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Archive for the ‘Pensamientos’ Category

El pasado sábado 27 de junio, Óscar García, Presidente del Grupo Espírita de La Palma, ofreció una conferencia en directo por internet, por streaming, con el título «Contacto con Uno Mismo», atendiendo a la invitación cursada muy amablemente por la Asociación Espírita Andaluza Amalia Domingo Soler.

Quien desee escucharla puede hacerlo en youtube, o a través de este enlace:

 

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Eileen Caddy (1917 – 2006), cofundadora de la Fundación Findhorn y de la Ecoaldea que lleva el mismo nombre, situada al norte de Escocia

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EXTRACTOS DE LA OBRA “LA VOZ INTERIOR”, DE EILEEN CADDY

  • «Tu tarea es crear el nuevo cielo y la nueva tierra. Por eso no pongas el énfasis en los problemas y las tribulaciones, en la enfermedad y el sufrimiento, en las guerras y luchas del mundo. No consientas enmarañarte en ellos, pues si lo haces llegarás a ser parte de la enfermedad y no de la cura. Cuando elevas tu conciencia, quedas inmunizada frente al problema del mundo, y puedes vivir y trabajar con él a tu alrededor y sin embargo éste no te tocará ni te afectará en modo alguno.»

  • «La vida es lo que se hace de ella, por eso nunca eches la culpa a nadie por encontrarte de esta o de aquella manera; date cuenta, por el contrario, de que se trata de tu propia fabricación. Cambia tu actitud y cambiará todo tu comportamiento. Adopta una actitud constructiva frente a la vida. Construye lo mejor a partir de todo lo que veas a tu alrededor e ignora el resto.»

  • «Da constantes gracias por todo. Hay mucho que agradecer; abre tus ojos, mira a tu alrededor, y considera cuán bendecida(o) estás. Al hacerlo, te encontrarás llena de una abrumadora sensación de amor y gratitud, y toda tu vida asumirá un sentido nuevo. La gente que te rodea te importará más porque tu corazón está lleno de amor por ellos, y podrás comprenderlos y tolerarlos más. Te descubrirás agradecida hacia ellos, por su amor y por su compañía, por ser simplemente quienes son. Tus ojos se abrirán a toda la belleza y armonía que te rodean, a las maravillas de la naturaleza. Verás con ojos que de verdad ven; oirás con oídos que de verdad oyen; y hablarás con palabras de amor y comprensión. La vida será buena contigo porque no darás nada por hecho sino que mostrarás aprecio hacia todo.»

  • «Vive y trabaja, pero no te olvides de jugar, de divertirte y de pasártelo bien en la vida. Necesitas equilibrio en todo. Demasiado trabajo sin diversión hace que la vida resulte desproporcionada, y te convierte en una persona aburrida y poco interesante. Busca un equilibrio perfecto en todo lo que hagas, y encontrarás que la vida es una verdadera delicia. Necesitas variedad en la vida, ¿por qué, pues, no detenerse e intentar algo nuevo y diferente, no a causa de que te aburra lo que haces o como una forma de escape, sino porque te das cuenta de que necesitas un cambio? Cuando puedas hacerlo sin sentido alguno de culpa, encontrarás que serás capaz de hacer todo lo que tienes que hacer con una actitud nueva; y, lo que es más, serás capaz de hacerlo disfrutándolo de verdad. ¿Qué sentido tendría la vida si no puedes gozarla y pasarlo bien con todo lo que emprendas, llamémosle juego o trabajo?»

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SÓLO QUIERO HUMANOS

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Deidades grandes, medianas, pequeñas…,

no os quiero ya en mi vida, ¡todas afuera!

Ahora solo quiero humanos, contradictorios humanos,

pues sé que hasta el más decrépito a cualquier dios supera.

Roerich, cimas nevadas de fulgores rosas y valles secretos,

mensajero de la belleza, de mundos distantes portas el tesoro,

un luminoso portento recogido en tu pecho.

Poetas de mística carnal; Cohen, el más oscuro, Groucho y Forges,

y tú, joven Cayetano, soy contigo, yo te comprendo.

Apolonio, Whitman del amor humano, y Borges,

el aleph, inmóvil, espera siempre en el centro.

Sé que Eso Es, Maharaj, Hawkins asiente encaramado en su escala,

Arabi canta los nombres de Dios; Lao, su Tao, y Meister Eckhart

observa inmutable con Jung, Ghandi, Lanza del Vasto, Watts y Gibran,

Casaldáliga, Cardenal, Teresa y Juan, y de Jesús, sólo quiero lo humano.

Emerson, el del ideal natural, Exupery, Bohm y Paracelso,

Hehaka Sapa, Mello, Sankara, Klein y Balsekar…

Estandartes del corazón, altas banderas al viento,

¡gracias!, desde el que abre camino hasta el que cierra la puerta,

me mantenéis en vela navegando la realidad,

queridos bastardos, vecinos del alma,

¡bendita hermandad!

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Óscar García, 6 de Abril de 2020

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HOGAR ADENTRO

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En estos días, hogar adentro, he podido darme cuenta

del equilibrio exquisito que mantienen las paredes,

he escuchado las interesantes conversaciones de las estanterías,

y observado la entregada posición del suelo, que todo lo sustenta.

Me he asombrado ante el enorme aguante del fregadero;

he sido consciente de las multitudes que habitan el guardarropa,

de la paciencia cosmopolita del rellano y su control de fronteras.

He visto el expuesto silencio del balcón, guardián atento del aire,

y la discreción del baño, secreto confesor de intimidades.

Me he sumergido en la ducha buceando a pulmón

en el mar profundo de los pensamientos;

he hecho de los pasillos avenidas interminables,

en los cuadros he abierto puertas y ventanas,

y realizado grandes exploraciones entre pinceladas.

El teléfono es un agujero de gusano uniendo instantes distantes,

y he visto que en el dormitorio hay abierta una agencia de viajes.

La cocina se ha convertido en el laboratorio de un medieval alquimista,

y la televisión, confirmado, es el retrete de la sociedad.

Tengo en mis manos un mágico cuadro de mandos,

y sé que con un simple clic mental puedo cambiar de universo,

mientras la nevera guarda a buen recaudo la memoria congelada.

Hay también un desván que, cual fiel can, espera siempre mi regreso,

para sorprenderme tras la puerta con algún recuerdo inesperado.

Aún así, muchas sillas sólo son sombras y yacen,

en estos días, vacías de nombres,

hogar adentro…

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Óscar García, 3 de Abril de 2020

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Apreciados amigos, en nuestro último aviso, hacia finales de marzo, nos despedíamos expresando el deseo de que el primer viernes del mes de abril quizás podríamos volver a la actividad en nuestro Grupo. Pero, desgraciadamente, “el hombre propone y la pandemia dispone” y el gozo se fue por el pozo o, como diría el replicante Roy Batty (Rutger Hauer) en Blade Runner, nuestro propósito “se perdió en el tiempo como lágrimas en la lluvia”.

Pero parece que estos extraños tiempos comienzan a despejar ligeramente, y ya entrevemos el horizonte de la “nueva normalidad”. De ahí que nuestro plan sea empezar en breve con las reuniones internas para seguir, desde que se pueda, con las actividades públicas. Daremos el aviso oportuno para conocimiento de todos.

Entretanto, queremos compartir con todos algunas realizaciones y creaciones de estos tiempos de confinamiento.

MEDITACIONES

Óscar García – Viernes, 3 de Abril de 2020

  1. La conciencia se refleja en cada momento como realidad viviente.

  2. Aquello que vives y tu nivel de conciencia se corresponden recíprocamente.

  3. En un contexto conciencial dado, cada elemento que lo integra es, simultáneamente, causa y efecto de todos los demás.

  4. Esto significa que en la realidad el tiempo no es lineal sino circular, revelándose como lo que es y siempre ha sido: presente.

  5. Nadie puede “explicarte” lo que estás viviendo en tu propio tiempo, salvo en la medida que el tiempo de quien lo haga coincida con tu tiempo o que su tiempo incluya tu tiempo. Esa coincidencia en un espacio conciencial común permite, cual si fuera un espejo, ver reflejado en el “otro” aquello que realmente está en uno mismo.

  6. A veces decimos a alguien, o bien nos dicen: “Te comprendo”. Si ello es real, también podrías decirle lo mismo, o que nos lo digan, con la expresión: “Te coincido”.

  7. El amor, en su máxima expresión, incluye todos los tiempos en un tiempo unificado o no-tiempo, donde se anula el tiempo como aparente flujo lineal y unidireccional, resolviéndose en eternidad, es decir, en su principio fundacional o, lo que es lo mismo, en la unidad conciencial que denominamos Ser.

Óscar García – Jueves, 23 de Abril de 2020

  1. En el Universo, la luz establece el orden formal; la gravitación, el orden substancial y la energía, el orden cinético.

  2. En no pocos casos la limitación es, en cualquier ámbito, un camino hacia la libertad.

  3. Las cárceles más duras están en la mente.

  4. “Más lejos, más alto, más profundo, más auténtico”. He aquí un buen lema para la vida.

  5. ¿Serían las flores tan bellas si no hubiera nadie que las admirase?

  6. La verdad y la mentira, la bondad y la maldad, la belleza y la fealdad, residen en quien contempla.

  7. Ser imprevisible, ¡qué liberación!

  8. Sólo quien está seguro de sí, es capaz de aceptar la incertidumbre.

  9. Hay dos clases de certidumbre: la extrínseca y la intrínseca. Pero ambas son incompatibles.

  10. Cuando abandonas cualquier intención de control, te liberas.

  11. Al mundo no se lo puede controlar; cualquier intento en este sentido no sólo es vano, sino que demuestra una gran ignorancia.

  12. Lo útil, agradable y sano, es barato.

  13. Seguridad sin certidumbre; abundancia sin posesión; poder sin control, alegría sin motivo, y amor sin condición, son los rasgos del ser humano auto-realizado.

Óscar García – Domingo, 26 de Abril de 2020

  1. La naturaleza todo lo realiza sin esfuerzo.

  2. El mundo es reflejo de la mente y la mente el espejo del mundo.

  3. Por muy sorprendente que parezca, el ser humano es creador porque, a la misma vez, puede ser también un destructor. De ahí que en ocasiones se convierta en un peligro para lo creado y en otras sea su único salvador.

  4. Dios, sin la Creación, no es; la Creación, sin Dios, no es.

  5. Eres uno y único. Si eso no te asombra, nada más puedo decirte.

  6. El camino de la vida consiste en permitir, y no hay mayor permiso que el asombro.

  7. En el asombro todo es atención, el tiempo para, calla el lamento, el juicio se bloquea, cesa la comparación, vives el momento.

  8. Cuando cierras la puerta de los asuntos caducos en tu vida, simultáneamente abres nuevos espacios para el crecimiento personal.

  9. Todo lo que veas fuera de ti, está presente en tu interior.

  10. Querer cambiar los demás es una pretensión totalmente egoísta.

  11. La mejor ayuda que puedes proporcionar a otro ser humano es mostrar sin demostrar.

  12. La buena actitud consiste en una disposición plena basada en una vasta comprensión y un ánimo sereno.

  13. El buen maestro es un reservorio de buena actitud, por eso permite que sus alumnos se equivoquen.

  14. El verdadero amor espera siempre, jamás se apura, porque se alimenta de eternidad.

  15. Conciencia es Todo en Uno; consciencia es Uno en Todo.

Óscar García – Jueves, 30 de Abril de 2020

  1. “¿Qué me compete?”, puede que te preguntes a veces. Permanece siempre dispuesto y sereno, con eso ya es bastante. No pretendas dar una mordida más grande que tu boca, o te ahogarás en el intento.

  2. Talento e inteligencia no siempre coinciden. El primero es, en no pocas oportunidades, un préstamo. La segunda es resultado del trabajo individual a lo largo del tiempo, aunque en ocasiones esté oscurecida por circunstancias especiales. La cultura puede ilustrarla, pero no la desarrolla.

  3. La verdad, aún en su relatividad, es un valor esencial; la delicadeza, otro. Y cuando la verdad va unida a la delicadeza, es más verdad. Pero hay momentos en que la verdad cruda es necesaria, porque ciertas curas urgentes requieren cauterización.

  4. Ordinariamente miramos la realidad a través de múltiples velos. Superar un condicionamiento equivale a sacar uno de esos velos. Una mirada libre es una mirada desvelada.

  5. Tus sentidos, visibles e invisibles, tangibles e intangibles, son otros tantas atalayas desde donde percibir la realidad. Ésta puede sentirse, verse, comprenderse, intuirse, e incluso tocarse, oírse u olerse.

  6. La aceptación disipa infinidad de “problemas” que solo existen en la mente. Pero la aceptación es algo mucho más trascendente que la resignación. En la aceptación, siempre sales victorioso; en la resignación, siempre sales derrotado.

  7. Cuando no hay expectativas, tampoco hay decepciones.

  8. Con la seguridad interior de que, suceda lo que suceda, siempre será mejor de lo que creas o imagines, aunque no lo entiendas en el momento, empieza a fluir una inagotable fuente de paz.

  9. En un futuro de mayor consciencia espiritual, a las personas mayores se las llamará “jóvenes con edad”.

  10. Las escuelas espirituales y enseñanzas filosóficas bien fundamentadas, serán útiles en tanto no se petrifiquen en las mentes como ideologías.

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Isla de La Palma – Vista de Las Cuevas en El Paso

Saludos cordiales para todos/as: ponemos a vuestra disposición el Programa de Actividades Públicas del Grupo Espírita de La Palma para el presente mes de marzo de 2020. Todos los actos programados son de acceso libre y gratuito, pudiendo acudir a ellos cualquier persona interesada. Se desarrollan cada viernes del mes a partir de las 19:30 horas en nuestra sede social, ubicada en:

Av. Carlos Fco. Lorenzo Navarro, nº 69

Edificio Vizconde, 1º D

38760  Los Llanos de Aridane

Isla de La Palma – CANARIAS

El Programa del mes de Marzo 2020 puede ser descargado en formato PDF accediendo a la sección “Actividades Públicas” que se abre en la pestaña superior correspondiente, o bien clicando AQUÍ.

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Es costumbre entre nosotros desde hace años, colocar en cada programa mensual de actividades públicas que elaboramos y distribuimos desde el Grupo Espírita de La Palma, una frase o breve texto, de muy diversos autores, que nos parecen contienen claves importantes para profundizar en las cuestiones esenciales del autoconocimiento y el camino espiritual. Nuestro objetivo siempre es sugerir su meditación para extraer a dichas palabras la enseñanza que contienen, aveces más evidente y a veces menos.

En esta entrada compartimos todas frases incluidas en los programas mensuales del pasado año 2019. De más está decir que os invitamos a reflexionar estos textos detenidamente. ¡Que estas semillas broten y den abundante fruto es nuestro más sincero deseo!.

ENERO 

“Al contraer nuestro sentido infinito, captamos lo Múltiple; al expandirlo, captamos lo Único.”

William Blake (1757—1827)

FEBRERO

«Ningún pensamiento es vano. Más pronto o más tarde, cada pensamiento produce su fruto. La fuerza del pensamiento nunca se despliega en vano ».

Ramana Maharshi (1879—1950)

MARZO

«El Universo está representado en cada una de sus partes. En una gota de rocío se condensa el mundo.»

Ralph Waldo Emerson (1803—1882)

ABRIL

«El hombre Supremo carece de yo. El hombre Divino carece de mérito. El hombre Santo carece de fama.»

Chuang Tse (369 – 298 a. C.)

MAYO

«El optimismo es ver cada problema como una oportunidad».

Kay Pollak

JUNIO

«Aunque los senderos son muchos, la Vía de la Verdad es única».

Ibn Arabi (1165—1240)

JULIO

«La realidad que se encuentra en el trasfondo de la percepción sensorial y más allá de las reflexiones de la mente racional, sólo pueden captarse a través de la intuición, es decir, mediante el despertar del saber intuitivo o comprensión pura del alma».

Paramahansa Yogananda (1893—1952)

 SEPTIEMBRE

«La fe comienza allí donde la creencia pierde su poder.»

Ken Wilber

OCTUBRE

«La gente abriga las convicciones más firmes justamente sobre aquellas cosas que menos comprende»

John G. Bennett (1897 – 1974)

NOVIEMBRE

«!Ay de aquellos que viven conforme a ejemplos! La vida no está con ellos. Si vivís conforme a un ejemplo, entonces vivís la vida del ejemplo, mas ¿quién ha de vivir vuestra vida, sino vosotros mismos? Por tanto, vivíos a vosotros mismos.»

Carl Gustav Jung (1875 – 1961)

DICIEMBRE

«La soledad no se cura con la compañía humana. La soledad se cura con el contacto con la realidad.»

Anthony de Mello (1931-1987)

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Nube lenticular, foto tomada desde Los Llanos de Aridane. Autor: Óscar García

Hola a todos/as:  ¡Bienvenidos al Año 2020! Esperamos que la totalidad de nuestros amigos y amigas, e igualmente todos los que visitan esta página en algún momento, se encuentren al presente en plenitud de facultades y animados para contribuir en los meses que tenemos por delante en la construcción de un mundo más abierto, justo, solidario y consciente.

Por nuestra parte continuamos con nuestra labor un año más, deseando compartir con todas las personas interesadas nuestras inquietudes y trabajos, en aras también de la creación entre todos de un mundo mejor. Estáis todos, pues, invitados – si vuestras circunstancias personales os lo permiten – a participar en nuestras actividades públicas.

