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ESPIRITUALIDAD ES DIFERENTE A RELIGIÓN

 

 De: «Una Nueva Tierra»

¿Cuál es el papel de las religiones convencionales en el surgimiento de la nueva conciencia? Muchas personas ya han tomado conciencia de la diferencia entre la espiritualidad y la religión. Reconocen que el hecho de tener un credo (una serie de creencias consideradas como la verdad absoluta) no las hace espirituales, independientemente de cuál sea la naturaleza de esas creencias. En efecto, mientras más se asocia la identidad con los pensamientos (las creencias), más crece la separación con respecto a la dimensión espiritual interior. Muchas personas “religiosas” se encuentran estancadas en ese nivel. Equiparan la verdad con el pensamiento y, puesto que están completamente identificadas con el pensamiento (su mente), se consideran las únicas poseedoras de la verdad, en un intento inconsciente por proteger su identidad. No se dan cuenta de las limitaciones del pensamiento. A menos de que los demás crean (piensen) lo mismo que ellas, a sus ojos, estarán equivocados; y en un pasado no muy remoto, habrían considerado justo eliminar a esos otros por esa razón. Hay quienes todavía piensan así en la actualidad.

La nueva espiritualidad, la transformación de la conciencia, comienza a surgir en gran medida por fuera de las estructuras de las religiones institucionalizadas. Siempre hubo reductos de espiritualidad hasta en las religiones dominadas por la mente, aunque las jerarquías institucionalizadas se sintieran amenazadas por ellos y muchas veces trataran de suprimirlos. La apertura a gran escala de la espiritualidad por fuera de las estructuras religiosas es un acontecimiento completamente nuevo. Anteriormente, esa manifestación habría sido inconcebible, especialmente en Occidente, cultura en la cual es más grande el predominio de la mente y en donde la Iglesia cristiana tenía prácticamente la franquicia sobre la espiritualidad. Era imposible pensar en dar una charla o publicar un libro sobre espiritualidad sin la venia de la Iglesia. Y sin esa venia, el intento era silenciado rápidamente. Pero ya comienzan a verse señales de cambio inclusive en el seno de ciertas iglesias y religiones…

Esto sucede en parte como resultado de las enseñanzas espirituales surgidas por fuera de las religiones tradicionales, pero también debido a la influencia de las enseñanzas de los antiguos sabios orientales, que un número creciente de seguidores de las religiones tradicionales pueden dejar de identificarse con la forma, el dogma y los credos rígidos para descubrir la profundidad original oculta dentro de su propia tradición espiritual, y descubrir al mismo tiempo la profundidad de su propio ser. Se dan cuenta de que el grado de “espiritualidad” de la persona no tiene nada que ver con sus creencias sino todo que ver con su estado de conciencia. Esto determina a su vez la forma como actúan en el mundo y se relacionan con los demás.

Quienes no logran ver más allá de la forma se encierran todavía más en sus creencias, es decir, en su mente. En la actualidad estamos presenciando un surgimiento sin precedentes de la conciencia, pero también el atrincheramiento y la intensificación del ego. Habrá algunas instituciones religiosas que se abrirán a la nueva conciencia mientras que otras endurecerán sus posiciones doctrinarias para convertirse en parte de todas esas otras estructuras forjadas por el hombre detrás de las cuales se ha de atrincherar el ego para “dar la pelea”. Algunas iglesias, sectas, cultos o movimientos religiosos son básicamente entidades egotistas colectivas identificadas tan rígidamente con sus posiciones mentales como los seguidores de cualquier ideología política cerrada ante cualquier otra interpretación diferente de la realidad.

Pero el ego está destinado a disolverse, y todas sus estructuras osificadas, ya sea de las religiones o de otras instituciones, corporaciones o gobiernos, se desintegrarán desde adentro, por afianzadas que parezcan. Las estructuras más rígidas, las más refractarias al cambio, serán las primeras en caer. Esto ya sucedió en el caso del comunismo soviético. A pesar de cuán afianzado, sólido y monolítico parecía, al cabo de unos cuantos años se desintegró desde adentro. Nadie lo vio venir. A todos nos cayó por sorpresa. Y son muchas otras las sorpresas que nos esperan.

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INTRODUCCIÓN

En la época gloriosa del Espiritismo español anterior al drama de la guerra civil de 1936, mucho se publicó para hacer llegar al pueblo el ideario liberador, los principios de sabiduría y los horizontes de progreso que la doctrina de los espíritus proponía a la consideración del entendimiento de hombres y mujeres de buena voluntad. Fue muy frecuente, entre estas publicaciones que vieron la luz en aquellas décadas, la aparición de hojas volanderas y folletos varios con declaraciones y alternativas del movimiento espírita ante las diversas problemáticas sociales, así como textos de discursos, conferencias y, en ocasiones, de comunicaciones mediúmnicas que por la importancia de su contenido, merecieron el esfuerzo de aparecer impresas.

Muchas de estas sencillas publicaciones, en buena medida directamente conectadas a la actualidad de entonces, han llegado hasta nosotros, otras, desgraciadamente, no. Entre las primeras figuran las dos comunicaciones complementarias que reproducimos seguidamente.

Atribuidas a los espíritus de Marieta y Cervantes, fueron recibidas por intermedio del conocido médium Daniel Suárez Artazu en la Sociedad Progreso Espiritista de Zaragoza, una de las más importantes de aquella época, y publicadas en forma de folleto por la misma Sociedad en 1873, en la editorial Juan Torrents, de Barcelona, con el título “Ventajas del Espiritismo, por los espíritus de Marietta y Cervantes”. En años posteriores se volvió a reeditar, como, por ejemplo, lo hizo la editorial Maucci (Barcelona, 1900).

Sin dejar de reconocer que algunas expresiones tienen el gusto y el tono de la época, su contenido sigue plenamente vigente y merecen una lectura detenida en este siglo XXI, a lo que invitamos a nuestros amigos y visitantes.

Idafe

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Retratos mediúmnicos de Cervantes yMarietta

I

Oíd y sabréis, tal cual os podré decir y tal cual podréis comprender las ventajas del Espiritismo.

En el infinito lleno de materia y espíritu, nada muere.

Lo que en la encarnación llamáis muerte en la materia, no es más que la descomposición de un Ser perfecto, para perfeccionarse más

Lo que en la erraticidad llamamos muerte, en el espíritu no es más que su inmersión en la materia para depurarse mejor.

Cuando los encarnados decís que la materia muere, no os apercibís de que un espíritu recobra su libertad; cuando los desencarnados decimos que un espíritu muere, apenas recordamos que a la materia anima.

La descomposición de la materia da vida al espíritu y la encarnación del espíritu en la materia da vida a ésta.

Y de esta acción y reacción de materia y espíritu, resulta la verdadera vida, la mejor manera de ser, la perfección y el progreso.

Los mundos, el hombre y todos los demás seres mueren al parecer; el espíritu sujeto a la materia parece que se asfixia en ella. No. La materia y el espíritu se necesitan, se buscan, se combinan, salen de sí mismos, y se separan para buscar sus centros y llegar a ellos más depurados, más perfectos.

El espíritu perfeccionado busca materia perfeccionada a su altura.

El ser orgánico que se llama hombre, tiene espíritu perfecto, que responde a la perfección de su organismo.

El espíritu que en el hombre vive, encuentra en él condiciones para desarrollar y poner en actividad la idea que de Dios tiene.

Rudo fue el hombre en su principio, pero de generación en generación se perfecciona. Rudas fueron también sus ideas, ruda la idea de Dios; pero como de siglo en siglo más y más se perfeccionan, hoy la idea de Dios en el hombre es más verdadera, más digna, más elevada.

A tal idea de Dios, tal culto y tal religión.

La idea ruda y mezquina de Dios, produjo dioses rudos y mezquinos que se codeaban con los hombres, dioses a la altura del hombre, dioses que veía y tocaba, y que siendo hechura de sus propias manos, tenían para su desgracia todas sus pasiones y ninguna de sus virtudes.

Pero perfeccionándose el hombre y elevando su pensamiento más y más, su Dios también fue subiendo, hasta sentarse en el cielo.

II

Ese cielo del que apenas percibís algunos puntos luminosos, todo es materia.

Y si adquiriendo la extraordinaria velocidad del rayo de luz, os fuera fácil salvar sus distancias inmensas, por mucho que os remontarais, siempre veríais un cielo suspendido a incalculable distancia: materia sobre vuestras cabezas, materia y materia bajo vuestros pies.

El cielo de vuestros ojos materiales, materia es. La materia es una verdad que sentís latir en vosotros mismos y que veis girar en el infinito.

El espíritu es otra verdad que sentís pensar en vosotros y que presentís en la eternidad.

Pero no basta presentir: es preciso ver.

Si sentís la materia en vosotros y en el infinito la veis, al espíritu lo sentís, pero en la eternidad no lo veis.

Lo que se siente y no se ve, no satisface a la comprensión; no basta, pues, presentir: es preciso ver.

El Espiritismo tiende a enseñar el cielo del espíritu con su luz esencial, que es la inteligencia, como Ia luz esencial de la materia os enseña el cielo material que os cubre.

Por eso eI Espiritismo es luz.

Luz que ilumina un cielo, en el que por mucho que se remonte el pensamiento, siempre encontrará cielo eternamente encima y abajo eternamente cielo.

