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Posts Tagged ‘física cuántica’

Cabecera alma no local

La conciencia como propiedad fundamental del universo, y no como un producto de la materia, podría no tener localidad sino estar diseminada en todas las cosas como una red que in-forma la totalidad del cosmos.

“Dios no permanece petrificado y muerto. Las piedras mismas gritan y se elevan al Espíritu”. Hegel.

Con el triunfo del empirismo científico a fines del siglo XVII, fundamentado en la observación y experimentación sobre el mundo sensible, el materialismo como filosofía pasó a convertirse en el inamovible, inapelable e incluso inconsciente paradigma de realidad de Occidente durante los últimos 400 años. El principio básico de esta filosofía se formula en el axioma que sigue: “La materia es todo lo que existe”. Desde entonces, el universo pasó de ser un organismo cósmico, como lo consideraban los antiguos, a ser visto como materia inanimada en movimiento, sujeta a los ciegos condicionamientos del azar y a la Segunda Ley de la Termodinámica: la entropía, la cual establece que todos las cosas tienden al desequilibro y que el desorden cósmico es cada vez mayor.

Con el descubrimiento de Einstein acerca de la equivalencia entre masa y energía, formulado en la famosa ecuación E=mc², y el nacimiento de la teoría cuántica, el materialismo se ha visto obligado a abandonar su soporte sensible de átomos que chocan entre sí como fundamento último de todas las cosas para pasar a una imagen del universo formada por una aparentemente infinita cantidad de energía en distintos estados, una nube cuántica de probabilidades. Sin embargo, el principio subyacente de la ciencia ha cambiado muy poco: “La energía inanimada en movimiento es todo lo que existe”.

Esta filosofía ha dejado a la conciencia (y con ella, todo el sentido de la condición humana) reducida a mero epifenómeno de los ciegos procesos de la energía que conforma todo lo que existe, accidente azaroso e insignificante en el inmenso sinsentido cósmico. Desde su triunfo hace 400 años, el método científico ha tratado de dar respuesta a sencillas preguntas —como “¿dónde se encuentran nuestros recuerdos?”— buscando pistas en los procesos fisiológicos neuronales, químicos y más recientemente cuánticos de la estructura energética que conforma el cerebro. Esta búsqueda se ha basado en el supuesto de que existirían “huellas mnémicas”, materiales almacenados de alguna forma en el sistema nervioso, dependientes de las uniones entre las células neuronales (las llamadas sinapsis).

Kart LashleyLos neurocientíficos han intentado durante décadas encontrar estas huellas mnémicas en el cerebro sin éxito. Los experimentos de Kart Lashley, basados en entrenar animales para que aprendan trucos y luego remover partes de sus cerebros para ver en donde se almacena el aprendizaje, demostraron para su asombro que podía retirarse hasta el 60 por ciento del cerebro –cualquier 60%– sin que hubiera efecto alguno en la retención de este aprendizaje. Como señaló B. Boyscott, manifestando la perplejidad de los buscadores de huellas mnémicas: “la memoria parece estar en todas partes y en ninguna en particular”.

Hoy en día sabemos que las células cerebrales, todas las sustancias químicas en las sinapsis y las estructuras nerviosas y moleculares que conforman el cerebro, funcionan mucho más rápidamente de lo que antes se pensaba, cambiando constantemente, lo que hace al cerebro un soporte muy inestable como almacén de memoria. Hoy sabemos también que todas las células de nuestro cuerpo están naciendo y muriendo en una constante renovación orgánica. Recientes estudios han demostrado que incluso las células cerebrales, consideradas hasta hace poco elementos perpetuos del organismo, se renuevan periódicamente.

rupertsheldrakeEn su fascinante libro El Renacimiento de la Naturaleza, el biólogo que va a contracorriente, Rupert Sheldrake, sugiere a esto una respuesta tan revolucionaria como sencilla: “Tal vez exista una razón ridículamente simple para todos estos fracasos recurrentes: es posible que las huellas mnémicas no existan. Por el mismo motivo podría verse condenada al fracaso una búsqueda dentro del televisor de huellas de los programas que uno haya visto la semana pasada: el aparato sintoniza transmisiones, pero no las almacena. Volvamos a pensar en la analogía del televisor: el daño en algunas partes del circuito puede ocasionar la pérdida o la distorsión de la imagen; el daño en otras partes puede determinar que el aparato pierda la capacidad de producir sonido; un fallo en los circuitos de sintonía puede impedir que se reciban uno o más canales. Pero esto no demuestra que las imágenes, los sonidos y los programas completos estén almacenados en los componentes dañados” (Sheldrake, 1994).

