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LO QUE ES Y LO QUE NO ES

♣ ♣ ♣

Siendo siempre lo contrario

De cualquier cosa en existencia,

 No su contrario Ser, sino su ausencia,

Y aquello que completa al haz

No otra cosa pudiera ser,

Que su contraparte, el envés,

Demostrado quedará, pues,

Que nunca habrá carencia

Sin apuntar a la abundancia,

Ni el menos podrá ser

Sin su complemento, que es el más.

Así, lo diverso sería prueba

De la unidad, y viceversa;

Lo objetivo prueba

De lo subjetivo, y viceversa;

Lo visible prueba

De lo invisible, y viceversa;

La limitación prueba

De la plenitud, y viceversa.

Luego, definitivamente es ley

Así como regla y pauta también,

Que aquello que Es

Prueba es de lo que No Es,

Y a la viceversa.

***

Óscar García, 3 de abril de 2016

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INTRODUCCIÓN

Ver con ojos nuevos para redescubrir fuera lo que vamos descubriendo dentro, lleva a concienciarnos de que “nada nuevo hay bajo el sol”. Los mismos pasos que hoy damos, otros los dieron antes. Por eso resulta alentador encontrar las huellas de nuestros predecesores en las sendas del espíritu por doquier.

Una de estas fuentes saturada de “rastros” de los buscadores espirituales del pasado que dejaron como señales indicadoras en el camino a sus hermanos de otras edades, procede de los textos y enseñanzas de la India milenaria. Entre ellos ocupan lugar destacadísimo los UPANISHADS.

En el siguiente artículo se hace una incursión en el mensaje imperecedero de esta fuente de sabiduría que nos legó la cultura hindú y que está más allá del tiempo y del espacio, en la que podemos adentrarnos si somos capaces de sortear las trampas del lenguaje y leer con los ojos del espíritu. Y como regalo adicional, reproducimos uno de estos textos, el Adhyatma Upanishad.

Upanishad 02

LOS UPANISHADS: EL PROFUNDO MENSAJE ESPIRITUAL DE LA INDIA MILENARIA

Los Upanishads son supremas visiones espirituales expresadas verbalmente entre los siglos ocho y cuarto antes de nuestra era en la antigua India.

A los primeros Upanishads se agregaron otros que se fueron componiendo hasta el siglo quince, ampliando o explicando las visiones primeras eternas. Su número aumentó hasta el punto que se han podido imprimir en sánscrito hasta ciento doce Upanishads. La colección completa casi iguala a la de los textos de la Biblia.

Los dos Upanishads más extensos son el Chandogya y el Brihadarangaka, de unas cien páginas cada uno. Son, tal vez, los más antiguos. El más breve es el Isa Upanishad que sólo tiene dieciocho versículos. No es uno de los más antiguos, tal vez del tiempo del BHAGAVAD GITA – unos cuatrocientos años antes de J. C. -, pero debido a su cósmica grandeza suele encabezar las colecciones de Upanishads en sánscrito en la India.

La palabra Upanishad se relaciona con la raíz sánscrita SAD, estar sentado. Podemos imaginar a los discípulos sentados a los pies del Maestro escuchando el sublime Upanishad.

El espíritu de los Upanishads lo encontramos en las Palabras del Evangelio “El reino de Dios es en vosotros”; y en los versos de místicos de diversas culturas y tradiciones religiosas, como San Juan de la Cruz, Nisargadatta, o Ibn Arabi en “Viaje al Señor del Poder”, entre otros.

Anteriores a los primeros Upanishads tenemos en la India la creación de los Vedas, visiones poéticas y espirituales en las que la imaginación humana ve primero a los dioses y los expresa en creación poética, y después va avanzando hacia unidades más intensamente poéticas y espirituales hasta llegar al Brahmán único de los Upanishads, unidad suprema. Así como San Francisco de Asís dirige en canto sublime al Dios de la naturaleza y habla del “hermano sol, hermano viento, hermana agua y hermano fuego”, los ve todos expresando la gloria de un Dios del universo y, por tanto, Dios del sol del viento, del agua y del fuego, en los Vedas hay la visión de un dios del sol, un dios del viento, un dios del agua y un dios del fuego, y la gloriosa poesía de estos y otros dioses.

En los Upanishads la visión espiritual y poética va desde una diversidad hacia una unidad y de los dioses a Brahmán, el Dios de todos los dioses, suprema unidad del Universo que reúne y supera su inmensa variedad. Los creadores de los Upanishads fueron pensadores y poetas, y el poeta bien sabe que si la poesía nos aleja de lo que se llama realidad es sólo para elevarnos hacia una Realidad más alta donde, lejos de las limitaciones de un estar, encontramos la infinita alegría de un Ser. Estas creaciones están tan por encima de la curiosidad arqueológica de algunos eruditos como lo está la luz del sol por encima de sus definiciones. Necesitamos de la erudición para ir a buscar los frutos de sabiduría de los tiempos antiguos; pero es sólo una elevación espiritual que nos permite gozar de esos frutos y transformarlos en vida.

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El Brahmán del universo, el Dios trascendente de tiempo y de espacio, pero inmanente en el tiempo y en el espacio es, según los Upanishads, el mismo Ser nuestro y el Ser de todas las cosas. El Brahmán trascendente cuando es inmanente en nosotros, se llama Atman. Son dos nombres para un mismo Ser: el Infinito se llama Brahmán, y el Infinito manifestado en lo finito y limitado se llama entonces Atman. En su eterna clarividencia los maestros supremos vieron un Infinito de unidad trascendente y al mismo tiempo un Infinito de variedad inmanente. Es el Dios expresado como el “todo en el todo” de poetas, místicos y videntes, y después explicado – a veces complicado – en teologías que son a la experiencia de algo eterno, lo que la gramática es a la poesía: un estudio y análisis intelectual, y no experiencia vital, Realidad de vida, una abstracción de pensamiento como son los números, ideas indispensables para cálculos, pero no cosas que podamos tocar con las manos exteriormente, aunque mucho menos impalpables ilusiones. Como nos dice y sugiere el Kena Upanishad, Brahmán o Atman, no es algo que se pueda ver, oír, gustar o tocar con los sentidos, no es algo que se pueda comprender, imaginar, o concebir con el pensamiento. Está más allá, de los sentidos y de todo pensamiento. Es un Amor hacia un más allá. Un Amor a quien se va por el camino del amor, y cuanto más puro y más intenso es el amor tanto más se ve y comprende y se siente y se vive el Amor infinito, que es la causa de nuestro finito amor. Brahmán no se puede pensar con la mente, es “aquello que hace posible que la mente pueda pensar”.

Uno de los mensajes de los Upanishads, explicado después en el Bhagavad Gita, es que sólo amando se comprende el amor y no mediante explicaciones o definiciones: amar y saber son, al principio, divergentes, como los lados de un ángulo, pero a medida que se va subiendo por los dos lados, el saber comprende más al amor hasta que al fin son uno. El amor puro transforma el estar en un ser, y en tal sublime transformación, algo finito y temporal se ha convertido en algo infinito y eterno, lo mortal se ha convertido en algo inmortal. Es como el salir a la luz de dentro una cueva oscura, un despertar después de dormir, un momento de Eternidad y alegría suprema por encima de la ilusión de placeres que Pasan y dolores que Perduran, un ser consciente más allá de un estar inconsciente, un momento de vida tan intensa, tan absoluta, que permite una fe basada en experiencia, y no una creencia procedente de palabras y libros

En el saber estudiamos la variedad de las cosas, las definimos y comprendemos, y así las dominamos: es la ciencia. Pero en el amor puro contemplamos las cosas sin deseo de posesión, sólo por el gozo de la contemplación: es la poesía. En el saber nos separamos de las cosas, hay un yo nuestro que estudia y la cosa estudiada; pero en el amor nos unimos con las cosas y en la alegría de la contemplación desaparece el sentido de posesión, de egoísmo y de destrucción. Un grandioso árbol milenario puede ser objeto de contemplación en silencio para el poeta, de estudio y gran actividad cerebral para el científico, un objeto de mero lucro para un comerciante que, sin consideración a la grandeza sublime del árbol milenario, está dispuesto a comprarlo, venderlo y hasta quemarlo.

¡Cuando pensamos y analizamos, vemos las cosas en su variedad, pero cuando amamos las vemos en su unidad. El saber amplía la vida tanto hacia el bien como hacia el mal, pero el amor puro la eleva siempre hacia el bien. Por eso es que el Katha Upanishad dice: “Quien ve la variedad y no la unidad muere una y otra vez”. El Mandukya Upanishad menciona un cuarto estado de conciencia: Ser puro, OM, Airnan, Dios. En el Chandogya Upanishad, encontramos una visión poética de la misma idea: hay en nuestro corazón un diminuto espacio y, sin embargo, en él moran el sol, la luna y las estrellas, existe todo el universo, “porque todo el universo es en Él, y Él es en nuestro corazón”. Esta idea sublime, tal vez la más sublime que ha concebido el hombre sobre la tierra, puede ser objeto de concentración, meditación, contemplación y unión: es la idea central de los Upanishads. La concentración es una forma intensa de atención. El pajarillo que busca un árbol para construir su nido, empieza por la atención y concentración. Después parece que considera, instintivamente, el lugar más seguro y protegido del árbol: es una meditación, superada cuando el hombre de ciencia considera el mismo árbol. En estas dos actividades intelectuales, o instintivas, hay un movimiento mental o cerebral. El poeta o el pintor contemplan el árbol, aunque antes hayan dedicado su atención a su pensar. Contemplación es silencio interior. Los movimientos cerebrales – tal vez electrónicos -, mentales, olas del mar de la mente, se van calmando, los ruidos o sonidos exteriores o interiores desaparecen y un silencio, más o menos intenso, parece que permite la luz del alma iluminar el objeto de la contemplación. Nos acercamos a lo infinito y a lo eterno.

