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LA PRUEBA INTERIOR: SOBRE LA NATURALEZA DE LA EXPERIENCIA – Por: Óscar García Rodríguez

LA PRUEBA INTERIOR: SOBRE LA

NATURALEZA DE LA EXPERIENCIA

♣ ♣ 

Por: Óscar García Rodríguez

♣ ♣ ♣

 

Todo viene de dentro.

Todo vuelve al interior.

Todo se mantiene en el centro.

«El Mensaje Reencontrado», Louis Cattiaux

LA VERDAD ESTÁ DENTRO

Todos aquellos seres humanos conscientes, autorealizados o iluminados, que a lo largo de la historia se convirtieron en las grandes referencias espirituales de la humanidad, subrayaron que la verdad que instintivamente desde siempre añoramos y buscamos, reside en el corazón de nuestra intimidad. Recordemos aquella vieja fábula que cuenta que, en el principio, la Divinidad escondió la esencia espiritual en el interior del ser humano, porque sabía que ese sería el último lugar en el que  fuésemos a buscar.

En los «Upanishads» hindúes un mantra declara: “El que está en el Sol también está en el hombre”. Un antiguo poema Zen del s. IX, expresa: “No busquéis el camino en los otros, en un lugar lejano; el camino está bajo nuestros pies”. La Biblia enseña: “El reino de Dios está dentro”. Como vemos, no importa a qué fuente de sabiduría, ancestral o no, acudamos, el acuerdo es unánime: la perfección permanece oculta dentro de cada uno de nosotros.

CONÓCETE A TI MISMO

El filósofo griego Sócrates tomó como divisa para su escuela – otros también lo hicieron – la expresión «Nosce te Ipsum» (Conócete a ti mismo), que se encontraba grabada en el frontispicio del templo del Oráculo de Delfos. De ahí que Sócrates proclamase:

“Sólo el conocimiento que llega de dentro es el verdadero conocimiento“.

En el mismo sentido se expresó otro espíritu despierto contemporáneo, el escritor malagueño Cayetano Arroyo (1953 – 1991):

“Llegar a ser “Tú Mismo“ – escribió – es luchar contra la mecanicidad de “dejarse llevar” como consecuencia de tu comodidad, tu herencia, tu educación, tus circunstancias… Cuando entres por la puerta de la “conciencia de Sí” a tu morada interna, verás que este mundo que te presentan los ojos es tan transitorio e insignificante como un lirio marchito en un jardín. Como una gota de agua en una tormenta. Y, sin embargo, es el espejo donde te puedes ver.”


Cayetano Arroyo Flores

LA REALIDAD  QUE SIEMPRE ES

Hay un fondo de realidad permanente sobre el que todo acontece, una fuente eterna desde la cual todo se manifiesta, a partir de la cual todo toma existencia fluyendo para exteriorizarse adquiriendo dimensionalidad. Es ésta la fuente desde donde lo Uno se hace Diverso sin perder, por ello, unidad.

A ese fondo eterno, ámbito que reúne todo potencial existible, lo denominamos Conciencia Universal o, simplemente, el Ser. 

Este fragmento de un pasaje del «Tao Te king», de Lao Tse, da cuenta de esta comprensión:

“Antes aún que el cielo y la tierra ya existía un ser

 inexpresable. Es un ser vacío y silencioso, libre,

inmutable y solitario. Se encuentra en todas partes

 y es inagotable. Puede que sea la Madre del universo.

No sé su nombre, pero lo llamo Tao…“

VIVIENDO DORMIDOS

A lo largo de mucho tiempo (incluso vidas completas) los seres humanos vivimos en una especie de sueño prolongado en total inconsciencia de nuestra realidad, tristes sonámbulos guiados únicamente por procesos automatizados de origen educativo, tradicional, ambiental… Pero esto necesariamente llegará a su fin un día, porque nuestro destino  es despertar.

Sobre esta cuestión el médico y escritor escocés Maurice Nicoll (1884 – 1953) reflexiona lúcidamente en su obra «Comentarios Psicológicos»:

 “¿Cuál es la verdadera explicación de lo que está sucediendo en el mundo?… Que la gente no es consciente, está dormida y actúa en su sueño. Y hasta cuando la gente siente un atisbo de esta situación, no sabe cómo despertar del sueño o qué hacer. Sin embargo, desde la creación del mundo se les dijo a los hombres que estaban dormidos y que debían despertar… la gente no lo entiende o piensa que es una metáfora cuando es literalmente la verdad… Y nada puede cambiar en la vida a menos que se empiece a despertar.”

Maurice Nicoll

 Alguien de la categoría espiritual del maestro sufí Sayj Ahmad Al-Alawi (1869 – 1933) nos dice:

«Existe una jerarquía entre los que están velados: los que están velados con respecto a su Señor,  y los que están velados con respecto a sí mismos.  Y el que está velado con respecto a sí mismo  tiene un velo más espeso que el que está velado con respecto a su Señor.»

LA APARICIÓN DE LA EXPERIENCIA Y SU PAPEL

Cada ser humano, conforme a su estado emocional básico (reflejo de su estado evolutivo), modula automáticamente cada circunstancia que vive y su mente le asigna un significado, conformándose así el plano de los sentimientos (por eso designamos a los sentimientos con la expresión “emociones informadas”). Estos, a su vez, vuelven a realimentar la mente generando “memorias-programas”. Con todo ello elaboramos interiormente una imagen de la realidad la que, con el poder mental de crear lo que creemos, proyectamos como una plantilla  sobre el mundo. Esto explica que unos mismos hechos puedan ser vistos de manera muy diferente por personas distintas, pues la conciencia personal de cada cual, en su interacción con el Ser, genera un patrón de interferencia o experiencia subjetiva, allí donde ambas se solapan.

 

LA EXPERIENCIA RELATIVA COMO VERDAD CONTEXTUAL

La experiencia (relativa o subjetiva) consiste, por tanto, en ese patrón que emerge desde el interior y que reconocemos sobre el fondo de lo real, al producirse una interacción con el material de lo vivido modulado por nuestro nivel de conciencia, lo que determina su amplitud y profundidad. De ahí que la experiencia también podría ser descrita como el patrón de interferencia entre “nuestra realidad ” y “la realidad“. Esto significa que usualmente la experiencia es un formato de realidad asimilable por la conciencia personal del individuo en un momento dado.

Es evidente, pues, que el mundo interno y el mundo externo de los seres humanos se corresponden, son representaciones el uno del otro y, en cierto sentido, se «causan» mutuamente. Por eso podemos afirmar que “siempre estamos el mundo que vemos.“

ORIGEN DE LA MECANICIDAD HUMANA: LA FRAGMENTACIÓN PSICOLÓGICA

El ser humano ordinario carece de unidad, no es una sola voz sino una cacofonía. Los humanos nos expresamos ordinarimente como una multitud de “yoes“ que se desconocen mutuamente y suponen – cada uno – ser el eje central del universo humano. A partir de esa creencia el hacer humano se convierte en una sucesión de escenificaciones automáticas sin guion unitario  ni actor protagonista.

La base de dichos “yoes” procede del mundo instintivo heredado de la fase precendente a la  humana, del reino animal. Pero en la nueva etapa cada instinto, liberado de sus límites naturales, se informa con las vivencias humanas y adquiere una memoria-conciencia que ansía permanecer. Según la demanda percibida en la vida individual, la respuesta adaptativa que cualquiera de ellos representa se activa automáticamente como garantizador  de una existencia  de la que se cree centro nuclear.

Y es que el ser humano representa la fase del desarrollo de la vida  en la que ésta adquiere una mente individualizada. No es casual que el término inglés “man” (hombre) derive de la raíz sánscrita “men”, que en latín originó la palabra “mens” (mente), de donde la toma nuestro idioma. Por tanto el hombre (el ser humano) es el ser que tiene mente individualizada, y por ello está en condiciones de llegar a ser responsable y libre, al disponer ya de una conciencia, ese íntimo ámbito donde se registran todas las vivencias personales con sus causas y efectos. No confundir, pues, con la consciencia, que es  la experiencia del “darse cuenta“.

La conciencia personal consiste en «memorias vivenciales», es decir, patrones emocionales asociados a imágenes mentales que les dotan de significado. Porque la conciencia personal al archivar vivencias y no experiencias, contiene la contabilidad subjetiva de lo que “creemos” haber vivido. Esas “memoria” incluyen respuestas adaptativas reactivas, lo que implica que la conciencia personal esté determinada por algo parecido a programas informáticos semiautónomos – los referidos “yoes o personalidades“ – que parecen marcar una dirección unitaria a la vida individual, al amparo de una superestructura ilusoria que no es más que pura suposición mental – el YO-EGO – de naturaleza básicamente mecánica, bajo cuyo sueño únicamente podemos ser unos autómatas.

Este Yo-Ego es, pues, un sucedáneo del Ser, un ente ficticio, un espejismo mental que ocupa el espacio donde se enseñorea la ignorancia humana, mera excrecencia psíquica apoyada en programas instintivos, memorias e interpretaciones subjetivas automatizadas.

La estructura instintiva heredada por el reino humano representa la respuesta adaptativa, inteligente y global, del propósito de la Creación a los retos representados por las variadas condiciones que definen los nichos vitales del planeta. Y si bien en la fase animal cada instinto era una respuesta acotada a un cierto contexto existencial, en la humana, cuando se hace patente la totalidad de la respuesta instintiva de la vida, salta por los aires cualquier límite o restricción.

Entonces se presenta un nuevo paradigma que está destinado a ser regido por un principio superior, aquel que constituye el potencial propio del género humano: la conciencia iluminada, es decir, la consciencia.

ALGO MÁS SOBRE LA MENTE  Y LA MEMORIA

El plano mental es una de las dimensiones de la naturaleza, sede de todos los códigos de la forma. Nuestra mente individual representa una terminal de la mente universal, de la que realmente no ha estado ni estará nunca separada.

La memoria, función de la mente que registra lo vivido en cualquiera de sus estratos (subconsciente, inconsciente o consciente), no es, como ya se dijo, una suma de experiencias, sino el archivo subjetivo de todo lo que creemos haber experimentado. Es así como la memoria, cuya referencia siempre es el pasado, se convierte en el principal basamento de la conciencia personal. Esto es algo muy distinto a la consciencia, cuyo ámbito natural es el presente.