Compartimos con todos/as nuestro primer programa mensual de actividades públicas para este enero de 2020. Como es habitual, podéis consultar o descargar el programa, que encontraréis en formato PDF, desde la página “Actividades Públicas”, a la cual podéis entrar desde las pestañas superiores, o también, si lo preferís, clicando AQUÍ.

Os recordamos que las actividades contempladas en el programa se realizarán siempre en nuestra sede – salvo indicación distinta -, que se encuentra ubicada en:

Av. Carlos Fco. Lorenzo Navarro, nº 69

Edificio Vizconde, 1º D

38760  Los Llanos de Aridane

Isla de La Palma – CANARIAS

 

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Balcones típicos de Santa Cruz de La Palma

Hola a todos/as: por fin podemos compartir completo el Programa de Actividades Públicas del Grupo Espírita de La Palma correspondiente a este mes de noviembre 2019. Esperamos que los actos y temas programados despierten el interés de todos aquellos que puedan y deseen compartir con nosotros inquietudes e ideas en fraternal convivencia.

Nos vamos acercando al fin de la presente anualidad y es hora de ir planteándonos una evaluación de todo lo realizado en este año 2019, a fin de mejorar, renovar fuerzas y comenzar la próxima etapa con ánimo y trabajo responsable, pues los tiempos que corren bien que lo requieren.

El Programa de Actividades Públicas del Grupo Espírita de La Palma de este Noviembre 2019 podéis consultarlo o descargarlo desde la sección “Actividades Públicas” (ver pestañas superiores) o bien clicando AQUÍ.

Os recordamos que nuestras actividades se desarrollan, como siempre, en nuestra sede social:

Avda. Carlos Fco. Lorenzo Navarro, nº 69

Edificiuo Vizconde, 1º D

38760  Los Llanos de Aridane

Isla de La Palma – Canarias

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ACTIVIDADES PÚBLICAS DEL GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA

DEL MES DE SEPTIEMBRE 2019

Apreciados amigos/as: reanudamos nuestras actividades después del bien aprovechado periodo vacacional del mes de agosto con el mismo ánimo y energía de siempre, dispuestos compartir y aprender todos de todos. Con este objeto ponemos a vuestra disposición el Programa de Actividades Públicas del Grupo Espírita de La Palma que hemos elaborado para el actual mes de septiembre de 2019.

Os recordamos que todas las actividades públicas que organiza el Grupo Espírita de La Palma son de libre acceso y gratuitas, ya que se plantean como un servicio fraterno. De ahí que invitemos a participar a cualquier persona que sienta interés por los temas propuestos o que, en general tengan inquietudes relativas a la búsqueda del sentido de la vida humana sobre este planeta.

El Programa lo podéis consultar y/o descargar (en formato PDF) si accedéis a la página “Actividades Públicas” desde las pestañas superiores o bien clicando AQUÍ.

Si queréis acudir a las actividades, nos podéis encontrar cada viernes, a partir de las 19:30 horas, en nuestra sede social:

Avda. Carlos Fco. Lorenzo Navarro, nº 69 – 1º D

Los Llanos de Aridane – Isla de La Palma

CANARIAS – ESPAÑA

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La ley del éxito: cómo lograr prosperidad, salud

y felicidad mediante el poder del Espíritu

♥ ♥ ♥

Por: Paramahansa Yogananda (1893 – 1952)

Aquel que busca a Dios es el más sabio de los hombres; quien le ha encontrado es el más exitoso entre todos”

Lo noble y nuevo

Canta canciones que nadie ha cantado,

Alberga pensamientos que nadie ha concebido,

Camina por senderos que nadie ha transitado,

Derrama lágrimas por Dios como nadie ha vertido,

Brinda paz a quienes ha brindado,

Reclama como tuyo a quien en todas partes es repudiado.

Ama con un amor que nadie ha sentido,

Y afronta la batalla de la vida con brío renovado.

Mi derecho divino de nacimiento

Fui creado a imagen de Dios y lo buscaré primeramente, asegurándome de establecer verdadero contacto con Él; después, si es su voluntad, pueda todo lo demás –sabiduría, abundancia, salud- ser añadido como parte de mi derecho divino de nacimiento.

Deseo obtener éxito sin medida, mas no de fuentes terrenales, sino de las manos de Dios que todo lo poseen, que todo lo pueden, que todo lo dan.

La ley del éxito

¿Es posible que exista algún poder capaz de revelarnos ocultas vetas de riquezas y tesoros insospechados? ¿Existe alguna fuerza a la cual podamos recurrir en nuestra búsqueda de la salud, la felicidad y la iluminación espiritual? Los santos y sabios de la India afirman que tal poder existe. Ellos han demostrado la eficacia de los verdaderos principios espirituales, eficacia que puede ser también comprobada por cualquiera de nosotros, siempre que estemos dispuestos a estudiarlos y aplicarlos objetivamente.

Tu éxito en la vida no depende solamente de tu habilidad y entrenamiento personal, sino también de tu decisión para aprovechar las oportunidades que se te presentan. Las oportunidades se crean en la vida; ellas no vienen por azar. Todas las oportunidades que surgen en tu sendero han sido creadas por ti mismo, ya sea en la actualidad o en el pasado; un pasado que incluye tus vidas anteriores. Puesto que tú mismo te has ganado dichas oportunidades, has de aprovecharlas al máximo.

Si haces uso de todos los medios externos accesibles, así como también de tus habilidades naturales para vencer cada obstáculo que se presente en tu sendero, desarrollarás los poderes que Dios te ha otorgado: poderes ilimitados, que fluyen de los potenciales más íntimos de tu ser. Posees el poder de pensar y el poder de la voluntad: ¡utiliza al máximo tales dones divinos!

El poder del pensamiento

Tú manifiestas éxito o fracaso de acuerdo al curso habitual de tus pensamientos. ¿Cuál es en ti la tendencia más fuerte: los pensamientos de éxito o los de fracaso? Si tu mente se encuentra por lo general en un estado negativo, un pensamiento positivo ocasional no será suficiente para atraer el éxito. Pero si piensas en forma correcta, llegarás a la meta aun cuando parezca que te envuelven las tinieblas.

Tu mismo eres el único responsable de tu destino. Nadie más responderá por tus acciones cuando llegue el momento del juicio final. Tu labor en el mundo –en la esfera en la cual te ha colocado tu propio karma, es decir, el efecto de tus acciones pasadas- no puede ser desarrollada sino por una sola persona: tu mismo. Y tu trabajo puede ser llamado, en verdad, un “éxito”, únicamente en la medida en que haya servido en alguna forma a tu prójimo.

No es aconsejable revisar mentalmente un determinado problema en forma constante. Conviene dejarlo descansar ocasionalmente, dándole así tiempo para que se aclare por sí mismo; pero cuida de que tú no descanses en forma prolongada que llegues a olvidarte completamente de discernir. Aprovecha, más bien, dichos períodos de reposo para profundizar más en tu interior, sumergiéndote en la honda paz de tu íntimo ser. Entonces, una vez que estés en armonía con tu propia alma, serás capaz de analizar todas tus acciones; y si adviertes que tus pensamientos o tus obras se han desviado de la meta, podrás corregir su dirección. Este poder de divina “sintonización” (o armonización) puede desarrollarse a través de la práctica y del esfuerzo.

La voluntad es el motor

Para triunfar en cualquier empresa, además de mantener tus pensamientos en un nivel positivo, debes emplear paralelamente el poder de la voluntad y una actividad continua. Todo el mundo de las manifestaciones externas no es sino el producto de la voluntad; mas dicho poder no siempre es empleado en forma consciente. Así como existe una voluntad consciente, existe también una voluntad mecánica. El motor de todos tus poderes es la volición, la “fuerza de voluntad”. Sin ella no puedes caminar, conversar, trabajar, pensar o sentir. La voluntad es, pues, la fuente de donde brotan todas tus acciones. Si quisieras suspender el ejercicio de la voluntad, sería preciso que permanecieses tanto física como mentalmente en la inactividad más absoluta, ya que en el mero acto de mover una mano, por ejemplo, estas haciendo uso de la voluntad. De hecho es imposible vivir sin hacer uso de esta fuerza.

La voluntad mecánica consiste en el empleo del poder la voluntad en forma inconsciente. La voluntad consciente es una fuerza vital que se acompaña siempre de determinación y de esfuerzo; es un motor que te entrenas en ejercer la voluntad en forma consciente, y no mecánica, debes paralelamente asegurarte que los objetivos perseguidos por tal voluntad sean constructivos y valiosos.

Con el objeto de desarrollar el poder dinámico de la voluntad, es útil proponerse realizar alguna de las cosas que te hayan parecido irrealizables hasta aquí, comenzando primero por las más simples; luego, a medida que tu confianza se fortalece y tu voluntad se torna mas dinámica, puedes intentar realizaciones más difíciles. Una vez que estés seguro de haber elegido bien tu meta, no debes aceptar por ningún motivo someterte al fracaso. Ha de dedicarse toda la fuerza de la voluntad a la consecución de un solo objetivo a la vez, sin dejar jamás algo a medio acabar para emprender algo nuevo; se evita así la dispersión de energías.

Puedes controlar tu destino

La mente es la creadora de todo. Es por ello que deberías dirigir tu mente en tal forma que solo cree el bien. Si te aferras a un determinado pensamiento, aplicando en ello tu fuerza de voluntad dinámica, dicho pensamiento llegará finalmente a manifestarse en forma externa y tangible. Y es así que, cuando eres capaz de utilizar tu voluntad con fines únicamente constructivos, te conviertes en el amo de tu propio destino.

Se han mencionado recientemente tres importantes vías a través de las cuales es posible activar la voluntad, tornándola verdaderamente dinámica: 1) elige una tarea sencilla o alguna actividad que jamás hayas dominado bien, y proponte desarrollarla en forma exitosa; 2) asegúrate de que tu elección haya recaído sobre algo factible y constructivo a la vez, rechazando toda idea de fracaso; 3) concéntrate en un solo objetivo, aplicando todas tus capacidades y aprovechando cuanta oportunidad se te presente para materializar tu propósito.

Mas debes siempre procurar obtener la certeza interior –nacida de la serena profundidad de tu más intimo ser- de que lo que persigues es algo correcto, que te conviene conseguir, y que está de acuerdo con los designios divinos. Una vez obtenida dicha seguridad, puedes entonces aplicar toda la fuerza de tu voluntad para asl alcanzar tu objetivo, pero manteniendo siempre tus pensamientos concentrados en Dios: la fuente suprema de todo poder y de toda realización.

El temor agota la energía vital

El cerebro humano es un almacén de energía. Dicha energía esta siendo constantemente utilizada en los movimientos musculares, en el trabajo del corazón, los pulmones y el diafragma, en el metabolismo de las células tisulares y sanguíneas y en la labor del sistema telefónico sensitivo-motor de los nervios. Además de todo esto, una tremenda cantidad de energía vital se consume en todos los procesos intelectuales, emotivos y volitivos.

El temor agota la energía vital; este es uno de los mayores enemigos de la fuerza de voluntad dinámica. La fuerza vital que fluye habitualmente a través de los nervios en forma constante, es exprimida de ellos de tal manera a causa del temor, que los nervios mismos se comportan como si estuviesen paralizados, y la vitalidad de todo el cuerpo se reduce. El temor no te ayuda alejarte del objeto que lo provoca, sino que solamente debilita tu fuerza de voluntad. Urgido por el temor, el cerebro genera un impulso inhibidor que actúa sobre todos los órganos del cuerpo, constriñendo el corazón, interrumpiendo las funciones digestivas, y provocando numerosas otras perturbaciones físicas. Cuando se mantiene la conciencia enfocada en Dios, no se puede abrigar temor alguno; se dispone entonces la capacidad para vencer todos los obstáculos, a través del valor y la fe.

Un “deseo” es una aspiración carente de energía. Un deseo puede o no ser seguido de una intención, esto es, del proyecto de realizar algo concreto, de satisfacer, de hecho, un determinado anhelo. Mas querer significa decir: trabajo y trabajaré siempre, hasta que consiga cumplir mi deseo”. Toda vez que ejerces tu fuerza de voluntad, pones en acción el poder de la energía vital; mas no sucede así cuando deseas en forma meramente pasiva el poder conquistar un determinado objetivo.

Los fracasos deberían incitar a la determinación

Incluso los fracasos deberían actuar como estimulantes sobre tu fuerza de voluntad y sobre tu crecimiento material y espiritual. Toda vez que se ha fracasado en cualquier proyecto, es conveniente analizar cada factor en la situación, con el objeto de eliminar toda posibilidad futura de repetir los mismos errores.

La estación del fracaso es el periodo mas propicio para sembrar las semillas del éxito. Aun cuando seas azotado por el látigo de las circunstancias, mantén la cabeza erguida. No importa cuantas veces hayas fracasado, trata siempre una vez más. Aun cuando creas que ya no podrás continuar luchando, o que has hecho ya todo cuanto podías, lucha siempre, hasta que tus esfuerzos se vean coronados por el éxito. Un breve relato aclarara el punto anterior.

A y B se encontraban luchando. Al cabo de un largo tiempo, A se dijo a sí mismo: “un momento mas, y caeré desplomado”, mas, simultáneamente B pensaba: ¡”solo un golpe más, y habré triunfado!” y, asestándolo, vio cómo A se desplomaba. Así debes ser tú: asesta siempre ese golpe final. Utiliza el invencible poder de la voluntad para superar todas las dificultades de la vida.

Cuando, luego de un fracaso, reinicias tus esfuerzos con renovados bríos, tales esfuerzos son verdaderos agentes de crecimiento; mas para que den fruto, deben estar bien planeados e imbuidos de una fuerza de voluntad dinámica y de una atención siempre creciente.

Supone que has fracasado hasta el presente. Seria necio, entonces, aceptar el fracaso como un decreto del “destino”. Es preferible morir luchando, antes que abandonar tus esfuerzos mientras exista aun una posibilidad de realizar algo más; pues, incluso cuando llegue la muerte, pronto deberás reiniciar tu lucha en otra vida. Tanto el éxito como el fracaso no son sino los justos resultados de tus obras pasadas, más tus obras actuales. De modo que deberías estimular todos los pensamientos de éxito de tus vidas pasadas, hasta que, una vez revitalizados, se tornen capaces de dominar la influencia de todas las tendencias al fracaso que existan en tu vida presente.

La diferencia entre un hombre de éxito y un hombre fracasado no reside en la cantidad o magnitud de las dificultades con que se han enfrentado ambos, sino en que el primero, aun cuando haya afrontado quizás mayores dificultades, ha dominado el arte de rechazar siempre toda idea de fracaso. Deberías transferir tu atención del fracaso al éxito, de las preocupaciones a la calma, de las divagaciones mentales a la concentración, de la inquietud a la paz, y de la paz a la divina dicha interior. Cuando alcances este último estado de realización del ser, habrás cumplido gloriosamente con el propósito de tu vida.

La necesidad del auto análisis

Otro secreto del progreso consiste en el auto análisis. La introspección es un espejo en el cual te es posible contemplar algunos recodos de tu mente; sin su práctica, estos permanecerían ocultos a tu vista. Diagnostica la causa de tus fracasos y – haciendo un balance de tus buenas y malas tendencias- analiza lo que eres, lo que deseas llegar a ser, y cuales con los defectos que te lo impiden. Determina primero cual ha de ser la verdadera naturaleza de tu obra personal –es decir, cual es tu misión en la vida- para aplicarte luego a la tarea de transfórmate en lo que deberías y quieres ser. A medida que tu mente se mantenga cada vez más enfocada en Dios, y te sintonices así con su voluntad, progresarás en tu sendero con una seguridad cada vez mayor.

Aun cuando tu propósito fundamental consiste en encontrar tu camino de regreso hacia Dios, tienes que desempeñar también una determinada labor en el mundo exterior. Y es la voluntad, combinada con la iniciativa, lo que te ayudará a reconocer y cumplir dicha labor.

El poder creador de la iniciativa

¿En que consiste la iniciativa? Ella es una íntima facultad creadora, una chispa del creador infinito en tu interior. Es ella quien te dota del poder de crear algo que nadie ha creado jamás, impulsándote a realizar las cosas en una forma nueva, original. Si observas las obras de un individuo de iniciativa, te parecerán tan espectaculares como un meteorito. Creando algo a partir aparentemente de la nada, dicha persona te demuestra lo que parece imposible puede tornarse posible, a través del empleo personal del tremendo poder inventivo del espíritu. La iniciativa te capacita para pararte sobre tus propios pies, libre e independiente; es uno de los atributos del éxito.

Contempla la imagen de Dios en todos los hombres

Muchos son los que suelen justificar sus propias faltas, mas juzgan duramente las ajenas; deberíamos invertir tal actitud, excusando los defectos de los demás, mas examinando crudamente los propios.

Puede que, en determinadas ocasiones, sea indispensable analizar a otras personas; en tal caso, lo importante es recordar que, en el acto del análisis, debes mantener tu mente libre de todo prejuicio. Si sostienes un buen espejo firmemente en tus manos, reflejará los objetos que coloques ante él en forma fiel, sin distorsión alguna, así mismo una mente imparcial actúa como un perfecto espejo firmemente sujeto, en el cual se reflejan fielmente las imágenes de las personas, sin ser distorsionadas por las oscilaciones de los juicios precipitados.

Aprende a ver a Dios en todos los hombres, independientemente de su raza o credo. Solo cuando comiences a sentir tu unidad con todo ser humano, conocerás qué es, en verdad, el amor divino, y no antes. A través del servicio mutuo nos olvidamos de nuestro pequeño ser y vislumbramos al único ser infinito, al Espíritu que une a todos los hombres.