Sentís, pero no veis el cielo del espíritu; el Espiritismo os lo enseñará y lo veréis.

Pero veréis, no como los ojos materiales ven lo que sólo pueden alcanzar: veréis, como la inteligencia ve, lo que sabe penetrar.

Tenéis inteligencia, es decir, luz; aplicadla y veréis.

III

Todas las religiones han creído decir su última y primera palabra; el Espiritismo dijo su primera y sabe que jamás dirá la última.

Todas las religiones salvan o condenan; el Espiritismo salva siempre.

Todas las religiones vengan y castigan el mal; el Espiritismo no lo venga ni castiga; lo corrige y enmienda.

Todas las religiones tienen hijos privilegiados; para eI Espiritismo no hay ser que no lo sea.

Todas Ias religiones tienen cielos, más allá de los cuales nada mejor existe; el Espiritismo tiene un cielo para cada cielo.

Todas las religiones son exclusivas: ninguna otra creencia cabe dentro de las suyas; el Espiritismo no rechaza ninguna para corregirlas.

Muchas religiones castigan la materia como despreciable; el Espiritismo enseña a conservarla como cosa digna.

Muchas religiones, con la ciencia riñen; el Espiritismo se asienta en ella.

Todas las religiones no dan al espíritu más morada que la tierra entre dos límites: uno de placer y otro de pena eterna; el Espiritismo le da por morada el universo sin límites de felicidad y gloria.

Todas las religiones maldicen a quien las daña y contradice; el Espiritismo no ha por qué, y asegura felicidad para todos.

Todas las religiones definen a su Dios, de lo que resulta un definido humano: el Espiritismo no lo define, porque nada humano puede definir lo que está fuera de humanidad.

Todas las religiones prometen; el Espiritismo promete y asegura a todos.

Las promesas de muchas reIigiones son limitadas; las del Espiritismo, no.

Los adeptos de muchas religiones, obedecen; los del Espiritismo, cumplen.

Muchas religiones castigan a quienes no obedecen sus mandatos, que, a pesar del castigo, pueden quedar no cumplidos; el Espiritismo obliga a cumplir, haciendo ver la falta.

Muchas religiones se hacen obedecer más bien por el terror; el Espiritismo, siempre por amor al bien.

Muchas religiones llenan; el Espiritismo rebosa.

Todas las religiones tienen vacíos dondequiera que lo desconocido está; el Espiritismo sólo ve llenos que algún día espera llegar a conocer.

Para abrazar muchas religiones es preciso cerrar los ojos y cruzar los brazos; para abrazar eI Espiritismo es preciso extender los brazos y abrir los ojos.

Para escuchar la verdad que entrañan muchas religiones, es necesario inclinar la frente y cegar la razón; para escuchar las verdades del Espiritismo, es necesario mirar al cielo y desplegar la inteligencia.

Muchas religiones hablan; el Espiritismo hace hablar.

Muchas religiones, al adorar, piden, porque creen en el bien y en el mal; en el Espiritismo, la adoración es gratitud, porque sólo cree en el bien.

Muchas religiones rechazan lo que no es obra suya; el Espiritismo recibe para corregir.

El paganismo embrutece; el judaísmo humaniza; el mahometismo embriaga; el cristianismo civiliza, y el Espiritismo eleva.

El pagano toca a su Dios; el judío le siente; el mahometano sueña en él; el cristiano le ama; el espiritista le ensalza.

Para el pagano cualquier cosa es Dios, para el judío es Señor; para el mahometano es Alá; para el cristiano es Padre; para el espiritista es Dios.

IV

Adiós.

Todo lo que decir pudiera, que es mucho, os lo dirá la ciencia, que busca la verdad en todas sus manifestaciones.

Decid a todos aquellos que no estén con vosotros, que si la virtud es su norte, vosotros estáis con ellos.

Decid a aquel que virtuoso sea, que aun cuando no nos reconozca, nosotros le reconocemos.

Decid, en fin, que amamos al bueno; que procuramos corregir al malo. Nada más.

Espíritus más elevados vendrán a convenceros mejor; yo sólo sé ofreceros esta prueba más de lo mucho que os amo.- MARIETTA.

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I

El hombre ve al hombre, le oye y le toca.

No puede dudar de que el hombre exista.

Aún cuando duda, aún cuando cierra sus ojos, tapa sus oídos y esconde sus manos, una voz interior se levanta y le dice: «Yo soy.»

El hombre no puede negarse, no puede negar al hombre.

El hombre sabe que cerca de él y fuera de él hay algo. Sabe que un mundo, del cual depende, le sostiene.

El hombre ve más allá del mundo que habita, millones de mundos, cuyos movimientos, revoluciones y leyes que los rigen estudia, y observa la gran armonía y la Influencia que con el suyo tienen. El hombre ve en el espacio un más allá grande, inmenso, y presiente un más allá más gigantesco e inconmensurable, y de más allá en más allá, presiente el infinito. El hombre ve en sí mismo algo verdadero; ve cerca algo, también, exacto, ve en el espacio mucho más verdadero, y presiente más allá y más allá mucho más exacto, que, a medida que se dilata, es más y más verdadero; y así, de verdad en verdad, presiente la única y exacta verdad. El hombre, en sí mismo, ve algo bello, ve bellezas que le rodean y ve en el espacio mucho más belleza y remontándose de belleza en beIleza, presiente más allá la gran belleza.

El hombre siente en sí algo grande, algo exacto y algo bello que le guía hacia ese más allá inmensamente grande, cumplidamente exacto y grandemente bello.

El hombre se ve obligado a marchar hacia ese más allá; impulsado con la fuerza de su inteligencia, hacia lo grande; con la medida de su razón, hacia lo exacto; y hacia lo bello, con los movimientos de su corazón.

Aún cuando el hombre se detenga un momento y dude, su inteligencia habla, su razón mide y su corazón late. Y es que lo grande, lo exacto y lo bello, que existen más allá fuera de la mirada del hombre, le atraen y le llaman; y la inteligencia, la razón y el sentimiento de lo bello, chispas despendidas de aquel gran todo, responden.

II

Todas las creencias han inventado un más allá absurdo, un más allá mezquino para la inteligencia, para la razón y el sentimiento.

Todas las creencias combatidas por la inteligencia, negadas por la razón y censuradas por el sentimiento, han intentado detener a la inteligencia que vuela, a la razón que discurre y al sentimiento que crea.

Todas las creencias, impulsadas también hacia ese más allá escondido antes y después del tiempo y del espacio, han dicho haberlo encontrado, siendo así que el más allá huye allá todavía, por más que la inteligencia se esfuerce y crea haberlo encontrado.

Ese más allá se nos presenta de algún modo: corremos a buscarlo, llegamos a encontrarlo y se nos presenta más allá todavía, a incalculable distancia.; corremos de nuevo, llegamos, y más allá lo vemos. Así, de más allá en más allá, el Universo camina. ¿A dónde? Dios lo sabe.

Dios, ¡ah!, cuanto más se piensa en Él, más inaccesible se hace a la inteligencia. Dios está más allá cuanto más allá se vaya.

Todas las creencias han dicho: «Dios está allí», Ha llegado el momento en que basta decir: «Por aquí se va a Dios». ¿Y quién lo dice? El Espiritismo.

Todas las creencias pensaron encontrar el fin, objeto y destino de la creación; el Espiritismo sólo intenta buscar el principio de la senda que hacia el todo grande, bello y verdadero, guía. Todas las creencias han sido audaces en sus investigaciones, que dieron por resultado limitados fines; el Espiritismo, modesto en sus principios, sus fines serán grandiosos, ilimitados. Todas las creencias han pretendido saber el principio; el Espiritismo pretende empezar y sabe que concluir no es dado. Todas las creencias llegaron un límite, más allá del cual, suponen, en un principio, a Dios, entre el principio y la nada, y en fin, a Dios, entre una creación limitada. El Espiritismo presiente a Dios, en el pasado, entre una obra sin principio, y en el porvenir, cada vez a mayor distancia, sobre lo más grande, más bello y más verdadero. Pretender de un solo golpe describir el pasado, tocar el presente y saber el objeto del provenir, es pretensión, tan sólo, de añejas preocupaciones.

El Espiritismo describe el pasado, por lo que ve con la inteligencia; toca el presente, por lo que alcanza con la razón, y sabe el objeto del porvenir, por lo que siente con el corazón.

La inteligencia, la razón y el sentimiento, unidos, ven a gran distancia y con mirada segura, en el tiempo y en el espacio.

Entender, razonar y sentir es preciso unirlos para ver con seguridad y claro. La inteligencia, sin la razón, se pierde; sin el sentimiento, se fatiga; la razón, sin la inteligencia, se tuerce; sin el sentimiento, desvaría; el sentimiento, sin la inteligencia, se confunde; sin la razón, se precipita.

Todas las creencias, por no haber unido estas tres grandes facultades del hombre, se han visto obligadas ha encerrarse en estrechos límites para detener su vuelo, que tiende a remontarse por todas partes; el Espiritismo, uniéndolas, no encuentra límites, y va midiendo la grandeza infinita de la obra de Dios, en razón del cuadrado de las distancias que va descubriendo.

III

Es la ley impuesta a todas las cosas, marchar por distinta vía, según sus funciones, hacia un mismo y grandioso fin.

Detenerse, es fácil; difícil, detenerse mucho; dejar de marchar, imposible.