Esa ilusoria entidad Yo-Ego, al venir informada con la pulsión interna de mantener la existencia, está programada para intentar sortear cualquier circunstancia que perciba como una amenaza al existir. Por eso el propósito del funcionamiento obsesivo del Yo-Ego es obtener el control total para así responder a dicha pulsión y exorcizar su miedo a la muerte (a la posibilidad de no existir), lo cual desemboca en la fiebre del hacer.

De ahí que Adi Sankaracharia, legendario maestro espiritual hindú del S. VIII, dijese en su obra «Atmabhoda»:

“La acción no puede destruir la ignorancia porque la primera no está en conflicto con la segunda. Tan solo la comprensión que otorga el conocimiento es capaz de destruir la ignorancia, como tan solo la luz es capaz de diluir la densa oscuridad”.

Cuando la vida humana está bajo el comando del Yo-Ego, nuestro hacer es puramente mecánico. No obstante, hay una forma de salir de este círculo vicioso, y se llama ATENCIÓN.

Atender es como mirar sin las gafas del juicio, prejuicios y postjuicios, porque no se parte de un posicionamiento que suponga el aferramiento a una parcela de la realidad percibida, convertida en parte de “mi“, que se tenga que defender.

Con esa actitud se está en disposición de observar en libertad para impregnarse con la esencia de lo observado, sin pasarlo por el filtro discriminador de las memorias; así se puede comenzar a “ver“ la realidad tal como es. Esta es la mirada del niño, de la inocencia, la mirada de quien no está lastrado por ninguna identidad.

Visto el papel esencial de la mente como núcleo del Yo-Ego, ese proyectador del espejismo separatista en que creemos vivir, el místico y poeta persa Rumi (1207 – 1273) exclamaba:

“¡Decapítate a ti mismo!…  Disuelve tu cuerpo

entero en Visión: ¡vuélvete ver, ver, ver!”.

El autor inglés Douglas Harding (1909 – 2007) en su obra «No Tener Cabeza», va en la misma dirección al decir: “La luz irrumpe en ámbitos secretos.  Cuando la lógica muere, la verdad salta a través del ojo.”

EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA

Repetimos: la Conciencia Universal o Ser es el ámbito donde confluye todo el potencial posible y existible, en tanto la Consciencia es condición que se adquiere al iluminarse dicho ámbito. Esto equivaldría a un despertar cuya fuente nutricia es la experiencia. Ésta sería la «substancia» que permite que el potencial del Ser se revele, active y convierta en poder.

El proceso de evolución de la conciencia que conduce al despertar del sueño de la mecanicidad comienza, pues, con la atención, la que sólo puede darse al cobijo del silencio mental. El siguiente nivel se produce con el entendimiento, mediante el que se vislumbra la trama de vínculos que configura la estructura básica de la realidad. Un posterior salto adelante se da con la comprensión, donde es la totalidad de los detalles la que se aprehende, permitiendo la elaboración de una imagen completa de la realidad observada… Pero la imagen  no es aún la realidad, sino apenas su reflejo

Tras la comprensión llegará el acto, que se deriva esencialmente de un desarraigo del Ego, de un abandono del conocimiento, de un dejar de hacer o no-acción (no confundir con la inacción, que es una forma de acción por omisión). El acto es manifestación a-causal y espontánea del Ser, y cuando los actos se hacen fluidos y permanentes, es el Ser el que se hace presente en el mundo como pura presenciación o seridad.

Cada uno de esos pasos entre fases no se produce a través de una gradación continua y previsible sino mediante saltos de naturaleza cuántica. Son espontáneos e instantáneos y cada uno tiene, virtualmente, un valor infinito. Al respecto traigo aquí, como ejemplo, un pasaje de «El Libro de los Espíritus». En el Ítem 597, Allan Kardec pregunta a los espíritus sobre el alma de los animales y si se parece a la humana, a lo que ellos le responden:

“Si así lo queréis, también es un alma, esto depende del sentido que se dé a esta palabra; pero es inferior a la del hombre. Del alma de los animales a la del hombre, va tanta diferencia como del alma humana a Dios”.

«NO-ACCIÓN» O ACTUAR SIN HACER

 En el «Tao Te King», de Lao Tse, obra fundamental del Taoísmo, podemos leer un texto que algunos comprenden y muchos otros aún no:

“Por el estudio se acumula día a día. Por el Tao se disminuye día a día. Disminuyendo cada vez más se llega a la no-acción. Por la no-acción nada se deja sin hacer.

El mundo siempre se ha ganado sin acción. La acción no es suficiente para ganar el mundo.”

El Acto es no-acción y, en consecuencia, no implica una subyugación al mundo (no es reactividad) ni una sobreimposición sobre el mundo (no es voluntarismo). El Acto es, sencillamente, la presencia del Ser en el mundo creándolo.

El Ser destila Actos tan naturalmente como una flor esparce su aroma en el ambiente, son fruto de su condición. El Acto es la formalización espontánea e instantánea de la consciencia.

Y es que la esencia del camino espiritual es permitir que la Realidad se realice, que lo que Es, exista, o en palabras del chamán Don Juan a Carlos Castaneda, “ser uno con el Intento”. Esta actitud a-mental, no dirigista ni discriminativa, no impositiva ni reactiva, limpia de deseos, sin pretensión, sin intención, sin objetivo, espontánea, no activa y creativa, es el sello del puro Acto, el sello del Ser expresándose a demanda del aquí-ahora y en el aquí-ahora.

El Acto, en consecuencia, no es otra cosa que la auto-realización del Ser por su poder intrínseco.

Martin Heidegger

En la famosa «Carta sobre el Humanismo», escrita por el filósofo alemán Martin Heidegger (1889 – 1976), se puede leer algo que implícitamente define la esencia de eso que hemos dado en denominar ACTO. Dice allí:

“Estamos muy lejos de pensar la esencia del actuar… Sólo se conoce el actuar como la producción de un efecto, cuya realidad se estima en función de su utilidad. Pero la esencia del actuar es el llevar a cabo. Llevar a cabo significa desplegar algo en la plenitud de su esencia, guiar hacia ella, producere. Por eso, en realidad sólo se puede llevar a cabo lo que ya es (y) lo que ante todo «es» es el ser.”

LIBERÁNDONOS DEL CONOCIMIENTO

Alguien que ejerció en mi vida la función de catalizador, ayudándome a enfocar la atención en varias cosas esenciales, solía decir que “todo es fácil cuando se comprende“. Solicito a quienes no capten inmediatamente el mensaje que sigue, un poco de paciencia y atención para poder comprender.

Sri Nisargadatta Maharaj

El Acto es el idioma en que habla la sabiduría; la acción es el grito de la ignorancia. Decía un maestro espiritual contemporáneo como Sri Nisargadatta Maharaj:

“El descubrimiento de la verdad está en discernir lo falso. Puede conocer lo que no es. Lo que es, sólo puede serlo.”

Y en «Yo soy Eso», añadía: “La muerte de la mente  es el nacimiento de la sabiduría.”

Mil trescientos años atrás (S. VII) Sri Sankaracharia, otro gran maestro del espíritu originario, como Nisargadatta, de la India, dejó escrito la misma enseñanza en su obra «La Joya del Discernimiento»:

“La ignorancia no existe más que en la mente, porque la ignorancia no es más que la mente misma. Cuando la mente desaparece, desaparece la ignorancia; y cuando la mente se manifiesta, se manifiesta su propia  naturaleza, que es la ignorancia y la confusión.”

El conocimiento no es más que un relato conceptualizado, una representación mental de lo aparente, y “parecer” no es lo mismo que “Ser”. Pero cuando empezamos a “saborear” (“saber” viene de la misma raíz etimológica que “sabor”) la realidad que Es mediante la experiencia, lo que se despierta es algo muy distinto: la SABIDURÍA.

El conocimiento es algo acumulativo que se alcanza progresivamente a través de un proceso arduo y finalmente se tiene. La sabiduría, por el contrario, es algo a lo que nos abrimos, algo que llega nosotros no como el producto consecuente a un esfuerzo, sino como un estallido de claridad instantánea al vaciarse la mente de las sombras de los contenidos conceptuales. De ahí que la sabiduría no se la puede poseer sino, todo lo más, que se la encarne o vehiculice, pues representa una transferencia osmótica desde el Ser hacia la existencia.

Anthony de Mello

Mientras que el conocimiento es el producto de una suma, la sabiduría – el reconocimiento o “recuerdo de sí“ – es el producto de una resta. “Dios sólo se lo encuentra por un proceso de sustracción”, decía Anthony de Mello (1931 – 1987), quien en un cuento presenta a un Maestro espiritual que al ser preguntado sobre qué hacía él con sus discípulos, responde:

“Lo mismo que hace un escultor con la estatua de un tigre: toma un bloque de mármol y le quita a golpes todo lo que no se parece a un tigre.“

El conocimiento, atrincherado como memoria, es sólo el residuo de lo no experimentado, el escombro desechado por el escultor, todo aquello que no es tigre en el bloque de mármol.

EL VERDADERO SABER

Por su parte Jean Klein (1912 – 1998) en «¿Quién soy Yo?», declara:

“Debemos distinguir entre aprender, acumular conocimiento y entender, o conocer el discernimiento inmediato de nuestra verdadera naturaleza. La apropiación de datos es necesaria cuando se estudia un oficio, un instrumento, una lengua y demás. Pero no podemos adquirir lo que fundamentalmente somos. Sólo podemos reconocerlo.“

Jean Klein

Reconocer (volver a conocer) es lo mismo que  recordarse a sí mismo (adquirir consciencia), al resintonizarnos  e integrarnos en la unidad esencial. Por eso el maestro taoísta Chuang Tzu (s. IV a. C.) decía: “El gran conocimiento lo ve todo en uno; el poco conocimiento se deshace en la multiplicidad.“

Ese «gran conocimiento» es la sabiduría que se alcanza con la comprensión espontánea e instantánea, donde los pensamientos dejan de articularse en una serie secuencial, con aprehensión «inmediata», fuera de análisis, reflexiones o interpretaciones, sin deliberación ni pasos intermedios entre propuestas previas y conclusiones finales, que es lo propio de la lógica mecanicista lineal.

IGNORANCIA ILUMINADA

El desaparecido neurofisiólogo mejicano Jacobo Grinberg aludía a la sabiduría del Ser con la expresión «Ignorancia Iluminada», que es una bellísima y casi inmejorable manera de decirlo. En uno de los poemas que integran su obra «Cantos de Ignorancia Iluminada», proclama:

“No dispongo de memorias

situaciones y heredades.”

