la energía comprimida y empezará a liberarla sin esperar que la mente cree una excusa que justifique su puesta en libertad. La mente más sofisticada no precisa de un acontecimiento externo para entregar su enfado. Sólo sabe que está construyendo algún enfado contenido, se sienta y dice: “Debería ver mejor esto.” A continuación comienza a soltar esta energía antes de que la mente consiga rodearlo y cree algo “ahí fuera” para aliviar sus necesidades. Es como si los acontecimientos de nuestras vidas fueran casi como válvulas de seguridad o alivio, proporcionando una manera de descomprimir este depósito de energía.

La técnica es la descompresión. Es observar la energía a medida que está siendo experimentada. Nosotros no tenemos que manejar los pensamientos o los problemas que la mente crea en torno a este caso particular. Cuando una persona observe cualquier experiencia vital, vean qué viven dentro de sus sentimientos al respecto. El acontecimiento vital en sí, realmente es una “nada”. Por la mañana puede parecer catastrófico, pero al mediodía podría ser divertido. El acontecimiento no ha cambiado en absoluto. El guardabarros abollado, en el momento en que sucede pudo ser un desastre indignante. En cuanto pensamos en ello, empezamos a sentir culpa. Sabemos muy bien que reaccionamos un poco demasiado bruscamente. Tal vez una hora más tarde nos sentimos mal por el otro chico, porque ahora él tiene un problema con el seguro. Nos damos cuenta de que realmente no fue su culpa, y tenemos el deseo de hacer las paces con él. Ahora estamos teniendo sentimientos de culpa y culpabilidad contra nosotros mismos de nuevo. Entonces nos ponemos a pensar todo de nuevo, y ahora regresamos a la rabia. Vemos que la estamos viviendo. ¿Vivimos con un guardabarros abollado? El hecho es que nunca realmente vivimos con un guardabarros abollado, sólo vivimos nuestra propia experiencia interna de eso. Cómo estemos con ello, así lo estaremos experimentando. Las personas nunca experimentan los guardabarros abollados en su vida, sólo sus emociones sobre ellos.

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Cuando lo observamos desde esta perspectiva, no es tan malo ni tan abrumador. Lo único que siempre vamos a tener que manejar es la misma energía, la sutil, la sensación interior, y luego dejar de resistirnos a ella, renunciar a ella y darle la bienvenida. Decir sí a entregar su energía. Después de hacer esto durante unos minutos, o tal vez incluso una hora (depende de lo hábil que uno sea (algunas personas lo consiguen de inmediato y algunas necesitan un poco de práctica), una persona se queda donde está y ya no tiene, incluso, que manipular o experimentar las emociones como tales. Lo que fue miedo desapareció y ya no se siente como miedo por más tiempo. La ira ya no es sentida como enfado; la culpa ya no es sentida como culpabilidad per se. La emoción que era sentida como abrumadora, proveniente del flujo de una energía negativa es, en realidad, genérica y sin nombre.

Cuando dejamos de nombrar, de etiquetar o llamar a la energía de algún modo, ya no tenemos que manejarla. Cuando dejamos de poner las construcciones e interpretaciones de la mente en ello, cuando nos desprendemos del querer hacer las cosas “bien” o “mal”, o de los acontecimientos, o del equivocarnos nosotros mismos, cuando nos permitimos omitir todo esto, entonces conseguimos sentir todo ello y ver que tenemos que manejar todo eso. Nosotros no tenemos que manejar el pensamiento ni, incluso, las emociones de ello. Todo lo que tenemos que hacer es manejar la misma energía próxima.

¿Podemos hacer eso? Sí, podemos, porque lo estamos haciendo todo el tiempo de todos modos. Es una técnica más efectiva que el ir corriendo frenéticamente alrededor, en nuestra mente, tratando de resolverlo, o ir corriendo al interior de nuestras sensaciones y tratar de manejar las emociones catastróficas, ya que, al mismo tiempo, este dejar ir del campo de energía, está sucediendo de todas formas.

Es útil tomar conciencia de ello para cortar la confusión y conseguir enderezar el punto esencial de lo que es eficaz. Tratar los pensamientos y los acontecimientos con toda la razón, la lógica, averiguarlos y hacer frente a toda la indagación de los significados psicológicos es entretenido, pero completamente ineficaz. Es una pérdida de tiempo y energía y realmente retrasa la recuperación.

La curación de una quemadura aguda en la mano lleva sólo unos segundos. ¿Cuánto tiempo llevaría el detener el sangrado si nos hemos cortado un dedo? De hecho lleva unos segundos. Por ejemplo, cuando sin querer me corté el pulgar, al instante utilicé esta técnica, y el pulgar sangró exactamente ocho gotas. Entregar el dolor y dejar de resistir la abrumadora catástrofe, permitió que el sangrado se detuviera instantáneamente.

Aquellas personas que han probado esta técnica, han tenido la misma experiencia en el nivel físico, lo que demuestra la verdad de esto. Se puede hacer con cualquier emoción. Uno se mete en la emoción, luego pasa la emoción y dejas de llamarla de ninguna forma. Uno se pone en contacto con la energía genérica de lo que está viniendo. Parece venir derecha a través del plexo solar, o parece estar en todas partes. Uno va a recto a donde la vivencia está siendo experimentada. Uno tiene que usar un poco la disciplina con la mente y negarse a tener la mente engaña por uno mismo. La persona dice: “Bueno, estoy experimentando la muerte de esa persona en el exterior.” Uno no está experimentando el “exterior”, estás experimentando el “aquí”. ¿Dónde está eso? Es el mismo lugar donde uno siempre experimenta la experiencia, en la sensación del ser.

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El único problema son los propios sentimientos. El verdadero problema no es en realidad la muerte de alguien “de ahí fuera”, es que la persona esté en contra de la energía de los propios sentimientos, el abrumarse por esa energía. Si uno dirige su atención y se centra en ello con precisión, aborta lo que podría ser una experiencia prolongada y muy dolorosa, llevándola a un final abrupto.

¿Qué pasa si seguimos dejando ir esta energía? ¿Qué pasa si le damos la bienvenida? ¿Y si le decimos: “Qué oportunidad para descomprimir todo esto”? ¿Cuál sería entonces la experiencia? Será relativamente corta en comparación a como lo sería con un estado ordinario de conciencia. De repente, el campo de energía se detiene. Es como cuando el indicador de presión de la cámara de compresión llega a un cierto punto y detiene el flujo de entrada, entonces experimentamos un estado de paz. Nada más salir de una catástrofe grave aparecen estados de paz profunda. Si alguien ha pasado por esto, entenderá lo que se quiere decir aquí. El núcleo del alivio es el entregar la energía a gran profundidad.

De repente, toda la agonía se detiene y en su lugar hay casi un silencio, una presencia infinita, un estado infinito de paz, algo que puede ser mayor que cualquier experiencia que una persona haya tenido en su vida anterior. No son los mismos cuando salen por el otro lado. A partir de entonces, son más ligeros, más libres y menos sujetos al dolor de su propia experiencia emocional.

Clínicamente lo que suele ocurrir es que la persona ahora suspira de alivio. Se dan cuenta de que la vida va a continuar y que pueden vivir con ello. Por malo que pareciera, de alguna manera pueden sobrevivir. La paz continúa durante un período de tiempo variable, y luego una ola de emotividad regresa. Tiende a regresar en oleadas, con períodos de alivio entre medias. Cuando la ola regresa, le dan la bienvenida de nuevo y tratan de liberar la mayor cantidad de presión que puedan, antes de que la válvula se cierre de nuevo. Le dan la bienvenida como una oportunidad muy valiosa, y ya que puede que no ocurra muchas veces en la vida, es algo a ser atesorado. El valor de ello llega sólo cuando una persona está realmente en el otro lado de la experiencia y puede mirar hacia atrás con la sabiduría que ha ganado y comprende que la mente no va a ser de ninguna ayuda real en la experiencia. Esto se debe a que la mente mira en la dirección equivocada y dice: “Si pudiera cambiar las circunstancias del suceso exterior, entonces me sentiría bien.” Hay algunos buenos ejemplos clínicos de eso.

Hubo el caso de una mujer que recibió un telegrama diciendo que su hijo había muerto en Vietnam. Como resultado, ella dejó de hablar, se sentó en una mecedora cerca de una ventana, y siguió meciéndose hacia adelante y hacia atrás, mirando aturdida por la ventana. Estaba en el estado llamado apatía, con una pérdida completa de energía. El mundo parecía desesperado y, para ella, Dios estaba muerto. Se mecía hacia atrás y hacia adelante en este estado de desesperanza, no respondiendo verbalmente a su familia. Se negaba a comer, y apenas dormía algunas siestas, tal vez, durante la noche; tan sólo se quedaba mirando fijamente por la ventana en un estado de apatía total. Encontramos que ciertos cambios habían tenido lugar en la química de su cerebro como resultado de esto, y algunos neurotransmisores estaban agotados.

Mientras tanto, la familia no sabía qué hacer y estaba muy perturbada. Unos diez días después, la familia recibió otro telegrama del Departamento de Defensa de EE.UU. diciendo que todo era un error, y que su hijo no había muerto en acción, que era otro militar con el mismo nombre y un número de identificación que tan sólo difería en un dígito, había habido un error informático. La familia le dijo a la mujer: “Madre, madre, ¡que no está muerto!” Ella continuó meciéndose en la mecedora, mirando fijamente por la ventana, como si ni siquiera los oyera.

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Por lo tanto, el cambio de las circunstancias del mundo exterior no necesariamente va a cambiar el malestar, porque este ha iniciado ya un proceso. Es el proceso lo que ha de ser manejado. Los acontecimientos externos no tienen que ser aceptados, porque eso es justo lo que no podemos hacer. No podemos aceptar las circunstancias que han ocurrido en nuestra vida. Lo que podemos hacer es aceptar y entregarnos al hecho de que hay que hacer de tripas corazón y estar en esa situación en estos momentos. Por ejemplo, si nuestra pierna está atrapada en una trampa para osos y no hay manera de salir, nos entregamos a la experimentación, la necesidad de sentarnos en ella, enfrentarla, manejarla, y entregase a la vivencia de la experiencia con las técnicas que ya presentamos.

Para ser eficaces, uno presta poca atención a la mente, porque la mente realmente no tiene ninguna solución para el problema. La mente dice: “Si tan sólo pudiéramos cambiar las circunstancias externas.” De aquí es de donde provienen a menudo las experiencias de la gente con la oración. Sin saber por qué orar, puede llevarles a la amargura el estar rezando en una dirección equivocada. Muy a menudo la oración se dirige en la dirección de “Por favor, deshaz esto; por favor trae de nuevo la alegría a mi vida; por favor devuélveme mi pulgar; por favor cambia lo que está pasando ahí fuera.” La oración, en este sentido, es muy probable que sea ineficaz, porque la forma de la oración es como: “Querido Dios, por favor, déjame ser unos 30 centímetros más alto.” ¿El problema es de Dios, o el problema es de la falta de comprensión acerca de cómo orar?

En estos momentos, la oración podría ser: “Por favor estate conmigo; enséñame a entregarme y manejar esta experiencia”, y pide la percepción consciente de la Presencia de Dios. Estaríamos pidiéndole a Dios que asumiera la experimentación en lugar de nosotros. Curiosamente, a medida que seguimos entregando la vivencia de la experiencia, a medida que dejamos de resistirla y etiquetarla, estamos progresivamente entregándola.
Hemos de rechazar la atracción a prestar atención a la reflexión y al “hacer algo” exterior para tratar de cambiar la situación. Entonces surge la voluntad de entregar el etiquetar y hacer que la energía emocional tome forma. La total entrega a la propia energía, nos lleva al estado interior a medida que conseguimos profundizar en la entrega de que algo se está experimentando, y que algo está manejando la vivencia de la experiencia por nosotros. Es como si el yo personal ahora se retirara, y lo único que podemos decir es que la energía está siendo manejada.

Los que rezan en esa dirección se vuelven conscientes de lo que está manejando la experiencia, ya que a medida que uno se interna en la entrega de la experiencia, te das cuenta de que está siendo manejada. Es como si algún campo de energía, algún modo infinito de existencia, algún aspecto del ser, lo estuviera manejando. Entonces viene la sorprendente realización de que uno nunca lo manejó en absoluto; para empezar, era una especie de ilusión que estaba proyectándome a mí mismo en ella dándole forma, y la identificación con lo que estaba causando el dolor. El dolor proviene de la resistencia y la insistencia en que el yo personal y todos sus aspectos tienen que ser manejados, que tiene que hacer algo respecto de la experiencia exterior – demandar a alguien, cambiar la casa o mudarse a un lugar diferente- a medida que se entrega a sus pensamientos. Se entrega el querer controlarlo y cambiarlo. Se entrega a la experiencia interior y, finalmente, lo ve como un gran regalo, pero sólo cuando se sale al otro lado.

Para aquellos que están alineados conscientemente en su vida con el trabajo espiritual: ¿Qué aspecto del trabajo espiritual buscas? ¿Qué opinas del trabajo espiritual? ¿Cuál es la naturaleza de lo que usted llama espiritual, o conciencia, o tratar con su inconsciente o su súper-consciente? ¿Qué es lo que le parece a usted?

Algunas personas han pasado muchos años diciendo que veían a una persona de rodillas y rezando, o veían a la persona en la iglesia. Ellos ven a una persona en una reunión donde todos están tomados de la mano y diciendo “Om”, y que ven la luz en el centro del círculo. Se imaginan a sí mismos sentados con un libro y estudiando hasta la medianoche o hasta la una de la madrugada. Se ven a sí mismos escuchando cintas de audio de muy conocidos oradores espirituales, o se ven a sí mismos en las convocatorias de “cuerpo, mente y espíritu”, o en servicios de curación. Este es todo el panorama de lo que la mente abarca y llama “trabajo espiritual”.

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Cuando nos enfrentamos a una crisis vital, sin embargo, no parece trabajo “espiritual”. El trabajo espiritual es descrito como el estudio de un libro de texto, mirar la foto de un gurú, y cantar canciones. Luego se produce una catástrofe aguda, y el trabajo espiritual se pasa por alto. Luego se reanuda, después de haber manejado las diversas situaciones de emergencia y las tareas de uno en la vida.

Es como si en realidad no viéramos la esencia del trabajo espiritual. No vemos que el trabajo espiritual nos lleva a estas crisis agudas, nos lleva a ellas, y que son una oportunidad. Aquí es donde el trabajo espiritual está sucediendo. Lo otro era una preparación, una recopilación de información y experiencias, decidir la dirección y acumular conocimiento espiritual. Entonces, de repente, llega el momento de la verdad, el momento de hacerlo.

Hay gente que ha estado en el trabajo espiritual y en círculos metafísicos durante muchos años, y nada cambia en sus vidas. Tienen las mismas enfermedades y problemas, su vida personal es la misma. No han tenido ninguna de las experiencias de la verdad interior de las que oyen hablar, ¿y por qué es esto así? Cuando la vida nos brinda una oportunidad de oro, ese es el momento de realizar el verdadero conocimiento espiritual. Es el momento de la transformación, el momento de dar ese salto de conciencia. Esos son los momentos de oro.

Las catástrofes agudas son los momentos en los que hacemos grandes saltos, cuando nos enfrentamos a ellos directa y fijamente, y decimos: “No voy a desviarme de este trabajo espiritual.” Ahora estamos realmente confrontados a un verdadero trabajo espiritual. No es como leer unas frases que suenan agradables en un libro o el mirar algunas fotos felices. En cambio, estamos justo en medio de ello, apretando los dientes. El apretar de dientes del trabajo espiritual se produce cuando nos enfrentamos a lo que no podemos evitar. Es la confrontación directa que requiere un salto de conciencia.

Estas son oportunidades de oro que no tienen precio, si las vemos de esa manera, si estamos dispuestos a estar con ellas y decir: “Está bien.” La voluntad de llevarlas adelante, sin importar lo dolorosas que sean, permite un gran salto en la conciencia, un avance real en sabiduría, conocimiento y consciencia. Eso que leemos en los libros y luego se convierte en nuestra propia experiencia interior.

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Hay algo por debajo de la emotividad que está experimentando esta energía que surge de una persona. Ella está, literalmente, siendo manejada por algo mucho mayor que el propio ser personal de uno. Si sólo estuviera presente el pequeño yo personal, estarías totalmente inundado y arrasado por la energía liberada durante estas experiencias. Uno sobrevive a la experiencia porque existe algo mayor que el yo personal que es más que capaz de manejarlo.

El truco de la mente es no ver eso. Trata de cambiar lo que pasa “por ahí fuera”, trata de representarlo y luego vuelve a descender al intelecto y encuentra que el intelecto no va a resolver este tipo de problema. Cuando nos ha caído un gran roble y roto todos los huesos en la parte delantera del pie, lo que se necesita en este momento es nuestra disposición y voluntad para manejar lo que presenta la vida. Tener las herramientas y la voluntad nos brinda una curación muy rápida.

Se da la consciencia en un agobio agudo, de que realmente podemos manejar las experiencias. Parte del pánico proviene de la comprensión de que lo que pensamos que somos – nuestro poder, el yo limitado – no es rival para el poder de esta experiencia. Eso es precisamente lo que está pasando, el yo personal limitado e individual, no puede manejar lo abrumador. Este es el valor espiritual preciso de ello. ¿Qué es lo que realmente queremos cambiar acerca de la experiencia? Veremos que lo que queremos hacer es cambiar cómo nos sentimos al respecto. Lo que podemos saber es que los sentimientos van y vienen. El suceso no nos va a molestar después de sentir ese estado emocional. Todo lo que tenemos que experimentar es el aumento agudo y la energía de la emoción. Los acontecimientos se cuidarán por sí mismos.

El deseo de cambiar lo que ocurrió y cómo nos sentimos al respecto tiene que ser entregado. La confrontación está ahí, y lo único que podemos hacer es decir sí al experimentar a través de ello sin importar cuál sea su naturaleza, ya sea esta la muerte de un ser querido, un divorcio, una separación, una emergencia grave o una lesión catastrófica. Todas provocan un estado de shock que es igual, sin importar cual sea el evento precipitante. El shock es la súbita comprensión de nuestra impotencia, el hecho de que nuestra voluntad se ha encontrado con un muro de ladrillo, que no somos imparables y que hemos sido detenidos, y que la voluntad personal no puede seguir su camino. Por lo tanto, el shock y la realización de todo esto son lo mismo en todas las experiencias, junto al hecho de que es invariable y permanente. Eso es un shock. Es como si nos acercamos a toda velocidad contra una pared de ladrillo, y cada momento en la vida que hacemos esto, se libera el mismo campo de energía.

Si usted ha estado en más de una de estas experiencias en su vida, usted puede mirar hacia atrás y darse cuenta de que esto es así, y que cada vez el estado de shock era el mismo. La experiencia y la secuencia fueron las mismas. Hubo una experiencia de sensación de entumecimiento repentino, el estado de incredulidad, y luego la liberación de todos los sentimientos negativos.

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Cuando nos fijamos en los sentimientos negativos con precisión en algunas de las experiencias que hemos tenido, nos damos cuenta de que hemos experimentado todo esto. Hemos experimentado la totalidad de ese campo de energía negativa, por la mañana estaría presente y por la tarde seguiría estando presente. De hecho, en el plazo de un minuto, fluctuamos adelante y atrás. Es como un campo de energía chispeante en el que la forma de la emotividad alterna de la ira al resentimiento, a la autocompasión a los celos, a la revancha, a la venganza, al odio, a odiar a Dios, a odiarse a uno mismo, a culpabilizar a la familia y a la sociedad, a culpar a los gobiernos y las leyes. La mente corre salvajemente en torno a ese campo de energía negativa. Podemos ver lo difuso y la falta de forma de ello. Es como un cesto lleno de energía negativa, y sólo tenemos que manejar la cesta, no todas las pequeñas cosas que se alternan a su alrededor. Sólo tenemos que manejar el “todo” de ello. Cuando vemos que se está descomprimiendo el “todo” de ello, nos desplaza rápidamente a su través y salimos al otro lado. Vemos qué es, en la experiencia, inevitable, y debemos tener la voluntad de entregarnos al trabajo que ha de hacerse ahora. ¿Cómo podemos saber cuándo se termina ese trabajo? Cuando de repente salimos a ese estado de paz interior.