Todas las creencias se han detenido, pero ya se han detenido demasiado, y ha llegado el momento en que es preciso marchar.

El Espiritismo es la avanzada de todas las creencias que la marcha rompen: la humanidad vendrá después.

El Espiritismo es la continuación del principio que al más allá conduce.

Quien dando vuelo a la inteligencia quiera ser obrero razonable de la continuación de un principio que desde el pasado trabajado viene, verá más pronto el más allá que se presiente.

La humanidad ha venido subiendo trabajosamente por la vertiente de los tiempos: Moisés, con la ley en la mano, la condujo a la falda de la gran montaña, sobre la cual se extiende la bóveda de lo desconocido. Jesús, con su moral inquebrantable, la condujo a la cima y Ie enseñó el cielo. Obedezca la humanidad su voz y siga su camino, lanzándose al espacio.

Adiós. No me propuse herir la inteligencia, es imposible: sólo intento moverla con la razón, ya que Marietta lo supo hacer tan admirablemente con el sentimiento. CERVANTES.

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10 Principios espiritas para un mundo mejor

Ricardo Nunes

Por: Ricardo Nunes, Abogado y filósofo – Guarujá, Santos (Brasil)
Extraído de “Abertura” núm. 305, noviembre 2014

Traducción: Pura Argelich

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¿De qué forma nosotros, espiritistas, y el espiritismo, podemos contribuir para el advenimiento de un mundo mejor? ¿Cómo podemos colaborar para el surgimiento de una sociedad más justa, más fraterna, más feliz? Sabemos que la filosofía social espiritista nos enseña a no ser ajenos en relación a los problemas sociales. El pensamiento espiritista nos enseña que somos “cocreadores del universo” y, por eso, nos alerta de que somos responsables por lo que hay de bueno y de ruin en nuestra existencia individual y social.

Sin embargo, en la práctica ¿qué es lo que podemos hacer? Obviamente, existen muchas cosas que podemos llevar a cabo. Podemos actuar en instituciones de caridad, en partidos políticos, en organizaciones no gubernamentales, en nuestros centros espiritas, podemos intentar ser diferentes en nuestras profesiones. De hecho, existen varias trincheras en las cuales podemos actuar con el fin de la búsqueda de un mundo mejor.

En el VI Fórum del Libre Pensar Espírita de Porto Alegre, realizado en el mes de septiembre de 2014, fui invitado a hablar sobre el tema “Utopía de un mundo mejor. La contribución de Ernst Bloch y del Espiritismo”. Al final de la exposición, enumeré algunas formas mediante las cuales los espiritistas y el espiritismo, pueden contribuir para que ocurran transformaciones positivas en la vida colectiva y en la mentalidad de los habitantes de este lindo planeta azul. No pretendía, está claro, ofrecer una enumeración exhaustiva de tales posibilidades de contribución, mi propósito sólo consistía en ofrecer un rol ejemplificador. De hecho, hice un listado de algunos principios espiritas básicos que pretenden responder a la importante pregunta: ¿Cómo pueden contribuir los espiritistas y el espiritismo para el surgimiento de un mundo mejor?

Primer principio – A través de una postura humanista, en la cual el hombre es el fin y no el medio para alcanzar cualquier objetivo. Este humanismo implica una consciencia y actuación pacifista, en la que la violencia es descartada como forma de manifestación y emancipación humana. La violencia, en la visión espirita, será aceptada sólo en el caso de necesidad extrema e inevitable en forma de legítima defensa.

Segundo principio – Reconociendo la dignidad de todos los seres humanos independientemente de la raza, credo, orientación sexual, opinión, clase social, etc. La reencarnación puede ser un gran instrumento de concienciación, pues nos permite experimentar a lo largo del proceso histórico, en el tiempo y en el espacio, la realidad del otro.

Tercer principio – Promoviendo una visión optimista sobre la vida, a partir de la comprensión del hombre como ser que trasciende la muerte biológica. El hombre, en la perspectiva espirita, es un ser para la vida y no para la muerte como pretenden algunas filosofías pesimistas y nihilistas contemporáneas.

Cuarto principio – Realizando una educación para la libertad, pero también para la responsabilidad. La educación, según el espiritismo, no es sólo la educación del intelecto, sino también la de los sentimientos. La educación espirita pretende el desarrollo de la autonomía del individuo, para que éste pueda convivir armoniosamente en sociedad, con el pleno ejercicio de sus derechos y deberes.

Quinto principio – Proponiendo al mundo un espiritualismo no dogmático, racional, neutro en cuestiones religiosas, y libre pensador, como tercera vía alternativa al espiritualismo dogmático y al cientificismo materialista. El espiritualismo espirita ofrece horizontes inéditos para el desarrollo del conocimiento, de la ética y de la espiritualidad.

Sexto principio – Cultivando la vida activa y no la vida contemplativa, como forma de resolución de los problemas individuales y sociales. El espiritismo concibe el hombre en el mundo y no apartado del mundo, en actitud de alienación y renuncia ante los problemas sociales. Jesús de Nazaret, para nosotros espiritistas, es un paradigma de acción en el mundo, pues no sólo oraba, sino que, por encima de todo, actuaba.

Séptimo principio – En términos filosóficos, el espiritismo puede contribuir con la idea de evolución en base ontológica, o sea, con fundamento en la estructura del ser. Según la Doctrina Kardecista, los dos elementos del universo, espíritu y materia, están en perpetua transformación, siendo de la responsabilidad del hombre el desarrollo de su evolución consciente.

Octavo principio – Para el pensamiento político espiritista es necesario reconocer la importancia del binomio individuo-sociedad, no debiendo el individuo aislarse de forma egoísta del grupo social, pero tampoco aceptando la aniquilación o extinción de la individualidad en detrimento del todo social.

Noveno principio – El espiritismo nos recomienda valorar el ser en relación al tener. Distinguir entre lo necesario y lo superfluo y rechazar el consumismo materialista y capitalista. El espiritismo propugna una sociedad en la que todos tengan acceso a los bienes fundamentales de la vida, donde no haya miseria ni exclusión social de cualquier naturaleza.

Décimo principio – Y, finalmente, la doctrina espiritista nos recomienda desarrollar sentimientos de empatía y solidaridad por los que sufren. Nos recomienda una actuación afectiva en el sentido de disminuir los sufrimientos que encontramos por el camino. El espiritismo nos enseña que realizar el bien es un deber del hombre para con la sociedad y no sólo una mera facultad.

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TOMADO DE: http://www.cbce.info/web/index.php/archivo/191-10-principios-espiritas-para-un-mundo-mejor

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violeta (Viola palmensis),Violeta (Viola Palmensis), especie endémica característica de las más altas cumbres de la isla de La Palma.

 

PROGRAMA DE ACTIVIDADES PÚBLICAS DEL GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA – ABRIL 2015

Hola amigos/as: las actividades, charlas, encuentros, debates y convivencias siguen en este primer mes de la primavera en el Grupo Espírita de La Palma. Tenéis a vuestra disposición el programa de conferencias públicas para el mes de abril en la sección “Actividades Públicas”, a la que puedes acceder clicando en la pestaña superior del mismo nombre y consultarlo o, si os apetece, descargarlo como PDF.

Si nos queréis acompañar, estamos cada viernes, salvo casos excepcionales que quedarán reflejados en los programas mensuales, en nuestra sede social:

Av. Carlos Francisco Lorenzo Navarro, 69 – 1º D

38760 Los Llanos de Aridane

Isla de La Palma – CANARIAS

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cabecera Las Tres Luces

Las culturas son formas colectivas de la convivencia humana. Las civilizaciones son también formas culturales colectivas, pero mucho más transversales. Las civilizaciones desarrollan parámetros para el devenir humano que abarcan muchas culturas y muchos pueblos, extendiéndose más ampliamente tanto en el espacio como en el tiempo.

Las culturas son hijas de la afinidad espiritual y la concurrencia ambiental; las civilizaciones son herramientas del progreso de la humanidad, capítulos del proyecto global educativo de la familia planetaria.

Siguiendo con este símil, pero desde otra perspectiva, podemos decir que el Espiritismo sería como una civilización espiritual que cumple en la senda del desarrollo humano una función, una misión.

¿Cuál ha sido esta función? No otra que la de sacar de las garras de la creencia manipulada por el interés humano, el conocimiento del destino del hombre como ser espiritual, devolviendo éste al patrimonio de su conciencia.

Y así como Prometeo hurtó el fuego de los dioses, regalándoselo al ser humano para rescatarle del sometimiento a las fuerzas salvajes de la naturaleza, el Espiritismo arrancó el conocimiento de la trascendencia humana de las manos de los explotadores del miedo.

Al fuego material que devolvió la luz a la oscuridad y el calor a los cuerpos ateridos, y al fuego espiritual que iluminó los horizontes del destino humano, se necesita añadir ahora la luz del sol interior que alumbrando las conciencias de los individuos conforme una mayoría cualificada que haga evidente la trama de la unidad que a hombres y mujeres, así como a toda expresión de vida, engarza indisolublemente.

En ese proceso la humanidad se encuentra ahora completamente inmersa y finalmente dará lugar a seres humanos autoiluminados como soles, que construirán la galaxia de la fraternidad.

Entonces una civilización completamente nueva surgirá, pero ya no tendrá carácter local, la palabra parcial habrá desaparecido, será de ámbito planetario y de ella formará parte toda la humanidad.