Esta analogía propuesta por Sheldrake puede ser enormemente reveladora: “Imagínese que está viendo un programa televisivo por primera vez, sin tener ni idea de lo que es la televisión. Desde un punto de vista más primitivo, podría creer que realmente hay unos seres pequeños en el aparato. Al inspeccionarlo, rápidamente descartaría esa explicación, excesivamente simplista. Se daría cuenta de que había un montón de cosas dentro del televisor. Educados como estamos sobre las maravillas de la ciencia, probablemente decidiríamos que el equipo que hay en el interior del aparato es el que creó la imagen y el sonido. Al ir dando vueltas al mando y obtener diferentes imágenes y sonidos, nos iríamos convenciendo de que esta es la explicación. Si retiráramos un tubo del aparato y la imagen desapareciera, probablemente creeríamos que habíamos demostrado nuestra teoría de manera convincente. Supongamos que alguien nos dijera lo que realmente ocurre: que los sonidos y las imágenes provienen de un lugar lejano, son transportados por ondas invisibles que de alguna manera se pueden crear en ese lugar lejano, son captadas por nuestro televisor y transformadas en imágenes y sonidos. Probablemente esta explicación nos parecería ridícula. Como mínimo, parecería desobedecer la ley de la navaja de Occam; es decir, es mucho más sencillo creer que las imágenes y sonidos son creados por el televisor que imaginar unas ondas invisibles (Robertson, 2002). Sin embargo, es así como funciona.

Pero si la memoria no estuviera localizada en el cerebro, sino que este fuera más bien un órgano que la “sintoniza” o estructura como una especie de compleja antena receptora, entonces… ¿dónde estaría?

En 1964 John Bell demostró que, a nivel cuántico, todas las partículas del universo pueden comunicarse entre sí instantáneamente, sin mediar movimiento entre ellas o transferencia de energía de algún tipo. A estas conexiones Bell las denominó “no-locales”, ya que ocurren entre las partículas por fuera de cualquiera de las dimensiones de la física observables. Esto representaba un serio problema para Einstein, ya que la teoría de la Relatividad Especial, consistente y comprobada, postu-

John BellJohn Bell

laba que ninguna forma de energía podía moverse más rápidamente que la luz. Einstein negó la realidad de las conexiones no-locales a nivel cuántico, llamándolas sarcásticamente “acción fantasmagórica a distancia”. Sin embargo, reiterados experimentos posteriores probaron ineludiblemente que las conexiones no-locales eran una realidad fundamental del mundo cuántico. Por lo tanto las leyes que aplicaban a lo infinitamente grande (la relatividad) y a lo infinitamente pequeño (la física cuántica) parecían hallarse en contradicción.

El físico David Bohm fue el primero en postular una teoría coherente que parecía conciliar el mundo de la relatividad con los fenómenos cuánticos. Bohm propuso la existencia de un nivel de realidad no observable, existente por fuera de las cuatro dimensiones de la física, al que denominó “orden implicado”. Aunque este orden implicado no sea empíricamente detectable, su presencia se observa, según Bohm, en el llamado “campo cuántico”, es decir, la organización específica que asumen las partículas cuánticas dentro de su indeterminado movimiento.

El físico Jack Sarfatti propuso que las conexiones no-locales de Bell en realidad no violan la Relatividad Especial, ya que lo que se transmite entre las partículas cuánticas no es energía sino información. La información no sería una forma de energía, sino lo que ordena la energía. Ilya Prigogine, el padre de Teoría del Caos, definió la información como “entropía negativa”: si la entropía es toda aquella variable externa que trae desorden a los sistemas de energía y los conduce a su constante desintegración, la información sería una variable que organiza los sistemas desde dentro. La teoría de los “atractores caóticos” de la Teoría del Caos proporcionó un modelo matemático fiable de la manera en que esta información organiza los dinámicos sistemas cuánticos en función de un fin. El ejemplo clásico de un atractor caótico es un cuenco en donde se arroja agua: el agua fluirá hacia abajo por los bordes del cuenco de manera indeterminada pero toda ella terminará en el fondo del cuenco, el cual representa el fin del atractor.

