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DESDE LA UNIDAD

Sin hacer, sin logros, careciendo de metas, la radical espontaneidad del ACTO como condición inherente del Ser.

Convertido en orden, quien a ese estado llega es un atractor generador de Cosmos en el seno del Caos.

Terminada la ilusión de la dualidad y recuperada la Unidad, deja de haber separación, ya no hay fuera ni dentro, todo es lo mismo.

El siguiente escrito anónimo recogido en internet, resume de manera muy acertada un asunto sutil pero esencial en el avance de la comprensión espiritual: la enseñanza de la no acción, el Wu Wei.

                                                                                                                                  Idafe

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WU WEI: EL ARTE DE HACER DESDE LA NO-ACCIÓN

***

A propósito de la presencia

Desde tiempos inmemoriales, algunos antiguos sabios chinos acuñaron un concepto cuya sola enunciación representa un inmenso logro en la historia del conocimiento filosófico a la par que la expresión del método de conducta más sutil y poderoso que existe.

Frente a los habituales y manidos valores del voluntarismo, la acción desbordante, la energía frenética, o el dinamismo de la excitación, la propuesta de este paradójico hacer sin acción, se revela tan seductora como inaprensible si se trata de comprender desde una perspectiva limitada o reduccionista. Es evidente que nuestra educación occidental ha sido cimentada precisamente en la exaltación de esos principios, y hemos sido formados en la cultura de que por encima de los medios está la consecución de los objetivos, y que son los logros los que determinan ese apreciado valor social llamado éxito, que a veces de manera lastimosa tratamos de alcanzar incluso a costa de las conductas más destructoras tanto con uno mismo como con los demás. Tal vez por ello, el Wu Wei sea para nosotros, los occidentales, más difícil de comprender que para los pueblos de Oriente aunque, en realidad, el factor educacional es mucho menos condicionante que el deseo sincero que cada persona tenga de orientar su vida hacia la conquista de la paz interior.

Pero, ¿es este concepto algo más que una reflexión ingeniosa fruto de alguna mente extravagante? Y, lo que es más importante: ¿es susceptible de ser aplicado en el ámbito de lo concreto, en el mundo de lo práctico?, ¿cómo es posible hacer desde el no-hacer?, ¿no son ambas ideas antagónicas? Veamos ahora las tres pautas principales sobre las que es posible desarrollar el Wu Wei y cuyo aprendizaje crea un modelo de escenario idóneo donde el arte del no-hacer puede manifestarse.

La tranquilidad

Si la definimos como la virtud de no desasosegarse con facilidad y el dominio en la eliminación de los movimientos –tanto físicos, como emocionales y mentales-, la brusquedad y la violencia, con su obtención lograremos un elemento imprescindible para la acción correcta en todos los órdenes de la vida.

Si bien es cierto que la tranquilidad es un fruto que crece a la luz de la madurez y la experiencia, no es menos cierto que se trata de una actitud asumible y adaptable a nuestra conducta a través de un aprendizaje consciente.

La ligereza

Dentro de la enseñanza taoísta, podemos definir la ligereza como la virtud de no cargar de contenidos densos el significado de los sucesos en los que somos

protagonistas –tanto si son felices como si son funestos-, así como el dominio de discernir adecuadamente entre aquello que es importante y lo que no lo es o, dicho en palabras de los antiguos sabios, separar lo fundamental de lo accesorio.

Es obvio que esta separación, realizada desde un cierto nivel de consciencia, invita necesariamente a ser liviano ya que, en realidad, aquello que es realmente importante “un hombre de verdad es capaz de llevarlo dentro de sí mismo”.

La sencillez

Aplicando una somera observación a la conducta humana, se evidencia de inmediato la enorme tendencia que tiene el hombre a complicar las cosas, lo cual está íntimamente ligado a su asombrosa capacidad para perjudicarse a sí mismo.

Si definimos la sencillez como la virtud de gestionar la vida con la menor inversión de tiempo, esfuerzo, energía y medios posibles, podremos observar que el beneficio se multiplica en proporción directa a la reducción de la complejidad.

Además, si en la virtud de la sencillez está presente la calidad intrínseca a la falta de artificio y la carencia de ostentación, encontraremos en esta conducta ante la vida una de las más queridas por los aspirantes a la maestría del Wu Wei.

Antes de continuar debemos aclarar que el Wu Wei no tiene nada que ver, ni con la pasividad, ni mucho menos con la inactividad. Muy al contrario, siendo como es el arte de “permitir que las cosas sucedan siguiendo el flujo natural de la existencia”, podemos afirmar que el no-hacer es la máxima expresión de la acción. Y, en este mismo orden de definiciones, podemos citar a Blofeld cuando habla de “escapar de la acción artificiosa, calculada e interesada” y de la “acción siempre espontánea y de acuerdo al momento presente”. A estas afortunadas expresiones podemos añadir la falta de ansiedad, tensión, cálculo y, sobre todo, de interés respecto a los resultados. Es decir, una acción auténtica y que brota de lo más profundo del ser, dejando al margen todas las artificiosas necesidades del ego.

Dentro de los factores que envuelven al Wu Wei, lo que se define como la “acción libre de objetivos” representa su eje nuclear. Hemos dicho que todos los elementos de previsión, deseo, necesidad, cálculo y manipulación parten directamente del ego, y toda la catarata de intenciones y objetivos que éste convoca tiene como misión el dar respuesta al complejo e irreal mundo que habita.

Los antiguos maestros se dieron cuenta de que si se le sustraía al ego la posibilidad de “hacer”, esa inactividad iba debilitándolo paulatinamente.

Asimismo, siendo conscientes de que la inactividad es nociva en sí misma por la nula capacidad de aprendizaje que supone y por las secuelas que produce la

paralización de la energía, desarrollaron la estrategia de la “acción libre de objetivos”, cuya clave es que la energía no esté al servicio del ego para disfrazar sus carencias, satisfacer sus necesidades o proteger de sus miedos, sino ponerla al servicio del ser. Y es en este momento cuando es posible que se establezca el tránsito mágico que va desde el hacer al no-hacer, pues el ser no hace, es.

Ni que decir tiene que en esa identificación total del ser humano con la vida ya no existen ataduras. Además, representa una conquista monumental, la posibilidad de transformarse en una manifestación profunda del poder superior, cuyos actos, por su propia naturaleza, estarán ya siempre al servicio del diseño divino.

Otro aspecto importante a considerar asociado al Wu Wei es el de la no-excitación.

Habitualmente, la excitación es el punto de partida de la mayoría de nuestros actos: excitación sensorial, sexual, emocional, mental, intelectual, etcétera. De hecho, una de las causas principales de la infelicidad humana reside, según los antiguos maestros, en la búsqueda incesante de nuevas fuentes de excitación, es decir, de estímulos exteriores susceptibles de crear reacciones en nosotros. Pero esta facultad reactiva, si bien supone una enorme fuente de aprendizaje necesaria, es capaz de convertirse, incorrectamente utilizada, en la mayor responsable de nuestra falta de libertad. Recuerdo una ocasión en la cual, un maestro Zen que estaba de visita en España ilustró esta enseñanza señalando al toro bravo, perennemente “excitado” por la muleta del torero, como símbolo de la enorme capacidad de manipulación que la excitación es capaz de provocar en el ser humano.

Los mejores argumentos y herramientas que podemos manejar para huir de la terrible servidumbre que supone la excitación son la indiferencia y desafectación frente a lo superfluo, lo estúpido o las múltiples y variadas “muletas” que la vida diaria nos presenta como excitantes engaños que nos conducen de un lado a otro, creyendo además que ejercemos nuestra voluntad, cuando en realidad sólo respondemos mecánicamente a un juego de reacciones que nos abocarán la mayoría de las veces hacia el dolor.

Este breve cuento hindú puede ilustrar este punto, principalmente en lo que se refiere a las servidumbres emocionales:

Un buscador espiritual con una fuerte tendencia a dejarse manipular por factores externos fue a visitar a un maestro para plantearle el siguiente problema:

-Maestro, no soy capaz de encontrar la paz interior.

-¿Cuál es el motivo?- interrogó el maestro.

-Lo ignoro. Por eso estoy aquí, buscando tu sabiduría y consejo.

El maestro quedo pensativo unos instantes y dijo:

-Vas a ir ahora mismo al cementerio. Allí te sentarás en medio de las tumbas y pasarás la mañana elevando toda suerte de elogios a los muertos.

El discípulo obedeció y, una vez que hubo cumplido la tarea, regresó.

-¿Has hecho lo que te dije?- preguntó el maestro.

-Así lo he hecho- respondió el estudiante.

-Bien; pues ahora volverás al cementerio y pasarás la tarde vertiendo insultos e injurias a los muertos.

El discípulo volvió a cumplir la orden del maestro.

Llegada la noche, regresó de nuevo.

-Maestro, durante la mañana he ensalzado las virtudes de los muertos con toda clase de elogios, pero por la tarde he ofendido gravemente a esos mismos muertos con grandes insultos. ¿Puedes decirme ahora el objetivo de tus mandatos?

-¿Qué te contestaron los muertos?- preguntó a su vez el maestro- ¿No se mostraron satisfechos y se vanagloriaron con tus alabanzas?, ¿tal vez se volvieron indignados y coléricos con tus insultos?

-Pero maestro, eso no es posible. ¿Cómo van a reaccionar si están muertos?

-Pues eso es exactamente lo que has de esperar de ti mismo: la ausencia de reacciones, tanto ante las ofensas como ante las alabanzas. Si alguien te insulta y enciende tu cólera, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Si alguien te alaba e inflama tu vanidad, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Tu paz interior la tienes ahora en manos de los demás o en poder de los acontecimientos que te rodean.

Ve y rompe esas cadenas, recupera tu libertad y entonces encontrarás la paz interior.

Volvamos al Wu Wei. Posiblemente no sea mala propuesta el ejercitarse en el aprendizaje de esta acción sin-hacer, y aunque si bien la aspiración que nos deja la frase de Chuang-Tse “La alegría y la felicidad perfectas sólo pueden encontrarse en la no-acción” sea un poco elevada, si que podremos reencontrarnos, aunque sea en un tono más modesto, con algunos valores un tanto olvidados como los mencionados de la sencillez, tranquilidad, ligereza y anonimato.