Sabemos que años después, la gente sigue teniendo resentimiento e ira y todavía están atrapados en algún aspecto de ese campo de energía negativa, porque los acontecimientos no fueron gestionados desde el principio. La persona no estaba dispuesta a sentarse y manejarlos hasta el final. La gente no están dispuesta a hacerlo por el dolor que implica y porque ellos no conocen las técnicas al uso. Cada vez que van a ello, volvieron de nuevo a empezar a tratar de cambiar los acontecimientos del mundo y manejar los pensamientos. El intelecto y la mente tratan de resolverlo, y la persona se dirige al mismo callejón sin salida. Al no tener una herramienta eficaz con la que controlar los acontecimientos, el trabajo sigue siendo incompleto.

¿Qué sucede con el trabajo no completado y las emociones que no fueron liberadas? Lo que quedó deshecho empieza a expresarse en las actitudes emocionales y en el cuerpo en forma de enfermedades. La culpa inconsciente que no fue soltada durante la catástrofe que sucedió hace muchos años, llega más adelante a través del sistema nervioso autónomo y el sistema de energía de la acupuntura y se conecta con algo de la mente.

El campo de energía de la culpa, el miedo o la ira, se acopla luego a algún sistema de creencias en la mente en alguna enfermedad en particular, lo que deriva en una enfermedad física. En el psicoanálisis, sería llamado psicosomática; y, en este caso, la contribución del elemento psicológico está en la superficie y bastante visible. El resultado final de la gestión emocional no resuelta de una experiencia catastrófica es, a menudo, una enfermedad que puede ocurrir muchos años más tarde. El duelo que quedó por resolver en el momento de la muerte de algún familiar hace veinte años, por ejemplo, puede ahora expresarse como un ataque al corazón.

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Una cosa ha sido manejada cuando nos sentimos en paz y plenos con ello. Ya no se repite o nos proporciona dolor cuando pensamos en ello; nos sentimos satisfechos. Puede haber pesar por tener que vivir con ello, pero de algún modo salimos como un tipo de persona diferente y con ese conocimiento, hay una cierta sensación de paz que nos permite saber que ahora ha sido manejado.

Las experiencias catastróficas son las semillas, la esencia misma de la experiencia espiritual última. Dentro de ella y siguiéndola hasta su núcleo central, caminando totalmente por el acantilado en completo abandono, la entrega plena de la experiencia es la misma semilla y el núcleo de eso que el buscador espiritual ha estado buscando todo este tiempo.

En muchas situaciones catastróficas de la vida ordinaria hay una resolución incompleta de la experiencia, junto a la falta de consciencia de las cualidades y oportunidades que son como joyas en los hechos. Estamos abrumados por “el que” y miramos en la dirección equivocada. La mente también recibe una recompensa secreta de las emociones negativas (por ejemplo: atención, autocompasión, drama) además de la indulgencia del martirio, etc.

Muchas veces cuando se introducen drogas se producen estados alterados de conciencia, y a la persona se la lleva a la sala de emergencias. Lo que podría ser un descubrimiento espiritual crucial es cubierto por una venda, y la familia trata de distraer a la persona del trabajo espiritual.

El aspecto esencial del beneficio espiritual proviene de ir directamente a la experiencia. Hay un dicho en el Zen: “Camina hacia adelante, no importa qué”; por lo que cuando esta experiencia catastrófica viene, es beneficioso ir uno mismo derecho a su centro, decirle “sí” y experimentarla.

Ha habido experiencias catastróficas en mi vida cuando las tiritas estaban disponibles y me negué a aceptarlas, porque para entonces ya había aprendido el valor de vivirlas. Las tiritas realmente evitan el experimentar lo que podríamos llamar “tocar fondo”. El concepto de “tocar fondo”, que es bien conocido en el manejo de muchos problemas graves, tales como el alcoholismo, significa el dejarse ir completamente.

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En una situación catastrófica grave, la mente tratará de aferrarse a lo que le es familiar. Intentará el escapismo, las distracciones, los tranquilizantes, las drogas y el alcohol, y otras varias formas de tratar de mejorar la situación en lugar de enfrentarse directamente y trabajar a través de ella.

La esencia de una situación catastrófica es la total entrega al descubrir eso que es mayor que el yo personal. El experimentar totalmente una catástrofe nos lleva a la conexión y la realización de que hay algo dentro de nosotros que tiene el poder de sostenernos, sin importar lo catastrófica que la experiencia parezca ser. Como resultado, salimos al otro lado como personas mejores, con la consciencia de que hay algo, que hay una Presencia, una cualidad o un aspecto de la vida interior que tiene el poder de apoyarnos a través de la mayoría de situaciones que parecían imposibles.

Si la experiencia catastrófica no es trabajada completamente, quedan ciertos residuos. Es como si hubiéramos caído a mitad del precipicio. Algunas personas piensan que han caminado por el precipicio, pero en realidad encontramos que estaban cruzando secretamente sus dedos y colgándose de algún pequeño saliente o línea de vida. El abandono a Dios no fue realmente total, porque una duda permanecía, y esa duda es el residuo de, por ejemplo, el dolor o el miedo a la experiencia. Si no experimentamos algo mayor que el yo personal cuando pasemos por la experiencia, podemos terminarla con una limitación, una cierta parálisis, la imposibilidad de ir más allá de un cierto punto, y la voluntad de participar se vuelve limitada. La persona dice: “Preferiría vivir una vida limitada que enfrentar ese tipo de experiencia de nuevo. Preferiría no volver a amar que amar y perder.” El dicho es: “Es mejor haber amado y perdido, que no haber amado nunca.” La vivencia del amor nos pone en contacto con nuestro Ser, aquello que es mayor que nuestro pequeño y limitado yo.

La completa resolución nos pone en contacto consciente con algo que es mayor que el yo personal. Muchas personas que han probado esto atestiguan el hecho de que cuando entregaron el pequeño yo a algo mayor que ellos mismos, entraron en contacto con lo que ellos consideraron ser “real”. Esa experiencia personal interior de la realidad espiritual, le lleva a uno al aprendizaje de una profunda convicción interior. De esta convicción interior proviene la voluntad de reincorporarse a la vida de nuevo, a participar en ella y a asumir los riesgos y las oportunidades.

¿Cuál es la experiencia interior de tocar fondo? Proviene de los sentimientos de la desesperación y la desesperanza; el pequeño yo de la persona está diciendo: “Yo, por mí mismo, no puedo manejar esto.” La persona se entrega debido a la desesperanza, y de ella proviene la voluntad de dejarse ir, de entregarse a algo mayor que uno mismo. En la parte inferior, metido en el hoyo, uno se da cuenta y acepta la verdad de que “Yo, por mí mismo, por mi propio ser personal e individual, por mi propio ego-yo, soy incapaz de manejar esto. Soy incapaz de resolverlo.” Es a partir de esta derrota que surge la victoria y el éxito. El fénix alza el vuelo desde las cenizas de la desesperación y la desesperanza. No son de valor ni la desesperación ni la desesperanza, sino el dejarlas ir, y la realización de la limitación del pequeño yo. En medio de la catástrofe, la persona dice, “Me rindo; no puedo manejar esto”, y luego, consciente o inconscientemente, pide ayuda a Dios.

Debido a la ley del libre albedrío y a la naturaleza de la conciencia, que es lo que es, se dice que los grandes seres que están dispuestos a ayudarnos a todos nosotros están esperando por nosotros para decir “sí”. Es el súbito giro de estar en el fondo del barril a la voluntad de aceptar que hay algo superior a nosotros mismos a lo que podemos recurrir. Cuando la persona dice: “Si hay un Dios, le pido que me ayude”, entonces ocurren grandes experiencias transformadoras que se han registrado en toda la historia desde el comienzo.

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El comienzo de la gran organización mundial de Alcohólicos Anónimos (AA) surgió de una experiencia así. Bill W., el famoso fundador de AA, había tocado fondo. Se encontraba en un estado de total desesperación, de desesperanza, y entregó el yo personal. En ese momento él no era creyente, pero dijo: “Si hay un Dios, le pido que me ayude.” En ese momento se produjo una gran experiencia transformadora, el poder espiritual de lo que se evidencia en los millones de vidas que han sido afectadas por la energía que fluye al mundo como resultado de que este hombre está compartiendo su experiencia espiritual.

Obviamente, el dejar ir y el tocar fondo son cruciales. Es a partir de la consciencia de que no podemos cambiar las cosas y de que estamos limitados y somos impotentes, que descubrimos lo que tiene poder en el universo. Ese poder viene y se encarga de la experiencia, y sabemos cuando sucede esto debido al profundo estado de paz. Donde había agonía, ahora hay un estado de paz infinita y la inefable conciencia de la Presencia Infinita.

Históricamente, hubo una ocasión especial en donde surgió la comprensión de la verdad, pero eso no es necesario en absoluto; es sólo un tipo de experiencia. En realidad, esta es la naturaleza del trabajo espiritual de todos los tiempos. La persona que está involucrada en un trabajo espiritual está siempre observando lo que está ocurriendo en su vida, viéndola como el maestro, como el grano para el molino. Lo que está sucediendo representa lo que se está trabajando, por lo que una catástrofe grave no sería más que una continuación de un proceso que está en marcha de todos modos. Como resultado, la persona que está intensamente involucrada en el trabajo espiritual, después la verá como una oportunidad de oro, dolorosa y lamentable tal vez, pero de gran beneficio. La naturaleza esencial del trabajo espiritual es permanecer centrado en lo que surge instante a instante y tomar consciencia de “qué” se está experimentando y donde está siendo experimentado.

Existe una técnica meditativa y contemplativa que puede ser utilizada para lograr el mismo resultado. Esta es el proceso de constantemente dejar ir el querer controlar la vivencia, y el experimentarla en sí. Entonces se produce la súbita comprensión de que la consciencia está siendo manejada por algún aspecto infinito de la conciencia (el Ser); lo que puede haber sido sospechado previamente, pero no realizado auténticamente. Después, esta toma de consciencia de la Presencia se produce con mayor frecuencia.

De esta experiencia proviene una disposición cada vez mayor a confiar en esa Presencia interior y la cada vez menor y menor confianza en el pequeño yo. Con menos frecuencia, entonces, la persona va al pequeño para gestionar los problemas de su vida, ya que se da la progresiva voluntad de entregarse al Ser superior de uno. La progresiva pérdida de la identificación con el pequeño yo y la creciente identificación con la Presencia, junto a la voluntad de entregar la vida y todos sus aspectos a la voluntad de Dios, se convierte en la esencia misma del ejercicio espiritual de la persona y la experiencia.

La experiencia catastrófica aguda es una oportunidad clave de aprendizaje que nos enseña a ir al auténtico núcleo, a la esencia misma de la experiencia, para ver cuál es y manejarla en el nivel de la vivencia en el campo de la energía de la conciencia misma. Existe la voluntad de entregar y dejar de querer cambiar lo que pasó “ahí fuera”. Se da el dejar ir del querer controlar al pensar en ello y tratar de manejarlo con el intelecto y las emociones. Existe la voluntad de entregarse a la esencia de la experiencia sin llamarla de ninguna forma, o etiquetarla, o ponerle nombres. Existe la voluntad de manejar el campo de energía de la misma e ir directamente a la experiencia interior. La entrega a la experiencia interior es una puerta abierta a la experiencia de algo mayor que el pequeño yo personal.

Cada catástrofe, por tanto, es una repetición y una representación de otra oportunidad para esta gran experiencia de aprendizaje espiritual; por lo tanto, las personas que han pasado por grandes experiencias catastróficas expresan su gratitud. A menudo la gente dice: “Aunque no me gustaría vivirlo de nuevo, estoy muy agradecido por esa experiencia.”

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¿Cómo puede una persona estar agradecida por lo que el mundo considera una terrible catástrofe o una enfermedad progresiva terrible? Lo que aprendieron de la catástrofe fue de tan gran dimensión, que el precio valió la pena porque, a través de realización de la verdad, descubrieron la reconexión con el núcleo esencial de su ser.

A medida que crecemos espiritualmente y nos volvemos espiritualmente educados, se tarda menos y menos en llevar a cabo la voluntad de hacer frente a esta experiencia interior. Se podría decir que una persona en el “fondo del barril” consigue levantarse progresivamente. La persona no tiene que pasar por el dolor agonizante anterior, están dispuestos a dejarse llevar y entregarse. Cada vez más surge la voluntad de hacerlo sobre la base del día a día, para que se convierta en parte integrante de la propia vida, observando constantemente cómo uno está tratando de controlar las cosas, o tratando de cambiar la voluntad de Dios, o cómo uno está tratando de cambiar y controlar a Dios. A menudo se da la voluntad de entregarse totalmente y a gran profundidad, y entonces uno ve que la entrega se produce a diferentes profundidades.

En la vida ordinaria, nos entregamos poquito. Bajo una presión mayor, estamos dispuestos a entregarnos más y darnos cuenta de que no tenemos que ponernos bajo una presión catastrófica a fin de estar dispuestos a entregarnos a gran profundidad. La transformación de la personalidad, el cambio global de la posición espiritual de uno, vino tradicionalmente por una entrega a gran profundidad. ¿Qué significa entregarse a gran profundidad? ¿Cómo podemos entregarnos a gran profundidad sin tener que ponernos a nosotros mismos en una terrible catástrofe emocional a fin de cumplir el mismo trabajo espiritual? Al ver la naturaleza esencial del proceso, nos educamos. Nuestras posiciones cambian y somos de una manera de ser diferente. Estamos dispuestos a estar en la vida en todas sus expresiones. La voluntad se experimenta entonces como un estado interior de vitalidad. De ella surge la voluntad de aprovechar la oportunidad, porque ahora sabemos que estamos acompañados por algo mayor que el yo personal. No es el yo personal el que tiene que manejar lo que llega a la vida. La Infinita Presencia que está siempre con nosotros es más poderosa que la voluntad humana y el ego. El ser trae dolor y sufrimiento; el Ser irradia curación y paz.

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Fragility of a human creature conceptual body art on a woman

Por: Lorena S. Fuentes

De: http://energizate.net/2016/03/significado-de-la-enfermedad/

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«La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza

para curar al hombre». Carl G. Jung

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Comprender la enfermedad como la voy a plantear a continuación puede resultar incómodo para las personas que la utilizan como excusa para evitar enfrentarse con su origen.

Actualmente, la industria farmacéutica y la medicina alopática nos ofrecen soluciones que cada vez nos parecen más de ciencia ficción. Y no digo que esté absolutamente en contra de sus avances, pero si es verdad que cada vez somos más los que nos replanteamos las cosas, desconfiamos y buscamos en otros métodos, antiguos o modernos, lo que a la medicina tradicional le falta: comprender al ser humano desde todos sus aspectos.

Ya he hablado en ocasiones anteriores del Cuerpo (como cuerpo físico) y la Conciencia. Basándome en esos conceptos, trataré de explicar cómo entiendo yo la enfermedad:

Enfermedad significa la pérdida de una armonía o, también, el trastorno de un orden hasta ahora equilibrado (después veremos que, en realidad, contemplada desde otro punto de vista, la enfermedad es la instauración de un equilibrio).

“Ahora bien, la pérdida de armonía se produce en la conciencia, en el plano de la información, y en el cuerpo sólo se muestra (como síntoma o somatización). Por tanto, el cuerpo es el vehículo físico de la manifestación de todos los procesos y cambios que se producen en la conciencia. Si una persona sufre un desequilibrio en su conciencia, eso se manifestará en su cuerpo en forma de síntoma.”

La distinción entre «somático» y psíquico» se refiere al plano en el que el síntoma se manifiesta, pero no sirve para ubicar la enfermedad. En realidad se tratará exclusivamente de síntomas que se manifiestan en el plano psíquico, es decir, en la conciencia de la persona.

Un-elefante-atadoCuando en el cuerpo de una persona se manifiesta un síntoma, éste (más o menos) llama la atención interrumpiendo, con frecuencia de forma brusca, la continuidad de su vida diaria. Un síntoma es una señal que atrae atención e interés y suele impedir que tu vida continúe de forma “normal”.

El síntoma te reclama, lo quieras o no. Es molesto y nosotros no queremos ser molestados, enseguida tiramos de ibuprofeno:

-Me duele la cabeza

-Pues tómate “algo”.

La medicina, desde sus inicios, lo que ha hecho es convencer de que un síntoma es un hecho más o menos fortuito de origen meramente biológico. Siempre evitando la interpretación del síntoma.

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Yo siempre pongo este ejemplo: imagina que se te enciende una luz de avería en el salpicadero del coche. Imagina que llevas el coche al taller y el mecánico levanta el panel y saca la bombilla. Pues esto es lo que hace la medicina tradicional. Acabar con el síntoma. Muerto el perro, se acabó la rabia. ¿Pero qué es lo que te estaba diciendo la luz?

Para poder comprender esto hay que dirigirse a zonas más profundas. La luz sólo quería avisarnos y hacer que nos preguntáramos qué ocurría. Pues eso es lo que sucede en nuestro cuerpo. Y esto es lo que contempla la medicina holística o medicina integrativa: comprender la enfermedad desde una perspectiva mucho más amplia. Comprender al ser en todas sus dimensiones: física, emocional y espiritual, o lo que es lo mismo: mente, cuerpo y espíritu. El ser humano no es una ecuación química. Es infinitamente más.

Lo que en nuestro cuerpo se manifiesta como síntoma es la expresión visible de un proceso invisible y con su señal pretende interrumpirnos, avisarnos de que algo no va bien y obligarnos a indagar. También en este caso, es una estupidez enfadarse con el síntoma y absurdo tratar de suprimirlo impidiendo su manifestación.

Lo que hay que eliminar no es el síntoma, sino la causa.

Tenemos que ir mucho más allá, pero la medicina es incapaz de dar este paso.  ¿De qué sirve acabar con el síntoma, si la causa que lo origina sigue ahí­? ¿Cuántos tratamientos farmacológicos funcionan mientras se toman, y los síntomas siguen o vuelven en cuanto se dejan? ¿Cuántas enfermedades, sencillamente, no se curan con ningún fármaco? La enfermedad no está en el cuerpo, aunque se manifiesta a través de él.

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Aún con todos los avances científicos conseguidos hasta el momento, el número de enfermos no ha disminuido ni en una fracción del 1%. Ahora hay tantos enfermos como ha habido siempre ”aunque los síntomas sean otros”. Te lo pueden disfrazar como quieran, yo también se jugar con las estadísticas, me dedico a ello, pero esta es la cruda realidad. Investiga sobre ello tú mismo.

Resumiendo…

“La enfermedad es un estado, indica que la persona, en su conciencia, ha dejado de estar en orden o armonía. Esta pérdida del equilibrio interno se manifiesta en el cuerpo en forma de síntoma. El síntoma es la señal y porta información, nos dice que nosotros, como individuos, como seres dotados de alma, estamos enfermos, es decir, que hemos perdido el equilibrio de las fuerzas del alma. El síntoma nos informa que algo falla. Denota un defecto, una falta. La conciencia ha reparado en que, para estar sanos, nos falta algo. Esta carencia se manifiesta en el cuerpo como síntoma. El síntoma es, pues, el aviso de que algo falta.”

El síntoma puede decirnos qué es lo que nos falta ”pero para entenderlo tenemos que aprender su lenguaje. El lenguaje es psicosomático, es decir, sabe de la relación entre el cuerpo y la mente.

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A continuación extraigo algunos fragmentos de un libro que me pareció fascinante y que cito al final de la entrada (La enfermedad como camino):

“Polaridad

La curación se produce exclusivamente desde una enfermedad transmutada, nunca desde un síntoma derrotado o extirpado, ya que la curación significa que el ser humano se hace más sano, más completo. La curación se consigue incorporando lo que falta y no es posible sin una expansión de la conciencia. Enfermedad y curación son conceptos que pertenecen exclusivamente a la conciencia, por lo que no pueden aplicarse al cuerpo, pues un cuerpo no está enfermo ni sano. En él sólo se reflejan, en cada caso, estados de la conciencia.

La medicina se limita a adoptar medidas puramente funcionales que, como tales, no son ni buenas ni malas sino intervenciones viables en el plano material. En este plano la medicina puede ser asombrosamente buena; no se pueden condenar todos sus métodos.”

