Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘El Espiritismo es el Progreso’

 Jon-2Prof. Jon Aizpúrua

INTRODUCCIÓN

El Profesor Jon Aizpúrua es, sin duda alguna, una de las figuras más destacadas del movimiento espiritista mundial en los últimos 30 años. Venezolano de ascendencia vasca, es economista, psicólogo clínico, profesor universitario, productor, locutor, conferenciante y escritor; autor, entre otros muchos títulos, de obras como «Aplicaciones de la Hipnosis Clínica»; «Historia de la Parapsicología»; Los Fundamentos del Espiritismo; «El Espiritismo y la Creación Poética»; «El Pensamiento Vivo de Porteiro», o «Arquitectos de la Libertad Americana»…

Presidente del Movimiento de Cultura Espírita CIMA, también ejerció la presidencia de la Confederación Espírita Panamericana (CEPA) entre 1993 y 2000. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela y de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina. Está considerado como una de las figuras más relevantes del panorama cultural venezolano actual.

El trabajo que les presentamos en esta entrada, “Espiritismo en Síntesis, reflexiones en torno a la Doctrina y divulgación del Espiritismo”, tiene ya algunos años, pero los planteamientos recogidos en él continúan estando de plena actualidad, por lo que no ha perdido un ápice de frescura y vigencia. Con la unánimemente reconocida maestría de su pluma, recoge de manera diáfana y bien estructurada, una síntesis de los principios fundamentales del Espiritismo y su proyección en diferentes ámbitos de la vida individual y colectiva, que en conjunto enmarcan una visión moderna, nítida y abierta, en la mejor herencia del espíritu kardeciano, de la Doctrina de los Espíritus, señalando al tiempo algunos de los principales desafios a que se enfrenta en estos días y, en consecuencia, también señala las tareas inmediatas que compete a los espiritistas de hoy realizar para garantizar su futuro.

                                                                                           Idafe


ESPIRITISMO EN SÍNTESIS:

Reflexiones en torno a la Doctrina y divulgación del Espiritismo

Por: Jon Aizpúrua

♣ ♣ ♣

1. – POSTULADOS BÁSICOS

1.1 – Existencia de Dios

La idea espiritista de Dios se distingue radicalmente de la concepción antropomórfica de las religiones, considerándolo como la Energía Primaria y creadora del Universo. No lo concibe como un ser personal o mutable que premia o castiga, sino como el arquetipo trascendental del Supremo Amor.

1.2 – Preexistencia y Supervivencia del Espíritu

Existimos antes de nacer y continuamos viviendo después de la muerte. Todos los seres vivientes están dinamizados por un principio psíquico, asiento permanente de lo intelectual, emotivo y volitivo, indestructible e imperecedero que coexiste con el organismo corporal, y que es el asiento permanente de nuestra personalidad intrínseca, con todo su contenido intelectual, emocional y volitivo.

Este principio psíquico o Espíritu, existe antes del nacimiento, constituyendo el mundo espiritual o de los seres desencarnados, se conjuga con el ser biológico, al que dirige en sus procesos vitales, formando el mundo físico o de los seres desencarnados, y continúa existiendo luego de ese proceso de disfuncionalidad que denominamos muerte.

1.3 – Evolución del Espíritu

El principio psíquico asciende por toda la escala de la vida, en un esfuerzo lento, penoso y glorioso, aprendiendo y fijando las nuevas características, alcanzando el nivel humano, que es el máximo escalón logrado hasta ahora en la evolución de la vida en nuestro planeta.

El principio psíquico se individualiza en determinado nivel del proceso evolutivo y lo llamamos específicamente Espíritu cuando alcanza el peldaño de la hominización.

1.4 – Reencarnación

El espíritu va utilizando diversos cuerpos a lo largo de su trayectoria progresiva. Va alcanzando nuevos conocimientos y experiencias, a través de innumerables vidas sucesivas. Así el pasado y el presente están enlazados en una relación causal, cuya comprensión es indispensable para el perfeccionamiento del Ser y para la construcción de su porvenir luminoso.