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CUANDO LA SOCIEDAD ESTÁ A PUNTO

DE PERDER SU VIDA ESENCIAL

El Wen-tzu, conocido también con el título honorífico de Comprender los misterios, es uno de los grandes libros básicos del taoísmo, escrito hace más de dos mil años. Siguiendo la tradición de Lao Tse, Chuang-tzu y los Maestros de Huainan, el Wen-tzu abarca toda la gama del pensamiento y de la práctica taoísta. Olvidado durante mucho tiempo por todo el mundo excepto por los iniciados.

El Wen-tzu presenta una visión del taoísmo que es muy diferente de la proyectada por los eruditos occidentales y que está más de acuerdo con las concepciones taoístas. Su compilación se atribuye a un discípulo de Lao Tse, el famoso autor del clásico Tao Te King, y la mayor parte de su contenido se atribuye al mismo Lao Tse. La atribución de autoría en el antiguo taoísmo era generalmente simbólica más que histórica. Los nombres pueden referirse no sólo a supuestas personas individuales, sino también a escuelas y a tradiciones asociadas a los individuos o a sus círculos.

Según la tradición taoísta, el antiguo sabio Lao Tse no era un individuo aislado, sino que era miembro de un círculo esotérico. Se cree que tuvo varios discípulos, a cada uno de los cuales transmitió una serie de antiguas enseñanzas taoístas. El libro conocido como el Wen-tzu constituye una de estas series, una elaboración de las enseñanzas del Tao Te King en un conjunto de discursos atribuidos al antiguo maestro Lao Tse.

FUENTE: Extractado de la Introducción a la versión publicada en español, escrita por Thomas Cleary

 

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Del Wen-tzu traemos aquí uno de los comentarios o enseñanzas atribuidas a Lao Tse. Leed con detenimiento y el que sea capaz de ver, que vea. Mirad a vuestro alrededor, mirad vuestro interior, mirad sobre las cosas y los sucesos desde el silencio, mirad el sentido de los aconteceres del día a día. Comprended dónde estamos y hacia donde vamos y actuad en consecuencia según el grado de responsabilidad que podáis asumir: un tiempo muere, un nuevo tiempo asoma por el horizonte, pero entre medio todo se desmonta, pues siendo el solar el mismo, la vieja casa se derrumba necesariamente y será convertida en escombros para poder edificar allí mismo un nuevo hogar.

                                                                                                  Idafe

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Retrato idealizado de Lao Tse

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Lao Tse dijo:

Cuando la sociedad está a punto de perder su vida esencial, es como la emergencia de la energía negativa: el liderazgo es ignorante, se descuida el Camino, muere la virtud. Se emprenden proyectos que no están en armonía con la Naturaleza, se dan órdenes que constituyen una violación de las cuatro estaciones. El verano y el otoño disminuyen su armonía, el cielo y la tierra son exprimidos de su virtud. Los gobernantes en sus tronos están incómodos, los grandes se ocultan y no hablan, los ministros promueven las ideas de los que están arriba incluso en detrimento de la normalidad. La gente extraña a sus parientes, pero recibe a los villanos, utiliza el halago para estratagemas secretas; se compite por mantener gobernantes corruptos, acompañándolos en su caos para llegar a sus propias metas.

En consecuencia, gobernantes y gobernados están reñidos y mantienen relaciones amistosas cuando se aparta a los familiares y éstos no permanecen juntos. En los campos no hay brotes erguidos, en las calles no hay paseantes. Se extraen las arenas auríferas, se cogen las piedras preciosas, se capturan las tortugas por sus conchas y se les saca las entrañas. Se practica la adivinación cada día; el mundo entero está desunido. Los gobernantes locales establecen leyes que difieren entre sí, y cultivan costumbres antagónicas.

Sacan la raíz y abandonan la base, elaborando códigos penales para endurecerlos y hacerlos rigurosos, luchando con armas, exterminando al pueblo llano, asesinando a su mayor parte. Levantan ejércitos y causan problemas, atacando las ciudades y matando al azar, derribando lo elevado y poniendo en peligro lo seguro. Fabrican grandes vehículos de asalto y fortalezas reforzadas para repeler tropas de combate, y hacen que sus batallones vayan a misiones mortales. Contra un formidable enemigo, de cien que van, sólo uno regresa; quienes llegan a hacerse una reputación para sí mismos tal vez consigan parte del territorio anexionado, pero esto cuesta cien mil muertos en combate, además de innumerables adultos y niños que mueren de hambre y frío.

Después de esto, el mundo nunca puede estar en paz en su vida esencial y disfrutar sus maneras de actuar habituales. Así, las personas conscientes y los sabios se elevan y la mantienen con la virtud del Camino, y la ayudan con humanidad y justicia. Quienes están cerca promueven su sabiduría, mientras quienes están a distancia toman su virtud a pecho. El mundo se funde en uno, y los descendientes se ayudan unos a otros generación tras generación para liberarse de los comienzos de la traición, detener la persuasión ilógica, eliminar las leyes crueles, liberarse de los deberes que causan problemas y arduos deberes, detener los efectos del rumor y de la murmuración, cerrar las puertas al partidismo, minar los cocientes de inteligencia para adaptarse a la normalidad general, ignorar el cuerpo y disminuir el intelecto para comulgar ampliamente con lo desconocido y diferenciado, al igual que cada cosa retorna a su raíz.

Incluso los sabios no pueden crear un tiempo; lo que hacen es evitar perder el tiempo cuando éste llega. Esta es la razón por la que no mueren.

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ZhuangziChuang Tzu Chuang Tse (iteralmente “Maestro Zhuang”) fue un filósofo de la antigua China que vivió alrededor del siglo IV a. C. durante el período de los Reinos combatientes, y que corresponde a la cumbre del pensamiento filosófico chino de las Cien escuelas del pensamiento. Nacido en el reino Song, vivió aproximadamente entre los años 369 y 290 a. d. C. y se le considera el segundo taoísta más importante, por detrás tan sólo de Laoze, y heredero del pensamiento de este último.

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LA GRAN SABIDURÍA

La gran sabiduría es amplitud. La sabiduría pequeña es discriminación. Las grandes doctrinas son fuego que todo lo devora. Las pequeñas son tiquismiquis de distinciones. Así lo que en el sueño el espíritu asocia y mezcla, en la vigilia el cuerpo separa y distingue. Al entablar contacto con las cosas se traba el corazón con ellas originándose en él lucha diaria. Tan pronto se ensancha y se dilata como se cierra obstinadamente en sus profundos senos. Son pequeñas inquietudes que le acucian o son grandes temores que le paralizan totalmente. Brotan como disparadas por resorte de ballesta. Quien las dispara es la distinción del es y del no es (verdadero y falso, bueno y malo) La guardamos con la misma fidelidad con que se guarda un pacto. Guardarlo, decimos ser victoria nuestra. Así se va marchitando nuestro espíritu, muriendo como muere la naturaleza a la llegada del otoño e invierno, insensiblemente día por día. Una vez hundidos y anegados, ya no hay posibilidad de emerger de nuevo, hundiéndonos más a medida que la vejez avanza. Nada podrá volver a la luz un corazón que ha muerto Ya.

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HSIN-HSIN-MING
Poema de la Confianza en la Mente Pura

♣ ♣ ♣ ♣ ♣ ♣

INTRODUCCIÓN

Seng Tsan (también conocido como Kanchi Sosán en Japón) es el autor de un antiguo poema titulado Hsin Sin Ming. De su vida y obra no se conoce casi nada. Lo que sabemos, conforme a los relatos conservados por la tradición, que el Zen (Chan) llegó a China en torno a la primera mitad del siglo VI, de la mano de un monje hindú llamado Bodhidharma. Era el 28º sucesor en una línea de transmisión de la enseñanza que se remontaba hasta Kasyapa, discípulo del propio Buda. A partir ahí, el Zen fue echando raíces en China, abriéndose un linaje espiritual de seis patriarcas o maestros, siendo precisamente Seng Tsan el tercero de ellos. En esos primeros tiempos, se produjo un bello encuentro entre el Zen y el taoísmo chino, surgiendo una de las tradiciones antiguas más ricas de significados en la que inscribe el poema Hsin Sin Ming, claramente impregnado de aromas taoístas.

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Por: Seng-Ts’an (Tercer Patriarca Chan)

Barraseparadora artística
El Gran Camino no es difícil
para aquellos que no tienen preferencias.
Cuando ambos, amor y odio, están ausentes
todo se vuelve claro y diáfano.
Sin embargo, haz la más mínima distinción,
y el cielo y la tierra se distancian infinitamente.
Si quieres ver la verdad,
no mantengas ninguna opinión a favor o en contra.
La lucha entre lo que a uno le gusta
y lo que le disgusta
es la enfermedad de la mente.

Cuando no se entiende el significado
profundo de las cosas,
se perturba en vano la paz esencial de la mente.
El Camino es perfecto, como el espacio infinito
donde nada falta y nada sobra.
De hecho, es debido a nuestra elección
de aceptar o rechazar que no vemos
la verdadera naturaleza de las cosas.
No vivas en los enredos de las cosas externas
ni en los sentimientos internos de vacío.
Mantente sereno, sin hacer esfuerzos,
en la unidad de las cosas,
y tales falsos conceptos desaparecerán por sí solos.

Cuando tratas de parar la actividad
para alcanzar la pasividad,
el propio esfuerzo te llena de actividad.
Mientras estés en un extremo o en el otro,
nunca conocerás la Unidad.
Aquellos que no viven en el Camino único
fracasan en ambas: actividad y pasividad,
afirmación y negación.

Negar la realidad de las cosas
es no ver su realidad;
afirmar el vacío de las cosas
es no ver su realidad.
Cuanto más hablas y piensas acerca de ello,
más te alejas de la verdad.
Deja de hablar y de pensar,
y no habrá nada
que no puedas saber.

Volver a las raíces es encontrar el significado,
pero perseguir apariencias es alejarse del origen.
En el momento de la iluminación interior
se transcienden las apariencias y el vacío.
A los cambios que parecen ocurrir en el mundo vacío
los llamamos reales solamente debido
a nuestra ignorancia.
No busques la verdad;
tan sólo deja de mantener opiniones.

No permanezcas en el estado de dualidad;
evita cuidadosamente esas búsquedas.
Si queda rastro de esto o aquello,
de lo correcto o lo incorrecto,
la esencia de la Mente se perderá en la confusión.
Aunque todas las dualidades proceden del Uno,
no te apegues ni siquiera a este Uno.

Cuando la mente existe imperturbable en el Camino,
nada en el mundo puede ofender,
y cuando una cosa ya no puede ofender,
deja de existir el viejo modo.