Jacobo Grinberg

Y en versos de otro poema de la misma obra, que  podrían ser continuación natural de los anteriores, expresa:

“Surge entonces la Realidad

del saberme iluminado

en total ignorancia.”

He aquí definida la naturaleza de la Sabiduría sin conocimiento: la de una  ignorancia iluminada.

Pero, ¿por qué esto tendría que ser y sólo podría ser así?  Porque solo hay un “sitio“ que pueda contener la totalidad: el VACÍO.

En este sentido Jacobo Grinberg ser expresa con gran profundidad en su obra “Fluir en el Sin Yo”:

“Liberarse es salirse del yo, dejarlo atrás para fluir en El. En esa condición se cura y se es curado. Aparece la sabiduría y la ignorancia se diluye en su propio jugo. Se recupera la fe y se recobra el Poder. Todo contesta y todo se vive en plenitud y con misterio. Ignorancia Iluminada se llama ese estado bendito, en el cual todo es nuevo como la visión para un bebé recién nacido. Frescura en todo y silencio lleno de Luz adentro.“

LA VOZ DE LA SABIDURÍA

La espontaneidad silenciosa es la voz de la sabiduría sin conocimiento, de la ignorancia iluminada. Porque siempre es lo espontáneo una respuesta no premeditada ni calculada, carente de referencias, sin memoria, sin objetivos y libre, que salta a la existencia sin intermediaciones. Nada creativo saldrá jamás de lo deliberado o reflexionado, porque se  estructura a partir de contenidos previamente almacenados. De lo registrado no puede surgir más que una voz vieja y distorsionada por los posicionamientos y las interpretaciones, desprovista de presencia, realidad y vida. Pero en la iluminación no se acude ya a recursos personales, pues tú no puedes poseer la sabiduría, ella es la que te posee a ti y tú solo le das voz.

“En la meditación existe un instante en el cual el Observador se conecta con el silencio (que) es en realidad una conexión con el Todo. Aquí es donde funciona la intuición y la sensación de poseer un colosal caudal de conocimientos es real. El Observador se conecta con su origen al lograr el silencio, y el silencio es Infinito en posibilidades. En ese punto se establece el contacto con Dios y se dialoga con él.“

 «Los Chamanes de México (Vol. 6): La Voz del Ver»,  Jacobo Grinberg

 OBSERVACIÓN DE SÍ

La posibilidad de despertar adquiriendo consciencia de sí, comienza mediante la “observación de sí”, tratando de retener la sensación “Yo soy“ o “yo estoy aquí”, nada más. ¿Simple? La verdad es simple, nosotros solemos complicarlo todo.

Según ciertos autores y escuelas, el ser humano solo puede recordarse a sí mismo a través de un prolongado esfuerzo. Pero esto, como veremos, puede abordarse de otro modo.

Con la técnica del “dejar ir” que el Dr. David R. Hawkins explica en su libro «Dejar Ir, el Camino de la Entrega», se nos propone un enfoque distinto que si bien parece algo nuevo, es muy viejo. No consiste tanto en “conquistar” la consciencia – lo cual exigiría un esfuerzo ímprobo- sino en desarraigar las resistencias que nos mantienen inconscientes para permitir que el recuerdo de sí aflore solo. Desde esta perspectiva la “observación de sí” consistiría en reconocer los estados emocionales de bajo poder que provocan los pensamientos negativos sin rechazarlos, proyectarlos, suprimirlos o expresarlos. Se nos invita a sentirlos plenamente sin etiquetarlos, para luego dejar que su energía se difumine tal como un globo se desinfla al perder gas.

EL PROBLEMA DE LA IDENTIDAD

Esto implica tener que comprender el estado de identificación, ya que el mismo nos incapacita para el “recuerdo de sí”. Creer que somos “parte” y que estamos apartes, impide que sintamos la unidad, condición concomitante al “recuerdo de sí.” Sobre esta cuestión, el escritor ruso P. D. Ouspensky comenta en su trabajo «La Conciencia»: 

“La “identificación” es un curioso estado en el que el hombre pasa la mitad de su vida, estando en estado de sueño la otra mitad… se identifica con todo: con lo que dice, con lo que siente, con lo que cree, con lo que no cree, con lo que desea, con lo que no desea, con lo que le atrae, con lo que le repele. Todo se convierte en él o, mejor dicho, él se convierte en ello. Se convierte en lo que le gusta y en lo que le disgusta… En estado de identificación el hombre es incapaz de separarse del objeto de su identificación… En estado de identificación es cuando el hombre tiene menos control sobre sus reacciones mecánicas.”

INDIVIDUALIDAD CONTRA IDENTIDAD

La individualidad es lo opuesto a la identidad. Te reconoces como individuo al adquirir consciencia de la unidad. Eres, así, un todo, una completitud que no demanda ninguna identidad, ningún “otro“ ante quien autoafirmarse, porque la plena individualidad no necesita distingirse, marcar fronteras, trazar límites, determinar diferenciaciones, confirmarse ni justificarse. Es, sabe que es, y basta.

Abraham Maslow en «El Hombre Autorrealizado» estudió las llamadas «experiencias-cumbre», que podemos denominar también como “momentos de recuerdo de sí”. Dice que ellas representan “la cima de la unicidad, individualidad e idiosincrasia.” Añadiendo de seguido: “Si las personas son en principio distintas las unas de las otras, son más puramente distintas en las experiencias-cumbre (aquí) los individuos se hacen menos intercambiables. Sea lo que sea aquello que son en el fondo, cualquier cosa que la palabra «yo único» signifique, lo son con mayor intensidad en las experiencias-cumbre.“

Jacobo Grinberg en «La Luz Angelmática» alude de forma genial al origen de esa sentida «totalidad-unidad-individualidad»: “Lo individualizado es la focalización concentrada del todo en un punto.”

Es decir, la individualidad sería un “modo” de la totalidad dotado de conciencia.

CONSCIENCIA  DE SÍ

La conciencia objetiva o, simplemente, la consciencia (recuerdo de sí) supone la experiencia directa al vincularse con la no identificación, que es cuando nos disolvemos a nosotros mismos en las cosas y las cosas se disuelven en nosotros (cesación de la dualidad sujeto-objeto). O, si se quiere decir de otra forma, de la entrega de las identidades y la aparición plena de la individualidad, esa que sólo vive en un tiempo unificado: la eternidad. Me encanta como Jacobo Grinberg expresa esta comprensión en otra frase que considero imperecedera: “El recuerdo lo hace el tiempo que contiene a todos los tiempos.”

RECORDARSE A SÍ MISMO COMO SER

Teniendo en cuenta que el “recuerdo de sí” no es otra cosa que la “consciencia de sí”, podemos decir que los descubrimientos internos son realmente revelaciones, y toda revelación, como tal “recuerdo de sí”, representa la exteriorización del Ser.

La memoria, esa suma de patrones automatizados de  comportamientos cuyo producto final es la entelequia Yo-Ego, constituye el fundamento de la vida mecánica y representa la principal resistencia para el “recuerdo de sí”, donde se prescinde  de la memoria personal.

Cuando se empieza a trascender el Yo-Ego, el resultado que sobreviene no es otro que el “recuerdo de sí” con el despertar el Ser. Dicho de otro modo: con la entrega de la Conciencia-Yo,  amanece la Consciencia-Ser.

En el estado de “recuerdo de sí” todo está presente y disponible. La sola evocación trae a la existencia lo evocado y lo hace tangible,  presente y vivaz. Entonces ya no existe más la dualidad sujeto-objeto, solo la experiencia y el observador de la misma. Finalmente ambos se funden en lo único real, la Conciencia Iluminada.

A esto es a lo que alude Louis Pauwels en su obra “Gurdjieff”:

“El hombre despierto, cuando nombra alguna cosa, le confiere la existencia absoluta.”

El “recuerdo de sí” supone la liberación final de la ignorancia, la ilusión y la auto-esclavitud, porque mientras la conciencia conoce que existe, la consciencia sabe que ES. Esto significa en palabras de J. Grinberg en su obra «Meditación Autoalusiva» “llegar al propio Ser, aquel que lo incluye todo, pero que no se identifica con nada, aquel que lo puede observar todo, pero que no puede ser abarcado por ningún esquema mental, analítico o intelectual.“

LOS TRES OJOS DEL ALMA

El mundo que se presenta a nuestros sentidos y a la mente  no es más que una apariencia. Materia, información y energía, las tres propiedades del mundo concreto, son expresiones intercambiables de algo unitario que subyace a todo ello: la Conciencia.

El camino hacia la consciencia puede tomar como eje cualquiera de esas tres expresiones citadas (materia-voluntad, información-mente, o energía-sensibilidad).

De ahí que en la tradición teólógica cristiana San Buenaventura (1217 – 1274) afirmase que los seres humanos disponen, por lo menos, de tres formas de adquirir conocimiento, de «tres ojos», parafraseando a Hugo de San Víctor, otro místico famoso: el «ojo de la carne», por medio del cual percibimos el mundo externo del espacio, el tiempo y los objetos; el «ojo de la razón», que nos permite alcanzar el conocimiento de la filosofía, de la lógica y de la mente; y el «ojo de la contemplación», por el cual tenemos acceso a las realidades trascendentes.

San Buenaventura

El «ojo de la carne» tiene como base la voluntad y se vierte como práctica y acción (empirismo), cuyo desarrollo más evidente es la ciencia moderna, especialmente la técnica. El «ojo de la razón» es la vía especulativa propia de la filosofía y de la lógica mental, que intenta reconocer las formas que adopta la realidad mediante la abstracción (racionalismo).  El «ojo de la contemplación» es la vía del corazón, de la sensibilidad, que intenta conectar con el sentido de lo existente sintonizando con su condición interna o estado energético. Cada una de estas perspectivas es útil y permite avanzar, pero pronto se hace evidente su limitación consubstancial (parcialidad) y la necesidad de converger hacia una visión holística, que recupere la unidad propia del Ser. No olvidemos que “el objetivo del camino espiritual es el estado de total integración llamado iluminación o autorrealización”.