Fractal 15

Dentro de esta misma línea, Benoit Mandelbrot consiguió demostrar que en muchos de los fenómenos aparentemente menos estructurados de la naturaleza, desde el crecimiento de las plantas hasta la forma de un cristal de nieve, existe un orden generativo más sutil que organiza la materia en una geometría de “ordenes fractales” conforme a atractores caóticos.

Este revolucionario giro en la perspectiva cosmológica llevó al filósofo holístico Ervin Lazlo a afirmar que “en la última concepción de la física el universo no está constituido de materia y espacio, está constituido de energía e información. La energía existe en forma de patrones de onda y propagaciones de onda en el vacío cuántico que forma el espacio; en sus varias manifestaciones, la energía es el hardware del universo; el software es la información”.

Sheldrake, por su parte, trasladó estas teorías primero al campo de la biología evolutiva y luego al ámbito de toda la naturaleza bajo el nombre de “campos mórficos“. Estos campos, según la teoría de Sheldrake, son “órdenes implicados” de una naturaleza intrínsecamente evolutiva, son campos de información que organizan, conforme atractores caóticos, el desarrollo de todas las cosas en el universo: desde los órganos hasta los tejidos, las células, los átomos y los estados cuánticos. Cada cosa en el universo depende de una jerarquía de campos dentro de campos: campos de órganos, de tejidos, de células, de átomos.

Los campos mórficos serían, literalmente, “campos de memoria”, ya que en sí mismos constituirían la información que conforma la memoria colectiva de cada una de las especies que hay en la naturaleza. La información de los campos estaría determinada por los hábitos heredados de cada una de las especies: “La actividad formativa de los campos no está determinada por leyes matemáticas y atemporales, sino por las formas reales (y los hábitos) asumidos por los miembros anteriores de la especie. Cuanto más se repite una pauta de desarrollo, más probable es que sea seguida y que vuelva a aparecer. Los campos son los medios para incorporar, conservar y heredar los hábitos de la especie […]. Desde este punto de vista, los organismos vivos no solo heredan los genes, sino también los campos mórficos. Los genes se reciben materialmente de los antepasados y permiten elaborar ciertos tipos de moléculas proteínicas; los campos mórficos se heredan de un modo no-material, no solo de los antepasados directos, sino también de los demás miembros de la especie. Los campos de una especie dada, por ejemplo la jirafa, han evolucionado; son heredados por las jirafas actuales de las jirafas anteriores. Contienen una especie de memoria colectiva en la cual cada miembro de la especie puede apoyarse y a la que a su turno puede realizar aportes” (Sheldrake, 1994).

Estos campos no-locales actuarían entre sí a través de un proceso denominado “resonancia mórfica”, llevando información hacia los campos de su misma especie. Por esta razón, para Sheldrake, la memoria depende de la resonancia mórfica y no de depósitos mnémicos materiales. “Cuanto más similar es un organismo a otro del pasado, más específica y eficaz será la resonancia mórfica. En general, cualquier organismo es sumamente semejante a sí mismo en el pasado, y por lo tanto sensible a una resonancia mórfica altamente específica de su propio pasado. Esta auto-resonancia ayuda a conservar la forma del organismo, a pesar del cambio continuo de sus constituyentes materiales. De modo análogo, en el reino de la conducta, la auto-resonancia en un organismo se sintoniza específicamente con sus propias pautas pasadas de actividad. No es necesario que los hábitos de conducta, lenguaje y pensamiento, o los recuerdos de hechos particulares y acontecimientos del pasado se almacenen como huellas materiales en el cerebro.” En otras palabras, la memoria, para Sheldrake, es un campo dinámico de información no-local, incluido en el campo de la memoria general de la especie. “En el reino humano, un concepto de este tipo ya aparece en la teoría junguiana del inconsciente colectivo como memoria colectiva heredada. La hipótesis de la resonancia mórfica permite considerar el inconsciente colectivo no solo como un fenómeno humano sino como un aspecto de un proceso mucho más general, en virtud del cual los hábitos se heredan en todo el mundo natural.” (Sheldrake, 1994).