Los hábitos del pensamiento controlan tu vida

Los hábitos tienen el poder de acelerar o de retardar el éxito. Son tus hábitos mentales cotidianos los que modelan tu vida; ella no se rige tanto por tus inspiraciones pasajeros o brillantes ideas. Los hábitos del pensamiento funcionan como imanes, atrayendo hacia ti determinados objetos, personas o condiciones. Los buenos hábitos del pensamiento te capacitan para atraerte diversos beneficios y oportunidades, mientras que los malos hábitos del pensamiento te atraen hacia personas de mentalidad materialista y hacia ambientes favorables.

Si aspiras a acabar con un mal habito, debilítalo primero evitando toda circunstancia tendiente a provocarlo o a estimularlo, mas evita concentrarte en él, en tu celo por evadirlo. Encauza luego tu mente hacia algún buen habito, cultivándolo en forma constante, hasta que se convierta definitivamente en parte de tu ser.

Hay en nuestro interior dos fuerzas opuestas, entregadas a una lucha constante. Una de ellas nos insta a hacer lo que no debiésemos, mientras que la otra nos urge a realizar lo debido, lo que parece difícil; una es la voz del mal, y la otra es la voz del bien, o de Dios.

A través de duras lecciones cotidianas, algún día llegarás a ver claramente que los malos hábitos alimentan el árbol de los insaciables deseos materiales, mientras que los buenos hábitos alimentan el árbol de las aspiraciones espirituales. Deberías concentrar tus esfuerzos cada vez más en desarrollar exitosamente el árbol de la espiritualidad, de modo que puedas algún día cosechar del fruto maduro de la realización de tu verdadero ser.

Si eres capaz de liberarte de todo tipo de malos hábitos, y eres capaz de actuar correctamente porque te apetece hacerlo – y no solamente con el objeto de evitar el dolor que acompaña a una mala acción- sabrás entonces que estás progresando de verdad en el espíritu.

Solamente cuando desechas de ti todos tus malos hábitos, eres verdaderamente libre. Tu alma jamás conocerá la libertad mientras no llegues a ser el verdadero amo de ti mismo, mientras no seas capaz de obligarte de realizar lo debido, aun cuando no lo desees. En este poder de autocontrol, yace la semilla de la libertad eterna.

Se han mencionado ya diversos importantes atributos del éxito: los pensamientos positivos, la voluntad dinámica, el auto-análisis, la iniciativa y el autocontrol. Numerosos libros populares destacan una o más de estas condiciones, más no prestan atención alguna al poder divino que yace en fondo de todas ellas. La “sintonización” (armonización) con la voluntad divina constituye el factor más importante para atraer al éxito.

El poder de la voluntad divina es la fuerza que mueve el cosmos y todo cuanto hay en él. Fue la Voluntad de Dios la que arrojó las estrellas en el espacio y es Su Voluntad la que sostiene a los planetas en sus orbitas, y dirige los ciclos de nacimiento, crecimiento y decadencia en todas las formas de la vida.

El poder de la voluntad divina

La voluntad divina no conoce fronteras; opera a través de las leyes tanto conocidas como desconocidas, tanto naturales como aparentemente sobrenaturales. Ella puede modificar el curso de un destino, resucitar a los muertos, arrojar montañas al mar, y crear nuevos sistemas solares.

El hombre, creado a imagen de Dios, posee también en su interior esa misma omnipotente fuerza de voluntad. La suprema responsabilidad del hombre consiste en descubrir cómo mantenerse en armonía con la Voluntad Divina; y ello se logra a través de la práctica de la meditación (1) en forma correcta.

Cuando actúa guiada por el error, la voluntad humana nos extravía; mas cuando es guiada por la sabiduría, dicha voluntad humana se encuentra sintonizada con la voluntad divina. Dios abriga un plan para cada uno de nosotros, y si pudiésemos seguirlo fielmente, contaríamos con una guía interior que nos salvaría de los abismos de la desgracia; mas frecuentemente su plan se ve oscurecido por los conflictos de nuestra vida, y perdemos así dicha guía.

Dijo Jesús: “cúmplase tu voluntad”. Cuando el hombre sintoniza su voluntad con la voluntad de Dios –la cual opera guiada por la sabiduría- él está de hecho empleando la voluntad divina. Todos los hombres pueden llegar a alcanzar la armonía perfecta con la voluntad del Padre Celestial. Por medio de la práctica de las técnicas correctas de meditación, desarrolladas en la antigüedad por los sabios de la India.

Del océano de la abundancia

Tal como todo poder yace en la voluntad divina, así también todo don espiritual y material fluye de la inagotable fecundidad divina. Con el objeto de capacitarte para recibir los dones de Dios, debes desterrar de tu mente toda idea de limitación y de pobreza. La Mente Universal es perfecta y no conoce carencia alguna: si deseas ponerte en contacto con tan infalible fuente de abastecimiento, debes mantener en tu mente una conciencia de abundancia, aun cuando no sepas de donde podrá llegarte el próximo centavo, evita toda aprensión. Si realizas tu parte en la faena, confiando en que Dios realizará la suya, descubrirás que misteriosas fuerzas vienen en tu ayuda, y que tus deseos constructivos se materializan prontamente. Semejante confianza, así como también una conciencia de abundancia, se logran por medio de la meditación.

Puesto que Dios es la fuente de todo poder, paz y prosperidad, no persigas tus deseos ni te pongas en acción jamás, sin comulgar con Él primero. Al proceder de ésta forma, pondrás tanto tu voluntad como tu actividad en la disposición adecuada para conquistar las más altas metas. Tal como no puedes transmitir ningún mensaje a través de un micrófono arruinado, tampoco es posible emitir plegaria alguna mediante un micrófono mental descompuesto por la inquietud. Repara, por lo tanto, tu micrófono mental y aumenta la receptividad de tu intuición, por medio del ejercicio de una profunda calma interior; de esta forma te capacitarás tanto para transmitirle tus mensajes a Dios de manera efectiva, como para recibir sus respuestas.

La vía de la meditación

Una vez que has reparado tu radio mental y te encuentras serenamente sintonizado con vibraciones constructivas, ¿cómo puedes hacer uso de dicho instrumento psicológico para ponerte en contacto con Dios? El método correcto de meditación te aporta la vía.

A través del poder de la concentración y de la meditación, es posible encauzar el inagotable potencial de tu mente en tal forma que te conduzca hacia la materialización de tus deseos, protegiendo a la vez todas las puertas contra la entrada del fracaso. Todos los hombres y mujeres de éxito dedican un tiempo considerable a la concentración profunda. Ellos son capaces de sumergirse hondamente en el océano de sus propias mentes, descubriendo allí perlas de las soluciones correctas para los problemas que les preocupan. Si aprendes cómo retirar tu atención de todos los objetos de distracción, concentrándola por entero en un solo objeto, aprenderás también cómo atraer a voluntad todo cuanto necesites.

Antes de comprometerte en cualquier asunto de trascendencia, siéntate serenamente, aquieta tus sentidos y tus pensamientos, y medita profundamente; será guiado entonces por el gran Poder Creador a continuación, deberás emplear todos los medios materiales necesarios para conquistar tu meta.

No necesitas en tu vida sino solamente aquellos objetos que te servirán de ayuda en la realización de tu propósito fundamental. Todo aquello que tal vez deseas, mas no necesitas, puede desviarte de tal propósito. Solo se alcanza el éxito cuando se subordina todo lo demás en función de tu objetivo primordial.

El éxito se mide por la felicidad

Piensa detenidamente si acaso la conquista de la meta que has elegido te significará o no el éxito. ¿Qué es lo que constituye el éxito? Si dispones, por ejemplo, de salud y de riquezas, mas tienes conflictos con todo el mundo –incluso contigo mismo- entonces tu vida no es ciertamente exitosa. Vana se vuelve tu existencia cuando no puedes encontrar en ella la felicidad. Cuando pierdes tu fortuna, has perdido poco; cuando pierdes la salud, has perdido algo de mayor trascendencia; mas cuando pierdes tu paz mental, entonces has perdido, en verdad, el mayor tesoro.

El éxito, por lo tanto, debería medirse por el criterio de la felicidad, es decir, por tu capacidad para permanecer en serena armonía con las leyes del cosmos. No es posible medir correctamente el éxito aplicando los barómetros mundanos de la riqueza, el prestigio y el poder, ya que ninguno de ellos garantiza la felicidad, salvo que sean empleados en forma correcta. Y para poder hacer un uso correcto de tales dones, debemos poseer sabiduría, y amar a Dios y a los hombres.

Dios no te premia ni te castiga. Él te ha dotado del poder de autopremiarte o de autocastigarte, por medio del uso o abuso que hagas de tu propia razón y de tu fuerza de voluntad. Cuando se transgreden las leyes de la salud, la prosperidad y la sabiduría, inevitablemente se debe sufrir la enfermedad, la pobreza y la ignorancia. Así pues, deberías fortalecer tu mente, y rehusar continuar soportando la carga de tus propias debilidades psicológicas o morales, adquiridas en el pasado: quémalas en el fuego de tus divinas resoluciones presentes y de tus buenas obras actuales; a través de esta constructiva actitud, alcanzarás la libertad.

La felicidad depende en cierto grado de las condiciones externas, pero, fundamentalmente, de nuestras actitudes mentales. Para ser felices deberíamos poseer buena salud, una mente equilibrada, una vida próspera, un trabajo adecuado, un corazón agradecido y, sobre todo, sabiduría o conocimiento de Dios.

Si adoptas la firme resolución de ser feliz, ello te ayudará. No esperes que las circunstancias se modifiquen, pensando erróneamente que es en ellas en donde yace el problema. No hagas de la infelicidad un habito crónico, afligiendo así a quienes te rodean y a ti mismo. El hecho de que seas feliz constituye una verdadera bendición, tanto para ti mismo como para los demás. Si posees la felicidad, lo posees todo; ser feliz es estar en armonía con Dios. Tal capacidad de ser feliz viene a través de la meditación.

Permite que el poder de Dios guié tus esfuerzos

Pon en acción el poder que ya tienes, empleándolo en propósitos constructivos, y desarrollaras así mayor poder. Avanza en tu sendero con una actitud de inquebrantable determinación, empleando todos los atributos del éxito en tu empresa. Sintonízate con el Poder Creador del espíritu. Estarás entonces en contacto con la Inteligencia Infinita, capaz de guiarte y de resolver todos los problemas. Así, desde la dinámica fuente de tu ser, manará un interrumpido flujo de poder que te capacitará para desempeñarte en forma creativa en cualquiera esfera de actividad.

Antes de decidir cualquier asunto de trascendencia, siéntate en silencio, pidiéndole al Padre su bendición. Si obras así, en el fondo de tu mente, estará su Mente; y en el fondo de tu voluntad, Su Voluntad. No puedes fracasar si Dios trabaja contigo; y cuando así sucede, todas tus facultades aumentan su poder. Cada vez que realizas tu trabajo con la idea de servir a Dios, recibes sus bendiciones.

Aun cuando tu trabajo en esta vida sea humilde, no te sientas obligado a justificarte por ello; siéntete mas bien orgulloso de estar cumpliendo con la tarea que el Padre te ha dado. Él te necesita en tu lugar particular, no todos pueden desempeñar el mismo papel. Mientras trabajes con el objeto de complacer a Dios, todas las fuerzas cósmicas colaborarán armoniosamente contigo.

Cuando convenzas a Dios de que le deseas a Él por encima de todo, estarás en armonía con Su Voluntad. Cuando continúas buscándole, a pesar de todos los obstáculos que surgen a tu paso para alejarte de Él, ésta es la voluntad humana en su forma más altamente constructiva. Y es en ésta forma como pondrás en acción la Ley del Éxito, conocida por los sabios de la antigüedad, y comprendida por todo ser humano que haya alcanzado el verdadero éxito. El Poder Divino está en tus manos, si realizas un decidido esfuerzo por hacer uso de el para alcanzar la salud, la felicidad y la paz. En la medida en que abarque éstas metas en tu vida, avanzarás ciertamente por el camino de la autorrealización (o realización de tu ser espiritual), hacia tu verdadera morada en el Señor.

Afirmación

Padre Celestial, yo razonaré, ejerceré mi voluntad y actuaré, mas te pido que seas Tú, Padre Celestial, quien guié siempre mi razón, mi voluntad y mi acción, hacia la meta correcta.

NOTAS

1) La meditación es aquel tipo especial de concentración en la cual la atención se ha liberado –mediante la aplicación de técnicas científicas de yoga- de la inquietud del estado en que se es consciente del cuerpo, para enfocarse totalmente en Dios. Las lecciones de self-realization fellowship proporcionan instrucción detallada sobre ésta ciencia de la meditación (nota del editor).

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LA PRUEBA INTERIOR: SOBRE LA NATURALEZA DE LA EXPERIENCIA – Por: Óscar García Rodríguez

LA PRUEBA INTERIOR: SOBRE LA

NATURALEZA DE LA EXPERIENCIA

♣ ♣ 

Por: Óscar García Rodríguez

♣ ♣ ♣

 

Todo viene de dentro.

Todo vuelve al interior.

Todo se mantiene en el centro.

«El Mensaje Reencontrado», Louis Cattiaux

LA VERDAD ESTÁ DENTRO

Todos aquellos seres humanos conscientes, autorealizados o iluminados, que a lo largo de la historia se convirtieron en las grandes referencias espirituales de la humanidad, subrayaron que la verdad que instintivamente desde siempre añoramos y buscamos, reside en el corazón de nuestra intimidad. Recordemos aquella vieja fábula que cuenta que, en el principio, la Divinidad escondió la esencia espiritual en el interior del ser humano, porque sabía que ese sería el último lugar en el que  fuésemos a buscar.

En los «Upanishads» hindúes un mantra declara: “El que está en el Sol también está en el hombre”. Un antiguo poema Zen del s. IX, expresa: “No busquéis el camino en los otros, en un lugar lejano; el camino está bajo nuestros pies”. La Biblia enseña: “El reino de Dios está dentro”. Como vemos, no importa a qué fuente de sabiduría, ancestral o no, acudamos, el acuerdo es unánime: la perfección permanece oculta dentro de cada uno de nosotros.

CONÓCETE A TI MISMO

El filósofo griego Sócrates tomó como divisa para su escuela – otros también lo hicieron – la expresión «Nosce te Ipsum» (Conócete a ti mismo), que se encontraba grabada en el frontispicio del templo del Oráculo de Delfos. De ahí que Sócrates proclamase:

“Sólo el conocimiento que llega de dentro es el verdadero conocimiento“.

En el mismo sentido se expresó otro espíritu despierto contemporáneo, el escritor malagueño Cayetano Arroyo (1953 – 1991):

“Llegar a ser “Tú Mismo“ – escribió – es luchar contra la mecanicidad de “dejarse llevar” como consecuencia de tu comodidad, tu herencia, tu educación, tus circunstancias… Cuando entres por la puerta de la “conciencia de Sí” a tu morada interna, verás que este mundo que te presentan los ojos es tan transitorio e insignificante como un lirio marchito en un jardín. Como una gota de agua en una tormenta. Y, sin embargo, es el espejo donde te puedes ver.”


Cayetano Arroyo Flores

LA REALIDAD  QUE SIEMPRE ES

Hay un fondo de realidad permanente sobre el que todo acontece, una fuente eterna desde la cual todo se manifiesta, a partir de la cual todo toma existencia fluyendo para exteriorizarse adquiriendo dimensionalidad. Es ésta la fuente desde donde lo Uno se hace Diverso sin perder, por ello, unidad.

A ese fondo eterno, ámbito que reúne todo potencial existible, lo denominamos Conciencia Universal o, simplemente, el Ser. 

Este fragmento de un pasaje del «Tao Te king», de Lao Tse, da cuenta de esta comprensión:

“Antes aún que el cielo y la tierra ya existía un ser

 inexpresable. Es un ser vacío y silencioso, libre,

inmutable y solitario. Se encuentra en todas partes

 y es inagotable. Puede que sea la Madre del universo.

No sé su nombre, pero lo llamo Tao…“

VIVIENDO DORMIDOS

A lo largo de mucho tiempo (incluso vidas completas) los seres humanos vivimos en una especie de sueño prolongado en total inconsciencia de nuestra realidad, tristes sonámbulos guiados únicamente por procesos automatizados de origen educativo, tradicional, ambiental… Pero esto necesariamente llegará a su fin un día, porque nuestro destino  es despertar.

Sobre esta cuestión el médico y escritor escocés Maurice Nicoll (1884 – 1953) reflexiona lúcidamente en su obra «Comentarios Psicológicos»:

 “¿Cuál es la verdadera explicación de lo que está sucediendo en el mundo?… Que la gente no es consciente, está dormida y actúa en su sueño. Y hasta cuando la gente siente un atisbo de esta situación, no sabe cómo despertar del sueño o qué hacer. Sin embargo, desde la creación del mundo se les dijo a los hombres que estaban dormidos y que debían despertar… la gente no lo entiende o piensa que es una metáfora cuando es literalmente la verdad… Y nada puede cambiar en la vida a menos que se empiece a despertar.”

Maurice Nicoll

 Alguien de la categoría espiritual del maestro sufí Sayj Ahmad Al-Alawi (1869 – 1933) nos dice:

«Existe una jerarquía entre los que están velados: los que están velados con respecto a su Señor,  y los que están velados con respecto a sí mismos.  Y el que está velado con respecto a sí mismo  tiene un velo más espeso que el que está velado con respecto a su Señor.»