Cuando no surgen pensamientos discriminativos,
la vieja mente deja de existir.
Cuando los objetos del pensamiento se desvanecen,
el sujeto pensante se desvanece;
y cuando la mente se desvanece, los objetos se desvanecen.
Las cosas son objetos debido al sujeto,
y la mente es tal debido a las cosas.
Entiende la relatividad de ambos,
así como la realidad básica: la unidad del vacío.
En este Vacío ambos son indistinguibles
y cada uno contiene en sí mismo el mundo entero.
Si no haces ninguna discriminación
entre burdo y sutil,
no te tentarán
el prejuicio y la opinión.

Vivir en el Gran Camino
no es ni fácil ni difícil,
pero aquellos que tienen una visión limitada
son miedosos e indecisos:
cuanto más se apresuran, más lentos van,
y el apego no tiene límites;
estar apegado, aunque sea a la idea de la iluminación,
es desviarse.
Deja que las cosas sean a su manera
y no habrá ni ir ni venir.

Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza)
y andarás libre y tranquilo.
Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta,
pues todo es oscuro y confuso,
y la gravosa práctica de juzgar
trae consigo irritación y hastío.
¿Qué beneficio se puede sacar
de las distinciones y las separaciones?

Si deseas ir por el Camino único,
no desprecies ni siquiera el mundo
de los sentidos y las ideas.
En realidad, aceptarlo plenamente
es idéntico a la verdadera Iluminación.
El hombre sabio no persigue ninguna meta,
pero el tonto se encadena a sí mismo.
Hay un Dharma, una verdad, una ley, no varias;
las distinciones surgen
por las tenaces necesidades del ignorante.
Buscar la Mente con la mente discriminatoria
es el mayor de los errores.

Actividad y descanso derivan de la ilusión;
en la iluminación no hay agrado ni desagrado.
Todas las dualidades proceden de ignorantes deducciones.
Son como sueños o flores en el aire:
es estúpido intentar atraparlas.
Ganancia o pérdida, correcto o incorrecto:
tales pensamientos tienen que ser finalmente
abolidos de una vez por todas.

Si el ojo nunca duerme,
todos los sueños cesarán naturalmente.
Si la mente no hace discriminaciones,
las diez mil cosas
son como son: de la misma esencia.
Entender el misterio de la única esencia
es liberarse de todos los enredos.
Cuando todas las cosas se ven por igual,
se alcanza la esencia intemporal del Ser.
Ninguna comparación o analogía es posible
en este estado sin causas ni relaciones.

Considera inmóvil el movimiento
y en movimiento lo inmóvil,
y ambos, estado de movimiento
y estado de reposo, desaparecen.
Cuando tales dualidades dejan de existir
la propia Unidad no puede existir.
Ninguna ley o descripción
es aplicable a esta finalidad suprema.

Para la mente unificada, en armonía con el Camino,
cesan todos los esfuerzos enfocados hacia uno mismo.
Las dudas y las vacilaciones se desvanecen,
y vivir en la fe verdadera se vuelve posible.
De un solo golpe somos liberados del cautiverio;
nada se aferra a nosotros y
nosotros no nos aferramos a nada.
Todo está vacío, claro, autoiluminado,
sin el empleo del poder de la mente.
Aquí, el pensamiento, el sentimiento,
el conocimiento y la imaginación no tienen ningún valor.

En este mundo de Esencialidad
no existe ni el yo ni nada que no sea yo.

Para entrar directamente en armonía con esta realidad,
cuando las dudas surjan simplemente di: «No dos».
En este «no dos» nada está separado,
nada está excluido.
No importa cuándo ni dónde:
iluminación significa entrar en esta verdad.
Y esta verdad está más allá del aumento o
la disminución en el tiempo o el espacio:
en ella, un solo pensamiento dura diez mil años.

Vacío acá, vacío allá,
y sin embargo, el Universo infinito está
siempre delante de tus ojos.
Infinitamente grande e infinitamente pequeño;
no hay diferencia, porque las definiciones han desaparecido
y no se ven límites.
Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser.
No malgastes el tiempo con dudas y argumentos
que no tienen nada que ver con esto.
Una cosa, todas las cosas:
van juntas y entremezcladas,
sin distinción.
Vivir en esta comprensión
es no estar inquieto a causa de la no perfección.
Vivir en esta fe es el camino hacia la no-dualidad,
porque lo no-dual es uno
con la mente que confía.
¡Palabras!
El Camino está más allá del lenguaje,
porque en él no hay
ni ayer
ni mañana
ni hoy.

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Cabellera de estrellas

QUÉ ES EL MIEDO Y CÓMO SUPERARLO: EL GRAN SECRETO

DE LA TRANSFORMACIÓN PERSONAL Y SOCIAL

  Barraseparadora artística

Este artículo es un resumen del capítulo 9 del libro

“Selección de conferencias holísticas”, del Dr. David R. Hawkins,

titulado Preocupación, Miedo y Ansiedad.

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Revisión de la traducción, introducción,

comentarios, notas y conclusión: Óscar García


INTRODUCCIÓN

Dice Silo en “La Mirada Interna”: “Si te hablo con desinterés de aquello que hace libre al ser, merece la pena que intentes comprender”. Nada mejor que esta frase para introducir este artículo cuyo contenido es uno de los máximos regalos que nos ha hecho el Dr. David R. Hawkins, un psiquiatra, científico y descollante personalidad norteamericana, cuya obra resulta fundamental conocer para todo sincero buscador de sí mismo.

El asunto que aquí se trata – el miedo y cómo superarlo -, en la forma y profundidad con que lo desentraña el Dr. Hawkins, nos proporciona los elementos comprensivos y algunas herramientas imprescindibles para salir de la esclavitud y alcanzar nuestra libertad espiritual, así como para construir las bases de una sociedad verdaderamente solidaria y justa.

Por tanto, repetimos: si se nos habla con desinterés de aquello que hace libre al ser humano, vale la pena que intentemos comprender. Así pues, amigo/a: lee, estudia y medita con atención el contenido de este artículo. Compartir es parte de la atmósfera de la comprensión y el camino para transformar este mundo en un verdadero hogar.

Cabecera preocupación miedo y ansiedad

“La salud holística utiliza la frase ‘cuerpo, mente y espíritu’ con frecuencia, por lo que será útil entender más sobre ella. ¿Qué significa realmente? ¿Es sólo una frase o un eslogan? ¿Es el “espíritu” una abstracción metafísica o una sentencia religiosa? ¿Se trata de una fantasía de las personas que no están muy bien conectadas con el mundo real? Definir esta relación una vez más, nos ayudará a acelerar nuestro trabajo a través de una mayor comprensión.”

“Una vez más queremos revisar cómo la experiencia humana se da y buscar en nuestro interior para ver cómo este fenómeno se produce realmente. Al analizar la relación entre el cuerpo, la mente y el espíritu desde la perspectiva de la experiencia, algunas cosas pueden sonar un tanto sorprendentes, como el hecho de que el cuerpo no puede experimentarse a sí mismo…. Todos tendemos a pensar en nosotros como un cuerpo y creer que “yo soy el cuerpo”. Sin embargo esto no es cierto, porque el cuerpo es incapaz de experimentarse a sí mismo. Por ejemplo, mi brazo izquierdo no puede experimentarse como brazo izquierdo. Hay sensaciones provenientes del cuerpo, pero no estoy experimentando el cuerpo…, estoy experimentando las sensaciones del cuerpo pero… ellas no pueden experimentarse a sí mismas. Las sensaciones procedentes del brazo tienen que ser experimentadas en algún lugar que está en la mente.”

“Si hacemos una incisión en el cerebro que borre parte de la mente en funcionamiento, o al menos la forma en que opera en el plano físico, no somos capaces de experimentar el lado opuesto del cuerpo. Esto es muy común después de un derrame cerebral, cuando el paciente es incapaz de experimentar en la mente… la existencia de una parte de su cuerpo. Por lo tanto, el cuerpo no puede ser experimentado sin la sensación y la sensación sólo puede ser experimentada en la mente. Curiosamente, la mente no puede experimentarse a sí misma. Un pensamiento no puede experimentar su propio pensar, un recuerdo no puede experimentar su propia memoria, y una fantasía no puede experimentar su propia fantasiosidad. Lo que pasa por la mente tiene que ser experimentado en realidad en un campo de energía que es mayor que la propia mente, el cual es llamado ‘la conciencia’.”

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“La conciencia le permite a uno ser consciente de lo que sucede en la mente y es el motivo básico para anestesiar. Con la anestesia la conciencia es borrada, lo que resulta en no ser consciente de lo que está pasando en la mente. Sin conciencia, no hay consciencia de la mente o el cuerpo; sin la mente, no hay consciencia de las sensaciones o el cuerpo. En consecuencia nos daremos cuenta, observándonos a lo largo del día, que todas nuestras experiencias se están experimentando de un modo más general, que se realizaron en un campo de experiencia que es casi difuso. Es casi como si estuviera en todas las partes del espacio y éste estuviera en el interior de la propia conciencia.”

“Un interesante experimento es averiguar dónde creemos que realmente experimentamos un pensamiento. La mayoría de la gente piensa que es en su cabeza, pero eso es un pensamiento sobre el pensamiento. Si les pedimos que ahora dejen cualquier creencia acerca de dónde creen que están experimentando un pensamiento y, en su lugar, apunten exactamente donde un pensamiento está siendo experimentado – la verdad básica de donde el fenómeno se está produciendo – aprenden que no hay ningún lugar en particular donde el pensamiento ocurre. Todo lo que pueden decir es que el pensamiento está ocurriendo y que ellos tienen una consciencia del pensamiento, pero no pueden poner su dedo donde ello está siendo posible, en ningún lugar en particular donde esté siendo experimentado, en general, de una forma integral.”

“Es muy necesario para nosotros saber esto, porque algunas de las técnicas que utilizaremos anulan muchos de los sistemas de creencias que están en la base del sufrimiento humano. La conciencia en sí es como una pantalla de cine en la que aquello que está cambiando es experimentado. Si nos fijamos, veremos que toda la experiencia es experiencia de cambio. El movimiento que experimentamos es el ir y venir, el retroceso, la decadencia y el flujo. La razón por la que podemos experimentar lo que cambia, es porque se está experimentando desde un fondo que es inmutable. Es debido a que la pantalla de la película permanece, que podamos ver el movimiento de la película. Por lo tanto, aquello que cambia es lo que es experimentado y es experimentado en la propia conciencia, la cual no tiene una ubicación exacta.”