Al contemplar la existencia de un campo de memoria no orgánico que no se limita a los seres orgánicos, sino que integra todas las estructuras habituales que existen en el universo, ya no tiene sentido considerar la “vida” un fenómeno meramente orgánico. Todo el cosmos pasa a ser un organismo. “La teoría holística, en efecto, trata a toda la naturaleza como algo vivo, y en este sentido representa una versión actualizada del animismo premecanicista. Desde este punto de vista, incluso los cristales, las moléculas y los átomos son organismos. No están constituidos por átomos inertes de materia como en el atomismo de antiguo estilo, sino que, según ha demostrado la física moderna, son estructuras de actividad, pautas de actividad energética dentro de campos […], la física es el estudio del organismo cósmico que todo lo abarca y de los organismos galácticos, estelares y planetarios que se han desarrollado dentro de él.” (Sheldrake, 1994)

El físico Edward Harris Walter propuso una segunda interpretación de la paradoja planteada por Bell entre las conexiones no-locales de la física cuántica y la teoría de la relatividad. Harris sugirió que lo que se mueve más rápido que la luz y lo que sustenta y mantiene unificadas las contradictorias leyes de lo infinitamente grande (la relatividad) y de lo infinitamente pequeño (la física cuántica) es un Campo de Consciencia. Esta interpretación, que a primera vista parece apartarse de la teoría de la información, desde un punto de vista panenteísta, es de hecho la misma: la consciencia es información, la información es consciencia.

Apophysis

Esto coincide con todas las filosofías no-duales, desde el tantrismo hindú hasta Hegel, pasando por el taoísmo, el hermetismo, el neoplatonismo y la cábala hebrea. Todas las filosofías no-duales han afirmado siempre que el universo es una manifestación viviente y creativa de la consciencia cósmica. El alma del mundo (anima mundi), diría Plotino, está presente y es presencia en cada cosa que existe.

“La consciencia no es un principio metafísico, sobrenatural, sino una propiedad fundamental del universo en el sentido más amplio del término. El universo total es viviente y activo, ya que ‘vida’ implica ‘consciencia’. El cerebro pierde la exclusividad de la consciencia, que se convierte en una propiedad de todo el cuerpo. Vertiginoso saberse hecho de millares de miles de millones de individuos celulares, todos en comunicación. No existe un tabique impermeable entre mi consciencia cerebral y de mis células, sino más bien una sucesión jerarquizada de planos de consciencia que reaccionan unos sobre otros. De lo cósmico a lo infra-atómico, el psiquismo universal se estratifica en una infinidad de niveles de consciencia o de planos de consciencia, autónomos, distintos y sin embargo interdependientes. El universo es Consciencia y Energía asociadas” (Van Lysebeth, 1990).

Sri Aurobindo, uno de los últimos grandes filósofos de la India, definió la evolución del cosmos con estas palabras: “Este ser y consciencia está aquí envuelto en materia. La evolución es el proceso por el que se libera; la consciencia aparece en lo que parecía inconsciente, y una vez que aparece se autoimpulsa para crecer cada vez más alto y a la vez impulsarse y desarrollarse hacia una mayor perfección. La vida [orgánica] es el primer paso de esta liberación de la consciencia; la mente, el segundo. Pero la evolución no acaba en la mente; espera liberarse en algo mayor, en una consciencia espiritual y supramental. Por tanto, no hay razón para poner límites a las posibilidades evolutivas tomando nuestra organización o estatus actual como definitivo”.

O en palabras de Teilhard de Chardin: “De la materia a la biosfera, y de la biosfera a la especie, todo no es otra cosa que una inmensa ramificación de psiquismos buscándose a través de las formas”.

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Lecturas Recomendadas: Rupert Sheldrake – El Renacimiento de la Naturaleza
Ken Wilber – Breve Historia de Todas las Cosas

FUENTE: http://pijamasurf.com/2011/10/la-consciencia-es-no-local-el-retorno-del-alma-al-mundo/

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CABECERA LA CONCIENCIA CREA LA REALIDAD

¿La conciencia crea el mundo material? Antes de responder a esta pregunta, es importante ir, en primer lugar, adentro de lo que realmente el mundo material se compone a un nivel fundamental. La “realidad” no está simplemente hecha de pequeñas piezas físicas, como un montón de canicas o diminutas bolas de boliche. Las moléculas están hechas de átomos, y los átomos están hechos de partículas subatómicas como los protones y los electrones, que son 99,99999% de espacio vacío y espín eléctrico. Estos son, entonces, hechos de quarks, que luego forman parte de un campo de supercuerdas que consiste en cuerdas vibrantes que dan lugar a las partículas fundamentales basados ​​en la naturaleza de su vibración.