No se puede hablar de curación sin mencionar la polaridad y la sombra.

“La respiración da al ser humano la experiencia básica de polaridad. Inhalación y exhalación se alternan constante y rítmicamente. El ritmo que forman no es más que la continua alternancia de dos polos. El ritmo es el esquema básico de toda vida. Lo mismo nos dice la Física, que afirma que todos los fenómenos pueden reducirse a oscilaciones. Si se destruye el ritmo se destruye la vida. La vida es ritmo. El que se niega a exhalar el aire no puede volver a inhalar. La inhalación depende de la exhalación y, sin su polo opuesto, no es posible.

Un polo, para su existencia, depende del otro polo. Si quitamos uno, desaparece también el otro. La electricidad se genera de la tensión establecida entre dos polos, si quitamos un polo, la electricidad desaparece.”

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¿Para qué cuento todo esto? La enfermedad tiene mucho que ver con una pérdida de la polaridad, o mejor dicho, un desequilibrio entre la manifestación de ambos polos. Es importante comprender la interdependencia de los dos polos y la imposibilidad de conservar un polo y suprimir el otro. Y a este imposible se orientan la mayoría de las actividades humanas: el individuo quiere la salud y combate la enfermedad, quiere mantener la paz y suprimir la guerra, quiere vivir y, para ello, vencer a la muerte. Es impresionante ver que, al cabo de un par de miles de años de infructuosos esfuerzos, los humanos siguen aferrados a sus conceptos. Cuando tratamos de alimentar uno de los polos, el polo opuesto crece en la misma proporción, sin que nosotros nos demos cuenta.

Precisamente la medicina nos da un buen ejemplo de ello: cuanto más se trabaja por la salud más prolifera la enfermedad. Si queremos plantearnos este problema de una manera nueva, es necesario adoptar la óptica polar. En todas nuestras consideraciones, tenemos que aprender a ver simultáneamente el polo opuesto. Nuestra mirada interior tiene que oscilar constantemente para que podamos salir de la unilateralidad y adquirir la visión de conjunto.

¿Y qué es la sombra?

Todo lo que nosotros no queremos ser, lo que no queremos admitir en nuestra identidad, forma nuestro polo negativo, nuestra «sombra». Pero el repudio de la mitad de las posibilidades no las hace desaparecer sino que sólo las destierra de la identificación o de la conciencia. El «no» ha quitado de nuestra vista un polo, pero no lo ha eliminado. El polo descartado vive desde ahora en la sombra de nuestra conciencia.

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Llamamos sombra (en la acepción que da a la palabra C. G. Jung) a la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer en sí­ y que, por consiguiente, descarta.

La sombra es el mayor enemigo del ser humano: la tiene y no sabe que la tiene, ni la conoce. La sombra hace que todos los propósitos y los afanes del ser humano le reporten, en última instancia, lo contrario de lo que él perseguía.

El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra porque tiene miedo de encontrar en sí­ mismo la verdadera fuente de toda desgracia. Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere.

Ahora bien, esta negación, no afrontar y asumir una parte de la realidad, no conduce al éxito deseado. Por el contrario, el ser humano va a tener que ocuparse muy especialmente de los aspectos de la realidad que ha rechazado. Esto suele suceder a través de la proyección: cuando uno rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y rechazo.

Proyección significa que con la mitad de todos los principios fabricamos un exterior, porque no los queremos en nuestro interior. Los principios rechazados que ahora aparentemente nos acometen desde el exterior, los combatimos en el exterior con el mismo encono con que los habíamos combatido dentro de nosotros. Insistimos en nuestro empeño de borrar del mundo los aspectos que valoramos negativamente. Pero esto es imposible (por la ley de la polaridad), este intento garantiza que nos ocupemos con especial intensidad de la parte de la realidad que rechazamos.

Esto entraña una irónica ley a la que nadie puede sustraerse: lo que más ocupa al ser humano es aquello que rechaza. Y de este modo se acerca al principio rechazado hasta llegar a vivirlo.

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Es conveniente no olvidar las dos últimas frases. El rechazo de cualquier principio es la forma más segura de que el sujeto llegue a vivir ese principio. Es la profecía autocumplida. Es resonancia.

A UN SER HUMANO SÓLO PUEDEN MOLESTARLE LOS PRINCIPIOS DEL EXTERIOR QUE NO HA ASUMIDO.

El entorno hace las veces de espejo en el que sólo nos vemos a nosotros mismos y también, desde luego y muy especialmente, a nuestra sombra, a la que no podemos ver en nosotros. De la misma manera que de nuestro propio cuerpo no podemos ver más que una parte, pues hay zonas que no podemos ver (los ojos, la cara, la espalda, etc.) y para poder hacerlo necesitamos del reflejo de un espejo, también para nuestra mente padecemos una ceguera parcial y sólo podemos reconocer la parte que nos es invisible (la sombra) a través de su proyección y reflejo en el llamado entorno o mundo exterior. El reconocimiento precisa de la polaridad.

El que vive en este mundo y no reconoce que todo lo que ve y lo que siente es él mismo, cae en el engaño y el espejismo. Hay que reconocer que el espejismo resulta increíblemente vívido y real (muchos dicen, incluso, demostrable), pero también el sueño nos parece auténtico y real, mientras dura. Hay que despertarse para descubrir que el sueño es sueño. Lo mismo cabe decir del gran océano de nuestra existencia.

HAY QUE DESPERTARSE PARA DESCUBRIR EL ESPEJISMO

Nuestra sombra nos angustia. No es de extrañar, está formada exclusivamente por todos los componentes de la realidad que hemos repudiado y rechazado, los que menos queremos asumir. Es la suma de todo lo que estamos firmemente convencidos que tendría que desterrarse del mundo, para que éste fuera santo y bueno. Pero lo que ocurre es todo lo contrario: la sombra contiene todo aquello que falta en el mundo, ”en nuestro mundo”, para que sea santo y bueno. La sombra nos hace enfermar, es decir, nos hace incompletos: para estar completos nos falta todo lo que hay en ella.

La Sombra como Maestra

La sombra produce la enfermedad, y encararse con ella, cura. Ésta es la clave para la comprensión de la enfermedad y la curación. Un síntoma siempre es una parte de sombra que se ha introducido en la materia. Por el síntoma se manifiesta aquello que falta al ser humano. Por el síntoma el ser humano experimenta aquello que no ha querido experimentar conscientemente. El síntoma, valiéndose del cuerpo, reintegra la plenitud al ser humano. Es el principio de complementariedad lo que, en última instancia, impide que el ser humano deje de estar sano. Si una persona se niega a asumir conscientemente un principio, este principio se introduce en el cuerpo y se manifiesta en forma de síntoma. Entonces el individuo no tiene más remedio que asumir el principio rechazado.

El síntoma indica lo que le «falta» al paciente, porque es el principio ausente que se hace material y visible en el cuerpo. No es de extrañar que nos gusten tan poco nuestros síntomas, ya que nos obligan a asumir aquellos principios que nosotros repudiamos. Y entonces proseguimos nuestra lucha contra los síntomas, sin aprovechar la oportunidad que se nos brinda de utilizarlos para completarnos. En el síntoma podemos aprender a reconocernos, podemos ver esas partes de nuestra alma que nunca descubriríamos en nosotros, porque están en la sombra.

Nuestro cuerpo es espejo de nuestra alma.

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La mayoría de la gente tiene dificultades para hablar de sus problemas más íntimos (suponiendo que los conozca siquiera) de forma franca y espontánea; los síntomas, por el contrario, los explican con todo detalle a la menor ocasión. Desde luego, es imposible descubrir con más detalle la propia personalidad. La enfermedad hace sincera a la gente y descubre implacablemente el fondo del alma que se mantenía escondido. Esta sinceridad (forzosa) es sin duda lo que provoca la simpatía que sentimos hacia el enfermo. La sinceridad lo hace simpático, porque en la enfermedad se es auténtico. La enfermedad deshace todos los sesgos y restituye al ser humano al centro de equilibrio. Entonces, bruscamente, se deshincha el ego, se abandonan las pretensiones de poder, se destruyen muchas ilusiones y se cuestionan formas de vida. La sinceridad posee su propia hermosura, que se refleja en el enfermo.

En resumen: el ser humano, como microcosmos, es réplica del universo y contiene latente en su conciencia la suma de todos los principios del ser.

La trayectoria del individuo a través de la polaridad, exige realizar con actos concretos estos principios que existen en él en estado latente, a fin de asumirlos gradualmente. Porque el discernimiento necesita de la polaridad y ésta, a su vez, constantemente impone en el ser humano la obligación de decidir. Cada decisión divide la polaridad en parte aceptada y polo rechazado. La parte aceptada se traduce en la conducta y es asumida conscientemente. El polo rechazado pasa a la sombra y reclama nuestra atención presentándosenos aparentemente procedente del exterior. Una forma frecuente y específica de esta ley general es la enfermedad, por la cual una parte de la sombra se proyecta en el físico y se manifiesta como síntoma. El síntoma nos obliga a asumir conscientemente el principio rechazado y con ello devuelve el equilibrio al ser humano. El síntoma es concreción somática de lo que nos falta en la conciencia. El síntoma, al hacer aflorar elementos reprimidos, hace sinceros a los seres humanos.

 Seguimos buscando.

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  • Lecturas que os recomiendo y que podéis adquirir a través de los enlaces que os dejo: “Psicogénesis de las enfermedades“, Carl Gustav Jung. “La enfermedad como camino“, Thorwald/Dahlke,Ruediger Dethlefsen. “Encuentro Con La Sombra“, Carl Gustav Jung y Otros.

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10 Principios espiritas para un mundo mejor

Ricardo Nunes

Por: Ricardo Nunes, Abogado y filósofo – Guarujá, Santos (Brasil)
Extraído de “Abertura” núm. 305, noviembre 2014

Traducción: Pura Argelich

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¿De qué forma nosotros, espiritistas, y el espiritismo, podemos contribuir para el advenimiento de un mundo mejor? ¿Cómo podemos colaborar para el surgimiento de una sociedad más justa, más fraterna, más feliz? Sabemos que la filosofía social espiritista nos enseña a no ser ajenos en relación a los problemas sociales. El pensamiento espiritista nos enseña que somos “cocreadores del universo” y, por eso, nos alerta de que somos responsables por lo que hay de bueno y de ruin en nuestra existencia individual y social.

Sin embargo, en la práctica ¿qué es lo que podemos hacer? Obviamente, existen muchas cosas que podemos llevar a cabo. Podemos actuar en instituciones de caridad, en partidos políticos, en organizaciones no gubernamentales, en nuestros centros espiritas, podemos intentar ser diferentes en nuestras profesiones. De hecho, existen varias trincheras en las cuales podemos actuar con el fin de la búsqueda de un mundo mejor.

En el VI Fórum del Libre Pensar Espírita de Porto Alegre, realizado en el mes de septiembre de 2014, fui invitado a hablar sobre el tema “Utopía de un mundo mejor. La contribución de Ernst Bloch y del Espiritismo”. Al final de la exposición, enumeré algunas formas mediante las cuales los espiritistas y el espiritismo, pueden contribuir para que ocurran transformaciones positivas en la vida colectiva y en la mentalidad de los habitantes de este lindo planeta azul. No pretendía, está claro, ofrecer una enumeración exhaustiva de tales posibilidades de contribución, mi propósito sólo consistía en ofrecer un rol ejemplificador. De hecho, hice un listado de algunos principios espiritas básicos que pretenden responder a la importante pregunta: ¿Cómo pueden contribuir los espiritistas y el espiritismo para el surgimiento de un mundo mejor?

Primer principio – A través de una postura humanista, en la cual el hombre es el fin y no el medio para alcanzar cualquier objetivo. Este humanismo implica una consciencia y actuación pacifista, en la que la violencia es descartada como forma de manifestación y emancipación humana. La violencia, en la visión espirita, será aceptada sólo en el caso de necesidad extrema e inevitable en forma de legítima defensa.

Segundo principio – Reconociendo la dignidad de todos los seres humanos independientemente de la raza, credo, orientación sexual, opinión, clase social, etc. La reencarnación puede ser un gran instrumento de concienciación, pues nos permite experimentar a lo largo del proceso histórico, en el tiempo y en el espacio, la realidad del otro.

Tercer principio – Promoviendo una visión optimista sobre la vida, a partir de la comprensión del hombre como ser que trasciende la muerte biológica. El hombre, en la perspectiva espirita, es un ser para la vida y no para la muerte como pretenden algunas filosofías pesimistas y nihilistas contemporáneas.

Cuarto principio – Realizando una educación para la libertad, pero también para la responsabilidad. La educación, según el espiritismo, no es sólo la educación del intelecto, sino también la de los sentimientos. La educación espirita pretende el desarrollo de la autonomía del individuo, para que éste pueda convivir armoniosamente en sociedad, con el pleno ejercicio de sus derechos y deberes.

Quinto principio – Proponiendo al mundo un espiritualismo no dogmático, racional, neutro en cuestiones religiosas, y libre pensador, como tercera vía alternativa al espiritualismo dogmático y al cientificismo materialista. El espiritualismo espirita ofrece horizontes inéditos para el desarrollo del conocimiento, de la ética y de la espiritualidad.

Sexto principio – Cultivando la vida activa y no la vida contemplativa, como forma de resolución de los problemas individuales y sociales. El espiritismo concibe el hombre en el mundo y no apartado del mundo, en actitud de alienación y renuncia ante los problemas sociales. Jesús de Nazaret, para nosotros espiritistas, es un paradigma de acción en el mundo, pues no sólo oraba, sino que, por encima de todo, actuaba.

Séptimo principio – En términos filosóficos, el espiritismo puede contribuir con la idea de evolución en base ontológica, o sea, con fundamento en la estructura del ser. Según la Doctrina Kardecista, los dos elementos del universo, espíritu y materia, están en perpetua transformación, siendo de la responsabilidad del hombre el desarrollo de su evolución consciente.

Octavo principio – Para el pensamiento político espiritista es necesario reconocer la importancia del binomio individuo-sociedad, no debiendo el individuo aislarse de forma egoísta del grupo social, pero tampoco aceptando la aniquilación o extinción de la individualidad en detrimento del todo social.

Noveno principio – El espiritismo nos recomienda valorar el ser en relación al tener. Distinguir entre lo necesario y lo superfluo y rechazar el consumismo materialista y capitalista. El espiritismo propugna una sociedad en la que todos tengan acceso a los bienes fundamentales de la vida, donde no haya miseria ni exclusión social de cualquier naturaleza.

Décimo principio – Y, finalmente, la doctrina espiritista nos recomienda desarrollar sentimientos de empatía y solidaridad por los que sufren. Nos recomienda una actuación afectiva en el sentido de disminuir los sufrimientos que encontramos por el camino. El espiritismo nos enseña que realizar el bien es un deber del hombre para con la sociedad y no sólo una mera facultad.

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TOMADO DE: http://www.cbce.info/web/index.php/archivo/191-10-principios-espiritas-para-un-mundo-mejor

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Introducción

Querido visitante: requerimos tu atención para que medites con tranquilidad el contenido de este artículo, ya que en él se nos habla de aspectos muy importantes en el trabajo espiritual, aspectos a veces sutiles y no inmediatamente evidentes.

No importa la línea espiritual, escuela o tendencia que hayas elegido (decía Kishnamurti: “En la base de la montaña hay muchos caminos, pero conforme nos acercamos a la cima, se convierten en uno solo”) para orientar tus pasos en pos del autodescubrimiento.

Y a los espiritistas les decimos que si bien el contexto incicial en el que se gestó el artículo es el Budismo y el budista, ello es completamente secundario porque en el fondo se trata de comprensiones y estados de conciencia: substituyan el susbtantivo o el adjetivo referidos  por Espiritismo y espiritista cuando haya lugar, y serán de idéntica aplicación.

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ATAJOS ESPIRITUALES

Por: Bo Heimann

En su libro «Spiritual Bypassing», Robert Masters (1) hace una importante llamada de atención a todas las personas con inclinaciones espirituales. Es una llamada de atención que suena a verdad y está en consonancia con lo que siempre han enseñado los auténticos maestros budistas: no pienses que puedes saltar directamente a la parte de arriba de la escalera.

Robert Masters señala una serie de rasgos poco saludables que podrían derivarse de un adiestramiento espiritual no guiado y sin base: capacidad excesiva para el desapego, centrarse solo en el pensamiento positivo, miedo al enfado y bondad artificial, descuidar las emociones, dificultades para poner límites, falta de interés en un verdadero trabajo psicoterapéutico, una inteligencia intelectual muy alejada de la inteligencia emocional y moral, centrarse en lo absoluto más que en lo relativo y personal, e ideas un tanto exageradas sobre el propio nivel cognitivo.

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Titular completo

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Comentarios introductorios

El 1º de diciembre de 1888 – es decir, se han cumplido recientemente 127 años – dejó su cuerpo carnal en este planeta una de las figuras más importantes en la historia del movimiento espiritista en España, José Mª Fernández Colavida, al que se calificó con toda justicia como “el Kardec español”. Fue su labor de faro para el espiritismo hispano desde su papel de hombre integral a la manera como el paradigma espiritista propone, la que le otorga de pleno derecho el título de continuador fiel del trabajo de Hipolite Leon Denizard Rivai, de quien fue uno de sus primeros y directos discípulos en este país.

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EN VENTA DOS MAGNÍFICAS COLECCIONES DE ANTIGUAS REVISTAS ESPIRITISTAS: “LUZ Y UNIÓN” Y “LA FRATERNIDAD”

Se ponen a la venta de dos magníficas colecciones de antiguas revistas espiritistas. La primera de ellas corresponde al año 1901 de la revista espiritista barcelonesa “Luz y Unión”, resultado de la fusión de dos publicaciones espíritas previas, de un lado el emblemático semanario dirigido por un periodo de casi 20 años por Amalia Domingo Soler, y de otro la revista “La Unión Espiritista”, publicación mensual fundada en octubre de 1896 en Barcelona, publicada por el Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos. En 1898 se convirtió en órgano de la Unión Espiritista Kardeciana de Cataluña. La dirigió Jacinto Esteva Marata, siendo sus redactores Amalia Domingo Soler, Eduardo Estapá, Ángel Aguarod (que fuera también director en otra etapa de la publicación), Eduardo Pascual y Camilo Botella. Con el ejemplar de marzo de 1900 dejó de publicarse por la citada fusión, habiendo aparecido un total de 42 números.

Se dispone del año 1901 (quincenal):

  • Revista “Luz y Unión”, Año 1901: 24 números encuadernados en un solo volumen, 576 páginas, 26 x 17,5 cm. Estado: impecable. Incluye los retratos de León Denis y del médium psicopictórico Segundo Oliver, con varias láminas de su producción mediúmnica.

La segunda colección corresponde a la conocida revista espiritista argentina “La Fraternidad” (quincenal), un total de 50 números correspondientes a los años 1885, 1886 y 1887 encuadernados en un solo volumen. Un total de 1.177 páginas, 25 x 16,5 cm.

  • Año IV (nº 16, 15 Abril de 1885 – nº 24, 15 Agosto 1885): se dispone de un total de  9 números.

  • Año V (nº 1, 30 Agosto de 1885 – nº 24, 15 de Agosto de 1886): se dispone de un total de 21 números. Faltan: nº 13, 22 y 23.

  • Año VI (nº 1, 10 Septiembre 1886 – nº 24, 19 Agosto 1887): se dispone de un total de 20 números. Faltan: nº 9, 10, 21 y 23.

Incluye los retratos de varias personalidades espiritistas, argentinas, españolas e internacionales. Estado: excelente, solo con ligeros roces en los bordes de las tapas por el uso.

El precio y las condiciones de los envíos se han de tratar directamente, pero estará por debajo de los que se estilan en el mercado. Los interesados pueden ponerse en contacto a través de nuestro correo electrónico:

grupoespirita.isladelapalma@gmail.com

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Centro Cultural de la Caja de Canarias Cicca

Alameda de Colón, 1. 35002 Las Palmas de Gran Canaria

PONENTES

Salvador Freixedo

Otros mundos, otras dimensiones, otros seres.

salvadorfreixedoEscritor e Investigador, Salvador Freixedo nació en Galicia. Comenzó a residir en América Latina desde 1947 y se ordenó como sacerdote en Santander, en 1953.