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Antes de pasar a otras consideraciones referidas al miedo y la ansiedad como consecuencia de cierto nivel y estado de la conciencia, el Dr. Hawkins explica la llamada ‘Función Hipoglucémica’, como factor orgánico desencadenante de muchas emociones negativas:

“Un origen frecuente de la ira y otras emociones negativas es el problema psicológico de la ‘función hipoglucémica’ (bajo azúcar en sangre), que se asocia con una reacción exagerada a la ingesta de azúcar en la dieta. Esto también se denomina “hiperinsulinismo”, que es una reacción exagerada a la glucosa y a la sacarosa. La caída repentina de azúcar en la sangre puede precipitar reacciones emocionales internacionales de ira, rabia, miedo, temblores, pánico, o incluso violencia.”

Falta de energís

“El diagnóstico se puede hacer clínicamente simplemente deteniendo todo el consumo de azúcar y observando la desaparición de los síntomas negativos. Puede ser verificado por una prueba de tolerancia a la glucosa de cinco horas. En una persona normal, los niveles de glucosa al principio aumentan rápidamente y luego poco a poco desaparecen. El patrón de la hipoglucemia, sin embargo, muestra una rápida caída en el nivel de glucosa en sangre y la repentina caída puede entonces precipitar emociones negativas bastante graves, agitación física, debilidad o incluso desmayos. También puede derivar en el ansia por el alcohol o los sedantes. El trastorno es bien conocido en los programas de recuperación como el de Alcohólicos Anónimos…”

“Cuando los posibles pacientes llamaban a mi oficina, les decía que dejaran de ingerir todo el azúcar (y alcohol) hasta que los viera en la consulta. Con los años, el veinticinco por ciento de los pacientes estaban ‘curados’ (asintomáticos) en el momento en que los veía. Debido a la alta prevalencia de este trastorno clínico y sus diversas formas de expresión, vale la pena investigarlo como un elemento que contribuye en todos los trastornos emocionales. Puede incluso ser el detonante de episodios psicóticos, así como de violencia física. Algunas personas sin diagnosticar terminaron en la cárcel o en prisión por asalto y otros delitos de violencia. Es una causa frecuente de conflictos conyugales o de tipo social, fricción familiar y trastornos del comportamiento.”

violencia interior

“El miedo – continúa Hawkins – es un nivel de conciencia a ser abordado donde está, no en su expresión y extensión en el mundo – el miedo a esto, el miedo a aquello – y no tratar de controlarlo en el ámbito de lo particular, sino manejarlo más bien como un nivel de conciencia. Esto se hace tomando consciencia de lo que somos, que es mayor que el miedo, y aprender a dejar de identificarnos con la emoción porque no somos eso. Somos un campo global en el que el miedo está siendo experimentado. Este se convierte en una pequeña cosa que ocurre dentro de un contexto más amplio, en el cual nos volvemos conscientes de nosotros mismos como lo que realmente somos.”

“Uno de los mayores obstáculos para gestionar el dejar ir del miedo, es el miedo al propio miedo. Vamos a describir una técnica que disipa el miedo al miedo. Una vez que ya no tenemos miedo al miedo, el asunto se convierte en muy simple. ¿No es el miedo al miedo el problema? Una persona que tiene miedo al miedo, al igual que la persona que va al dentista, está preocupada por el dolor; ese es el temor inicial. Cuando empezamos a buscar la naturaleza del miedo, podemos ver que el número de miedos es interminable; por lo tanto, las personas se convierten en víctimas y se convencen de que el origen del miedo está fuera de ellos mismos.”

“Si la gente piensa que el origen o la fuente del miedo está fuera de sí mismos, entonces sería muy poco lo que podrían hacer al respecto. De hecho, realmente, nada podrían hacer. En tanto que continúe la creencia de que el origen está fuera de ellos mismos, siempre serán las víctimas del miedo, hasta que comiencen a darse cuenta de que es una condición presente en ellos y que ellos son el origen del miedo que proyectan sobre el mundo. Por supuesto, están seguros de verlo ‘ahí fuera’ porque simplemente lo proyectaron hacia fuera.”

“Cuando nos fijamos en el miedo, vemos lo omnipresente que puede llegar a ser. Si nos damos cuenta de que el miedo es un nivel de conciencia, entonces nos daremos cuenta que a partir de ese nivel de conciencia el miedo puede ser adherido a todo. Tratar de superar los miedos particulares puede tener un cierto valor limitado, pero eso no le cambia a uno como persona temerosa… El temor a un miedo específico puede ser clínicamente útil y de utilidad práctica en la vida, pero no altera lo que uno es. Las condiciones del miedo pueden ser cambiadas para que ya no te sientas como un pequeño ser que no tiene poder y está en camino de ser la víctima del propio miedo.”

espiral

“… .Al abordar el campo de energía del Miedo, empezamos a darnos cuenta de que el tener miedo puede unirse a cualquier cosa y a todo en nuestras vidas… Queremos a nuestra madre y surge el miedo de “¿qué pasaría si la perdiéramos?” Nos encanta nuestro cuerpo hasta que surge el miedo a la muerte o enfermedad. Nos encanta el dinero hasta que surge el miedo a la pérdida o a ser acusados de codiciosos. No importa lo que pensemos sobre algo, el miedo puede ser adherido a ello. Nos gusta nuestro automóvil hasta que surge el miedo a un accidente. Una persona miedosa une el miedo a todo; por lo tanto, todo lo que llega a la mente proviene de un campo de energía temeroso y se colorea de miedo…”

“Si nosotros somos el origen de ese campo de energía, entonces toda nuestra experiencia provendrá del campo del miedo y todo en nuestra vida puede convertirse en miedo. El futuro es terrible: la vejez, el envejecer, lo que va a pasar con el cuerpo, lo que va a pasar con mis finanzas, lo que va a pasar con mis relaciones, qué le va a pasar a mi familia, qué le va a pasar a mi cuenta bancaria, qué le va a pasar a mi país, y qué va a pasar al mundo.”

“Las personas que desarrollan miedo global te hablarán de su miedo a la aniquilación nuclear, o a las guerras intergalácticas, o a los meteoros, o a catastróficos ‘fin de los tiempos’. La expansión del miedo no cambia el hecho de que todavía es sólo miedo. Exaltarlo y hacerlo parecer dramático no cambia el hecho de que es sólo miedo. Los miedos a la guerra intergaláctica o a la destrucción y el fin de la raza humana, no son diferentes al miedo del niño a la oscuridad o el miedo a que un perro pueda mordernos. Experimentalmente, el miedo siempre es la misma emoción.”

“Característico a todos ellos es el campo de energía llamado Miedo. El Miedo a ‘qué’ es en realidad inmaterial. Hemos de aprender a buscar entre los pensamientos y sentimientos. Realmente hemos de buscar por debajo de las sensaciones el campo de energía del cual surge la sensación que se está originando y luego aprender a manejar este campo de energía. Cuando hacemos esto perdemos nuestro miedo al miedo, y en la medida en que esto sucede, empezamos a aprender a manejar el miedo directamente. Es una cosa extremadamente sencilla de manejar una vez que estamos familiarizados con algunas de las técnicas fáciles preferidas.”

“El mundo funciona bastante bien con gente miedosa, ya que las vidas personales también están predominantemente dirigidas por el miedo. Pero una vez que hemos aprendido una manera de evitar ser acorralados por el miedo, empezamos a trascender el mundo, así como a trascender el ser una víctima, ya que el mundo puede amenazarnos sólo por el miedo. Si nos cierran nuestra cuenta bancaria, realizan una auditoría, nos persiguen, nos dejan o nos provocan, el arma sobre nuestras cabezas es siempre la misma: el arma del miedo…, no hay ningún final al número de temores, pero hay un fin al miedo y a ser una víctima del miedo.”

Texto 1a

“Aprenderemos a perder el miedo al miedo, a disfrutar el proceso, a empezar a sentirnos realmente bien con nosotros mismos, cuando nos demos cuenta de que ya no somos la víctima…, que es el efecto de ese miedo omnipresente. El problema no es el miedo en sí, sino el campo de energía del miedo. Podemos empezar a ver que estamos controlándolo, porque nosotros somos el origen del mismo. Comenzamos admitiendo la verdad de que “yo soy el origen del mi miedo”. Sabemos que en un estado de ánimo diferente una cosa temible no es tan temible. Se podría decir acerca de lo que tememos: “tengo miedo de eso”, pero cuando estamos acompañados por otra persona o en un estado de ánimo diferente, con humor y pasando un buen rato riendo, entonces aquello ya no engendra miedo, así que el origen del miedo no está en el mundo.”

“No hay manera de superar el miedo de uno al mundo, porque no hay manera de que el mundo pueda ser controlado para acabar con el miedo de uno, ni puede el miedo ser superado cambiando la sociedad, cambiando la ley o cambiando las reglas. El origen del miedo está en el interior de uno mismo.”

Rambo contra el mundo

“Imagina un gran acontecimiento. Se dan dos aspectos, uno es el acontecimiento en sí mismo y el segundo es cómo nos sentimos al respecto. Tener más policía en el acontecimiento podría hacernos sentir mejor; pero, de hecho, ¿a dónde iba la policía en el momento en que nuestro apartamento estaba siendo robando? Al otro extremo de la ciudad, naturalmente. Por lo tanto, nuestra gestión del miedo realmente depende de nosotros mismos. Surge de nuestra propia voluntad de que nosotros somos el origen de ese miedo, el cual está ocurriendo en el interior de nuestra propia conciencia. Por lo tanto, queremos dirigirla donde verdaderamente está siendo experimentado.”

“La mayoría de la gente experimenta el miedo de alguna manera física, así que lo primero a hacer en la experiencia del miedo es eliminar el prestar ninguna atención al pensamiento. Una sensación de miedo generará, literalmente, millones de pensamientos. No hay fin a los pensamientos de miedo, porque están saliendo del campo de energía del propio miedo, lo que genera una serie interminable de pensamientos. Clínicamente hablando, el control de los pensamientos específicos en sí tiene un valor limitado y el miedo simplemente genera más pensamientos después, por lo que queremos utilizar una técnica que se encargará del propio miedo.”

Texto 4

“… A media que observan lo que está siendo experimentado verán, cuando observan más allá del pensamiento, que eso está siendo experimentando primeramente en el cuerpo. Pueden notar una tensión en los músculos del estómago, una sensación de náuseas en el estómago, temblores en brazos y piernas o sequedad en la boca. Algunas personas tienen cólicos intestinales o dificultad para respirar. Sea lo que sea, ellos observan en su interior para ver lo que realmente se está experimentando. La verdad esencial es lo que está siendo experimentado, no lo que uno está pensando sobre ello, o los conceptos que uno está proyectando sobre la experiencia; no es la etiqueta de ella sino lo que uno está, literalmente, experimentando en el interior.”

