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Archive for the ‘Ética’ Category

PROGRAMA DE ACTIVIDADES PÚBLICAS

DEL GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA – ABRIL 2019

Hola a todos/as: iniciamos un nuevo mes, para el que tenemos preparado un renovado programa de actividades para compartir con todas las personas interesadas que deseen y puedan visitarnos. Este mes de abril se presenta con algunas circunstancias distintas, por lo pronto tenemos menos días de actividades por la presencia de algunos días festivos. Por otro lado podrán comprobar que repetimos el título de una charla programada para el mes pasado (“El Espiritismo en Canarias: personalidades, hechos, anécdotas”), que no pudo desarrollarse en su momento por circunstancias personales insoslayables del conferenciante, de ahí que la incluyamos otra vez en el actual programa.

Dentro de esta programación más corta, los temas previstos buscan abarcar aspectos complementarios dentro del trabajo en pos del autoconocimiento, tratados desde la perspectiva espírita.

Pueden consultar o descargar el Programa en nuestra sección Actividades Públicas (pestañas superiores), o también clicando AQUÍ.

Todas y cada una de las actividades del Programa se desarrollarán en nuestra sede social los días viernes a partir de las 19:30 horas:

Avda. Carlos Fco. Lorenzo Navarro, 69

Edificio Vizconde, 1°  D

38760  Los Llanos de Aridane

Isla de La Palma (Prov. de S/C de Tenerife)

ISLAS CANARIAS (ESPAÑA)

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La ley del éxito: cómo lograr prosperidad, salud

y felicidad mediante el poder del Espíritu

♥ ♥ ♥

Por: Paramahansa Yogananda (1893 – 1952)

Aquel que busca a Dios es el más sabio de los hombres; quien le ha encontrado es el más exitoso entre todos”

Lo noble y nuevo

Canta canciones que nadie ha cantado,

Alberga pensamientos que nadie ha concebido,

Camina por senderos que nadie ha transitado,

Derrama lágrimas por Dios como nadie ha vertido,

Brinda paz a quienes ha brindado,

Reclama como tuyo a quien en todas partes es repudiado.

Ama con un amor que nadie ha sentido,

Y afronta la batalla de la vida con brío renovado.

Mi derecho divino de nacimiento

Fui creado a imagen de Dios y lo buscaré primeramente, asegurándome de establecer verdadero contacto con Él; después, si es su voluntad, pueda todo lo demás –sabiduría, abundancia, salud- ser añadido como parte de mi derecho divino de nacimiento.

Deseo obtener éxito sin medida, mas no de fuentes terrenales, sino de las manos de Dios que todo lo poseen, que todo lo pueden, que todo lo dan.

La ley del éxito

¿Es posible que exista algún poder capaz de revelarnos ocultas vetas de riquezas y tesoros insospechados? ¿Existe alguna fuerza a la cual podamos recurrir en nuestra búsqueda de la salud, la felicidad y la iluminación espiritual? Los santos y sabios de la India afirman que tal poder existe. Ellos han demostrado la eficacia de los verdaderos principios espirituales, eficacia que puede ser también comprobada por cualquiera de nosotros, siempre que estemos dispuestos a estudiarlos y aplicarlos objetivamente.

Tu éxito en la vida no depende solamente de tu habilidad y entrenamiento personal, sino también de tu decisión para aprovechar las oportunidades que se te presentan. Las oportunidades se crean en la vida; ellas no vienen por azar. Todas las oportunidades que surgen en tu sendero han sido creadas por ti mismo, ya sea en la actualidad o en el pasado; un pasado que incluye tus vidas anteriores. Puesto que tú mismo te has ganado dichas oportunidades, has de aprovecharlas al máximo.

Si haces uso de todos los medios externos accesibles, así como también de tus habilidades naturales para vencer cada obstáculo que se presente en tu sendero, desarrollarás los poderes que Dios te ha otorgado: poderes ilimitados, que fluyen de los potenciales más íntimos de tu ser. Posees el poder de pensar y el poder de la voluntad: ¡utiliza al máximo tales dones divinos!

El poder del pensamiento

Tú manifiestas éxito o fracaso de acuerdo al curso habitual de tus pensamientos. ¿Cuál es en ti la tendencia más fuerte: los pensamientos de éxito o los de fracaso? Si tu mente se encuentra por lo general en un estado negativo, un pensamiento positivo ocasional no será suficiente para atraer el éxito. Pero si piensas en forma correcta, llegarás a la meta aun cuando parezca que te envuelven las tinieblas.

Tu mismo eres el único responsable de tu destino. Nadie más responderá por tus acciones cuando llegue el momento del juicio final. Tu labor en el mundo –en la esfera en la cual te ha colocado tu propio karma, es decir, el efecto de tus acciones pasadas- no puede ser desarrollada sino por una sola persona: tu mismo. Y tu trabajo puede ser llamado, en verdad, un “éxito”, únicamente en la medida en que haya servido en alguna forma a tu prójimo.

No es aconsejable revisar mentalmente un determinado problema en forma constante. Conviene dejarlo descansar ocasionalmente, dándole así tiempo para que se aclare por sí mismo; pero cuida de que tú no descanses en forma prolongada que llegues a olvidarte completamente de discernir. Aprovecha, más bien, dichos períodos de reposo para profundizar más en tu interior, sumergiéndote en la honda paz de tu íntimo ser. Entonces, una vez que estés en armonía con tu propia alma, serás capaz de analizar todas tus acciones; y si adviertes que tus pensamientos o tus obras se han desviado de la meta, podrás corregir su dirección. Este poder de divina “sintonización” (o armonización) puede desarrollarse a través de la práctica y del esfuerzo.