Realizó diversos estudios de humanidades en Salamanca, de Filosofía en Santander, de Teología en el Alma College de San Francisco, de ascética en la Mont Laurier de Quebec, de psicología en la UCLA y en la Fordham de Nueva York. Aparte de enseñar historia de la Iglesia en el Seminario Interdiocesano de Santo Domingo (República Dominicana), fundó el movimiento de la Juventud Crisitiana (JOC) en San Juan de Puerto Rico y fue viceasesor nacional del mismo en La Habana, Cuba. Fundó también el Instituto Mexicano de Estudios del Fenómeno Paranormal y presidió el primer Gran Congreso Internacional organizado por dicha institución. Ha actuado como ponente invitado en numerosos congresos, tanto en Europa como en América y Asia, y es autor de múltiples libros, polémicos, reveladores, que le han valido la expulsión de la orden jesuita, destierros, censuras y cárcel. Fue expulsado de la orden jesuita a principios de los setenta, por la publicación del libro “Mi Iglesia Duerme”. Posteriormente se le invitó a abandonar Venezuela por la publicación del libro “Mitos Religiosos en las Relaciones Humanas”. Previamente, el dictador Batista lo había expulsado de Cuba tras la publicación del libro “Cuarenta Casos de Injusticia Social (Examen de Conciencia para Cristianos Distraídos)”. Entre sus teorías expuestas se destacan las siguientes:

* La teoría de las escalas cósmicas y los diferentes niveles de existencia de los seres.

* Los seres y entidades de niveles y escalas de existencia superiores a los del ser humano, han saltado desde hace milenios a nuestro nivel, para aprovecharse de nosotros en muchas maneras.

* En ese sentido, Freixedo plantea que los múltiples dioses adorados por el hombre en toda su historia, no son sino manifestaciones de dichos seres que durante milenios han engañado al hombre. Por lo tanto, no hay un “Dios único” ni un “Dios verdadero” como se expone en las religiones creadas por esos seres; sólo dioses menores. Estas afirmaciones no provienen de Freixedo: tienen fundamento en la biblia y otros libros sagrados

* En cuanto a los OVNIS, Freixedo plantea que sus ocupantes no sólo ya se bajaron de sus naves, sino que desde hace mucho tiempo realizan actividades secretas entre nosotros, solapados por los grandes gobiernos mundiales.

* Todas las ideas de Freixedo convergen en un sólo principio: la humanidad ha sido, desde sus orígenes, una granja animal de la cual se han aprovechado muchos seres más evolucionados que el hombre. Mientras la humanidad no despierte del letargo mental y espiritual que dichas entidades superiores le han provocado, seguirá sometida a los caprichos de esos seres desconocidos.

Paloma Navarrete

Hepta y las casas encantadas.

palomanavarretePara los interesados en los fenómenos paranormales y los contactos con el más allá, Paloma Navarrete no necesita presentación.

Farmacéutica y psicóloga, es una de las personas que más ha trabajado en nuestro país en el mundo de lo psíquico y la sensitiva de cabecera -podríamos decirlo así- de Cuarto Milenio. Desde 1987 es, además, una de las caras más reconocibles del prestigioso Grupo Hepta, dedicado a la investigación de fenómenos paranormales: “En aquel año el Padre Pilón consideró la necesidad de crear un grupo pluridisciplinar de investigación y reunió a dos físicos, un arquitecto, una empresaria, una licenciada en Ciencias de la Información y una sensitiva con él al frente.

Para esa última labor me eligió a mí.” Paloma utiliza el término muy a propósito. Como ella misma nos comenta: “Sensitiva es una persona que tiene capacidades paranormales como la videncia, la mediumnidad o la telecinesia, por ejemplo. Prefiero utilizar este término o el de paragnosta porque vidente o médium están muy desprestigiados”.

Sol Blanco Soler

Hepta y las casas encantadas.

 solblancosolerLicenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Comunidades Europeas por la Universidad San Pablo CEU y la Pontificia de Salamanca.

Pertenece a la Sociedad Española de Parapsicología de Madrid y al Grupo Hepta para la investigación de fenómenos paranormales.

Durante tres años colaboró en el programa de Radio 5 La hora Bruja. Es conferenciante habitual sobre temas de parapsicología y publica artículos en varias revistas especializadas.

Ha escrito, en coautoría, Las 7 Palabras clave en Parapsicología, y en solitario, Crónicas del Mas Allá y su último libro, ¿Hay alguien ahí?. Actualmente participa en el programa televisivo de Iker Jiménez Cuarto Milenio y es colaboradora de varios programas de radio.

Miguel Blanco

miguelblancoPeriodista. Director y presentador del programa “Espacio en Blanco”.

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, asimismo cursa estudios de Psicología y de Antropología.

Su faceta como periodista radiofónico comenzó a finales de la década de 1970 en las emisoras públicas Radio Juventud y Radio Cadena Española, con el programa “NUEVA GENERACIÓN”, el primer programa de la radio española dedicado al mundo del misterio. En 1983 le seguiría ECOS DEL FUTURO, un novedoso programa que avanzaba el mundo que hoy vivimos y más tarde en 1987 nacería el mítico ESPACIO EN BLANCO.

Tras la cancelación del espacio en RNE, iniciaría un periplo por distintas cadenas privadas, pero siempre con la misma cabecera.

Onda Cero (1992-1994), Radio Voz y M-80 Radio (1998-2002)

En RNE fue colaborador del programa LOS AVENTUREROS. BRUJERÍAS en ANTENA 3 RADIO y ECOS DE LA ATLÁNTIDA en Radio Club Tenerife.

Ha sido productor ejecutivo de programas como GOMAESPUMA (M-80 Radio), SIN FRONTERAS (Radio 3 de RNE) y MUNDO MISTERIOSO (Radio Voz).

Asimismo, fue colaborador del espacio Aventureros (Cadena SER), y colaborador de TVE, Tele 5, Antena 3 TV, Localia TV, Telemadrid. Canal Sur etc.

Ha producido programas para diferentes cadenas de TV, siempre en el mundo del misterio y de los viajes. De carácter aventurero, ha visitado cerca de 142 países.

Buena parte de sus experiencias las ha plasmado en sus obras, Crónicas de Fenómenos insólitos (2003) y El Sendero de los Dioses (2006),

Sus últimas publicaciones “2012. Mayas los Señores del Tiempo” La esfera de los libros. 2009.

Y “OTROS MUNDOS. Las huellas de los antiguos dioses”. La esfera de los libros 2011, se han convertido en éxitos de ventas.

Desde el año 2008 ha vuelto a RNE donde se emite ESPACIO EN BLANCO. El programa más legendario de la radio española.

Entre sus hitos mas históricos cabe destacar el de haber organizado la mayor convocatoria de toda la historia de la radio mundial en las Cañadas del Teide en Tenerife.

En la última etapa de RNE ha sido el único programa que ha realizado una transmisión histórica desde las pirámides de Giza en Egipto.

Ocurría en el mes de Mayo del 2010.

Así mismo ha sido el único programa de la radio mundial que ha retransmitido una emisión desde el Muro de las Lamentaciones en Jerusalém.

Ocurría el 5 de Noviembre del 2011.

Hugo Semoloni

El misterio del Jaguar” (La superación del Guerrero).

hugosemoloniEscritor. Especialista en superación personal. México, Administrador de Empresas, Asesor en comunicaciones, Escritor y, desde 1993, su labor la desempeña como Conferenciante e Instructor bilingüe, en temas de Evolución del Ser, Desarrollo Humano, Auto-conocimiento, Superación personal, Productividad Integral y Empowerment Empresarial.

Ha impartido cursos y conferencias en México, España, Alemania, Austria, Hungría, Estados Unidos, Guatemala, Perú, Argentina, Uruguay, Ecuador, Colombia y el Caribe, y en más de 300 empresas privadas tales como American Express, Coca Cola, United Airlines, Grupo Nacional Provincial, Grupo Vitro, FEMSA, Continental Airlines, Sitel, Seguros Comercial América, Delta Airlines, Sabritas, Cementos Apasco, Mancera Ernst & Young, Infratour Marketing del Perú, Aurrerá, Gruma, Siegfried Rhein, Cemex, Kenworth. Serfín Lincoln, Gastronómica Vasca, Boehringer Ingelheim Promeco, Kimberly Clark, Química Knoll, Banamex y Maxcom Telefonía, Merck Sharp & Dohme, Amadeus, Easy Vale, entre otras.

Ha prestado sus servicios en más de cien instituciones gubernamentales, entre las que destacan: Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Gobernación, Secretaría de Seguridad Pública, Dirección General de Prevención y Readaptación Social, Comisión Nacional del Deporte, CONACULTA, CAPUFE y Secretaría de Educación, Salud y Desarrollo Social.

Hugo Semoloni, ha representado a México en múltiples congresos internacionales y es ganador del premio español “Laurel de Oro ´94” como escritor, del premio mexicano “AMCO 2000” como comunicador y del “Laurel de oro 2004” como conferenciante.

Ha prestado sus servicios, en diferentes hospitales, entre los que mencionamos, “Hospital Central Militar”, “Hospital del Estado Mayor Presidencial”, “Hospital Regional de Puebla”, “ISSFAM”, “Hospital Médico la Raza”, “Hospital Materno Infantil” y “Hospital Calixto García”, entre muchos otros.

Ha sido colaborador y asesor de gran cantidad de programas de radio y televisión en buena parte de América Latina y España.

Ha impartido cursos en diversos centros penitenciarios entre los que destacan en México Almoloya de Juárez, Puente Grande e Islas Marías y en España El Dueso.

Desde el año 2003 al 2013 colaboró como asesor con la Fundación Rafael Dónde I.A.P. en el área de Desarrollo Humano, capacitación, selección de Personal, Seminarios y Conferencias.

Carlos Hernández

Deportados españoles: Sobrevivir al infierno nazi.

carloshernandezCarlos Hernández es periodista y experto en comunicación empresarial y política.

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Inició su carrera profesional en Antena 3 Televisión como cronista parlamentario en el Congreso de los Diputados. Posteriormente ejerció de corresponsal de guerra en diversos conflictos internacionales: Kosovo, Palestina, Afganistán o Iraq. En los últimos años ha ocupado los puestos de redactor jefe del semanario La Clave y asesor de imagen en diversas empresas.

En la actualidad colabora con publicaciones y diarios digitales como El Mundo y la revista Viajar.

Ha obtenido el premio Víctor de la Serna al mejor periodista de 2003, concedido por la Asociación de la Prensa de Madrid, y el Ortega y Gasset de periodismo otorgado a los enviados especiales a Irak como mejor cobertura informativa de ese mismo año.

Magdalena del Amo

El códice de Clara Rosenberg. Un Camino lleno de misterios.

magdalenadelamoPeriodista y escritora, presentadora de TV. Es directora de la revista Ourense Siglo XXI, colaboradora de varios medios de comunicación y autora de varios libros, entre ellos: Ovnis, alto secreto; Los habitantes ocultos del planeta; La dignidad de la vida humana; y el último, El códice de Clara Rosenberg.

Su Ponencia

Siguiendo un impulso interior, viajeros y peregrinos de todas las épocas han seguido la ruta del sol para verlo hundirse en el océano tenebroso del fin del mundo, el Finisterre, donde se encontraba el Ara Solis. Allí practicaban un ritual simbolizando su muerte y resurrección. Gracias a ese instinto espiritual, las huellas de los caminantes han ido uniendo los enclaves de poder hasta tejer un itinerario mágico que atrae a gentes de toda creencia y condición. Monumentos megalíticos han servido de base a templos mozárabes, al románico, y después al gótico. Constructores, eremitas y magos han dejado sus mensajes ocultos bajo la forma de capiteles, vírgenes, cristos y laberintos. Verdades trascendentes que la tradición oral difunde en forma de leyenda. Hacer el Camino de Santiago es sumergirse en las profundidades de estos misterios ancestrales ante los cuales, el ser humano tecnificado de hoy, se queda tan absorto como el hombre primitivo. Es un espejo de nuestro peregrinaje por el gran camino de la vida. Por eso es tan fascinante.

Jorge Astyaro

Transforma tu realidad, demostración de hipnosis colectiva.

jorgeastyaroJorge Astyaro encarna el nuevo rostro de la hipnosis en España, alejada de estereotipos fraudulentos o supersticiosos. Al centrarse exclusivamente en esta técnica, es el único experto en hipnosis con espectáculo propio en España desde 2008. con ‘Alucina’ e ‘Hipnomancia’ y ‘Los Hipnonautas’. Más de 1.500 hipnonautas han convertido sus deseos en realidad a través de la hipnosis a la carta del mentalista mexicano.

Jorge Astyaro propone un desafío al control de la mente, un viaje inolvidable hasta los deseos profundos del espectador. “La focalización sensorial hacia sus vivencias internas le dejará un agradable poso de autoconocimiento”, señala. Imaginar se convierte así en una herramienta de liberación que supone un antes y un después en la vida del hipnonauta. Los voluntarios pasan por fases preparatorias hasta llegar al estado hipnótico que les abre las puertas a su imaginación.

“Desde el primer minuto introducimos al espectador en una atmósfera onírica”, señala Jorge Astyaro, que valora la relación de confianza entre hipnotizado e hipnotizador como “la clave de este viaje”. “Nuestro show responde al creciente interés social por la hipnosis como herramienta de autoconocimiento”, explica el único hipnotizador con espectáculo propio desde el estreno de ‘Alucina’ en 2008. Su prestigio le llevó a realizar la demostración de hipnosis con motivo de la gran presentación en Madrid de la película ‘Lucy’ (Luc Besson, 2014).

Sus charlas y demostraciones son un aliciente habitual de ‘La noche de los investigadores’ de la Universidad Rey Juan Carlos. Participo en el Primer Congreso de Misterio de las Palmas de Gran Canaria. También imparte un módulo sobre ‘Control del dolor mediante técnicas de sugestión’ para su Unidad de Fibromialgia, así como seminarios y prácticas sobre hipnosis para los alumnos de Medicina, Psicología y Fisioterapia. Jorge Astyaro, también colabora activamente con la Sociedad Hipnológica Científica de España.

María José Cabanillas

La Magia de Ho’oponopono.

mariajosecabanillasMaría José Cabanillas es Psicóloga, formadora y escritora.

Desde hace varios años divulga a través de seminarios por toda España el método oficial de la técnica Ho´oponopono, técnica sencilla y a la vez tremendamente eficaz para la resolución de problemas.

También imparte talleres para la sanación del niño interior y seminarios centrados en proporcionar a las personas herramientas de creación consciente para crear la vida que merecemos

Su Ponencia

Ho´oponopono no es solo la repetición de una serie de palabras, por supuesto ese es el comienzo del proceso y claro que funciona y empiezas a notar mejoras en tu vida, muchas veces sorprendentes, pero Ho´oponopono es algo más, es una filosofía de vida, es ese 100% de responsabilidad como creadores de nuestra realidad, la aceptación como forma de purificar cualquier conflicto de nuestra vida, es el desapego, la forma de que entre en tu realidad más de lo que puedas imaginar, es fluir con la vida, es pasar del ego al Ser, es confiar en la divinidad y entregarle los problemas.

Es co-crear desde nuestra esencia divina (amor), para no crear desde nuestras resistencias (miedo)

Se trata de “soltar” desde la confianza de que lo inevitable siempre sucede y lo imposible sólo tarda un poco más…

Miguel Ángel Pertierra

Experiencias cercanas a la muerte.

miguelangelpertierraLicenciado en Medicina y Cirugía. Especialista en Otorrinolaringología. Título de Doctor en Medicina y Cirugía expedido por la Universidad de Málaga con calificación “Cum Laude” con la Tesis Doctoral: “Evaluación Otorrinolaringológica en paciente con Lupus Eritematoso Sistémico”. Título de Experto Universitario en Promoción de la Salud de la Comunidad.

Profesor Colaborador Honorario de la Cátedra de Radiología y Medicina Física, Oftalmología y Otorrinolaringología, Facultad de Medicina. Universidad de Málaga. Certificación acreditativa para el ejercicio de función como Médico General. Título de Especialista Universitario en Hipnosis Clínica, Junio 2012 Dacriocistorrinostomía endonasal . Nuestros resultados en los últimos 4 años

Valoración clínico-funcional de los resultados de la cirugía en la roncopatía crónica.

Estudio sobre la afectación auditiva en pacientes con las Necrosis septo nasal de origen químico.

Su Ponencia

Desde los albores de los tiempos el ser humano ha estado preocupado por lo que hay más allá de la muerte, y si existe vida después de la vida.

Múltiples son las hipótesis que intentan explicar la posibilidad de vida más allá de la vida. Para ello, se han venido a estudiar unas de los eventos más sorprendentes que ocurren en los límites entre la vida y la muerte, son las llamadas E.C.M ( Experiencias Cercanas a la Muerte).

Numerosas son las investigaciones realizadas a lo largo del todo el mundo, desde la descripción del Dr. R. Moody, son su mítico libro:” Vida después de la Vida”. Otros grandes investigadores como el británico Sam Parnia o el sevillano Enrique Vila, han seguido los pasos de Moody.

El médico Dr. Pertierra nos hablará en la charla sobre las E.C.M., y nos comentará sus sorprendentes investigaciones de más de 15 años realizadas en el Hospital donde desarrollaba su labor profesional.

Publicaciones en libros:

Manual del Residente de ORL y Patología Cérvico-Facial. Capítulo Fisiología del gusto, Tomo I, Madrid, 2002.

Miguel Ángel Pertierra, tiene además certificación de asistencia innumerables cursos impartidos en congresos e Universidades que certifican su gran formación.

Otros:

Director del programa: “La Rueda del Misterio”. Colaborador en Cuarto Milenio. Asesor Científico y Colaborador del programa del TV “Mis Enigmas Favoritos”. Articulista de las revistas “MÁS ALLA”, “AÑO CERO”, “MILENARIOS”. Colaborador en capítulo de libro: “ÁREA 51” de David Benito. Entrevistado o Colaborador en Programas de Radio-TV: “Espacio en Blanco”, “Mis Enigmas Favoritos Radio”, “Antena 3”, “Puente al Infinito”, “El Último Peldaño”, “La Zona Oculta”, “El Sótano Sellado”, “Radio Edenex”, “Tertulias en el Bar”, “Ángulo 13”, “Expediente FDM”, “Dimensión Oculta”, “El Patio de los Callaos”.

♣ ♣ ♣

PROGRAMA

Sábado 6 de junio

• Sesión de mañana

09:00. Entrega de acreditaciones

10:00. Acto de apertura

10:15. Paloma Navarrete & Sol Blanco Soler – ¨Hepta y las casas encantadas¨

11:30. Descanso

11:45. María José Cabanillas – ¨La Magia del Ho´oponopono¨

13:30. Pausa para la comida

• Sesión de Tarde

16:00. Presentación del libro El Fausto de Luís Javier Velasco

16:15. Magdalena del Amo – “El códice de Clara Rosenberg”. Un Camino lleno de misterios.

17:30. Descanso

17:45. Salvador Freixedo

19:00. Descanso

19:15. Hugo Semoloni – “El misterio del Jaguar” (La superación del Guerrero).

20:30. Fin de sesiones

Domingo 7 de Junio

01:00. Miguel Blanco

Emisión especial del Programa Espacio en Blanco de R.N.E. desde el GRAN CASINO LAS PALMAS, C/. Simón Bolívar, 3 – Las Palmas de Gran Canaria. ENTRADA LIBRE, hasta completar aforo. Solo mayores de 18 años.

• Sesión de Mañana

09:15. Carlos Hernández – ¨Deportados españoles¨: Sobrevivir al infierno nazi.