“La técnica consiste en dejar de resistir la vivencia de lo que está, literalmente, siendo experimentando. Dejar de resistir la sequedad de la boca. Dejarla ahí y darle la bienvenida. Dejar de resistir la sensación de estómago revuelto y el temblor en los brazos y las piernas. Cuando hacemos esto, estamos dejando de centrarnos en los pensamientos de lo que está siendo experimentado. Nos dejamos llevar totalmente y nos entregamos a esas sensaciones. El dejarse ir es como ser el sauce ante el viento.”

El autor nos recuerda la antigua sabiduría del Taoísmo, la cual enseña que el roble que se resiste al viento, es susceptible a la rotura, mientras que el sauce, que se inclina, sobrevive:

“Al igual que el sauce – comenta – nos inclinamos con la experiencia que nos viene. Dejamos que esté, nos mezclamos con ella y le damos la bienvenida. Le decimos: “Tengamos más de esto”. Al hacerlo descubriremos, para nuestra sorpresa, que hay una cantidad limitada de esa sensación. Es como si la cantidad de miedo que tenemos estuviera limitada. ¿Cómo puede ser esto? Es como si este miedo fuera un compresor que contiene todo el miedo reprimido que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, empezando en nuestra infancia. Está todo el miedo que no hubiéramos experimentado o expresado, o no se le hubiera permitido expresarse… por lo que el miedo se suprime, se reprime y nos esforzamos por sacarlo de la consciencia.”

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“…El miedo llegó y sin darnos cuenta nos encorsetó. El miedo está empujándonos afuera de la consciencia o golpeando los dedos sobre el escritorio. El miedo es tan rápidamente suprimido que no nos damos cuenta ni de que estuvo allí. A medida que pasan los años, hemos acumulado la energía de este miedo. La energía tras él aumenta la presión y cuando llega a cierto punto, es como si la aguja hubiera llegado a una línea roja en el dial y la presión de este miedo ahora empezará a expresarse. Se desborda sobre nuestra experiencia y comienza a colorearla. Si no lo examinamos, pensamos que este miedo está viniendo del mundo y le echamos la culpa al mundo por ello. Creemos que es una experiencia espantosa que está pasando ahí fuera…”

Texto 5

“Entonces nos apropiamos de esta fuente de miedo, que es nuestro propio miedo acumulado. Empezamos a darle la bienvenida y esperamos la oportunidad para que este miedo salga. La liberación básica del miedo es por una gran entrega profunda. Las sensaciones y la experiencia interior del miedo siguen siendo la misma, no importa lo que pensemos o temamos. Si alguien apunta una escopeta a nuestro corazón y dice: ‘Dame todo tu dinero’, ¿qué vamos a experimentar? Vamos a experimentar la boca seca, debilidad en las rodillas, y la vieja y familiar sensación del estómago revuelto. Si un tanque enemigo llega a nuestra casa, llama, gira el cañón y apunta derecho a nuestra cabeza, ¿qué vamos a experimentar? Lo mismo ocurre si alguien pone un ratón sobre nuestra cabeza. Vamos a experimentar una sequedad de boca, náuseas en el estómago, calambres en nuestro intestino y ese sentimiento de debilidad en nuestros músculos.”

“Todos, alguna vez, hemos reaccionado a esas sensaciones. Al experimentar con esta técnica aprenderemos que todo de lo que hemos de ocuparnos es de lo que estamos experimentando en la propia conciencia, se localice en el cuerpo o en otro lugar. Después de la meditación y el trabajo con esta técnica, nos daremos cuenta de que esta experiencia está verdaderamente sucediendo en un difuso por todas partes. El fenómeno de las náuseas, el estómago revuelto y la sequedad de boca, están siendo experimentados en un vago, en un difuso por todas partes. Simplemente permitimos a la experiencia estar presente, sin resistirnos a ella. Desde que nos centramos en esto, el miedo comienza a disminuir porque ya no estamos prestando atención a los pensamientos. Los propios pensamientos están generando más miedo.”

flexibilidad“Si estamos muy ocupados con esta técnica de, simplemente, dejar de lado la resistencia al miedo, estamos ahora concentrados en el campo de energía en sí. Tras este miedo hay una energía y estamos dejando de resistir la liberación progresiva y la descarga de esa energía. Al hacer esto perdemos el miedo al miedo. Ya no es un impresionante terror el que nos despierta en medio de la noche. No es más que una experiencia emocional interior, sensaciones que pueden ser tratadas fácilmente. Podemos preguntarnos: ¿Verdaderamente puedo controlar una boca seca? Por supuesto, puedo.”

“Otra técnica para eliminar las emociones negativas es dejar de lado sus imágenes mentales asociadas que atraen y amplifican las emociones vinculadas. Simplemente niega la imagen y anula la tentación de caer en ella.”

“… Nosotros no conseguimos ir más allá, así que nos convertimos en víctimas de nuestros propios miedos, a menos que nos apropiemos de eso que es su origen. Mientras lo racionalicemos y digamos que el origen del miedo está ‘ahí fuera’, no lo podremos superar. Una vez que comenzamos a reconocer que somos el experimentador, que somos quienes establecemos la manera en la que experimentamos las cosas, entonces nos volveremos dueños de la situación. Nuestra autoestima se ve afectada. Ya no somos alguien víctima o estamos sujetos al miedo. Somos algo más que el miedo. El miedo no es más que una experiencia en la conciencia y ya no tenemos que darle realidad etiquetándola como ‘miedo a algo’, lo cual puede ser un proceso interminable.”

“El miedo se une a todas las cosas del mundo para la gente miedosa. Cambiar el mundo no lo cambiará. Una persona puede estar terriblemente preocupada en una situación muy segura y no temer nada en absoluto en una situación que es hipotéticamente muy peligrosa. Por ejemplo, una persona que está siendo asaltada es una cosa, y luego está el miedo a ser asaltado, que es distinto. El miedo a ser asaltado no es el mismo al de verdaderamente ser asaltado. Es muy posible que ocurran circunstancias muy desafortunadas en la vida y no sentir miedo en absoluto. De hecho, incluso puedes experimentar que eres simplemente testigo del fenómeno.”

El Dr. David R. Hawkins refiere varias experiencias personales donde usando la técnica descrita pudo controlar, disminuir e, incluso, anular completamente el miedo. La primera le permitió superar su acendrado miedo a las alturas y la otra consistió en un encuentro frontal con una serpiente de cascabel en que no cabía la posibilidad de huida o defensa:

“Todos los pensamientos de auto-protección que la conciencia social me había programado, estuvieron presentes. Afortunadamente y por suerte para mí, o yo no estaría hablando de esto ahora, había aprendido esta técnica. Al instante me di cuenta de que mi vida dependía de utilizarla, por lo que automáticamente inicié esta técnica exacta. Automáticamente dejé de querer hacer nada con el miedo, de querer controlar o cambiar nada al respecto. En cambio fui a mi Ser interior y simplemente acepté la experiencia interior al liberarme de cualquier resistencia. Me alegré incluso porque, de alguna manera, cuando realmente experimentamos nuestra conciencia interior, vemos que nuestra supervivencia depende de ésta en todo momento. Vi que mi supervivencia realmente dependía de la excelencia con la que me dejara ir, me entregué a Dios y me liberé, dejando de resistir la experiencia. Mientras lo hacía, los pensamientos de miedo desaparecieron al instante y sentí un profundo estado de paz que se asentaba tanto en la serpiente como en mí.”

Y añade: “Era como si me hubiera convertido en el testigo, no en el testigo limitado a este cuerpo, sino en el testigo de la conciencia, que parecía no tener dimensión. Esta dimensión sin forma fue entonces el experimentador de la presencia de un estado de tranquilidad. Este estado profundo era de tal poder, que prevaleció en la conciencia tanto de la serpiente como de la personalidad de esta persona que les habla acerca de esto. La serpiente me miró con interés, probablemente no había visto a un ser humano en toda su vida y mucho menos a 30 cm de distancia Yo miraba a la serpiente de cascabel con gran curiosidad y pensé en ella como en un hermano. Los dos fuimos introducidos en la unidad de este espacio de nuestro propio ser juntos, en un estado de extrema intimidad. Salido de éste vino una especie de alegría interior y sentí amor por la serpiente, que surgía del campo de donde el miedo había sido eliminado”.

“… De este modo, tanto la serpiente como yo mismo trascendimos el miedo y nos trasladamos a un silencio atemporal. La serpiente estaba como encantada. Nos miramos durante unos minutos y fui reacio a romper el hechizo dejándola. La serpiente serpenteó entonces lejos sin agitar su cascabel.”

“Esto es valioso porque muestra la falsedad de otro de los sistemas de creencias de la mente del que tenemos que aprender a liberarnos, que es la idea de que el miedo es el origen de nuestra seguridad. Nos daremos cuenta de que la mente parece adorar el miedo como si fuera una especie de semidiós. La mente tiene un programa que dice: ‘La razón por la que estoy vivo es gracias a mis miedos. Estoy vivo porque permito al miedo que decida lo que voy a hacer’. Un poco de introspección nos demostrará que este sistema de creencias está operando. Una persona dice: ‘Bien, si no estuviera preocupado por ser pobre en mi vejez, no podría conseguir un seguro. Si no me preocupara el tener un accidente con el coche, no podría conducir de manera segura’. Por lo que la personalidad comienza a atribuir la fuente de su vitalidad, la fuente de su vida, al miedo, el cual es el dios de su vida. Realmente comienzan a adorar el miedo.”

“Podemos ver en el ejemplo anterior, que lo contrario es cierto. Lo que garantiza nuestra supervivencia es la ausencia de miedo y su sustitución por la cautela y el sentido común realista. Hemos logrado sobrevivir a pesar de nuestros miedos, no a causa de ellos. Podemos tomar decisiones basadas en elecciones racionales, sobre nuestro conocimiento y sobre el valor que proviene del estado de ser de lo que realmente somos, sin miedo a entrar en la escena en absoluto. Durante todo el día tomamos decisiones basadas sólo en nuestra propia consciencia de la realidad, sin ningún miedo implicado. El miedo no es necesario. Existe la idea de que el miedo es bueno para nosotros, que es beneficioso y que tiene todo tipo de valores ocultos y misteriosos. La gente mirará atrás y racionalizará cómo el miedo consiguió hacer esto o aquello, y todo lo que puedo decir es: ‘Lástima’. Lástima que no lo hicieran por amor a sí mismos o a sus semejantes. Es una pena que no surgiera del amor a la vida misma del amor a su propia vitalidad y del amor a su cuerpo. ¿Por qué no hacer cosas por nuestro cuerpo, por amor a él, en vez de por miedo a las consecuencias? ¿Por qué no mantenerlo sano y feliz porque lo amamos y valoramos y no porque nos preocupe un ataque al corazón o algo parecido?”