Y allá, en otros lejanos mundos más perfectos, tal acontecimiento será anunciado como la aparición de un nuevo astro luminoso en el firmamento del espíritu.

♥♥♥♥♥♥

NOTA: Escrito obtenido en sesión de educación mediúmnica del Grupo Espírita de La Palma, celebrada el jueves 5 de marzo de 2015

 

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Cabecera Programa Actividadees Marzo 2015

Hola amigos/as: ya está a vuestra disposición el nuevo Programa de Actividades Públicas del Grupo Espírita de La Palma para el mes en Marzo de 2015.  Si accedéis a la sección “Actividades Públicas” (pestañas superiores),  podéis consultarlo o descargarlo en formato PDF.

Si os interesa conocernos o acudir a alguna de las actividades programadas, estamos cada viernes en nuestra sede, sita en:

Av. Carlos Francisco Lorenzo Navarro, 69 – 1º D

38760 Los Llanos de Aridane

Isla de La Palma – CANARIAS

¡Os esperamos!

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LA ESENCIA DEL MENSAJE DEL ESPIRITISMO COMO RESPUESTA A LOS DESAFÍOS ACTUALES DEL SER HUMANO

Encabezamiento ponencia Salou

Por: Oscar M. García Rodríguez

 INTRODUCCIÓN

El artículo que presentamos a todos los amigos y visitantes de este blog, constituye la PONENCIA que ofrecimos en el II ENCUENTRO ESPÍRITA BEROAMERICANO, que se desarrolló en la ciudad de Salou (Tarragona, España) entre el 1 y el 4 del pasado mes de mayo del año en curso, organizado por  la Confederación Espírita Panamericana (CEPA) y la Asociación Internacional para el Progreso del Espiritismo (AIPE).

Desde aquí aprovecho la oportunidad para hacer un reconocimiento público al magnífico hacer del Centre Barcelonés de Cultura Espírita, a cuyos miembros cupo, en buena medida, el esfuerzo operativo de la organización del evento, un trabajo que supieron llevar con diligencia y sabiduría a buen término.


CABECERA PONENCIA

1. PRESENTACIÓN

Reflexioné sobre el método más apropiado a usar en esta breve exposición, y entre uno que concite unánimes asentimientos y otro que provoque algunas incomodidades, elijo sin dudar el segundo. Porque, ¿qué significa incomodar? Literalmente “sacar de la comodidad”, ya que, como en cualquier otra área del saber y del hacer humanos, algún sector del Espiritismo tampoco se libra de esa tendencia, tan natural como perjudicial, que ansía espacios de seguridad y comodidad. Solo que eso, a fin de cuentas, se convierte en la antesala de la muerte, entendida no como extinción, claro está, pero si como degradación y disipación.

Sentiremos que hemos cumplido el objetivo propuesto, si logramos al final generar tanto corrientes de sintonía como, en otros casos, dinámicas de incomodidad, paso necesario para una re-evolución que contribuya a desplazar esclerosados esquemas de pensamiento y acción.

2. PREGUNTAS NECESARIAS

Comencemos con algunas preguntas que consideramos necesarias: ¿Es el Espiritismo un ideal del pasado, del presente o del futuro? ¿Es el Espiritismo un ideal enfocado exclusivamente a la vida intimista o, por el contrario, implica una visión integral de la existencia? ¿Tiene la concepción espiritista una proyección en la arquitectura social?

La respuestas a estas cuestiones son claras y tajantes: el Espiritismo ha sido un ideal de ayer, lo es de hoy y lo será de mañana, tanto para el ámbito individual como colectivo, desde el momento en que sus planteamientos filosóficos, científicos y éticos  no solo se mantienen vigentes, sino que se ven reforzados día a día por los descubrimientos del saber humano, y porque los horizontes que idealiza responden a las necesidades y demandas básicas de los hombres y mujeres de este mundo, necesidades de orientación, sentido y plenitud.

El Espiritismo, como paradigma para la vida individual, se extiende a la vida colectiva, porque las transformaciones interiores a que conduce a los individuos, en tanto células que son de un cuerpo social, repercuten en el conjunto. No son ámbitos que se puedan disociar.

Pero no nos engañemos, si los espiritistas no mantienen el ideal que representan en constante actualización mediante la auto-poiesis (auto-recreación) permanente de los que lo sustentan, terminará quedando abandonado a la orilla del camino de la vida, como el resecado esqueleto de un viejo dinosaurio, símbolo de un tiempo pasado.

3. PLANTEAMIENTOS DE BASE: JERARQUÍA DE LOS MUNDOS

Si queremos emprender un camino, hemos de comprender dónde estamos y hacia dónde pretendemos dirigirnos. Vamos a intentar dar respuesta a la primera cuestión y más adelante abordaremos la segunda.

¿Dónde estamos? ¿Desde dónde partimos? ¿En qué punto de la escala evolutiva se encuentra la humanidad terrestre? Según las enseñanzas dadas por los espíritus, los mundos habitados que pueblan el universo pueden encuadrarse en alguno de los estadios de la siguiente escala:

a.- MUNDOS PRIMITIVOS: destinados a las primeras encarnaciones del alma humana.

b.- MUNDOS DE EXPIACIÓN Y PRUEBAS: donde domina el mal.

c.- MUNDOS DE REGENERACIÓN: en los cuales las almas aun tienen algunos aspectos que expiar y sacan nuevas fuerzas, reposando de las fatigas de la lucha.

d.- MUNDOS DICHOSOS: donde el bien sobrepasa al mal.

e.- MUNDOS SUPERIORES, CELESTES O DIVINOS: habitados por espíritus depurados, donde reina exclusivamente el bien.

La Tierra, según esa clasificación, pertenecería a la categoría de “mundos de expiación y prueba”, pero en su última fase; es decir, estaría en transición hacia la siguiente categoría, la de mundo regenerado.

El bien que ese tránsito implica y representa, jamás se podrá imponer, tendrá que ser reconocido, comprendido, sentido y, finalmente,  practicado. Por eso decimos que todo tiene su precio y que lo que no cuesta no se valora porque no es apreciado. Todo ha de ser “pagado”.

Que nadie se sorprenda si digo, pues, que el Espiritismo también tiene su “precio” y habrá de ser pagado. Pero, ¿cuál es el “precio” del Espiritismo? Evidentemente no es un valor material, es el precio de la vida insulsa, alienada, acomodaticia y mecánica. Comprender y aceptar los valores espiritistas nos encamina irremediablemente hacia una senda que yo llamo “la bendita maldición”.

4. EL ALGORITMO DE LA CONCIENCIA

La palabra CONCIENCIA proviene del latín conscientia y se define generalmente como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. Conscientĭa significa, literalmente, «con conocimiento» (proveniente del latín cum scientĭa). Aún así, es un concepto que ha estado sujeto a múltiples y dispares interpretaciones.

Entendida, pues, la conciencia como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, surge inmediatamente otra pregunta: ¿Cómo se adquiere? Volvamos sobre nuestros pasos, desandemos el camino.

La expresión máxima de algo de lo que estemos concienciados, de algo que tengamos totalmente interiorizado, se representa cuando SOMOS de acuerdo a eso que tenemos integrado; no obstante, ¿cómo evidenciamos o demostramos que somos? Mediante nuestro HACER. Pero para hacer es necesario antes haber COMPRENDIDO. Y previo a la comprensión, ¿qué se necesita? ENTENDER. Finalmente, ¿qué es aquello imprescindible sin lo cual jamás podría producirse el entendimiento? La ATENCIÓN.

La CONCIENCIA, pues, comienza con la ATENCIÓN. Queda así plasmada la ruta del No-Ser al Ser, el Logaritmo de la Conciencia:

ATENDER   →   ENTENDER    →  COMPRENDER   →    HACER  →   SER

algoritmo de la conciencia 2

La atención es una disposición interior y una actitud exterior, es la manera que encuentra el alma  para escapar de la parálisis existencial y del sufrimiento; responde a un profundo anhelo que permea y termina por despertar al individuo.

Llamamos entendimiento, al proceso por el cual la mente es capaz de vislumbrar la trama de relaciones que enlazan un conjunto de elementos aparentemente diversos y dispersos de la realidad, en un todo coherente. Entender es, pues, tender puentes.

Cuando esa trama de relaciones se aprehende, cuando la hacemos nuestra, cuando somos capaces de “verla” en su totalidad adentro como en una imagen nítida hasta en sus menores detalles, es que empezamos a comprender.

Es en este punto cuando se hace notoria la intención oculta, que no es más que una continuada voluntad de ser, la cual hasta entonces se había mantenido solapada, pero que realmente está en el origen del proceso de concienciación-transformación. Y es que la intención viene a ser la más primaria u original expresión de nuestra esencia espiritual, ya que es la misma alma en proyección.

Pero la intención, como “continuada voluntad de ser”, propende finalmente a concretarse mediante la acción, mediante la obra viva. Así, al proceso por el cual la intención toma forma con la acción, desvelando una parte mayor del SER, es lo que se llama expansión de la conciencia.

Entonces surge, asociada, la PRESENCIA, es decir la capacidad de estar presente, porque solo está presente quien ES y en la medida en que ES. Y aparecen también, como cualidades concomitantes, el CRITERIO y el CARÁCTER.