LA APARICIÓN DE LA EXPERIENCIA Y SU PAPEL

Cada ser humano, conforme a su estado emocional básico (reflejo de su estado evolutivo), modula automáticamente cada circunstancia que vive y su mente le asigna un significado, conformándose así el plano de los sentimientos (por eso designamos a los sentimientos con la expresión “emociones informadas”). Estos, a su vez, vuelven a realimentar la mente generando “memorias-programas”. Con todo ello elaboramos interiormente una imagen de la realidad la que, con el poder mental de crear lo que creemos, proyectamos como una plantilla  sobre el mundo. Esto explica que unos mismos hechos puedan ser vistos de manera muy diferente por personas distintas, pues la conciencia personal de cada cual, en su interacción con el Ser, genera un patrón de interferencia o experiencia subjetiva, allí donde ambas se solapan.

 

LA EXPERIENCIA RELATIVA COMO VERDAD CONTEXTUAL

La experiencia (relativa o subjetiva) consiste, por tanto, en ese patrón que emerge desde el interior y que reconocemos sobre el fondo de lo real, al producirse una interacción con el material de lo vivido modulado por nuestro nivel de conciencia, lo que determina su amplitud y profundidad. De ahí que la experiencia también podría ser descrita como el patrón de interferencia entre “nuestra realidad ” y “la realidad“. Esto significa que usualmente la experiencia es un formato de realidad asimilable por la conciencia personal del individuo en un momento dado.

Es evidente, pues, que el mundo interno y el mundo externo de los seres humanos se corresponden, son representaciones el uno del otro y, en cierto sentido, se «causan» mutuamente. Por eso podemos afirmar que “siempre estamos el mundo que vemos.“

ORIGEN DE LA MECANICIDAD HUMANA: LA FRAGMENTACIÓN PSICOLÓGICA

El ser humano ordinario carece de unidad, no es una sola voz sino una cacofonía. Los humanos nos expresamos ordinarimente como una multitud de “yoes“ que se desconocen mutuamente y suponen – cada uno – ser el eje central del universo humano. A partir de esa creencia el hacer humano se convierte en una sucesión de escenificaciones automáticas sin guion unitario  ni actor protagonista.

La base de dichos “yoes” procede del mundo instintivo heredado de la fase precendente a la  humana, del reino animal. Pero en la nueva etapa cada instinto, liberado de sus límites naturales, se informa con las vivencias humanas y adquiere una memoria-conciencia que ansía permanecer. Según la demanda percibida en la vida individual, la respuesta adaptativa que cualquiera de ellos representa se activa automáticamente como garantizador  de una existencia  de la que se cree centro nuclear.

Y es que el ser humano representa la fase del desarrollo de la vida  en la que ésta adquiere una mente individualizada. No es casual que el término inglés “man” (hombre) derive de la raíz sánscrita “men”, que en latín originó la palabra “mens” (mente), de donde la toma nuestro idioma. Por tanto el hombre (el ser humano) es el ser que tiene mente individualizada, y por ello está en condiciones de llegar a ser responsable y libre, al disponer ya de una conciencia, ese íntimo ámbito donde se registran todas las vivencias personales con sus causas y efectos. No confundir, pues, con la consciencia, que es  la experiencia del “darse cuenta“.

La conciencia personal consiste en «memorias vivenciales», es decir, patrones emocionales asociados a imágenes mentales que les dotan de significado. Porque la conciencia personal al archivar vivencias y no experiencias, contiene la contabilidad subjetiva de lo que “creemos” haber vivido. Esas “memoria” incluyen respuestas adaptativas reactivas, lo que implica que la conciencia personal esté determinada por algo parecido a programas informáticos semiautónomos – los referidos “yoes o personalidades“ – que parecen marcar una dirección unitaria a la vida individual, al amparo de una superestructura ilusoria que no es más que pura suposición mental – el YO-EGO – de naturaleza básicamente mecánica, bajo cuyo sueño únicamente podemos ser unos autómatas.

Este Yo-Ego es, pues, un sucedáneo del Ser, un ente ficticio, un espejismo mental que ocupa el espacio donde se enseñorea la ignorancia humana, mera excrecencia psíquica apoyada en programas instintivos, memorias e interpretaciones subjetivas automatizadas.

La estructura instintiva heredada por el reino humano representa la respuesta adaptativa, inteligente y global, del propósito de la Creación a los retos representados por las variadas condiciones que definen los nichos vitales del planeta. Y si bien en la fase animal cada instinto era una respuesta acotada a un cierto contexto existencial, en la humana, cuando se hace patente la totalidad de la respuesta instintiva de la vida, salta por los aires cualquier límite o restricción.

Entonces se presenta un nuevo paradigma que está destinado a ser regido por un principio superior, aquel que constituye el potencial propio del género humano: la conciencia iluminada, es decir, la consciencia.

ALGO MÁS SOBRE LA MENTE  Y LA MEMORIA

El plano mental es una de las dimensiones de la naturaleza, sede de todos los códigos de la forma. Nuestra mente individual representa una terminal de la mente universal, de la que realmente no ha estado ni estará nunca separada.

La memoria, función de la mente que registra lo vivido en cualquiera de sus estratos (subconsciente, inconsciente o consciente), no es, como ya se dijo, una suma de experiencias, sino el archivo subjetivo de todo lo que creemos haber experimentado. Es así como la memoria, cuya referencia siempre es el pasado, se convierte en el principal basamento de la conciencia personal. Esto es algo muy distinto a la consciencia, cuyo ámbito natural es el presente.

Esa ilusoria entidad Yo-Ego, al venir informada con la pulsión interna de mantener la existencia, está programada para intentar sortear cualquier circunstancia que perciba como una amenaza al existir. Por eso el propósito del funcionamiento obsesivo del Yo-Ego es obtener el control total para así responder a dicha pulsión y exorcizar su miedo a la muerte (a la posibilidad de no existir), lo cual desemboca en la fiebre del hacer.

De ahí que Adi Sankaracharia, legendario maestro espiritual hindú del S. VIII, dijese en su obra «Atmabhoda»:

“La acción no puede destruir la ignorancia porque la primera no está en conflicto con la segunda. Tan solo la comprensión que otorga el conocimiento es capaz de destruir la ignorancia, como tan solo la luz es capaz de diluir la densa oscuridad”.

Cuando la vida humana está bajo el comando del Yo-Ego, nuestro hacer es puramente mecánico. No obstante, hay una forma de salir de este círculo vicioso, y se llama ATENCIÓN.

Atender es como mirar sin las gafas del juicio, prejuicios y postjuicios, porque no se parte de un posicionamiento que suponga el aferramiento a una parcela de la realidad percibida, convertida en parte de “mi“, que se tenga que defender.

Con esa actitud se está en disposición de observar en libertad para impregnarse con la esencia de lo observado, sin pasarlo por el filtro discriminador de las memorias; así se puede comenzar a “ver“ la realidad tal como es. Esta es la mirada del niño, de la inocencia, la mirada de quien no está lastrado por ninguna identidad.

Visto el papel esencial de la mente como núcleo del Yo-Ego, ese proyectador del espejismo separatista en que creemos vivir, el místico y poeta persa Rumi (1207 – 1273) exclamaba:

“¡Decapítate a ti mismo!…  Disuelve tu cuerpo

entero en Visión: ¡vuélvete ver, ver, ver!”.

El autor inglés Douglas Harding (1909 – 2007) en su obra «No Tener Cabeza», va en la misma dirección al decir: “La luz irrumpe en ámbitos secretos.  Cuando la lógica muere, la verdad salta a través del ojo.”

EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA

Repetimos: la Conciencia Universal o Ser es el ámbito donde confluye todo el potencial posible y existible, en tanto la Consciencia es condición que se adquiere al iluminarse dicho ámbito. Esto equivaldría a un despertar cuya fuente nutricia es la experiencia. Ésta sería la «substancia» que permite que el potencial del Ser se revele, active y convierta en poder.

El proceso de evolución de la conciencia que conduce al despertar del sueño de la mecanicidad comienza, pues, con la atención, la que sólo puede darse al cobijo del silencio mental. El siguiente nivel se produce con el entendimiento, mediante el que se vislumbra la trama de vínculos que configura la estructura básica de la realidad. Un posterior salto adelante se da con la comprensión, donde es la totalidad de los detalles la que se aprehende, permitiendo la elaboración de una imagen completa de la realidad observada… Pero la imagen  no es aún la realidad, sino apenas su reflejo

Tras la comprensión llegará el acto, que se deriva esencialmente de un desarraigo del Ego, de un abandono del conocimiento, de un dejar de hacer o no-acción (no confundir con la inacción, que es una forma de acción por omisión). El acto es manifestación a-causal y espontánea del Ser, y cuando los actos se hacen fluidos y permanentes, es el Ser el que se hace presente en el mundo como pura presenciación o seridad.

Cada uno de esos pasos entre fases no se produce a través de una gradación continua y previsible sino mediante saltos de naturaleza cuántica. Son espontáneos e instantáneos y cada uno tiene, virtualmente, un valor infinito. Al respecto traigo aquí, como ejemplo, un pasaje de «El Libro de los Espíritus». En el Ítem 597, Allan Kardec pregunta a los espíritus sobre el alma de los animales y si se parece a la humana, a lo que ellos le responden:

“Si así lo queréis, también es un alma, esto depende del sentido que se dé a esta palabra; pero es inferior a la del hombre. Del alma de los animales a la del hombre, va tanta diferencia como del alma humana a Dios”.

«NO-ACCIÓN» O ACTUAR SIN HACER

 En el «Tao Te King», de Lao Tse, obra fundamental del Taoísmo, podemos leer un texto que algunos comprenden y muchos otros aún no:

“Por el estudio se acumula día a día. Por el Tao se disminuye día a día. Disminuyendo cada vez más se llega a la no-acción. Por la no-acción nada se deja sin hacer.

El mundo siempre se ha ganado sin acción. La acción no es suficiente para ganar el mundo.”

El Acto es no-acción y, en consecuencia, no implica una subyugación al mundo (no es reactividad) ni una sobreimposición sobre el mundo (no es voluntarismo). El Acto es, sencillamente, la presencia del Ser en el mundo creándolo.

El Ser destila Actos tan naturalmente como una flor esparce su aroma en el ambiente, son fruto de su condición. El Acto es la formalización espontánea e instantánea de la consciencia.

Y es que la esencia del camino espiritual es permitir que la Realidad se realice, que lo que Es, exista, o en palabras del chamán Don Juan a Carlos Castaneda, “ser uno con el Intento”. Esta actitud a-mental, no dirigista ni discriminativa, no impositiva ni reactiva, limpia de deseos, sin pretensión, sin intención, sin objetivo, espontánea, no activa y creativa, es el sello del puro Acto, el sello del Ser expresándose a demanda del aquí-ahora y en el aquí-ahora.

El Acto, en consecuencia, no es otra cosa que la auto-realización del Ser por su poder intrínseco.

Martin Heidegger

En la famosa «Carta sobre el Humanismo», escrita por el filósofo alemán Martin Heidegger (1889 – 1976), se puede leer algo que implícitamente define la esencia de eso que hemos dado en denominar ACTO. Dice allí:

“Estamos muy lejos de pensar la esencia del actuar… Sólo se conoce el actuar como la producción de un efecto, cuya realidad se estima en función de su utilidad. Pero la esencia del actuar es el llevar a cabo. Llevar a cabo significa desplegar algo en la plenitud de su esencia, guiar hacia ella, producere. Por eso, en realidad sólo se puede llevar a cabo lo que ya es (y) lo que ante todo «es» es el ser.”

LIBERÁNDONOS DEL CONOCIMIENTO

Alguien que ejerció en mi vida la función de catalizador, ayudándome a enfocar la atención en varias cosas esenciales, solía decir que “todo es fácil cuando se comprende“. Solicito a quienes no capten inmediatamente el mensaje que sigue, un poco de paciencia y atención para poder comprender.

Sri Nisargadatta Maharaj

El Acto es el idioma en que habla la sabiduría; la acción es el grito de la ignorancia. Decía un maestro espiritual contemporáneo como Sri Nisargadatta Maharaj:

“El descubrimiento de la verdad está en discernir lo falso. Puede conocer lo que no es. Lo que es, sólo puede serlo.”

Y en «Yo soy Eso», añadía: “La muerte de la mente  es el nacimiento de la sabiduría.”

Mil trescientos años atrás (S. VII) Sri Sankaracharia, otro gran maestro del espíritu originario, como Nisargadatta, de la India, dejó escrito la misma enseñanza en su obra «La Joya del Discernimiento»:

“La ignorancia no existe más que en la mente, porque la ignorancia no es más que la mente misma. Cuando la mente desaparece, desaparece la ignorancia; y cuando la mente se manifiesta, se manifiesta su propia  naturaleza, que es la ignorancia y la confusión.”

El conocimiento no es más que un relato conceptualizado, una representación mental de lo aparente, y “parecer” no es lo mismo que “Ser”. Pero cuando empezamos a “saborear” (“saber” viene de la misma raíz etimológica que “sabor”) la realidad que Es mediante la experiencia, lo que se despierta es algo muy distinto: la SABIDURÍA.

El conocimiento es algo acumulativo que se alcanza progresivamente a través de un proceso arduo y finalmente se tiene. La sabiduría, por el contrario, es algo a lo que nos abrimos, algo que llega nosotros no como el producto consecuente a un esfuerzo, sino como un estallido de claridad instantánea al vaciarse la mente de las sombras de los contenidos conceptuales. De ahí que la sabiduría no se la puede poseer sino, todo lo más, que se la encarne o vehiculice, pues representa una transferencia osmótica desde el Ser hacia la existencia.

Anthony de Mello

Mientras que el conocimiento es el producto de una suma, la sabiduría – el reconocimiento o “recuerdo de sí“ – es el producto de una resta. “Dios sólo se lo encuentra por un proceso de sustracción”, decía Anthony de Mello (1931 – 1987), quien en un cuento presenta a un Maestro espiritual que al ser preguntado sobre qué hacía él con sus discípulos, responde:

“Lo mismo que hace un escultor con la estatua de un tigre: toma un bloque de mármol y le quita a golpes todo lo que no se parece a un tigre.“

El conocimiento, atrincherado como memoria, es sólo el residuo de lo no experimentado, el escombro desechado por el escultor, todo aquello que no es tigre en el bloque de mármol.

EL VERDADERO SABER

Por su parte Jean Klein (1912 – 1998) en «¿Quién soy Yo?», declara:

“Debemos distinguir entre aprender, acumular conocimiento y entender, o conocer el discernimiento inmediato de nuestra verdadera naturaleza. La apropiación de datos es necesaria cuando se estudia un oficio, un instrumento, una lengua y demás. Pero no podemos adquirir lo que fundamentalmente somos. Sólo podemos reconocerlo.“

Jean Klein

Reconocer (volver a conocer) es lo mismo que  recordarse a sí mismo (adquirir consciencia), al resintonizarnos  e integrarnos en la unidad esencial. Por eso el maestro taoísta Chuang Tzu (s. IV a. C.) decía: “El gran conocimiento lo ve todo en uno; el poco conocimiento se deshace en la multiplicidad.“

Ese «gran conocimiento» es la sabiduría que se alcanza con la comprensión espontánea e instantánea, donde los pensamientos dejan de articularse en una serie secuencial, con aprehensión «inmediata», fuera de análisis, reflexiones o interpretaciones, sin deliberación ni pasos intermedios entre propuestas previas y conclusiones finales, que es lo propio de la lógica mecanicista lineal.

IGNORANCIA ILUMINADA

El desaparecido neurofisiólogo mejicano Jacobo Grinberg aludía a la sabiduría del Ser con la expresión «Ignorancia Iluminada», que es una bellísima y casi inmejorable manera de decirlo. En uno de los poemas que integran su obra «Cantos de Ignorancia Iluminada», proclama:

“No dispongo de memorias

situaciones y heredades.”

Jacobo Grinberg

Y en versos de otro poema de la misma obra, que  podrían ser continuación natural de los anteriores, expresa:

“Surge entonces la Realidad

del saberme iluminado

en total ignorancia.”

He aquí definida la naturaleza de la Sabiduría sin conocimiento: la de una  ignorancia iluminada.

Pero, ¿por qué esto tendría que ser y sólo podría ser así?  Porque solo hay un “sitio“ que pueda contener la totalidad: el VACÍO.

En este sentido Jacobo Grinberg ser expresa con gran profundidad en su obra “Fluir en el Sin Yo”:

“Liberarse es salirse del yo, dejarlo atrás para fluir en El. En esa condición se cura y se es curado. Aparece la sabiduría y la ignorancia se diluye en su propio jugo. Se recupera la fe y se recobra el Poder. Todo contesta y todo se vive en plenitud y con misterio. Ignorancia Iluminada se llama ese estado bendito, en el cual todo es nuevo como la visión para un bebé recién nacido. Frescura en todo y silencio lleno de Luz adentro.“

LA VOZ DE LA SABIDURÍA

La espontaneidad silenciosa es la voz de la sabiduría sin conocimiento, de la ignorancia iluminada. Porque siempre es lo espontáneo una respuesta no premeditada ni calculada, carente de referencias, sin memoria, sin objetivos y libre, que salta a la existencia sin intermediaciones. Nada creativo saldrá jamás de lo deliberado o reflexionado, porque se  estructura a partir de contenidos previamente almacenados. De lo registrado no puede surgir más que una voz vieja y distorsionada por los posicionamientos y las interpretaciones, desprovista de presencia, realidad y vida. Pero en la iluminación no se acude ya a recursos personales, pues tú no puedes poseer la sabiduría, ella es la que te posee a ti y tú solo le das voz.