El Dr. Hawkins describe una tercera técnica para descargar el miedo, a la cual llama “el peor de los casos”, y que es el miedo a la muerte que subyace oculto tras una ingente variedad de miedos aparentes:

“Si nos atenemos al miedo y preguntamos: ‘¿Por qué tengo miedo a eso?’, veremos que nos lleva a otro miedo. ¿Por qué tenemos miedo de conducir un coche? Puede ser que tengamos un accidente. ¿Por qué tenemos miedo de un accidente? Porque podemos herirnos. ¿Qué pasa si nos herimos? Entonces podemos sufrir dolor, y así sucesivamente. Encontraremos que todos los miedos, en última instancia, conducen al miedo a la muerte, el miedo a que el cuerpo muera…”

Tumba de arena

“Por ejemplo, digamos que nuestros miedos financieros son que nos quedáramos totalmente sin dinero, sin un lugar donde vivir, sin dinero para comida o ropa, y que terminemos semidesnudos en algún lugar de una esquina fría de la calle sin ningún lugar donde ir y sin ayuda médica. Lo que hacemos es constantemente dejar de resistirnos a esta sensación e imaginar lo peor que nos puede pasar a nosotros, como terminar en el albergue de los pobres o sentado en una esquina de la calle, como un vagabundo o un peregrino. Luego dejamos de imaginar el peor escenario posible, que estamos junto a nuestra mochila, sentados en una fría esquina de la calle a media noche, sin amigos.”

“Nos imaginamos el peor de los miedos que pudiera ser posible y continuamos con la práctica. Si vamos al interior de nosotros mismos y seguimos dejando de resistirnos a la experiencia interior de lo que estamos viniendo, muy pronto el miedo al peor de los escenarios cesará. Si continuamos con esta práctica lo suficiente, con el tiempo finalmente se asienta y controlamos la ‘grandeza’ que es imaginarnos a nosotros mismos en el ataúd… ¿Cuál es el peor escenario que la mayoría de la gente puede visualizar?: la muerte física.”

Texto 6

“Existe la creencia de que somos el cuerpo material, y de que eso es todo lo que hay para nosotros. Tarde o temprano llegamos a ese miedo y cuando lo hacemos, lo acomodamos de la misma forma que nos acomodamos a cualquier otro miedo. Dejamos ir la muerte, que es una etiqueta, un pensamiento y un concepto. No tenemos experiencia de esa verdad, sólo nuestras fantasías, pensamientos y creencias; por lo tanto, tenemos que etiquetarla como una fantasía de nuestra mente. Que la gente realmente lo experimente como lo imagine y deje de resistir esos sentimientos y sensaciones es algo muy sorprendente. Cuando han pasado por el proceso y se han convertido en algo que es mayor que toda la experiencia, se dan cuenta de que han sobrevivido al peor escenario posible.”

Esto explica perfectamente el hecho de que tantas personas que han experimentado casos de “muerte clínica”, hayan salido de aquella vivencia sin tener ya, en adelante, ningún temor a la ominosa parca, recargados con una energía y una determinación singulares para operar cambios substanciales en la dirección de sus vidas.

Ni siquiera el dinero, en el que muchas personas cifran su seguridad, puede anular el miedo ni protegernos de lo que tememos, como bien asevera el Dr. Hawkins:

“No importa cuánto dinero se tenga, ese miedo está presente. La idea de que podemos ganar más y más dinero y amontonarlo en el banco, es inútil… El dinero no nos va a proteger en absoluto, ni poner barricadas, ni seis pestillos en nuestra puerta o contratar a más policías. La única protección es el apropiarnos de que somos el origen de nuestra propia experiencia, que somos dueños de ella, que podemos encauzarla y que somos más grandes que ella.”

“La mente siempre trata de justificar nuestros miedos, por supuesto. Dice: ‘Bueno, hay una gran cantidad de atolondrados; por lo tanto, mi miedo está justificado’. ¿Por qué hay que justificar el miedo? ¿Quién lo necesita? ¿Por qué caminamos a casa eligiendo la forma en que sabemos que no nos atracan? ¿Por qué no nos amamos lo suficiente? ¿Por qué no simplemente salimos a disfrutar de la vida y la valoramos tanto que no queremos correr el riesgo de elegir?”

“La supervivencia no depende del miedo a ser asaltados o atracados. Depende de la pre-elección, que es hecha por una mente que no tiene miedo. Debido al “no miedo”, estoy hoy vivo.”

“No fue la preocupación lo que persuadió a la serpiente de cascabel de morderme cuando estaba realmente a sólo unos centímetros de distancia. Fue por la pérdida del miedo y el dejarlo ir. Es posible estar en situaciones muy graves, peligrosas (como la Segunda Guerra Mundial, etc.) y experimentar solamente alegría, felicidad y confianza en esas circunstancias. He caminado a través de una multitud de asesinos que habrían fácilmente atacado a una persona que tuviera miedo y lo hice con una sonrisa feliz y alegre en sus rostros. Ellos se ‘apartaban’ cuando un tipo como yo caminaba entre ellos mientras sostenían sus intimidatorias armas, cadenas y navajas. Si hubiera ido con miedo, habrían tenido un desafío al que atreverse y me hubieran atacado. La seguridad provenía del dejar ir el miedo. Sin miedo ni bravuconería, no hubo nada que pagar a la emocionalidad.”

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“El ‘dejar ir’ el peor de los casos es muy beneficioso. Al hacer esto, nos damos cuenta de que algo ha sido activado por el miedo en nosotros. Ahora que hemos perdido el miedo al miedo, cuando se presenta sólo caminamos un rato con él. Una vez anduve con miedo dos semanas completas. Con esa sensación de temblores eléctricos que recorrían el cuerpo, seguí con lo mío y seguí dejando que el miedo me recorriera, porque me di cuenta de que podría terminar. Sin embargo, a medida que hacemos eso, podemos darnos cuenta de que hay otra fuente subyacente al miedo original que lo inicia, la culpa.”

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“Ahora comenzamos a ver el valor del trabajo que el mundo llama conciencia espiritual o algo similar. Podemos ver los beneficios de técnicas tales como el concentrarse en el valor del perdón. Al perdonarnos a nosotros mismos y a los demás seres humanos y entregar el juicio a Dios, empezamos a encontrar que al dejar ir el condenarnos a nosotros mismos y a los demás, el sentimiento de culpa inconsciente comienza a aliviar el miedo, ya que el miedo se mantuvo en la mente porque inconscientemente esperábamos un retorno de las represalias a nuestros ataques. Esperamos venganza y contraataque. Cada pensamiento negativo y hostil que sostenemos sobre los demás genera nuestros propios miedos, porque en el plano psíquico o mental, que son invisibles al ojo humano, es como si estuviéramos construyendo lo que nos amenaza para volverse contra nosotros. Aprendemos que el miedo comienza a disminuir a medida que dejamos de lado nuestra ira, hostilidad, crítica, y los pensamientos de condena a los demás. Aprendemos el valor de dejar ir los pensamientos que hacen que otras personas se equivoquen. Empezamos a valorarlos y amarlos por su ser, por lo que son. Empezamos a vernos diferentes y, por tanto, empezamos a ver los demás diferentes. Nos volvemos dispuestos a perdonar, olvidar y pasar por alto.”

“Como resultado, empezamos a ver que todas las cosas que condenamos en los demás son en realidad solo expresiones de su humanidad. Lo que hemos estado condenando de nosotros y de los demás es la humanidad, la inocencia del niño pequeño interior que creyó todo lo que oyó mientras crecía. La conciencia del niño es inocente, ¿no? Ama y confía en sus padres. Ama a su madre. Por lo tanto, la inocencia del niño se programa. Es el niño inocente que cree todo lo que le dicen los padres, maestros, y la programación política-social que se produce a través de la televisión y los sistemas de creencias del país.”

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“¿Quién o qué compró todos los sistemas de creencias de nuestra mente? ¿Quién compró lo que creemos? Fue la mente interior inocente, porque en la mente de ese niño inocente, la naturaleza de la conciencia en sí misma, no ha cambiado desde que nacimos. Lo que está leyendo esto ahora mismo, es la conciencia inocente del niño diciendo: ‘Creo esto. Lo considero en mí.’ El niño inocente nunca muere, esa inocencia está todavía presente. Vemos en el mundo de hoy las acciones de los hombres jóvenes ignorantes y susceptibles que están siendo programados para odiar (paradójicamente, por la religión)….”

“Comenzamos a ver esa inocencia intrínseca y nos damos cuenta de que todas las cosas que hemos aprendido y terminaron siendo erróneas, se adoptaron por el estado intrínseco de no conocer la verdad y también de aprender lo que no era verdad. Por lo tanto, estamos dispuestos a dejar de lado nuestras condenas a los demás y a nosotros mismos. Estamos comenzando a apropiarnos de nuestra propia inocencia y la de los demás. Es desafortunado y quizás lamentable, que la desinformación entre en la mente inocente.”

“Podemos ver la mente como el hardware del ordenador y sus sistemas de creencias como el software. ¿Puede el niño de cinco años cuestionar el sistema político que escucha en el jardín de infancia a sus compañeros, padres o abuelos? Podemos ver que es por su ‘no saber interior’. Es a partir de la inocencia de su ‘no saber interior’ que él cree lo que cree. Como resultado, estamos dispuestos a perdonar a los demás, y en lugar de condenarlos, los entendemos.”