Nos recuerda Savita Taylor en «El Camino del Desplegar» que “el objetivo del camino espiritual es el estado de total integración que es llamado iluminación o autorrealización”. Que independientemente de la duración de ese camino “la iluminación viene en un fogonazo”, y que “la autorrealización es justo eso: una iluminación. Una realización repentina, que incluye todo de la verdadera naturaleza del ser y de la naturaleza ilusoria del débil reflejo del ser que llamamos el ego. El velo final es apartado y la fuerza completa de la luz pura interior brilla a través, sin trabas, dentro de nuestro ser completo.“

CUANDO LA FÍSICA CUÁNTICA NOS SITÚA  MÁS ALLÁ  DE LA LÓGICA LINEAL     

Con la Mecánica Cuántica nos hemos ido familiarizando con conceptos tan “extraños“ como: dualidad onda-partícula; principio de incertidumbre; superposición; entrelazamiento; efecto túnel… Y resulta muy curioso que rastros de lo que hizo revolverse en sus lechos a tantos físicos, se encuentren en los relatos de la experiencias de los místicos y  las creaciones de los poetas.

La Mecánica Cuántica, considerada por muchos como la teoría física más exitosa de la historia por la coincidencia entre sus predicciones calculadas y  los resultados experimentales, quebró algunos consensos perceptivos y supuso un reto tremendo para el entendimiento humano por sus planteamientos paradójicos, ajenos a la forma habitual en que funciona la razón. Einstein le tenía gran resistencia, nunca la aceptó y trató de desmontarla. Decía que la Mecánica Cuántica era igual a “matemática más magia negra”.

SECUENCIALIDAD Y LINEALIDAD 

Observemos la evolución de cualquier proceso y cómo se producen los cambios desde el inicio al final del mismo. Intentemos encontrar, en cada caso, las fases intermedias o tránsitos entre fases y luego los puntos medios de esos mismos tránsitos… Intentemos hacer esto indefinidamente…  ¿A dónde nos conducirá esta búsqueda?

Al ver una película, las escenas se suceden dándonos la sensación de una historia continua. Pero en realidad estamos viendo una ilusión consistente en una serie intermitente de planos o imágenes proyectados a una cierta velocidad, instantes que nuestro cerebro “une“ provocando la ilusión de la continuidad. En la vida esta apariencia de flujo es la que nos da la apreciación de la línea temporal pasado-presente-futuro y, por tanto, de la interpretación causalista. Pero, ¿qué hay entre un instante y otro instante? En realidad una discontinuidad o salto; la continuidad es una ilusión y la ciencia física lo ha constatado fehacientemente.

UNA REALIDAD DISCONTINUA

Esto contradice la vieja premisa de la ciencia clásica: “La naturaleza no da saltos”. Con los descubrimiento de la Física Cuántica puede afirmarse que la naturaleza sí que da saltos y que lo que es una ilusión es la continuidad, la linealidad de un flujo constante.

¿Pero cuál es el fundamento que hace que todos los procesos en la realidad – y a partir de ahí todo cambio y evolución, incluyendo el acceso a nuevos niveles de conciencia – sean necesariamente espontáneos e instantáneos? Pues la ley, verificada experimentalmente, que afirma que los procesos de la realidad están cuantificados. Esto significa que el paso de un estado energético (y/o información, y/o substancia) a otro, se realiza sin pasar por etapas intermedias. Los tránsitos graduales son sólo apariencias.

Max Planck

La física de los albores del siglo veinte, afirmaba que la energía podía expresarse en un abanico de infinitas longitudes de onda.  Pero a comienzos del s. XX, el físico alemán Max Planck (1858 – 1947) planteó que la energía solo podía expresarse en múltiplos de una constante,  que en la naturaleza no existían expresiones continuas de energía sino “exclusivamente” manifestaciones en ciertos niveles discretos o “cuantos”, siempre múltiplos de un coeficiente que él mismo logró calcular y que, en su reconocimiento, se denominó “Constante de Planck“.”.

La propuesta fue inicialmente sólo un recurso matemático, que intentaba encontrar una manera de explicar y predecir ciertos hechos que en aquel entonces no encajaban en las teorías clásicas de la física, los cuales venían siendo considerados  flecos residuales de una visión que se estimaba acabada. Tal era así que el recurso ni siquiera gustaba a su mismo promotor. Todo ello inició una revolución que llevó a establecer un conjunto de nuevos principios en el mundo de las partículas subatómicas, que se denominó justamente “mecánica cuántica”.

SIN CAUSAS Y SIN PORQUÉS

Y si la linealidad y el causalismo son resultado de una apariencia, los “porqués“ no son más que constructos o artificios del sueño causal cuando el Yo-Ego se percibe impotente al enfrentarse con el misterio de lo real. Con ese ánimo comprensivo desde el que se sabe que lo que Es – el Qué – es sin causa y sin razón – sin Porqué -, el poeta místico Johann Scheffler (1624 – 1677), más conocido como Angelo Silesio, escribiría bellísimamente en «El Peregrino Querubínico»:

“La rosa es sin porqué,

florece porque florece”.

EL SABER INTUITIVO

La intuición es “la aprehensión inmediata de un objeto sin la intermediación de ningún tipo de proceso racional”. Spinoza la llamaba “scientia intuitiva”, y la consideraba como la tercera y más elevada forma de conocimiento: la percepción de algo “exclusivamente a través de su esencia”. Emerson resalta su carácter espontáneo y representativo de la sabiduría primigenia.

El saber intuitivo no se alcanza a través de métodos indirectos, lógicos o racionales, es directo e inmediato, producto de la unión del observador con “la cosa en sí”, pues en la esfera del saber intuitivo deja de haber separación entre conocedor y conocido, entre sujeto y objeto.

La «intuición» resulta de un funcionamiento no-dual que está más allá de la mente, pues el funcionamiento dual es la propia esencia de la mente, tal como se dice en el viejo poema taoísta conocido como «Hsin-hsin Ming»: “El conflicto entre el bien y el mal es la enfermedad de la mente”.

Lo intuitivo no tiene nada que ver con lo deducible ni con lo inferible, no es lógico, no es lineal ni predictible, no es accesible mediante un sistema o con el uso de cualquier tipo de tecnología espiritual. Tampoco es voluntario y, por tanto, no hay acciones, técnicas o caminos que puedan llevarnos hasta ahí, y ni siquiera puede ser considerado un objetivo o una meta. Es, sobre todo, un regalo y un don de la conciencia que se va iluminando.

De ahí que la intuición ocurra espontáneamente y al producirse, sea totalizadora, completa, llegando saturada de claridad interior, de energía y de verdad. En el momento en que la intuición se activa sabemos sin un Yo que sepa, pues nos hemos convertido en el saber.

La intuición es la puerta de acceso al mundo de la “conciencia consciente”, al mundo de la sabiduría, pero nadie tiene la llave de  dicha puerta ni su apertura puede controlarse, simplemente ocurre.

La intuición aparece en el silencio de la mente, cuando ella se convierte en un espejo al que nada se fija, libre de apegos y de aversiones, que recibe sin identificarse, que permite en y a través de su superficie aquietada e inmaculada, el afloramiento de la realidad tal como ES.

DESPUÉS DE LA MENTE

En conclusión: la mente nunca podrá darnos lo que no tiene en sus registros mnemónicos, ni la conciencia  personal lo que ella no es aún ni puede extraer de sus archivos vivenciales.  Es por eso que los cambios reales se producen sólo cuando la mente se rinde y calla, y el Yo-Ego ve desactivados sus programas, filtrándose el Ser como presencia.

Eliminadas así las resistencias, el oculto potencial infinito latente puede entonces emerger y te cambia en el Ahora y el Aquí, es decir, instantáneamente.

Trascender los límites en los que hemos vivido y entrar en un nuevo nivel, deriva de aquellas experiencias capaces de aportarnos la cantidad de “energía-información-substancia” (consciencia) que se ocultaba tras nuestros bloqueos disueltos, lo que da lugar a la reformulación del mundo externo al reflejar el nuevo cosmos interno que se ha configurado en nosotros.  Esto se manifiesta no de forma gradualizada sino repentinamente, pues no hay acontecer que no sea, en esencia, súbito.

SÓLO ERES CUANDO ERES NADIE

 El Yo-Ego, la personalidad, epítome de la dualidad y la separatividad, mantiene la ilusión de su permanencia en base a la auto-justificación de ser causa y la auto-atribución del mérito. Ser “algo“ distinto, separado, definido, perimetrado e identificable es su pulsión. Se afirma en la reactividad frente a algo o contra algo.

De ahí que Siddharameshwar Maharaj (1888 – 1936) en «Enseñanzas sobre el Estado sin Estado», dijese:

“A menos que se extinga el «yo», no puede verse el Cielo… Erradicad de vuestra mente que sois algún «yo» particular… El que dice «yo soy el que experimenta», permanece aún en la ilusión.”

Es lo mismo que remarca Ramesh S. Balsekar en «El Buscador es lo Buscado»:

“El despertar no puede darse en tanto persista la idea de que uno es alguien que busca”.

 También está implícito en estas palabras que el Maestro Echkhart (1260 – 1327) escribió hace más de 600 años:

“Cuanto menos hay de sí mismo, más hay de Sí mismo“.

 Así como en lo que Nisargadatta en «Yo Soy Eso», asevera:

“Para ser no debe ser nadie.”

La consciencia total sólo puede florecer en el seno de la individualidad, en la pura existencia sin identidad particular, como una suerte de onda estable en el campo de la conciencia. De ahí que la individualidad pueda compararse a una especie de solitón.

Recordemos que los solitones son, en Física, entidades ondulatorias localizadas con propiedades de estabilidad que se propagan sin deformarse en un medio no lineal, comportándose como partículas. Existe un tipo especial de solitones espacio-temporales denominados “balas de luz”, consistentes en pulsos de energía electromagnética que pueden confinarse en las tres dimensiones del espacio y en el tiempo, sin disiparse o colapsarse.

La individualidad se presentaría, pues, allí donde «lo mismo no es igual», según una feliz expresión del filósofo Martín Heidegger que aplico al caso que nos ocupa. Llegaríamos así a la consciencia de sí en el seno del Todo, es decir, a la consciencia como sustrato de la individualidad.

¿MERECIMIENTO O CONVERSIÓN?