“En la meditación existe un instante en el cual el Observador se conecta con el silencio (que) es en realidad una conexión con el Todo. Aquí es donde funciona la intuición y la sensación de poseer un colosal caudal de conocimientos es real. El Observador se conecta con su origen al lograr el silencio, y el silencio es Infinito en posibilidades. En ese punto se establece el contacto con Dios y se dialoga con él.“

 «Los Chamanes de México (Vol. 6): La Voz del Ver»,  Jacobo Grinberg

 OBSERVACIÓN DE SÍ

La posibilidad de despertar adquiriendo consciencia de sí, comienza mediante la “observación de sí”, tratando de retener la sensación “Yo soy“ o “yo estoy aquí”, nada más. ¿Simple? La verdad es simple, nosotros solemos complicarlo todo.

Según ciertos autores y escuelas, el ser humano solo puede recordarse a sí mismo a través de un prolongado esfuerzo. Pero esto, como veremos, puede abordarse de otro modo.

Con la técnica del “dejar ir” que el Dr. David R. Hawkins explica en su libro «Dejar Ir, el Camino de la Entrega», se nos propone un enfoque distinto que si bien parece algo nuevo, es muy viejo. No consiste tanto en “conquistar” la consciencia – lo cual exigiría un esfuerzo ímprobo- sino en desarraigar las resistencias que nos mantienen inconscientes para permitir que el recuerdo de sí aflore solo. Desde esta perspectiva la “observación de sí” consistiría en reconocer los estados emocionales de bajo poder que provocan los pensamientos negativos sin rechazarlos, proyectarlos, suprimirlos o expresarlos. Se nos invita a sentirlos plenamente sin etiquetarlos, para luego dejar que su energía se difumine tal como un globo se desinfla al perder gas.

EL PROBLEMA DE LA IDENTIDAD

Esto implica tener que comprender el estado de identificación, ya que el mismo nos incapacita para el “recuerdo de sí”. Creer que somos “parte” y que estamos apartes, impide que sintamos la unidad, condición concomitante al “recuerdo de sí.” Sobre esta cuestión, el escritor ruso P. D. Ouspensky comenta en su trabajo «La Conciencia»: 

“La “identificación” es un curioso estado en el que el hombre pasa la mitad de su vida, estando en estado de sueño la otra mitad… se identifica con todo: con lo que dice, con lo que siente, con lo que cree, con lo que no cree, con lo que desea, con lo que no desea, con lo que le atrae, con lo que le repele. Todo se convierte en él o, mejor dicho, él se convierte en ello. Se convierte en lo que le gusta y en lo que le disgusta… En estado de identificación el hombre es incapaz de separarse del objeto de su identificación… En estado de identificación es cuando el hombre tiene menos control sobre sus reacciones mecánicas.”

INDIVIDUALIDAD CONTRA IDENTIDAD

La individualidad es lo opuesto a la identidad. Te reconoces como individuo al adquirir consciencia de la unidad. Eres, así, un todo, una completitud que no demanda ninguna identidad, ningún “otro“ ante quien autoafirmarse, porque la plena individualidad no necesita distingirse, marcar fronteras, trazar límites, determinar diferenciaciones, confirmarse ni justificarse. Es, sabe que es, y basta.

Abraham Maslow en «El Hombre Autorrealizado» estudió las llamadas «experiencias-cumbre», que podemos denominar también como “momentos de recuerdo de sí”. Dice que ellas representan “la cima de la unicidad, individualidad e idiosincrasia.” Añadiendo de seguido: “Si las personas son en principio distintas las unas de las otras, son más puramente distintas en las experiencias-cumbre (aquí) los individuos se hacen menos intercambiables. Sea lo que sea aquello que son en el fondo, cualquier cosa que la palabra «yo único» signifique, lo son con mayor intensidad en las experiencias-cumbre.“

Jacobo Grinberg en «La Luz Angelmática» alude de forma genial al origen de esa sentida «totalidad-unidad-individualidad»: “Lo individualizado es la focalización concentrada del todo en un punto.”

Es decir, la individualidad sería un “modo” de la totalidad dotado de conciencia.

CONSCIENCIA  DE SÍ

La conciencia objetiva o, simplemente, la consciencia (recuerdo de sí) supone la experiencia directa al vincularse con la no identificación, que es cuando nos disolvemos a nosotros mismos en las cosas y las cosas se disuelven en nosotros (cesación de la dualidad sujeto-objeto). O, si se quiere decir de otra forma, de la entrega de las identidades y la aparición plena de la individualidad, esa que sólo vive en un tiempo unificado: la eternidad. Me encanta como Jacobo Grinberg expresa esta comprensión en otra frase que considero imperecedera: “El recuerdo lo hace el tiempo que contiene a todos los tiempos.”

RECORDARSE A SÍ MISMO COMO SER

Teniendo en cuenta que el “recuerdo de sí” no es otra cosa que la “consciencia de sí”, podemos decir que los descubrimientos internos son realmente revelaciones, y toda revelación, como tal “recuerdo de sí”, representa la exteriorización del Ser.

La memoria, esa suma de patrones automatizados de  comportamientos cuyo producto final es la entelequia Yo-Ego, constituye el fundamento de la vida mecánica y representa la principal resistencia para el “recuerdo de sí”, donde se prescinde  de la memoria personal.

Cuando se empieza a trascender el Yo-Ego, el resultado que sobreviene no es otro que el “recuerdo de sí” con el despertar el Ser. Dicho de otro modo: con la entrega de la Conciencia-Yo,  amanece la Consciencia-Ser.

En el estado de “recuerdo de sí” todo está presente y disponible. La sola evocación trae a la existencia lo evocado y lo hace tangible,  presente y vivaz. Entonces ya no existe más la dualidad sujeto-objeto, solo la experiencia y el observador de la misma. Finalmente ambos se funden en lo único real, la Conciencia Iluminada.

A esto es a lo que alude Louis Pauwels en su obra “Gurdjieff”:

“El hombre despierto, cuando nombra alguna cosa, le confiere la existencia absoluta.”

El “recuerdo de sí” supone la liberación final de la ignorancia, la ilusión y la auto-esclavitud, porque mientras la conciencia conoce que existe, la consciencia sabe que ES. Esto significa en palabras de J. Grinberg en su obra «Meditación Autoalusiva» “llegar al propio Ser, aquel que lo incluye todo, pero que no se identifica con nada, aquel que lo puede observar todo, pero que no puede ser abarcado por ningún esquema mental, analítico o intelectual.“

LOS TRES OJOS DEL ALMA

El mundo que se presenta a nuestros sentidos y a la mente  no es más que una apariencia. Materia, información y energía, las tres propiedades del mundo concreto, son expresiones intercambiables de algo unitario que subyace a todo ello: la Conciencia.

El camino hacia la consciencia puede tomar como eje cualquiera de esas tres expresiones citadas (materia-voluntad, información-mente, o energía-sensibilidad).

De ahí que en la tradición teólógica cristiana San Buenaventura (1217 – 1274) afirmase que los seres humanos disponen, por lo menos, de tres formas de adquirir conocimiento, de «tres ojos», parafraseando a Hugo de San Víctor, otro místico famoso: el «ojo de la carne», por medio del cual percibimos el mundo externo del espacio, el tiempo y los objetos; el «ojo de la razón», que nos permite alcanzar el conocimiento de la filosofía, de la lógica y de la mente; y el «ojo de la contemplación», por el cual tenemos acceso a las realidades trascendentes.

San Buenaventura

El «ojo de la carne» tiene como base la voluntad y se vierte como práctica y acción (empirismo), cuyo desarrollo más evidente es la ciencia moderna, especialmente la técnica. El «ojo de la razón» es la vía especulativa propia de la filosofía y de la lógica mental, que intenta reconocer las formas que adopta la realidad mediante la abstracción (racionalismo).  El «ojo de la contemplación» es la vía del corazón, de la sensibilidad, que intenta conectar con el sentido de lo existente sintonizando con su condición interna o estado energético. Cada una de estas perspectivas es útil y permite avanzar, pero pronto se hace evidente su limitación consubstancial (parcialidad) y la necesidad de converger hacia una visión holística, que recupere la unidad propia del Ser. No olvidemos que “el objetivo del camino espiritual es el estado de total integración llamado iluminación o autorrealización”.

Nos recuerda Savita Taylor en «El Camino del Desplegar» que “el objetivo del camino espiritual es el estado de total integración que es llamado iluminación o autorrealización”. Que independientemente de la duración de ese camino “la iluminación viene en un fogonazo”, y que “la autorrealización es justo eso: una iluminación. Una realización repentina, que incluye todo de la verdadera naturaleza del ser y de la naturaleza ilusoria del débil reflejo del ser que llamamos el ego. El velo final es apartado y la fuerza completa de la luz pura interior brilla a través, sin trabas, dentro de nuestro ser completo.“

CUANDO LA FÍSICA CUÁNTICA NOS SITÚA  MÁS ALLÁ  DE LA LÓGICA LINEAL     

Con la Mecánica Cuántica nos hemos ido familiarizando con conceptos tan “extraños“ como: dualidad onda-partícula; principio de incertidumbre; superposición; entrelazamiento; efecto túnel… Y resulta muy curioso que rastros de lo que hizo revolverse en sus lechos a tantos físicos, se encuentren en los relatos de la experiencias de los místicos y  las creaciones de los poetas.

La Mecánica Cuántica, considerada por muchos como la teoría física más exitosa de la historia por la coincidencia entre sus predicciones calculadas y  los resultados experimentales, quebró algunos consensos perceptivos y supuso un reto tremendo para el entendimiento humano por sus planteamientos paradójicos, ajenos a la forma habitual en que funciona la razón. Einstein le tenía gran resistencia, nunca la aceptó y trató de desmontarla. Decía que la Mecánica Cuántica era igual a “matemática más magia negra”.

SECUENCIALIDAD Y LINEALIDAD 

Observemos la evolución de cualquier proceso y cómo se producen los cambios desde el inicio al final del mismo. Intentemos encontrar, en cada caso, las fases intermedias o tránsitos entre fases y luego los puntos medios de esos mismos tránsitos… Intentemos hacer esto indefinidamente…  ¿A dónde nos conducirá esta búsqueda?

Al ver una película, las escenas se suceden dándonos la sensación de una historia continua. Pero en realidad estamos viendo una ilusión consistente en una serie intermitente de planos o imágenes proyectados a una cierta velocidad, instantes que nuestro cerebro “une“ provocando la ilusión de la continuidad. En la vida esta apariencia de flujo es la que nos da la apreciación de la línea temporal pasado-presente-futuro y, por tanto, de la interpretación causalista. Pero, ¿qué hay entre un instante y otro instante? En realidad una discontinuidad o salto; la continuidad es una ilusión y la ciencia física lo ha constatado fehacientemente.

UNA REALIDAD DISCONTINUA

Esto contradice la vieja premisa de la ciencia clásica: “La naturaleza no da saltos”. Con los descubrimiento de la Física Cuántica puede afirmarse que la naturaleza sí que da saltos y que lo que es una ilusión es la continuidad, la linealidad de un flujo constante.

¿Pero cuál es el fundamento que hace que todos los procesos en la realidad – y a partir de ahí todo cambio y evolución, incluyendo el acceso a nuevos niveles de conciencia – sean necesariamente espontáneos e instantáneos? Pues la ley, verificada experimentalmente, que afirma que los procesos de la realidad están cuantificados. Esto significa que el paso de un estado energético (y/o información, y/o substancia) a otro, se realiza sin pasar por etapas intermedias. Los tránsitos graduales son sólo apariencias.

Max Planck

La física de los albores del siglo veinte, afirmaba que la energía podía expresarse en un abanico de infinitas longitudes de onda.  Pero a comienzos del s. XX, el físico alemán Max Planck (1858 – 1947) planteó que la energía solo podía expresarse en múltiplos de una constante,  que en la naturaleza no existían expresiones continuas de energía sino “exclusivamente” manifestaciones en ciertos niveles discretos o “cuantos”, siempre múltiplos de un coeficiente que él mismo logró calcular y que, en su reconocimiento, se denominó “Constante de Planck“.”.

La propuesta fue inicialmente sólo un recurso matemático, que intentaba encontrar una manera de explicar y predecir ciertos hechos que en aquel entonces no encajaban en las teorías clásicas de la física, los cuales venían siendo considerados  flecos residuales de una visión que se estimaba acabada. Tal era así que el recurso ni siquiera gustaba a su mismo promotor. Todo ello inició una revolución que llevó a establecer un conjunto de nuevos principios en el mundo de las partículas subatómicas, que se denominó justamente “mecánica cuántica”.

SIN CAUSAS Y SIN PORQUÉS

Y si la linealidad y el causalismo son resultado de una apariencia, los “porqués“ no son más que constructos o artificios del sueño causal cuando el Yo-Ego se percibe impotente al enfrentarse con el misterio de lo real. Con ese ánimo comprensivo desde el que se sabe que lo que Es – el Qué – es sin causa y sin razón – sin Porqué -, el poeta místico Johann Scheffler (1624 – 1677), más conocido como Angelo Silesio, escribiría bellísimamente en «El Peregrino Querubínico»:

“La rosa es sin porqué,

florece porque florece”.

EL SABER INTUITIVO

La intuición es “la aprehensión inmediata de un objeto sin la intermediación de ningún tipo de proceso racional”. Spinoza la llamaba “scientia intuitiva”, y la consideraba como la tercera y más elevada forma de conocimiento: la percepción de algo “exclusivamente a través de su esencia”. Emerson resalta su carácter espontáneo y representativo de la sabiduría primigenia.

El saber intuitivo no se alcanza a través de métodos indirectos, lógicos o racionales, es directo e inmediato, producto de la unión del observador con “la cosa en sí”, pues en la esfera del saber intuitivo deja de haber separación entre conocedor y conocido, entre sujeto y objeto.

La «intuición» resulta de un funcionamiento no-dual que está más allá de la mente, pues el funcionamiento dual es la propia esencia de la mente, tal como se dice en el viejo poema taoísta conocido como «Hsin-hsin Ming»: “El conflicto entre el bien y el mal es la enfermedad de la mente”.

Lo intuitivo no tiene nada que ver con lo deducible ni con lo inferible, no es lógico, no es lineal ni predictible, no es accesible mediante un sistema o con el uso de cualquier tipo de tecnología espiritual. Tampoco es voluntario y, por tanto, no hay acciones, técnicas o caminos que puedan llevarnos hasta ahí, y ni siquiera puede ser considerado un objetivo o una meta. Es, sobre todo, un regalo y un don de la conciencia que se va iluminando.

De ahí que la intuición ocurra espontáneamente y al producirse, sea totalizadora, completa, llegando saturada de claridad interior, de energía y de verdad. En el momento en que la intuición se activa sabemos sin un Yo que sepa, pues nos hemos convertido en el saber.

La intuición es la puerta de acceso al mundo de la “conciencia consciente”, al mundo de la sabiduría, pero nadie tiene la llave de  dicha puerta ni su apertura puede controlarse, simplemente ocurre.

La intuición aparece en el silencio de la mente, cuando ella se convierte en un espejo al que nada se fija, libre de apegos y de aversiones, que recibe sin identificarse, que permite en y a través de su superficie aquietada e inmaculada, el afloramiento de la realidad tal como ES.

DESPUÉS DE LA MENTE

En conclusión: la mente nunca podrá darnos lo que no tiene en sus registros mnemónicos, ni la conciencia  personal lo que ella no es aún ni puede extraer de sus archivos vivenciales.  Es por eso que los cambios reales se producen sólo cuando la mente se rinde y calla, y el Yo-Ego ve desactivados sus programas, filtrándose el Ser como presencia.

Eliminadas así las resistencias, el oculto potencial infinito latente puede entonces emerger y te cambia en el Ahora y el Aquí, es decir, instantáneamente.

Trascender los límites en los que hemos vivido y entrar en un nuevo nivel, deriva de aquellas experiencias capaces de aportarnos la cantidad de “energía-información-substancia” (consciencia) que se ocultaba tras nuestros bloqueos disueltos, lo que da lugar a la reformulación del mundo externo al reflejar el nuevo cosmos interno que se ha configurado en nosotros.  Esto se manifiesta no de forma gradualizada sino repentinamente, pues no hay acontecer que no sea, en esencia, súbito.

SÓLO ERES CUANDO ERES NADIE

 El Yo-Ego, la personalidad, epítome de la dualidad y la separatividad, mantiene la ilusión de su permanencia en base a la auto-justificación de ser causa y la auto-atribución del mérito. Ser “algo“ distinto, separado, definido, perimetrado e identificable es su pulsión. Se afirma en la reactividad frente a algo o contra algo.

De ahí que Siddharameshwar Maharaj (1888 – 1936) en «Enseñanzas sobre el Estado sin Estado», dijese:

“A menos que se extinga el «yo», no puede verse el Cielo… Erradicad de vuestra mente que sois algún «yo» particular… El que dice «yo soy el que experimenta», permanece aún en la ilusión.”

Es lo mismo que remarca Ramesh S. Balsekar en «El Buscador es lo Buscado»:

“El despertar no puede darse en tanto persista la idea de que uno es alguien que busca”.

 También está implícito en estas palabras que el Maestro Echkhart (1260 – 1327) escribió hace más de 600 años:

“Cuanto menos hay de sí mismo, más hay de Sí mismo“.

 Así como en lo que Nisargadatta en «Yo Soy Eso», asevera:

“Para ser no debe ser nadie.”

La consciencia total sólo puede florecer en el seno de la individualidad, en la pura existencia sin identidad particular, como una suerte de onda estable en el campo de la conciencia. De ahí que la individualidad pueda compararse a una especie de solitón.