La voluntad es el motor

Para triunfar en cualquier empresa, además de mantener tus pensamientos en un nivel positivo, debes emplear paralelamente el poder de la voluntad y una actividad continua. Todo el mundo de las manifestaciones externas no es sino el producto de la voluntad; mas dicho poder no siempre es empleado en forma consciente. Así como existe una voluntad consciente, existe también una voluntad mecánica. El motor de todos tus poderes es la volición, la “fuerza de voluntad”. Sin ella no puedes caminar, conversar, trabajar, pensar o sentir. La voluntad es, pues, la fuente de donde brotan todas tus acciones. Si quisieras suspender el ejercicio de la voluntad, sería preciso que permanecieses tanto física como mentalmente en la inactividad más absoluta, ya que en el mero acto de mover una mano, por ejemplo, estas haciendo uso de la voluntad. De hecho es imposible vivir sin hacer uso de esta fuerza.

La voluntad mecánica consiste en el empleo del poder la voluntad en forma inconsciente. La voluntad consciente es una fuerza vital que se acompaña siempre de determinación y de esfuerzo; es un motor que te entrenas en ejercer la voluntad en forma consciente, y no mecánica, debes paralelamente asegurarte que los objetivos perseguidos por tal voluntad sean constructivos y valiosos.

Con el objeto de desarrollar el poder dinámico de la voluntad, es útil proponerse realizar alguna de las cosas que te hayan parecido irrealizables hasta aquí, comenzando primero por las más simples; luego, a medida que tu confianza se fortalece y tu voluntad se torna mas dinámica, puedes intentar realizaciones más difíciles. Una vez que estés seguro de haber elegido bien tu meta, no debes aceptar por ningún motivo someterte al fracaso. Ha de dedicarse toda la fuerza de la voluntad a la consecución de un solo objetivo a la vez, sin dejar jamás algo a medio acabar para emprender algo nuevo; se evita así la dispersión de energías.

Puedes controlar tu destino

La mente es la creadora de todo. Es por ello que deberías dirigir tu mente en tal forma que solo cree el bien. Si te aferras a un determinado pensamiento, aplicando en ello tu fuerza de voluntad dinámica, dicho pensamiento llegará finalmente a manifestarse en forma externa y tangible. Y es así que, cuando eres capaz de utilizar tu voluntad con fines únicamente constructivos, te conviertes en el amo de tu propio destino.

Se han mencionado recientemente tres importantes vías a través de las cuales es posible activar la voluntad, tornándola verdaderamente dinámica: 1) elige una tarea sencilla o alguna actividad que jamás hayas dominado bien, y proponte desarrollarla en forma exitosa; 2) asegúrate de que tu elección haya recaído sobre algo factible y constructivo a la vez, rechazando toda idea de fracaso; 3) concéntrate en un solo objetivo, aplicando todas tus capacidades y aprovechando cuanta oportunidad se te presente para materializar tu propósito.

Mas debes siempre procurar obtener la certeza interior –nacida de la serena profundidad de tu más intimo ser- de que lo que persigues es algo correcto, que te conviene conseguir, y que está de acuerdo con los designios divinos. Una vez obtenida dicha seguridad, puedes entonces aplicar toda la fuerza de tu voluntad para asl alcanzar tu objetivo, pero manteniendo siempre tus pensamientos concentrados en Dios: la fuente suprema de todo poder y de toda realización.

El temor agota la energía vital

El cerebro humano es un almacén de energía. Dicha energía esta siendo constantemente utilizada en los movimientos musculares, en el trabajo del corazón, los pulmones y el diafragma, en el metabolismo de las células tisulares y sanguíneas y en la labor del sistema telefónico sensitivo-motor de los nervios. Además de todo esto, una tremenda cantidad de energía vital se consume en todos los procesos intelectuales, emotivos y volitivos.

El temor agota la energía vital; este es uno de los mayores enemigos de la fuerza de voluntad dinámica. La fuerza vital que fluye habitualmente a través de los nervios en forma constante, es exprimida de ellos de tal manera a causa del temor, que los nervios mismos se comportan como si estuviesen paralizados, y la vitalidad de todo el cuerpo se reduce. El temor no te ayuda alejarte del objeto que lo provoca, sino que solamente debilita tu fuerza de voluntad. Urgido por el temor, el cerebro genera un impulso inhibidor que actúa sobre todos los órganos del cuerpo, constriñendo el corazón, interrumpiendo las funciones digestivas, y provocando numerosas otras perturbaciones físicas. Cuando se mantiene la conciencia enfocada en Dios, no se puede abrigar temor alguno; se dispone entonces la capacidad para vencer todos los obstáculos, a través del valor y la fe.

Un “deseo” es una aspiración carente de energía. Un deseo puede o no ser seguido de una intención, esto es, del proyecto de realizar algo concreto, de satisfacer, de hecho, un determinado anhelo. Mas querer significa decir: trabajo y trabajaré siempre, hasta que consiga cumplir mi deseo”. Toda vez que ejerces tu fuerza de voluntad, pones en acción el poder de la energía vital; mas no sucede así cuando deseas en forma meramente pasiva el poder conquistar un determinado objetivo.

Los fracasos deberían incitar a la determinación

Incluso los fracasos deberían actuar como estimulantes sobre tu fuerza de voluntad y sobre tu crecimiento material y espiritual. Toda vez que se ha fracasado en cualquier proyecto, es conveniente analizar cada factor en la situación, con el objeto de eliminar toda posibilidad futura de repetir los mismos errores.

La estación del fracaso es el periodo mas propicio para sembrar las semillas del éxito. Aun cuando seas azotado por el látigo de las circunstancias, mantén la cabeza erguida. No importa cuantas veces hayas fracasado, trata siempre una vez más. Aun cuando creas que ya no podrás continuar luchando, o que has hecho ya todo cuanto podías, lucha siempre, hasta que tus esfuerzos se vean coronados por el éxito. Un breve relato aclarara el punto anterior.