Niels BohrInteractuamos con un mundo de objetos físicos, pero esto es sólo debido a la forma en que nuestros cerebros traducen los datos sensoriales. En las escalas más pequeñas y más fundamental de la naturaleza, la idea de “realidad física” es inexistente. Desde el padre de la mecánica cuántica y ganador del Premio Nobel, Niels Bohr, “todo lo que llamamos real está hecho de cosas que no se pueden considerar como real. Si la mecánica cuántica no te ha conmocionado profundamente aún, no lo entiendes lo suficientemente bien.” Cuando tocas tus manos, en realidad es sólo espacio vacío tocando más espacio vacío, con el más mínimo ingrediente de espín energético de estas partículas minúsculas. Los constituyentes de la materia no tienen absolutamente ninguna estructura física. Esto es importante de entender, porque si pensamos en el mundo de la física cuántica como un mundo de pequeñas bolas de boliche y canicas, entonces la idea de la conciencia creando la realidad no tiene sentido. Pero entendiendo que la realidad es una mezcla cósmica de energía no localizada y espacio vacío, se hace evidente que nuestros pensamientos y las señales que se registran en el cerebro, también tienen estas mismas propiedades en su nivel más pequeño. Nuestros pensamientos son también una actividad del universo, y todas las actividades se llevan a cabo dentro del mismo reino cuántico antes de manifestarse en la realidad física.

La conciencia es uno de los problemas más difíciles de la ciencia. No hay manera de explicar cómo algo tan material como los procesos químicos y físicos, puede dar lugar a algo tan inmaterial como la experiencia. No hay razón del por qué la experiencia subjetiva existe en lo absoluto, o cómo se desarrolló la capacidad de sentir. La naturaleza funcionaría igual de bien sin la subjetividad, y cuando realmente tratamos de investigar científicamente el origen y la física de la conciencia, podemos obtener indicios de que, tal vez, la conciencia y la realidad no están tan separados como la ciencia material nos quiere hacer pensar.

Hombre y galaxia

Éstos son algunos de los principios de la mecánica cuántica, tomadas del libro “The Self-Aware Universe”, escrito por el ex-profesor de física teórica durante 30 años en la Universidad de Oregón, EE.UU.,  Dr. Amit Gozwami:

1) La función de la onda

Un objeto cuántico (tal como un electrón) puede estar en más de un lugar al mismo tiempo. Se puede medir como una onda untado en el espacio, y puede estar situado en varios puntos diferentes a través de esta onda. Esto se llama propiedad de onda.

2) La discontinuidad

Un objeto cuántico deja de existir aquí y al mismo tiempo aparece en la existencia por ahí, sin haber viajado JAMÁS por el espacio intermedio. Esto se conoce como salto cuántico. En esencia, se teletransporta.

3) Acción a Distancia

Una manifestación de un objeto cuántico, causada por nuestras observaciones, influye simultáneamente a su objeto gemelo correlacionado, no importa lo lejos que estén. Despide un electrón y un protón fuera de un átomo; pase lo que pase con el electrón, exactamente lo mismo, o exactamente lo contrario, va a pasar con el protón. Esto se llama acción cuántica a distancia. Einstein llamó a esta acción “espeluznante” a distancia.

4) El efecto del observador

Un objeto cuántico no se puede decir que se manifiesta en la ordinaria realidad espacio-tiempo, hasta que lo observemos como una partícula. El objeto cuántico existe indefinidamente como una onda que no es local hasta que es observada directamente. La conciencia literalmente colapsa la función de la onda de una partícula.