La expansión de la conciencia supone una extensión del PRESENTE del Ser. Y allí donde para el Ser es Presente, deja de haber separatividad. ¿Qué nombre recibe esto? AMOR.

En suma, donde no hay atención jamás podrá haber intención; es decir, no podrá haber espíritu manifestado, no podrá haber ESPIRITUALIDAD.

Recordemos que Jiddu Krishnamurti exhortaba a sus oyentes a que superasen “la lógica de la reacción”. ¿Cómo? Sustituyéndola por su opuesta, la lógica creativa, aquella que es capaz de saltar por encima de los automatismos y las memorias al aplicar la atención.

5. ESTADOS DE CONCIENCIA Y MODOS DE CONOCER

Cada estado de conciencia se proyecta en un particular modo de conocer. Podemos distinguir en principio tres, cada uno con sus potencialidades y sus límites, más un cuarto que es resultado de una síntesis, del que hablaremos más adelante. Estos modos de conocer se expresan, igualmente, en tres formas de estar en el mundo:

1º. Modo visceral: tiene carácter instintivo-reactivo. Su finalidad principal es garantizar la sobrevivencia.

2º. Modo emocional: de carácter irracional, gira en torno a la dicotomía placer-displacer; es decir, en torno al “me gusta” o “no me gusta”.

3º. Modo intelectual: de carácter racional (analiza, compara, busca patrones, induce, deduce..). Profundiza pero a la  vez disgrega, por lo que no podrá jamás proporcionar una visión de conjunto.

Esos tres modos de conocer, ¿se vincularán fisiológicamente a nuestros tres cerebros? Veamos cuáles son:

– El “Cerebro” o Sistema Nervioso Entérico (SNE). Se trata del sistema digestivo. Se han encontrado aquí suficientes células nerviosas y conexiones como para afirmar que se trata de un tercer cerebro, integrado por más de 100 millones de neuronas distribuidas a lo largo del intestino (más que toda la médula espinal). Estas neuronas están conectadas con el cerebro encefálico e influyen en nuestro estado emocional. Es como si tuviésemos una especie de radar que se constituye en un sexto sentido que nos guía en situaciones complejas de peligro o de extrema emoción. En el SNE se produce el 95% de la serotonina total del cuerpo, un neurotransmisor que tiene entre sus principales funciones las de regular el apetito,  equilibrar el deseo sexual, controlar la temperatura corporal, la actividad motora y las funciones perceptivas y cognitivas.

cerebro entérico 2

 – El Cerebro Cardíaco. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas, junto a una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Con esos circuitos tan elaborados, parece ser que el corazón es capaz de tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro, puede percibir, aprender y recordar.

CEREBRO CARDIACO

Del corazón parten cuatro tipos de conexiones que van hacia el cerebro de la cabeza:

1ª. La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

2ª. La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF (llamada también Factor natriurético atrial o atriopeptina), la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

3ª. La comunicación biofísica mediante ondas de presión. A través del ritmo cardiaco y sus variaciones, el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

4ª. La comunicación energética. El campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, unas 5.000 veces más intenso que el del cerebro de la cabeza, extendiéndose alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros. Se ha observado que cambia en función del estado emocional, de forma que, por ejemplo, cuando tenemos miedo, frustración, estrés, ira o desconfianza, se vuelve caótico y, por el contrario, se ordena con las emociones positivas, elevadas y generosas.

Los mismo pasa con el ritmo cardiaco, al punto que las ondas cerebrales se sincronizan con sus variaciones; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. En conclusión, el llamado “amor del corazón” no es solo una emoción sino un estado de conciencia inteligente.

El cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros neuronales novedosos, centros superiores de percepción, que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Su conocimiento es directo, inmediato, instantáneo, y por ello tiene una percepción exacta de la realidad.

Este circuito se activa ejercitando las llamadas “cualidades del corazón”: la apertura hacia los demás, la capacidad de escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje… Es decir, con la práctica de los pensamientos y emociones positivas. Esto significa, en esencia, liberarse del espíritu de separación y de sus tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio.

equilibrio mente corazón

La forma de liberarnos de estos mecanismos es tomando la posición de testigos  (observadores), observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos hacen sentir más plenos.

– El Cerebro de la Cabeza o Cerebro Encefálico. Contiene 100.000 millones de neuronas conectadas en forma de una inmensa e intrincada red de sinapsis o conexiones nerviosas, formando redes hebbianas o neuronales. Los bancos de memoria son redes neuronales especializadas, y son ellas quienes sustentan nuestros hábitos y conductas.

Si nos atenemos a la Teoría Sintérgica de neurofisiólogo mexicano Jacobo Grinberg, nuestro cerebro interactuaría con ese campo informacional al que buena parte de los científicos llama campo cuántico, otros como David Bohm orden implicado y que él denomina Lattice. A partir de esta interacción, como resultado final del procesamiento cerebral y a través de lo que él llama “campo neuronal”, aparecería la realidad perceptual que percibimos tal y como la conocemos, es decir, los objetos, formas, colores, olores y texturas.

6.- UN CUARTO MODO DE CONOCER

Entonces, ¿cuál sería ese cuarto modo de conocer que puede ir más allá del pensamiento discursivo, de los juicios, de las opiniones, de los análisis, de las inducciones y las deducciones, del “me gusta” o “no me gusta”? Ya lo hemos visto: es LA INTUICIÓN. Este no es un modo de conocer ni irracional ni racional, va más allá, tiene carácter arracional.

Maurice Barbanell y Silver Birch

                              Maurice Barbanell                                                             Silver Birch

Como muchos sabrán, Silver Birch es el nombre de un instructor espiritual que se manifestaba bajo la personalidad de un piel roja, responsable invisible de un compendio de maravillosas enseñanzas transmitidas a través de las facultades de intermediación del médium británico Maurice Barbanell. Pues bien, en cierta ocasión se le hizo a dicha entidad la siguiente pregunta: “¿Podrías explicar qué es la intuición?”. Su contestación fue:

“Sí, puedo explicarlo en una frase:  LA SUGESTIÓN DEL ESPÍRITU. La intuición es la manera por la que el espíritu se hace consciente de sí mismo; ataja el proceso normal del razonamiento terrenal. La intuición logra a la velocidad de la luz, lo que normalmente conseguirías después de mucha deliberación. La intuición es ese proceso de sintonismo durante el cual recibís esa sugestión que alcanzaríais después de mucho tiempo y pensamiento sobre el mismo tema”.  (De: Antología de Silver Birch)

Estudios realizados por un equipo de científicos dirigidos por el profesor Marius Usher en la Universidad de Tel Aviv, han demostrado que la intuición es infinitamente más fiable que la razón, confirmando que en un 90% de los casos acierta.

Nuestro entendimiento y nuestro sentir nos llevan a manifestar que ha llegado la hora de activar con énfasis y generalizar esta forma de percibir y conocer la realidad, un modo que trasciende el intelecto, lo discursivo, lo argumentativo y lo cartesiano, en la medida en que todo eso apenas acota, bordea, delinea, pero no entra – porque no puede – en el corazón de la “cosa en sí”.

Termina el tiempo de, simplemente, describir, discursear, opinar y separar, llega tiempo para cultivar las buenas impresiones, unir y vivir. Quien no lo haga así estará prácticamente “muerto” y “ahogará” lo que representa, incluso al Espiritismo, si habla en su nombre.

Lo característico de la intuición como modo de conocer, es que cada vez que se activa promueve una ósmosis de significados. Jamás habrá verdadera comprensión sin ese trasvase, que es lo único que proporcionará SENTIDO. Es mediante la intuición que es posible superar la dualidad o separatividad, raíz de todo conflicto.

¿Pero cuál es el mecanismo que permitirá el afloramiento de este cuarto modo de conocer y qué estado de conciencia representa? Las más modernas investigaciones en neurofisiología, dan a entender que en el plano orgánico es la sincronización hemisférica cerebral el basamento de la manifestación de este modo de conocer, que a su vez es producto del desarrollo armonioso y coherente de valores y facultades interiores complementarios: información más cualidad; forma más estado; estructura más energía; en definitiva, INTUICIÓN.

Para que esto llegue a producirse, se necesita algo que el propio Kardec describió en el ítem 19 de El Libro de los Espíritus, en que nos señala dónde reside la deficiencia que a día de hoy, según nuestro actual estado evolutivo, sigue siendo preciso llenar para dar el salto: el progreso moral: “Sólo el progreso moral puede asegurar la felicidad de los hombres sobre la Tierra – asevera – … él es el encargado de tirar abajo las barreras que separan a los pueblos, el que hará desaparecer los prejuicios de castas y acallará los antagonismos sectarios, enseñando a los hombres a considerarse hermanos destinados a ayudarse y no a vivir parasitariamente los unos de los otros”.