A y B se encontraban luchando. Al cabo de un largo tiempo, A se dijo a sí mismo: “un momento mas, y caeré desplomado”, mas, simultáneamente B pensaba: ¡”solo un golpe más, y habré triunfado!” y, asestándolo, vio cómo A se desplomaba. Así debes ser tú: asesta siempre ese golpe final. Utiliza el invencible poder de la voluntad para superar todas las dificultades de la vida.

Cuando, luego de un fracaso, reinicias tus esfuerzos con renovados bríos, tales esfuerzos son verdaderos agentes de crecimiento; mas para que den fruto, deben estar bien planeados e imbuidos de una fuerza de voluntad dinámica y de una atención siempre creciente.

Supone que has fracasado hasta el presente. Seria necio, entonces, aceptar el fracaso como un decreto del “destino”. Es preferible morir luchando, antes que abandonar tus esfuerzos mientras exista aun una posibilidad de realizar algo más; pues, incluso cuando llegue la muerte, pronto deberás reiniciar tu lucha en otra vida. Tanto el éxito como el fracaso no son sino los justos resultados de tus obras pasadas, más tus obras actuales. De modo que deberías estimular todos los pensamientos de éxito de tus vidas pasadas, hasta que, una vez revitalizados, se tornen capaces de dominar la influencia de todas las tendencias al fracaso que existan en tu vida presente.

La diferencia entre un hombre de éxito y un hombre fracasado no reside en la cantidad o magnitud de las dificultades con que se han enfrentado ambos, sino en que el primero, aun cuando haya afrontado quizás mayores dificultades, ha dominado el arte de rechazar siempre toda idea de fracaso. Deberías transferir tu atención del fracaso al éxito, de las preocupaciones a la calma, de las divagaciones mentales a la concentración, de la inquietud a la paz, y de la paz a la divina dicha interior. Cuando alcances este último estado de realización del ser, habrás cumplido gloriosamente con el propósito de tu vida.

La necesidad del auto análisis

Otro secreto del progreso consiste en el auto análisis. La introspección es un espejo en el cual te es posible contemplar algunos recodos de tu mente; sin su práctica, estos permanecerían ocultos a tu vista. Diagnostica la causa de tus fracasos y – haciendo un balance de tus buenas y malas tendencias- analiza lo que eres, lo que deseas llegar a ser, y cuales con los defectos que te lo impiden. Determina primero cual ha de ser la verdadera naturaleza de tu obra personal –es decir, cual es tu misión en la vida- para aplicarte luego a la tarea de transfórmate en lo que deberías y quieres ser. A medida que tu mente se mantenga cada vez más enfocada en Dios, y te sintonices así con su voluntad, progresarás en tu sendero con una seguridad cada vez mayor.

Aun cuando tu propósito fundamental consiste en encontrar tu camino de regreso hacia Dios, tienes que desempeñar también una determinada labor en el mundo exterior. Y es la voluntad, combinada con la iniciativa, lo que te ayudará a reconocer y cumplir dicha labor.

El poder creador de la iniciativa

¿En que consiste la iniciativa? Ella es una íntima facultad creadora, una chispa del creador infinito en tu interior. Es ella quien te dota del poder de crear algo que nadie ha creado jamás, impulsándote a realizar las cosas en una forma nueva, original. Si observas las obras de un individuo de iniciativa, te parecerán tan espectaculares como un meteorito. Creando algo a partir aparentemente de la nada, dicha persona te demuestra lo que parece imposible puede tornarse posible, a través del empleo personal del tremendo poder inventivo del espíritu. La iniciativa te capacita para pararte sobre tus propios pies, libre e independiente; es uno de los atributos del éxito.

Contempla la imagen de Dios en todos los hombres

Muchos son los que suelen justificar sus propias faltas, mas juzgan duramente las ajenas; deberíamos invertir tal actitud, excusando los defectos de los demás, mas examinando crudamente los propios.

Puede que, en determinadas ocasiones, sea indispensable analizar a otras personas; en tal caso, lo importante es recordar que, en el acto del análisis, debes mantener tu mente libre de todo prejuicio. Si sostienes un buen espejo firmemente en tus manos, reflejará los objetos que coloques ante él en forma fiel, sin distorsión alguna, así mismo una mente imparcial actúa como un perfecto espejo firmemente sujeto, en el cual se reflejan fielmente las imágenes de las personas, sin ser distorsionadas por las oscilaciones de los juicios precipitados.

Aprende a ver a Dios en todos los hombres, independientemente de su raza o credo. Solo cuando comiences a sentir tu unidad con todo ser humano, conocerás qué es, en verdad, el amor divino, y no antes. A través del servicio mutuo nos olvidamos de nuestro pequeño ser y vislumbramos al único ser infinito, al Espíritu que une a todos los hombres.

Los hábitos del pensamiento controlan tu vida

Los hábitos tienen el poder de acelerar o de retardar el éxito. Son tus hábitos mentales cotidianos los que modelan tu vida; ella no se rige tanto por tus inspiraciones pasajeros o brillantes ideas. Los hábitos del pensamiento funcionan como imanes, atrayendo hacia ti determinados objetos, personas o condiciones. Los buenos hábitos del pensamiento te capacitan para atraerte diversos beneficios y oportunidades, mientras que los malos hábitos del pensamiento te atraen hacia personas de mentalidad materialista y hacia ambientes favorables.

Si aspiras a acabar con un mal habito, debilítalo primero evitando toda circunstancia tendiente a provocarlo o a estimularlo, mas evita concentrarte en él, en tu celo por evadirlo. Encauza luego tu mente hacia algún buen habito, cultivándolo en forma constante, hasta que se convierta definitivamente en parte de tu ser.

Hay en nuestro interior dos fuerzas opuestas, entregadas a una lucha constante. Una de ellas nos insta a hacer lo que no debiésemos, mientras que la otra nos urge a realizar lo debido, lo que parece difícil; una es la voz del mal, y la otra es la voz del bien, o de Dios.