Este último punto es interesante, porque implica que sin un observador consciente presente para colapsar esta onda, seguiría siendo físicamente no manifestado en un estado de potencialidad. La observación no sólo perturba lo que se tiene que medir, eso produce el efecto. Esto se verificó en lo que se conoce como el experimento de la doble rendija, donde la presencia de un observador consciente cambió el comportamiento de un electrón de un estado de onda a un estado de partícula. Esto se conoce como el “efecto del observador” y sacude completamente lo que suponemos que es verdad sobre el mundo físico. Aquí está, en una manera fácil entender, la interpretación del experimento en dibujos animados:

Los resultados de este experimento fueron publicados en la prestigiosa revista Nature, en la que los científicos, en su resumen, dicen: “La introducción de un detector Welcher Weg para determinar la trayectoria real tomada por la partícula, inevitablemente involucró el acoplamiento de la partícula a una medición del entorno que, a su vez, se traduce en desfase (supresión de interferencias).” Eso básicamente significa que el sistema de medición utilizado para detectar la actividad de la partícula afectó el comportamiento de esa partícula. Como dijo el científico Dr. Dean Radin en un documento replicando el experimento de la doble rendija: “Obligamos a los electrones a asumir una posición definida. Nosotros mismos producimos los resultados de la medición.” Ahora, una respuesta común a esto es: “No somos nosotros quienes estamos midiendo al electrón, es la máquina que está haciendo la observación.” Una máquina es simplemente una extensión de nuestra conciencia. Esto es como decir: “no soy yo el que está observando el barco cruzando el lago, son los binoculares”. La máquina en sí no observó nada así como tampoco una computadora que interpreta las ondas sonoras puede “escuchar” una canción. Esto ha llevado a algunos científicos a especular que, sin la conciencia, el Universo existiría indeterminadamente como un mar de potencialidad cuántica. En otras palabras, la realidad física no puede existir, primero, sin la subjetividad. Sin conciencia no hay materia física. Esto se conoce como el Principio Antrópico Participativo, y fue propuesto por primera vez por el físico Dr. John Wheeler.

Esencialmente, cualquier posible universo que podemos imaginar que no tiene observadores conscientes en él, puede ser descartado inmediatamente. Por lo tanto, la conciencia es el fundamento del Ser y tiene que haber existido antes del universo físico. La conciencia crea literalmente el mundo físico.

Estos resultados proporcionan enormes implicaciones en cuanto a cómo podemos entender nuestra interconexión con el mundo externo. “Nosotros creamos nuestra realidad”, se utiliza para referirse al hecho de que nuestros pensamientos crean la perspectiva que nosotros tenemos del mundo, pero ahora tenemos un conocimiento más concreto y literal de esta frase. Nosotros, en realidad, damos lugar al universo físico con nuestra subjetividad.

“Considero a la conciencia como fundamental. Considero a la materia como derivado de la conciencia. No podemos conseguir estar detrás de la conciencia. Todo lo que hablamos, todo lo que nosotros consideramos como existente, postula la conciencia“-. Max Planck, Premio Nobel , creador de la teoría cuántica, citado en The Observer (25 de enero 1931)

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FUENTE: http://conspiraciones1040.blogspot.com/2014/10/la-evidencia-de-que-la-conciencia-crea-la-realidad–bienvenidos-a-la-matrix.html

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Retrato de Tatiana Plakhova 02

LA ARTISTA RUSA TATIANA PLAKHOVA BUCEA POR EL MAR CUÁNTICO DE BITS  PARA EXTRAER LAS JOYAS VISUALES QUE REPRESENTAN UN UNIVERSO CUYA ESENCIA ES LA INFORMACIÓN

Según las más innovadores teorías de la física cuántica, el universo es, en esencia, información. De la misma manera que las imágenes que ves en una computadora se despliegan a través de un código informático, también los objetos que llenan el paisaje de lo “real” están hechos de un código de información que los despliega ante tus ojos (que a su vez son datos: luz y tal vez espíritu).

Tatiana Plakhova 01

Tatiana Plakhova captura en sus diseños la interacción entre el mundo y la información que en él subyace, que, literalmente, lo forma desde dentro. Como aquellas visiones psicodélicas en las que observamos la irrupción de fractales, glifos, arabescos y mandalas en el espacio, llenando el cielo de matemáticas visuales, de mágicas visiones mayas o de una matriz holográfica que se desborda, revelando el seductor cuerpo de la diosa cuántica de la información.

Tatiana Plakhova 02

Parecería un fascinante arte fractal, pero para reflejar el tejido informático del universo, la artista rusa Tatiana Plakhova diseña a mano las formas prístinas y subterráneas del mundo que experimentamos —código programativo que habita el fondo de coral de nuestro inconsciente— y luego las superpone sobre fondos o fotografías. Representaciones abstractas de la conciencia cósmica, enramadas de datos, mapas del tejido energético: el proceso de la información evolucionando hacia formas más complejas hasta en el futuro lograr conciencia de sí misma.