10:30. Descanso

10:45. Miguel Ángel Pertierra – ¨E.C.M.- Experiencias cercanas a la muerte¨

12:00. Descanso

12:15. Mesa redonda coordinada por Miguel Blanco

13:30. Fin de sesiones

• Sesión de Tarde

16:00. Jorge Astyaro

18:00. Clausura del Congreso

ORGANIZA

ulisesacostaUlises Acosta. Teléfono: 687798849

uacosta@congresointernacionaldelmisterio.es

PARA REALIZAR LAS INSCRIPCIONES, CONSULTAR EN:

http://www.congresointernacionaldelmisterio.es/inscripcion.htm

 

 

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Cabecera Regreso a la vida terrestre_cuadro_de_Vladimir_Kush

INTRODUCCIÓN

¿Qué pasa en la vida de un ser humano que ha alcanzado el estado de iluminación espiritual? ¿Volverá a ser la misma de antes? ¿Cómo puede “encajar” en el mundo alguien que ha experimentado un estado de ese calibre? El Dr. David R. Hawkins, nos transmitió su experiencia de iluminación en el libro “El Ojo del Yo”. Esta entrada, por tanto, viene a ser continuación inmediata de la anterior inserta en este mismo blog bajo el título “ILUMINACIÓN”. Léase pues como una segunda entrega de la misma. Y a quien no  haya hecho esa lectura previa, le invitamos a que lo haga para situar lo que sigue en su contexto preciso.

Nuestra intención es continuar con este mismo tema en sucesivas entradas procedentes de la misma fuente.

A todos los buscadores espirituales nos debe de interesar el testimonio de un contemporáneo que ha vivido un estado al que aspiramos, y que ha encontrado las palabras adecuadas para poderlo transmitir y hacérnoslo comprensible, en la medida de la capacidad y estado de conciencia de cada cual, y así permitirnos atisbar el horizonte de ulteriores etapas de nuestro destino, aquello que es patrimonio de cada ser humano por naturaleza.

Que cada cual consulte su voz interna para calibrar la validez de estas palabras. Yo lo he hecho y, al menos para mi Ser interno, ellas rezuman CERTIDUMBRE.

Idafe

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DESPUÉS DE LA ILUMINACIÓN:

EL REGRESO A LA VIDA TERRESTRE

Por: Dr. David R. Hawkins

El mundo de la percepción había sido reemplazado. La identidad había pasado de ser un sujeto limitado (un «yo» personal) a un contexto ilimitado.

Todo se había transformado y revelaba belleza, perfección, amor e inocencia. Todos los rostros brillaban con el resplandor de la belleza interior. Todas las plantas se manifestaban como una forma artística. Todo objeto era una escultura perfecta.

Todo existe sin esfuerzo en su propio lugar, y todo está secuenciado en la sincronicidad. Lo milagroso no tiene interrupción. Los detalles de la vida se acomodan misteriosamente, espontáneamente. La energía de la Presencia consigue sin esfuerzo lo aparentemente imposible y genera fenómenos que el mundo ordinario consideraría milagrosos.

A lo largo de un periodo de varios años, tuvieron lugar de forma regular y espontánea lo que se denomina normalmente como fenómenos psíquicos. Fenómenos como la clarividencia, la visión a distancia (la capacidad de ver lo que está por delante), la telepatía y la psicometría eran del todo comunes. Había un conocimiento automático de lo que las personas pensaban y sentían antes de que hablaran.

El amor divino prevalecía como un poder organizador y era el estadio omnipresente sobre el cual tenían lugar todos los fenómenos.

El cuerpo físico

Una energía sumamente poderosa ascendía por la espina dorsal y la espalda y se concentraba en el cerebro en función de donde se ponía la atención. Luego, la energía pasaba por la cara y descendía hasta la región del corazón. Esta energía era exquisita y, a veces, fluía hacia el mundo exterior, allá donde había seres humanos afligidos.

Una vez, mientras conducía por una lejana autopista, la energía empezó a derramarse desde el corazón y se extendió por la siguiente curva de la autopista. De allí, la energía se derramó sobre el lugar en el que terminaba de acaecer un accidente. La energía tuvo un efecto curativo sobre todos los que allí estaban. Después de un rato, la energía pareció haber cumplido su propósito y, súbitamente, se detuvo. No muchos kilómetros después, en la misma autopista, empezó a repetirse lo mismo. De nuevo, una energía deliciosa y exquisita se derramó desde la región del corazón y se extendió por la carretera alrededor de kilómetro y medio hasta llegar a otra curva. Allí acababa de ocurrir otro accidente. De hecho, las ruedas del automóvil aun estaban girando. La energía se estaba derramando entre los pasajeros del vehículo. Era como si se les estuviera transmitiendo una energía angélica a las angustiadas personas, que estaban rezando.

the_universe_at_my_hands_by_gabiangelo-d6erksiEn otra ocasión, la presencia curativa tuvo lugar mientras paseaba por las calles de Chicago. Esta vez, la energía se derramó entre un grupo de muchachos jóvenes que estaban a punto de pelearse. Cuando la energía los envolvió, fueron retirándose poco a poco, relajándose, y se pusieron a reír. Poco después se separaban, punto en el cual el flujo de energía se detuvo.

El aura energética que emanaba de la Presencia tenía una capacidad infinita. La gente quería sentarse en sus inmediaciones porque, en aquel campo de energía, entraban automáticamente en un estado de dicha o en un estado superior de consciencia, y sentían el amor divino, la dicha y la curación. En él, las personas que estaban alteradas se calmaban y recuperaban el bienestar.

582739_10150715703433058_1350315676_nEl cuerpo que anteriormente yo consideraba como «mío», se curaba ahora de diversas dolencias. Sorprendentemente, ahora veía bien sin llevar gafas. Aquella visión mermada había hecho preciso el uso de lentes trifocales desde los doce años. La capacidad de ver bien sin gafas, incluso a distancia, llegó de repente, sin advertencia previa, y fue una sorpresa agradable. Cuando sucedió, se hizo evidente que las facultades sensoriales estaban en función de la consciencia en sí, y no del cuerpo. Después, vino el recuerdo de la experiencia de estar «fuera del cuerpo, durante la cual se hizo patente que la capacidad para ver y escuchar iba con el cuerpo «etérico» y no estaba conectada en modo alguno con el cuerpo físico, que se encontraba a cierta distancia, en otro lugar.

Parecía que las enfermedades físicas eran ciertamente el resultado de un sistema de creencias negativo, y que el cuerpo podía cambiar literalmente como consecuencia del cambio en el patrón de creencias. Uno solo está realmente sujeto a lo que sustenta en su mente (un hecho bastante conocido es el de que muchas personas se han recuperado casi de cualquier enfermedad conocida siguiendo un sendero espiritual).

Las propiedades aparentemente milagrosas y la capacidad de la energía divina y los fenómenos que generaba eran intrínsecos a ese campo de energía y en modo alguno eran personales. Sucedían espontáneamente, y parecían hacerlo con ocasión de alguna necesidad en algún lugar del mundo.

También resultaba interesante ver que muchas personas normales que presenciaban estos fenómenos optaban por negarlos y por desestimar totalmente lo que habían presenciado, como si aquello estuviera tan completamente fuera del sistema perceptivo del ego y de sus creencias de lo que era posible o no. Si se les preguntaba acerca de los fenómenos, las personas elaboraban rápidamente algún tipo de nacionalización, de una forma parecida a los pacientes que han estado hipnotizados y se fabrican una respuesta plausible cuando se les pide que expliquen un comportamiento post-hipnótico. En cambio, las personas que estaban bastante evolucionadas espiritualmente aceptaban la ocurrencia de fenómenos milagrosos sin hacer ningún comentario, como si fuera una parte natural de sus vidas.

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Tras la transformación principal de la conciencia, la Presencia determina todas las acciones y los acontecimientos. Se establece una alteración permanente de la consciencia, una alteración que está presente constantemente en la quietud y el silencio, aun cuando el cuerpo hable o se mueva en el mundo. Con los años, y con esfuerzo, se desarrolla la capacidad para concentrarse en distintos niveles de verdad, tal como se requiere eventualmente para poder funcionar en el mundo. Si se permite esto, la Paz silenciosa embarga por completo y sumerge en un estado de una dicha serena e infinita. Al retirarse el interés por el mundo exterior y por las funciones ordinarias de la percepción, ese estado de dicha infinita prevalece, pero se puede reducir a través de una concentración intensa en el mundo ordinario. El Yo está más allá del tiempo y de la forma y, dentro de él, la conciencia ordinaria es potencialmente capaz de funcionar simultáneamente de un modo mundano.

Era difícil considerar el mundo de la percepción ordinaria como algo real, y era difícil, por tanto, tomársela en serio. Esto llevaba a una especie de capacidad permanente para ver el mundo con humor. La vida ordinaria parecía una comedía interminable, hasta el punto de que la misma seriedad resultaba cómica. Hubo que sofocar las expresiones de humor, pues había personas incapaces de aceptarlas debido a que se hallaban profundamente implicadas en el mundo perceptivo de la negatividad.

La mayoría de la gente parece tener intereses creados en la negatividad de su mundo perceptivo, y se resisten a dejarla en favor de una conciencia de nivel superior. Hay gente que parece obtener una gran satisfacción en su ira, en su resentimiento, en sus remordimientos y en su interminable compasión por sí misma, de modo que se resisten activamente a entrar en esos niveles de comprensión, de perdón o de compasión. La negatividad parece tener suficientes ventajas como para perpetuar formas de pensamiento que son obviamente ilógicas y autocomplacientes, del mismo modo que los políticos distorsionan la verdad con el fin de obtener votos, o que los que persiguen a los criminales eliminan evidencias de la inocencia del acusado con el fin de obtener una condena. Cuando se renuncia a estas «ventajas» negativas, el mundo se convierte en la interminable presencia de una belleza y una perfección intensas, y el amor domina toda la vida. Todo es luminoso, y la dicha de su esencia divina se irradia al exterior a través de su omnipresente informalidad, que viene expresada en el mundo perceptivo como forma. Ya no es necesario «saber» nada, porque no hace falta saber nada cuando uno es en realidad todo cuanto existe. La mente, en su estado ordinario, conoce meramente esto o aquello. Pero eso ya no hace falta cuando uno es todo lo que se puede ser. La Identidad, que sustituyó a la antigua sensación de «yo», no tiene partes ni divisiones. Nada queda fuera de su Totalidad, y el yo se ha convertido en la esencia, no diferente de la esencia de todo. En la no dualidad, no hay conocedor ni conocido, porque ambos se han convertido en una y misma cosa. Nada está incompleto. La omnisciencia es la propia totalidad. No existe deseo por el próximo segundo de experimentación que impulsa a la mente ordinaria, que de instante en instante se siente siempre incompleta.

Hombre ante puerta cósmica

El sentido de totalidad prevalece con los sentidos físicos. El deseo y la anticipación desaparecen y surge el placer de la actividad en sí. Dado que se ha detenido la experiencia del tiempo, no hay experiencia alguna de sucesión de acontecimientos que haya que anticipar o lamentar. Cada instante es completo y total en sí mismo. El estado de seridad (1) sustituye a toda sensación de pasado, presente o futuro de tal manera que no hay nada que anticipar o que intentar controlar. Esto forma parte de ese profundo estado de paz y serenidad. Toda necesidad y todo deseo se detienen con el cese de cualquier sensación de tiempo. La Presencia, con su infinita serenidad, ha desplazado toda actividad mental y emocional. El cuerpo se auto-perpetúa, se convierte en no más que otra propiedad de la naturaleza que funciona en respuesta al flujo de las circunstancias. Nada se mueve o actúa independientemente del universo total. En una concordancia absoluta, todo vive, se mueve y tiene su existencia en la más absoluta perfección, belleza y armonía del «Todo lo que es».

La motivación, como fundamento de toda acción, ha desaparecido. Los fenómenos de la vida son ahora de una dimensión diferente, y se observan como si uno estuviera en un reino diferente. Todo sucede por sí mismo en ese estado de serenidad y silencio interior, activado por el amor, que se expresa a través del universo y de todo lo que hay en él. La belleza de la vida resplandece como un gozo y una felicidad infinitos, una paz infinita y más allá de toda emoción. La paz de Dios es tan completa y total que no queda nada que se pueda desear o querer. Incluso ha cesado la «experienciacion». En la dualidad está el experimentador y, por otra parte, lo que se experimenta. En la no dualidad, esto se convierte en «Todo lo que es», de tal modo que no existe separación en el tiempo, el espacio o la experiencia subjetiva entre el experimentador y lo que se experimenta.

En la no dualidad de la conciencia, ni siquiera se da ya la secuencia, y la conciencia sustituye a la experienciación. Ya no se experimentan «instantes», dado que solo hay un Ahora constante. El movimiento parece como de cámara lenta, como si estuviera suspendido fuera del tiempo. Nada es imperfecto. Nada se mueve o cambia en realidad; no se da ningún tipo de acontecimiento. En lugar de una secuencia, lo que hay es la observación de que todo se halla en un estado de despliegue, y que toda forma no es más que un fenómeno transitorio creado por la percepción y los hábitos de observación de la mente. En realidad, todo viene a ser una expresión de la potencialidad infinita del universo. Los estadios evolutivos son las consecuencias de las circunstancias, pero no vienen provocados por ellas. Las circunstancias justifican las apariciones, y los fenómenos, en sus cambios, no son en realidad más que el resultado de un punto de observación arbitrario.

PresenciaDesde el punto de vista de la singularidad, parece haber multiplicidad, pero desde la omnipresencia de la multiplicidad simultánea, solo existe la singularidad de la unidad. La omnipresencia echa abajo cualquier artefacto perceptivo, tanto de singularidad como de multiplicidad. En realidad, ni siquiera existen las circunstancias. No hay ni «aquí» ni «allí»; no hay ni «ahora» ni «después»; no hay ni «pasado» ni «futuro»; no hay ni «completo» ni «incompleto», no hay un «llegar a ser», por cuanto cada cosa es ya y totalmente auto-existente. Hasta el tiempo, en sí, es un punto de observación arbitrario, al igual que la velocidad de la luz. Nuestro habitual empeño por describir el universo se puede ver no como una descripción del universo, sino como una descripción desde puntos de observación arbitrarlos, no siendo ciertamente otra cosa que un mapa del modo ordinario en que funciona la mente.

Lo que se describe en realidad no es un universo objetivo y existente en sí, sino meramente las categorías de la actividad de la mente y las estructuras y formas de su procesamiento secuencial. De ahí que las limitaciones de la ciencia estén preordenadas por las limitaciones que le impone el mundo perceptivo de la dualidad. La percepción está limitada de por sí, en el sentido de que solo sabe «acerca de», en lugar de saber. No se espera que la ciencia vaya más allá de los límites de la percepción, ni tampoco habría que culparla por ello. La ciencia solo puede llevarnos hasta el umbral de la consciencia, la cual no depende en absoluto de la percepción. En la actualidad, la ciencia avanza a través de la intuición científica y la lógica, y las pruebas vienen después. Normalmente, denominamos creatividad a estos saltos intuitivos, una creatividad que supera a la lógica y potencia los avances. Así, el descubrimiento es el verdadero manantial de la evolución de la sociedad.

En el estado de Consciencia, la mente se queda en silencio. El pensamiento lógico o secuencial se detiene y, en su lugar, hay silencio y serenidad, así como un despliegue continuo y sin esfuerzo, una presentación que se manifiesta como revelación. El acto del conocimiento se despliega por sí mismo, y la divinidad de «Todo lo que es» brilla silenciosamente, evidente y resplandeciente en su propia esencia. Todo se manifiesta en una revelación completa y continua. No hay nada que buscar ni conseguir, pues todo es ya íntegro y total. Toda acción aparente tiene lugar por sí sola.

Tras la acción, no hay actor, dado que la entidad mítica que uno siempre supuso que constituía el manantial de la experiencia ha desaparecido y se ha disuelto en la unidad absoluta del universo. El Yo, en su totalidad e integridad, está más allá y antes que todos los mundos, universos o tiempos, sin depender de nada ni estar causado por nada. El Yo está más allá de la existencia, no está sujeto a la existencia ni a la no existencia, a principio ni final, a tiempo ni espacio. Ni siquiera se le puede incluir en los conceptos de «es» o «no es». El Yo no es manifiesto ni no manifiesto, y está más allá de cualquier dimensión implícita por tal categorización de conceptos.

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Hicieron falta algunos ajustes importantes para poder operar de forma convincente en el mundo de la experiencia ordinaria. Hay una continuidad y unidad entre los «reinos» de la dualidad y la no dualidad, y la no dualidad impregna completamente la dualidad. El límite de la dualidad es, ciertamente, el límite de la conciencia, un límite que parece ser una consecuencia del enfoque.

Los seres humanos se ven inocentes debido a la extrema inconsciencia de su verdadera realidad. En este estado, están dirigidos por los programas de su ilusorio sistema de creencias. Pero, al mismo tiempo, la pureza del espíritu brilla igual que su intrínseca belleza.

En términos actuales, se podría decir que la gente está dirigida por sus programas de software, de los cuales no son conscientes. Todas las personas se hallan en un proceso de evolución de la consciencia, habiendo unas más evolucionadas que otras. Cada una de ellas representa el despliegue de la consciencia bajo unas circunstancias diferentes, y de ahí que ofrezcan diferentes niveles de apariencia. Es como si cada persona estuviera cautiva en determinado nivel y no pudiera pasar a otro nivel sin el consentimiento, la decisión y el acuerdo de la voluntad. Por hacer una comparación, la inocencia intrínseca podría entenderse si vemos a la persona como el hardware y a sus acciones y sus creencias como el software. El hardware no se ve afectado por los programas del software, programas que el hardware sigue ciegamente sin tener conciencia de su importancia o de las consecuencias de tales acciones. En términos clásicos, a esos programas inconscientes de software se les ha llamado «karma».

El estado en el cual operan las personas normales no implica ninguna falta o defecto moral, pues no representan más que las posibilidades de los Campos de consciencia expresándose a través de cada entidad viva. Aunque en realidad no hay «buenos» ni «malos», es obvio que todas las acciones tienen consecuencias. Más allá de las diferencias aparentes, lo único que hay es la realidad del Yo único brillando en tanto que fuente de vida en todo lo que vive; cada entidad vive en el fotograma congelado de este instante, que es todo lo que hay realmente más allá de su conciencia.

En la no dualidad, no puede haber instante alguno en el que se pueda dar eso que llamamos «problema», «conflicto» o «sufrimiento». Todo esto surge en la anticipación del instante siguiente o en el recuerdo del pasado. El ego parece ser un producto del miedo, y su objetivo es controlar el siguiente instante de experiencia y asegurarse la supervivencia. Parece vacilar entre el miedo al futuro y los lamentos por el pasado; y el deseo y el sentido del tiempo que repele la acción surgen de la ilusión de la carencia. Con la sensación de que todo está completo, el deseo cesa. Todo aquello que cree que es finito teme por su supervivencia, pues esta está sujeta al tiempo y a las ilusiones de la causalidad.

Conexión

En el momento que desaparecieron las motivaciones habituales de la vida, ésta se hizo fácil. Lo que había sido personalidad no era, ahora, más que una vaga propensión que parecía saber cómo imitar un comportamiento normal a partir del recuerdo de estos patrones, pero su discurrir provenía de otra fuente. Lo que previamente se había considerado como algo personal era ahora obviamente impersonal. En primer lugar, el Yo real no podía explicarse a sí mismo ante los demás. Lo que para este Yo era realidad sólida y sustancial, sonaba a abstracto o filosófico cuando se intentaba transmitir con palabras a personas normales que estaban dirigidas por conceptos y patrones de pensamiento secuenciales; lo que para la persona media era algo místico, desde el Yo se veía como una realidad concreta y subjetiva. Llevaba esfuerzo dar energía a los patrones de pensamiento, ordenarlos para poder facilitar la comunicación verbal. El verdadero «Yo» está más allá de la conciencia misma, pero se puede irradiar en la medida en que sea capaz de retirarse de la dicha para sumergirse en la actividad mundanal. El amor se convierte así en el único motivador para la continuidad de la existencia física.

Durante esta transición, el cuerpo sufrió una tensión considerable, como si el sistema nervioso hubiera tenido que soportar más energía de la que estaba diseñado para soportar originalmente. Los nervios solían sentirse como si hubiera un tendido de alta tensión por el cual pasara una corriente de alto voltaje. Con el tiempo, esto hizo necesario mudarse de la gran ciudad y de la vida urbana hasta una pequeña ciudad del oeste que, durante años, venía atrayendo a la gente que se consagraba a una vida espiritual y no materialista. Entonces, la meditación tomó el lugar de las actividades cotidianas y el estado de dicha volvió, como consecuencia de lo que, bien se podría decir, era un modo de vida ascético, por el simple hecho de no haber necesidades ni deseos. Fue una época de olvidarse incluso de comer, como si el cuerpo fuera ciertamente algo periférico o no existiese siquiera. Uno podía pasar por delante de un espejo y sorprenderse de que hubiera incluso una imagen allí. No había interés alguno por los acontecimientos del mundo, circunstancia que duro unos diez años, tiempo de retirada en relación al funcionamiento habitual, con el fin de ajustarse al estado espiritual que había reemplazado a la consciencia anterior.