A través de duras lecciones cotidianas, algún día llegarás a ver claramente que los malos hábitos alimentan el árbol de los insaciables deseos materiales, mientras que los buenos hábitos alimentan el árbol de las aspiraciones espirituales. Deberías concentrar tus esfuerzos cada vez más en desarrollar exitosamente el árbol de la espiritualidad, de modo que puedas algún día cosechar del fruto maduro de la realización de tu verdadero ser.

Si eres capaz de liberarte de todo tipo de malos hábitos, y eres capaz de actuar correctamente porque te apetece hacerlo – y no solamente con el objeto de evitar el dolor que acompaña a una mala acción- sabrás entonces que estás progresando de verdad en el espíritu.

Solamente cuando desechas de ti todos tus malos hábitos, eres verdaderamente libre. Tu alma jamás conocerá la libertad mientras no llegues a ser el verdadero amo de ti mismo, mientras no seas capaz de obligarte de realizar lo debido, aun cuando no lo desees. En este poder de autocontrol, yace la semilla de la libertad eterna.

Se han mencionado ya diversos importantes atributos del éxito: los pensamientos positivos, la voluntad dinámica, el auto-análisis, la iniciativa y el autocontrol. Numerosos libros populares destacan una o más de estas condiciones, más no prestan atención alguna al poder divino que yace en fondo de todas ellas. La “sintonización” (armonización) con la voluntad divina constituye el factor más importante para atraer al éxito.

El poder de la voluntad divina es la fuerza que mueve el cosmos y todo cuanto hay en él. Fue la Voluntad de Dios la que arrojó las estrellas en el espacio y es Su Voluntad la que sostiene a los planetas en sus orbitas, y dirige los ciclos de nacimiento, crecimiento y decadencia en todas las formas de la vida.

El poder de la voluntad divina

La voluntad divina no conoce fronteras; opera a través de las leyes tanto conocidas como desconocidas, tanto naturales como aparentemente sobrenaturales. Ella puede modificar el curso de un destino, resucitar a los muertos, arrojar montañas al mar, y crear nuevos sistemas solares.

El hombre, creado a imagen de Dios, posee también en su interior esa misma omnipotente fuerza de voluntad. La suprema responsabilidad del hombre consiste en descubrir cómo mantenerse en armonía con la Voluntad Divina; y ello se logra a través de la práctica de la meditación (1) en forma correcta.

Cuando actúa guiada por el error, la voluntad humana nos extravía; mas cuando es guiada por la sabiduría, dicha voluntad humana se encuentra sintonizada con la voluntad divina. Dios abriga un plan para cada uno de nosotros, y si pudiésemos seguirlo fielmente, contaríamos con una guía interior que nos salvaría de los abismos de la desgracia; mas frecuentemente su plan se ve oscurecido por los conflictos de nuestra vida, y perdemos así dicha guía.

Dijo Jesús: “cúmplase tu voluntad”. Cuando el hombre sintoniza su voluntad con la voluntad de Dios –la cual opera guiada por la sabiduría- él está de hecho empleando la voluntad divina. Todos los hombres pueden llegar a alcanzar la armonía perfecta con la voluntad del Padre Celestial. Por medio de la práctica de las técnicas correctas de meditación, desarrolladas en la antigüedad por los sabios de la India.

Del océano de la abundancia

Tal como todo poder yace en la voluntad divina, así también todo don espiritual y material fluye de la inagotable fecundidad divina. Con el objeto de capacitarte para recibir los dones de Dios, debes desterrar de tu mente toda idea de limitación y de pobreza. La Mente Universal es perfecta y no conoce carencia alguna: si deseas ponerte en contacto con tan infalible fuente de abastecimiento, debes mantener en tu mente una conciencia de abundancia, aun cuando no sepas de donde podrá llegarte el próximo centavo, evita toda aprensión. Si realizas tu parte en la faena, confiando en que Dios realizará la suya, descubrirás que misteriosas fuerzas vienen en tu ayuda, y que tus deseos constructivos se materializan prontamente. Semejante confianza, así como también una conciencia de abundancia, se logran por medio de la meditación.

Puesto que Dios es la fuente de todo poder, paz y prosperidad, no persigas tus deseos ni te pongas en acción jamás, sin comulgar con Él primero. Al proceder de ésta forma, pondrás tanto tu voluntad como tu actividad en la disposición adecuada para conquistar las más altas metas. Tal como no puedes transmitir ningún mensaje a través de un micrófono arruinado, tampoco es posible emitir plegaria alguna mediante un micrófono mental descompuesto por la inquietud. Repara, por lo tanto, tu micrófono mental y aumenta la receptividad de tu intuición, por medio del ejercicio de una profunda calma interior; de esta forma te capacitarás tanto para transmitirle tus mensajes a Dios de manera efectiva, como para recibir sus respuestas.

La vía de la meditación

Una vez que has reparado tu radio mental y te encuentras serenamente sintonizado con vibraciones constructivas, ¿cómo puedes hacer uso de dicho instrumento psicológico para ponerte en contacto con Dios? El método correcto de meditación te aporta la vía.

A través del poder de la concentración y de la meditación, es posible encauzar el inagotable potencial de tu mente en tal forma que te conduzca hacia la materialización de tus deseos, protegiendo a la vez todas las puertas contra la entrada del fracaso. Todos los hombres y mujeres de éxito dedican un tiempo considerable a la concentración profunda. Ellos son capaces de sumergirse hondamente en el océano de sus propias mentes, descubriendo allí perlas de las soluciones correctas para los problemas que les preocupan. Si aprendes cómo retirar tu atención de todos los objetos de distracción, concentrándola por entero en un solo objeto, aprenderás también cómo atraer a voluntad todo cuanto necesites.

Antes de comprometerte en cualquier asunto de trascendencia, siéntate serenamente, aquieta tus sentidos y tus pensamientos, y medita profundamente; será guiado entonces por el gran Poder Creador a continuación, deberás emplear todos los medios materiales necesarios para conquistar tu meta.