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“Depende de mí humor y el tema que quiero representar. Los proyectos reminiscentes de estrellas eran de formas, solo una forma transformándose en otra. Antes de hacer el proyecto de biología coleccioné miles de fotos microscópicas e imágenes botánica para sentirlo desde dentro. La complejidad folk se originó de mi amor por la belleza del arte oriental y el arte popular, entendiendo que casi todo el arte popular se basa en las mismas formas, solo está distribuido de maneras distintas.  Así que pese a la separación de diferentes artes populares, hay formas unificadas, y puedes ver esto en el arte indio, árabe, otomano o ruso, etc.”, dice la hermosa Tatiana, quien logra expresar visualmente la idea de que el arte sagrado es el espejo metamórfico de las formas primordiales, quizá de la misma geometría que se usó para crear el universo.

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Serie “La Otra California”. La aparición de las esferas de información etérea, lo que en la India llaman Akasha. Medusas galácticas, mantarayas de data y la diosa mandálica que mantiene todo unido, en su red rizomática.

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Según el físico David Bohm en el vacío cuántico, el llamado “punto cero”, yace un mar de energía infinita del cual se despliega la realidad que percibimos: esta es la zona del orden implicado, donde todas las cosas son una.

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En su serie “Noósfera de Día/Noósfera de Noche”, Tatiana captura las líneas de información que tejen el orden del caos, la matemática subyacente  a nuestra cotidianidad y a nuestra arquitectura, que manifiesta la activación autoconsciente del cerebro del planeta, como un organismo auto-organizado cuya energía vital es la información.

FUENTE: http://pijamasurf.com/2011/06/deidades-informaticas-y-abstracciones-del-codigo-fuente-el-arte-de-tatiana-plakhova/

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inteligencia espiritual

Resumen

El presente artículo pretende ser una aproximación y análisis breve del concepto de la inteligencia espiritual y de sus características, según lo desarrolla el Doctor en Filosofía y Teología,  Fracesc Torralba en su libro Inteligencia Espiritual.

I. Introducción

Howard Gardner es psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard; ha investigado las capacidades cognitivas y formuló la teoría de las inteligencias múltiples.

II. Definición

Dr. Howard Gardner

Dr. Howard Gardner

Aunque  Howard Gardner no la nombró en su teoría de las inteligencias múltiples, se refirió a la inteligencia espiritual como inteligencia existencial o transcendente. Según Gardner es la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos, así como la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a los rasgos existenciales de la condición humana como el significado de la vida, el significado de la muerte y el destino final del mundo físico y psicológico en profundas experiencias como el amor a otra persona o la inmersión en un trabajo de arte.

Francesc Torralba (doctor en Filosofía y Teología) afirma que todo ser humano en toda comunidad humana dispone de una inteligencia espiritual que no se adscribe a una obediencia religiosa determinada. Según cita en su libro Inteligencia Espiritual, a pesar del progreso que se ha hecho en los últimos años, existen todavía reticencias y dificultades para reconocer la dimensión espiritual de la persona. El materialismo teórico y práctico es el más grande obstáculo para reconocerlas, pues reduce el ser humano a puro cuerpo”.

Añade que,

Esta ideología no es, para nada, una nueva filosofía. En la historia se detecta una persistencia del materialismo que resulta obstinada. Ha recorrido todas las posiciones: la evolucionista con Darwin, la instintiva con Freud, la positiva con Comte y la relacional con Marx.

Dr. FrancescTorralba

Dr. Francesc Torralba

Y continúa diciendo,

La materia es un componente de la realidad, pero no basta, ni siquiera en la ciencia. Junto a la masa hay que percibir la energía. Por ello, el materialismo es la cárcel del pensamiento, su negación. Ya Aristóteles advertía que no es el cuerpo el que contiene el alma, sino, al revés, el alma la que contiene el cuerpo, lo vivifica y lo dirige. No hay filosofía si no hay espiritualidad; no hay cultura sin espiritualidad.