Un aspecto de este estado de conciencia lo constituyó la capacidad para discernir cosas de mayor trascendencia dentro de los fenómenos que observaba habitualmente. Así, una técnica clínica tan interesante como la kinesiología se reveló como el eslabón Perdido, como un puente entre la mente y el cuerpo, entre lo manifiesto y lo no manifiesto. Ahora se hacía fácilmente visible lo que es invisible. Este fenómeno clínico iba más allá del sistema nervioso autónomo o del sistema de la acupuntura como explicación del vínculo entre psique y soma. Era obvio que la respuesta kinesiológica tenía su origen en la no ubicación de la conciencia, y que sus limitaciones iniciales para la investigación de los fenómenos locales, eran la expresión de las limitaciones de la percepción de los clínicos o experimentadores.

Aunque podamos decir que la dualidad existe gracias a la no dualidad, la kinesiología se mostró como el fenómeno más sencillo y práctico mediante el cual poder sacar partido de esa realidad. Era obvio que se podían calibrar los diferentes campos de energía dentro de la conciencia y que se podían disponer en una escala jerárquica y, si se calibraban numéricamente, se demostraban cabalmente los niveles clásicos de la conciencia tal como se venían definiendo desde el principio de los tiempos.

Ojos

El aspecto más sorprendente del fenómeno, era que permitía registrar instantáneamente la diferencia entre verdad y falsedad. Se trataba de algo que estaba más allá del tiempo y el espacio, y que superaba a la psique humana y a las mentes de las personas involucradas. Era una cualidad universal de la conciencia, del mismo modo que el protoplasma tiene las cualidades universales de reactividad a los estímulos. El protoplasma reacciona involuntariamente tanto a los estímulos nocivos como a los benéficos, y distingue entre ambos. Se aparta de lo que es contrario a la vida y es atraído por aquello que la sustenta. Del mismo modo, y con la velocidad del rayo, los músculos del cuerpo se debilitan de inmediato en ausencia de la verdad y se fortalecen en presencia de ella o de lo que sustenta a la vida.

Todo en el mundo, incluso los pensamientos, los conceptos, las sustancias y las imágenes, evoca una respuesta que puede ser demostrada como positiva o negativa. La respuesta no está limitada por el tiempo, el espacio, la distancia o la opinión personal.

Con esta sencilla herramienta, se puede explicar y documentar la naturaleza exacta de todo en el universo, en cualquier momento dado. Todo lo que existe o haya existido, sin excepción, irradia una frecuencia y una vibración que es como una huella permanente en el campo impersonal de la conciencia, y que se puede recuperar a través de esta prueba mediante la misma conciencia.

El universo se revelaba, ya no eran posibles los secretos. Era evidente que se podían contar todos y cada uno de los «cabellos de tu cabeza», y que ni siquiera pasaba desapercibida la caída de un gorrión. Aquel «todo os será revelado» se había convertido en un hecho.

Poder frente a fuerza

La prueba se sometió a estudio en miles de sujetos experimentales, tanto de forma individual como en grupos. Los resultados fueron universalmente concordantes, con independencia de la edad o del estado mental de los sujetos. Las aplicaciones del descubrimiento eran obvias en los campos de las actividades clínicas, la investigación y la enseñanza espiritual.

Los descubrimientos hechos se plasmaron en el libro Power versus Force, así como en una disertación de doctorado publicada con el título de «Qualitative and Quantitative Analysis and Calibration of the Levels of Human Consciousness». El objetivo de los esfuerzos posteriores fue aportar credibilidad adicional y validación científica a los descubrimientos que no eran explicables mediante la lógica o las restricciones de la causalidad newtoniana.

tiempo

Aunque la escala numérica de la conciencia se presenta en forma logarítmica y numérica, los campos de la conciencia a los que se hace referencia son no lineales y se hallan más allá del paradigma newtoniano de la realidad. Esta escala proporciona un vínculo entre lo conocido y lo no conocido, entre lo manifiesto y lo no manifiesto, entre la dualidad y la no dualidad. Constituye una herramienta de tan alto valor que muchas personas sufrían un choque de paradigmas cuando conocían el trabajo. El hecho de que cualquier persona, en cualquier lugar, pueda dilucidar instantáneamente la verdad acerca de alguien, algo o todo en cualquier punto del tiempo o del espacio, constituye un avance gigantesco, y puede resultar inquietante al principio en cuanto al sentido de la realidad que tiene uno, ya que todos piensan que están completamente separados del resto del mundo y que sus pensamientos son algo privado.

Una de las ventajas de esta herramienta de investigación era que se podía utilizar para comprobar la veracidad y la validez de la propia investigación y del trabajo experimental. Así, en Power versus Force, al igual que en este libro, se calibro cada página, cada párrafo, cada afirmación, cada oración, frase y capítulo. El libro se calibró también en su integridad, valorándose en 800, y deduciéndose así que la energía del libro en sí alcanzaría su propia difusión y comunicación. Y así fue, sin ningún tipo de publicidad ni promoción. Se difundió por otros países y continentes, y se tradujo a otros idiomas. Con el tiempo, se difundió el interés y la distribución y, en la actualidad se utiliza en grupos de estudio y en universidades, así como en departamentos de investigación.

En el Mapa de la Escala de la Conciencia, el nivel 600 indica el paso desde el mundo perceptivo de la dualidad al mundo no perceptivo de la no dualidad. Curiosamente, el test kinesiológico y la respuesta misma se calibraron en 600. Esto significa que no hay mucha gente que pueda comprender realmente su verdadera naturaleza, aunque todos puedan aprender a hacer uso de ella de forma práctica.

Imagen Mapa Escala de la Conciencia

El libro Power versus Force provocó el interés, en primer lugar, de personas y grupos de orientación espiritual, así como de sanadores y de personas interesadas en el estudio de la conciencia. Aunque el libro ofrece ventajas muy destacadas para la aplicación de la técnica en muchas áreas del habitual devenir humano, ha habido muy poco interés hasta el momento por parte de aquellas áreas de la sociedad que podrían beneficiarse de inmediato y en alto grado con el uso de la técnica. La sociedad aún no ha descubierto sus profundos beneficios.

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NOTA DE IDAFE:
1. “Seridad”, neologismo creado por el autor para expresar el estado en el que el Ser está presente en la vida de un ser humano de forma continua.
FUENTE: capítulo 2 del libro “El Ojo del Yo”, del Dr. David R. Hawkins, titulado originalmente El Regreso a la Vida Terrestre.

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KiplingRudyard Kipling

APUNTES BIOGRÁFICOS

Rudyard Kipling (Bombay, 1865 – Londres, 1936), fue una narrador y poeta inglés, considerado uno de los más grandes cuentistas de la lengua inglesa, controvertido por sus ideas imperialistas. Pertenecía a una familia de origen inglés (su padre, John Lockwood Kipling, era pintor y superintendente del Museo de Lahore). Rudyard pasó en la India los primeros tiempos de su infancia y a los seis años fue enviado a Inglaterra, donde estudió en el United Services College de Westward Ho, en Devonshire, ambiente que luego describió en la novela Stalky C.

A su regreso a la India en 1882, se dedicó al periodismo en calidad de subdirector de The Lahore Civil and Military Gazette y, después, entre 1887 y 1889, de The Pioneer. A los veintiún años publicó su primer libro, Departmental Ditties (1866), colección de versos de circunstancias, y a los veintidós el primer volumen de narraciones, Cuentos simples de las colinas (1887), al que siguieron, en 1888-89, otros seis: Tres soldados, Bajo los cedros deodaras, El rickshaw fantasma, La historia de los Gadsby, En blanco y negro y El pequeño Guillermo Winkie.

En tales relatos, situados en el ambiente de la vida india según podía entenderla un inglés y escritos en un lenguaje directo y vigoroso que recuerda la jerga militar, Kipling reveló un agudo espíritu de observación, capacidad inventiva y una habilidad especial en la descripción de tipos característicos de oficiales y muchachos inspirados en la realidad inmediata. El estilo rápido y escueto, el tono rudo y frecuentemente cínico, y el crudo realismo, ofrecen un sabor de experiencia vivida, con matices de anécdota narrada bajo las tiendas de un campamento de soldados en el curso de las prolongadas velas nocturnas.

Luego de un largo viaje por el Japón y los Estados Unidos, que relató en una serie de cartas (Letters of marque) publicadas en The Pioneer y más tarde en los dos volúmenes de De mar a mar (1889), escribió otra serie de narraciones indias para The Macmillan’s Magazine, reunido luego en Peripecias de la vida (1891). En Inglaterra publicó también una colección de baladas, Canciones de cuartel (1892) que, junto con los versos siguientes de Siete mares (1896) y de Las cinco naciones (1903), inspirados en las épicas empresas de la estirpe anglosajona y en sus fieles centinelas esparcidos por todos los lugares de la Tierra, su poderío industrial y colonial y sus glorias marineras, hizo de Kipling el poeta del triunfante imperialismo británico de la época victoriana.

Luego de haber intentado sin demasiado éxito la novela en La luz que se apaga (1891), realizó otros largos viajes a Estados Unidos, Australia y Sudáfrica. En 1892 contrajo matrimonio con Caroline Starr Balestier, de Nueva York, y se estableció con ella en Battleboro, en Vermont, donde vivió cuatro años y compuso varias obras que revelan el influjo americano, singularmente el de Jack London, en la exaltación de la vida primitiva y del retorno a la naturaleza: Invenciones varias (1893), El libro de la jungla (1894), El segundo libro de la jungla (1895) y Capitanes intrépidos (1897).

En El libro de la jungla y su continuación, presenta un mítico mundo animal, regulado por las férreas leyes de la fuerza, donde Mowgli, el cachorro humano, es acogido fraternalmente y encuentra de nuevo las huellas de una afinidad y una simpatía atávicas; se trata de la primera obra maestra de cuantas escribiera Kipling para jóvenes. A ella siguieron más tarde Historias para niños (1902) y las delicadas leyendas, llenas de “humour” y lirismo sutil, reunidas en Puck (1906) y Recompensas y hadas (1910).

Vuelto a Inglaterra en 1896 tras una disputa con su cuñado, se estableció definitivamente en una localidad de Surrey, donde permaneció -excepto en el curso de un viaje a América y de otro realizado a Sudáfrica durante la guerra anglo-boer- hasta su muerte. En 1907 obtuvo el Premio Nobel y en 1926 la medalla de oro de la Royal Society of Literature.

Sus últimas obras son colecciones de relatos y de textos diversos escritos con ocasión de la primera Guerra Mundial. Las más importantes son Debits and Credit (1926) y Limite and Renewals (1932). La obra maestra de Kipling es Kim (1901), en la que a través del hilo conductor de las aventuras de un muchacho ofrece un cuadro clásico de los aspectos más pintorescos de la India. Así como la producción poética de nuestro autor ha perdido gran parte de su interés debido a su carácter excesivamente declamatorio y circunstancial, en sus textos narrativos, en cambio, se da todavía, como dice Henry James, “la magia irresistible de los soles tórridos, de los imperios sometidos, de las religiones salvajes y de las guarniciones inquietas”.

Ref.: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/k/kipling.htm

 

Si♦ ♦ ♦

Por: Rudyard Kipling

♦ ♦ ♦

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría…

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu viday agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto La Voluntad que les dice “!Continuad!”.

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

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INTRODUCCIÓN

Merece la pena que dediques atención al tema que traemos a tu consideración en la presente entrada: la CULPA. Reflexiona en silencio sobre ello y toma las medidas oportunas para recuperar tu libertad.

El texto que reproducimos seguidamente, constituye uno de los apartados del capítulo 6 de la obra “Dejar Ir, el Camino de la Entrega”, del Dr. David R. Hawkins, un libro que no es la primera vez que traemos a colación a este blog y que volvemos a recomendar sin dudarlo.

¿Qué nombre debemos dar a aquellos que enseñaron durante generaciones y aún enseñan – causando hoy solo tristeza y pena – la que posiblemente haya sido la mayor abominación jamás tramada para esclavizar las conciencias de los seres humanos: la culpa máxima en forma del llamado “pecado original”? Parece inconcebible que alguna vez una creencia semejante se haya señoreado de la conciencia de un amplio sector de la humanidad.

La culpa cabecera

Una forma particular de miedo es lo que llamamos culpa. La culpa está siempre asociada a una sensación de injusticia y castigo potencial, ya sea real o una fantasía. Si el castigo no se recibe en el mundo exterior, se expresa como autocastigo a nivel emocional. La culpa acompaña todas las emociones negativas y, así, donde hay miedo, hay culpa. Si piensas en un pensamiento culpable y tienes a alguien para probar su fortaleza muscular, verá que el músculo se debilita al instante. Sus hemisferios cerebrales se ha desincronizado y todos tus meridianos energéticos se han desequilibrado. La naturaleza, por tanto, dice que la culpa es destructiva.

Si la culpa es tan destructiva, entonces ¿por qué hay tantas alabanzas atribuidas a ella? ¿Por qué los llamados expertos ven la culpa como beneficiosa? Por ejemplo, un psiquiatra escribió un artículo en una revista en la que alababa la culpa, diciendo: “La culpa es buena para ti”. Después, calificó la afirmación de “culpa apropiada”. Echemos un vistazo a todo lo que realmente rodea la culpa y veamos si estamos de acuerdo o no.

Al cruzar la calle, miras a ambos lados para ver si se acerca algún coche. ¿Cómo se llegó a esto? Cuando eras un niño, te dijeron que era “malo” cruzar la calle.

Vemos así que la culpa es en realidad un sustitutivo del sentido de la realidad en una mente que no está desarrollada, como la de un niño. Se trata de un comportamiento aprendido que es supuestamente práctico: para prevenir un error mayor o la repetición de un error. El noventa y nueve por ciento de la culpa no tiene nada que ver con la realidad. De hecho, las personas más piadosas, mansas y sencillas están a menudo llenas de culpa. La culpa es en realidad una auto-condena y auto-invalidación de nuestra valoración y valor como ser humano.

La culpa es tan frecuente como el miedo, y nos sentimos culpables sin importar lo que estemos haciendo. Una parte de nuestra mente dice que realmente deberíamos estar haciendo otra cosa. O, lo que en realidad estamos haciendo en este momento, deberíamos estar haciéndolo “mejor”. Nosotros “deberíamos” estar obteniendo una mejor puntuación en el golf. Nosotros “deberíamos” estar leyendo un libro en lugar de ver la televisión. Nosotros “deberíamos” hacer mejor el amor. Cocinar mejor. Correr más rápido. Crecer más alto. Ser más fuertes. Ser más inteligentes. Ser más educados. Entre el miedo a la vida y el miedo a la muerte está la culpa del momento. Tratamos de escapar de la culpa permaneciendo inconscientes a ella mediante la supresión, la represión, proyectándola en los demás, y escapando.

Permanecer inconscientes a la culpa (represión), sin embargo, no la resuelve. La culpa reaparece en forma de autocastigo y a través de accidentes, mala fortuna, la pérdida de puestos de trabajo y las relaciones, los trastornos físicos y enfermedades, el cansancio, el agotamiento, y las múltiples formas que la mente ingenia y que llevan a la pérdida del placer, la alegría y la vitalidad.

La culpa representa la muerte igual que el amor representa la vida. La culpa es parte del yo más pequeño y subyace a nuestra voluntad de creer en cosas negativas sobre nosotros mismos. La felicidad y la alegría del día a día son inmediatamente destruidas por un comentario negativo de un familiar, amigo o vecino. Es improbable que existiera la enfermedad física sin culpa, y la culpa es una negación de nuestra inocencia intrínseca interior.

¿Por qué compramos tanta basura? ¿No es por nuestra inocencia? ¿No será porque, a medida que crecíamos, confiábamos en que lo que los demás nos decían era verdad? E incluso en la actualidad, ¿todavía confiamos en que lo que los demás nos están diciendo es la verdad? ¿No será que hemos comprado un montón de mentiras y estamos dispuestos a comprar otro montón desde la ingenuidad de nuestra inocencia interior? ¿No será esa inocencia interior la razón misma de que podamos ser explotados? De hecho, cuando miramos en lo profundo de nosotros mismos, ¿no es porque desde nuestra inocencia nos creemos culpables?

Es debido a nuestra propia inocencia interior que hemos adquirido toda la negatividad del mundo y le hemos permitido acabar con nuestra vitalidad, destruir nuestra consciencia de quienes realmente somos, y vendernos a la patética pequeñez en la que nos hemos establecido. ¿No es nuestra inocencia de recién nacido la que no puede defenderse y, sin capacidad de discernimiento, sólo pudo permitirse ser programada, como un ordenador?

Veamos que significa esto para volvernos conscientes. Oímos hablar de los programas de toma de conciencia y de los seminarios de fin de semana para expandir nuestra conciencia. ¿Qué quiere decir esto? ¿Obtener algunas nuevas fórmulas complicadas? ¿Ser programados con la idea de cualquier otro sobre la verdad mística?

La mayoría de los programas sobre la conciencia se reducen a este punto esencial: volvernos conscientes de lo que estamos comprando, de lo que estamos aceptando diariamente. Echemos un vistazo a lo que ya ha sido programado en nosotros y comencemos a cuestionarlo, desarmarlo y dejarlo.

Despertemos y liberémonos de la explotación y esclavitud de la programación negativa del mundo. Veremos que es, un intento por parte de otros de controlarnos; explotarnos; sacarnos nuestro dinero, nuestros servicios, nuestra energía, nuestras lealtades; y captar nuestra mente. Los mecanismos por los que esto sucede fueron bellamente ejemplificados en la película, Tron, en la que la función del “control central” era la de esclavizar mediante la programación progresiva.

Cuando vemos la verdad de cómo nos programan, veremos que somos como un puro ordenador, en blanco. Somos el espacio inocente en el que la programación se está produciendo. Cuando veamos todo esto, nos enfadaremos. ¡La ira es mejor que la resignación, la apatía, la depresión y el dolor! Significa tomar las riendas de nuestra mente, en lugar de entregarlas a la

televisión, los periódicos, las revistas, los vecinos, las conversaciones en el metro, las observaciones casuales de la camarera, la basura de dentro y la basura de fuera. Lo qué entró en nuestros bancos de memoria era basura, y cuando veamos esto, tendremos mucho menos miedo. Disfrutaremos empezando a dejar que los sentimientos surjan, viéndolos como lo que son, limpiando toda la basura, y dejándola ir toda.

Una vez que nos observemos profundamente y encontremos esa inocencia innata interior, dejaremos de odiarnos. Dejaremos de condenarnos y dejaremos de condenar a los demás y sus sutiles intentos de invalidar nuestro valor como seres humanos. Es hora de retomar nuestro propio poder y dejar de darlo a cualquier estafador que pase sacudiendo nuestros miedos para sacarnos un poco de dinero suelto de nuestro bolsillo o nos esclavice para su causa, viviendo de nuestra energía. Es fácil alejarse de todo ese miedo porque ahora tenemos el poder de elección.

Tememos que el viaje del descubrimiento interior nos llevará a una verdad terrible, horrible. En su programación de nuestras mentes, esta es una de las barreras que el mundo ha establecido para impedir la búsqueda de la verdad real. Hay una cosa que el mundo no quiere que nos enteremos y es la verdad acerca de nosotros mismos. ¿Por qué? Porque entonces seremos libres. Ya no podremos ser controlados, manipulados, explotados, agotados, esclavizados, encarcelados, vilipendiados, o desprovistos de nuestro poder. Por lo tanto, el viaje interior de descubrimiento está envuelto en un aura de misterio y premoniciones.

¿Cuál es la verdad acerca de este viaje? La verdad real es que a medida que avancemos hacia el interior y descartemos una ilusión tras otra, una mentira tras otra, un programa negativo tras otro, se vuelven más y más ligeros. La consciencia de la presencia del amor se vuelve más y más fuerte. Nos sentiremos más y más ligeros. La vida se vive con menor esfuerzo.