Sólo por la Reencarnación podemos entender la vida en sus múltiples facetas y diferenciaciones, así como alcanzar a explicarnos numerosos problemas que se convierten en enigmas insolubles si se prescinde la ley palingenésica. Bien sea por la vía de la demostración científica o a través de la lógica filosófica, o por sus consecuencias morales, la reencarnación se impone como una grandiosa evidencia en toda la realidad universal.

1.5 – Mediumnidad

Por la mediumnidad se prueba tangiblemente la inmortalidad del alma. Entramos en contacto con entidades espirituales diversas y recibimos valiosas y consoladoras informaciones, instrucciones e informaciones, intuiciones e inspiraciones. Y se rectifican las falsas ideas del cielo, infierno, demonios, penas o castigos eternos.

1.6 – Pluralidad de Mundos Habitados

La vida no es un accidente que, excepcionalmente, se produjera en la Tierra. Ella es una constante universal. No estamos solos en un Universo infinito, eterno e ilimitado. Sería grosero antropocentrismo negar la manifestación de vida en otros planetas, sistemas o galaxias, la cual obviamente, habrá adquirido distintas formas de expresión, de acuerdo con sus propias circunstancias.

Pluralidad de existencias en pluralidad de mundos, esa es la ruta del Espíritu en su quehacer evolutivo.

2 – CARACTERES FUNDAMENTALES

2.1 – El Espiritismo es una Doctrina Espiritualista

La historia de la Filosofía nos demuestra la permanente contraposición de dos concepciones sobre el hombre y la vida en general: la de quienes circunscriben la existencia al estrecho perímetro que marcan la concepción del óvulo y la muerte, y la de quienes sostienen que más allá de esos límites trasciende la realidad inmortal del Espíritu. Los primeros son materialistas; los segundos, espiritualistas. No hay escapatoria, o se acepta la inmortalidad o se la niega. Toda persona que admita que en sí mismo hay un principio espiritual, trascendental, y que continúa existiendo luego de morir, es espiritualista, independientemente de su manera de entender y explicar ese principio espiritual.

El Espiritismo es, pues, filosóficamente, una visión espiritualista de la vida, aunque siempre debe quedar claro que, siendo todo espiritista, espiritualista, no todo espiritualista es espiritista. El Espiritualismo representa una concepción amplia y muy genérica, y se necesitaba un término más específico para designar la Doctrina de los Espíritus, y por ello el ilustre Allan Kardec acuñó el término Espiritismo. “Para las cosas nuevas se necesitan palabras nuevas”, así empezó Allan Kardec su “Introducción” a El Libro de los Espíritus.

2.2 – El Espiritismo es una Doctrina Evolucionista

La Ley de Evolución es un principio básico en el Universo. Evolucionan la substancia y las formas: los astros y los cuerpos inorgánicos, los minerales, los vegetales y los animales, el hombre, las sociedades, las culturas, las ideas. En fin, expresado dialécticamente, todo cambia excepto la ley de los cambios.

El Espiritismo reconoce y postula la evolución, como expresión permanente de todo cuanto nos rodea.

2.3 – El Espiritismo es una Ciencia Experimental

Kardec definió el Espiritismo como “una Ciencia que estudia el origen, la naturaleza y el destino del espíritu y sus relaciones con el mundo corporal”.

El Espiritismo es científico porque se apoya en hechos demostrados y demostrables. Lo es porque su objeto de estudio es susceptible de ser analizado, registrado y controlado. Es científico porque aplica una metodología rigurosa y precisa, y en sus conclusiones ha enunciado leyes de vigencia y valor general. Recordemos al Doctor Gustavo Geley cuando expresé, en su Interpretación Sintética del Espiritismo, que el Espiritismo solo aspira al título de Ciencia y a considerarse una rama de la Historia Natural”.

2.4 – El Espiritismo es una Filosofía Racionalista

El Espiritismo indaga exhaustivamente en torno a las causas y principios del Universo, de la Vida y del Ser. Nos aclara nuestro origen y nuestro destino, proporcionándonos respuestas al por qué y para qué estamos en el planeta, sin apelar a expedientes sobrenaturales, ni a dogmas fideístas; haciendo, por el contrario, de la Razón, la brújula con que se orienta.