7.- SOCIOLOGÍA ESPIRITA

El 28 de junio de 1872, durante una sesión mediúmnica que se celebró en la Sociedad Espiritista Española de Madrid, se solicitó a los espíritus una fórmula que permitiera resolver lo que entonces se denominaba la “cuestión social“, eso que hoy denominamos “la crisis”. Tal como recoge el secretario de la Sociedad, Diodoro de Tejada, los espíritus respondieron lo siguiente:

“¿Una fórmula pedís? ¿Una fórmula que establezca para el porvenir la felicidad humana? Sólo puede plantearse el resultado, la solución del problema. La fórmula sólo es dada encontrarla a la humanidad, porque en ella misma está la fórmula la busca, puesto que harto presienten vuestros espíritus cuál será su glorioso porvenir, porque lo sienten. Todos producir con arreglo a la aptitud de cada cual y todos participar del producto de los demás. He aquí la aspiración que una vez alcanzada, el cielo bajará a la Tierra, o mejor dicho, la Tierra se elevará hasta el cielo”.(“Sociedad Espiritista Española, Sesión Inaugural del año 1873-1874. Memoria y Discurso”, Folleto editado por la misma Sociedad. Imp. de D. J. M. Alcántara, C/ Fuencarral, nº 81. 16 páginas.)

He aquí, en tan breve texto, la clave de todo lo que venimos exponiendo, el hilo conductor que nos lleva tanto al corazón del problema como a las puertas de su resolución. Tengan bien presentes estas palabras y su significado, en relación con lo que pasaremos a exponer en adelante.

Manuel S. PorteiroUno de los autores espíritas que más avanzó en la clarificación y síntesis de los nuevos conceptos sociológicos derivados de la doctrina de los espíritus, fue el argentino Manuel S. Porteiro (1881-1936). Según podemos extraer de manera muy resumida de su trabajo, los principios fundamentales de esa nueva Sociología, que servirían de base a la sociedad del porvenir, formada por seres humanos de sanos ideales, son:

  • El reconocimiento del derecho natural.
  • El reconocimiento de la igualdad social.
  • El reconocimiento de la igualdad económica, proporcional a las necesidades y aptitudes de cada uno.
  • El reconocimiento de la igualdad de deberes en la producción útil, o sea en el trabajo material o intelectual.
  • La distribución del trabajo social en concordancia con las aptitudes y gustos de cada uno, con libertad en la elección del trabajo y asimismo en su duración.
  • La supresión de todo castigo legal e implantación de nuevos métodos correctivos en concordancia con el concepto espiritual de la vida.
  • La educación moral fundada en la justicia y en el derecho natural igual para todos.
  • El respeto mutuo, sin distinción ni categoría. Libertad, Igualdad y Fraternidad, no solo como meras proclamas constitucionales, sino como hechos sociales, derivados de la justicia económica y social de la nueva moral espírita. (De: “Concepto Espírita de la Sociología”, por Manuel S. Porteiro).

Todo esto incluye, evidentemente, la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre; la libertad de conciencia y de ideas, y, por encima de todo, la certeza de nuestra inmortalidad y del progreso indefinido del Ser. La conjugación de todo ello da forma a la más revolucionaria,  humana y espiritual concepción  que jamás pudiera plantearse.

8.- LAS GRANDES PLAGAS QUE AZOTAN A NUESTRA SOCIEDAD

Podemos decirlo de muchas formas, pero las grandes plagas, males o problemas que afectan a nuestra sociedad, pueden sintetizarse en cuatro grandes bloques:

a.- La violencia: la violencia es fruto de la incoherencia entre el SER y el ESTAR del individuo y tiene infinidad de caras: desprecio, humillación, maledicencia, imposición, irrespeto, desconsideración, descalificación, comparación, crueldad, etc.

Pero, además, esta incoherencia interior anula el carácter, que no es más que la “presencia del Ser”; sin SER no puede haber presencia y donde no hay presencia no habrá carácter. La violencia, en cualquier sentido es, pues, un síntoma más de la falta de carácter.

Cada estado de conciencia es generador de situaciones que nunca son inoperantes o inocuas, trae manifestaciones y consecuencias, bien sea hacia adentro, bien sea hacia afuera, o ambas.

b.- La obnubilante tecnificación: vivimos enfrascados en una tecnocracia incapacitante, que mantiene a una buena parte de la humanidad en un mundo virtual artificial, confuso, alucinado y desconectado de la realidad.

c.- El consumismo exacerbado: todo este sistema de vida produce vacío interior, el cual busca ser llenado con “algo” inmediato, de ahí la loca carrera por las posesiones, el consumo y el derroche, buscando suplantar la falta de sentido.

d.- La oscuridad espiritual: podemos concluir que las tres primeras plagas derivan todas de esta última.

9.- LOS TRES DESTINOS

Este panorama aboca a la humanidad a elegir entre tres posibilidades que se abren ante ella con respecto a su destino futuro, el cual va a depender de la elección colectiva que seamos capaces de hacer: 1) La autodestrucción; 2) La deshumanización, ó 3) La Solidaridad.

Los tres destinos

Tenemos confianza en la naturaleza humana y hay factores en juego que pueden inclinar la balanza. Uno de estos factores lo forman los que denominamos “mensajeros del tiempo venidero”.

Existe un tiempo colectivo y existe un tiempo personal, porque, a fin de cuentas, “el tiempo es “la vida íntima de la conciencia”. Hoy, como en otras épocas, si bien de una manera mucho más notoria y extensa, hay entre nosotros “infiltrados” que son como viajeros del tiempo futuro, los cuales se están revelando ya y se revelarán aún más en adelante. Observemos con detenimiento a los niños que están naciendo.

Niña de la nueva generaciónLos instructores espirituales hablaron a Kardec de una “nueva generación”. Ya en su época enseñaron que al planeta Tierra había llegado el momento de llevarse a cabo “una gran emigración entre sus habitantes”, de forma que una nueva generación de espíritus relativamente más evolucionados irían sustituyendo a la generación más atrasada.  Decía: “ Ubicados en un punto intermedio, asistimos a la partida de una y a la llegada de la otra, presentando cada una características propias… Las dos generaciones que se suceden – añadía – poseen ideas y miras totalmente opuestas. Es fácil distinguir a cuál de ellas pertenece cada individuo por la naturaleza de sus disposiciones morales y, especialmente, por sus disposiciones intuitivas e innatas”.

A los individuos de esa nueva generación los caracterizaría “una inteligencia y una lógica generalmente precoces, unidas al sentimiento innato del bien y de las creencias espiritualistas… No se compondrá exclusivamente – aclara – de espíritus eminentemente superiores, sino de espíritus con un cierto grado de progreso y predispuestos a asimilar todas las ideas progresistas y aptas para secundar el movimiento regenerador”.  (El Génesis, Capítulo  XVIII – Los tiempos han llegado)

El espíritu conocido como Doctor Barry, afirmaba en una comunicación: “Sí, ciertamente, la Humanidad cumple un período de transformación, como los vivió ya en épocas pasadas. Cada transformación está marcada por una crisis que es, para el género humano, lo que son las crisis de crecimiento para el ser humano como individuo. Estas crisis, a menudo dolorosas, se llevan consigo a generaciones e instituciones, pero siempre son seguidas por una fase de progreso material y moral… La Humanidad terrestre llegó a uno de los períodos de crecimiento”. (El Génesis, Capítulo  XVIII – Los tiempos han llegado)

Parece más que evidente que necesitamos una nueva organización social, pero ¿a dónde acudir para inspirarnos? ¿Dónde podremos encontrar modelos de referencia? ¿Puede el Espiritismo aportar alguna orientación para alcanzar este objetivo?

10.- EL FUTURO ESTÁ EN LO COLECTIVO

Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) lo dijo: “La edad de las naciones ya pasó. Si no queremos morir, es la hora de sacudir los viejos prejuicios y de construir la tierra”.

GebserEl filósofo cultural alemán Jean Gebser (1905-1973), uno de los pensadores más importantes del siglo veinte, va en el mismo sentido en su principal obra El Origen Siempre Presente (Alemania, 1949), donde nos habla de “estructuras de conciencia”, afirmando que una nueva forma de conciencia está emergiendo en el seno de la humanidad, la cual él llama “integral”.

Presintió y detectó que se estaban creando las condiciones para lo que él calificó de inminente “mutación” conciencial, una transformación que se hacía evidente en el fracaso de la “estructura mental-racional” de la conciencia, es decir el paradigma reductor racional científico imperante.

Según sus conclusiones, la conciencia se había movido a través de varias “estructuras” previas, cada una de las cuales había conseguido una separación mayor respecto de una fuente atemporal, inmaterial, espiritual, que designaba como “origen”; estas estructuras eran la Mágica, la Mítica y la Racional-mental. Sin embargo, en la estructura de conciencia Integral, el origen se hace perceptible, lo espiritual se concretiza y la “luz no creada” se manifiesta

11.- ¿ESTARÁ LA COLABORACIÓN EN LOS FUNDAMENTOS DE LA VIDA?

LMargulisa destacada bióloga norteamericana Lynn Margulis (1938 – 2011), autora de numerosos trabajos en Biología, destaca por haber descrito un importante hito en la evolución con su teoría sobre la aparición de las células eucariotas, como consecuencia de la incorporación simbiótica de diversas células procariotas (endosimbiosis seriada). También postuló la hipótesis según la cual la simbiogénesis sería la principal fuente de la novedad biológica.

En palabras llanas, esto significa que no siempre es la competición y la sobrevivencia del más adaptado como consecuencia de acumulaciones de mutaciones aleatorias, el factor que determina la evolución, sino que lo sería la cooperación. Toda una redefinición de las leyes evolutivas. ¿No nos estará indicando, pues, la propia Vida, por dónde estaría la ruta de la evolución humana?

Esto mismo ha sido intuido, dicho y enseñado desde siempre por grandes hombres y mujeres de todos los tiempos. El emperador y filósofo romano Marco Aurelio (121-180), expresó: “Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza”.