Cada gran maestro desde el principio de los tiempos, ha dicho que hay que observar el interior y encontrar la verdad, porque la verdad de lo que realmente somos nos hará libres. Si lo que ha de ser encontrado dentro de nosotros mismos fuera algo que nos fuera a hacernos sentir culpables, algo corrupto, malo y negativo, entonces todos los grandes maestros del mundo no nos aconsejarían mirar ahí. Por el contrario, nos dirían que lo evitáramos a toda costa. Descubriremos que todas las cosas que el mundo llama “el mal” están justo en la superficie; están justo en la parte superior, en la capa más superficial, externa y delgada. Debajo de esos errores hay malentendidos. No somos corruptos, sólo ignorantes.

A medida que la cantidad de miedo culpable y energía que le acompaña sean negados, nos daremos cuenta de que las enfermedades físicas y los síntomas comenzarán a desaparecer. La capacidad de amarnos en forma de aumento de

la autoestima regresa y con ella viene la capacidad de amar a los demás. Ser liberados de la culpa trae consigo una renovación de la energía vital. Esto puede ser observado dramáticamente en muchas personas que son convertidas a través de la experiencia religiosa. La repentina liberación de la culpa a través del mecanismo del perdón es responsable de miles de recuperaciones de enfermedades graves y avanzadas. Si estamos o no de acuerdo con su concepto religioso es irrelevante. Lo importante a destacar es que el alivio de la culpa se acompaña de un resurgir de la energía de la vida, el bienestar y la salud física.

Cuando se trata de sanarnos a nosotros mismos y aumentar nuestra propia salud emocional, “vale la pena ser paranoico”. Nos volvemos conscientes de todos los traficantes de culpas en nuestra vida y sus influencias deletéreas.

Podemos preguntarnos, ¿no podríamos lograr la misma motivación o comportamiento por amor y no por temor y culpa? ¿Es la culpa la única razón por la que no apuñalamos a nuestro prójimo? ¿Por qué no podría ser que nos negáramos a apuñalar a nuestro prójimo porque lo amamos y cuidamos de él como otro ser humano que es intrínsecamente inocente y que está luchando por crecer, pero que puede cometer errores en el camino de la misma manera que nosotros, nosotros mismos, lo hemos hecho? ¿No seguiríamos las enseñanzas religiosas, dondequiera que estén, más eficazmente si lo hiciéramos por amor y aprecio, en lugar de por la culpa y el miedo? Nos podemos preguntar, ¿qué es realmente necesario culpar de todos modos? ¿Qué posible servicio obtendremos de ello? ¿Somos tan miserablemente estúpidos que sólo nos portamos bien por la culpa? ¿Somos tan inconscientes? ¿No puede la consideración por los sentimientos de los demás reemplazar a la culpa como motivación para la conducta humana apropiada?

Al examinar estas cuestiones y analizar sus orígenes sociales, vemos que la Edad Media está lejos de haber terminado. La Inquisición se ha limitado a tomar formas nuevas y más sutiles de crueldad. Hemos adquirido sin saberlo, un sistema de negatividad que está actualmente recorriendo el planeta. Hacer el mal y hacer culpables es en realidad una forma de crueldad, ¿no? Hemos permitido a los demás que nos programaran con métodos de auto-tortura, y podemos ver que hemos tomado represalias al invitar a otros a torturarse como respuesta a ello. Hemos permitido ser manipulados por la culpa, y le dimos la vuelta y usamos ese mismo mecanismo de la culpa para tratar de explotar y controlar a otros.

El grado en que no nos hemos permitido experimentar la realidad de nuestro verdadero Ser está representado por nuestro resentimiento hacia aquellos que si lo han hecho. Nos ofende su vitalidad en las áreas en las que nos sentimos discapacitados. Esta verdad aleccionadora está representada en la historia de un hombre que caminaba por la playa y se encontró con un pescador con un cubo lleno de cangrejos. Le dijo al pescador, “cubre el cubo de cangrejos o se saldrán.” “No,” dijo el sabio y viejo pescador. “No hay necesidad de ello. Ya ves, cuando un cangrejo llega a lo alto del cubo para salir, los otros cangrejos le agarran y tiran de él. Así que no hay necesidad de cubrirlos.”

A medida que sigamos dejando ir, cada vez más ligeros, y cada vez más libres, por desgracia, veremos que la naturaleza del mundo es como el cubo de cangrejos. Y, después, toda la extensión de su negatividad se hará evidente. Cuando nos volvamos totalmente conscientes de la factura de los bienes que nos han vendido, es muy probable que sintamos ira y un fuerte deseo de liberarnos de las ataduras de la negatividad.

 

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cuerpo luminoso

MANUAL DEL HOMBRE NUEVO

♣ ♣ ♣

 Todos, con mayor o menor dificultad,

pueden entender,

pero no todos lo desean.

Por tanto, vayan estas palabras

para los que quieren entender.

♣ ♣ ♣

INTRODUCCIÓN

Estas páginas no tienen autor, ya que pertenecen a todos aquellos que consiguieron por su constancia lograr una unidad con el PENSAMIENTO. Su esencia ha sido extraída del ámbito mental de la nueva humanidad, de aquella energía que se irá canalizando en cada uno: en el hombre nuevo.

Estas palabras fueron escritas en momentos de iluminación que llegaron en todos los casos, simultáneamente con estados de laxitud y atención (serena vigilancia). Conveniente es que sean leídas párrafo por párrafo, y nunca más de un número por vez. Al acostarse o al levantarse, o en ambas ocasiones. Debe recordarse que las palabras no son importantes en sí mismas. Por eso “los que desean entender” pasarán por entre ellas, y así descubrirán la luz que ellas ocultan en su afán por descubrirla, ya que no es lo mismo hablar del sol que ver el sol.

Resulta más importante llevar a la acción un solo párrafo o número, que leer cien veces el texto.

Es esencial pensar que el texto nos habla a nosotros mismos y que cada cosa que nos dice está relacionada con los acontecimientos de este mismo día, por más importantes o triviales que los pudiéramos considerar.

Los comentarios entre dos o más personas, podrían ayudar a comprender y dilucidar dudas, pero la puesta en práctica del manual es una tarea y una responsabilidad personal e individual, en este mismo lugar y en cada momento.

 1. Ser, estar y hacer.

Aprender lo que es el ocio silencioso. Saber qué es lo que realmente te agrada.

No desear ser héroe. Simplificar las ideas, aproximarte a la luz.

Estar sereno para comprender y aceptar a los demás como son.

Ser totalmente libre. Fuerte para estar atento. Sobrio para ser fuerte.

Incansable en el tranquilo intento de ver. Valiente para aceptar el ineludible dolor de la existencia. Implacable en destruir el deseo de dejarte engañar.

Existe para ti un trozo de cielo en la tierra: Aquí y ahora .

2. Decir.

Te pueden haber hablado con intención sincera, pero todo lo que te han enseñado es absolutamente mentira. Mentiras que sobrevinieron por repetición de boca oreja entre los humanos a lo largo de milenios.

Salta por sobre todo eso, sin tocarlo y sin mencionarlo. Vuela por sobre eso con los ojos puestos a tu alrededor y dentro de ti, sin mirar hacia abajo.

Hazlo tú. Dilo tú. Piénsalo tú. No creas a los que te digan que no eres capaz o que es una locura. Sigue sin dudas a tu corazón y él te dirá donde está tu verdad. Empieza de nuevo. No consientas con la pausa más pequeña en este sendero hacia el Caminar.

3. Fortaleza y esperanza.

La fortaleza del hombre es su energía psicofísica que le permite la atención de cada instante (que no es análisis) a la vida interior y exterior.

La debilidad del hombre es la persecución de distracciones, excitaciones y estímulos cada vez más numerosos. Es una pausa y un atraso indeseable en su Andar.

La esperanza del hombre nuevo está en liberarse de las adquisiciones, el consumismo, la experiencia del hombre viejo y de las guerras del hombre viejo (sean conflictos mundiales, nacionales, familiares, o los propios íntimos de cada día).

La única opción auténtica para el hombre nuevo radica en recomenzar todo y Atreverse, aún sin esperanzas

 4. Palabras.

Basta de argumentos. Basta de discusiones intelectuales. Basta de conversaciones estereotipadas y banales. Es necesario estar muy atento para no llegar ni a mencionar siquiera lo viejo, para no enredarse en lo viejo ni siquiera con la palabra.

Palabra pausada, con ritmo humano, no con el ritmo frenético de las máquinas que te rodean. Palabra amable, sin agredir a nadie porque aceptas a todos tal cual son, que es la mejor manera de permitirles que cambien, ya que nada más puedes hacer por ellos. Y tampoco nada menos. Aceptarlos.

El cambio es personal y asunto de cada uno. El cambio no te separa de nadie. Te une a todos.

Si aceptas a tu amigo, esposa, marido o hijo tal cual es, le permites ser sincero, ser él mismo (o ella). Y nadie puede transformarse si no sabe primero quién y cómo es. El esfuerzo de verdadero valor social no radica en hacerse escuchar, sino en saber permanecer a pesar de uno mismo dentro del silencio creador.

5. Energía.

Poco alimento. Alimento menos elaborado y más natural.

Mucha serenidad.

Toda la alegría que te surja sin buscarla.

No pienses sino en aquello que te ocurre en este momento, que haces en este momento, que te dicen en este momento.

Ejercítate incansablemente en el muy difícil arte del silencio amable. Así reunirás la energía inmensa que necesitas para darte cuenta completamente de lo que ocurre.

A cada instante vive aquí y ahora.

6. La transmutación.

En la crisis total, regida por la completa confusión, cada verdad ha sido transmutada para servir a los astutos. Ese astuto es el hombre viejo . El que sabe gratificar sus deseos, cualesquiera que sean éstos.

El hombre nuevo es inteligente. El hombre nuevo comprende. El mundo nuevo es el de la comprensión y en él no hay lugar para la vieja astucia que decae y muere, porque la astucia es tangencial a la realidad. En el mundo nuevo, no se transmutan las realidades. La realidad se enfrenta y se comprende, por encima del dolor y del placer, por encima de los deseos individuales o colectivos, pequeños o grandes.

El hombre nuevo comprende cada verdad, porque sólo la inteligencia sincera penetra la médula de la verdad. Menosprecia con alegre tranquilidad las interrupciones de su camino. El hombre nuevo necesita aprender a estar sólo y triste en el centro de la realidad. El hombre nuevo necesita aprender a estar solo y alegre en el silencio sin pausa de la realidad. Y desde esa soledad, que no es tal, se intuye la comunión consigo mismo, con los otros hombres y con todo.

7. Trabajo y recreación.

Cuando hayas hecho de la Religión, la Política, el Trabajo, la Técnica, la Ciencia, la Sicología, la Economía, la Recreación y la Amistad, una sola y misma cosa, habrás dado el paso más decisivo para terminar con la confusión y el conflicto creciente en nuestro planeta.

Mirar realmente la gloria diurna o nocturna del cielo, o la belleza de una cara, o hacer simplemente cualquier cosa, muriendo en ese instante a toda otra cosa que seas o hayas sido, que haces o hayas hecho, es dar crepitante lumbre a cada instante de tu vida.

El trabajo realizado con gozo, como una constante recreación, será un trabajo ineludiblemente bien realizado y esa es la más pura y honesta política, la mejor higiene mental, porque pertenece a cada momento y a la eternidad misma. Mirar, trabajar, escuchar, caminar, vivir de esa manera a cada momento y no consentir bajo ningún punto de vista en vivir de otra manera, es la mejor contribución a la economía del planeta, a la salud mental y física, a la armonía del mundo que es reflejo último de nuestra propia armonía. Sé inflexible contigo mismo para no impedirte vivir de esa manera flexible, floja, abierta y vivaz.

¿Por qué esperas salir del trabajo para recrearte o actuar en política, cuando ambas, recreación y política están en el mismo instante en el que se trabaja plenamente? Si tu trabajo no puede ser así, recreativo y total, significa que debes cambiarlo.

Si tus relaciones no son místicas, recreativas (lo que no significa divertidas), saludables, armónicas, amistosas, es fundamental poner tu esencia frente al espejo, porque te falta misticismo, recreación, salud, amor y armonía, porque estás confuso y en conflicto

Diversión no es más que un intento de escapar transitoriamente de una realidad que de alguna manera no nos gusta del todo.

Recreación es enfrentar la realidad a cada momento de una manera total y coherente, es crear continuamente y, por ende, el gusto y el disgusto no tienen cabida. Lo que haces o eres no puede gustarte o disgustarte ya que se está quemando a cada momento en el fuego de una vida única y completa. Una vida recreativa.

8. Ayuda.

Cuando te sientas impulsado a ayudar, detente. Es muy probable que tu intento surja de un oscuro sentimiento de superioridad: Tú, superior, eres el que da; el otro, sutilmente menospreciado, recibe.

En esa ayuda deliberada, existe un espacio inmenso entre tú y aquel a quien ayudas, pero cuando te sientes en comunión con todos y hay amor, surge una ayuda que no has buscado, que no tiene objeto y a la que ni se te ocurrirá poner el nombre de “ayuda”. Cuando ese espacio inmenso desaparece, como ocurre entre verdaderos amigos, surge la ayuda sin nombre, que no se busca, no se pide, ni se otorga, la ayuda sin espacio y sin pausa y que no tiene ni siquiera el retorno de una satisfacción momentánea.

9. Para los temas.

Los astros, los seres humanos, los alimentos, las radiaciones, las ideas, el reloj, el dinero, mil cosas te influyen; es decir, te alegran o te entristecen, te exaltan o te deprimen, te dan vida y salud o enfermedad y muerte.

Pero hay un estado del ser en que eres libre de todo eso: cuando te independizas del pasado y del futuro, cuando aunque existan no te afectan los planes y los recuerdos. Un estado en que el tiempo no existe: cuando pegamos, llenos de vida, el salto súbito y atemporal a la eternidad.

Entonces te haces libre del cosmos, de los hombres, de las mujeres, de las ideas y de las cosas. Entonces eres Uno con todo eso, y ese vacío se llena sin pausa, del gozo de una profunda y vibrante independencia total.

10. Activarse.

Únete sin perder tu propio ser. Acepta a los demás totalmente, sin buscar causas. Sorprende a los que te rodean con ternuras imprevistas.

Mira el reloj, pero con la mente liberada del tiempo. Entra en tu casa sin preocuparte porque sea tuya. Sonríe.

No seas un gran estómago, centro de todo y dispuesto siempre a recibir elogios, fama, ganancias, alegría e incluso amor, pasivamente. Actívate.

Tú puedes hacerlo solo. Eres absolutamente capaz. Eres fuerte, no aplastes tu potencia latente con el abandono engolosinado de esta civilización que nos destruye sutilmente y nos distrae groseramente, con el diario, la TV, la radio, el trabajo febril y displacentero, las modas (lo último y más nuevo) los alimentos de gran variedad y cantidad, pero escasa calidad, igual que la literatura.

Tu puedes prescindir de estas falsas necesidades, eres capaz. No permitas que aplasten esa luz, que no elige, no analiza, no interpreta y no acumula, que está dentro de ti, continuamente, sin pausas.

11. Tinieblas y distracción.

Las tinieblas que laten dentro de ti, son viejas y profundas. Te acompañan desde siempre y crecen contigo desde tu nacimiento.

Las tinieblas que te rodean, aunque muchas veces te parezcan ser la luz, junto con las que persisten en tu interior, están en continua expansión para invadir y ocultar la luz que arde en la esencia de tu ser. Es por eso que un minuto de desatención equivale a mucho tiempo de oscuridad. No te distraigas.

Vigila continuamente, a cada instante. Observa tranquilamente cada voz, cada sonido, cada silencio. Todo aquello que te rodea a cada momento. Verás tu mismo y únicamente tú, como todo pasa a formar parte de tu luz interna, esencial y permanente.

12. Bienestar y maestros.

Lo más importante es que te sientas bien en lo íntimo de tu ser.

Necesitas atención floja y espontánea, tranquila y continua vigilancia para identificar las cosas que verdaderamente se oponen a tu real y profundo bienestar, que es una de las bases más firmes del bienestar de todos los que te rodean. Si no abandonas esa contemplación continuada, no podrás equivocarte. No necesitas quien te lo haga ver. No precisas de maestros ni consejeros. No esperes que tu fuerza llegue desde el exterior, tu puedes hacerlo, eres absolutamente capaz, no creas a quien te diga que eres débil o loco.

No dudes. Las dudas producen atraso. Pega el salto ya mismo.

Deshace tu corazón, tus manos y tu cerebro para poder reconstruirlos a tu propia manera. No argumentes, comienza a vivir de una vez por todas tu propia vida. Los gatos, los millonarios, el trabajo agradable, el ocio silencioso, el viento, los mendigos, tus amigos, la luna, las sonrisas, entre otras muchas cosas, serán tus maestros. Tú mismo lo verás.

Si abres tus ojos, tu mente y tu corazón, no necesitarás interrumpir tu despertar.

13. Interpretación intelectual.

Estas palabras, como cualquier cosa que exista, pueden tener un inmenso significado para quien realmente ha abierto los ojos, y está bien despierto en su mente y en su corazón. Estas mismas palabras, elegidas, memorizadas, o interpretadas meramente con el intelecto, carecen de todo valor. No analices estos párrafos. Intenta comprender súbitamente su esencia última. Aún el que no lee estas palabras, pero ha abierto el torrente inacabable y profundo de su vigilancia laxa, es capaz de comprender.

Pero, si estas palabras te sirven para que se desvista tu luz, bienvenidas sean.

Serenamente, con una suave sonrisa interior contempla todo; verás cuál es el lugar que ocupas dentro de ese gran conjunto, y surgirá tu acción esencial, verdadera, que no podrá ser una actitud vulgar, fugaz y superficial.

14. Ya mismo.

Deseas comenzar de nuevo toda tu vida. Pues no esperes más. Eres tan capaz como cualquier otro ser humano.

Disminuye tu ración de alimentos a la mitad. Es suficiente. Que tu alimento sea natural. Camina el doble. Haz algo con tus manos. Destruye todo lo que tu cerebro está produciendo, y reconstrúyelo totalmente nuevo.

Habla lo menos posible, sobre todo de ti mismo y de la vida privada de las demás personas. No te entrometas en la vida de los que te rodean. Vive tu propia vida y deja que cada cual vida la suya propia. No eres dueño de nadie y nadie es tu dueño.

El amor no nos da derechos ni deberes.

Escucha a todos, pero no sólo con los oídos, sino también con tus sentimientos, si no has permitido que esta torpe civilización te los haya destruido por completo (tanto los oídos como los sentimientos).

A solas mira frecuentemente al horizonte, así no olvidarás que aún el cielo se puede unir con la tierra. No pretendas ver nada, mira atenta y espontáneamente todo aquello que vaya surgiendo en cada uno de tus momentos. No busques escuchar nada, solo escucha con tranquilidad, sin formar parte de la confusión, el chisme, el ruido y la trivial frivolidad que te rodea. El silencio también puede curarte.

Piensa si todo lo que posees es realmente necesario para tu supervivencia. Piensa por qué no eres capaz de gozar con la simple satisfacción de tus necesidades. Piensa alguna vez, muy seriamente, si algo de lo que haces (o la manera en que lo haces), está destruyendo tu serenidad y tu alegría.

Recuerda que tu tranquilidad y tu capacidad de gozar son muy importantes para el bienestar de los que te rodean.

Acepta a todos tal cual son, no pretendas cambiar a nadie, pero no temas ser diferente a ellos. No busques causas para alegrarte de estar vivo.

Todo se puede comenzar de nuevo.

¿Adónde? ¿Y dónde sino dentro de ti mismo?.

Adelante. Puedes hacerlo. ¡Puedes hacerlo! No argumentes. Dentro del próximo minuto puedes llegar a convertirte en Ser Humano.

Vamos ¡ salta ! ….. ¡Salta ya mismo!

15. Confusión y consejos.

Escuchaste, seguramente, muchas veces consejos iguales o parecidos a este: “Fíjate como los monstruos se aplastan mutuamente la cabeza. ¡Cómo se devoran unos a otros! Nunca seas como los monstruos, y cuando veas uno de ellos, aplástale la cabeza y devóralo”.