No necesitas en tu vida sino solamente aquellos objetos que te servirán de ayuda en la realización de tu propósito fundamental. Todo aquello que tal vez deseas, mas no necesitas, puede desviarte de tal propósito. Solo se alcanza el éxito cuando se subordina todo lo demás en función de tu objetivo primordial.

El éxito se mide por la felicidad

Piensa detenidamente si acaso la conquista de la meta que has elegido te significará o no el éxito. ¿Qué es lo que constituye el éxito? Si dispones, por ejemplo, de salud y de riquezas, mas tienes conflictos con todo el mundo –incluso contigo mismo- entonces tu vida no es ciertamente exitosa. Vana se vuelve tu existencia cuando no puedes encontrar en ella la felicidad. Cuando pierdes tu fortuna, has perdido poco; cuando pierdes la salud, has perdido algo de mayor trascendencia; mas cuando pierdes tu paz mental, entonces has perdido, en verdad, el mayor tesoro.

El éxito, por lo tanto, debería medirse por el criterio de la felicidad, es decir, por tu capacidad para permanecer en serena armonía con las leyes del cosmos. No es posible medir correctamente el éxito aplicando los barómetros mundanos de la riqueza, el prestigio y el poder, ya que ninguno de ellos garantiza la felicidad, salvo que sean empleados en forma correcta. Y para poder hacer un uso correcto de tales dones, debemos poseer sabiduría, y amar a Dios y a los hombres.

Dios no te premia ni te castiga. Él te ha dotado del poder de autopremiarte o de autocastigarte, por medio del uso o abuso que hagas de tu propia razón y de tu fuerza de voluntad. Cuando se transgreden las leyes de la salud, la prosperidad y la sabiduría, inevitablemente se debe sufrir la enfermedad, la pobreza y la ignorancia. Así pues, deberías fortalecer tu mente, y rehusar continuar soportando la carga de tus propias debilidades psicológicas o morales, adquiridas en el pasado: quémalas en el fuego de tus divinas resoluciones presentes y de tus buenas obras actuales; a través de esta constructiva actitud, alcanzarás la libertad.

La felicidad depende en cierto grado de las condiciones externas, pero, fundamentalmente, de nuestras actitudes mentales. Para ser felices deberíamos poseer buena salud, una mente equilibrada, una vida próspera, un trabajo adecuado, un corazón agradecido y, sobre todo, sabiduría o conocimiento de Dios.

Si adoptas la firme resolución de ser feliz, ello te ayudará. No esperes que las circunstancias se modifiquen, pensando erróneamente que es en ellas en donde yace el problema. No hagas de la infelicidad un habito crónico, afligiendo así a quienes te rodean y a ti mismo. El hecho de que seas feliz constituye una verdadera bendición, tanto para ti mismo como para los demás. Si posees la felicidad, lo posees todo; ser feliz es estar en armonía con Dios. Tal capacidad de ser feliz viene a través de la meditación.

Permite que el poder de Dios guié tus esfuerzos

Pon en acción el poder que ya tienes, empleándolo en propósitos constructivos, y desarrollaras así mayor poder. Avanza en tu sendero con una actitud de inquebrantable determinación, empleando todos los atributos del éxito en tu empresa. Sintonízate con el Poder Creador del espíritu. Estarás entonces en contacto con la Inteligencia Infinita, capaz de guiarte y de resolver todos los problemas. Así, desde la dinámica fuente de tu ser, manará un interrumpido flujo de poder que te capacitará para desempeñarte en forma creativa en cualquiera esfera de actividad.

Antes de decidir cualquier asunto de trascendencia, siéntate en silencio, pidiéndole al Padre su bendición. Si obras así, en el fondo de tu mente, estará su Mente; y en el fondo de tu voluntad, Su Voluntad. No puedes fracasar si Dios trabaja contigo; y cuando así sucede, todas tus facultades aumentan su poder. Cada vez que realizas tu trabajo con la idea de servir a Dios, recibes sus bendiciones.

Aun cuando tu trabajo en esta vida sea humilde, no te sientas obligado a justificarte por ello; siéntete mas bien orgulloso de estar cumpliendo con la tarea que el Padre te ha dado. Él te necesita en tu lugar particular, no todos pueden desempeñar el mismo papel. Mientras trabajes con el objeto de complacer a Dios, todas las fuerzas cósmicas colaborarán armoniosamente contigo.

Cuando convenzas a Dios de que le deseas a Él por encima de todo, estarás en armonía con Su Voluntad. Cuando continúas buscándole, a pesar de todos los obstáculos que surgen a tu paso para alejarte de Él, ésta es la voluntad humana en su forma más altamente constructiva. Y es en ésta forma como pondrás en acción la Ley del Éxito, conocida por los sabios de la antigüedad, y comprendida por todo ser humano que haya alcanzado el verdadero éxito. El Poder Divino está en tus manos, si realizas un decidido esfuerzo por hacer uso de el para alcanzar la salud, la felicidad y la paz. En la medida en que abarque éstas metas en tu vida, avanzarás ciertamente por el camino de la autorrealización (o realización de tu ser espiritual), hacia tu verdadera morada en el Señor.

Afirmación

Padre Celestial, yo razonaré, ejerceré mi voluntad y actuaré, mas te pido que seas Tú, Padre Celestial, quien guié siempre mi razón, mi voluntad y mi acción, hacia la meta correcta.

NOTAS

1) La meditación es aquel tipo especial de concentración en la cual la atención se ha liberado –mediante la aplicación de técnicas científicas de yoga- de la inquietud del estado en que se es consciente del cuerpo, para enfocarse totalmente en Dios. Las lecciones de self-realization fellowship proporcionan instrucción detallada sobre ésta ciencia de la meditación (nota del editor).