En un relampagueo de luz eterna, el Poeta o el pintor ven el árbol en contemplación. Es la visión. Después viene la creación, el dominio y la técnica de un idioma, o el dominio técnico del pintor, formando la base, el principio necesario para la expresión poética o artística. En la unión, el conocedor y la cosa conocida son uno en un momento eterno. El poeta o el pintor por un momento no ven el árbol, son el árbol, y su intensidad de ser depende de su intensidad de amor; y de su intensidad de visión depende la grandeza de su creación. La visión pura es una realidad suprema; Pero, desgraciadamente, al lado de la fe creadora hay el fanatismo destructor, al lado de la visión que eleva, hay la ilusión que transforma sublimes verdades y visiones espirituales, en bajas ilusiones. Toda visión real está por encima de la razón humana, pero la razón la admite y defiende. En cambio, cuando la visión es ilusión, está por debajo de la razón, aunque pueden cubrirla nubes negras tan oscuras que hacen difícil, sino imposible, que la luz del alma pura y de la razón clara pueda disiparlas.

Los videntes de los Upanishads no crearon una religión. Su visión suprema es tan elevada que está por encima de religiones, de humanismos que quieren substituirla, o de actitudes científicas que quieren ignorarla, e infinitamente por encima de fanatismos, ilusiones e indiferencias humanas. Su visión está también por encima de ceremonias religiosas, teologías o filosofías, y presupone una visión creadora de la mente del hombre de donde Proviene todo lo espiritualmente puro, bueno y bello, y por tanto, verdadero, que haya o pueda haber en religiones, teologías y filosofías. Si la ciencia es una, la verdad espiritual tiene, a lo menos, que ser una. Afortunadamente el hombre moderno aspira a esta unidad y la indiferencia o repugnancia humanas contra toda forma de fanatismo, intolerancia o superstición son, tal vez, expresiones inconscientes de los anhelos de bondad, verdad y belleza: anhelos de amor infinito que residen en el fondo de todo corazón humano, reflejando, como en un espejo, la luz de un Sol de Amor. El espejo del alma, que por naturaleza es puro, limpio y clarísimo, puede, sin embargo, encontrarse cubierto de nubes más o menos oscuras, resultado de pasadas o presentes desarmonías egocéntricas. Y las nubes impiden un claro reflejo de la luz pura e impiden que el alma sienta el Ser Puro, la visión Pura y la Pura alegría que son el Brahmán de los Upanishads, el Dios de las religiones, el humanismo puro o razón pura entrevistos entre las confusiones y ofuscaciones humanas. Por eso la plegaria pura de los Upanishads es un anhelo de luz pura, cuando suplica que de las apariencias de la vida, de su noche oscura y de su muerte final, el Atman supremo nos conduzca a algo que es Realidad, Luz e Inmortalidad.

En dos versos sánscritos muy posteriores a los tiempos primeros de los Upanishads, escuchamos la Plegaria que dice: “Que el hombre malo sea bueno y que el hombre bueno tenga paz. Que en la paz se libere sin lazos y que el hombre libre dé libertad a otros”. Uno de los problemas educativos más importantes es el inducir a los que poseen más inteligencia, energía, constancia y otras virtudes, a que las empleen en buena voluntad para ayudar a los otros que no las poseen en tan alto grado y no para fines egoístas, para dominar más o menos a los otros: el camino del hombre sobre la tierra va de lo finito a un Infinito donde no hay más ni menos, pues hay un Todo en el todo.

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Aunque el Brahmán de los Upanishads no puede expresarse en palabras, nos dejaron tres palabras que sugieren su más allá: SAT (Ser puro), CIT (Conciencia pura), ANANDA (Alegría pura). Según los Upanishads, el espacio y el tiempo son emanaciones de Brahmán cuyo ser es un más allá del espacio y del tiempo. ¿Por qué? Por la alegría de creación. ¿Por qué hay el mal? Por la alegría de superarlo con el bien. ¿Por qué hay la oscuridad? Para que la luz pueda brillar más intensa. ¿Por qué hay el dolor? Para hacer posible la alegría de superarlo, la alegría del sacrificio por amor. ¿Por qué la creación e infinita evolución del universo? Porque en el fondo todo es amor, y amor puro es pura alegría.

Entre los libros sagrados de la humanidad, los Upanishads bien pueden llamarse Himalayas del Alma. Sus apasionadas aventuras para descubrir y encontrar el sol de un Espíritu en nosotros, de quien tenemos la luz de nuestra conciencia y el fuego de nuestra vida; la grandeza de sus preguntas y la sublime sencillez de sus respuestas; su irradiante alegría cuando sienten la revelación de lo Supremo en su alma y uno de sus poetas puede exclamar: “La luz del sol es la luz que es mía”; sus paradojas y contradicciones donde encontramos una verdad vital; sus sencillas narraciones donde con ejemplos concretos se explican las más altas verdades metafísicas con palabras claras como las de un niño; los resplandores de su visión que revelan la grandeza infinita de nuestro mundo interior; su gran variedad, pero dentro de una absoluta unidad en su sublime concepción de Brahmán; su fe ardiente y elevadora en el alma humana que es una con el Alma (el universo; su tolerancia de los Vedas, pero su interpretación espiritual y, por lo tanto, simbólica, de todo ritual exterior, indicando así el verdadero camino de elevación espiritual a todos los hombres del porvenir; sus semillas de grandes ideas psicológicas y filosóficas; las vastas armonías que resuenan en sus palabras, su buen sentido y sabiduría espiritual que pueden satisfacer a diferentes temperamentos en su buscar el camino de la luz; sus imágenes y semejanzas de una gran sencillez que encontramos repetidas por santos y poetas que nunca conocieron los Upanishads, y así nos confirman la unidad de toda vida o visión espiritual; el esplendor de su Imaginación romántica que convierte a su creadores en hermanos de espíritu con los creadores de belleza de todos los tiempos y que nos enseñan cómo podemos convertir nuestra vida en una obra de belleza; todo ello es como una armonía de trompetas resonando una gloria de luz y de amor que, más allá de dudas y de la muerte, proclama la victoria de nuestra vida inmortal.

♠ ♠ ♠ ♠ ♠ ♠

NOTA: Casi todo el anterior texto está extractado del libro “Upanishads, the Holy Spirit of Vedas”, que incluye la traducción de once de los más clásicos Upanishads, en selección realizada por Adi Shankaracharya, más unas breves aportaciones personales, particularmente en el 5º párrafo.

 

Rishi-veda

ADHYATMA UPANISHAD

INVOCACIÓN

AUM, ¡Que el Sol nos dé su bendición! ¡Que Varuna, Dios del agua, nos dé su bendición! ¡Que Aryama, Indra, Brihaspati y Vishnu, nos den su bendición!

Mis respetos a Brahma, la Realidad Absoluta.¡Oh Vayu, dios del aire, te presento mis respetos especialmente a ti porque tú eres Brahma manifestado! Debería llamarte solamente “el Brahma manifiesto”; debería llamarte también satyam -la Verdad-; debería llamarte también rit– la ley.

¡Que ellos me protejan!

¡Que protejan al que habla!

¡Que me protejan a mí!

¡Que protejan al que habla!

AUM Paz, paz, paz

***

En la cavidad del corazón, situado dentro del cuerpo, vive un no-nacido eterno.

La tierra es su cuerpo; mora dentro de la tierra pero la tierra no le conoce.

El agua es su cuerpo; mora dentro del agua pero el agua no le conoce.

La luz es su cuerpo; mora dentro de la luz pero la luz no le conoce.

El aire es su cuerpo; mora dentro del aire pero el aire no le conoce.

El cielo es su cuerpo; mora dentro del cielo pero el cielo no le conoce.

La mente es su cuerpo; mora dentro de la mente pero la mente no le conoce.

El intelecto es su cuerpo; mora dentro del intelecto pero el intelecto no le conoce.

El ego es su cuerpo; mora dentro del ego pero el ego no le conoce.

La mente que razona es su cuerpo; mora dentro de la mente que razona pero la mente que razona no le conoce.

Lo inmanifestado es su cuerpo; mora dentro de lo inmanifestado pero lo inmanifestado no le conoce.

Lo indestructible es su cuerpo; mora dentro de lo indestructible pero lo indestructible no le conoce.

La muerte es su cuerpo; mora dentro de la muerte pero la muerte no le conoce.

Es el yo más interior de todos esos elementos, no tiene pecados, y es el único y divino Dios Narayana, el sustentador de todos los seres humanos.

El cuerpo, los sentidos… etc…, carecen de alma y la sensación de ser yo su poseedor respecto a ellos, es adhyas -ilusión. Por eso, una persona inteligente debería desembarazarse de dicha ilusión mediante su fidelidad a Brahma, la Realidad Absoluta.

Conociéndose a sí mismo como sakshi pratyagatma, -la interior alma presenciadora del propio intelecto y de todas sus manifestaciones- y asumiendo el ánimo de que “Yo soy Eso”, deja de reclamar -como “mío”- la posesión de todas las cosas.

Habiendo dejado de seguir la sociedad, deja de seguir también al cuerpo. Habiendo dejado de seguir las escrituras, abandona también la ilusión del alma.

Arraigándose en su propia alma y utilizando diversas técnicas, mediante el escuchar y la propia experiencia, el yogui llega a conocerse a sí mismo como el alma de todo y su mente es aniquilada.

Sin conceder ninguna oportunidad al sueño, ni a las charlas sociales, ni a los objetos de los sentidos -sonidos, formas, sabores, olores, o sensaciones táctiles-, y sin olvidarse nunca del alma, contempla el alma en tu interior.