La confusión es polimorfa. Puede tomar el aspecto de cualquier cosa. Solamente tu luz interior, desenmascarada sólo por ti mismo en un momento de coraje, puede identificar la sutileza de la confusión y sus múltiples apariencias.

Ya demasiado se ha dicho para enriquecer la confusión. Sólo queda recurrir implacablemente al silencio.

Sólo es capaz de amar un hombre independiente. Por eso para amar a tu familia, independízate de ella. Y para amar a tu cónyuge, también debes darte tu independencia.

Sólo un hombre libre es capaz de Saber. Pero para saber tienes que librarte de cualquier cerco, doctrina o institución. Los confusos llaman “fanatismo”, “locura” y de muchas otras formas a la acción (o inacción) esencial, y al pensamiento (o la falta de intelectualización) que es la esencia de la vida sana, alegre y verdadera.

16. Por ninguna causa.

La vida es algo así como un milagro. Cada segundo de tu vida es una maravilla casi increíble, y ese mismo segundo está alimentado por esa luz tuya, sea que la veas o no, y no otro segundo: este mismo instante.

Vívelo, no lo mates con sonidos ni palabras. No lo oscurezcas ni siquiera con luz. No dejes, por ninguna causa, la oportunidad de vivir este instante plenamente.

Ilumínate. Renace. Eres absolutamente capaz de hacerlo. Aquí mismo. ¡Ya! No dejes ni un solo segundo vacío tu camino hacia la Luz.

17. Semejanzas.

El hombre viejo tiene las mismas capacidades que tú. La misma energía potencial, casi la misma arquitectura básica, pero él aplastó todo eso en cada segundo de su vida, con las distracciones de la realidad, con la falta de atención, aceptando sin dudas las reglas y la moral imperantes, perpetuando un pasado absurdo, limitando el espacio, limitando el tiempo, limitándose.

No sofoques eso que está dentro de ti. Permite que crezca. Muere ya mismo, en vida, y vuelve a nacer en el próximo instante. Y en cada segundo de tu nueva vida, dale vida a toda tu potencia. Ilumínate. Expande tu esencia.

18. Culpas y complicidad.

No te sientas culpable. Empieza todo de nuevo, como en un nacimiento.

Escucha con atención al hombre viejo. Comprende lo que te dice. Con la nueva mente tuya, despierta y serena, podrás morir del todo a lo que te diga y no ser cómplice de lo que él haga.

No busques excusas y causas para justificarte.

No te detengas con intelectuales conversaciones y astutos argumentos, mientras tus acciones siguen siendo viejas. Quien ya tiene conciencia de su conciencia como tú, no tiene otro remedio que dar el pequeño gran salto y convertirse en el Ser Total.

Ya mismo, completamente nuevo. Por encima del dolor, y sin respetar tu dolor, que con dolor se muere y con dolor se nace.

19. Hombre viejo.

El hombre viejo tiene cualquier sexo y edad. Ha encajonado el tiempo y ha dividido la tierra y el mundo. Tiene reglas fijas, moral aceptada aunque solo en apariencia la respete, pertenece a alguna iglesia o a algo que la sustituya, aunque ignore lo que es la religión y la religiosidad. Tiene partido político definido, seguro de vida, un trabajo que lo aburre, opiniones, bienes, cuenta bancaria y tarjeta de crédito, y deseando asegurar su vida, vive semimuerto; aprende a matar y a morir, tiene los enemigos que alguien le señala, y va a la guerra cuando se lo indican, pero no sabe lo que es la vida, pues rara vez le han hablado seriamente de ella.

Prefiere medallas de honor y honras póstumas de hijos héroes y no hijos vivos, en cualquier condición que sea. Huye del silencio o la quietud, porque en ellos se puede encontrar con su verdadero rostro y verse tal cual es, lo que lo asusta.

Pero le teme más a la posibilidad de cambiar totalmente de un momento para otro.

Da solamente si recibe algo en trueque.

Sonríe si con eso se asegura alguna cosa futura. Sólo se ama a sí mismo y finge amar cuando lo aman. Se entretiene consumiendo: nuevos vestidos, la televisión masificada, los diarios, las conversaciones sin sentido, la hoy llamada “acción política”, el cine, la opinión de los vecinos y el psicoanálisis cuando puede pagarlo.

Va postergando.

Cree estar cómodo aunque esté insatisfecho secretamente y sea terriblemente desdichado.

20. Tú mismo.

Sal a caminar, contempla los ojos de todos aquellos que comparten tu mismo destino de vivir y de morir.

Si no cejas en tu atención laxa sin prisa y sin pausa, podrás identificar hasta en una bella jovencita al hombre viejo en descomposición.

Acéptalos y sigue tu camino. No eres héroe ni deseas serlo, basta de ellos, y no pretendes cambiar a nadie ni entrometerte. Pero en ti y a partir de ti se gesta la regeneración de la especie humana. Es suficiente aceptar el salto.

Súbitamente dejar de ser, y nuevamente ser el mismo, con el mismo nombre, pero ser nuevo: Tú Mismo.

21. Despertar.

Despierta. Estás adormecido por las distracciones cotidianas o semanales. Por las palabras vanas. Por el ruido.

Con tu cerebro iluminado comprenderás en un solo momento hacia dónde marcha el hombre viejo.

Con esa misma luz verás la urgente necesidad de dar un vuelco a tus palabras y tus acciones de cada instante. Sin duda hallarás también la fuerza serena, sin espantarte, para que tu transformación sea estable.

No dejarás dentro tuyo ningún eslabón de la cadena del pasado, ni tu patria, ni tu nombre si es necesario, para terminar con los cercos y las bombas y la persuasión para la muerte.

Forjarás a tu alrededor, poco a poco, al mundo nuevo, el que se construye a cada momento y que quizás no se vea nunca, lleno de Vida, al lado del hombre viejo y aún sin su ayuda, porque tu nueva luz te ha hecho tan Fuerte que nunca más podrás creer que naciste débil y que no podrías hacer el cielo en la tierra.

No esperes a que comience tu hermano, tu esposa, tu compañero, tu hijo, tu maestro o tu vecino.

Piénsalo tú. Háblalo tú. Hazlo tú mismo. Es urgente que renazcan en ti mismo a cada instante los hombres nuevos de toda la historia.

Es urgente que mates oportunamente todos los hombres viejos que surgen sorpresivamente desde lo íntimo de tu propio ser.

22. El comienzo y el final.

Difunde estas palabras dictadas por la Luz interior. Multiplícalas por sus mismos sones. Comienza a hacerlo. Dilas de nuevo con su mismo sentido en tu propio lenguaje. Aún en silencio.

Termina con las frases dichas sólo para llenar minutos. Termina con las frases pensadas sólo para llenar tus pensamientos. En el silencio de tu mente, hablará la Luz.

Termina con los actos estereotipados o automáticos.

Estas palabras no son consejos ni dictan reglas. Te dejan totalmente libre para que con tu propia atención descubras toda la verdad que te rodea y que desprecias sin saberlo.

Comprende simplemente que estás semidormido, y ese será el comienzo y el final del despertar. Date cuenta de lo que haces, aunque lo consideres pequeñeces. Date cuenta laxamente. A cada momento. Ya mismo.

23. Basta con eso.

Necesitas la fortaleza, la firmeza y la flexibilidad, pero no para soportar mejor esta situación de comodidad golosa, de ajetreo absurdo, de ruido, de conversaciones insignificantes, de competitividad aplastante.

La fortaleza utilizada para tu adaptación, ya cumplió su cometido: ha producido al hombre viejo.

Míralo con los ojos iluminados por la atención serena. Basta con eso.

Escúchalo atentamente: basta con eso para develar el nuevo sentido que tiene tu firmeza.

Despojarte. Abandonarte. Saltar. Zambullirte en el silencio sin tenerte piedad. Dar un gran vuelco a tu pensamiento y actividades comunes de cada momento. Empezar de nuevo.

Salir de los escombros del pasado hacia la luz menospreciada del presente es flexibilidad. Basta con eso

24. El umbral.

Te dicen para qué sirves, para qué estás en el mundo, qué debes hacer y cómo debes gozar. Pero eso debe ser pensado y decidido sólo por ti mismo.

Puedes hacerlo. No temas. Rompe con los carteles, los afiches, los consejos, la radio, los diarios, la televisión, y con cualquier cosa que te diga lo que hacen las demás personas (chismes y noticias) y lo que debes hacer o cómo comportarte en diversas situaciones (consejos, propagandas, etc.).

Rompe con el ruido. Destruye los límites del espacio y del tiempo. Del tiempo mental más que el del reloj. No te entrometas en la vida ajena, que es toda la vida que late fuera de tu piel.

Impide laxamente que se entrometan en tu propia vida. Eres libre. Vive tu libertad lo más plenamente que puedas. La comunión es del hombre nuevo, el entrometimiento es del hombre viejo.

Deja vivir la libertad ajena. No aceptes argumentos viejos ni conceptos repetidos que pretenden suavizar esta verdad indiscutible y grande que sólo es el umbral del portal de la Luz.

25. El cuerpo.

Has abandonado las cosas que interfieren en la actividad de tu cuerpo y de tu mente. Alcohol, tabaco y otras drogas, exceso de alimentos, charlas vanas, exceso de sonidos, y aquello que tú mismo descubriste. Pero esa es una parte muy pequeña del proceso de cambio. No te detengas en los esfuerzos que te exigen las pequeñas renuncias. Que no haya esfuerzo, aflójate.

No te detengas en el primer pequeño paso, el de liberar tu cuerpo. Hay un océano de luz que te espera. Salta de tu oscuridad. Lánzate al vacío.

26. Ejemplos.

No pidas ejemplos de hombres nuevos, porque todo ejemplo limita la verdad o la de forma. Podrás reconocer a los hombres nuevos que te rodean y aún a los que han muerto, cuando tú mismo lo seas. Hoy.

Comprende en forma global. Abre tu mente, serena y valientemente a la luz. No aprecies tu pena. No la respetes. No vivas la vida de los otros. No vivas de segunda mano. Muere para los chismes.

Vive tu propia vida. Los ejemplos, no pueden ser más que viejos. El hombre nuevo de ayer hoy es viejo, y su camino no es el tuyo. No puede existir un ejemplo que no sea del pasado, aún si surgió sólo de tu pensamiento. Ignora los ejemplos.

No pidas nada, entrégate con tranquilidad. Piénsalo tú mismo. Hazlo tú mismo. Decide tú mismo. Ahora. Entenderás sin palabras.

27. El baño.

El agua baña el cuerpo. El silencio baña también. Tómate semanalmente (si es posible, diariamente) un baño de algunas horas de silencio. Totalmente solo y despojado. Sin libros, sin palabras, sin amigos, sin dinero, sin enemigos, sin trabajo, sin ocio, sin máquinas ni aparatos de especie alguna. Sin ruido interno, y de ser posible sin ruido externo.

Totalmente libre. Inúndate de silencio, los domingos desde el amanecer, o los miércoles al atardecer, o cuando quieras, tanto da. Pero decídelo.

Toma ese baño que es tanto o más importante que el baño de agua. Inúndate de silencio y luz. Comprenderás tú mismo.

28. No.

El hombre nuevo no desea el cambio. Va más profundamente, lo realiza.

Dice que no, sencilla y amablemente a todo aquello que lo rodea y que destruyó al hombre viejo. Sin reglas, sin buscar ejemplos y sin darlos, realiza el cambio en sí mismo.

Súbitamente, como un destello, serenamente, hay una explosión silenciosa en la mente del hombre nuevo. Hay una flexible firmeza, una paz y una alegría que han llegado sin haber sido buscadas entre las múltiples y torpes maneras que utiliza el hombre viejo.

29. Acción.

No importa lo que hagas. Pero que te agrade. En la misma rutina puede estar lo nuevo, si has dado la necesaria voltereta interior, el esencial salto mental.

Vive cada segundo intensamente, es decir con atención. Sin esfuerzo. Serenamente. No te aísles. Aproxímate a todos y acéptalos como son, pero tú permanece viviendo de la nueva manera hasta entre ellos. No temas ser diferente, no temas no ser igual. No temas. Adelante. ¡Salta!.

30. Apego.

Te han herido. ¿Por qué te sientes herido?

No te han agradecido. ¿Por qué esperas agradecimiento?

Has fracasado. ¿Por qué esperas siempre algún resultado por lo que haces? ¿Quizás porque no te agrada lo que haces en el momento mismo de realizarlo?

No te apegues al trabajo. Acéptalo y goza con él, como un niño y su juguete.

No te aferres a las personas. Acéptalas y goza con ellas.

No te apegues a las ideas. No las aceptes. No las niegues. Vuela muy alto por encima de ellas.

31. La importancia de las cosas.

Todas las cosas tienen importancia, en función de volvernos conscientes y despiertos. Y las cosas se viven solamente en el despertar. Si no despiertas totalmente, no podrás recordar siquiera tus sueños del dormir.

Todo aquello que te adormezca o distraiga de lo que acontece aquí y ahora (y no sólo de lo que hagas acontecer) destruye lo más noble y sutil, lo más esencial del ser humano.

Todo problema que no sea abordado con laxitud y atención, trae consigo oscuridad, es decir la perpetuación del problema. No consientas con las discusiones, las conversaciones banales, los chismes, las burlas, las reuniones intelectuales.

La comprensión global hará que te des cuenta de realidades que al principio no podrás soportar, porque el corazón es más lento que el cerebro, porque has sido construido con mentiras y consejos, con información y opiniones, con chismes y noticias, con excitación y ruidos, y porque no has crecido con cada verdad. Pero no cierres los ojos, espera laxamente que la Luz invada también el corazón.

32. Confusión, ignorancia, estupidez.

El hombre más confuso es capaz de tomar una actitud esclarecida: La Inacción.

El hombre más ignorante es capaz de manifestar las más sabias palabras y que mejor conoce: “No Sé”.

El hombre más estúpido deja de serlo cuando comprende las consecuencias de una tontería.

33. Después del comienzo.

Esta nueva acción total no va contigo, con esa parte tuya construida con información y opiniones. Buscas entonces alguna actividad fragmentaria para recomenzar el círculo del absurdo, de la nada oscura que te llama con inquietud y nostalgia desde tu propio ser.

Pero estás solemnemente despierto y ves la imposibilidad de retornar desde el todo a la parte. Te hallas en un infierno de paz.

Ocultar una pena, sepultar un dolor con el sexo, con la acción social, con la bebida, con la llamada “religión”, con la llamada “política”, con cualquiera de las innumerables palas que usamos, es semejante a enterrar una semilla que inevitablemente estallará en cientos de raíces ocultas de nuevos dolores, de nuevas penas. Enfrenta el dolor, no lo respetes, que muera ahora cuando surge, porque con la primer palada de distracción o consuelo, no haces sino enriquecer su fertilidad. Destroza las semillas del dolor abordando la pena ahora mismo, con las armas más difíciles de forjar: la quietud y el silencio.

Tienes que enfrentar la esencia de tu problema. Aprender a arder con tu propia tranquilidad, a quemarte a cada segundo en el sagrado arte y la difícil ciencia de tu propio silencio, y aprender la inagotable lección de tu silencio.

34. La herencia.

El hombre viejo no está satisfecho con el nuevo mundo. El hombre nuevo sufre frente al hombre viejo. Pero ya no se trata de estar satisfecho ni de no sufrir. Tampoco se trata de estar satisfecho y/o feliz. La cuestión trasciende todo límite.

Se trata de la muerte o de la vida del hombre. Se trata de continuar el camino del hombre viejo hacia la automatización, la rigidez y la prohibición, la mineralización, la inconsciencia, el autoritarismo, las guerras periódicas, la enfermedad psicosomática y la muerte. O de regenerar la especie humana en uno mismo para que siga el sendero nuevo hacia la amistad, la flexibilidad y la comprensión, la consciencia, la cooperación voluntaria, la paz duradera, la salud total y la vida, Se trata de que mueran en ti todos los elementos del hombre viejo que has heredado en mente y en cuerpo. Identificar esos elementos viejos que se manifiestan a cada momento en tu ser, en actos, pensamientos y sobre todo en las palabras, es la tarea más urgente que conviene emprender, percatándote además de la incongruencia del hombre viejo que favorece y justifica todas sus actitudes (autoritarismo, guerra, etc.) en nombre de la “Nueva Humanidad”.

Cada palabra y hecho tuyos será un testamento, trata que no sea el mismo que nos legó el hombre viejo. Da el afecto, da el amor sin miedo y sin causa, con palabras (pocas), con hechos y con silencio. Da el amor sobre todo si no lo has recibido. Da el cariño, la amistad, el amor, la amabilidad, porque son el remedio principal, y sobre todo porque has heredado muy poco de ello. Lega el cariño y la amistad, porque no hay otros caminos ni métodos para llegar al camino luminoso del amor. El llega cuando uno mismo decide abrir los ojos y caminar.

Destruye tu herencia de prohibiciones, y deje por herencia la libertad. Sé libre: da libertad.

Así crecerá tu capacidad de identificar y escuchar a todos los hombres nuevos de todas las épocas y de que todas sus verdades se hagan en ti una sola verdad, Hoy y Aquí.

35. El ser humano nuevo.

Puede ser hombre o mujer. Puede tener reloj. Puede no tenerlo, pero su mente se ha liberado del tiempo. Puede tener o no tener, pero se ha liberado de ambas cosas. Puede vivir en cualquier país, pero no pertenece ni siquiera al mundo.

No prepara revoluciones grupales armadas. Realiza su única revolución en sí mismo, lo que es más valiente y mucho menos cómodo; es la única revolución directa, es una revolución de cada momento, en la calle, en la casa, en el trabajo y hasta en el mismo lecho de muerte, si lamentablemente no la ha comenzado antes.

No pide reglas, ni ejemplos, ni consejos. Tampoco los da.

No busca la alegría, la vive sin esperarla.

No busca la serenidad, la vive sin esperarla.

No busca emociones, encuentra la maravilla de la vida a cada momento, en todo lugar. Su templo está dentro de su piel, y dentro del templo está aquello que ni él mismo por más que se esfuerce desmedidamente podrá expresar.

Es un gran político, construyendo sin descanso la nueva humanidad, la humanidad unida. Su política es el gesto amigable sin hipocresía, su actitud de respeto y la profunda mirada, cada palabra, cada acción, a cada instante, en todo lugar. No comparte ningún tipo de discriminación entre los humanos. No busca seguridad porque, sin quererlo, en este momento la posee y buscándola no la hallará.

Se aleja del ruido. Sabe que lo destruye, incluso “materialmente” u orgánicamente. Conoce su ritmo psicobiológico. Lo respeta, impide con tranquilidad que se altere, sabe que lo alteran fácilmente las conversaciones agitadas o insulsas, la televisión masificada, o la radio comercial-publicitaria, la competitividad, el consumismo, el análisis, la acumulación, la opinión, la interpretación y la condena.

Se acepta tal cual es. No desea cambiar, porque sabe que estando vivo y despierto, será distinto a cada instante.

No adquiere ni consume continuamente porque conoce sus necesidades físicas. Le basta con satisfacerlas, natural, tranquila y gozosamente. Simplemente protege su vida. Incondicionalmente protege la vida.

Puede tener esposo o esposa. Puede no tener. En todos los casos es libre. Y acepta la libertad del otro.

No tiene derechos ni deberes. Toda su acción surge espontáneamente de la total aceptación de la vida, es decir del amor. Sus relaciones son estables porque son sanas y sus relaciones en el amor surgen de la total aceptación no deliberada.

No puede concebir que las relaciones del amor tengan un final, porque conoce el amor, ni que existan relaciones que persistan solamente por el deber y el derecho, la culpa o la responsabilidad.

Jamás espera que sea otro quien salte antes. Salta él sin desear ser el primero que lo hace.

No interrumpe su despertar ni siquiera cuando duerme.

El Ser Humano Nuevo está solo y lo sabe. Solo aún en la multitud. Solo en la vida y en la muerte, y sabe también que su destino es el destino de todos. Por eso comprende que con su propia libertad real y con su propia regeneración, recién ha comenzado a regenerarse y liberarse la humanidad entera.

Quien tenga ojos para ver, que vea. Quien tenga oídos para oír que escuche.

Si crees en esta posibilidad, transmite este mensaje a otros. Puede haber alguien que vislumbra pero no llega a ver, y esto ayuda.

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