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PROGRAMA DE ACTIVIDADES PÚBLICAS DEL   GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA – ENERO 2019

Hola a todos los amigos/as y visitantes: iniciamos un nuevo año de actividades en nuestro Centro con ilusión y ganas de trabajar. Parte importante de nuestras tarea consiste en la labores divulgativas destinadas para compartir con todos los/las interesados.

El Grupo Espírita de La Palma constituye un centro de trabajo para profundizar en la realidad del espíritu y también un punto de encuentro y espacio para relacionarse y compartir inquietudes. Nuestras tareas internas, todo aquello que vamos logrando comprender y sentir, grupalmente y personalmente, mediante nuestros estudios y práctica diaria, se vuelca finalmente en las actividades divulgativas que programamos mensualmente, las cuales vienen siendo y son para nosotros un compromiso ético.

Si quieres conocer lo que hacemos, si estas interesado/a en la búsqueda interior y en el conocimiento de nuestra realidad esencial, puedes visitarnos cada viernes y asistir a las diferentes actividades que puedes ver tanto en el presente Programa, como en todos y cada uno de los que mensualmente ponemos en conocimiento de todos/as en este mismo blog.

El programa vigente lo puedes consultar a descargar visitando la sección Actividades Públicas (pestañas superiores, o bien clicando AQUÍ.

Recuerda que todas las actividades se desarrollan cada viernes (salvo indicación contraria) a partir de las 19:30 h en nuestra sede social, ubicada en:

Avda. Carlos Fco Lorenzo Navarro, nº 69

Edificio Vizconde, 1º D

38760 Los Llanos de Aridane (Isla de La Palma)

Islas Canarias – ESPAÑA

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PROGRAMA DE ACTIVIDADES PÚBLICAS

DEL GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA – JULIO 2018

Estimados amigos/as: por razones ajenas a nuestra voluntad, no habíamos podido insertar hasta ahora en nuestro blog en Programa de Actividades Públicas del Grupo Espírita de La Palma para este mes de Julio 2018. No obstante, las actividades se han venido desarrollando a satisfacción conforme a nuestra programación, que se difundió por otros medios. Queremos, a pesar de todo y pese al retraso, cumplir con nuestra obligación de informar a todos los visitantes de este Blog. Así, podéis consultar o descargar el Programa de Julio tanto accediendo a la pestaña superior “Actividades Públicas”, como directamente desde el enlace al final de este escrito.

También queremos pedir un poco de paciencia a todas aquellas personas que se han dirigido a nosotros consultándonos diversos temas, solicitándonos información etc. Todos serán debidamente atendidos en los próximos días.

Como muchos de nuestros amigos estarán a estas alturas disfrutando de unas merecidas vacaciones, nos congratulamos por ello y a quienes aún no lo estén que tengan paciencia, todo llegará.

Como siempre, todas actividades se desarrollan en nuestra sede cada viernes a partir de las 19:30 h. Consulta o descarga el programa clicando AQUÍ.

GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA

Avda. Carlos Fco. Lorenzo Navarro 69, 

Edificio Vizconde, 1° D

Los Llanos de Aridane – Isla de La Palma

ISLAS CANARIAS 

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TÚ TIENES LA LLAVE DE TU VIDA

 

Por: Swami Vivekananda, de la obra “Karma Yoga”

 

Así como cada acción que emana de nosotros nos vuelve como reacción, también nuestras acciones pueden obrar sobre otras personas y las de éstas sobre nosotros. Quizá todos habréis observado que cuando las personas cometen malas acciones se vuelven más y más malvadas, y que cuando principian a hacer el bien se vuelven más y más fuertes y aprenden a hacer el bien en todas las ocasiones. Esta intensificación de la influencia de la acción sólo se explica de este modo: porque podemos actuar y reaccionar unos sobre otros.

Tomemos un ejemplo de la ciencia física: mientras ejecuto una acción dada, puede decirse que mi mente vibra de cierta manera; todas las mentes que se hallen en estados similares, tendrán la tendencia a ser afectadas por mi mente. Si en una habitación hay diferentes instrumentos musicales afinados al mismo tono, notaréis que cuando se toca uno, los otros tienden a vibrar reproduciendo la misma nota. Del mismo modo, todas las mentes que tienen la misma tensión, por así decirlo, serán igualmente afectadas por el mismo pensamiento. Naturalmente, esta influencia del pensamiento sobre la mente varía de acuerdo con la distancia y otras causas, pero la mente está siempre dispuesta a ser afectada. Suponed que estoy haciendo algo malo, mi mente vibra de cierto modo y todas las mentes del universo que estén en un estado similar tienen la posibilidad de ser afectadas por la vibración de mi mente. Por otra parte, cuando estoy haciendo una buena acción mi mente vibra de otro modo y todas las mentes que estén al unísono con la mía tienen la posibilidad de ser afectadas por ella; y este poder de una mente sobre otra es mayor o menor según sea más o menos grande la fuerza de la tensión.

Procediendo con este símil, es muy posible que así como las ondas de la luz pueden tardar millones de años antes de encontrar un objeto, así también, las ondas producidas por los pensamientos pueden viajar centenares de años antes de que encuentren un objeto con el cual vibren al unísono. Es muy posible, por lo tanto, que nuestra atmósfera esté llena de tales pulsaciones del pensamiento, buenos y malos. Todo pensamiento proyectado por cada cerebro sigue vibrando, por decirlo así, hasta que encuentra el objeto apto para recibirla. Cualquier mente abierta para recibir esos impulsos los captará inmediatamente. Así, cuando un hombre hace malas acciones pone su mente en cierto estado de vibración, y todas las ondas que correspondan a esta misma tensión y que, podemos decir, ya están en la atmósfera, pugnarán por entrar en su mente. Esta es la causa por la que un malhechor, generalmente, se hace cada vez más malo. Sus acciones se vuelven más intensas.