Este cuerpo está constituido por las excreciones de tu padre y de tu madre y se encuentra repleto de secreciones y carne. Por eso, alejándote de él como de un chandal -el intocable más bajo- y convirtiéndote en Brahma -la Absoluta Realidad- siéntete realizado. ¡Oh buscador de la Verdad! Al conocer la unidad del alma con el alma suprema, análogamente a la unidad del ghatakash -el cielo dentro de un bote- y del mahakash -el cielo sin un bote-, sin dividirte, permanece siempre en paz.

Convirtiéndote en el auto-iluminado, auto-generado, sustentador de todas las cosas y del alma humana, Brahman, la Absoluta Realidad, deshazte de tu sensación corporal y también de la sensación del cuerpo universal como si fueran contenedores de excreta. Convirtiendo el sentido de ego que ha controlado el cuerpo, en el Yo eternamente consciente y dichoso, abandona el cuerpo burdo y sé tan sólo tu solitaria alma inmortal.

¡Oh, inocente! De la misma manera que un ciudadano puede verse reflejado en un espejo, Yo soy Brahma, la Absoluta Realidad, en la cual se ve el reflejo de este mundo. Sabiendo esto, ¡oh sin pecado!, siéntete pleno.

Solamente una persona libre de las ataduras del ego alcanza su auténtica naturaleza. Por lo tanto, volviéndote inmaculadamente claro como la luna llena, uno se vuelve auto-luminoso y alcanza la dicha eterna.

Al cesar el sentido de “hacer”, desaparecen todas las ansiedades. Al cesar toda ansiedad, cesan todos los deseos. La desaparición de todo deseo es la emancipación, y a eso se le llama “jivanmukti”, la liberación mientras en vida.

Contemplándolo todo, en cualquier dirección, como Brahma, la Absoluta Realidad, al madurar ese sentimiento, todo deseo cesa. Nunca seas negligente en tu fidelidad a Brahma, la Absoluta Realidad, porque ésa es la única muerte. Así lo dicen aquellos que se hallan firmemente establecidos en Brahma.

El alga cuando es apartada, no pierde un sólo instante en cubrir el agua de nuevo. De la misma manera, si un sabio se aparta de su fidelidad a Brahma, aunque sea por sólo un instante, la ilusión le cubre de inmediato.

Aquél que ha alcanzado en vida la unidad con Brahma, la Absoluta Realidad, seguirá así incluso después de haber dejado el cuerpo. Por lo tanto, ¡oh inocente!, habiendo despertado, vacíate de toda elección en la dualidad.

Cuando uno contempla el alma no-dual mediante el nirvikalpa samadhi, -el despertar sin elección- ése es el momento en que el nudo de la ignorancia residente en el corazón se disuelve por completo.

Consolidando la ausencia de ego, abandonando toda sensación de “yo”, etc… existe siendo indiferente a ellos como con las vasijas y ropas, etc… Todos los títulos -desde Brahma, el dios creador, hasta la piedra- son falsos. por lo tanto, afincado solamente en el alma, contempla tu propia alma en todo.

Yo soy Brahma, el creador.

Yo soy Vishnu, el sustentador.

Yo soy Shiva, el destructor.

Yo soy Indra, el señor de todos los dioses.

Yo soy el universo y lo soy todo.

No hay nada más que Yo.

El espejismo de los objetos sobre la propia alma, es una superimposición. Al abandonarla, uno es uno mismo: el perfecto, no-dual e inmóvil Brahma, la Absoluta Realidad. El mundo que aparece como distinto del alma, es casi falso. ¿Dónde se encuentra la división en una entidad pura, sin forma y sin órganos?

El alma consciente es libre de la nociones de veedor, visión y visto, etc… Es inmune a ello y es totalmente pleno como el océano en la época del Diluvio.

De la misma manera que la oscuridad se disuelve con la luz, la causa de toda ilusión se disuelve en la Absoluta Realidad sin parangón y sin órgano alguno. ¿Dónde se encuentra entonces la división?

La Realidad Suprema es única; ¿cómo puede contener división alguna? El estado de sushupti -el sueño profundo, sin sueños- es dichoso. ¿Quién ha visto en él división alguna? La raíz de esta división es la mente. Si no hay mente, no hay división. Por lo tanto, concentra tu mente en la consciencia universal la cual es tu propio interior.

Sabiendo que tú eres el alma perpetuamente dichosa, regocíjate siempre en esa dicha, dentro y fuera de propia alma.

El fruto del desapego es el conocimiento; el fruto del conocimiento, es la relajación. La paz que desciende al experimentar la propia dicha es el fruto mismo de la relajación. Si cada uno de los anteriormente mencionados no llegan sucediendo al anterior, has de saber que el anterior no ha fructificado.

La abstención de los objetos sensorios es en sí mismo, el contento supremo y la dicha incomparable.

Aquél que posee el atributo de ser la personificación de maya -la ilusión-, aquél que es el origen del universo, aquél que posee las características de omniscencia, etc…, y es la encarnación de lo indirecto, de la multiplicidad y de la verdad, etc., es conocido con la palabra “tat” – “Eso”

Aquél que parece sostener el “yo” como experiencia y como palabra, y aquél que es experienciado como separado de la consciencia, es conocido con la palabra “tvam” – Tú”

Existen dos atributos: maya -ilusión- para el alma universal; y avidya -ignorancia- para el alma encarnada. Al abandonarlos a ambos, lo que resta es lo perpetuamente cierto, el consciente y dichoso Para Brahma, la Realidad Suprema y Última.

De esta manera, mediante frases como “Tat tvamasi” -Eso eres tú- indagar en significados tales como “la unidad de jiva -el alma encarnada- y Brahma, la Absoluta Realidad”, es sravana – la escucha. E indagar, de manera razonable, en el significado de todo lo escuchado, es manam -la contemplación. Al establecer tu mente en el indubitable significado alcanzado mediante esa escucha y contemplación, y sintonizar con ello, es nididhyasan -la asimilación. Dejando de lado al meditador y a la meditación respectivamente, cuando aquello sobre lo que se medita, la meta, permanece como único objetivo y la mente se aquieta como la llama de una lámpara en una habitación sin brisa alguna, eso se llama samadhi -la Iluminación.

Durante el samadhi, los objetos de la experiencia no se encuentran separados del alma, de ahí que no sean experimentados. Pero esas gloriosas experiencias del buscador que ha salido del samadhi, son inferidas mediante los recuerdos de la mente.

En este mundo sin principio, se acumulan millones y millones de karmas -acciones-impresiones.

Todos ellos son destruidos por este samadhi y el puro dharma -la propia naturaleza de uno- emerge.

Los que conocen el yoga lo llaman Dharmamegha samadhi -la nube del dharma- porque precipita, como una nube, mil y una corrientes del néctar del dharma. En este samadhi, la red de deseos se disuelve por completo mientras que los matojos de karmas acumulados llamados “virtud y pecado” son arrancados de raíz.

Al principio, esta frase ilimitada: Tat tvamasi – Eso eres tú-, siendo cierta, es sólo realizada de forma indirecta. Luego, el conocimiento directo -como un fruto de myrobalan mantenido sobre la propia mano- nace.

Cuando no surge ningún deseo hacia los objetos dignos de ser disfrutados, reconoce esto como el desapego último. Cuando ningún sentimiento de “yo” surge, reconócelo como el conocimiento último. Cuando los deseos ya disueltos no surgen de nuevo, eso es la relajación última, y un buscador así -un sthitpragya-, estable en su sabiduría, permanece siempre en la dicha.

Aquél cuyo Yo se halla absorto siempre en Brahma, la Realidad Suprema, permanece sin deseos e inmóvil. Cuando, purificadas por su unidad con Brahma y sumergidas en este único arrebatamiento, las actividades de la mente no eligen y permanecen solamente como consciencia, entonces eso es denominado pragya -sabiduría. Aquél que siempre posee esa pragya es llamado jivanmukta, el que se ha liberado en vida.

Aquél que no tiene sentimiento de “yo” referido a su cuerpo y a sus sentidos, ni sentido de “yo” para cualquier otra cosa, es un jivanmukta, el liberado en vida.

Aquél que no conoce diferencia alguna a través del intelecto, entre jiva -el alma encarnada- y Brahman, o entre Brahma y la naturaleza, la creación, es llamado jivanmukta, el liberado en vida.

Respetado por los buenos o insultado por los perversos, aquél que permanece siempre ecuánime es llamado jivanmukta.

Para aquél que ha conocido la esencia de brahma, este mundo ha dejado de ser igual que antes. Si no fuera así, no ha conocido aún el estado de ser de Brahma y es aún un extrovertido.

Mientras se experimente felicidad, etc… Eso se denomina prarabdha -acumulación de acciones e impresiones pasadas- porque los frutos surgen siempre de las acciones del pasado.

No hay fruto si no hay acción. De la misma manera que la actividad soñadora cesa al despertar, de forma análoga, las acciones pasadas acumuladas durante miles de millones de eones se disuelven instantáneamente cuando uno descubre “Yo soy Brahma”.

Conociéndose a sí mismo como desapegado e indiferente igual que el cielo, el yogui no se apega en absoluto a ninguna acción futura. De la misma manera que el cielo presente en una botella conteniendo licor no resulta afectado por el olor del licor, el alma permanece inalterada ante cualquier suceso a pesar de estar presente en todos ellos.

Al igual que una flecha lanzada no puede detenerse antes de dar en el objetivo, las acciones realizadas antes de la Iluminación no dejarán de dar frutos después de que uno se ilumine. Una flecha disparada al considerar a un animal, un tigre, no puede detenerse a medio camino si descubrimos después que el animal era una vaca.

La flecha dará en el blanco con toda su fuerza. Análogamente las acciones ya realizadas dan fruto incluso después de que la Iluminación suceda. El que comprende su propia inmortalidad y eterna juventud permanece uno con el alma y no guarda relación alguna con los frutos de sus pasadas acciones.