Recordemos que los solitones son, en Física, entidades ondulatorias localizadas con propiedades de estabilidad que se propagan sin deformarse en un medio no lineal, comportándose como partículas. Existe un tipo especial de solitones espacio-temporales denominados “balas de luz”, consistentes en pulsos de energía electromagnética que pueden confinarse en las tres dimensiones del espacio y en el tiempo, sin disiparse o colapsarse.

La individualidad se presentaría, pues, allí donde «lo mismo no es igual», según una feliz expresión del filósofo Martín Heidegger que aplico al caso que nos ocupa. Llegaríamos así a la consciencia de sí en el seno del Todo, es decir, a la consciencia como sustrato de la individualidad.

¿MERECIMIENTO O CONVERSIÓN?

 Comenta Eckhart Tolle en «Practicando el Poder del Ahora»:

“Cuando tu conciencia se dirige hacia fuera, surgen la mente y el mundo. Cuando se dirige hacia dentro, alcanza su propia Fuente y regresa a casa, a lo No Manifestado.“

Eckhart Tolle

La corriente hacia fuera se dirige hacia la existencia, hacia la dimensionalidad, lo mensurable, distinguible y separado. Es la vía de la manifestación. La corriente hacia dentro nos vuelve al Ser, a la unidad, a la adimensionalidad, a lo inmensurable e inefable. Es la vía de regreso a la conciencia iluminada por medio de la experiencia, que es el proceso que nos permite despertar a la autonomía de la responsabilidad. Y con la creciente responsabilidad cada quien construye su espacio de libertad con sus actos, que es el idioma en que habla la realidad interior. Entonces comprendemos que nuestra vida es siempre el reflejo de aquello en lo que nos hemos convertido.

Pero tenemos que darnos permiso a nosotros mismos para ser distintos y adquirir otro “estar”, para renacer mediante una auto-conversión, dejando de llenar nuestra vida de justificaciones y argumentarios mentales que nos excusan para mantenernos en la relativa comodidad de la inconsciencia.

Así es como hemos creado todo tipo de dualidades antagónicas: lo “bueno” y lo “malo”; los “cielos” y los “infiernos”; lo “moral” y lo “inmoral”; lo “justo” y lo “injusto”; los “méritos” y los “pecados”…

A la consciencia no se accede como resultado de una ganancia ni a través de una conquista, sino que es el producto de una correspondencia, no es un mérito sino una sintonía con la eterna realidad del Ser.

PRUEBA INTEGRAL – EXPERIENCIA INTEGRAL

 Atendiendo a todo lo visto hasta aquí:

“No puede haber ninguna prueba de la Realidad que no sea serla.“

 «El Buscador es lo Buscado», Nisargadatta  (1897 – 1981)

Por tanto:

“La experiencia del Sí mismo es la única prueba. Todo lo demás es engaño, ilusión.“

 «Amrut Laya, Enseñanzas sobre el  Estado sin Estado» – Shri  Sadguru Maharaj (1888 – 1936):

En definitiva:

 “La experiencia de la Unidad es la experiencia de la Realidad.”

«Meditación Autoalusiva», Jacobo Grinberg

UNA PUERTA DE DOBLE SENTIDO

Hemos estado hablando de la naturaleza de la experiencia, el factor que ilumina la conciencia, y de los actos, la voz del Ser en el mundo. Bien comprendidos ambos aspectos son las dos caras de una misma moneda, forman una única realidad vista desde puntos opuestos. De hecho no puede existir el uno sin el otro.

Por eso un ser humano con la conciencia iluminada se convierte en una puerta de doble sentido, que comunica dos ámbitos: el de la unidad esencial del Ser, de un lado, y el de la realidad  manifiesta, el mundo, de otro. Cuando la puerta se abre desde el mundo hacia el Ser, surge la experiencia; cuando se abre desde  el Ser hacia el mundo, brota el acto.  El sentido de la apertura depende de la actitud íntima que adopte el ser consciente, receptora o dadora. Y como todo lo que se recibe cobra pleno sentido sólo cuando se da, esa puerta puede continuar funcionando siempre que sus goznes se mantengan engrasados mediante la entrega.

DOS ÚLTIMOS APORTES PRÁCTICOS: 

 1°. ¿Quién sufre?

Llegado el momento preciso, la experiencia se abre paso y fructifica como revelación, Nosotros únicamente podemos constatarla siendo sus testigos, condición que permite la experienciación. Pero la experiencia completa solo puede hacerse presente en total ausencia de percepciones e interpretaciones, sobre la base de la ecuanimidad – virtud suprema del corazón- tras liberarnos de los filtros condicionantes de las memorias y con la mente silenciada.

El dolor es memoria genética; el sufrimiento es memoria psicológica. La mente, sustentada en la memoria, se proyecta al futuro como un explorador obsesivo que busca anticiparse en un intento baldío por controlar el devenir, lo que termina por sustraernos del presente y nos hace vivir en los escombros del pasado o en la fantasía del futuro.

Realmente sólo puede sufrir la personalidad; el YO-Esencia, el Ser, el espíritu, es inviolable, inmarcesible, inatacable e inasible para el sufrimiento. Siempre es un «quien» (una identidad) el/la que sufre, y mientras haya un «quien» el ser humano será permeable al sufrimiento. Cuando todos los «quien» desaparezcan, el sufrimiento se esfumará. Sé nadie y el sufrimiento se extinguirá por falta de base sustentadora.

2°. El inmenso poder de elegir la respuesta

No hay nada en este mundo o en el otro, que nos obligue a ofrecer una respuesta prefijada o estereotipada a las situaciones que nos ocurren. Uno de los más grandes logros de la comprensión y la consciencia es el descubrimiento del poder de elegir la respuesta, la libertad de vivir descondicionados.

Un ser despierto puede ser desconcertante e indescifrable para los sistematizados autómatas. Como  ha  dejado de ser reactivo es imprevisible, no puede ser manipulado, no se siente “obligado“ a nada, no tiene “deberes“, carece de “culpas“, no se apropia de “méritos“, no espera nada de nadie y nada exige a otros, sólo a sí mismo. En la forma de vivir de un ser humano despierto no existen “agarres“ para los mecanismos reactivos de aquellos con que se relaciona. Un ser humano despierto ya no es ni lógico ni ilógico, situado  fuera de  esa  dicotomía  es a-lógico y, por tanto,  libre y creativo.

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ESPIRITUALIDAD ES DIFERENTE A RELIGIÓN

 

 De: «Una Nueva Tierra»

¿Cuál es el papel de las religiones convencionales en el surgimiento de la nueva conciencia? Muchas personas ya han tomado conciencia de la diferencia entre la espiritualidad y la religión. Reconocen que el hecho de tener un credo (una serie de creencias consideradas como la verdad absoluta) no las hace espirituales, independientemente de cuál sea la naturaleza de esas creencias. En efecto, mientras más se asocia la identidad con los pensamientos (las creencias), más crece la separación con respecto a la dimensión espiritual interior. Muchas personas “religiosas” se encuentran estancadas en ese nivel. Equiparan la verdad con el pensamiento y, puesto que están completamente identificadas con el pensamiento (su mente), se consideran las únicas poseedoras de la verdad, en un intento inconsciente por proteger su identidad. No se dan cuenta de las limitaciones del pensamiento. A menos de que los demás crean (piensen) lo mismo que ellas, a sus ojos, estarán equivocados; y en un pasado no muy remoto, habrían considerado justo eliminar a esos otros por esa razón. Hay quienes todavía piensan así en la actualidad.

La nueva espiritualidad, la transformación de la conciencia, comienza a surgir en gran medida por fuera de las estructuras de las religiones institucionalizadas. Siempre hubo reductos de espiritualidad hasta en las religiones dominadas por la mente, aunque las jerarquías institucionalizadas se sintieran amenazadas por ellos y muchas veces trataran de suprimirlos. La apertura a gran escala de la espiritualidad por fuera de las estructuras religiosas es un acontecimiento completamente nuevo. Anteriormente, esa manifestación habría sido inconcebible, especialmente en Occidente, cultura en la cual es más grande el predominio de la mente y en donde la Iglesia cristiana tenía prácticamente la franquicia sobre la espiritualidad. Era imposible pensar en dar una charla o publicar un libro sobre espiritualidad sin la venia de la Iglesia. Y sin esa venia, el intento era silenciado rápidamente. Pero ya comienzan a verse señales de cambio inclusive en el seno de ciertas iglesias y religiones…

Esto sucede en parte como resultado de las enseñanzas espirituales surgidas por fuera de las religiones tradicionales, pero también debido a la influencia de las enseñanzas de los antiguos sabios orientales, que un número creciente de seguidores de las religiones tradicionales pueden dejar de identificarse con la forma, el dogma y los credos rígidos para descubrir la profundidad original oculta dentro de su propia tradición espiritual, y descubrir al mismo tiempo la profundidad de su propio ser. Se dan cuenta de que el grado de “espiritualidad” de la persona no tiene nada que ver con sus creencias sino todo que ver con su estado de conciencia. Esto determina a su vez la forma como actúan en el mundo y se relacionan con los demás.

Quienes no logran ver más allá de la forma se encierran todavía más en sus creencias, es decir, en su mente. En la actualidad estamos presenciando un surgimiento sin precedentes de la conciencia, pero también el atrincheramiento y la intensificación del ego. Habrá algunas instituciones religiosas que se abrirán a la nueva conciencia mientras que otras endurecerán sus posiciones doctrinarias para convertirse en parte de todas esas otras estructuras forjadas por el hombre detrás de las cuales se ha de atrincherar el ego para “dar la pelea”. Algunas iglesias, sectas, cultos o movimientos religiosos son básicamente entidades egotistas colectivas identificadas tan rígidamente con sus posiciones mentales como los seguidores de cualquier ideología política cerrada ante cualquier otra interpretación diferente de la realidad.

Pero el ego está destinado a disolverse, y todas sus estructuras osificadas, ya sea de las religiones o de otras instituciones, corporaciones o gobiernos, se desintegrarán desde adentro, por afianzadas que parezcan. Las estructuras más rígidas, las más refractarias al cambio, serán las primeras en caer. Esto ya sucedió en el caso del comunismo soviético. A pesar de cuán afianzado, sólido y monolítico parecía, al cabo de unos cuantos años se desintegró desde adentro. Nadie lo vio venir. A todos nos cayó por sorpresa. Y son muchas otras las sorpresas que nos esperan.

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TÚ TIENES LA LLAVE DE TU VIDA

 

Por: Swami Vivekananda, de la obra “Karma Yoga”

 

Así como cada acción que emana de nosotros nos vuelve como reacción, también nuestras acciones pueden obrar sobre otras personas y las de éstas sobre nosotros. Quizá todos habréis observado que cuando las personas cometen malas acciones se vuelven más y más malvadas, y que cuando principian a hacer el bien se vuelven más y más fuertes y aprenden a hacer el bien en todas las ocasiones. Esta intensificación de la influencia de la acción sólo se explica de este modo: porque podemos actuar y reaccionar unos sobre otros.

Tomemos un ejemplo de la ciencia física: mientras ejecuto una acción dada, puede decirse que mi mente vibra de cierta manera; todas las mentes que se hallen en estados similares, tendrán la tendencia a ser afectadas por mi mente. Si en una habitación hay diferentes instrumentos musicales afinados al mismo tono, notaréis que cuando se toca uno, los otros tienden a vibrar reproduciendo la misma nota. Del mismo modo, todas las mentes que tienen la misma tensión, por así decirlo, serán igualmente afectadas por el mismo pensamiento. Naturalmente, esta influencia del pensamiento sobre la mente varía de acuerdo con la distancia y otras causas, pero la mente está siempre dispuesta a ser afectada. Suponed que estoy haciendo algo malo, mi mente vibra de cierto modo y todas las mentes del universo que estén en un estado similar tienen la posibilidad de ser afectadas por la vibración de mi mente. Por otra parte, cuando estoy haciendo una buena acción mi mente vibra de otro modo y todas las mentes que estén al unísono con la mía tienen la posibilidad de ser afectadas por ella; y este poder de una mente sobre otra es mayor o menor según sea más o menos grande la fuerza de la tensión.

Procediendo con este símil, es muy posible que así como las ondas de la luz pueden tardar millones de años antes de encontrar un objeto, así también, las ondas producidas por los pensamientos pueden viajar centenares de años antes de que encuentren un objeto con el cual vibren al unísono. Es muy posible, por lo tanto, que nuestra atmósfera esté llena de tales pulsaciones del pensamiento, buenos y malos. Todo pensamiento proyectado por cada cerebro sigue vibrando, por decirlo así, hasta que encuentra el objeto apto para recibirla. Cualquier mente abierta para recibir esos impulsos los captará inmediatamente. Así, cuando un hombre hace malas acciones pone su mente en cierto estado de vibración, y todas las ondas que correspondan a esta misma tensión y que, podemos decir, ya están en la atmósfera, pugnarán por entrar en su mente. Esta es la causa por la que un malhechor, generalmente, se hace cada vez más malo. Sus acciones se vuelven más intensas.

Similar es el caso del que hace bien; se abre a todas las buenas ondas que hay en la atmósfera y sus buenas acciones se irán, también, intensificando. Por eso, corremos un doble peligro al hacer mal; primero, nos abrimos a todas las malas influencias que nos rodean, y segundo, creamos mal que afectará a otros, tal vez, de aquí a centenares de años. Al hacer el mal nos dañamos a nosotros mismos y, también a otros. Al hacer el bien nos lo hacemos a nosotros mismos y al mismo tiempo a los otros, y como todas las otras fuerzas del hombre, las del bien y el mal también recogen fuerza del exterior.

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Cuando ya no hay actor ni acción, ¿qué queda? 

Sólo subsiste el Acto. Es decir,  la sonrisa del Gozo.

● ● ●

Desde ahora,

Veo lo visto;

Oigo lo oído:

Gusto lo gustado;

Toco lo tocado;

Siento lo sentido.

¡Pasa, pasajero!

Soy sin tú el mundo entero,

Nadie soy, nada espero.

Pues al mirar me vi que veo

Mirándome en mí,

Y por donde quiera que fuí,

Sonriendo de gozo,

Todo lo creo.

● ● ●

Óscar García Rodríguez

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NUESTRA PARTICIPACIÓN EN EL III ENCUENTRO ESPÍRITA IBEROAMERICANO

Recientemente hemos participado en el III ENCUENTRO ESPÍRITA IBEROAMERICANO, celebrado en la ciudad de Vigo (Galicia, España), entre los días 28, 29 y 30 del asado mes de abril 2018, organizado con gran solvencia y eficacia por AIPE (Asociación Internacional para el Progreso del Espiritismo) y CEPA Internacional. Pudimos allí  compartir con espíritas de toda España, y de países hermanos como Portugal, Brasil, Argentina, Venezuela y Puerto Rico, unas intensas jornadas de intercambio fraterno, de diálogo abierto sobre las grandes cuestiones, de orden interno y externo, que el Movimiento Espiritista enfrenta en estos comienzos del siglo XXI

Nos cupo el honor de aportar nuestro granito de arena a este importante encuentro con un tema cuyo título encabeza esta entrada. Para conocimiento de todos nuestros amigos y visitantes, queremos compartir con todos las reflexiones que en aquella asamblea vertimos. Aparte del texto de nuestrra conferencia que ponemos en esta entrada, el mismo, en formato PDF, también podéis descargarlo PINCHANDO AQUÍ.

                                                       Óscar García Rodríguez

REDIMENSIONANDO EL PARADIGMA ESPIRITISTA

 

INTRODUCCIÓN

Para empezar quiero traer aquí dos citas que, a mi entender, representan inequívocamente el carácter con el que Allan Kardec, a partir de su labor codificadora, impregnó al Espiritismo. La primera la encontramos en El Génesis (cap. I: ítem 55), y dice así:

“El Espiritismo, marchando con el progreso, nunca se verá arrollado ni quedará rezagado, porque si nuevos descubrimientos le demostraran que está en el error en determinado punto, se modificará en este punto, y si una nueva verdad se revelara, la aceptaría”.

¿Es posible una declaración más antidogmática que ésta?

La segunda proviene de Obras Póstumas (apartado: La Vida Póstuma), donde Kardec dejó escrito lo siguiente:

“Con el desarrollo de las ideas, todo debe progresar alrededor del hombre, porque todo se relaciona y es solidario en la naturaleza: ciencias, creencias, cultos, legislación, medios de acción. El movimiento hacia adelante es irresistible, porque es ley de la existencia de los seres. Cualquiera que se quede rezagado bajo el nivel social, es dejado a un lado, como el vestido que nos queda corto y acaba por ser arrastrado por el oleaje que sube.“

 

EL ESPIRITISMO A 161 AÑOS VISTA 

Transcurridos 161 años desde la publicación del “Libro de los Espíritus” el mundo ha cambiado mucho, reflejando la transformación interna del propio ser humano. A estas alturas es justo que nos preguntarnos, pues, si tal como el Espiritismo se presenta hoy a la sociedad, es capaz de responder a las demandas de la humanidad, si bajo su aspecto más tradicional puede aún ofrecer respuestas apropiadas a las inquietudes que surgen desde lo más profundo de la mente y el corazón de los humanos del s. XXI. Cabe preguntarse, en suma, si está el paradigma espiritista clásico en sintonía con nuestro tiempo o requiere de un ensanchamiento de sus horizontes referenciales.