Similar es el caso del que hace bien; se abre a todas las buenas ondas que hay en la atmósfera y sus buenas acciones se irán, también, intensificando. Por eso, corremos un doble peligro al hacer mal; primero, nos abrimos a todas las malas influencias que nos rodean, y segundo, creamos mal que afectará a otros, tal vez, de aquí a centenares de años. Al hacer el mal nos dañamos a nosotros mismos y, también a otros. Al hacer el bien nos lo hacemos a nosotros mismos y al mismo tiempo a los otros, y como todas las otras fuerzas del hombre, las del bien y el mal también recogen fuerza del exterior.

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LA MEJOR AYUDA

 

Por: Swami Vivekananda, de la obra “Karma Yoga”

Swami Vivekahanda, 1863 – 1902

Ayudar a otros físicamente aliviando sus necesidades físicas es, ciertamente, grande; pero la ayuda es mayor cuando la necesidad es más grande y duradera la ayuda. Si las necesidades de un hombre se pueden aliviar por una hora, el hacerla es, en verdad, ayudarle; si le pueden ser solventadas por un año, la ayuda será mejor; pero si se le eliminaran para siempre, ésta sería, seguramente, la más grande ayuda que podría prestársele. El conocimiento espiritual es la única cosa que puede destruir nuestras miserias para siempre; cualquier otro conocimiento sólo satisface las necesidades por cierto tiempo. El conocimiento del espíritu es el único que destruye para siempre la condición de necesitado; así, la ayuda espiritual es la más elevada ayuda que puede brindarse al hombre; aquel que da conocimiento espiritual es el más grande benefactor de la humanidad y como tal vemos que los hombres más poderosos son aquellos que han ayudado al hombre en sus necesidades espirituales; porque la espiritualidad es la verdadera base de todas nuestras actividades en la vida. Un hombre sano y fuerte espiritualmente, será fuerte en todo otro aspecto, si así lo desea; mientras no haya fortaleza espiritual en el hombre ni siquiera las necesidades físicas podrán ser bien satisfechas.

Después de la ayuda espiritual viene la intelectual; el dar conocimiento es mucho más elevado que dar alimento y vestido; es aun más grande que dar la vida a un hombre, porque la vida real de éste consiste en el conocimiento; la ignorancia es muerte, el conocimiento, vida. La vida es de muy poco valor si transcurre en la oscuridad, marchando a tientas entre la ignorancia y la desdicha.

Sigue en orden, naturalmente, la ayuda física. Por lo tanto, al considerar la cuestión de ayudar a los demás, debemos tratar siempre de no cometer el error de creer que la ayuda física es la única que puede brindarse; no sólo es la última sino la menor, pues no puede producir satisfacción permanente. El malestar que siento cuando tengo hambre, lo satisfago comiendo, pero el hambre vuelve; mi sufrimiento sólo acaba cuando estoy satisfecho más allá de toca necesidad. Entonces, el hambre no me hará desdichado; ningún sufrimiento ni pena podrá conmoverme. Así es que la ayuda que tiende a hacernos espiritualmente fuertes es la más elevada, luego sigue la intelectual y después la física.

El sufrimiento del mundo no puede ser remediado solo por la ayuda física; en tanto que la naturaleza del hombre sufra cambios, esas necesidades físicas surgirán siempre y las desventuras serán continuamente sentidas sin que ninguna suma de ayuda física pueda remediarlas completamente. La única solución a este problema es hacer que la humanidad sea pura. La ignorancia es la madre de todo el mal y de todo el sufrimiento que vemos. Que el hombre cultive la inteligencia, sea puro y espiritualmente fuerte y educado, sólo entonces cesará toda desdicha en el mundo; antes no. Podemos hacer de cada casa un asilo; podemos llenar la tierra de hospitales, las desdichas humanas continuarán existiendo mientras el hombre no cambie su carácter.

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SOLO QUIERO CONOCERTE A TI

Por favor, no me hables de ‘Consciencia Pura’ o de ‘Vivir en lo Absoluto’. Quiero ver cómo tratas a tu pareja, a tus hijos, a tus padres, a tu preciado cuerpo.

Por favor, no me des sermones de ‘la ilusión del yo separado’ o cómo lograr felicidad en solo siete días.

Quiero sentir un calor genuino que irradie de tu corazón. Quiero escuchar lo bien que escuchas. Cómo te abres a la información que no se ajusta a tu filosofía personal.

Quiero ver cómo tratas a quienes no están de acuerdo contigo. No me digas lo despierto que estás, lo libre que estás del ego.

Quiero conocerte por debajo de las palabras. Quiero saber cómo eres cuando te encuentras en problemas.

Si puedes admitir tu dolor plenamente sin pretender ser invulnerable.

Si puedes sentir tu ira sin dar paso a la violencia.

Si puedes permitir la entrada a tu dolor sin volverte su esclavo.

Si puedes sentir tu vergüenza sin humillar a los demás.

Si puedes fastidiarlo todo, y admitirlo.

Si puedes decir ‘lo siento’, desde tu corazón.

Si puedes ser plenamente humano en tu gloriosa divinidad.

No me hables de tu espiritualidad, amigo. Realmente no estoy tan interesado.

Solo quiero conocerte a TI. Conocer tu misterioso corazón. Conocer al hermoso humano que lucha por la luz. Antes de ‘la persona iluminada’. Antes de cualquier palabra ingeniosa.

SOBRE EL AUTOR

Jeff Foster nació en Londres (Inglaterra) en 1980. Estudió Astrofísica en la Universidad de Cambridge. En este momento, se sintió abrumado por sentimientos de desesperación y soledad, que finalmente lo llevó a una enfermedad física y un colapso personal poco después de la graduación. Estaba convencido de que iba a morir. Regresó a vivir con sus padres y durante un año se dedicó a leer y estudiar sobre espiritualidad buscando alivio a su depresión. Esto terminó en 2006 con la disolución del sentido de separación, que él entendió como un despertar espiritual.