El karma -las acciones del pasado- fructifica solamente cuando tenemos la sensación de pertenencia respecto a nuestro cuerpo. No es deseable tener nunca el sentimiento de que “este es mi cuerpo”. De esta manera, abandonando el sentimiento de posesión de un cuerpo uno se deshace de los frutos de las acciones pasadas.

Esta falacia -este es mi cuerpo- es la causa que genera en la imaginación la idea de las acciones pasadas. ¿Cómo puede ser verdad algo que es impuesto o imaginado sobre una falacia? ¿De dónde puede surgir algo, si eso, en primer lugar, no es real? ¿Cómo puede destruirse aquello que nunca ha nacido? ¿Cómo puede lo irreal poseer acciones pasadas?

La sensación de propiedad del cuerpo es el resultado de nuestra ignorancia y resulta destruida por completo con la Iluminación. ¡Cómo entonces subsiste el cuerpo?

Para satisfacer esta duda del ignorante, las escrituras atribuyen -exteriormente- la pervivencia del cuerpo a las pasadas acciones. No es para explicárselo a los que saben, sino para satisfacer al ignorante, que las escrituras dicen: “El cuerpo…etc.., es una realidad”, y también que existe el karma acumulado, las acciones del pasado.

Realmente no existe nada más que el Uno y no-dual Brahma, el cual es perfecto, sin principio ni final, inconmensurable, inalterable, morada de la dicha, morada de la consciencia, morada de la verdad, eterno, indestructible, omnipresente, uniforme, total, infinito, multidireccional, imposible de ser perdido o hallado, sin sostén alguno, independiente, sin atributos, inmóvil, sutil, sin elección, inmaculado, indefinible, trascendiendo mente y habla, verdaderamente rico, auto-evidente, puro, consciente y distinto a todo lo conocido.

Así, sabiendo por propia experiencia que el alma es indivisible, sé bendito y mora en gozo perpetuo en el alma inalterable.

Escuchando estas enseñanzas del maestro, el discípulo alcanza la Iluminación y empieza a decir:

“Ahora mismo veía el mundo. ¿Adónde se ha ido? ¿Quién se lo ha llevado? ¿En qué se ha disuelto? ¡Qué gran sorpresa! ¿Acaso no existe? En este gran océano de Brahma, lleno del néctar de infinita dicha, ¿a qué he de renunciar ahora y que me he de llevar? ¿Qué hay ahora de distinto y qué hay ahora de extraordinario?

No veo nada, no oigo nada, no sé nada, porque siempre me encuentro en mi dichosa alma y soy mi propia naturaleza. Estoy libre, sin cuerpo, sin género; soy dios mismo; soy el silencio absoluto; soy infinito; lo soy todo; soy el más anciano; no soy el que “hace”, ni soy el que sufre; soy inextinguible e inalterable, soy la morada del puro conocimiento; estoy solo y soy la bondad eterna.

****

Esta sabiduría fue entregada por el maestro Apantanaram; Apantanaram se la entregó a Brahma; Brahma se la pasó a Ghorangiras; Ghorangiras se la entregó a Raikva; Raikva se la entregó a Rama; y Rama se la entregó a todos los seres vivientes. Este es el mensaje del nirvana, la enseñanza y disciplina de los Vedas. Así termina este Upanishad.

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LA ESENCIA DEL MENSAJE DEL ESPIRITISMO COMO RESPUESTA A LOS DESAFÍOS ACTUALES DEL SER HUMANO

Encabezamiento ponencia Salou

Por: Oscar M. García Rodríguez

 INTRODUCCIÓN

El artículo que presentamos a todos los amigos y visitantes de este blog, constituye la PONENCIA que ofrecimos en el II ENCUENTRO ESPÍRITA BEROAMERICANO, que se desarrolló en la ciudad de Salou (Tarragona, España) entre el 1 y el 4 del pasado mes de mayo del año en curso, organizado por  la Confederación Espírita Panamericana (CEPA) y la Asociación Internacional para el Progreso del Espiritismo (AIPE).

Desde aquí aprovecho la oportunidad para hacer un reconocimiento público al magnífico hacer del Centre Barcelonés de Cultura Espírita, a cuyos miembros cupo, en buena medida, el esfuerzo operativo de la organización del evento, un trabajo que supieron llevar con diligencia y sabiduría a buen término.


CABECERA PONENCIA

1. PRESENTACIÓN

Reflexioné sobre el método más apropiado a usar en esta breve exposición, y entre uno que concite unánimes asentimientos y otro que provoque algunas incomodidades, elijo sin dudar el segundo. Porque, ¿qué significa incomodar? Literalmente “sacar de la comodidad”, ya que, como en cualquier otra área del saber y del hacer humanos, algún sector del Espiritismo tampoco se libra de esa tendencia, tan natural como perjudicial, que ansía espacios de seguridad y comodidad. Solo que eso, a fin de cuentas, se convierte en la antesala de la muerte, entendida no como extinción, claro está, pero si como degradación y disipación.

Sentiremos que hemos cumplido el objetivo propuesto, si logramos al final generar tanto corrientes de sintonía como, en otros casos, dinámicas de incomodidad, paso necesario para una re-evolución que contribuya a desplazar esclerosados esquemas de pensamiento y acción.

2. PREGUNTAS NECESARIAS

Comencemos con algunas preguntas que consideramos necesarias: ¿Es el Espiritismo un ideal del pasado, del presente o del futuro? ¿Es el Espiritismo un ideal enfocado exclusivamente a la vida intimista o, por el contrario, implica una visión integral de la existencia? ¿Tiene la concepción espiritista una proyección en la arquitectura social?

La respuestas a estas cuestiones son claras y tajantes: el Espiritismo ha sido un ideal de ayer, lo es de hoy y lo será de mañana, tanto para el ámbito individual como colectivo, desde el momento en que sus planteamientos filosóficos, científicos y éticos  no solo se mantienen vigentes, sino que se ven reforzados día a día por los descubrimientos del saber humano, y porque los horizontes que idealiza responden a las necesidades y demandas básicas de los hombres y mujeres de este mundo, necesidades de orientación, sentido y plenitud.

El Espiritismo, como paradigma para la vida individual, se extiende a la vida colectiva, porque las transformaciones interiores a que conduce a los individuos, en tanto células que son de un cuerpo social, repercuten en el conjunto. No son ámbitos que se puedan disociar.

Pero no nos engañemos, si los espiritistas no mantienen el ideal que representan en constante actualización mediante la auto-poiesis (auto-recreación) permanente de los que lo sustentan, terminará quedando abandonado a la orilla del camino de la vida, como el resecado esqueleto de un viejo dinosaurio, símbolo de un tiempo pasado.

3. PLANTEAMIENTOS DE BASE: JERARQUÍA DE LOS MUNDOS

Si queremos emprender un camino, hemos de comprender dónde estamos y hacia dónde pretendemos dirigirnos. Vamos a intentar dar respuesta a la primera cuestión y más adelante abordaremos la segunda.

¿Dónde estamos? ¿Desde dónde partimos? ¿En qué punto de la escala evolutiva se encuentra la humanidad terrestre? Según las enseñanzas dadas por los espíritus, los mundos habitados que pueblan el universo pueden encuadrarse en alguno de los estadios de la siguiente escala:

a.- MUNDOS PRIMITIVOS: destinados a las primeras encarnaciones del alma humana.

b.- MUNDOS DE EXPIACIÓN Y PRUEBAS: donde domina el mal.

c.- MUNDOS DE REGENERACIÓN: en los cuales las almas aun tienen algunos aspectos que expiar y sacan nuevas fuerzas, reposando de las fatigas de la lucha.

d.- MUNDOS DICHOSOS: donde el bien sobrepasa al mal.

e.- MUNDOS SUPERIORES, CELESTES O DIVINOS: habitados por espíritus depurados, donde reina exclusivamente el bien.

La Tierra, según esa clasificación, pertenecería a la categoría de “mundos de expiación y prueba”, pero en su última fase; es decir, estaría en transición hacia la siguiente categoría, la de mundo regenerado.

El bien que ese tránsito implica y representa, jamás se podrá imponer, tendrá que ser reconocido, comprendido, sentido y, finalmente,  practicado. Por eso decimos que todo tiene su precio y que lo que no cuesta no se valora porque no es apreciado. Todo ha de ser “pagado”.

Que nadie se sorprenda si digo, pues, que el Espiritismo también tiene su “precio” y habrá de ser pagado. Pero, ¿cuál es el “precio” del Espiritismo? Evidentemente no es un valor material, es el precio de la vida insulsa, alienada, acomodaticia y mecánica. Comprender y aceptar los valores espiritistas nos encamina irremediablemente hacia una senda que yo llamo “la bendita maldición”.

4. EL ALGORITMO DE LA CONCIENCIA

La palabra CONCIENCIA proviene del latín conscientia y se define generalmente como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. Conscientĭa significa, literalmente, «con conocimiento» (proveniente del latín cum scientĭa). Aún así, es un concepto que ha estado sujeto a múltiples y dispares interpretaciones.

Entendida, pues, la conciencia como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, surge inmediatamente otra pregunta: ¿Cómo se adquiere? Volvamos sobre nuestros pasos, desandemos el camino.

La expresión máxima de algo de lo que estemos concienciados, de algo que tengamos totalmente interiorizado, se representa cuando SOMOS de acuerdo a eso que tenemos integrado; no obstante, ¿cómo evidenciamos o demostramos que somos? Mediante nuestro HACER. Pero para hacer es necesario antes haber COMPRENDIDO. Y previo a la comprensión, ¿qué se necesita? ENTENDER. Finalmente, ¿qué es aquello imprescindible sin lo cual jamás podría producirse el entendimiento? La ATENCIÓN.