Ya no es necesario creer ciegamente, ahora podeos saber y comprender toda nuestra realidad intrínseca y extrínseca, o sea, el micro y el macrocosmos racionalmente comprendidos. La Filosofía Espiritista es la más alta expresión de la Razón, la Lógica y el Conocimiento.

2.5 – El Espiritismo es una Ética Social

La Ciencia y la Filosofía Espírita encuentran su complemento en la Ética Espírita. No basta conocer los fundamentos de esta Doctrina, es necesario que los consubstanciemos con nuestra vida para lograr la transformación moral, personal, familiar y social que los nuevos tiempos requieren.

El Espiritismo no se puede reducir exclusivamente a la fría experimentación del laboratorio; tampoco es posible limitarlo tan solo al raciocinar inductivo o deductivo en cuanto a la esencia y la existencia del Ser. Lo científico y lo filosófico han de proyectarse en lo ético y en lo moral, y así conjugadas las tres vertientes de la Doctrina, mostrar a la humanidad el prototipo del hombre que el Espiritismo es capaz de formar, el Hombre Espírita, arquetipo de la era que se avecina, la Era del Espíritu.

2.6 – El Espiritismo no es una Religión

Recordemos con Kardec: “El verdadero carácter del Espiritismo es el de una ciencia y no el de una religión”. Toda religión se asienta en dogmas; admite lo sobrenatural; su vía de conocimiento es la fe; adopta ritos, cultos, liturgias; se organiza en iglesias; posee sacerdotes, jerarquías, etc.

El Espiritismo se basa en hechos comprobados científicamente; excluye cualquier idea sobrenaturalista; preconiza la razón como fuente del saber; no tiene ritos, altares, ceremonias, templos o clero, etc. La religión impone el temor a un Dios personal, colérico, cambiante, al tanto que el Espiritismo expone la noción de Dios como la más sublime expresión del Amor Universal.

2.7 – El Espiritismo es el Progreso

Ninguna doctrina, materialista o espiritualista, científica o filosófica, sociológica, política o moralista, alcanza el grado de elevación y trascendencia para la Humanidad que significa el Espiritismo.

La Doctrina de los Espíritus es la más clara, completa y abarcante visión que ha conseguido nuestro mundo en su proceso histórico de superación. Ella representa en nuestra actualidad, los más puros, nobles y altruistas ideales de perfección, porque se basa en la verdad y el amor, manantiales frescos y cristalinos de donde fluyen todos los ideales de avance y mejoramientos eternos.

3 – PAUTAS

3.1 – Simplicidad

La Doctrina Espírita es tanto más clara y verdadera, cuanto más sencilla. No necesita expresiones rebuscadas o rimbombantes. Ornamentos literarios, ni pretende impresionar con terminologías que le son ajenas. Así también el Centro Espírita es un aula de estudios que ocupa un recinto sencillo, limpio, bien iluminado, sin adornos ritualísticos o imágenes religiosas.

Al igual, el espiritista ha de ser persona de mente despejada, de amplia cultura de la que no hace ostentación, y dispuesto siempre a brindar su palabra sencilla y orientadora a todo el que la requiera.

Aprendamos que, en la naturaleza, las verdades son bien sencillas, en tanto que las mentiras son bien complicadas,

3.2 – Gratuidad

La enseñanza espiritista es entera y absolutamente gratuita. Resulta del todo incompatible con el Ideal Espírita, cualquier forma de mercantilismo. Los dirigentes, los militantes y los médiums, son ciudadanos que viven de un trabajo honesto según su trabajo y profesión, y nunca del Espiritismo.

No hay ni puede haber profesionales del Espiritismo. No hacer del indispensable respaldo económico que necesita el movimiento para cumplir sus tareas, y al cual deben aportar voluntariamente los adeptos, una actividad encubiertamente especulativa.