HISTORIA DEL DESPERTAR DE JEFF FOSTER CONTADA POR ÉL MISMO

Todo comenzó (y debo decir que no es mucho lo que ahora puedo recordar) una fría y lluviosa tarde de otoño en Oxford mientras paseaba. El cielo estaba oscureciendo y yo me arropaba en mi nuevo abrigo cuando, súbitamente y sin advertencia previa, la búsqueda de algo más se esfumó y, con ella, toda separación y toda soledad.

Y con la muerte de la separación, yo era todo lo que había. Yo era el cielo oscuro, el hombre de mediana edad que paseaba con su perro perdiguero y la anciana menuda que caminaba torpemente con sus botas de agua. Yo era los patos, los cisnes, los gansos y el pájaro de aspecto divertido con cresta roja en la frente. Yo era el encanto otoñal de los árboles y el barro que se me pegaba a los zapatos; yo era todo mi cuerpo, los brazos, las piernas, el torso, el rostro, las manos, los pies, el cuello, el pelo y los genitales. Yo era las gotas de lluvia que caían sobre mi cabeza (aunque, hablando con propiedad, no se trataba exactamente de “mi” cabeza, pero como desde luego estaba ahí, considerarla “mi cabeza” era tan adecuado como cualquier otra cosa). Yo era el chapoteo del agua en el suelo, el agua que se acumulaba en los charcos y llenaba el estanque hasta el punto de desbordarlo. Era los árboles empapados de agua, el abrigo empapado de agua, el agua que todo lo empapaba. Yo era todo empapado de agua y hasta el agua empapada de sí misma.

Entonces fue cuando lo que, durante toda mi vida, me había parecido lo más normal y corriente se convirtió súbitamente en algo tan extraordinario que me pregunté si las cosas no habrían sido siempre tan vivas, claras e intensas. Quizás había sido mi búsqueda vital de lo espectacular y de lo extraordinario la que me había llevado a desconectarme de lo absolutamente ordinario y a perder también el contacto, en el mismo movimiento, de lo absolutamente extraordinario.

Y lo absolutamente extraordinario de ese día era que todo estaba empapado de agua y yo no estaba separado de nada; es decir, yo no estaba. Como dijo un viejo maestro zen al escuchar el sonido de la campana, No hay yo ni campana, lo único que existe es el tañido, ese día no había “yo” alguno experimentando esa claridad, sólo había claridad, sólo el despliegue instante tras instante de lo absolutamente obvio.

Tampoco había, en ese momento, forma alguna de saber todo eso, porque no había pensamiento que nombrase nada como “experiencia”. Lo único que había era lo que estaba ocurriendo, sin forma alguna de conocerlo. Las palabras llegaron luego.

Y también había la sensación omnipresente de que todo estaba bien, de que todo estaba impregnado de una sensación de paz y de ecuanimidad, como si todo fuesen versiones diferentes de esa paz, aparte de la cual nada existía. Yo era la paz, y también lo eran el pato que sobrevolaba la escena y la anciana renqueante; la paz lo saturaba todo, todo estaba lleno de esa paz, de esa gracia y de esa presencia incondicional y libre, de ese amor desbordante que parecía ser la esencia del mundo, la razón misma del mundo, el alfa y el omega de todo. A esa paz parecían apuntar las palabras “Dios”, “Tao” y “Buda”. Esa era la experiencia a la que, en última instancia, parecen apuntar todas las religiones. Ésa parecía la esencia misma de la fe, la muerte del yo, la muerte del “pequeño yo”, con sus mezquinos deseos, quejas y planes, la muerte de todo lo que aleja al individuo de Dios, la muerte incluso de la misma idea de Dios (no en vano los budistas dicen: ¡Si ves al Buda, mátale!) y la zambullida en la Nada que se revela como Dios más allá de Dios, la Nada que constituye la esencia de todas las cosas, la Nada que da origen a todas las formas, la Nada que es el mundo con todo su sufrimiento y maravilla, la Nada que es la Plenitud total.

Pero esa supuesta “experiencia religiosa” no es ningún tipo de experiencia, porque en ella el “yo” que experimenta ha desaparecido. No, eso es algo previo y que se encuentra más allá de toda experiencia. Es el fundamento de toda experiencia, el sustrato mismo de la existencia que nadie podría experimentar por más que el mundo durase mil millones de años más.

Fue un paseo otoñal y húmedo en un día muy normal y corriente. Pero en esa misma normalidad se reveló lo extraordinario, resplandeciendo tan intensamente en la humedad, la oscuridad y el barro del suelo que el yo se disolvió, desapareció y se convirtió en Ello.

Y aunque esta descripción suene como si hubiera ocurrido algo muy especial, ese día, bajo la lluvia, no pasó absolutamente nada. Sólo fue un paseo normal y corriente un día de lo más normal y de lo más corriente.

Atravesé la gran puerta de hierro, crucé la calzada y me uní a otras personas para esperar, bajo la marquesina de la parada, la llegada del autobús.

Nada había cambiado, pero todo era diferente. Había atisbado algo, algo muy profundo y extraordinario que, a pesar de ello, era completamente normal y corriente. No había nada sorprendente en el hecho de que lo más ordinario se revelase como el significado único de la vida y de que quien hasta entonces había creído ser se revelase como un mero relato.

No había nada sorprendente en el hecho de que lo divino se revelase en lo absolutamente obvio y de que Dios fuese uno con el mundo y estuviera presente en todas y cada una de las cosas.

Subí al autobús y, cuando la lluvia arreció contra sus sucios cristales, sonreí. ¡Qué auténtico regalo estar vivo, ahora, en este instante, en este cuerpo y en este lugar concretos, aunque todo sea un sueño, aunque todo sea impermanente y aunque, por más que busquemos, no encontremos sino vacuidad!

Jeff Foster

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