 Comenta Eckhart Tolle en «Practicando el Poder del Ahora»:

“Cuando tu conciencia se dirige hacia fuera, surgen la mente y el mundo. Cuando se dirige hacia dentro, alcanza su propia Fuente y regresa a casa, a lo No Manifestado.“

Eckhart Tolle

La corriente hacia fuera se dirige hacia la existencia, hacia la dimensionalidad, lo mensurable, distinguible y separado. Es la vía de la manifestación. La corriente hacia dentro nos vuelve al Ser, a la unidad, a la adimensionalidad, a lo inmensurable e inefable. Es la vía de regreso a la conciencia iluminada por medio de la experiencia, que es el proceso que nos permite despertar a la autonomía de la responsabilidad. Y con la creciente responsabilidad cada quien construye su espacio de libertad con sus actos, que es el idioma en que habla la realidad interior. Entonces comprendemos que nuestra vida es siempre el reflejo de aquello en lo que nos hemos convertido.

Pero tenemos que darnos permiso a nosotros mismos para ser distintos y adquirir otro “estar”, para renacer mediante una auto-conversión, dejando de llenar nuestra vida de justificaciones y argumentarios mentales que nos excusan para mantenernos en la relativa comodidad de la inconsciencia.

Así es como hemos creado todo tipo de dualidades antagónicas: lo “bueno” y lo “malo”; los “cielos” y los “infiernos”; lo “moral” y lo “inmoral”; lo “justo” y lo “injusto”; los “méritos” y los “pecados”…

A la consciencia no se accede como resultado de una ganancia ni a través de una conquista, sino que es el producto de una correspondencia, no es un mérito sino una sintonía con la eterna realidad del Ser.

PRUEBA INTEGRAL – EXPERIENCIA INTEGRAL

 Atendiendo a todo lo visto hasta aquí:

“No puede haber ninguna prueba de la Realidad que no sea serla.“

 «El Buscador es lo Buscado», Nisargadatta  (1897 – 1981)

Por tanto:

“La experiencia del Sí mismo es la única prueba. Todo lo demás es engaño, ilusión.“

 «Amrut Laya, Enseñanzas sobre el  Estado sin Estado» – Shri  Sadguru Maharaj (1888 – 1936):

En definitiva:

 “La experiencia de la Unidad es la experiencia de la Realidad.”

«Meditación Autoalusiva», Jacobo Grinberg

UNA PUERTA DE DOBLE SENTIDO

Hemos estado hablando de la naturaleza de la experiencia, el factor que ilumina la conciencia, y de los actos, la voz del Ser en el mundo. Bien comprendidos ambos aspectos son las dos caras de una misma moneda, forman una única realidad vista desde puntos opuestos. De hecho no puede existir el uno sin el otro.

Por eso un ser humano con la conciencia iluminada se convierte en una puerta de doble sentido, que comunica dos ámbitos: el de la unidad esencial del Ser, de un lado, y el de la realidad  manifiesta, el mundo, de otro. Cuando la puerta se abre desde el mundo hacia el Ser, surge la experiencia; cuando se abre desde  el Ser hacia el mundo, brota el acto.  El sentido de la apertura depende de la actitud íntima que adopte el ser consciente, receptora o dadora. Y como todo lo que se recibe cobra pleno sentido sólo cuando se da, esa puerta puede continuar funcionando siempre que sus goznes se mantengan engrasados mediante la entrega.

DOS ÚLTIMOS APORTES PRÁCTICOS: 

 1°. ¿Quién sufre?

Llegado el momento preciso, la experiencia se abre paso y fructifica como revelación, Nosotros únicamente podemos constatarla siendo sus testigos, condición que permite la experienciación. Pero la experiencia completa solo puede hacerse presente en total ausencia de percepciones e interpretaciones, sobre la base de la ecuanimidad – virtud suprema del corazón- tras liberarnos de los filtros condicionantes de las memorias y con la mente silenciada.

El dolor es memoria genética; el sufrimiento es memoria psicológica. La mente, sustentada en la memoria, se proyecta al futuro como un explorador obsesivo que busca anticiparse en un intento baldío por controlar el devenir, lo que termina por sustraernos del presente y nos hace vivir en los escombros del pasado o en la fantasía del futuro.

Realmente sólo puede sufrir la personalidad; el YO-Esencia, el Ser, el espíritu, es inviolable, inmarcesible, inatacable e inasible para el sufrimiento. Siempre es un «quien» (una identidad) el/la que sufre, y mientras haya un «quien» el ser humano será permeable al sufrimiento. Cuando todos los «quien» desaparezcan, el sufrimiento se esfumará. Sé nadie y el sufrimiento se extinguirá por falta de base sustentadora.

2°. El inmenso poder de elegir la respuesta

No hay nada en este mundo o en el otro, que nos obligue a ofrecer una respuesta prefijada o estereotipada a las situaciones que nos ocurren. Uno de los más grandes logros de la comprensión y la consciencia es el descubrimiento del poder de elegir la respuesta, la libertad de vivir descondicionados.

Un ser despierto puede ser desconcertante e indescifrable para los sistematizados autómatas. Como  ha  dejado de ser reactivo es imprevisible, no puede ser manipulado, no se siente “obligado“ a nada, no tiene “deberes“, carece de “culpas“, no se apropia de “méritos“, no espera nada de nadie y nada exige a otros, sólo a sí mismo. En la forma de vivir de un ser humano despierto no existen “agarres“ para los mecanismos reactivos de aquellos con que se relaciona. Un ser humano despierto ya no es ni lógico ni ilógico, situado  fuera de  esa  dicotomía  es a-lógico y, por tanto,  libre y creativo.

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CONGRESO ESPIRITA CONCIENCIA – 6, 7 y 8 DE DICIEMBRE 2018

Participa en este Congreso Espírita:

En él se expondrán temas sobre Ciencia y Conciencia bajo el lema: “Hechos que Prueban”

Conferenciantes internacionales expondrán sus trabajos de estudio e investigación en diversas áreas como la medicina, la neurociencia, la filosofía, la parapsicología y el espiritismo. También podrás preguntar tus dudas y participar en los coloquios y mesas redondas.

Puedes encontrar toda la información en los siguientes enlaces:

http://www.benidormreservas.com/es/congresos.html

https://bibliotecaespirita.es/congreso-espirita-conciencia-2018/

INSCRIPCIONES, RESERVAS Y PRECIOS 

Se celebrará los días 7, 8 y 9 de diciembre de 2018  en el Hotel: AR Diamante Beach & Spa ****    C/ Juan Carlos I, 48 en el municipio de  Calpe – Alicante (España)

La RESERVA DEL HOTEL ASÍ COMO LA INSCRIPCIÓN  la podrá realizar  en una sola llamada, o enviando un correo electrónico.  (ver datos al final del mensaje)

La cuota de inscripción, ya está incluida en el precio del paquete final, junto con el alojamiento, según la tabla de precios que verá a continuación:

LISTA DE PRECIOS :      (PAQUETE DE 3 NOCHES DE HOTEL + INSCRIPCIÓN)

Hotel AR Diamante Beach & Spa****      Precio     Hasta 30/9   

P.  por persona en Hab. doble,  en P/C:  195,00 €    185,00 €     

P. por persona Hab. individual, en P/C: 245,00 €    235,00 €      

P. 3ª persona en Hab. doble, en P/C:       160,00 €    150,00 €      

Precio para niño, de 2 a 11 años:               Gratis          Gratis           

Las reservas que se realicen, abonando el 30% del total entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, tendrán un descuento de 10,00€ por plaza, según se puede observar en la tabla de precios.

Las reservas que se realicen, abonando el 30% del total a partir del 1 de octubre, y antes del 5 de noviembre, se aplicaran los precios normales según se indica en la tabla de precios.

Los descuentos de 3ª personas y niños, se aplicarán siempre que estos compartan la habitación doble en  sofá-cama,. La capacidad máxima por habitación es de 3 personas

El precio corresponde a un paquete de 3 noches, con entrada en el hotel el día 6 de diciembre 2018, siendo el primer servicio la cena, y salida el día 9 de diciembre 2018 siendo el último servicio el almuerzo. El  régimen alimenticio es de pensión completa (P/C), estando incluido en almuerzos y cenas el agua embotellada y el vino. Cualquier otro tipo de bebida  deberá abonarse directamente en el comedor del hotel. IVA 10% incluido en el precio. También la cuota de inscripción está incluida en el precio.

Para  cualquier  aclaración o servicios adicionales a los genéricos, así como traslados desde el Aeropuerto o Renfe de Alicante al hotel en Calpe y viceversa, consultar con la agencia organizadora.

Rogamos a todos los interesados en asistir, que realicen su reserva con la suficiente antelación, ya que las plazas son limitadas y se respetará el orden de la reserva. La agencia podrá ofrecer otras alternativas de alojamiento, una vez completado el cupo o superado el tiempo de preaviso (5/11/2018).

Este congreso, se realiza exclusivamente con fines divulgativos, sin ánimo de lucro, por lo que una vez cubiertos los gastos del evento, el resto de ingresos por inscripciones, será destinado a la beneficencia, como donativo solidario que será entregado a la ONG: save the children.

Si no puede asistir a este congreso, pero le gustaría colaborar solidariamentepuede solicitar la fila cero abonando únicamente los 30,00€  de inscripción.

RESERVA DE HABITACIONES E INSCRIPCIONES:

Para realizar su reserva e inscripción, todo de una sola vez, podrá hacerlo, en una sola llamada  o enviando un e-mail a los datos que encontrará a pie de página.

Si lo prefiere, puede enviarnos su número de teléfono en un e-mail y la agencia organizadora, le llamará para solucionarlo todo al momento.

FORMA DE PAGO:

Transferencia Bancaria del 30% del valor total del paquete (hotel + inscripción) en el momento de hacer la reserva. Y  el resto del total 15 días antes del día de llegada.

Las Transferencias bancarias deberán ser enviadas al número de cuenta:

IBAN: ES42 0075  0165 31 06012188 79

Banco Popular Español   C/ Gambo 6  – 03503 Benidorm—Alicante

Indicar en las transferencias o ingresos, el nombre del ordenante, que deberá coincidir con el nombre del titular de la reserva, enviando el comprobante bancario por e-mail a: jhuete@benidormreservas.com

Es necesario hacer la reserva antes de enviar cualquier importe. Caso contrario no podríamos reservar correctamente al no saber a quién pertenece el pago.

