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SUPE QUE HABÍAS ESTADO ALLÍ

 ♣ ♣ ♣

Supe que había estado allí  porque te oí hablar

En la lengua secreta que nadie te enseñó,

Porque te acompañaba el aroma de los nueve océanos

Y tus manos llenas derramaron bienes como tesoros naufragados.

Supe que habías estado allí al sentir en la piel esas palabras cristalinas,

Aquellas que pronunciabas con los labios cerrados,

Y ver como abrías puertas al cielo entre las densas nieblas,

Cuando caminabas leve de equipajes con pasos alados.

Supe que habías estado allí porque no ofreciste explicaciones,

Porque me enseñaste a vivir sin garantías,

Y a comprender lo que es amar sin pedir correspondencia.

Supe que habías estado allí porque en tu presencia

Todos quisieron saber lo que ignoraban,

Porque llegaste sin permiso y ocupaste tu lugar sin necesidad de invitación,

Porque nunca te escuché pedir disculpas o hubiste de otorgar perdón.

Supe que habías estado allí porque jamás oí que enunciaras quejas,

Porque carecías de la torva habilidad de los orfebres de las excusas,

Creabas la abundancia de lo justo sin desbordarse en el derroche,

Y tus ojos se hacían más brillantes cuanto más negra era la noche.

***

Óscar García, 24 de Junio de 2016

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José Hierro, breves apuntes biográficos

hierro joséJosé Hierro del Real (Madrid, 3 de abril de 1922 – 21 de diciembre de 2002) fue un destacadísimo poeta español, crítico de arte y académico de la Real Academia de la Lengua.

En Santander, donde su familia se trasladó siendo él niño, estudia la carrera de perito industrial, que tuvo que interrumpir en 1936. Su primer poema, Una bala le ha matado, aparece publicado en 1937.

Al finalizar la Guerra Civil es detenido y procesado. Permanece en la cárcel hasta 1944 y allí empieza a interesarse de forma sistemática por la literatura, apareciendo ya en sus primeros escritos diversos hechos vividos durante la contienda.

Después de su salida de prisión vive en Valencia, donde se dedica a escribir, y en los años 40 vuelve a Santander donde, además de trabajar en diferentes oficios, colabora en la revista de la Cámara de Comercio.

En 1947 publica su primer libro de poemas, Tierra sin nosotros, en 1950 escribe Con las piedras, con el viento y en 1953 aparece Antología poética, una amplia selección de su obra lírica.

Durante esa época fija su residencia en Madrid, donde comienza a trabajar en Radio Nacional de España, además de realizar crítica de arte y colaborar en revistas y periódicos.

En 1954 edita Estatuas yacentes y en 1962 el volumen Poesías completas.

Durante las décadas siguientes continúa creando poesía, participa en actividades literarias, realiza crítica de arte analizando la obra de artistas del campo de la pintura y de la escultura, y forma parte de numerosos jurados literarios. Pronuncia gran número de conferencias sobre poesía y arte en la mayoría de las capitales europeas y sus poemas figuran en las más destacadas antologías de poesía contemporánea.

Está  considerado como una de las voces más representativas de la poesía social de posguerra.

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EL MUERTO

Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la hierba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos,
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de los gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores:
yo quería poner primavera en sus manos.)

¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.

Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.

♣ ♣ ♣

José Hierro – De “Alegría” (1947)

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Cabecera tal vez los sueños sean

Por: Idafe

 

Tal vez los sueños sean

sentimientos y pensamientos alados

que se nos escapan libres

para jugar con el viento

como las flores en primavera,

desnudos de acción,

hábitos y carácter,

huérfanos de destino.

Tal vez sólo sean

miradas que se lanzan

a los límites del futuro,

para marcar una ruta a la conciencia

como huellas en el camino

inédito de la esperanza.

 

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Paul_Éluard_circa_1930Paul Éluard (1895-1952), en una foto de 1930

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BUENA JUSTICIA

La ardiente ley de los hombres
De la uva hacen vino
Del carbón hacen fuego
De los besos hacen hombres.

La dura ley de los hombres
Quedar intacto a pesar
De las guerras y la miseria
A pesar de los peligros de muerte.

La dulce ley de los hombres
Transformar el agua en luz
El sueño en realidad
Y los enemigos en hermanos

Una ley antigua y nueva
Que se va perfeccionando
Desde el fondo del corazón del niño
Hasta la razón suprema

******

Versión de J. M. Caballero Bonald
De: Los senderos y la ruta de la poesía, 1952.

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MarthaMedeiros

Martha Medeiros

Martha Medeiros, la autora del poema “Muere Lentamente”, que aquí reproducimos – atribuido erróneamente con mucha frecuencia a Pablo Neruda – es una periodista, escritora y poeta brasileña, nacida el 20 de agosto de 1961. Columnista en los diarios Zero Hora, de Porto Alegre, y O Globo, de Río de Janeiro, es autora de más de 24 libros, entre poesía, crónicas, novelas y cuentos.

Hortensia

MUERE LENTAMENTE

♣ ♣ ♣

Muere lentamente

quien se transforma en esclavo del hábito,

repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca,

no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente

quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente

quien evita una pasión,

quien prefiere el negro sobre blanco

y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,

justamente las que rescatan el brillo de los ojos,

sonrisas de los bostezos,

corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente

quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,

quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,

quien no se permite por lo menos una vez en la vida,

huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente

quien no viaja,

quien no lee,

quien no oye música,

quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente

quien destruye su amor propio,

quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,

quien pasa los días quejándose de su mala suerte

o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,

quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,

no preguntando de un asunto que desconoce

o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,

recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor

que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos

una espléndida felicidad.

♣ ♣ ♣

Martha Medeiros

 

 

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