La CONCIENCIA, pues, comienza con la ATENCIÓN. Queda así plasmada la ruta del No-Ser al Ser, el Logaritmo de la Conciencia:

ATENDER   →   ENTENDER    →  COMPRENDER   →    HACER  →   SER

algoritmo de la conciencia 2

La atención es una disposición interior y una actitud exterior, es la manera que encuentra el alma  para escapar de la parálisis existencial y del sufrimiento; responde a un profundo anhelo que permea y termina por despertar al individuo.

Llamamos entendimiento, al proceso por el cual la mente es capaz de vislumbrar la trama de relaciones que enlazan un conjunto de elementos aparentemente diversos y dispersos de la realidad, en un todo coherente. Entender es, pues, tender puentes.

Cuando esa trama de relaciones se aprehende, cuando la hacemos nuestra, cuando somos capaces de “verla” en su totalidad adentro como en una imagen nítida hasta en sus menores detalles, es que empezamos a comprender.

Es en este punto cuando se hace notoria la intención oculta, que no es más que una continuada voluntad de ser, la cual hasta entonces se había mantenido solapada, pero que realmente está en el origen del proceso de concienciación-transformación. Y es que la intención viene a ser la más primaria u original expresión de nuestra esencia espiritual, ya que es la misma alma en proyección.

Pero la intención, como “continuada voluntad de ser”, propende finalmente a concretarse mediante la acción, mediante la obra viva. Así, al proceso por el cual la intención toma forma con la acción, desvelando una parte mayor del SER, es lo que se llama expansión de la conciencia.

Entonces surge, asociada, la PRESENCIA, es decir la capacidad de estar presente, porque solo está presente quien ES y en la medida en que ES. Y aparecen también, como cualidades concomitantes, el CRITERIO y el CARÁCTER.

La expansión de la conciencia supone una extensión del PRESENTE del Ser. Y allí donde para el Ser es Presente, deja de haber separatividad. ¿Qué nombre recibe esto? AMOR.

En suma, donde no hay atención jamás podrá haber intención; es decir, no podrá haber espíritu manifestado, no podrá haber ESPIRITUALIDAD.

Recordemos que Jiddu Krishnamurti exhortaba a sus oyentes a que superasen “la lógica de la reacción”. ¿Cómo? Sustituyéndola por su opuesta, la lógica creativa, aquella que es capaz de saltar por encima de los automatismos y las memorias al aplicar la atención.

5. ESTADOS DE CONCIENCIA Y MODOS DE CONOCER

Cada estado de conciencia se proyecta en un particular modo de conocer. Podemos distinguir en principio tres, cada uno con sus potencialidades y sus límites, más un cuarto que es resultado de una síntesis, del que hablaremos más adelante. Estos modos de conocer se expresan, igualmente, en tres formas de estar en el mundo:

1º. Modo visceral: tiene carácter instintivo-reactivo. Su finalidad principal es garantizar la sobrevivencia.

2º. Modo emocional: de carácter irracional, gira en torno a la dicotomía placer-displacer; es decir, en torno al “me gusta” o “no me gusta”.

3º. Modo intelectual: de carácter racional (analiza, compara, busca patrones, induce, deduce..). Profundiza pero a la  vez disgrega, por lo que no podrá jamás proporcionar una visión de conjunto.

Esos tres modos de conocer, ¿se vincularán fisiológicamente a nuestros tres cerebros? Veamos cuáles son:

– El “Cerebro” o Sistema Nervioso Entérico (SNE). Se trata del sistema digestivo. Se han encontrado aquí suficientes células nerviosas y conexiones como para afirmar que se trata de un tercer cerebro, integrado por más de 100 millones de neuronas distribuidas a lo largo del intestino (más que toda la médula espinal). Estas neuronas están conectadas con el cerebro encefálico e influyen en nuestro estado emocional. Es como si tuviésemos una especie de radar que se constituye en un sexto sentido que nos guía en situaciones complejas de peligro o de extrema emoción. En el SNE se produce el 95% de la serotonina total del cuerpo, un neurotransmisor que tiene entre sus principales funciones las de regular el apetito,  equilibrar el deseo sexual, controlar la temperatura corporal, la actividad motora y las funciones perceptivas y cognitivas.

cerebro entérico 2

 – El Cerebro Cardíaco. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas, junto a una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Con esos circuitos tan elaborados, parece ser que el corazón es capaz de tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro, puede percibir, aprender y recordar.

CEREBRO CARDIACO

Del corazón parten cuatro tipos de conexiones que van hacia el cerebro de la cabeza:

1ª. La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

2ª. La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF (llamada también Factor natriurético atrial o atriopeptina), la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

3ª. La comunicación biofísica mediante ondas de presión. A través del ritmo cardiaco y sus variaciones, el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

4ª. La comunicación energética. El campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, unas 5.000 veces más intenso que el del cerebro de la cabeza, extendiéndose alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros. Se ha observado que cambia en función del estado emocional, de forma que, por ejemplo, cuando tenemos miedo, frustración, estrés, ira o desconfianza, se vuelve caótico y, por el contrario, se ordena con las emociones positivas, elevadas y generosas.

Los mismo pasa con el ritmo cardiaco, al punto que las ondas cerebrales se sincronizan con sus variaciones; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. En conclusión, el llamado “amor del corazón” no es solo una emoción sino un estado de conciencia inteligente.

El cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros neuronales novedosos, centros superiores de percepción, que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Su conocimiento es directo, inmediato, instantáneo, y por ello tiene una percepción exacta de la realidad.

Este circuito se activa ejercitando las llamadas “cualidades del corazón”: la apertura hacia los demás, la capacidad de escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje… Es decir, con la práctica de los pensamientos y emociones positivas. Esto significa, en esencia, liberarse del espíritu de separación y de sus tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio.

equilibrio mente corazón

La forma de liberarnos de estos mecanismos es tomando la posición de testigos  (observadores), observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos hacen sentir más plenos.

– El Cerebro de la Cabeza o Cerebro Encefálico. Contiene 100.000 millones de neuronas conectadas en forma de una inmensa e intrincada red de sinapsis o conexiones nerviosas, formando redes hebbianas o neuronales. Los bancos de memoria son redes neuronales especializadas, y son ellas quienes sustentan nuestros hábitos y conductas.

Si nos atenemos a la Teoría Sintérgica de neurofisiólogo mexicano Jacobo Grinberg, nuestro cerebro interactuaría con ese campo informacional al que buena parte de los científicos llama campo cuántico, otros como David Bohm orden implicado y que él denomina Lattice. A partir de esta interacción, como resultado final del procesamiento cerebral y a través de lo que él llama “campo neuronal”, aparecería la realidad perceptual que percibimos tal y como la conocemos, es decir, los objetos, formas, colores, olores y texturas.

6.- UN CUARTO MODO DE CONOCER

Entonces, ¿cuál sería ese cuarto modo de conocer que puede ir más allá del pensamiento discursivo, de los juicios, de las opiniones, de los análisis, de las inducciones y las deducciones, del “me gusta” o “no me gusta”? Ya lo hemos visto: es LA INTUICIÓN. Este no es un modo de conocer ni irracional ni racional, va más allá, tiene carácter arracional.

Maurice Barbanell y Silver Birch

                              Maurice Barbanell                                                             Silver Birch

Como muchos sabrán, Silver Birch es el nombre de un instructor espiritual que se manifestaba bajo la personalidad de un piel roja, responsable invisible de un compendio de maravillosas enseñanzas transmitidas a través de las facultades de intermediación del médium británico Maurice Barbanell. Pues bien, en cierta ocasión se le hizo a dicha entidad la siguiente pregunta: “¿Podrías explicar qué es la intuición?”. Su contestación fue:

“Sí, puedo explicarlo en una frase:  LA SUGESTIÓN DEL ESPÍRITU. La intuición es la manera por la que el espíritu se hace consciente de sí mismo; ataja el proceso normal del razonamiento terrenal. La intuición logra a la velocidad de la luz, lo que normalmente conseguirías después de mucha deliberación. La intuición es ese proceso de sintonismo durante el cual recibís esa sugestión que alcanzaríais después de mucho tiempo y pensamiento sobre el mismo tema”.  (De: Antología de Silver Birch)

Estudios realizados por un equipo de científicos dirigidos por el profesor Marius Usher en la Universidad de Tel Aviv, han demostrado que la intuición es infinitamente más fiable que la razón, confirmando que en un 90% de los casos acierta.

Nuestro entendimiento y nuestro sentir nos llevan a manifestar que ha llegado la hora de activar con énfasis y generalizar esta forma de percibir y conocer la realidad, un modo que trasciende el intelecto, lo discursivo, lo argumentativo y lo cartesiano, en la medida en que todo eso apenas acota, bordea, delinea, pero no entra – porque no puede – en el corazón de la “cosa en sí”.

Termina el tiempo de, simplemente, describir, discursear, opinar y separar, llega tiempo para cultivar las buenas impresiones, unir y vivir. Quien no lo haga así estará prácticamente “muerto” y “ahogará” lo que representa, incluso al Espiritismo, si habla en su nombre.

Lo característico de la intuición como modo de conocer, es que cada vez que se activa promueve una ósmosis de significados. Jamás habrá verdadera comprensión sin ese trasvase, que es lo único que proporcionará SENTIDO. Es mediante la intuición que es posible superar la dualidad o separatividad, raíz de todo conflicto.

¿Pero cuál es el mecanismo que permitirá el afloramiento de este cuarto modo de conocer y qué estado de conciencia representa? Las más modernas investigaciones en neurofisiología, dan a entender que en el plano orgánico es la sincronización hemisférica cerebral el basamento de la manifestación de este modo de conocer, que a su vez es producto del desarrollo armonioso y coherente de valores y facultades interiores complementarios: información más cualidad; forma más estado; estructura más energía; en definitiva, INTUICIÓN.