TODA LA INFORMACIÓN DEL CONGRESO -CONFERENCIANTES, PROGRAMA, ETC.- PUEDES VERLA O DESCARGARLA PINCHANDO EN EL SIGUIENTE ENLACE:  conferenciantes-conciencia-2018

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NUESTRA PARTICIPACIÓN EN EL III ENCUENTRO ESPÍRITA IBEROAMERICANO

Recientemente hemos participado en el III ENCUENTRO ESPÍRITA IBEROAMERICANO, celebrado en la ciudad de Vigo (Galicia, España), entre los días 28, 29 y 30 del asado mes de abril 2018, organizado con gran solvencia y eficacia por AIPE (Asociación Internacional para el Progreso del Espiritismo) y CEPA Internacional. Pudimos allí  compartir con espíritas de toda España, y de países hermanos como Portugal, Brasil, Argentina, Venezuela y Puerto Rico, unas intensas jornadas de intercambio fraterno, de diálogo abierto sobre las grandes cuestiones, de orden interno y externo, que el Movimiento Espiritista enfrenta en estos comienzos del siglo XXI

Nos cupo el honor de aportar nuestro granito de arena a este importante encuentro con un tema cuyo título encabeza esta entrada. Para conocimiento de todos nuestros amigos y visitantes, queremos compartir con todos las reflexiones que en aquella asamblea vertimos. Aparte del texto de nuestrra conferencia que ponemos en esta entrada, el mismo, en formato PDF, también podéis descargarlo PINCHANDO AQUÍ.

                                                       Óscar García Rodríguez

REDIMENSIONANDO EL PARADIGMA ESPIRITISTA

 

INTRODUCCIÓN

Para empezar quiero traer aquí dos citas que, a mi entender, representan inequívocamente el carácter con el que Allan Kardec, a partir de su labor codificadora, impregnó al Espiritismo. La primera la encontramos en El Génesis (cap. I: ítem 55), y dice así:

“El Espiritismo, marchando con el progreso, nunca se verá arrollado ni quedará rezagado, porque si nuevos descubrimientos le demostraran que está en el error en determinado punto, se modificará en este punto, y si una nueva verdad se revelara, la aceptaría”.

¿Es posible una declaración más antidogmática que ésta?

La segunda proviene de Obras Póstumas (apartado: La Vida Póstuma), donde Kardec dejó escrito lo siguiente:

“Con el desarrollo de las ideas, todo debe progresar alrededor del hombre, porque todo se relaciona y es solidario en la naturaleza: ciencias, creencias, cultos, legislación, medios de acción. El movimiento hacia adelante es irresistible, porque es ley de la existencia de los seres. Cualquiera que se quede rezagado bajo el nivel social, es dejado a un lado, como el vestido que nos queda corto y acaba por ser arrastrado por el oleaje que sube.“

 

EL ESPIRITISMO A 161 AÑOS VISTA 

Transcurridos 161 años desde la publicación del “Libro de los Espíritus” el mundo ha cambiado mucho, reflejando la transformación interna del propio ser humano. A estas alturas es justo que nos preguntarnos, pues, si tal como el Espiritismo se presenta hoy a la sociedad, es capaz de responder a las demandas de la humanidad, si bajo su aspecto más tradicional puede aún ofrecer respuestas apropiadas a las inquietudes que surgen desde lo más profundo de la mente y el corazón de los humanos del s. XXI. Cabe preguntarse, en suma, si está el paradigma espiritista clásico en sintonía con nuestro tiempo o requiere de un ensanchamiento de sus horizontes referenciales.

No menos importante es examinar con exigente criterio, si los espíritas actuales somos dignos continuadores de aquellos que establecieron las bases de una ciencia de tantas implicaciones filosóficas y de tan profundas consecuencias morales, o si se necesita clarificación y actualización de las maneras, enfoques y metodologías  que adoptamos mayoritariamente sus partidarios.

Como movimiento el Espiritismo ha aportado a la humanidad hechos e investigaciones muy relevantes, explicado enigmas, desvelado principios y leyes, estructurado enseñazas y desarrollado técnicas de trabajo, conjugándolo todo para dar lugar a una visión de la realidad bajo el poder aglutinante de una mentalidad y de una actitud especiales que le confieren sentido, valor y proyección. Y es esa síntesis y su visión vertebradora lo que constituye, propiamente hablando, el Paradigma Espiritista, así como también el núcleo esencial del trabajo de Kardec.

Recordemos que un paradigma es una visión global del mundo cuyos límites son establecidos sólo por lo que consideramos posible, y que a medida que las antiguas maneras de ver las cosas son cuestionadas, nuestra visión comienza a expandirse hasta el punto que lo que antes se consideraba imposible se vuelve normal y con el paso del tiempo se experimenta como una nueva dimensión de la realidad.

Participando del movimiento colectivo, el Espiritismo se encuentra hoy justo en esa tesitura histórica en la que si bien sus fundamentos siguen vigentes, se percibe la necesidad de dar una vuelta de tuerca al entendimiento. La conciencia humana es como un foco de luz que aumenta su potencia lumínica según adquiere experiencia, expandiédose en círculos concéntricos progresivamente más abarcadores, de forma que cada nuevo diámetro iluminado revela elementos antes desconocidos, perspectivas previamente no consideradas y conexiones insospechadas.

Y es que como señaló Arthur Koestler la realidad estaría compuesta de totalidades/partes u «holones», término con el que designaba Koestler a aquello que siendo una totalidad en un determinado contexto era, simultáneamente, parte en otro contexto. Un “holón” es, por tanto, un “todo” que también es “parte” de otro “todo” de más alto rango, que a la vez que lo incluye lo trasciende. Algo así como las matroskas, esas tradicionales muñecas rusas que se contienen unas a otras.

Bajo la nueva mirada adquirida por un ser humano con una conciencia expandida, la realidad aparece diferente, más profunda, completa y armoniosa. Y al mismo tiempo eclosionan cualidades nuevas en el propio individuo, a veces muy sutiles. Esa nueva mirada no reniega de lo viejo, lo integra desde un ángulo de visión más amplio.

El redimensionamiento del Paradigma Espírita es consecuencia natural de una recontextualización acorde con el acrecentado grado de comprensión de los propios espíritas y del ser humano en general. Ese proceso se va formalizando a través de cuatro parámetros: profundización, desmitificación, simplificación y renovación.

SOBRE LA SIGNIFICACIÓN HISTÓRICA DEL ESPIRITISMO

El Espiritismo, visto como una enseñanza que incorpora principios atemporales más allá de una mera etiqueta, constituye uno de los diversos marcos con que cuenta la humanidad para trabajar en su autoconocimiento y ampliar el estado general de la conciencia de la especie hacia planos más elevados. Cuando esto se da de manera extensiva y alcanza cierta masa crítica, se va reflejando con la recreación en el plano humano de estructuras sociopolíticas, científicas, culturales y solidarias nuevas, que representan con mayor fidelidad modelos inspiradores que ya existen en dimensiones espirituales. En el seno de esas estructuras renovadas las relaciones interpersonales tienden a ser más humanas y fraternas e, igualmente, una más armónica convivencia con todo el escenario vital planetario se va haciendo patente.

Si el Espiritismo, como movimiento de ideas, desapareciese hoy, no pasaría nada. Pronto otra concepción equivalente ocuparía su lugar y desarrollaría su papel. Y si eso se produjera efectivamente alguna vez, sería porque los propios espíritas habrían incumplido su sentido histórico, clara evidencia de que como vehículo evolutivo el Espiritismo habría quedado obsoleto, manteniéndose su restos apenas como una reliquia agonizante, un simple andamiaje desarbolado de contenido, carente de función y objeto. A los espíritas nos compete, pues, llenar la firme estructura de ideas que se nos legó de maneras actualizadas, de enfoques renovados, encarnando el sentido que la alimenta desde su origen. Si esto no se hace, será irremediablemente superado por la historia, pues la vida no es sentimentalista y carece de apegos.

El aumento de comprensión de los propios espíritas y de la humanidad en general, precipita más pronto o más tarde, el imprescindible abordaje del redimensionamiento de su marco referencial. Al propio Kardec, cuando los espíritus le revelaron su cometido, se lo dejaron muy claro al decirle:

“No olvides que puedes triunfar como puedes sucumbir; en este último caso, otro te reemplazaría, porque los designios de Dios no descansan sobre la cabeza de ningún hombre.”

Tampoco la transformación humana está adscrita exclusivamente a ningún “ismo”, añadimos ahora nosotros.

EL PELIGRO DE LAS IDEOLOGÍAS

En la obra «El Mensaje Reencontrado», Louis Cattiaux nos recuerda tres principios muy importantes que de manera conjunta ofrecen el perfecto encuadre para la actitud que se precisa en el quehacer volcado hacia el exterior de cualquier espírita consciente:

1°) Que lo propio de la verdad es que se basta a sí misma y quien la posee no intenta convencer a nadie;

2°) Que el ignorante pretende instruir a los que no piden nada, en tanto el hombre Sabio calla y espera que le pregunten, y

 3°) Que es mejor actuar con el ejemplo sin querer convencer a nadie, porque así todos pueden convertirse sin que parezca que ceden ante nadie.

Tomemos como referencia estos tres pensamientos para abordar el problema de quienes desde las propias filas espíritas pretenden hacer del Espiritismo una ideología. Los que se aventuran por este camino sin salida, enraizado en la creencia y no en la propia experiencia, parten de una deformación básica en sus conciencias que les ha conducido  al inmovilismo cristalizado. Carecen, pues, de la libertad interior necesaria para aceptar la realidad tal como es y, lo sepan o no, albergan un íntimo e imposible deseo: que sea la realidad la que se someta a sus esquemas mentales predefinidos.

A los ojos de cualquier ideología – religiosa, filosófica, política o de cualquier otra índole – el universo está básicamente mal diseñado y el resto de la humanidad vive equivocada, por lo que a la vida se la ve y se la convierte tanto en el escenario de una batalla que hay que ganar, como en un territorio destinado a un sobresfuerzo titánico e indefinido a costa de innumerables autosacrificios.

Esta actitud conlleva generalmente – también en sectores del movimiento espiritista – una fiebre activista asentada en la creencia de que “hacer” es sinónimo de avanzar, cuando lo único que se logra en la mayoría de las ocasiones es complicarlo todo más y más, coadyuvar en el refuerzo y justificación de todo eso contra lo que se dice luchar y retrasar la necesaria renovación convencidos de que “se está haciendo algo”.