3.3 – Racionalidad

La lógica y el sentido común deben acompañar siempre al Espiritista. No caer en la tentación de pretender saberlo todo o diagnosticar sobre asuntos personales o familiares, de salud psíquica o física, sin un estudio a conciencia de los mismos.

No aceptar ni rechazar nada que no esté debidamente explicado y comprobado. El Espiritista no puede dejarse arrastrar por un fanatismo irracional, ni quedarse en estériles escepticismos. Observar con cautela a todos esos personajes que se presentan como “nuevos Mesías” o “enviados divinos”. Leer con precaución aquellos libros que sustentan “revelaciones” y cuyos autores amenazan a quienes no los aceptan con “cataclismos” y otras calamidades. Actuar así, igualmente, con otras obras presuntas o realmente mediúmnicas, y no olvidar que el valor de un mensaje, no proviene de que el mismo sea o no de origen mediúmnico, sino de su contenido y sus enseñanzas.

El uso constante de nuestra capacidad de razonar, impedirá que seamos fáciles víctimas de engaños o – incluso – de obsesiones, o de caer en actitudes místicas o fanáticas.

3.4 – Progresividad

La Doctrina Espiritista surgió en 1867, en virtud del genial y visionario trabajo de Allan Kardec. El Maestro sentó sus bases fundamentales, mas nunca pretendió haberlo dicho todo. Sus continuadores – Denis, Delanne, Geley, Bozzano, etc. – incorporaron nuevos elementos doctrinarios, y es evidente que corresponde a cada generación el desenvolver la Idea, actualizándola con los nuevos descubrimientos científicos y con renovadas aportaciones culturales.

Este progreso no debe desvirtuar el signo primario que le diera el Codificador al Espiritismo, ni debe significar la aceptación acrítica de todo cuanto se presente como científico, aún sin serlo. Solo ha de incorporarse aquello que esté fundado en la razón y la experiencia.

Ninguno de los postulados básicos espiritistas, se ha resentido ante los avances de la Ciencia, por el contrario, podemos afirmar categóricamente, que han visto su confirmación paulatinamente. Así, cuando decimos del carácter progresivo de la Doctrina Espírita, nos estamos refiriendo claramente a la adopción de todos aquellos aspectos complementarios, que sean el producto de las nuevas investigaciones y que resistan con firmeza el control de la razón.

3.5 – Fraternidad

El Espiritismo eleva su mensaje de hermandad a todos los seres de la Tierra. Así, el trato que el espiritista ha de otorgar a todos sus semejantes, sean o no de sus mismas ideas, debe ser cordial, afectuoso y comprensivo.

No se concibe que, entre grupos o sociedades espiritistas, o entre los miembros de un mismo Centro, se presentes pugnas o rivalidades, ya que las diferencias de opinión deben ser cordialmente procesadas, dentro de una tónica de mutuo respeto y aclaratoria fraternal.

Los espiritistas han de ser ejemplo de rectitud, confianza, optimismo y fraternidad. Por su conducta práctica, habrá de lograr la Doctrina masiva aceptación social y se hará creedora al respeto de todos.

4 – PROPOSICIONES

4.1 – Libertad

El Espiritismo propone un mundo sustentado en la Libertad. Sin libertad pensamiento no hay búsqueda ni avance científico. Sin libertad de opiniones no hay quehacer filosófico. Sin libertad de creencias no hay progreso moral.

El Espiritismo solicita a los hombres y sus gobiernos, el respeto absoluto al derecho natural de cada ser, a pensar con libertad y disentir sin ser reprimido. Libertad de pensamiento, conciencia y crítica; libertad política y religiosa; sin ellas no hay paz ni justicia.

4.2 – Igualdad

El Espiritismo propone un mundo sustentado en la igualdad. Auspicia una sociedad de seres iguales en lo económico, racial o sexual.