Para que esto llegue a producirse, se necesita algo que el propio Kardec describió en el ítem 19 de El Libro de los Espíritus, en que nos señala dónde reside la deficiencia que a día de hoy, según nuestro actual estado evolutivo, sigue siendo preciso llenar para dar el salto: el progreso moral: “Sólo el progreso moral puede asegurar la felicidad de los hombres sobre la Tierra – asevera – … él es el encargado de tirar abajo las barreras que separan a los pueblos, el que hará desaparecer los prejuicios de castas y acallará los antagonismos sectarios, enseñando a los hombres a considerarse hermanos destinados a ayudarse y no a vivir parasitariamente los unos de los otros”.

7.- SOCIOLOGÍA ESPIRITA

El 28 de junio de 1872, durante una sesión mediúmnica que se celebró en la Sociedad Espiritista Española de Madrid, se solicitó a los espíritus una fórmula que permitiera resolver lo que entonces se denominaba la “cuestión social“, eso que hoy denominamos “la crisis”. Tal como recoge el secretario de la Sociedad, Diodoro de Tejada, los espíritus respondieron lo siguiente:

“¿Una fórmula pedís? ¿Una fórmula que establezca para el porvenir la felicidad humana? Sólo puede plantearse el resultado, la solución del problema. La fórmula sólo es dada encontrarla a la humanidad, porque en ella misma está la fórmula la busca, puesto que harto presienten vuestros espíritus cuál será su glorioso porvenir, porque lo sienten. Todos producir con arreglo a la aptitud de cada cual y todos participar del producto de los demás. He aquí la aspiración que una vez alcanzada, el cielo bajará a la Tierra, o mejor dicho, la Tierra se elevará hasta el cielo”.(“Sociedad Espiritista Española, Sesión Inaugural del año 1873-1874. Memoria y Discurso”, Folleto editado por la misma Sociedad. Imp. de D. J. M. Alcántara, C/ Fuencarral, nº 81. 16 páginas.)

He aquí, en tan breve texto, la clave de todo lo que venimos exponiendo, el hilo conductor que nos lleva tanto al corazón del problema como a las puertas de su resolución. Tengan bien presentes estas palabras y su significado, en relación con lo que pasaremos a exponer en adelante.

Manuel S. PorteiroUno de los autores espíritas que más avanzó en la clarificación y síntesis de los nuevos conceptos sociológicos derivados de la doctrina de los espíritus, fue el argentino Manuel S. Porteiro (1881-1936). Según podemos extraer de manera muy resumida de su trabajo, los principios fundamentales de esa nueva Sociología, que servirían de base a la sociedad del porvenir, formada por seres humanos de sanos ideales, son:

  • El reconocimiento del derecho natural.
  • El reconocimiento de la igualdad social.
  • El reconocimiento de la igualdad económica, proporcional a las necesidades y aptitudes de cada uno.
  • El reconocimiento de la igualdad de deberes en la producción útil, o sea en el trabajo material o intelectual.
  • La distribución del trabajo social en concordancia con las aptitudes y gustos de cada uno, con libertad en la elección del trabajo y asimismo en su duración.
  • La supresión de todo castigo legal e implantación de nuevos métodos correctivos en concordancia con el concepto espiritual de la vida.
  • La educación moral fundada en la justicia y en el derecho natural igual para todos.
  • El respeto mutuo, sin distinción ni categoría. Libertad, Igualdad y Fraternidad, no solo como meras proclamas constitucionales, sino como hechos sociales, derivados de la justicia económica y social de la nueva moral espírita. (De: “Concepto Espírita de la Sociología”, por Manuel S. Porteiro).

Todo esto incluye, evidentemente, la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre; la libertad de conciencia y de ideas, y, por encima de todo, la certeza de nuestra inmortalidad y del progreso indefinido del Ser. La conjugación de todo ello da forma a la más revolucionaria,  humana y espiritual concepción  que jamás pudiera plantearse.

8.- LAS GRANDES PLAGAS QUE AZOTAN A NUESTRA SOCIEDAD

Podemos decirlo de muchas formas, pero las grandes plagas, males o problemas que afectan a nuestra sociedad, pueden sintetizarse en cuatro grandes bloques:

a.- La violencia: la violencia es fruto de la incoherencia entre el SER y el ESTAR del individuo y tiene infinidad de caras: desprecio, humillación, maledicencia, imposición, irrespeto, desconsideración, descalificación, comparación, crueldad, etc.

Pero, además, esta incoherencia interior anula el carácter, que no es más que la “presencia del Ser”; sin SER no puede haber presencia y donde no hay presencia no habrá carácter. La violencia, en cualquier sentido es, pues, un síntoma más de la falta de carácter.

Cada estado de conciencia es generador de situaciones que nunca son inoperantes o inocuas, trae manifestaciones y consecuencias, bien sea hacia adentro, bien sea hacia afuera, o ambas.

b.- La obnubilante tecnificación: vivimos enfrascados en una tecnocracia incapacitante, que mantiene a una buena parte de la humanidad en un mundo virtual artificial, confuso, alucinado y desconectado de la realidad.

c.- El consumismo exacerbado: todo este sistema de vida produce vacío interior, el cual busca ser llenado con “algo” inmediato, de ahí la loca carrera por las posesiones, el consumo y el derroche, buscando suplantar la falta de sentido.

d.- La oscuridad espiritual: podemos concluir que las tres primeras plagas derivan todas de esta última.

9.- LOS TRES DESTINOS

Este panorama aboca a la humanidad a elegir entre tres posibilidades que se abren ante ella con respecto a su destino futuro, el cual va a depender de la elección colectiva que seamos capaces de hacer: 1) La autodestrucción; 2) La deshumanización, ó 3) La Solidaridad.

Los tres destinos

Tenemos confianza en la naturaleza humana y hay factores en juego que pueden inclinar la balanza. Uno de estos factores lo forman los que denominamos “mensajeros del tiempo venidero”.

Existe un tiempo colectivo y existe un tiempo personal, porque, a fin de cuentas, “el tiempo es “la vida íntima de la conciencia”. Hoy, como en otras épocas, si bien de una manera mucho más notoria y extensa, hay entre nosotros “infiltrados” que son como viajeros del tiempo futuro, los cuales se están revelando ya y se revelarán aún más en adelante. Observemos con detenimiento a los niños que están naciendo.

Niña de la nueva generaciónLos instructores espirituales hablaron a Kardec de una “nueva generación”. Ya en su época enseñaron que al planeta Tierra había llegado el momento de llevarse a cabo “una gran emigración entre sus habitantes”, de forma que una nueva generación de espíritus relativamente más evolucionados irían sustituyendo a la generación más atrasada.  Decía: “ Ubicados en un punto intermedio, asistimos a la partida de una y a la llegada de la otra, presentando cada una características propias… Las dos generaciones que se suceden – añadía – poseen ideas y miras totalmente opuestas. Es fácil distinguir a cuál de ellas pertenece cada individuo por la naturaleza de sus disposiciones morales y, especialmente, por sus disposiciones intuitivas e innatas”.

A los individuos de esa nueva generación los caracterizaría “una inteligencia y una lógica generalmente precoces, unidas al sentimiento innato del bien y de las creencias espiritualistas… No se compondrá exclusivamente – aclara – de espíritus eminentemente superiores, sino de espíritus con un cierto grado de progreso y predispuestos a asimilar todas las ideas progresistas y aptas para secundar el movimiento regenerador”.  (El Génesis, Capítulo  XVIII – Los tiempos han llegado)

El espíritu conocido como Doctor Barry, afirmaba en una comunicación: “Sí, ciertamente, la Humanidad cumple un período de transformación, como los vivió ya en épocas pasadas. Cada transformación está marcada por una crisis que es, para el género humano, lo que son las crisis de crecimiento para el ser humano como individuo. Estas crisis, a menudo dolorosas, se llevan consigo a generaciones e instituciones, pero siempre son seguidas por una fase de progreso material y moral… La Humanidad terrestre llegó a uno de los períodos de crecimiento”. (El Génesis, Capítulo  XVIII – Los tiempos han llegado)

Parece más que evidente que necesitamos una nueva organización social, pero ¿a dónde acudir para inspirarnos? ¿Dónde podremos encontrar modelos de referencia? ¿Puede el Espiritismo aportar alguna orientación para alcanzar este objetivo?

10.- EL FUTURO ESTÁ EN LO COLECTIVO

Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) lo dijo: “La edad de las naciones ya pasó. Si no queremos morir, es la hora de sacudir los viejos prejuicios y de construir la tierra”.

GebserEl filósofo cultural alemán Jean Gebser (1905-1973), uno de los pensadores más importantes del siglo veinte, va en el mismo sentido en su principal obra El Origen Siempre Presente (Alemania, 1949), donde nos habla de “estructuras de conciencia”, afirmando que una nueva forma de conciencia está emergiendo en el seno de la humanidad, la cual él llama “integral”.

Presintió y detectó que se estaban creando las condiciones para lo que él calificó de inminente “mutación” conciencial, una transformación que se hacía evidente en el fracaso de la “estructura mental-racional” de la conciencia, es decir el paradigma reductor racional científico imperante.

Según sus conclusiones, la conciencia se había movido a través de varias “estructuras” previas, cada una de las cuales había conseguido una separación mayor respecto de una fuente atemporal, inmaterial, espiritual, que designaba como “origen”; estas estructuras eran la Mágica, la Mítica y la Racional-mental. Sin embargo, en la estructura de conciencia Integral, el origen se hace perceptible, lo espiritual se concretiza y la “luz no creada” se manifiesta

11.- ¿ESTARÁ LA COLABORACIÓN EN LOS FUNDAMENTOS DE LA VIDA?

LMargulisa destacada bióloga norteamericana Lynn Margulis (1938 – 2011), autora de numerosos trabajos en Biología, destaca por haber descrito un importante hito en la evolución con su teoría sobre la aparición de las células eucariotas, como consecuencia de la incorporación simbiótica de diversas células procariotas (endosimbiosis seriada). También postuló la hipótesis según la cual la simbiogénesis sería la principal fuente de la novedad biológica.