Quizás al ser herederos inconscientes de imágenes del propio pasado, hay quienes  mantienen la visión de que el camino del progreso espiritual es algo semejante a una cuesta inmensa, difícil y tortuosa, llena de dificultades y trampas, salvable sólo a base de enormes esfuerzos y sufrimientos sin cuento, donde hay que arrostrar inauditos retos y pruebas torturantes que superar. Triste y desalentadora perspectiva.

Nada de esto se desprende de lo que comunican los grandes despiertos a lo largo de la historia humana, de aquello que los espíritus superiores enseñan y de lo que muchos humanos han experimentado, cada cual a su nivel. Bien diferente es lo que unos y otros proclaman y lo que un número creciente de hombres y mujeres han atisbado en forma de experiencias transformadoras, esas que el psicólogo norteamericano Abraham Maslow denominó «experiencias cumbre». Todo ello, en conjunto, nos habla de progresivos saltos en los niveles de comprensión, aceptación,  amor, paz, unidad e iluminación, hasta más allá de lo descriptible

Por ello y a fin de ser más efectivos, lo primero a hacer sería, paradójicamente,  abandonar el hacer compulsivo pero sin tener como objetivo el no hacer, si se me permite expresarlo así. Y no, no es un trabalenguas; la mejora en la comprensión de las enseñanzas del Espiritismo lleva, primero, a replantearnos y, después, a abandonar, la pulsión automatizada del hacer, substituyéndola por el impulso espontáneo del acto.

INCOMPATIBILIDADES

La búsqueda insistente de referencias maximalistas que sirvan de guía e inspiración para la vida de los hombres y mujeres de este planeta, de perfectos y definitivos modelos a los que imitar, nos convierte en la práctica en ciegos autoinducidos. En el ámbito espírita es una contradicción irresoluble proponer a la humanidad  ciertas vidas como prototipos idealizados de comportamiento a cuyos protagonistas, al mismo tiempo se los sitúa fuera de los moldes estrictamente humanos en su nacimiento, vida, obra, muerte y significación histórica, asignándoles una supuesta naturaleza excepcionalísima. Si se acoge completamente esta visión, la consecuencia nos es otra que inutilizar e invalidar tales modelos. Estudiar a los maestros del espíritu es la mejor manera  de respetarlos y de respetarnos; seguirles incondicionalmente es la más segura forma de faltarles al respeto y la pérdida total del respeto por nosotros mismos.

También es incompatible con el carácter del Espiritismo, que sus adeptos desarrollen otras actitudes más propias de inmóviles creyentes. Es el caso de aquellos que asumen informaciones o indicaciones para la vida por mera vía de autoridad, sustentadas apenas en una especie de fe externalizada, la que en realidad oculta una huida de la propia responsabilidad.

La naturaleza de un espírita consciente es la de un estudioso permanente, un auscultador constante de su propia intimidad, un investigador de la realidad humana sin límites, sin condiciones, sin apriorismos de ningún tipo, dispuesto al libre examen de cualquier materia que llegue hasta él, provenga de donde provenga.

Con la dedicación y la experiencia, el espírita estudioso va adquiriendo en los asuntos del espíritu un olfato afinado, una intuición particular capaz de detectar rápidamente las falsas “humildades”, las poses seudomísticas, los “salvadores” con su cortejo de “fieles” aduladores, los elegidos autopromocionados, los “misioneros” de la confusión, los explotadores de la buena voluntad y los vendedores de fruslerías místicas. Ya no está dispuesto a perder más el tiempo “comulgando” con ruedas de molino y ha aprendido a decir en muchas ocasiones y sin sentimiento de culpa, un rotundo NO.

REIVINDICANDO EL PODER DE LAS PALABRAS

Khalil Gibrán, con su característica prosa poética, se expresa así en “Arena y Espuma”: “El primer pensamiento de Dios fue un ángel. La primera palabra de Dios fue un hombre.” De forma tan bella se refería el preclaro poeta libanés a las limitaciones del lenguaje para desvelar el significado total de las verdades inefables, esas que están más allá de cualquier lenguaje. No obstante, teniendo esto bien presente, no podemos menos de reconocer que hay un enorme poder de naturaleza espiritual en las palabras, porque cuando son bien empleadas por boca o mano de la integridad, se convierten en puentes que nos conducen hasta las mismas puertas de la trascendencia. Y, por el contrario, cuando son mal empleadas, alzan murallas que entorpecen hasta lo inconcebible la comprensión.

Desde hace largo tiempo grandes poderes establecidos mantienen una confabulación en marcha, a veces explícita y otras implícita, para hundirnos en la confusión. Esto es muy evidente y frecuente en el uso tendencioso del lenguaje, por lo que debemos estar continuamente alertas. Particularmente estoy muy harto de que nos roben las palabras, de que expolien el patrimonio común que nos permite comunicarnos. El término Espiritismo es un buen ejemplo de ello, pues ya supone, de entrada, tener que sortear tremendas resistencias para una correcta divulgación entre los neófitos. Pero hay infinidad de términos de alcance más universal, en las mismas circunstancias.

Cada vez que una nueva idea brota en el escenario social, en la que los entramados del poder establecido adviertan el más leve peligro para su predominio y privilegios, la recogen enseguida con el objeto de alterar su significado mediante asociaciones tendenciosas con contenidos con los que nada tiene que ver originalmente, en particular con todo tipo de entelequias arquetípicas que inspiren miedo, recelo y desconfianza. Para ello se aprovechan de los prejuicios hábilmente sembrados entre amplios sectores sociales durante generaciones al amparo de la ignorancia generalizada, a la que también han contribuido sistemáticamente. Estos prejuicios se activan de forma automática tal como esos programas maliciosos incrustados de incógnito en la memoria de un ordenador, y lo desnaturalizan todo.

EL «MÉTODO KARDECIANO» EN EL ESPIRITISMO ACTUAL

Kardec nunca buscó ser protagonista ni cabeza visible de ningún movimiento, su autoridad le vino sobrevenida como reflejo de un trabajo bien hecho. Decía que su única aspiración era la de “ser un trabajador”. Y fue un trabajador incansable.

¿Cuál era su secreto? ¿Cuál era su aliento? No fueron otros que su amor a la verdad y el compromiso con su propia conciencia. A ello unió preparación y carácter. Fue en ese alambique donde se destiló el «método kardeciano», quizás su más persistente herencia, porque es atemporal y porque aplicado al conocimiento de cualquier área, solo puede producir buenos frutos.

Hondas motivaciones éticas, acendrado sentido común, apertura mental, enorme capacidad de trabajo, sentido de la responsabilidad, profundidad conceptual y didactismo, fueron algunos de los principales hilos que conformaron la urdimbre con la que se tejió el «método kardeciano». ¿Qué queda de él en el Espiritismo actual?

SOBRE LA NECESIDAD DE ENTENDERNOS A NOSOTROS MISMOS

La conciencia humana se proyecta hacia mayores cotas de consciencia en una ruta que contempla las sucesivas fases del atender, entender, comprender, actuar y ser.

Desde la inatención hasta la atención nos suele llevar con frecuencia alguna crisis personal y el sufrimiento que le es concomitante, que tiene el poder de hacernos parar y reordenar las propias prioridades, obligándonos a fijarnos más allá de las apariencias y asumir importantes virajes en la dirección de nuestra vidas.

Entender supone detectar vínculos, relaciones, interdependencias y correspondencias que nos permiten entrever las líneas generales del entramado unificador que sostiene la realidad.

Comprender implica una visión total del asunto sometido a observación, tanto en su estructura general como en sus detalles, de modo que ese conocimiento pasa a formar parte integrante e inseparable de la conciencia individual bajo la forma de sabiduría.

La manifestación autónoma de la conciencia humana que alcanza cierto nivel, se exterioriza en forma de actos de carácter espontáneo, condición que forma la base de lo que Carl Gustav Jung llamó “sincronicidad”. Desde el momento en que entramos en sincronía el Ser Espiritual, no encontrando resistencias para verter su potencialidad inherente, se expresa como un poder convocador de la realidad hacia la existencia.

Nadie puede alcanzar un más elevado estado de consciencia solo a base de teorías e informaciones (intelectualismo), ni de chutes de emocionalina (sentimentalismo) o mediante una sobredosis de actividad (voluntarismo). La evolución humana es resultado de una síntesis integradora de experiencias vitales, que se resuelven en una nueva y más elevada condición interior.  Se comprende así que no hay que intentar cambiar el mundo sino cambiarnos a nosotros mismos. De esta forma todo alrededor cambiará subsiguientemente, pues no hay mundo sin observador.

Uno de los espejismos del voluntarismo es el causalismo. El pensamiento lineal voluntarista sostiene la ilusión de que podemos causar algo, cuando en realidad nada ocasionamos. Sólo adquirimos estados y entonces aquello que debajo de lo tangible ya es como potencialidad y reverbera en correspondencia, se revela por sí mismo en y a través de nosotros. Así es como vamos encarnando el propósito de la Creación.

La producción de cadenas inacabables de acciones es síntoma del tremor afiebrado del hacer, con el que intentamos imponer un curso a la existencia. Pero la sabiduría posee la capacidad de moverse por la línea de menor resistencia, en sintonía con el flujo existencial natural, forma de proceder que la sabiduría taoísta llamó «no-acción».

Los actos son las crestas irrepetidas e irrepetibles de una onda de flujo y, por lo mismo, de naturaleza caótica, en el sentido que lo entiende la física moderna, donde el caos representa un orden de tipo infinito. Los actos son, por su misma naturaleza esencial, desestabilizadores del inmovilismo, ya que responden a un equilibrio dinámico que no casa con rigideces y mentalidades cristalizadas. Suele ocurrir, pues, que las mentalidades ancladas no comprendiendo lo que pasa, interpreten aquello que ven en el comportamiento de un ser humano despierto espiritualmente que no responde a sus expectativas, como incoherencias.

Para todos los espíritas es un acto de responsabilidad y una necesidad, trabajar para y por el auto-entendimiento, abarcando esa labor la totalidad de los planos de la expresión humana, los que podemos reducir básicamente a tres: el mental, el volitivo y el emocional. Esta especie de triple polaridad constituye, fusionada en su base, la naturaleza indiferenciada del Ser Espiritual.

Entender en Plano Volitivo. La voluntad es el motor del espíritu, el principio movilizador. Y como impulso hacia la existencia, es la potencia “reveladora”.