No menos importante es examinar con exigente criterio, si los espíritas actuales somos dignos continuadores de aquellos que establecieron las bases de una ciencia de tantas implicaciones filosóficas y de tan profundas consecuencias morales, o si se necesita clarificación y actualización de las maneras, enfoques y metodologías  que adoptamos mayoritariamente sus partidarios.

Como movimiento el Espiritismo ha aportado a la humanidad hechos e investigaciones muy relevantes, explicado enigmas, desvelado principios y leyes, estructurado enseñazas y desarrollado técnicas de trabajo, conjugándolo todo para dar lugar a una visión de la realidad bajo el poder aglutinante de una mentalidad y de una actitud especiales que le confieren sentido, valor y proyección. Y es esa síntesis y su visión vertebradora lo que constituye, propiamente hablando, el Paradigma Espiritista, así como también el núcleo esencial del trabajo de Kardec.

Recordemos que un paradigma es una visión global del mundo cuyos límites son establecidos sólo por lo que consideramos posible, y que a medida que las antiguas maneras de ver las cosas son cuestionadas, nuestra visión comienza a expandirse hasta el punto que lo que antes se consideraba imposible se vuelve normal y con el paso del tiempo se experimenta como una nueva dimensión de la realidad.

Participando del movimiento colectivo, el Espiritismo se encuentra hoy justo en esa tesitura histórica en la que si bien sus fundamentos siguen vigentes, se percibe la necesidad de dar una vuelta de tuerca al entendimiento. La conciencia humana es como un foco de luz que aumenta su potencia lumínica según adquiere experiencia, expandiédose en círculos concéntricos progresivamente más abarcadores, de forma que cada nuevo diámetro iluminado revela elementos antes desconocidos, perspectivas previamente no consideradas y conexiones insospechadas.

Y es que como señaló Arthur Koestler la realidad estaría compuesta de totalidades/partes u «holones», término con el que designaba Koestler a aquello que siendo una totalidad en un determinado contexto era, simultáneamente, parte en otro contexto. Un “holón” es, por tanto, un “todo” que también es “parte” de otro “todo” de más alto rango, que a la vez que lo incluye lo trasciende. Algo así como las matroskas, esas tradicionales muñecas rusas que se contienen unas a otras.

Bajo la nueva mirada adquirida por un ser humano con una conciencia expandida, la realidad aparece diferente, más profunda, completa y armoniosa. Y al mismo tiempo eclosionan cualidades nuevas en el propio individuo, a veces muy sutiles. Esa nueva mirada no reniega de lo viejo, lo integra desde un ángulo de visión más amplio.

El redimensionamiento del Paradigma Espírita es consecuencia natural de una recontextualización acorde con el acrecentado grado de comprensión de los propios espíritas y del ser humano en general. Ese proceso se va formalizando a través de cuatro parámetros: profundización, desmitificación, simplificación y renovación.

SOBRE LA SIGNIFICACIÓN HISTÓRICA DEL ESPIRITISMO

El Espiritismo, visto como una enseñanza que incorpora principios atemporales más allá de una mera etiqueta, constituye uno de los diversos marcos con que cuenta la humanidad para trabajar en su autoconocimiento y ampliar el estado general de la conciencia de la especie hacia planos más elevados. Cuando esto se da de manera extensiva y alcanza cierta masa crítica, se va reflejando con la recreación en el plano humano de estructuras sociopolíticas, científicas, culturales y solidarias nuevas, que representan con mayor fidelidad modelos inspiradores que ya existen en dimensiones espirituales. En el seno de esas estructuras renovadas las relaciones interpersonales tienden a ser más humanas y fraternas e, igualmente, una más armónica convivencia con todo el escenario vital planetario se va haciendo patente.

Si el Espiritismo, como movimiento de ideas, desapareciese hoy, no pasaría nada. Pronto otra concepción equivalente ocuparía su lugar y desarrollaría su papel. Y si eso se produjera efectivamente alguna vez, sería porque los propios espíritas habrían incumplido su sentido histórico, clara evidencia de que como vehículo evolutivo el Espiritismo habría quedado obsoleto, manteniéndose su restos apenas como una reliquia agonizante, un simple andamiaje desarbolado de contenido, carente de función y objeto. A los espíritas nos compete, pues, llenar la firme estructura de ideas que se nos legó de maneras actualizadas, de enfoques renovados, encarnando el sentido que la alimenta desde su origen. Si esto no se hace, será irremediablemente superado por la historia, pues la vida no es sentimentalista y carece de apegos.

El aumento de comprensión de los propios espíritas y de la humanidad en general, precipita más pronto o más tarde, el imprescindible abordaje del redimensionamiento de su marco referencial. Al propio Kardec, cuando los espíritus le revelaron su cometido, se lo dejaron muy claro al decirle:

“No olvides que puedes triunfar como puedes sucumbir; en este último caso, otro te reemplazaría, porque los designios de Dios no descansan sobre la cabeza de ningún hombre.”

Tampoco la transformación humana está adscrita exclusivamente a ningún “ismo”, añadimos ahora nosotros.

EL PELIGRO DE LAS IDEOLOGÍAS

En la obra «El Mensaje Reencontrado», Louis Cattiaux nos recuerda tres principios muy importantes que de manera conjunta ofrecen el perfecto encuadre para la actitud que se precisa en el quehacer volcado hacia el exterior de cualquier espírita consciente:

1°) Que lo propio de la verdad es que se basta a sí misma y quien la posee no intenta convencer a nadie;

2°) Que el ignorante pretende instruir a los que no piden nada, en tanto el hombre Sabio calla y espera que le pregunten, y

 3°) Que es mejor actuar con el ejemplo sin querer convencer a nadie, porque así todos pueden convertirse sin que parezca que ceden ante nadie.

Tomemos como referencia estos tres pensamientos para abordar el problema de quienes desde las propias filas espíritas pretenden hacer del Espiritismo una ideología. Los que se aventuran por este camino sin salida, enraizado en la creencia y no en la propia experiencia, parten de una deformación básica en sus conciencias que les ha conducido  al inmovilismo cristalizado. Carecen, pues, de la libertad interior necesaria para aceptar la realidad tal como es y, lo sepan o no, albergan un íntimo e imposible deseo: que sea la realidad la que se someta a sus esquemas mentales predefinidos.

A los ojos de cualquier ideología – religiosa, filosófica, política o de cualquier otra índole – el universo está básicamente mal diseñado y el resto de la humanidad vive equivocada, por lo que a la vida se la ve y se la convierte tanto en el escenario de una batalla que hay que ganar, como en un territorio destinado a un sobresfuerzo titánico e indefinido a costa de innumerables autosacrificios.

Esta actitud conlleva generalmente – también en sectores del movimiento espiritista – una fiebre activista asentada en la creencia de que “hacer” es sinónimo de avanzar, cuando lo único que se logra en la mayoría de las ocasiones es complicarlo todo más y más, coadyuvar en el refuerzo y justificación de todo eso contra lo que se dice luchar y retrasar la necesaria renovación convencidos de que “se está haciendo algo”.

Quizás al ser herederos inconscientes de imágenes del propio pasado, hay quienes  mantienen la visión de que el camino del progreso espiritual es algo semejante a una cuesta inmensa, difícil y tortuosa, llena de dificultades y trampas, salvable sólo a base de enormes esfuerzos y sufrimientos sin cuento, donde hay que arrostrar inauditos retos y pruebas torturantes que superar. Triste y desalentadora perspectiva.

Nada de esto se desprende de lo que comunican los grandes despiertos a lo largo de la historia humana, de aquello que los espíritus superiores enseñan y de lo que muchos humanos han experimentado, cada cual a su nivel. Bien diferente es lo que unos y otros proclaman y lo que un número creciente de hombres y mujeres han atisbado en forma de experiencias transformadoras, esas que el psicólogo norteamericano Abraham Maslow denominó «experiencias cumbre». Todo ello, en conjunto, nos habla de progresivos saltos en los niveles de comprensión, aceptación,  amor, paz, unidad e iluminación, hasta más allá de lo descriptible

Por ello y a fin de ser más efectivos, lo primero a hacer sería, paradójicamente,  abandonar el hacer compulsivo pero sin tener como objetivo el no hacer, si se me permite expresarlo así. Y no, no es un trabalenguas; la mejora en la comprensión de las enseñanzas del Espiritismo lleva, primero, a replantearnos y, después, a abandonar, la pulsión automatizada del hacer, substituyéndola por el impulso espontáneo del acto.

INCOMPATIBILIDADES

La búsqueda insistente de referencias maximalistas que sirvan de guía e inspiración para la vida de los hombres y mujeres de este planeta, de perfectos y definitivos modelos a los que imitar, nos convierte en la práctica en ciegos autoinducidos. En el ámbito espírita es una contradicción irresoluble proponer a la humanidad  ciertas vidas como prototipos idealizados de comportamiento a cuyos protagonistas, al mismo tiempo se los sitúa fuera de los moldes estrictamente humanos en su nacimiento, vida, obra, muerte y significación histórica, asignándoles una supuesta naturaleza excepcionalísima. Si se acoge completamente esta visión, la consecuencia nos es otra que inutilizar e invalidar tales modelos. Estudiar a los maestros del espíritu es la mejor manera  de respetarlos y de respetarnos; seguirles incondicionalmente es la más segura forma de faltarles al respeto y la pérdida total del respeto por nosotros mismos.

También es incompatible con el carácter del Espiritismo, que sus adeptos desarrollen otras actitudes más propias de inmóviles creyentes. Es el caso de aquellos que asumen informaciones o indicaciones para la vida por mera vía de autoridad, sustentadas apenas en una especie de fe externalizada, la que en realidad oculta una huida de la propia responsabilidad.

La naturaleza de un espírita consciente es la de un estudioso permanente, un auscultador constante de su propia intimidad, un investigador de la realidad humana sin límites, sin condiciones, sin apriorismos de ningún tipo, dispuesto al libre examen de cualquier materia que llegue hasta él, provenga de donde provenga.

Con la dedicación y la experiencia, el espírita estudioso va adquiriendo en los asuntos del espíritu un olfato afinado, una intuición particular capaz de detectar rápidamente las falsas “humildades”, las poses seudomísticas, los “salvadores” con su cortejo de “fieles” aduladores, los elegidos autopromocionados, los “misioneros” de la confusión, los explotadores de la buena voluntad y los vendedores de fruslerías místicas. Ya no está dispuesto a perder más el tiempo “comulgando” con ruedas de molino y ha aprendido a decir en muchas ocasiones y sin sentimiento de culpa, un rotundo NO.

REIVINDICANDO EL PODER DE LAS PALABRAS

Khalil Gibrán, con su característica prosa poética, se expresa así en “Arena y Espuma”: “El primer pensamiento de Dios fue un ángel. La primera palabra de Dios fue un hombre.” De forma tan bella se refería el preclaro poeta libanés a las limitaciones del lenguaje para desvelar el significado total de las verdades inefables, esas que están más allá de cualquier lenguaje. No obstante, teniendo esto bien presente, no podemos menos de reconocer que hay un enorme poder de naturaleza espiritual en las palabras, porque cuando son bien empleadas por boca o mano de la integridad, se convierten en puentes que nos conducen hasta las mismas puertas de la trascendencia. Y, por el contrario, cuando son mal empleadas, alzan murallas que entorpecen hasta lo inconcebible la comprensión.

Desde hace largo tiempo grandes poderes establecidos mantienen una confabulación en marcha, a veces explícita y otras implícita, para hundirnos en la confusión. Esto es muy evidente y frecuente en el uso tendencioso del lenguaje, por lo que debemos estar continuamente alertas. Particularmente estoy muy harto de que nos roben las palabras, de que expolien el patrimonio común que nos permite comunicarnos. El término Espiritismo es un buen ejemplo de ello, pues ya supone, de entrada, tener que sortear tremendas resistencias para una correcta divulgación entre los neófitos. Pero hay infinidad de términos de alcance más universal, en las mismas circunstancias.

Cada vez que una nueva idea brota en el escenario social, en la que los entramados del poder establecido adviertan el más leve peligro para su predominio y privilegios, la recogen enseguida con el objeto de alterar su significado mediante asociaciones tendenciosas con contenidos con los que nada tiene que ver originalmente, en particular con todo tipo de entelequias arquetípicas que inspiren miedo, recelo y desconfianza. Para ello se aprovechan de los prejuicios hábilmente sembrados entre amplios sectores sociales durante generaciones al amparo de la ignorancia generalizada, a la que también han contribuido sistemáticamente. Estos prejuicios se activan de forma automática tal como esos programas maliciosos incrustados de incógnito en la memoria de un ordenador, y lo desnaturalizan todo.

EL «MÉTODO KARDECIANO» EN EL ESPIRITISMO ACTUAL

Kardec nunca buscó ser protagonista ni cabeza visible de ningún movimiento, su autoridad le vino sobrevenida como reflejo de un trabajo bien hecho. Decía que su única aspiración era la de “ser un trabajador”. Y fue un trabajador incansable.

¿Cuál era su secreto? ¿Cuál era su aliento? No fueron otros que su amor a la verdad y el compromiso con su propia conciencia. A ello unió preparación y carácter. Fue en ese alambique donde se destiló el «método kardeciano», quizás su más persistente herencia, porque es atemporal y porque aplicado al conocimiento de cualquier área, solo puede producir buenos frutos.

Hondas motivaciones éticas, acendrado sentido común, apertura mental, enorme capacidad de trabajo, sentido de la responsabilidad, profundidad conceptual y didactismo, fueron algunos de los principales hilos que conformaron la urdimbre con la que se tejió el «método kardeciano». ¿Qué queda de él en el Espiritismo actual?

SOBRE LA NECESIDAD DE ENTENDERNOS A NOSOTROS MISMOS

La conciencia humana se proyecta hacia mayores cotas de consciencia en una ruta que contempla las sucesivas fases del atender, entender, comprender, actuar y ser.

Desde la inatención hasta la atención nos suele llevar con frecuencia alguna crisis personal y el sufrimiento que le es concomitante, que tiene el poder de hacernos parar y reordenar las propias prioridades, obligándonos a fijarnos más allá de las apariencias y asumir importantes virajes en la dirección de nuestra vidas.

Entender supone detectar vínculos, relaciones, interdependencias y correspondencias que nos permiten entrever las líneas generales del entramado unificador que sostiene la realidad.

Comprender implica una visión total del asunto sometido a observación, tanto en su estructura general como en sus detalles, de modo que ese conocimiento pasa a formar parte integrante e inseparable de la conciencia individual bajo la forma de sabiduría.

La manifestación autónoma de la conciencia humana que alcanza cierto nivel, se exterioriza en forma de actos de carácter espontáneo, condición que forma la base de lo que Carl Gustav Jung llamó “sincronicidad”. Desde el momento en que entramos en sincronía el Ser Espiritual, no encontrando resistencias para verter su potencialidad inherente, se expresa como un poder convocador de la realidad hacia la existencia.

Nadie puede alcanzar un más elevado estado de consciencia solo a base de teorías e informaciones (intelectualismo), ni de chutes de emocionalina (sentimentalismo) o mediante una sobredosis de actividad (voluntarismo). La evolución humana es resultado de una síntesis integradora de experiencias vitales, que se resuelven en una nueva y más elevada condición interior.  Se comprende así que no hay que intentar cambiar el mundo sino cambiarnos a nosotros mismos. De esta forma todo alrededor cambiará subsiguientemente, pues no hay mundo sin observador.

Uno de los espejismos del voluntarismo es el causalismo. El pensamiento lineal voluntarista sostiene la ilusión de que podemos causar algo, cuando en realidad nada ocasionamos. Sólo adquirimos estados y entonces aquello que debajo de lo tangible ya es como potencialidad y reverbera en correspondencia, se revela por sí mismo en y a través de nosotros. Así es como vamos encarnando el propósito de la Creación.

La producción de cadenas inacabables de acciones es síntoma del tremor afiebrado del hacer, con el que intentamos imponer un curso a la existencia. Pero la sabiduría posee la capacidad de moverse por la línea de menor resistencia, en sintonía con el flujo existencial natural, forma de proceder que la sabiduría taoísta llamó «no-acción».

Los actos son las crestas irrepetidas e irrepetibles de una onda de flujo y, por lo mismo, de naturaleza caótica, en el sentido que lo entiende la física moderna, donde el caos representa un orden de tipo infinito. Los actos son, por su misma naturaleza esencial, desestabilizadores del inmovilismo, ya que responden a un equilibrio dinámico que no casa con rigideces y mentalidades cristalizadas. Suele ocurrir, pues, que las mentalidades ancladas no comprendiendo lo que pasa, interpreten aquello que ven en el comportamiento de un ser humano despierto espiritualmente que no responde a sus expectativas, como incoherencias.

Para todos los espíritas es un acto de responsabilidad y una necesidad, trabajar para y por el auto-entendimiento, abarcando esa labor la totalidad de los planos de la expresión humana, los que podemos reducir básicamente a tres: el mental, el volitivo y el emocional. Esta especie de triple polaridad constituye, fusionada en su base, la naturaleza indiferenciada del Ser Espiritual.

Entender en Plano Volitivo. La voluntad es el motor del espíritu, el principio movilizador. Y como impulso hacia la existencia, es la potencia “reveladora”.

La educación de la voluntad se realiza en base a la práctica, la que a la larga produce la familiaridad. Para eso se requiere la adquisición del ritmo que proporciona la disciplina. Bien saben los ingenieros que diseñan puentes, el poder de las ondas a las que se aplica un determinado ritmo: pueden llegar a derribarlos. Pero los ritmos también pueden ayudar a construir la forma geometrizando la substancia.