“A partir de esta comprensión se desarrolla una cierta compasión. Una persona compasiva no tiene ningún miedo. ¿Qué hay que temer en un mundo compasivo en la medida en que somos el origen de nuestra propia experiencia y compasión cuando somos dueños de nuestro interior? Vemos nuestra propia inocencia y la inocencia de los demás seres y tenemos la experiencia de un mundo compasivo y de amor. Ya no caminamos con miedo porque ya no es lo que creamos en nuestro interior. Vemos que fuimos el origen de nuestros miedos. El mundo nunca fue el origen de nuestro miedo, fuimos nosotros. Al haber dejado de lado la creación y propagación del miedo a través de la culpa interminable, que se produce a través de los juicios interminables que el condicionamiento social nos ha impuesto, la culpa inconsciente disminuye…”

Sol en movimiento

“Cada vez que decidimos dejar de condenar a una persona y en su lugar tratamos de entenderla, nuestro propio almacén de culpa inconsciente disminuye. En el inconsciente está el ojo por ojo y diente por diente. Si deseamos que alguien caiga muerto, ¿qué crees que es equivalente en nuestra mente inconsciente? Que debemos caer muertos. No pensamos que nuestros pensamientos acerca de ‘si tan sólo sucediera esto o aquello podría caer muerto’, tienen algo que ver con nuestros miedos a un ataque al corazón; pero, por supuesto, tienen que ver. A medida que dejamos de desear a otras personas que mueran, encontraremos, curiosamente, que nuestros miedos y obsesiones de que podamos o vayamos a tener un infarto y todas las precauciones dietéticas que lo acompañan, disminuirán. En su lugar, estamos muy tranquilos por eso. Cuando vamos, vamos. Si nos quedamos, nos quedamos. ¡Gran cosa!”

“Lo que valoramos es la vida y ya no nos centramos en el final potencial de esta vida; por lo tanto, entramos en una experiencia diferente al experimentar la vida y quiénes somos. Somos aquel en quien se está experimentando lo que sucede… Nos hemos identificado con lo que somos en realidad y ya no somos más la víctima.”

“La victimización surge del inconsciente. Significa ser inconsciente de esta configuración del juego que ha estado sucediendo en nuestras mentes. Simplemente tomamos consciencia de que ya estamos fuera de él…”

Texto 8

“Cuando el miedo llega, le damos la bienvenida y decimos: ‘¡Genial! ¡Qué oportunidad para dejar ir más de esto!’, porque ahora estamos sintiendo el beneficio de la disminución de los miedos que hemos tenido toda nuestra vida. Pocos llegan a darse cuenta del alcance de los miedos que se mantienen hasta que comienzan a desaparecer y entonces es alucinante. Decimos: ‘Nunca me di cuenta que era un ser humano tan miedoso’ …”

“… La mente es tan poderosa que la forma en que sostiene nuestra experiencia literalmente determina nuestra experiencia. El miedo crea una cierta visión del mundo y tiende a convertirse en una profecía auto-cumplida. Recientes investigaciones universitarias, así como nuestra propia investigación, muestran que lo que uno mantiene en mente tiende a manifestarse en la propia experiencia del mundo. El mundo de nuestra experiencia se convierte en la representación exterior de lo que hemos estado llevando a cabo en la mente, así que nuestra vida es realmente un mundo de espejos. Lo que estamos verdaderamente viendo y experimentando es una proyección de nuestro propio nivel de conciencia…”

CONCLUSIÓN

Entre lo que vivimos objetivamente y lo que registramos subjetivamente, puede haber muchas veces una gran diferencia; es decir, una gran incoherencia. Nuestra esencia espiritual, en cuyo seno está todo nuestro potencial esperando su actualización, tiene su propio sistema de guía para inducir la vía correcta al Ser en la senda de la experimentación en los mundos materiales. En etapas anteriores de la vida, la expresión de esa señal guía serían los instintos, en la fase humana serían primeramente las emociones. Cuando la incoherencia se detecta, la señal es de alarma y toma la forma de emociones negativas. Las emociones positivas serían justo lo contrario: señales de autoafirmación interna.

Así, esa señal original es – o contiene – también una semilla de información. Si la señal de alarma – emociones negativas – no se atiende o no se sabe cómo atenderla porque o bien se la niega o bien se la acalla justificándola, a raíz de un estado de conciencia no adecuado, la mente se ve empujada a formalizarla en un argumentario racional, un imaginario interior y una visión de la vida que se traduce en valores, ideologías y, finalmente – cuando es compartido por muchos – en sistemas sociales que, inevitablemente, portarán en su seno su naturaleza intrínsecamente incoherente (destructiva). Esta íntima condición inestable se hará, tarde o pronto, evidente y terminará por hacer entrar en crisis al sistema que fundamenta. De ahí que las crisis sociales sean el equivalente colectivo de la falta de respuesta constructiva a las emociones negativas en la dimensión personal: una señal de alarma que invita a un profundo cambio.

Pero cuando las emociones negativas son atendidas, cuando es comprendido su mensaje y se sintoniza con el nivel de conciencia preciso, la mente comienza a traducir o formalizar la semilla informacional que incorporan, en valores, ideas y visiones de la vida coherentes… Esto sitúa al ser humano que vive esta situación al borde de un gran cambio personal, y cuando son muchos individuos los que experimentan al unísono un proceso semejante, se está al borde de un gran cambio social. Dicho en otros términos, se está cerca de de un inminente cambio de paradigma.

Las ideas coherentes con las emociones que se sienten, aportan certidumbre, sentido vital, alegría interior, optimismo, reconocimiento de la unidad y, consecuentemente, de la responsabilidad individual.

Una vez aquí, ¿qué resta? ¿Cómo convertir los ideales en realidades prácticas? ¿De qué modos operativos se produciría el cambio personal y el social? Este es un paso crítico y muchos seres y sociedades humanas corren, en este punto, el riesgo de quedar empantanados en la duda sobre cómo hacerlo.

Solo se sale de este impasse tomando REFERENCIAS del EJEMPLO de quienes han andado el camino antes que nosotros: la vida de los maestros y los “grandes despiertos” que ha registrado la historia humana, son ese manantial de inspiradores. Allí se encuentra un tesoro de modelos a los que podemos acudir. Y si tenemos el privilegio de tratar a lo largo de nuestra vida con alguno de estos “grandes despiertos”, es que se nos ha dado una oportunidad inestimable. Y si no es así, aprendamos la alternativa que nos enseña esta fábula:

Hace mucho tiempo un joven guerrero, cansado de la vida que llevaba, se acercó a la cueva donde vivía un eremita reputado de gran sabio. Cuando llegó a su presencia le refirió sus deseos de convertirse en su discípulo para aprender de su sabiduría. Mas el sabio eremita le dijo:

-Aún no estás preparado; antes de que te conviertas en mi discípulo, debes ir por el mundo y acumular la experiencia que te falta. Vete, pues, viaja por todas las tierras, aprende y cuando te sientas capaz, regresa y yo compartiré contigo mi sabiduría.

Y aquel guerrero hizo caso al sabio maestro y se lanzó a viajar por el mundo. Conoció tierras y países que nunca sospechó existieran, gentes de las más diversas razas, amó, luchó, vivió y después de muchos años regresó a la cueva del viejo sabio. Cuando aquel le vio y le reconoció, le dijo:

-Ahora si estás preparado. Siéntate a mi lado y te haré depositario de mi sabiduría.

Pero entonces el viajero le respondió:

-No venerable anciano, ahora no te necesito, pues he comprendido que el camino también puede ser un gran maestro.

Pero aún pudiera quedar un último vestigio de resistencia para que la realidad ideal pase a ser realidad objetiva y para trascenderla se precisa que la necesidad interior supere la inercia del acomodo. Y esto se vincula a la intensidad– cuantificación – de la señal interior, pues para que efectivamente se opere el salto evolutivo, se necesita llegar a cierto umbral.

Las emociones correctamente informadas – formalizadas – se convierten en sentimientos y su centro de irradiación es el corazón – cerebro cardíaco – con su potente y complejo campo magnético. ¿Por qué los grandes maestros y las tradicionales enseñanzas espirituales de las más grandes civilizaciones, siempre se referían al CORAZÓN como el CENTRO que debería guiar nuestra vida? Porque nuestro corazón es la síntesis de nuestro estado evolutivo, una suerte de resultante final entre nuestro cerebro emocional o entérico – situado en nuestros intestinos – y nuestro cerebro racional o encefálico.

En concomitancia al logro de esta coherencia interna, asomará cada vez más fuerte la voz de la intuición, una forma de conocer directa, inmediata, que acalla los inservibles diálogos internos autojustificadores. La voz del espíritu se hace presente y patente.

Desde muchas fuentes de sabiduría espiritual se nos ha enseñado desde siempre, que en el ser humano solo existen dos fuerzas en acción, el amor y el miedo, cuando falta el amor aparece el miedo. Mas el miedo se disfraza bajo innumerables formas y se esconde tras incontables actitudes. Todo se reduciría, pues, a la presencia del amor o a su falta. Pero la falta de amor carece de entidad, no es un principio absoluto opuesto al amor, es su ausencia. Como la oscuridad no es un principio opuesto a la luz, sino su carencia. En definitiva, el miedo, cada miedo, todo miedo, no es y  no son sino expresiones pequeñas, raquíticas a veces, escasas otras, inadecuadas las más, incoherentes – no proporcionadas – siempre, del gran principio del AMOR que es esencia y substrato de toda existencia.

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Mirando el arcoiris

INTRODUCCIÓN

Jacobo Grinberg, el genial científico

Jacobo GrinbergJacobo Grinberg-Zylberbaum, uno de los más lúcidos e intrépidos científicos mexicanos, nacido en 1946, desapareció misteriosamente en 1994. Como legado dejó, además de su ejemplar actitud ante el estudio científico de la conciencia y múltiples fenómenos “etéreos”, la fundación del Instituto Nacional para el Estudio de la Conciencia y más de cincuenta libros, así como innumerables estudios e investigaciones. Grinberg egresó de la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde cursó la carrera de Psicología, y entre otros estudios de posgrado obtuvo un doctorado en el New York Medical College, durante el cual se dedicó principalmente a llevar un registro electrofisiológico del cerebro humano expuesto a estímulos geométricos. Se dice que a los 12 años Grinberg decidió estudiar la mente humana a raíz de que su madre falleciera de un derrame cerebral. A partir de entonces comenzaría una admirable trayectoria que lo llevaría a confrontar la mente, a través del minucioso estudio, hasta consagrar una comunión con ella y entender que a fin de cuentas esta representaba el pulso catalizador por medio del cual el ser humano construye lo que conocemos como realidad.

Una de las etapas más populares de la carrera profesional de Grinberg fue el trabajo realizado junto con la legendaria curandera mexicana Pachita, con quien trabajó, desde una perspectiva científica, en la evaluación metodológica de las manifestaciones de conciencia en el ser humano. A partir de estas experiencias escribió el más popular de sus libros, Pachita, Milagro Mexicano. En la introducción de esta obra, Grinberg justificó así su publicación que para muchos puso en riesgo su prestigio científico y, sin embargo, terminó por ser una pieza fundamental para que la ciencia se permitiese relajar sus viejos tabúes y disponerse a estudiar aquellas facetas de la “realidad” que permanecían a la sombra de la mirada de los científicos.