La educación de la voluntad se realiza en base a la práctica, la que a la larga produce la familiaridad. Para eso se requiere la adquisición del ritmo que proporciona la disciplina. Bien saben los ingenieros que diseñan puentes, el poder de las ondas a las que se aplica un determinado ritmo: pueden llegar a derribarlos. Pero los ritmos también pueden ayudar a construir la forma geometrizando la substancia.

Entender el Plano Mental. La mente es el ojo del espíritu, por tanto identifica las formas que adopta la realidad y, desde ahí, se encarga de visualizar las metas a las que nos inclinamos.

Como regenta del mundo de las formas, la mente individual es una especie de terminal conectada a una gran base de datos universal en la que están codificados todos los tipos formales posibles y existibles. Actúa comparando, relacionando, induciendo, deduciendo e imaginando para revelar estructuras. Desarrolla la capacidad de distinguir, discriminar y delimitar. Reconoce patrones y significados, y al fijarlos proyecta el mundo a través del sistema perceptivo, pues aquello que la mente idealiza y mantiene, tiende a construir la configuración de la realidad percibida por los sentidos.

La educación de la mente se fundamenta en desarrollar la capacidad de abstracción mediante la concentración. Necesita el alimento de la información.

Entender el Plano Emocional. El mundo emocional (corazón) refleja el plano energético del ser humano, su fundamento está en los movimientos y fluctuaciones de nuestro campo de energía. El carácter de las emociones revela la condición interior del momento de cada ser humano e indica la dirección y el sentido de su vida.

Decía Erich Fromm que “vivir correctamente ya no es una demanda ética o religiosa. Por primera vez en la historia –añadía- la supervivencia física de la especie humana depende de un cambio radical del corazón humano”. Las emociones constituyen el “disparador” de la mente, que ante ellas reacciona extrayendo de una especie de fondo universal prototípico al que está conectada, las formas mentales (ideas) que según el estado evolutivo individual, representan en su fuero interno eso que siente.

Disponer de un mapa contrastado de la escala de las emociones en relación a los estados evolutivos (y lo hay) es una herramienta muy útil para establecer un proceso encaminado a su educación y elevación. Y uno de los pasos a seguir para elevar las emociones es dotarlas también de contenido fiable. Las emociones, cuando son informadas, se convierten en sentimientos.

LOS CENTROS ESPÍRITAS HOY

Los centros espíritas son un reflejo de sus miembros y de las condiciones del medio en el que desenvuelven. Es inevitable, natural y necesario, que haya Centros Espíritas con un amplio espectro de características para responder a las necesidades de las sociedades en las que se insertan.

Básicamente todo Centro Espírita sería un espacio para aprender a aprender, para informarse e informar, para formarse y formar, para investigar, compartir y convivir. Los centros espíritas podrían ser ejemplos factibles de microsociedades anticipadoras de los ideales de la fraternidad.

PROPUESTA DE LÍNEAS DE TRABAJO PARA EL REDIMENSIONAMIENTO DEL PARADIGMA ESPÍRITA

1) Recuestionamiento conceptual permanente. Sano y útil es volver a hacernos periódicamente las mismas preguntas para revisar nuestras convicciones, incluso aquellos presupuestos que consideramos más asentados en nuestro interior, al objeto de dar cauce a una escalada en nuestra propia comprensión de cada asunto.

2) Estudio del patrimonio espiritual de la humanidad. Junto a las obras espiritistas clásicas y actuales, proponemos ahondar en paralelo en el conocimiento y la familiaridad con las grandes fuentes tradicionales del saber espiritual: hinduistas, taoistas, budistas, zen, misticismo cristiano, misticismo islámico, etc., así como estudios de autores contemporáneos o actuales que exploran estas mismas líneas.

Desde la metodología espírita, el estudio de este material ha de realizarse usando cualquier sistema que ayude a su mejor comprensión: exposiciones, diálogos, tertulias, uso de técnicas introspectivas, y, en general, toda forma de intercambio fraterno en un clima de participación respetuosa y escucha activa.

3) Seguimiento de los avances de la ciencia en áreas estratégicas. Recomendamos particularmente estar al tanto de los avances en las áreas que tocan los temas más vinculados con los preceptos espiritistas y de sus ámbitos colindantes.

4)  Conectarse a la realidad en transformación. Proponemos que se realice un seguimiento de las diferentes iniciativas transformadoras que han surgido o están surgiendo en el mundo como posibles alternativas superadoras del vigente paradigma general en crisis, en los contextos cultural, socioeconómico y humanitario.

5) Formación continua en el conocimiento de la propia lengua. Poponemos el estudio permanente del lenguaje, siendo conscientes cómo han sido construidas las palabras que usamos, de su origen y etimología. Esto redundará en una mejoría sensible del entendimiento y la comunicación.

6) Revisión de las nomenclatura usada por los espíritas. El Espiritismo no es un movimiento desconectado de la realidad circundante. En su nacimiento heredó una buena cantidad de términos que ya eran usados en otros contextos con significados bastante diferentes, en algunos casos desnaturalizados desde hacía largo tiempo. Como desde la época de Kardec y de sus más preclaros continuadores, algo ha avanzado la sociedad, parece pertinente plantearnos tanto si usamos con corrección la nomenclatura espírita y si, en algunos casos, ciertos términos representa bien nuestro actual nivel de comprensión y deberían cambiarse.

7) Simplificación de las prácticas mediúmnicas. En aras a eliminar cualquier práctica desfasada, supérflua o con tintes ritualistas, que se conserve por mera fidelidad, costumbre o que se haya quedado sin significado. Todo lo que realicemos en este ámbito sería útil que contribuyese a un clima de sencillez y autenticidad.

8) Superación del mito del esfuerzo ensalzando el valor del trabajo. Esto se consigue cuando nos llenamos de entusiasmo y se trabaja sin esfuerzo. Recordemos que, según su etimología, la palabra “entusiasmo” significa «Dios en nosotros». Y es que el entusiasmo es el resultado natural de la captación y vivencia del sentido.

9) Generalizar la práctica de la meditación. Recomendamos promover en los centros espíritas y fuera, la práctica habitual de la meditación por encima de esa colección sin sentido de técnicas y métodos contradictorios, en su forma más simple como incentivación del silencio interno para escuchar la voz interior, la voz del espíritu.

CONCLUSIÓN

El Espiritismo tiene que salir de los “claustros” de los centros espiritistas. Y no me refiero a diseminarse por calles y plazas a la “caza” de seguidores, repartiendo folletos y sermoneando a los transeuntes con ánimo “salvador”, como hacen ciertas sectas religiosas; hablo de que los propios espíritas se conviertan en su día a día, durante el desempeño de su normalidad, en los mejores ejemplos de la capacidad transformadora de las ideas, principios y enseñanzas que representan, al punto de inducir a preguntarse a muchos con los que se relacionan: “¿Qué razón hace a este ser humano así de profundo, optimista, entusiasta, creativo y divertido?” El horizonte de un espiritista consciente no es convertirse en un ser especial, sino en  ser ordinariamente humano al comprender a cabalidad la importancia de lo obvio.

Y aunque la tarea más importante tiene siempre por escenario la intimidad del propio ser humano, si el mantenimiento de nuestra integridad trae aparejado a veces el despertar del temor de los explotadores, el desconcierto de los sistemáticos, la rabia de los fanáticos, el escándalo de los moralistas o la incomodidad de los perezosos, sea todo ello bienvenido, no habrá mejor evidencia de que estamos siendo responsables y cumpliendo nuestro papel. El propio Jesús lo dijo y pocos lo entendieron: “Yo no he venido a traer la paz al mundo.”

Conviene que todos los espíritas recordemos un trabajo indispensable consistente en alentar nuestra renovación constante llenos de entusiasmo, alegría y compromiso, para inundar el mundo de la sana incoherencia que nos proporciona la libertad de crecer, pues como Ralph Waldo Emerson decía «Una necia coherencia es el duende de las mentes estrechas». No hablamos de ser fuente de excentricidades sino de recuperar la condición básica que nos hace verdaderamente humanos, que no otra es que la posibilidad de cambiar para reactualizarnos permanentemente, lo que suele abrumar y desarmar de justificaciones a los complicados, es decir, a los acomodados.

Y no olvidemos tampoco que la responsabilidad espiritual deriva directamente de la plena consciencia sobre la absoluta identidad que existe entre lo creído y lo creado.

                                                      Óscar M. García Rodríguez

                                                      GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA

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Queridos amigos/as: tenemos el placer de informaros de la próxima celebración de las XIX Jornadas de Integración Humana de Orense, que se desarrollarán en la citada capital gallega (Hotel AURIENSE, en Cumial), durante los días 29, 30 y 31 del próximo mes de marzo. Su organización corre a cargo, como siempre, de la Asociación para el Conocimiento Espiritual de Orense (ACE), contando con la colaboración de la Asociación Internacional para el Progreso del Espiritismo (AIPE).

Abajo podrán ver el Programa de las mismas, así como toda la información relativa a formas de contacto, inscripciones y posibilidades alojativas. Para agrandar las imágenes, no tienes más que clicar encima de ellas.

En esta ocasión, como en otras anteriores, también participa como ponente nuestro compañero Mauro Barreto, con el tema “Paseo al Más Allá, su Comprensión le da Sentido a la Vida”.

Felicitamos una vez más a la ACE por su indeclinable esfuerzo en llevar el conocimiento espiritual a quienes quieran recibirlo.


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El XXIV Congreso Espírita Nacional, organizado por la Federación Espiritista Española, se desarrollará en la ciudad alicantina de Calpe, durante los días 8, 9 y 10 de diciembre de 2017. Contará con un amplio elenco de conferenciantes nacionales y extranjeros, con disertaciones que girarán en torno al lema del Congreso, “El Espiritismo en el Siglo XXI”. Asimismo, durante la celebración del evento, tendrá lugar también la “8° Fería del Libro Epírita”.

Imagen de Calpe al atardecer, con el Peñón de Ifach al fondo.

Para ver o descargar  el Programa de Actividades, clica en el siguiente enlace:

Tríptico-XXIV-Congreso-Espírita-Nacional-2017

Para ver o descargar el póster-cartel del Congreso, clica en el siguiente enlace:

Póster-XXIV-Congreso-Espírita-Nacional_2017

 

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