La búsqueda de una vida colectiva en forma de COMUNIDAD, que representase los ideales más altos para el ser humano, una vida justa, libre y segura, donde todas las necesidades estén satisfechas y las más altas aspiraciones del ser humano encuentren su cauce de expresión, a la vez que todas las potencialidades de sus integrantes vean facilitadas su expresividad sin límites, ha sido una constante en el seno de los individuos y de las sociedades, dando lugar al denominado pensamiento utópico.

Entendemos por UTOPÍA todo plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como deseable pero irrealizable en el momento de su formulación. El vocablo fue creado por Tomás Moro (1478-1535) quien lo usó para denominar el lugar de residencia de una sociedad ideal en el libro del mismo título, la Isla de Utopía (de “u-topos”: en ningún lugar; es decir, inexistente).

Las utopías intentan ser sistemas racionales capaces de concebir nuevos modos de organización social. Implican siempre una voluntad de ir más allá de lo existente, así como, a la vez, constituyen un escape del presente y una crítica del mismo al compararlo con lo que podría ser. Pretenden encarnar, como decía el filósofo judío-austriaco Martin Buber (1878-1965), “la visión de lo justo en un tiempo perfecto”.

Tenemos muchos ejemplos de concepciones utópicas: La “República, de Platón; “La Ciudad de Dios”, de S. Agustín de Hipona (413-427); “La Ciudad del Sol”, de Tommaso Campanella (1623), “La Nueva Atlántida”, de F. Bacon (1627), “Leviatán”, de Thomas Hobbes (1651), “El Naufragio de las Islas Flotantes”, de Étienne-Gabriel Morelly: (1753); El Manifiesto Comunista, de K. Marx y F. Engels, así como diversas otras obras del fructífero siglo XX.

Pero un gran problema ha sobrevenido cuando se ha querido convertir a las utopías en ideologías, porque a la vida no se la puede incrustar, no cabe en marcos teóricos cerrados, ya que su característica medular es el movimiento, la fluidez y la mutación. De ahí que la ideologización de una concepción utópica, equivale a colgar una imagen estática en el tiempo y de ahí a pretender imponerla, hay solo un paso. Para comprobarlo no hay más que ojear la historia.

Parece claro que alcanzar el tan deseado y deseable clímax social no es tarea sencilla. El peso de la historia cae con fuerza al contemplar cómo a pesar de un amplio abanico de variados e incomparables modelos, jamás hemos sido capaces de establecer la deseada COMÚN-UNIDAD.

Comunidad

A día de hoy, la creación de una verdadera COMUNIDAD humana de base espiritual, se presenta como la única puerta abierta progreso, después que todos los otros modelos han fracasado. Es que una vida no compartida no merece ser vivida.

12.- LA GRAN TAREA

Todos seguramente se habrán parado a reflexionar sobre cuál es, en definitiva, la función y sentido de ser esencial del Espiritismo. Tal como lo vemos, este sentido sería el de concienciarnos de quienes somos en realidad para revelar nuestra verdadera naturaleza, activando nuestras potencialidades y reflejar dicha naturaleza en nuestras obras.

Esto ¿cómo se traduce? Cómo humanos es nuestro destino expresar en nuestro hacer lo que somos: seres espirituales. Dicho en otros términos: revelar fuera lo que somos dentro para reflejar y traer “abajo” lo que es “arriba”. Hemos de ser puentes, volvernos diáfanos, convertirnos en espejos de la realidad espiritual. Y ser espejos y reflejar la realidad espiritual en el mundo, ¿no es lo mismo que aquello de “traer el reino de Dios a la Tierra”?

cielo reflejado

En suma: construir en la Tierra una vida que represente lo más fielmente posible la estructura de los planos sutiles superiores del reino del espíritu, es la gran tarea que tenemos por delante. Y esta gran tarea toma forma, se concreta, mediante un encofrado de principios, valores, leyes y referentes, henchidos de energía espiritual.

Pasemos a exponer algunos de esos principios fundamentales, columnas imprescindibles a tener en cuenta a la hora de erigir una verdadera comunidad humana, los que podemos llamar piedras miliarias de la vida comunitaria.

a.- Altruismo.

El altruismo es requisito básico si uno quiere consagrar su talento al trabajo común.

Acuñado originalmente por Auguste Comte allá en el año 1853, altruismo significa justo lo contrario de egoísmo, que es la tendencia, consciente o no, a anteponer los propios intereses a los de los demás. La madre el altruismo es la fraternidad.

Piotr Kropotkin (1842-1921), el geógrafo, naturalista y pensador político ruso, teórico del anarquismo, dijo: “La fraternidad humana y la libertad son los únicos correctivos que hay que oponer a las enfermedades del organismo humano que conducen a lo que se llama crimen”.

Pero ésta ha de ser una fraternidad entendida “como  libertad responsable frente a los demás”, como expresaba un indiscutible referente moral contemporáneo,  José Luis Sampedro.

b.- Buena voluntad y experiencia.

La buena voluntad la podemos definir como la intención dirigida hacia el bien y, la experiencia como la substancia de lo vivido. Cuando la buena voluntad se ve abonada por la experiencia surge un bien mayor, se acorta el tiempo para conseguir resultados y se gana en efectividad. La experiencia permite evitar la repetición indefinida de los errores propios del novato.

No obstante, la experiencia no puede convertirse en el ancla de la evolución, coartando el acceso a los nuevos espacios exploratorios que el ser humano habrá, obligatoriamente, de  sondear para avanzar, arguyendo que “siempre se hizo así”.

c.- Conocimiento y formación.

El conocimiento será una de las bases de la COMUNIDAD, sin ponerle límites a éste. La ignorancia es el peor fundamento para crear comunidad.

El conocimiento puede ser entendido como el volcado inteligible y operativo de la comprensión. El conocimiento es la llave que abre las puertas del futuro, de ahí que ponerle límites significa violentar la inteligencia, cegar la curiosidad, decapitar la imaginación, cristalizar la creatividad, negar nuestra espiritualidad.

Mas el conocimiento necesita verterse como formación, una formación multifacética, porque la especialización, como camino exclusivo, solo lleva a la desintegración.

d.- Compromiso.

El compromiso es la responsabilidad adquirida sobre la base del conocimiento. Esto es algo que va mucho más allá de la implicación. No se puede crear una comunidad sin compromiso.

Lo único que puede hacer tambalearse al compromiso es el miedo, y su presencia es evidencia de un nivel inadecuado de conocimiento-conciencia.

El compromiso es una categoría ética, no legal; cada cual está automáticamente comprometido en correspondencia directa con el nivel de su conciencia, y es la vía para la demostración viva del conocimiento-conciencia adquirido. No es concebible un compromiso pasivo.

e.- Desarrollar el sentimiento de unidad.

La unidad ha sido siempre señalada como el baluarte más importante del éxito. El sentimiento de Unidad es síntoma de la percepción del Plan inmanente, e implica tanto suma de intenciones como conjunción de esfuerzos.

La entidad que sea crea desde lo colectivo, es más que la simple suma aritmética del valor de sus componentes individuales, apareciendo un ente de rango cualitativo superior, que a su vez influye en sus componentes por un proceso de retroalimentación, que conduce a que cada individuo integrante sea capaz de sacar de sí mismo mucho más de lo que nunca pensó que pudiera aportar.

Por el contrario, cuando no hay unidad se contrarrestan, anulan y pierden multitud de esfuerzos. Por eso se ha de acrecentar el sentido de comunidad. Aquí el Espiritismo puede tener una función importante, enseñando la verdadera naturaleza humana.

Pero este llamado a la UNIDAD no se puede confundir con la anulación de la diversidad, todo lo contrario, la unidad a la que nos referimos no tiene nada que ver con uniformización.

f.- Desarrollar la cooperación.

Cooperar es trabajar juntos para y por una misma finalidad, sin perjuicio para nadie. Deberes y derechos son las dos caras de una misma moneda, los dos extremos de una misma cuerda. Necesitamos fundar una RECIPROCRACIA

Sin embargo, nadie puede desarrollar armoniosamente un trabajo, aún compartiendo la finalidad, si no se siente encajado desde su peculiaridad y valores distintivos en el marco de la labor colectiva. Para que esto se dé, se necesita favorecer y desarrollar la VOCACIÓN.

g.- Cultivar la amistad.

La amistad es la red energética afectiva aglutinante que se extiende entre semejantes que se entienden, respetan, colaboran y crean juntos, con prevalencia del bienestar común por encima del exclusivo personal. La amistad es el preludio de la fraternidad y la hermandad. ¿Concebís la posibilidad de una comunidad sin la urdimbre estructuradora de la amistad?

h.- Fundamentar en la ayuda mutua la búsqueda del bienestar general.

El sendero de la vida es de ayuda mutua. Esta es la comprensión de la interdependencia puesta al servicio del sentido de unidad. Con la ayuda mutua se supera la competitividad como base del desarrollo social.

En una COMUNIDAD no puede haber exitosos y fracasados, vencedores y vencidos, ricos y pobres. No se puede convivir en comunidad desde el derroche o desde la necesidad.

En una COMUNIDAD tampoco puede haber igualdad absoluta – uniformidad – porque es un hecho que no somos iguales y tenemos necesidades dispares.

