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Posts Tagged ‘khalil Gibran’

Tus hijos no son tus hijos

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.

No vienen de ti, sino a traves de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.

Deja que la inclinacion
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.

Khalil Gibran

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DESCANSA EN TU UNIVERSO

ENSUEÑO

En la oscuridad de la noche y al colocarme el sueño un manto sobre la faz de la tierra, sacudí mi pereza y me dirigí hacia el mar, diciendo para mí: “El mar no duerme y en la sombra del mar, el origen de la vida no duerme”.

Llegué a la orilla y vi que la niebla, descendiendo de la cima de los montes, cubría aquella comarca, como una hermosa muchacha cuando se cubre con su velo, y me detuve, rodeado por las rugientes olas, reflexionando en la indolencia de la noche y pensando que la fuerza eterna se oculta tras ella; esa fuerza que castiga a la tierra con las tormentas, que eleva los volcanes, que se tiñe con los pétalos de las perfumadas rosas y que canta con los murmuradores arroyos.

Y al cabo de un instante divisé tres fantasmas sentados sobre una roca cercana, envuelta por la niebla, que a veces los ocultaba y a veces los descubría; y me encaminé lentamente hacia la desnuda roca en que se encontraban, llevado de mi ardiente curiosidad.

Y cuando llegué a pocos pasos, me detuve delante de ellos, en aquel lugar encantado y se despertó en mi la fantasía que tuve toda mi vida y mi exaltada imaginación.

En aquel instante, se levantó uno de los tres fantasmas y con voz que parecía salir de gran profundidad, dijo:

“La vida, sin el amor, es como un árbol sin ramas ni frutos y el amor, sin la belleza, es como flores sin perfume y frutos sin semillas. La vida, el amor y la belleza son tres matices de un mismo ideal, elevado y libre, inseparable e inmutable”. Dicho esto, se sentó nuevamente.

Entonces clamó el segundo fantasma, con voces que asemejaban el estruendo de aguas torrenciales, diciendo:

“La vida, sin la audacia, es como una primavera sin hierba y la audacia, sin la razón, es como la hierba en el desierto estéril y raso. La vida, la audacia y la razón son tres matices de un mismo ideal inexplicable e inmutable”.

Entonces se levantó el tercer fantasma y con voz semejante al huracán que acompaña al trueno, dijo:

“La vida, sin libertad, es como un cuerpo sin alma y la libertad, sin el pensamiento, es como el alma insustancial. La vida, la libertad y el pensamiento son tres matices de un mismo ideal eterno, imprescindible e inextinguible”.

Entonces se levantaron los tres fantasmas y, con formidables gritos, dijeron simultáneamente:

“El amor y cuanto lo origina, la audacia y cuanto la precisa, y la libertad y cuanto la desea, son tres atalayas de los vigías de Dios, a quien nada se oculta por su sabiduría e inteligencia supremas”.

Y se apercibió, después, como un aleteo de invisibles pájaros, se agitaron sus cuerpos impetuosamente, yo entorné los ojos, pensativo, apreciando y alabando las juiciosas y sabias sentencias que escuché y cuando los abrí nuevamente, no vi sino el amplio mar, cubierto de niebla, y me acerqué a la roca en que estaban sentados los tres fantasmas y sólo vi una columna de incienso que se dirigía hacia el Cielo.

♣ ♣ ♣ ♣ ♣ ♣

FUENTE: “Por qué amo la Soledad”, por Khalil Gibran. Ediciones Offsetgrama. Buenos Aires (Argentina), 1979

 

 

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 sopresa del amor

Por: Oscar M. García

¿No os ha pasado a veces sorprender el destello de una mirada límpida, contemplar el goce desinhibido del disfrute espontáneo, el éxtasis absorto de alguien ante la belleza de una flor, la gracia y la armonía del gesto sinfónico de un cuerpo, la coordinación electrizante del ejecutante de una danza, la regocijante sorpresa estampada en un rostro al mirar una maravilla natural, la ternura destilando por todos los poros de la piel de una madre cuando contempla arrobada a su bebé, el arrebato imparable del entusiasmo, la sonrisa prendida en una cara como huella del alma…?

Si sois conscientes,  todos los casos antedichos y otros del mismo tenor que se pueden enumerar, responden a un mismo patrón, pero un patrón sin patrón, es decir, sin unas mismas referencias en la forma aunque si una misma identidad en cuanto naturaleza. Prima la espontaneidad, no hay memorias, no hay objetivos, no hay miedos, excusas o justificaciones, brilla por su ausencia el furtivismo, la pose o el efectismo. Solo es un aquí ahora sin condicionantes, directo, arrebatador… ¿No es eso el AMOR? Pues si no lo es, está muy cerca de serlo

Y es que en el AMOR no puede haber  nada preparado, no surge como parte  de un plan porque es ajeno al cálculo y la premeditación, pues – como escribió Khalil Gibran – “el amor se basta a sí mismo”.  Es sólo la desbordante y sublime espontaneidad del Ser que ES.

El AMOR brota como un fulgor de sintonías y resonancias de vida, es una irradiación de colores y formas para los oídos, música para los ojos, aromas para el tacto, sabores para la piel… Porque cuando participas de la fuente, te conviertes en fuente y “allí” no hay separación.

¿No os habéis dado cuenta de que en esos instantes tampoco hay tiempo? El pasado y el futuro se funden en un presente que es el eterno ESTAR del SER. Pura belleza, puro goce…

Pero si no tienes una mirada generosa no podrás verlo y es que cuando miras con generosidad es que estás amando, porque sólo el AMOR puede ver al AMOR.

Tal vez por eso alguien me dijo hoy al oído: “Que tu aspiración sea solo estar en los ojos de los que VEN”.

Sábado, 26 de julio de 2014

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