Sobre la física cuántica,

La física cuántica socava la doctrina materialista, porque muestra que la materia posee menos sustancia de la que podríamos imaginar. La nueva física se ha abierto paso por encima de los dogmas centrales de la doctrina materialista.

III. Beneficios de la inteligencia espiritual

– La Riqueza Interior: La Creatividad

– Profundidad en la mirada

– Consciencia crítica y autocrítica

– La calidad de las relaciones

– La autodeterminación

– El sentido de los límites

– El conocimiento de las posibilidades

– Transparencia y receptividad

– Equilibrio interior

– La vida como proyecto

– Capacidad de sacrificio

-Vivencia plena del ahora

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IV. ¿Qué atrofia a la inteligencia espiritual?

El entorno en el que nos desarrollamos influye en el desarrollo de la inteligencia espiritual.

Según el autor,

Esto ocurre con todas las formas de inteligencia pero especialmente con la musical, la emocional y la espiritual. Si uno tiene la suerte de crecer en un entorno inteligente, integrado por personas despiertas, audaces y creativas, eso estimula las capacidades innatas. En un entorno espiritualmente rico, donde la vida espiritual se desarrolle creativamente, se estimula la inteligencia espiritual, mientras que en un ambiente materialista y pragmático, utilitarista y consumista, esta inteligencia permanece, simplemente atrofiada.

En particular:

-El sectarismo

-El fanatismo

-El gregarismo

-La banalidad

-El consumismo

-El vacío existencial

-El aburrimiento

-El autoengaño

-El gusto por lo vulgar

-La intolerancia

-El narcisismo

-La parálisis vital

V. Cultivar la inteligencia espiritual

Podemos desarrollar y disfrutar de la inteligencia espiritual mediante:

– La práctica asidua de la soledad

– El gusto por el silencio

– La contemplación

– El ejercicio de filosofar

– Lo espiritual en el arte

– El diálogo socrático

– El ejercicio físico

– El dulce no hacer nada

– La experiencia de la fragilidad

– El deleite musical

– La práctica de la meditación

– El ejercicio de la solidaridad

VI. La educación de la inteligencia espiritual

Jacques Maritain, en Por una filosofía de la educación (1947), expone la necesidad de una educación de lo espiritual. Según el pensador francés, la educación tiene por tarea esencial formar a la persona, pero esta formación escapa tanto al maestro como al discípulo y reside en lo que él denomina “principio vital interior”. A su juicio, la espiritualidad es la esencia de la educación. No se puede medir ni cuantificar, pero funda la acción educativa. Olvidar esta dimensión esencial significa reducir el aprendizaje a una mecánica sin significado humano al servicio del rendimiento.

VII. Investigaciones sobre espiritualidad

Los profesores M.D. Holder, B. Coleman y J. Wallace de la Universidad de Columbia publicaron un estudio en 2008 muy exhaustivo en el Journal Of Hapiness Studies sobre la relación entre la espiritualidad y felicidad en los niños. Llegaron a la conclusión de que el cultivo de la dimensión espiritual de los menores era un factor decisivo en la vista a su felicidad.

Diversas investigaciones han mostrado que existe un vínculo directo entre el cultivo de la inteligencia emocional y el bienestar interior. Según explica Holder, el factor riqueza contribuye, en cambio muy poco a la felicidad. De hecho, señala el profesor, el dinero sólo explica el uno por ciento de la felicidad de los niños, tanto si estudian en colegios privados como en públicos.

Del citado estudio se deduce que la espiritualidad genera el sentimiento de vivir una vida con sentido, estimula la esperanza, permite la captación de valores y la intuición de la belleza y la profundidad de las relaciones.

VIII. Comentario

El modelo de inteligencias nos es útil y didáctico para clarificar ciertos aspectos de las capacidades que tenemos como seres humanos,  funcionando de manera interconectada.

En el mundo que nos ha tocado vivir y en el cuerpo que tenemos que habitar contamos con capacidades que todos podemos desarrollar. El desarrollo de la inteligencia espiritual nos aporta a lo mejor la mayor de las perspectivas y nos conecta con el sentido del ser. Cada uno de nosotros cuenta con un laboratorio interior y otro exterior (el Universo) para comprobar y sentir este concepto.

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FUENTE: Francesc Torralba. Inteligencia espiritual. Ed. Plataforma actual 2010 –  Jesús Mendieta Martínez (StarViewerTeam International 2011.)

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