En palabras llanas, esto significa que no siempre es la competición y la sobrevivencia del más adaptado como consecuencia de acumulaciones de mutaciones aleatorias, el factor que determina la evolución, sino que lo sería la cooperación. Toda una redefinición de las leyes evolutivas. ¿No nos estará indicando, pues, la propia Vida, por dónde estaría la ruta de la evolución humana?

Esto mismo ha sido intuido, dicho y enseñado desde siempre por grandes hombres y mujeres de todos los tiempos. El emperador y filósofo romano Marco Aurelio (121-180), expresó: “Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza”.

La búsqueda de una vida colectiva en forma de COMUNIDAD, que representase los ideales más altos para el ser humano, una vida justa, libre y segura, donde todas las necesidades estén satisfechas y las más altas aspiraciones del ser humano encuentren su cauce de expresión, a la vez que todas las potencialidades de sus integrantes vean facilitadas su expresividad sin límites, ha sido una constante en el seno de los individuos y de las sociedades, dando lugar al denominado pensamiento utópico.

Entendemos por UTOPÍA todo plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como deseable pero irrealizable en el momento de su formulación. El vocablo fue creado por Tomás Moro (1478-1535) quien lo usó para denominar el lugar de residencia de una sociedad ideal en el libro del mismo título, la Isla de Utopía (de “u-topos”: en ningún lugar; es decir, inexistente).

Las utopías intentan ser sistemas racionales capaces de concebir nuevos modos de organización social. Implican siempre una voluntad de ir más allá de lo existente, así como, a la vez, constituyen un escape del presente y una crítica del mismo al compararlo con lo que podría ser. Pretenden encarnar, como decía el filósofo judío-austriaco Martin Buber (1878-1965), “la visión de lo justo en un tiempo perfecto”.

Tenemos muchos ejemplos de concepciones utópicas: La “República, de Platón; “La Ciudad de Dios”, de S. Agustín de Hipona (413-427); “La Ciudad del Sol”, de Tommaso Campanella (1623), “La Nueva Atlántida”, de F. Bacon (1627), “Leviatán”, de Thomas Hobbes (1651), “El Naufragio de las Islas Flotantes”, de Étienne-Gabriel Morelly: (1753); El Manifiesto Comunista, de K. Marx y F. Engels, así como diversas otras obras del fructífero siglo XX.

Pero un gran problema ha sobrevenido cuando se ha querido convertir a las utopías en ideologías, porque a la vida no se la puede incrustar, no cabe en marcos teóricos cerrados, ya que su característica medular es el movimiento, la fluidez y la mutación. De ahí que la ideologización de una concepción utópica, equivale a colgar una imagen estática en el tiempo y de ahí a pretender imponerla, hay solo un paso. Para comprobarlo no hay más que ojear la historia.

Parece claro que alcanzar el tan deseado y deseable clímax social no es tarea sencilla. El peso de la historia cae con fuerza al contemplar cómo a pesar de un amplio abanico de variados e incomparables modelos, jamás hemos sido capaces de establecer la deseada COMÚN-UNIDAD.

Comunidad

A día de hoy, la creación de una verdadera COMUNIDAD humana de base espiritual, se presenta como la única puerta abierta progreso, después que todos los otros modelos han fracasado. Es que una vida no compartida no merece ser vivida.

12.- LA GRAN TAREA

Todos seguramente se habrán parado a reflexionar sobre cuál es, en definitiva, la función y sentido de ser esencial del Espiritismo. Tal como lo vemos, este sentido sería el de concienciarnos de quienes somos en realidad para revelar nuestra verdadera naturaleza, activando nuestras potencialidades y reflejar dicha naturaleza en nuestras obras.

Esto ¿cómo se traduce? Cómo humanos es nuestro destino expresar en nuestro hacer lo que somos: seres espirituales. Dicho en otros términos: revelar fuera lo que somos dentro para reflejar y traer “abajo” lo que es “arriba”. Hemos de ser puentes, volvernos diáfanos, convertirnos en espejos de la realidad espiritual. Y ser espejos y reflejar la realidad espiritual en el mundo, ¿no es lo mismo que aquello de “traer el reino de Dios a la Tierra”?

cielo reflejado

En suma: construir en la Tierra una vida que represente lo más fielmente posible la estructura de los planos sutiles superiores del reino del espíritu, es la gran tarea que tenemos por delante. Y esta gran tarea toma forma, se concreta, mediante un encofrado de principios, valores, leyes y referentes, henchidos de energía espiritual.

Pasemos a exponer algunos de esos principios fundamentales, columnas imprescindibles a tener en cuenta a la hora de erigir una verdadera comunidad humana, los que podemos llamar piedras miliarias de la vida comunitaria.

a.- Altruismo.

El altruismo es requisito básico si uno quiere consagrar su talento al trabajo común.

Acuñado originalmente por Auguste Comte allá en el año 1853, altruismo significa justo lo contrario de egoísmo, que es la tendencia, consciente o no, a anteponer los propios intereses a los de los demás. La madre el altruismo es la fraternidad.

Piotr Kropotkin (1842-1921), el geógrafo, naturalista y pensador político ruso, teórico del anarquismo, dijo: “La fraternidad humana y la libertad son los únicos correctivos que hay que oponer a las enfermedades del organismo humano que conducen a lo que se llama crimen”.

Pero ésta ha de ser una fraternidad entendida “como  libertad responsable frente a los demás”, como expresaba un indiscutible referente moral contemporáneo,  José Luis Sampedro.

b.- Buena voluntad y experiencia.

La buena voluntad la podemos definir como la intención dirigida hacia el bien y, la experiencia como la substancia de lo vivido. Cuando la buena voluntad se ve abonada por la experiencia surge un bien mayor, se acorta el tiempo para conseguir resultados y se gana en efectividad. La experiencia permite evitar la repetición indefinida de los errores propios del novato.

No obstante, la experiencia no puede convertirse en el ancla de la evolución, coartando el acceso a los nuevos espacios exploratorios que el ser humano habrá, obligatoriamente, de  sondear para avanzar, arguyendo que “siempre se hizo así”.

c.- Conocimiento y formación.

El conocimiento será una de las bases de la COMUNIDAD, sin ponerle límites a éste. La ignorancia es el peor fundamento para crear comunidad.

El conocimiento puede ser entendido como el volcado inteligible y operativo de la comprensión. El conocimiento es la llave que abre las puertas del futuro, de ahí que ponerle límites significa violentar la inteligencia, cegar la curiosidad, decapitar la imaginación, cristalizar la creatividad, negar nuestra espiritualidad.

Mas el conocimiento necesita verterse como formación, una formación multifacética, porque la especialización, como camino exclusivo, solo lleva a la desintegración.

d.- Compromiso.

El compromiso es la responsabilidad adquirida sobre la base del conocimiento. Esto es algo que va mucho más allá de la implicación. No se puede crear una comunidad sin compromiso.

Lo único que puede hacer tambalearse al compromiso es el miedo, y su presencia es evidencia de un nivel inadecuado de conocimiento-conciencia.

El compromiso es una categoría ética, no legal; cada cual está automáticamente comprometido en correspondencia directa con el nivel de su conciencia, y es la vía para la demostración viva del conocimiento-conciencia adquirido. No es concebible un compromiso pasivo.

e.- Desarrollar el sentimiento de unidad.

La unidad ha sido siempre señalada como el baluarte más importante del éxito. El sentimiento de Unidad es síntoma de la percepción del Plan inmanente, e implica tanto suma de intenciones como conjunción de esfuerzos.

La entidad que sea crea desde lo colectivo, es más que la simple suma aritmética del valor de sus componentes individuales, apareciendo un ente de rango cualitativo superior, que a su vez influye en sus componentes por un proceso de retroalimentación, que conduce a que cada individuo integrante sea capaz de sacar de sí mismo mucho más de lo que nunca pensó que pudiera aportar.

Por el contrario, cuando no hay unidad se contrarrestan, anulan y pierden multitud de esfuerzos. Por eso se ha de acrecentar el sentido de comunidad. Aquí el Espiritismo puede tener una función importante, enseñando la verdadera naturaleza humana.

Pero este llamado a la UNIDAD no se puede confundir con la anulación de la diversidad, todo lo contrario, la unidad a la que nos referimos no tiene nada que ver con uniformización.

f.- Desarrollar la cooperación.

Cooperar es trabajar juntos para y por una misma finalidad, sin perjuicio para nadie. Deberes y derechos son las dos caras de una misma moneda, los dos extremos de una misma cuerda. Necesitamos fundar una RECIPROCRACIA

Sin embargo, nadie puede desarrollar armoniosamente un trabajo, aún compartiendo la finalidad, si no se siente encajado desde su peculiaridad y valores distintivos en el marco de la labor colectiva. Para que esto se dé, se necesita favorecer y desarrollar la VOCACIÓN.

g.- Cultivar la amistad.

La amistad es la red energética afectiva aglutinante que se extiende entre semejantes que se entienden, respetan, colaboran y crean juntos, con prevalencia del bienestar común por encima del exclusivo personal. La amistad es el preludio de la fraternidad y la hermandad. ¿Concebís la posibilidad de una comunidad sin la urdimbre estructuradora de la amistad?

h.- Fundamentar en la ayuda mutua la búsqueda del bienestar general.

El sendero de la vida es de ayuda mutua. Esta es la comprensión de la interdependencia puesta al servicio del sentido de unidad. Con la ayuda mutua se supera la competitividad como base del desarrollo social.

En una COMUNIDAD no puede haber exitosos y fracasados, vencedores y vencidos, ricos y pobres. No se puede convivir en comunidad desde el derroche o desde la necesidad.

En una COMUNIDAD tampoco puede haber igualdad absoluta – uniformidad – porque es un hecho que no somos iguales y tenemos necesidades dispares.