La ayuda mutua es indispensable para lograr el bienestar general, que es la tarea común. La malicia estará descartada porque es una intención deformada por un falso conocimiento, o mejor dicho, por la ignorancia. Luego, la malicia y el bienestar general, son absolutamente incompatibles.

¿En qué terreno se enraíza la tarea del bienestar general? En el suelo de la confianza. Y éste lo forma la tierra de la certidumbre.

i.- Ejercitar la sobriedad.

La SOBRIEDAD es la equidad y el respeto en el uso y disfrute de los recursos. Implica certidumbre, plenitud interior, eficacia energética, capacidad de adaptación, justicia distributiva, abundancia, solidaridad, libertad, salud, equilibrio, flexibilidad y belleza.

Desde la sobriedad cualquier cambio es posible y más fácil de realizar.

j.- Elaborar reglas claras.

La cooperación es la base de una vida comunitaria y  necesita estar basada sobre reglas claras, unas reglas inspiradas en las grandes leyes del Universo.

La presencia de reglas claras enseña orden y disciplina, que a su vez ayudan a la adquisición de un ritmo. Además, tener reglas claras denota un plan o proyecto por el que se saben las condiciones de partida, a dónde se va y cómo se va. Representa también el desarrollo de un criterio claro, ayudando a evitar los perjuicios y los abusos.

El criterio es como una plantilla con la que se puede calibrar la realidad o irrealidad de un planteamiento. Es un patrón que resulta de una estructura interior equilibrada.

Estas reglas de cooperación serán pocas. Desconfiad siempre de todo sistema social que esté atiborrado de leyes y normativas; eso es señal de la existencia de una superpoblación de tramposos, lo que, a su vez, indica la prevalencia de la intención del engaño, el fraude, la hipocresía, el egoísmo y la corrupción. En una sola palabra, de la ignorancia.

Bien claro lo decía José Martí: “Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí“.

k.- Asimilar la dignidad y el valor del verdadero trabajo.

Dignidad es reflejo de saberse que se ES; es una actitud nacida de la autoestima. Los espíritus dijeron a Kardec que todo aquello que se hiciera que fuera útil, era TRABAJO. O como lo define Khalil Gibrán: ”El trabajo es el amor hecho visible” ¿Y qué es lo útil, sinónimo del amor hecho visible? Pues lo que hace bien a todos y a nadie perjudica.

¿Qué sucede cuando comprendemos que SOMOS en la interrelación con los demás y en el trabajo? Pues que reconocemos el valor de las cosas bien hechas porque se activa el amor a la obra. Imaginad una comunidad humana donde todos sus miembros estén imbuidos de un permanente afán por hacer las cosas cada vez mejor, por el solo placer de hacerlas bien. ¿Dónde serían capaces de llegar?

Pero, además, el  trabajo será continuo. La labor continua es un indicativo de estar vivos, porque la vida se caracteriza por un fluir constante y estar vivos es permitir que la vida fluya por nosotros. Desde el momento en que perdemos esa fluidez, esa creatividad, es que hay obstáculos interfiriendo, de aquí el dolor, la enfermedad, el conflicto.

Recordemos aquí las palabras de nuestra recordada Amalia Domingo Soler: “Yo antes me quejaba de todo. Después de conocer el Espiritismo sólo pienso en trabajar”.

El trabajo, la labor, la cooperación, será voluntario. El trabajo no puede ser una esclavitud forzada, sino que tiene que ser voluntario como expresión natural consecuente al aumento de la conciencia. Si no es así, hay falsedad e ignorancia y todo lo que se quiera construir sobre esa roída base, será falso. El avance real solo se puede realizar desde la libertad, en caso contrario provocará tensión, deformación y, consecuentemente, un engendro monstruoso y autodestrucción, tanto en lo personal como en lo social.

Las tareas que se desempeñen serán vocacionales. Recordemos que en su sentido etimológico original vocación es la “acción y efecto de llamar”. Hacer algo con agrado, que a uno le llene, contribuye a que los resultados sean más efectivos, productivos, perfeccionados, creativos y útiles. En el orden individual habrá mayores cotas de satisfacción y realización personal, de plenitud. En el orden social habrá más integración, coherencia y paz.

Aún así hay aspectos en la vida de una comunidad que serán ser realizados por la totalidad de sus miembros, en particular todas las actividades básicas. Es necesario tener siempre una toma de tierra, una cura de realidad. Grandes problemas vienen cuando se pierde este sentido de la realidad, si no véase la lejanía actual entre gobernantes y pueblo.

l.- Revalorizar las labores manuales.

Decíamos antes y repetimos ahora, que no se puede perder el contacto con la realidad. El desarrollo de las habilidades manuales nos compenetra con el mundo concreto, ayudando a enlazar idea y fenómeno. Esto quiere decir que nos convertimos en creadores completos, que son aquellos que además de concebir la idea, desarrollan la capacidad de formalizarla.

Quien hace creando, valora lo que otros hacen creando y esto da solidez a la comunidad, convirtiéndose en argamasa social sobre la base de la confianza, el respeto, el aprecio y la estima mutuos.

Cooperación conscientem.- Desarrollar la cooperación consciente.

Ningún trabajo es nocivo; sólo lo serán, si las hay, las condiciones ignorantes que lo puedan rodear. Todos los trabajos son importantes y solo una cooperación consciente permitirá un trabajo sano.

No se puede tener amor a la obra, si no se siente uno parte de algo superior que dote de sentido. Cuando las cosas cobran sentido es como si se iluminasen desde dentro y se comienzan a ver como son en realidad, cobrando todo su valor.

Cuando hago lo que hago porque sé y siento eso que hago y para qué lo hago, y comprendo su valor en el marco de la totalidad, es que estoy desarrollando una cooperación consciente.

n.- Desarrollar la justicia y la protección mutua.

Para que cada cual pueda poner en el trabajo lo mejor de sí mismo, se precisa calentar el corazón. Una COMUNIDAD es un organismo donde todas sus partes trabajan con un sentido unitario.

La justicia y la protección mutua derivan precisamente de percibir, comprender y sentir ese sentido unitario. Piezas de un mismo motor, piezas distintas en forma y función pero todas contribuyendo a una finalidad común; desde el momento en que una pieza es desatendida y falla, todo el motor se resiente y pierde su sentido de actuación. Por eso la conciencia colectiva comprende y siente que su supervivencia se asienta en la protección individual, y la protección individual se asienta en el realce de lo colectivo.

ñ.- Adquirir conciencia de la responsabilidad espiritual.

La manera de ennoblecer las conquistas sociales y de despertar las mejores posibilidades, es despojándolas de todo carácter competitivo. Esto únicamente se consigue cuando las cosas se hacen sin expectativas, sin pretensiones.

En esencia, ¿en qué consiste eso de “percibir todo con una conciencia espiritual”? Formulado de otra forma: ¿cuál es el síntoma más evidente de que todo se percibe con conciencia espiritual? Cuando hay conciencia de la Unidad.

o.- Establecer las metas más altas que seamos capaces de concebir.

Es necesario esforzarse hacia lo sumo, hacia lo absoluto. “Seamos realistas, hagamos lo imposible”, rezaba uno de los slogans más conocidos de la revolución parisina de 1968. Si no nos lo creemos, no lo haremos. Aquí está el secreto de la única fe posible y válida

¿Cuál es la llave de toda realización? La continuidad, sin bajones, en la tensión creativa, en el trabajo desde la unidad interna, porque solo la unidad es fuente.

p.- Exaltar la sencillez desde el reconocimiento de lo esencial.

¿Cómo será posible mover los corazones? No perdiendo sencillez. La exaltación de la sencillez únicamente podrá venir desde el reconocimiento de lo esencial a partir de una visión de conjunto, resultado de la comprensión sentida y anclada en la realidad mediante la acción práctica.

Es desde aquí donde se perciben los cuadros de correspondencias entre todo lo existente, desde donde se detecta y siente el hilo conductor de la Creación, el sentido unitario de la totalidad: la intención del Creador.

Desde esa perspectiva, la inmensa mayoría de los problemas y conflictos que sufrimos se revelan como auténticas nimiedades, que se disuelven de igual forma que la niebla de la mañana ante los primeros rayos de sol.

Tomar conciencia 03

13. CONCLUSIÓN

Sabemos la meta porque la sentimos y la siente un creciente sector de la humanidad que pronto será cualitativamente mayoritario. Nos resta identificar las fórmulas y modelos que encaucen y encarnen esa visión. Pero lo alentador, lo significativo, lo maravilloso, es que esas fórmulas las tenemos delante de nosotros, están aquí, tocándonos ahora mismo. El futuro de la humanidad está ya, ahora, aquí, ¿o es que no lo veis?

El problema es de visión interior y exterior. Todos los mecanismos, los adelantos y los modelos están ya en el presente. Hay que entrenar la vista intuitiva mediante la expansión de la conciencia y ejercitar el compromiso, entonces la historia dará un giro hacia un extraordinario horizonte de luz.

¿Qué habrá problemas? Si ¿Más agudos que los actuales durante un tiempo? Posiblemente. ¿Esto nos habrá de echar para atrás? En absoluto. ¿Qué la victoria es segura? Indudablemente.

Esta es, a nuestro modo de ver, la esencia del mensaje del Espiritismo como respuesta a los desafíos actuales del ser humano.

Oscar M. García Rodríguez    (GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA)

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