El mundo debe superar las odiosas injusticias y discriminaciones, que resultan de anacrónicos atavismos o prejuicios carentes de algún sentido. Somos, todos, seres espirituales, y en cada encarnación vivenciamos diferentes situaciones sociales, económicas, étnicas o sexuales; la efectiva comprensión de esta ley palingenésica, nos animará a querer y respetar a todos nuestros semejantes y a reconocerlos como iguales a nosotros.

4.3 – Paz

Las guerras son manifestaciones de atraso. Las divergencias entre pueblos o gobiernos, pueden y deben dirimirse pacíficamente.

El Espiritismo rechaza esa concepción mathusiana, según la cual, son necesarios los acontecimientos bélicos para atenuar el crecimiento demográfico. Las guerras solo generan muerte, desolación y una secuela de calamidades trágicas, tales como miseria, hambre, odio y frustración. Aún más, con el avance tecnológico logrado, una guerra nuclear sería la devastación total y el regreso a formas de vida similares al periodo paleolítico.

El Espiritismo es firme propulsor de la Paz mundial, abogando por la conciliación entre los países, y dentro de éstos, de todos sus habitantes.

4.4 – Educación

El Espiritismo propone la educación laica, científica, democrática, gratuita y obligatoria. Un pueblo sumido en el analfabetismo está siempre condenado al subdesarrollo y la marginalidad. La educación es pilar primordial de la superación individual y colectiva.

La educación no puede ser sectaria o confesional, no ha de estar al servicio de ninguna doctrina religiosa. Debe ser laica, es decir, libre, enalteciendo el espíritu a través de la cultura y la ciencia. Debe alcanzar a todos los segmentos de la población, otorgándose obligatoria y gratuitamente, bajo la dirección del estado, sin discriminaciones ni propósitos subalternos.

4.5 – Cosmopolitismo

Sin dejar de reconocer las particularidades de cada país o región del mundo, el Espiritismo nos llama reconocer la hermandad y la fraternidad, que deben ser norma en las relaciones entre todos los seres del mundo.

Tenemos, cada uno, nuestra patria, lugar donde ahora hemos encarnado, a la que amamos y respetamos, pero ello no es óbice para que amemos al mundo todo, y nos sintamos vinculados con todos los pueblos que moran en la geografía del planeta.

Por encima de razas, idiomas, creencias o culturas diferentes, nos une la más grandiosa de las verdades: somos espíritus en constante evolución.

5 – TAREAS INMEDIATAS

5.1 – Deslindar el Espiritismo de la superstición

El Espiritismo no guarda relación con ningún género de supersticiones. En el Espiritismo no hay prácticas de africanismos o ritualismos étnicos, religiosos, folclóricos o sincréticos, ni se hacen rezos ni culto a imágenes, ni baños de plantas, consumo de aguardiente o tabaco, inhalaciones tóxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos.

Duele profundamente la confusión generalizada que existe en nuestros países, donde charlatanes de toda laya abusan del nombre del espiritismo, para todo tipo de falsificaciones ideológicas, que degeneran muchas veces en estafas y atentados a la integridad moral y física de las personas.

No nos cansaremos de repetir, como se expresaba continuamente en la extinguida (1936) revista La Luz del Porvenir, Barcelona: “No son espiritistas los que se lucran, explotan o engañan en nombre del Espiritismo. Los que se ocupan de cartomancia, sortilegios, adivinación, para embaucar a sus semejantes. Todo aquel que mixtifica o se atribuye falsas facultades, en cuyo fondo está el absurdo, el fanatismo o el interés. Nadie que obre así es espiritista, aunque diga serlo; y por el daño que causan a la doctrina y a la verdadera mediumnidad, consignamos nuestra protesta y nuestra reprobación contra todos ellos, reciban o no dinero en pago de sus extravíos”.

Es un deber inaplazable en nuestras Sociedades y Federaciones, redoblar la denuncia frente a estos individuos que explotan vilmente la ignorancia humana.

5.2 – Impedir la iglesificación del Espiritismo

Hay una tendencia en el seno del movimiento espírita, que pugna por definir al Espiritismo como religión, por instaurar un sistema de reuniones religiosas que llaman “Culto del Evangelio”, y por introducir formas de enseñanza y divulgación calcadas de las iglesias.