Entender el Plano Mental. La mente es el ojo del espíritu, por tanto identifica las formas que adopta la realidad y, desde ahí, se encarga de visualizar las metas a las que nos inclinamos.

Como regenta del mundo de las formas, la mente individual es una especie de terminal conectada a una gran base de datos universal en la que están codificados todos los tipos formales posibles y existibles. Actúa comparando, relacionando, induciendo, deduciendo e imaginando para revelar estructuras. Desarrolla la capacidad de distinguir, discriminar y delimitar. Reconoce patrones y significados, y al fijarlos proyecta el mundo a través del sistema perceptivo, pues aquello que la mente idealiza y mantiene, tiende a construir la configuración de la realidad percibida por los sentidos.

La educación de la mente se fundamenta en desarrollar la capacidad de abstracción mediante la concentración. Necesita el alimento de la información.

Entender el Plano Emocional. El mundo emocional (corazón) refleja el plano energético del ser humano, su fundamento está en los movimientos y fluctuaciones de nuestro campo de energía. El carácter de las emociones revela la condición interior del momento de cada ser humano e indica la dirección y el sentido de su vida.

Decía Erich Fromm que “vivir correctamente ya no es una demanda ética o religiosa. Por primera vez en la historia –añadía- la supervivencia física de la especie humana depende de un cambio radical del corazón humano”. Las emociones constituyen el “disparador” de la mente, que ante ellas reacciona extrayendo de una especie de fondo universal prototípico al que está conectada, las formas mentales (ideas) que según el estado evolutivo individual, representan en su fuero interno eso que siente.

Disponer de un mapa contrastado de la escala de las emociones en relación a los estados evolutivos (y lo hay) es una herramienta muy útil para establecer un proceso encaminado a su educación y elevación. Y uno de los pasos a seguir para elevar las emociones es dotarlas también de contenido fiable. Las emociones, cuando son informadas, se convierten en sentimientos.

LOS CENTROS ESPÍRITAS HOY

Los centros espíritas son un reflejo de sus miembros y de las condiciones del medio en el que desenvuelven. Es inevitable, natural y necesario, que haya Centros Espíritas con un amplio espectro de características para responder a las necesidades de las sociedades en las que se insertan.

Básicamente todo Centro Espírita sería un espacio para aprender a aprender, para informarse e informar, para formarse y formar, para investigar, compartir y convivir. Los centros espíritas podrían ser ejemplos factibles de microsociedades anticipadoras de los ideales de la fraternidad.

PROPUESTA DE LÍNEAS DE TRABAJO PARA EL REDIMENSIONAMIENTO DEL PARADIGMA ESPÍRITA

1) Recuestionamiento conceptual permanente. Sano y útil es volver a hacernos periódicamente las mismas preguntas para revisar nuestras convicciones, incluso aquellos presupuestos que consideramos más asentados en nuestro interior, al objeto de dar cauce a una escalada en nuestra propia comprensión de cada asunto.

2) Estudio del patrimonio espiritual de la humanidad. Junto a las obras espiritistas clásicas y actuales, proponemos ahondar en paralelo en el conocimiento y la familiaridad con las grandes fuentes tradicionales del saber espiritual: hinduistas, taoistas, budistas, zen, misticismo cristiano, misticismo islámico, etc., así como estudios de autores contemporáneos o actuales que exploran estas mismas líneas.

Desde la metodología espírita, el estudio de este material ha de realizarse usando cualquier sistema que ayude a su mejor comprensión: exposiciones, diálogos, tertulias, uso de técnicas introspectivas, y, en general, toda forma de intercambio fraterno en un clima de participación respetuosa y escucha activa.

3) Seguimiento de los avances de la ciencia en áreas estratégicas. Recomendamos particularmente estar al tanto de los avances en las áreas que tocan los temas más vinculados con los preceptos espiritistas y de sus ámbitos colindantes.

4)  Conectarse a la realidad en transformación. Proponemos que se realice un seguimiento de las diferentes iniciativas transformadoras que han surgido o están surgiendo en el mundo como posibles alternativas superadoras del vigente paradigma general en crisis, en los contextos cultural, socioeconómico y humanitario.

5) Formación continua en el conocimiento de la propia lengua. Poponemos el estudio permanente del lenguaje, siendo conscientes cómo han sido construidas las palabras que usamos, de su origen y etimología. Esto redundará en una mejoría sensible del entendimiento y la comunicación.

6) Revisión de las nomenclatura usada por los espíritas. El Espiritismo no es un movimiento desconectado de la realidad circundante. En su nacimiento heredó una buena cantidad de términos que ya eran usados en otros contextos con significados bastante diferentes, en algunos casos desnaturalizados desde hacía largo tiempo. Como desde la época de Kardec y de sus más preclaros continuadores, algo ha avanzado la sociedad, parece pertinente plantearnos tanto si usamos con corrección la nomenclatura espírita y si, en algunos casos, ciertos términos representa bien nuestro actual nivel de comprensión y deberían cambiarse.

7) Simplificación de las prácticas mediúmnicas. En aras a eliminar cualquier práctica desfasada, supérflua o con tintes ritualistas, que se conserve por mera fidelidad, costumbre o que se haya quedado sin significado. Todo lo que realicemos en este ámbito sería útil que contribuyese a un clima de sencillez y autenticidad.

8) Superación del mito del esfuerzo ensalzando el valor del trabajo. Esto se consigue cuando nos llenamos de entusiasmo y se trabaja sin esfuerzo. Recordemos que, según su etimología, la palabra “entusiasmo” significa «Dios en nosotros». Y es que el entusiasmo es el resultado natural de la captación y vivencia del sentido.

9) Generalizar la práctica de la meditación. Recomendamos promover en los centros espíritas y fuera, la práctica habitual de la meditación por encima de esa colección sin sentido de técnicas y métodos contradictorios, en su forma más simple como incentivación del silencio interno para escuchar la voz interior, la voz del espíritu.

CONCLUSIÓN

El Espiritismo tiene que salir de los “claustros” de los centros espiritistas. Y no me refiero a diseminarse por calles y plazas a la “caza” de seguidores, repartiendo folletos y sermoneando a los transeuntes con ánimo “salvador”, como hacen ciertas sectas religiosas; hablo de que los propios espíritas se conviertan en su día a día, durante el desempeño de su normalidad, en los mejores ejemplos de la capacidad transformadora de las ideas, principios y enseñanzas que representan, al punto de inducir a preguntarse a muchos con los que se relacionan: “¿Qué razón hace a este ser humano así de profundo, optimista, entusiasta, creativo y divertido?” El horizonte de un espiritista consciente no es convertirse en un ser especial, sino en  ser ordinariamente humano al comprender a cabalidad la importancia de lo obvio.

Y aunque la tarea más importante tiene siempre por escenario la intimidad del propio ser humano, si el mantenimiento de nuestra integridad trae aparejado a veces el despertar del temor de los explotadores, el desconcierto de los sistemáticos, la rabia de los fanáticos, el escándalo de los moralistas o la incomodidad de los perezosos, sea todo ello bienvenido, no habrá mejor evidencia de que estamos siendo responsables y cumpliendo nuestro papel. El propio Jesús lo dijo y pocos lo entendieron: “Yo no he venido a traer la paz al mundo.”

Conviene que todos los espíritas recordemos un trabajo indispensable consistente en alentar nuestra renovación constante llenos de entusiasmo, alegría y compromiso, para inundar el mundo de la sana incoherencia que nos proporciona la libertad de crecer, pues como Ralph Waldo Emerson decía «Una necia coherencia es el duende de las mentes estrechas». No hablamos de ser fuente de excentricidades sino de recuperar la condición básica que nos hace verdaderamente humanos, que no otra es que la posibilidad de cambiar para reactualizarnos permanentemente, lo que suele abrumar y desarmar de justificaciones a los complicados, es decir, a los acomodados.

Y no olvidemos tampoco que la responsabilidad espiritual deriva directamente de la plena consciencia sobre la absoluta identidad que existe entre lo creído y lo creado.

                                                      Óscar M. García Rodríguez

                                                      GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA

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PROGRAMA DE ACTIVIDADES PÚBLICAS

DEL GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA – ABRIL 2018

Hola de nuevo a todos(as): compartimos para conocimiento de todos nuestros visitantes y de cualquier posible interesado que tenga la posuibilidad física de acudir, el programa de las actividades divulgativas que el Grupo Espírita de La Palma ha elaborado para el presente mes de de abril de 2018.

Conferencias, tertulias y proyecciones, seguidas del proceso siempre tremendamente educativo del diálogo, serán las modalidades que contempla este programa mensual, el cual deseamos fervientemente despierte vuestro interés. Nuestra motivación básica es siempre compartir para aprender todos de todos, de ahí que hagamos llegar nuestra invitación permanente a participar a cuantas personas sientan el impulso de conocer para un mayor entendimiento de la vida y la superación de cualquiera de nuestras limitaciones.

El programa, en formato PDF, pueden consultarlo o descargarlo tanto desde la sección “Actividades Públicas” (ver pestañas superiores), como pinchando aquí.

La entrada a todas las actividades es libre y gratuita, como es nuestra norma, y se desarrollarán, como es habitual, cada viernes a partir de las 19:30 h, en nuestra sede social ubicada en:

Avda. Carlos Francisco Navarro, n° 69

Edificio Vizconde, 1° D

38760 Los Llanos de Aridane

Isla de La Palma – CANARIAS

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Por: Óscar M. García

En los momentos en que somos capaces de acallar los “ruidos” que día a día nos saturan, llega el SILENCIO. Desde ahí la VOZ INTERIOR encuentra la posibilidad de manifestarse. Entonces las comprensiones instantáneas, las impresiones directas, las imágenes luminosas – es decir, la intuición espiritual – asoman, aportando la energía de la CERTIDUMBRE.


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ACEPTACIÓN Y RENDICIÓN

 

Uno podría decir que rendirse es la transición interna de la resistencia a la aceptación, del «no» al «sí»

                                                                                         Eckhart Tolle

Cuando puedas, echa una «mirada» a tu interior para ver si estás creando conflicto inconscientemente entre lo interno y lo externo, entre las circunstancias externas del momento —dónde estás, con quién y lo que estás haciendo— y tus pensamientos y sentimientos. ¿Puedes sentir lo doloroso que es oponerse internamente a lo que es?

Cuando reconoces este hecho, también te das cuenta de que ahora eres libre de renunciar a este conflicto fútil, al estado interno de guerra.

Si verbalizaras tu realidad del momento, ¿cuántas veces al día tendrías que decirte: «No quiero estar donde estoy»? ¿Cómo te sientes cuando no quieres estar donde estás: en el embotellamiento, en tu puesto de trabajo, en la sala de espera del aeropuerto con la gente que te acompaña?

Sin duda es cierto que lo mejor que se puede hacer en ciertos lugares es salir de ellos, y a veces eso es lo más apropiado. No obstante, en muchos casos, no tienes la opción de irte. En esas situaciones, el «no quiero estar aquí», además de inútil, es disfuncional. Te hace infeliz y hace infelices a los demás.

Ha sido dicho: dondequiera que llegues, allí estás. En otras palabras: estás aquí. Siempre. ¿Es tan duro de aceptar?

¿Realmente necesitas etiquetar mentalmente cada percepción sensorial y cada experiencia? ¿Necesitas tener esa relación reactiva de gusto o de disgusto ante la vida, que te lleva a estar continuamente en conflicto con personas y situaciones? ¿O se trata únicamente de un hábito mental profundamente arraigado que puedes romper? Sin hacer nada en particular; simplemente, dejando que este momento sea como es.

El «no» habitual y reactivo fortalece el ego. El «sí» lo debilita. Tu identidad en la forma, el ego, no puede sobrevivir a la rendición.

«Tengo muchas cosas que hacer.» Sí, pero ¿cuál es la calidad de tu hacer? Conducir yendo al trabajo, hablar con los clientes, trabajar en el ordenador, hacer recados, atender las innumerables cosas que constituyen tu vida… ¿Hasta qué punto eres total en lo que haces? ¿Es tu acción una rendición o una resistencia? Esto es lo que determina el éxito que consigues en la vida, no la cantidad de esfuerzo que pongas. El esfuerzo implica estrés, tensión, necesidad de alcanzar cierto punto en el futuro o de conseguir algún resultado.

¿Puedes llegar a detectar en tu interior la más leve sombra de no querer estar

haciendo lo que estás haciendo? Eso es una negación de la vida, y por ello no puedes conseguir un resultado verdaderamente exitoso.

Si has sido capaz de detectar esa negación en ti ¿puedes también dejarlo y ser total en lo que haces?

«Hacer una cosa cada vez»; así es como un maestro Zen definió la esencia del Zen.

Hacer una cosa cada vez significa ser total en lo que haces, prestarle toda tu atención. Eso es acción rendida, acción poderosa.

Tu aceptación de lo que es te lleva a un nivel más profundo, donde tanto tu estado interno como tu sentido del yo no dependen ya de que la mente los juzgue «buenos» o «malos».

Cuando dices «sí» a la vida tal como es, cuando aceptas este momento como es, puedes sentir dentro de ti un espacio profundamente pacífico.

Superficialmente puedes seguir sintiéndote feliz cuando hace sol y menos feliz

cuando llueve; puedes sentirte feliz si ganas un millón de euros e infeliz si pierdes todas tus posesiones. Sin embargo, la felicidad y la infelicidad ya no calan tan hondo. Son olas en la superficie de tu Ser. La paz de fondo que hay dentro de ti permanece inmutable en cualesquiera que sean las condiciones externas.

El «sí a lo que es» revela una dimensión de profundidad en ti que no depende ni de las condiciones externas ni de la condición interna de los pensamientos y emociones en constante fluctuación.

La rendición se vuelve mucho más fácil cuando te das cuenta de la naturaleza efímera de todas las experiencias, y de que el mundo no puede darte nada de valor duradero.

Entonces sigues conociendo gente, sigues teniendo experiencias y participando en actividades, pero sin los deseos y miedos del ego. Es decir, ya no exiges que una situación, persona, lugar o suceso te satisfaga o te haga feliz. Dejas ser a su naturaleza pasajera e imperfecta.

Y el milagro es que, cuando dejas de exigirle lo imposible, cada situación, persona, lugar o suceso se vuelve no sólo satisfactorio, sino también más armonioso, más pacífico.

Cuando aceptas este momento completamente, cuando ya no discutes con lo que es, el pensamiento compulsivo mengua y es remplazado por una quietud alerta. Eres plenamente consciente, y sin embargo la mente no pone ninguna etiqueta a este momento. Este estado de no-resistencia interna te abre a la conciencia incondicionada, que es infinitamente mayor que la mente humana.

Entonces esta vasta inteligencia puede expresarse a través de ti y ayudarte, tanto desde dentro como desde fuera. Por eso, cuando abandonas la resistencia interna, a menudo descubres que las circunstancias cambian para mejor.

Estoy diciendo: «Disfruta este momento, sé feliz» ¿No?.

Permite que se exprese este momento tal como es. Eso es suficiente.

Rendirse es rendirse a este momento, no a una historia a través de la cual interpretas este momento y después tratas de resignarte a él.

Por ejemplo, puede que estés tullido y que ya no puedas caminar. Tu estado es lo que es.

Tal vez tu mente esté creando una historia que diga: «A esto se ha reducido mi vida. He acabado en una silla de ruedas. La vida me ha tratado con dureza, injustamente. No me merezco esto.»

¿Puedes aceptar que este momento es como es y no confundirlo con la historia que la mente ha creado a su alrededor?

La rendición llega cuando dejas de preguntar; «¿Por qué me está pasando esto a mí?»

Incluso en las situaciones aparentemente más inaceptables y dolorosas se esconde un bien mayor, y cada desastre lleva en su seno la semilla de la gracia.

A lo largo de la historia, siempre ha habido mujeres y hombres que, cuando tuvieron que hacer frente a grandes pérdidas, enfermedades, prisión o muerte inminente, aceptaron lo aparentemente inaceptable, y así hallaron «la paz que supera toda comprensión».

La aceptación de lo inaceptable es la mayor fuente de gracia en este mundo. Hay situaciones en las que todas las respuestas y explicaciones fracasan. La vida deja de tener sentido. O alguien que está pasando un apuro viene a pedirte ayuda, y tú no sabes qué decir ni qué hacer.

Cuando aceptas plenamente que no sabes, renuncias a esforzarte por encontrar respuestas con la mente pensante y limitada, y es entonces cuando una inteligencia mayor puede operar a través de ti. En ese instante, hasta el pensamiento puede beneficiarse, porque la inteligencia mayor puede fluir a él e inspirarlo.

A veces, rendición significa renunciar a tratar de comprender y sentirse cómodo en el desconocimiento.

¿Conoces a ese tipo de persona cuya principal función en la vida parece ser la de ser desgraciada y hacer desgraciados a los demás, la de extender la infelicidad?

Perdónales, porque ellos también forman parte del despertar de la humanidad.

Representan una intensificación de la pesadilla de la conciencia egótica, del estado de no-rendición. En su función no hay nada personal. Ellos no son eso.

Uno podría decir que rendirse es la transición interna de la resistencia a la aceptación, del «no» al «sí».

Cuando te rindes, tu sentido del yo pasa de estar identificado con una reacción o juicio mental a ser el espacio que rodea a la reacción o al juicio. Es pasar de identificarte con la forma —el pensamiento o emoción— a ser y reconocerte como aquello que no tiene forma, la conciencia espaciosa.

Lo que aceptes completamente te hará sentirte en paz, incluyendo la aceptación de que no puedes aceptar, de que te estás resistiendo.

Deja la Vida en paz. Déjala ser.

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