La ayuda mutua es indispensable para lograr el bienestar general, que es la tarea común. La malicia estará descartada porque es una intención deformada por un falso conocimiento, o mejor dicho, por la ignorancia. Luego, la malicia y el bienestar general, son absolutamente incompatibles.

¿En qué terreno se enraíza la tarea del bienestar general? En el suelo de la confianza. Y éste lo forma la tierra de la certidumbre.

i.- Ejercitar la sobriedad.

La SOBRIEDAD es la equidad y el respeto en el uso y disfrute de los recursos. Implica certidumbre, plenitud interior, eficacia energética, capacidad de adaptación, justicia distributiva, abundancia, solidaridad, libertad, salud, equilibrio, flexibilidad y belleza.

Desde la sobriedad cualquier cambio es posible y más fácil de realizar.

j.- Elaborar reglas claras.

La cooperación es la base de una vida comunitaria y  necesita estar basada sobre reglas claras, unas reglas inspiradas en las grandes leyes del Universo.

La presencia de reglas claras enseña orden y disciplina, que a su vez ayudan a la adquisición de un ritmo. Además, tener reglas claras denota un plan o proyecto por el que se saben las condiciones de partida, a dónde se va y cómo se va. Representa también el desarrollo de un criterio claro, ayudando a evitar los perjuicios y los abusos.

El criterio es como una plantilla con la que se puede calibrar la realidad o irrealidad de un planteamiento. Es un patrón que resulta de una estructura interior equilibrada.

Estas reglas de cooperación serán pocas. Desconfiad siempre de todo sistema social que esté atiborrado de leyes y normativas; eso es señal de la existencia de una superpoblación de tramposos, lo que, a su vez, indica la prevalencia de la intención del engaño, el fraude, la hipocresía, el egoísmo y la corrupción. En una sola palabra, de la ignorancia.

Bien claro lo decía José Martí: “Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí“.

k.- Asimilar la dignidad y el valor del verdadero trabajo.

Dignidad es reflejo de saberse que se ES; es una actitud nacida de la autoestima. Los espíritus dijeron a Kardec que todo aquello que se hiciera que fuera útil, era TRABAJO. O como lo define Khalil Gibrán: ”El trabajo es el amor hecho visible” ¿Y qué es lo útil, sinónimo del amor hecho visible? Pues lo que hace bien a todos y a nadie perjudica.

¿Qué sucede cuando comprendemos que SOMOS en la interrelación con los demás y en el trabajo? Pues que reconocemos el valor de las cosas bien hechas porque se activa el amor a la obra. Imaginad una comunidad humana donde todos sus miembros estén imbuidos de un permanente afán por hacer las cosas cada vez mejor, por el solo placer de hacerlas bien. ¿Dónde serían capaces de llegar?

Pero, además, el  trabajo será continuo. La labor continua es un indicativo de estar vivos, porque la vida se caracteriza por un fluir constante y estar vivos es permitir que la vida fluya por nosotros. Desde el momento en que perdemos esa fluidez, esa creatividad, es que hay obstáculos interfiriendo, de aquí el dolor, la enfermedad, el conflicto.

Recordemos aquí las palabras de nuestra recordada Amalia Domingo Soler: “Yo antes me quejaba de todo. Después de conocer el Espiritismo sólo pienso en trabajar”.

El trabajo, la labor, la cooperación, será voluntario. El trabajo no puede ser una esclavitud forzada, sino que tiene que ser voluntario como expresión natural consecuente al aumento de la conciencia. Si no es así, hay falsedad e ignorancia y todo lo que se quiera construir sobre esa roída base, será falso. El avance real solo se puede realizar desde la libertad, en caso contrario provocará tensión, deformación y, consecuentemente, un engendro monstruoso y autodestrucción, tanto en lo personal como en lo social.

Las tareas que se desempeñen serán vocacionales. Recordemos que en su sentido etimológico original vocación es la “acción y efecto de llamar”. Hacer algo con agrado, que a uno le llene, contribuye a que los resultados sean más efectivos, productivos, perfeccionados, creativos y útiles. En el orden individual habrá mayores cotas de satisfacción y realización personal, de plenitud. En el orden social habrá más integración, coherencia y paz.

Aún así hay aspectos en la vida de una comunidad que serán ser realizados por la totalidad de sus miembros, en particular todas las actividades básicas. Es necesario tener siempre una toma de tierra, una cura de realidad. Grandes problemas vienen cuando se pierde este sentido de la realidad, si no véase la lejanía actual entre gobernantes y pueblo.

l.- Revalorizar las labores manuales.

Decíamos antes y repetimos ahora, que no se puede perder el contacto con la realidad. El desarrollo de las habilidades manuales nos compenetra con el mundo concreto, ayudando a enlazar idea y fenómeno. Esto quiere decir que nos convertimos en creadores completos, que son aquellos que además de concebir la idea, desarrollan la capacidad de formalizarla.

Quien hace creando, valora lo que otros hacen creando y esto da solidez a la comunidad, convirtiéndose en argamasa social sobre la base de la confianza, el respeto, el aprecio y la estima mutuos.

Cooperación conscientem.- Desarrollar la cooperación consciente.

Ningún trabajo es nocivo; sólo lo serán, si las hay, las condiciones ignorantes que lo puedan rodear. Todos los trabajos son importantes y solo una cooperación consciente permitirá un trabajo sano.

No se puede tener amor a la obra, si no se siente uno parte de algo superior que dote de sentido. Cuando las cosas cobran sentido es como si se iluminasen desde dentro y se comienzan a ver como son en realidad, cobrando todo su valor.

Cuando hago lo que hago porque sé y siento eso que hago y para qué lo hago, y comprendo su valor en el marco de la totalidad, es que estoy desarrollando una cooperación consciente.

n.- Desarrollar la justicia y la protección mutua.

Para que cada cual pueda poner en el trabajo lo mejor de sí mismo, se precisa calentar el corazón. Una COMUNIDAD es un organismo donde todas sus partes trabajan con un sentido unitario.

La justicia y la protección mutua derivan precisamente de percibir, comprender y sentir ese sentido unitario. Piezas de un mismo motor, piezas distintas en forma y función pero todas contribuyendo a una finalidad común; desde el momento en que una pieza es desatendida y falla, todo el motor se resiente y pierde su sentido de actuación. Por eso la conciencia colectiva comprende y siente que su supervivencia se asienta en la protección individual, y la protección individual se asienta en el realce de lo colectivo.

ñ.- Adquirir conciencia de la responsabilidad espiritual.

La manera de ennoblecer las conquistas sociales y de despertar las mejores posibilidades, es despojándolas de todo carácter competitivo. Esto únicamente se consigue cuando las cosas se hacen sin expectativas, sin pretensiones.

En esencia, ¿en qué consiste eso de “percibir todo con una conciencia espiritual”? Formulado de otra forma: ¿cuál es el síntoma más evidente de que todo se percibe con conciencia espiritual? Cuando hay conciencia de la Unidad.

o.- Establecer las metas más altas que seamos capaces de concebir.

Es necesario esforzarse hacia lo sumo, hacia lo absoluto. “Seamos realistas, hagamos lo imposible”, rezaba uno de los slogans más conocidos de la revolución parisina de 1968. Si no nos lo creemos, no lo haremos. Aquí está el secreto de la única fe posible y válida

¿Cuál es la llave de toda realización? La continuidad, sin bajones, en la tensión creativa, en el trabajo desde la unidad interna, porque solo la unidad es fuente.

p.- Exaltar la sencillez desde el reconocimiento de lo esencial.

¿Cómo será posible mover los corazones? No perdiendo sencillez. La exaltación de la sencillez únicamente podrá venir desde el reconocimiento de lo esencial a partir de una visión de conjunto, resultado de la comprensión sentida y anclada en la realidad mediante la acción práctica.

Es desde aquí donde se perciben los cuadros de correspondencias entre todo lo existente, desde donde se detecta y siente el hilo conductor de la Creación, el sentido unitario de la totalidad: la intención del Creador.

Desde esa perspectiva, la inmensa mayoría de los problemas y conflictos que sufrimos se revelan como auténticas nimiedades, que se disuelven de igual forma que la niebla de la mañana ante los primeros rayos de sol.

Tomar conciencia 03

13. CONCLUSIÓN

Sabemos la meta porque la sentimos y la siente un creciente sector de la humanidad que pronto será cualitativamente mayoritario. Nos resta identificar las fórmulas y modelos que encaucen y encarnen esa visión. Pero lo alentador, lo significativo, lo maravilloso, es que esas fórmulas las tenemos delante de nosotros, están aquí, tocándonos ahora mismo. El futuro de la humanidad está ya, ahora, aquí, ¿o es que no lo veis?

El problema es de visión interior y exterior. Todos los mecanismos, los adelantos y los modelos están ya en el presente. Hay que entrenar la vista intuitiva mediante la expansión de la conciencia y ejercitar el compromiso, entonces la historia dará un giro hacia un extraordinario horizonte de luz.

¿Qué habrá problemas? Si ¿Más agudos que los actuales durante un tiempo? Posiblemente. ¿Esto nos habrá de echar para atrás? En absoluto. ¿Qué la victoria es segura? Indudablemente.

Esta es, a nuestro modo de ver, la esencia del mensaje del Espiritismo como respuesta a los desafíos actuales del ser humano.

Oscar M. García Rodríguez    (GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA)

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Por: Oscar M. García Rodríguez

En los momentos en que somos capaces de acallar los “ruidos” que día a día nos saturan, llega el SILENCIO. Desde ahí la VOZ INTERIOR encuentra la posibilidad de manifestarse. Entonces las comprensiones instantáneas, las impresiones directas, las imágenes luminosas – es decir, la intuición espiritual – asoman, aportando la energía de la CERTIDUMBRE.

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lo obvio

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