Debemos oponernos a esta mixtificación. El espiritismo debe ser preservado en los moldes laicos que Kardec estableciera. Reiteramos, pues, que en el Centro Espírita no han de celebrarse bautizos, matrimonios, funerales, ni rituales de cualquier especie.

El centro Espírita ha de ser concebido como salón de estudios y no como “casa de oración”, para ofrecer enseñanzas científicas, filosóficas y morales, en lugar de letanías religiosas, utilizando como textos de estudio obras legítimamente espiritistas y no la Biblia ni otros libros evangélicos.

Ello no excluye – al contrario, enaltece – la lectura y estudio de tantas obras de autores antiguos y modernos, que han contribuido al estudio del ALMA, de su SUPERVIVENCIA y de su EVOLUCIÓN, tanto en el campo el espiritismo propiamente dicho, como en el campo de doctrinas y concepciones y espiritualistas más o menos afines, formando parte todo ello del acervo y Cultura Espiritista.

5.3 – Organizar mejor el Movimiento Espírita

La célula básica del espiritismo es el Centro Espírita. Este representa el punto de contacto más directo con la población, y por ello debe estar adecuadamente estructurado, para atender la demanda creciente de información y orientación que el pueblo pide acerca de nuestra Doctrina.

Ha de contar con dirigentes cultos y preparados, capaces de explicar clara y correctamente la Idea.

Con equipos mediúmnicos, capacitados para demostrar con sus facultades la relación entre el plano espiritual y el físico, así como auxiliar en tareas de equilibrio y desobsesión.

Con un ritmo de reuniones, en el que se distribuya estudios doctrinarios con sesiones experimentales, cursos de actualización cultural, conferencias públicas, conmemoración de fechas significativas y otras actividades.

La prensa espírita debe mostrarse buena calidad, en impresión y en contenido, evitando las incorrecciones gramaticales y adecuándose a las normas modernas del periodismo.

El Centro Espírita debe mantener relaciones fraternales, de intercambio y cooperación con otras instituciones espiritualistas y fraternistas de la región; y más aún, con las demás Sociedades Espiritistas del país y del mundo, integrándose a las federaciones nacionales, continentales y mundiales, a fin de coadyuvar al fortalecimiento del movimiento espiritista mundial.

5.4 – Expandir el ideario espiritista

La sociedad actual, en las postrimerías del siglo XX*, atraviesa por una crisis total: económica, social política, cultural, generacional, y lo que es más sintomático, crisis de os valores éticos.

Requiere de una inyección de fuerza moral, que la vitalice y la encauce hacia más seguros y promisorios horizontes. El Espiritismo posee los elementos fundamentales para esa vigorización social. Apoyado en la ciencia, sin caer en el rancio y deprimente materialismo, y ofreciendo una clara demostración de las verdades trascendentales del Espíritu, pero sin hundirse en la oscuridad del dogmatismo religioso, puede dar al hombre contemporáneo la visión de síntesis que le permitirá vislumbrar la auténtica realidad de su propio Yo, relacionado armónicamente a toda la panorámica universal.

Por ello el Espiritismo no debe seguir siendo “ese gran desconocido” de que nos hablara el filósofo espírita Herculano Pires, parafraseando al recordado Alexis Carrel. Es tarea prioritaria una mayor y mejor divulgación en cada uno de nuestros países; así, el Espiritismo pasará a ejercer un papel de más relevancia y a adquirir un elevado peso específico dentro de ellos, a fin de brindar su orientación plena de moralidad y espiritualidad, para que los pueblos sean más felices y más conscientes de su destino.

Espiritistas: esta es la gran tarea del momento. Explayar la semilla del Ideario Espírita por todos los rincones del planeta. Hagámoslo con entusiasmo y convicción, como nos indicaron, décadas atrás, los pioneros: ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE, CON LA CIENCIA Y EL AMOR.

♣ ♣ ♣

*Nota: En el texto se hace referencia al contexto temporal en el que el artículo fue escrito.

Read Full Post »