En la introducción, decíamos, escribió: “Hace  años tuve la suerte de conocer a Pachita; recibir sus enseñanzas, compartir su trabajo y acompañarla en sus exploraciones. Esa mujer extraordinaria modificó mi percepción de la realidad y me puso en contacto directo con un mundo lleno de magia y poder. Fui testigo de una serie de acontecimientos asombrosos y me obligué a escribir acerca de ellos con la mayor exactitud posible. Este libro es el resultado de ese trabajo. Describo lo que vi tal como sucedió, sin modificaciones y con toda veracidad. Pachita era capaz de realizar verdaderos milagros modificando el espacio-tiempo y la materia, al grado de poder materializar objetos, realizar trasplantes de órganos, diagnosticar enfermedades y curar a los enfermos que por cientos acudían a pedirle ayuda”.

A partir de su trabajo con Pachita, que culminó en 1988, Grinberg desdoblaría su experiencia con la curandera mexicana para construir una de sus teorías más representativas, la Teoría Sintérgica. Posteriormente profundizó en el estudio de las frecuencias energéticas que manifiesta el ser humano durante estados meditativos, las cuales son medibles —y por lo tanto comprobables. Su vanguardista manera de abordar científicamente diversos aspectos de los mundos metafísicos a los que está expuesto el ser humano atrajo el interés de agencias militares de Estados Unidos, mismas que en repetidas ocasiones intentaron hacerse de los servicios de Grinberg, recibiendo invariablemente una negativa por parte del investigador.

La Teoría Sintérgica y la Dermoóptica

Entre algunos de los estudios que encabezó Jacobo Grinberg, ya fuese dentro del Instituto Nacional Para el Estudio de la Conciencia, fundado por él mismo al interior de la UNAM, o de manera independiente, se encontraban intrigantes temáticas en torno a la relación de la mente con la materia. Desde ortodoxos análisis y evaluaciones prácticas de las aptitudes paranormales de brujos, yogis y chamanes, hasta la posibilidad de entrenar a niños propensos al desarrollo de herramientas cognitivas calificadas como “extra-sensoriales”. Otro de los temas que más tiempo de trabajo le ocupó a Grinberg fue la telepatía, entendiendo este fenómeno como la transmisión precisa de información entre dos cerebros separados en el tiempo y/o el espacio.

dermoComo resultado de estas investigaciones Grinberg acuñó novedosas teorías. Su Teoría Sintérgica, la cual se refiere a una especie de matriz holográfica, llamada lattice, que todo lo abarca (y la cual recuerda a los campos morfogenéticos propuestos por Sheldrake o al concepto de “orden implicado” acuñado por David Bohm). Al interior de este campo informacional nada está separado, es una especie de éter hiperinformativo a partir del cual nuestro cerebro debe decodificar hebras de conocimiento a través de distintas aptitudes cognitivas. Y el resultado de este proceso es lo que cada uno de nosotros concebimos como la “realidad”: «La realidad es percibida como resultado de una decodificación que lleva a cabo nuestro cerebro a partir de una estructura pre-espacial, y como tal involucra la interpretación realizada por el aparato de nuestra mente-cerebro», afirmaba Grinberg. Además, de acuerdo con el científico mexicano, esta matriz representaba algo así como una proyección holográfica del Aleph de Borges, por lo que en todos sus puntos convergía la información completa del Cosmos, y aquel que fuese capaz de entrenarse con las habilidades necesarias para entablar una interacción consciente con esta matriz, podría acceder a un estado permanente de iluminación “informativa”.

“El descubrimiento reciente acerca de la relación entre la actividad cerebral y la fuerza gravitacional… y la demostración experimental de la existencia de una comunicación directa entre seres humanos correlativa con un incremento de la coherencia cerebral forma parte del cuerpo de evidencias experimentales que… apoyan lo que comenzó siendo pura- mente hipotético, esto es, la existencia del campo neuronal y la conceptuación del mismo como campo unificado…. postulo que la experiencia es la interacción del campo neuronal con la estructura energética del espacio. A ésta última la bautizo con el término de sintergia y postulo una similitud entre la organización sintérgica del espacio y la organización cerebral. El campo neuronal afecta y altera la organización sintérgica, y en cierto nivel de funcionamiento es uno con ella, de tal forma que el producto de la actividad cerebral se confunde con el resto de la creación. Quien se siente unido al todo en sus múltiples manifestaciones, sabe que su cuerpo las contiene en tal forma que en su percepción del mun- do no existe lo interno y lo externo como dos reinos independientes pero interconectados, ni tampoco el observador u lo observado como dos realidades separadas y dicotomizadas; mas bien, una es la realidad y ésta no admite separaciones.” señaló Grinberg en el segundo libro de la serie Psicofisiología de la Conciencia, “El Cerebro Consciente” (1979a – p. 5)

visionextraocularOtra teoría especialmente interesante, entre las logradas por Grinberg, es la que se refiere a la visión dermoóptica, una habilidad “extrasensorial” que el científico estuvo trabajando con niños mexicanos (particularmente en la ciudad de Toluca). La dermoóptica “consiste en hacer una lectura sin necesidad de tocar absolutamente nada, solamente con las variaciones dermográficas, con los sensores que tenemos en los pulpejos de los dedos […]. Los niños situaban su mente en el cerebro de otro ser y leían como quien arrastra un disco duro a su ordenador”, dice al respecto el doctor español Fernando Rivera, quien presentó una ponencia en tributo a Grinberg. Básicamente se refiere a la aptitud de percibir imágenes o textos a través de la piel. La percepción dermoóptica funciona a través de la captación de los rayos infrarrojos por medio de los receptores cutáneos, los cuales a su vez estimulan los símbolos visuales que están almacenados en los centros nerviosos. El primer sentido que desarrolló el ser humano es precisamente el tacto, y aparentemente en un principio el tacto cumplía algunas de las funciones que actualmente cubren el resto de los sentidos, los cuales eventualmente surgieron respondiendo a necesidades evolutivas. Grinberg tenía pensado extender los estudios que realizaba en torno a la dermoóptica con niños mexicanos al Tíbet, en donde realizaría algunos talleres con niños de esa región.

Obra

La extensa obra escrita de la que fue (o es) autor el Dr. Jacobo Grinberg Zylberbaum comprende una cincuentena de títulos, entre los que destacamos:

-El Espacio y la Conciencia; Trillas, México 1981

-La Luz Angelmática; EDAMEX, México 1983. INPEC 1988

-En Busca del Ser; INPEC, México 1987 – 1990

-Meditación Autoalusiva; INPEC, México 1987 – 1990

-Retorno a la Luz; SEP, México 1987

-La Expansión del Presente; INPEC, México 1988

-Cantos de Ignorancia Iluminada; INPEC, México 1998

-Los Chamanes de México I: Psicología Autóctona Mexicana; Alpa Corral, México 1987. INPEC 1990

-Los Chamanes de México II: Misticismo Indígena; Alpa Corral, México. 1987

-Los Chamanes de México III: Pachita; INPEC, México 1989. Heptada Madrid España 1990

-Los Chamanes de México IV: La Cosmovisión de los Chamanes; INPEC, México 1988

-Los Chamanes de México V: El Cerebro y los Chamanes; INPEC, México 1989

-Los Chamanes de México VI: La Voz del Ver; INPEC, México 1989

-Los Chamanes de México VII: El Doble; INPEC, México 1990

-La Creación de la Experiencia; Los libros del Comienzo, Madrid España. 1990

-La Conquista del Templo; Heptada, Madrid España 1990

-La Meditación; INPEC, México 1991

-Fluir en el sin yo. INPEC, México, 1991

-La Teoría Sintérgica; INPEC, México 1991

-La Batalla por el Templo; INPEC, México 1991

-La Fuerza Vital del Cielo Anterior;. INPEC, México 1991

-El Prototipo; INPEC, México 1991

-El Sabor de la Iluminación; Sirio 1994

-El YO como idea; INPEC-UNAM. México, 1994.

Esta maravillosa bibliografía debe ser más conocida para que la herencia de un trabajo tan intenso y profundo ilumine el camino de todos aquellos que se buscan a sí mismos.

Les sugerimos e invitamos a que lean y degusten una de estas obras fundamentales, obra en la que se relatan unas asombrosas experiencias que supusieron para el autor un antes y un después en su vida, en sus ideas y, sobre todo, en su conciencia. Nos referimos al libro “Pachita”, que constituye el volumen III de la serie Los Chamanes de México. Dicha obra la pueden descargar en el siguiente enlace:

http://www.transformacionhumana.com/images/Pachita.pdf

HOMENAJE

Próximos a cumplirse 19 años de la “desaparición”, del Dr. Jacobo Grinberg-Zylberbaum, deseamos rendirle un homenaje y recordarle, para lo cual seleccionamos un texto que podría ser muy bien la síntesis de todo un camino, de toda una vida, el sentido y meta de todas las existencias: la iluminación espiritual. Este texto es el capítulo VIII de una de sus obras, “Fluir en el sin yo” (1991), y se titula La Iluminación a la Luz de diversas Tradiciones Espirituales.

DEDICATORIA

Para los que ven, para los que verán;  para los que huelen, para los que olerán; para los que oyen, para los que oirán; para los que saborean, para los que saborearán; para los que sienten, para los que sentirán; para los que intuyen, para los que intuirán; para los que presienten, para los que presentirán; para los que imaginan, para los que imaginarán; para los que están, para los que estarán; para los que son, para los que serán. Para ti, para él, para ella, para TODOS.

Espiral colorida

Por: Jacobo Grinberg-Zylberbaum

LA ILUMINACIÓN A LA LUZ DE DIVERSAS

TRADICIONES ESPIRITUALES

LA REALIDAD Y LAS REALIDADES

Prácticamente, todas las tradiciones Espirituales están de acuerdo en afirmar la existencia de un estado sublime, el cual se conoce como Iluminación.

Este estado acontece como resultado de un establecimiento en la Realidad.

Puesto que existe mucha confusión en relación con el término Realidad, iniciaré este Capítulo con el intento de aclararlo.

En general, se considera que la Realidad es lo que vemos; el mundo externo lleno de objetos y seres vivos. Ciertamente, nadie puede (más…)

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